Disclaimer: Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling.
EL DÍA D (DE DESASTRE)
III. Tercera semana: Preparación del desastre
Día 15
—Oye, Granger. Tengo una pregunta.
Hermione estuvo a punto de mandarlo a paseo para poder terminar su informe a tiempo, pero desistió. No merecía la pena, Draco seguiría insistiendo y ella perdería más tiempo.
—¿Qué pregunta?
—¿Por qué tu madre no va a la Soirée de tu abuela?
Ella se mordió el labio.
—Es... complicado —dijo tras una breve vacilación.
—No pasa nada, seguro que soy capaz de entenderlo —respondió él tranquilamente, tomando un sorbo de su café y sentándose cómodamente en uno de los sillones de su despacho.
—La versión corta es que mi madre y mi abuela no se hablan.
—¿Y la versión larga? —preguntó Draco con interés. Bastante más interés que el que ponía para su trabajo, de hecho.
—Que no se hablan porque están peleadas —respondió ella escuetamente, y él alzó una ceja—. Mi abuela, como habrás podido deducir, es excéntrica como ella sola y tiene muy mal carácter. Cuando mi madre estudió Odontología en vez de Derecho, que es lo que mi abuela quería, se pelearon, pero no pasó nada más. Pero luego, cuando mi madre se casó con mi padre, que era un inglés normal y corriente, mi abuela sí que se enfadó por lo que, según ella, era «una mala elección», y mi madre se enfadó más con ella. Así que tuvieron la pelea del siglo y ahora no se hablan directamente. Como mucho, se transmiten mensajes a través de mí.
Él asintió lentamente.
—¿Pero tu madre está... desheredada?
—No, qué va —contestó Hermione rápidamente—. Mi abuela no desheredaría a mi madre nunca, porque la herencia iría a parar a uno de sus hijastros y solo de pensarlo ya se pone mala —dijo, sonriendo un poco.
Draco le sonrió de vuelta.
—MALFOY —voceó Harry desde fuera—, ¿POR QUÉ NUNCA TE ENCUENTRO EN TU DESPACHO CUANDO TE NECESITO?
—Ha sido muy agradable, Granger, pero me temo que debo marcharme para satisfacer al Idiota Que Vivió. —Tras inclinar un sombrero imaginario, Draco se fue de su despacho, dejándola sola.
Ya podía terminar su informe en paz, pensó Hermione con satisfacción.
—HERMIONE, DILE AL IDIOTA DE TU COMPAÑERO DE TRABAJO QUE HAGA LAS COSAS BIEN —gritó Harry, y ella suspiró.
No le pagaban lo suficiente para todo lo que aguantaba.
Día 16
—No, mamá, no tengo aún todos los vestidos. —Hermione cerró la puerta de la nevera, apoyando el teléfono en la oreja, y le dio un mordisco a la manzana que había cogido—. Hhmmm. Mmmmm. —Tragó el trozo de fruta y asintió, aunque su madre no pudiera verla—. Sí, sí, estoy preparando cosas. Ya tengo dos pares de zapatos, y la ropa que llevaré para el almuerzo. No, no he pensado en nada más. Mamá, tengo un trabajo, no puedo dedicar las veinticuatro horas del día a pensar en la Soirée de la abuela. ¡Sí, cuatro horas al día pensando en eso son demasiadas!
Un ruido en el salón llamó su atención y se dirigió allí, todavía con el teléfono en una mano y la manzana en la otra. Una gran lechuza blanca estaba picoteando la ventana para que la dejara entrar, y Hermione se temió lo peor cuando vio el emblema de los Malfoy en su cuello.
—Sí, mamá, me mantengo en contacto con los Malfoy. —«Qué oportuna», pensó—. Sí, Narcissa es muy amable. No, no estoy saliendo con Draco. Sí, estoy segura de que no salgo con Draco. No, no me gusta Draco. Mamá, no pienso hablar de mi vida sexual contigo, ni te molestes. —Agarrando la manzana con los dientes, abrió la ventana para dejar pasar a la lechuza. De nuevo, esta se limitó a dejar la carta antes de irse volando.
Dando otro mordisco a la fruta, Hermione puso los ojos en blanco mientras escuchaba hablar a su madre. Diez minutos más tarde, con el corazón de la manzana ya en la basura y colgado el teléfono, pudo por fin abrir la carta que descansaba en la mesita del salón.
