Disclaimer: Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling.


EL DÍA D (DE DESASTRE)

V. El desastre, esto, Soirée

Desayuno

Hermione se despertó de golpe cuando la alarma que había puesto en su varita sonó, arrastrándola del placentero mundo de los sueños a la realidad. Aunque quería quedarse en la cama, no tenía tiempo.

Se levantó bostezando y empezó a arrastrarse hasta el baño, pero se detuvo en seco cuando vio a Draco sentado en uno de los sillones, impecablemente vestido y peinado, y probablemente esperándola.

—Ya iba siendo hora, Granger —comentó él, mirándola con diversión y haciéndola tremendamente consciente de su aspecto mañanero.

—Buenos días —logró decir antes de huir hacia el baño.

Dormir con él, tras la obligatoria discusión sobre si hechizaban o no la cama para dividirla, no había sido tan incómodo como había pensado en un principio; de hecho, había sido sorprendentemente fácil.

Pero de ahí a querer que la viera en pijama, despeinada y con cara de sueño... No, por ahí no pasaba. Él le estaba haciendo un favor, ellos eran compañeros de trabajo. Nada más.

—Granger, si decides funcionar iremos a desayunar... —Draco se interrumpió bruscamente al oír unos golpes en la puerta—. Oh, nada, ya está aquí el desayuno. Puedes seguir ahí, ya saldrás cuando quieras.

—Ahora salgo —gruñó, cogiendo un cepillo y dispuesta a enfrentarse a su pelo.

—Date prisa, o me acabaré yo el desayuno.

—¡Por encima de mi cadáver! —gritó ella, antes de darse cuenta de lo absurdo de la situación.

¿Por qué Draco hacía la convivencia doméstica, aunque fuera un día, tan sencilla?


Almuerzo

La abuela de Hermione, reconoció Draco internamente, hacía las cosas a lo grande.

Cerca de doscientas personas, no todas alojadas en la casa pero sí todas aparentemente gente importante, presumían y charlaban en los jardines de la casa mientras los camareros paseaban ofreciendo canapés y bebidas.

Lo único en lo que Draco discrepaba era el champán. ¿A quién se le ocurría servir champán por la mañana? Su madre nunca...

—Hola —comentó una chica a su lado, interrumpiendo el hilo de sus pensamientos y lanzándole una sonrisa deslumbrante—. Soy Sarah. ¿Y tú eres...?

—Draco Malfoy —contestó él con tono neutro, buscando a Hermione entre la multitud con la mirada. ¿Dónde se había metido?

—Encantada de conocerte, Draco —dijo la chica sin dejar de sonreír y apoyándole una mano en el brazo—. Es la primera vez que vienes, ¿verdad? Nunca antes te había visto. Y créeme: te recordaría —añadió, guiñándole un ojo.

Draco se apartó brevemente para dejar paso a un camarero, aprovechando para sacudirse su mano del brazo. Observó mejor a la chica y la reconoció: era la fotógrafa que tan mal le caía a Hermione.

—Sí, es la primera vez que vengo —respondió lacónicamente—. Encantado de conocerte, pero tengo que irme —añadió, al divisar a Hermione, preciosa en su conjunto de falda rosa y blusa blanca, en las escaleras de la casa, hablando con su abuela—. Ya nos veremos.

Huyó antes de que Sarah pudiera decir nada, caminando hasta Hermione y apoyando una mano en su cintura al llegar a su lado.

—Hola —saludó sonriente, notando cómo Hermione se relajaba inconscientemente al notar su mano antes de tensarse al reparar en que era él y volver a relajarse para disimular delante de su abuela.

—Hola, querido —respondió la abuela con una gran sonrisa—. Ya veo que has conocido a Sarah, ¿qué te ha parecido?

—Eh... Muy... directa —terminó al final, sin saber muy bien qué decir.

A su lado, Hermione ahogó una risita. El gran Draco Malfoy, sin palabras por una muggle.

Increíble.

—Sí, es directa —reconoció la abuela pensativamente—. También es bastante pesada, así que yo que tú no me separaría mucho de Hermione en lo que queda de Soirée. Tiene los ojos puestos en ti —añadió con una sonrisa sugerente antes de dar media vuelta e irse en dirección a su marido.

Hermione se giró hacia él, arreglándose la blusa y el pelo.

—Mi abuela piensa que eres mi novio —comentó, sin mirarlo—. Así que habrá que disimular.