«Querida Hermione,
Madame Laire me ha informado de que tu vestido está progresando de manera excelente y que en un par de días, tres a lo sumo, ya estará terminado. ¿No es estupendo?
Por otro lado, me gustaría invitaros de nuevo a tu madre y a ti a tomar el té conmigo y con Draco en Malfoy Manor. La última vez disfruté mucho, y me encantaría repetir la experiencia.
Dime si podréis asistir, y cuándo os vendría bien.
Con cariño,
Narcissa»
Hermione miró el teléfono, planteándose mentalmente si debía llamar a su madre para preguntarle inmediatamente o si posponerlo un poco estaría bien.
Al final, con un gran suspiro melodramático, se levantó y marcó el número de la casa de sus padres.
Día 17
—Yo esto no lo veo —sentenció Draco, y Hermione reprimió una risita.
Aparentemente, para Narcissa Malfoy «tomar el té y charlar» era sinónimo de «Draco, pruébate los trajes muggles que mandé comprar para que veamos cómo te quedan», porque eso era justo lo que le había mandado hacer a su hijo, que tenía una paciencia con ella que no era humana.
Al principio, Draco se había negado, pero como no tenía otro remedio aceptó, y en eso estaban: ellas, tomando el té; él, paseando los modelitos en uno de los salones de su casa.
Draco se había probado ya lo que iba a llevar para el almuerzo (reutilizando la ropa que ya tenía, que a camisas y pantalones de traje no le ganaba nadie) y la comida (un traje Armani azul oscuro con el que estaba guapísimo), y en esos momentos estaba luciendo un esmoquin negro marca Dior que le quedaba como un guante.
—¿Qué es lo que no ves, exactamente? —le preguntó Narcissa—. Yo creo que estás muy guapo.
—Sí que lo estás —convino Jean—; te queda muy bien y lo llevas con mucha clase.
Todas las miradas se giraron hacia Hermione, y Draco alzó una ceja.
—¿Granger? ¿Qué piensas?
—¿Eh? Oh, sí, sí, te queda muy bien. —Hermione se quiso pegar por lo estúpida que había sonado, pero tanto Narcissa como su madre parecieron satisfechas.
Sin embargo, Draco le lanzó una sonrisa lobuna que la hizo bajar los ojos y morderse el labio. Él no se lo iba a dejar pasar.
—Draco, cielo, pruébate el trac ese ahora —dijo Narcissa, y su hijo suspiró con una sonrisa.
—Se llama frac, madre.
—Pues eso he dicho.
Día 18
—Tu madre —comenzó Lucius— ha tenido a bien informarme que próximamente acompañarás a la señorita Granger a una fiesta que da su abuela.
—Tu información es correcta, padre —contestó Draco burlonamente, y Lucius le fulminó con la mirada.
—Un respeto, chico. —Que lo llamara «chico» cuando Draco ya había superado la edad que el propio Lucius tenía cuando nació él era irónico como mínimo, pero Draco no lo comentó.
—Perdón.
—Bien. Aunque no termino de entender tu motivación para ir a una fiesta muggle, convengo en que vayas porque tu asociación con Granger ha sido muy beneficiosa en los últimos años y todos queremos que lo siga siendo.
Draco observó en silencio, con una ceja levantada, cómo su padre bebía un sorbo de té antes de continuar.
—Sin embargo, en ningún momento me ha sido notificada tu ida a Gringotts.
—Es que no he ido —respondió Draco, extrañado.
—Por eso mismo estamos aquí —contestó su padre con impaciencia—. ¿Puede saberse por qué no estás mirando la colección de joyas que tenemos en Gringotts para obsequiar con una a tu acompañante?
—¿Para qué le voy a dar una joya a Granger? —preguntó Draco lentamente, empezando a sentirse bastante perdido. ¿A qué venía todo eso?
—¡Porque es tradición! —explotó Lucius—. ¿Es que no has aprendido nada de todo lo que te hemos enseñado o qué? Cuando acompañas a alguien a una fiesta, le obsequias con una joya, o más, depende de la ocasión, para que la lleve en dicha fiesta, Draco. No puedes presentarte allí con las manos en los bolsillos y esperar que ella se ocupe de todo, que no somos muggles.
—Ah —respondió Draco, entendiendo al fin hacia dónde iba la conversación—. No es necesario, le pago yo uno de los vestidos y además le he regalado unas sandalias.
Su padre agitó la mano despectivamente.
—Eso da lo mismo, porque esos regalos se los has hecho porque querías. En cambio, la joya es porque debes hacerlo, es tradición. ¿Acaso no le regalaste una pulserita a Pansy cuando la llevaste en cuarto a no sé qué baile? ¿Y ella no te dio unos gemelos a cambio?
—Sí, pero... Padre, es una fiesta muggle, no puedes esperar que cumpla con esta tradición ahora —protestó, temiéndose lo peor.
—Me da igual que sea muggle, por mí como si es en la playa. Ahora mismo nos vamos a Gringotts a por una joya.
—¿Y le tengo que regalar una de las joyas Malfoy? ¿No le puedo comprar unos pendientes o algo así? —preguntó Draco con desesperación.
—No. Levántate, vamos, que no tenemos todo el día. —Lucius hizo lo propio, cogiendo su bastón y empezando a salir mientras refunfuñaba—. De verdad, este chico no va a llegar a ningún lado como me siga teniendo que ocupar yo de todo.
Draco lo siguió todo el camino hasta Gringotts intentando hacerle cambiar de opinión.
Sin resultado, por supuesto.
Día 19
«Granger,
Mi madre me informa de que tu vestido ya está aquí, y que vengas a probártelo ya.
D. M.»
(.-.-.)
«Malfoy,
Dile a tu madre que en estos momentos no puedo ir a probarme el vestido, pero que mañana mismo iré, si no le importa.
H. G.»
(.-.-.)
«Granger,
Creo que no me he expresado con la suficiente claridad: VEN AHORA MISMO A PROBARTE EL VESTIDO VOLUNTARIAMENTE SI NO QUIERES QUE VAYA ELLA A TU CASA Y TE OBLIGUE A PROBÁRTELO.
D. M.»
(.-.-.)
«MALFOY,
HE DICHO QUE NO PUEDO IR AHORA.»
(.-.-.)
«GRANGER,
DAME UNA BUENA EXCUSA.»
(.-.-.)
«Malfoy,
Es completamente increíble que tenga que darte una excusa sobre por qué no puedo ir ahora mismo, pero ya que insistes, aquí la tienes: MI ÚTERO ESTÁ INTENTANDO MATARME Y HASTA MAÑANA, CUANDO HAGA EFECTO LA POCIÓN, ME VOY A QUEDAR EN CASA, SUFRIENDO Y PLANEANDO MUERTES.
A tu madre, puedes decirle que hoy tocaba beber la poción, ya entenderá lo que quiero decir.
H. G.»
(.-.-.)
«Granger,
No era necesario ser tan explícita, lo habría entendido igualmente con otras palabras.
Mi madre te manda sus mejores deseos y espera que te recuperes pronto. También adjunta una caja de bombones, tres tabletas de chocolate, una bolsa de ranas de chocolate y una bolsa de agua caliente mágica, Merlín sabrá para qué la querrás si estamos en junio.
D. M.»
Día 20
—Muchas gracias por todo el chocolate de ayer, y siento no haber podido venir hasta ahora.
Narcissa le quitó importancia con un gesto de la mano, murmurando algo sobre que la entendía perfectamente, y la empujó para que entrara en una habitación a probarse el vestido.
—¡En cuanto te lo pruebes, ven para que Draco y yo te podamos ver! —canturreó, cerrando la puerta y dejándola sola en lo que supuso que sería una de las habitaciones de invitados.
Había un vestido esperándola en la cama y Hermione notó como una sonrisa se le extendía por la cara. El vestido, de color azul marino, era absolutamente precioso, y no podía esperar a ver cómo le quedaba.
Rápidamente, se desvistió y se lo puso, suspirando al notar cómo la tela era ligera y suave, y la hacía sentirse como una princesa. Descalza, se giró hacia un gran espejo que había en la pared y se observó: el escote bordado en pedrería le daba un toque de absoluta elegancia a un vestido que casi podría denominarse sencillo, con torso estrecho y falda acampanada hasta las rodillas.
Dio una vuelta sobre sí misma, sonriendo ampliamente cuando la falda se levantó, volando.
—No está mal esta Madame Laire, no —murmuró Hermione, abriendo la puerta de la habitación y caminando, todavía descalza, hasta el saloncito donde Narcissa y Draco la esperaban.
—¡Querida, estás guapísima! —chilló Narcissa, aplaudiendo encantada—. Ven aquí, deja que te vea... Da una vuelta.. Oh, sí, sí, es perfecto, ¿te gusta?
—Me encanta —reconoció Hermione, acariciando la falda con las manos.
—Draco, ¿qué opinas? —preguntó Narcissa.
Draco no contestó inmediatamente, sino que repasó a Hermione con la mirada una, dos, tres veces hasta asentir y sonreír con aire depredador.
—Me gusta —sentenció—. Estás muy guapa, Granger.
Día 21
Ginny llevaba un cuarto de hora cantando las maravillas del vestido de Madame Laire y lo guapísima que Hermione estaba con él, entusiasmada.
—Lo que daba yo por tener un vestido de Madame Laire —suspiró, acariciando la falda—. Es increíble que Narcissa te haya conseguido uno hecho a medida, y además en menos de una semana. Completamente increíble —insistió.
—Sí, Ginny —suspiró Hermione—. Ahora, céntrate. ¿Puedes ayudarme? ¿Tienes algo con lo que me lo pueda poner?
—Pues así, mujer. No necesitas llevar chaquetas ni nada...
—No —la interrumpió Hermione—, me refería a si tenías zapatos que peguen con el vestido.
—¡Ah, claro! ¡Haberlo dicho! Espera un momento. —Dejándola con la palabra en la boca, Ginny se fue por la Red Flú.
—Bueno, pues nada —le comentó Hermione al aire, cruzándose de brazos.
Pensó en cambiarse el vestido, pero eso podía desatar la ira de su amiga, algo que era mejor evitar a toda costa.
A los pocos minutos, Ginny volvió con una caja de zapatos en la mano.
—¡Mira lo que he encontrado! —exclamó, abriendo la tapa de la caja para revelar unas sandalias de tonos plateados con un tacón de escándalo y pedrería en las tiras—. Te quedarán perfectas con el vestido. ¡Pruébatelas!
Efectivamente, las sandalias le quedaron perfectas tras un par de hechizos para ajustarlas y hacerlas cómodas.
—Bueno, pues ya tienes un modelito menos del que preocuparte. ¿Qué te vas a poner para la cena?
—Aún no lo sé —contestó Hermione, intentando hacerse invisible ante la mirada fulminante de Ginny y fallando miserablemente.
—¡¿Te queda menos de una semana y aún no tienes toda la ropa?! —chilló su amiga, histérica—. ¡¿Estás loca?!
—Eh... ¿Sí?
A juzgar por la mirada de Ginny, eso era justo lo que no tenía que haber contestado.
OTRA ACLARACIÓN IMPORTANTE:
Un headcanon que tengo es que las brujas toman una poción especial para la regla cada tres meses. Durante esos meses, su cuerpo funciona normalmente, pero no sangran ni sufren dolores ni nada, como mucho leves síntomas de PMS fácilmente solucionables.
Sin embargo, cuando beben la poción de nuevo (a los tres meses exactos) les baja la regla de golpe con mucha sangre, dolor, calambres y horrores varios (en mayor o menor medida, claro, depende de la persona) pero solo durante un día, apenas unas horas, y ya tienen otros tres meses libres. Por eso Hermione dice que está esperando al día siguiente a que haga efecto la poción.
Ya estoy aquí, ya he llegado, YA TRAIGO VUESTRA DOSIS DE BUEN HUMOR (¿y risas? Espero que risas también), LUCIUS MALFOY INCLUIDO.
¿Qué os ha parecido? Yo ya avisé de que esto sería bastante absurdo, así que no acepto reclamaciones de «Lady, WTF» xDDD
Nuevamente quiero agradeceros por todos los reviews. Han sido 27 en este último capítulo (casi igualamos el primero, casi) y os prometo que me han hecho reír un montón :) Gracias también por los favs (estamos a 56) y los follows (73).
Y nada, que nos vemos el miércoles con otro capítulo más de esta soberana tontería, digo, fic. Fic, eso xDD
LadyChocolateLover
PD: Déjame un review porque es una verdad universalmente reconocida que Draco con traje (muggle o mágico) está buenísimo.