—Ya lo imaginaba... Hermione.


Comida

Hermione bebió un sorbo de vino, tan absorta en sus pensamientos –que en absoluto discurrían sobre la mirada de pura adoración que le había lanzado Draco al verla con las sandalias que le había regalado y el vestido que ella había elegido, negro y corto–, que para cuando se dio cuenta de lo que ocurría a su alrededor, la conversación giraba alrededor de su acompañante.

—¿Y tú, Draco, en qué trabajas?

—Soy diplomático —respondió él, tal y como había acordado con Hermione. Después de todo, se acercaba bastante a la realidad.

—Oooh, qué interesante —respondió Sarah, lanzándole una sonrisa encantadora desde detrás de su copa de vino—, tengo un amigo que...

—¿Interesante? —la interrumpió su hermana pequeña, Melissa, con una ceja arqueada—. Siempre le has dicho a Hermione que era una profesión muy sosa y poco creativa, no sé cuándo has cambiado de opinión.

—Hermione no es diplomática —respondió Sarah de malas maneras.

La aludida se contuvo de poner los ojos en blanco.

—Sí lo es —respondió Draco—; de hecho, trabajamos juntos.

Viendo cómo Sarah enrojecía, Caroline, su madre, carraspeó con una sonrisa divertida.

—Y bueno, contadnos —comentó con tono ligero, atrayendo la atención hacia ella—, ¿hace cuánto que estáis saliendo?

—Ehmm... —Hermione miró a Draco antes de responder—, bueno, unos cuantos meses.

—Diez meses, si somos exactos —señaló Draco, sonriente.

—¡Oooh, qué bien! —exclamó la abuela de Hermione, encantada—. Sois una pareja preciosa... ¿Pero por qué no me habías dicho nada? —añadió en tono lastimero—, no tenía ni idea.

—Es que al principio pensábamos que no era serio —respondió Hermione, intentando apaciguarla—, pero bueno, ya nos ves aquí... Juntos —terminó sin mucha convicción, como si se le acabara de ocurrir.

—Y muy felices —apostilló Draco, dándole un breve beso en la mejilla y haciéndolos sonreír a todos.

—¿Y para cuándo la boda? —interrumpió Sarah mordazmente, aparentemente ya recuperada de su bochorno anterior.

Grégoire, el marido de la abuela de Hermione, le lanzó una mirada de reproche.

—Sarah, cielo, déjalos en paz y cómete la sopa.


Cócteles

—Estoy cansada —le confesó Hermione a Draco en voz baja.

Él le dirigió una sonrisa comprensiva; también Draco estaba bastante harto de la Soirée y todos los invitados.

—Ya somos dos —afirmó, tomando un sorbo de la copa que llevaba en la mano y dejándola en una mesa con una mueca de asco—. No sé cómo a tu abuela se le ha ocurrido organizar esto todo en el mismo día, es agotador.

—Recuerdo un año en que lo hizo a lo largo de una semana, pero se hizo más pesado aún. De esta manera, en un día nos lo sacamos todo de encima —añadió, burlona.

—¡Ah, queridos, allí estáis! —exclamó la abuela de Hermione, materializándose a su lado con una gran sonrisa—. Venid, por allí es donde están los fotógrafos, y con el vestido tan bonito que llevas —dijo, dirigiéndose a Hermione— es necesario hacer fotos.

—Pero, abuela... —empezó Hermione, pero la señora, sin hacerle ni caso, la agarró de un brazo y empezó a caminar a toda velocidad hacia donde un grupo de fotógrafos se dedicaba a hacer fotos a los invitados.

—¡Atención! —ordenó la abuela de Hermione, plantándose delante de las cámaras y empujando a Hermione contra el cuerpo de Draco—. Quiero fotos de mi nieta y su novio en su primera Soirée. ¡Venga! —exhortó, cuando se la quedaron mirando, incrédulos—. Luego haréis fotos de los demás, esto es más importante.

—Abuela, yo creo que esto no es necesario —insistió Hermione, bastante incómoda.

—Querida, calla y dale un beso a Draco, que quiero buenas fotos. ¡Oh, y luego haremos fotos en el jardín, que las hortensias están preciosas! —añadió, encantada con su idea.

Hermione pareció dispuesta a protestar, pero Draco la cortó rápidamente con un murmullo:

—Granger, si hacemos caso ahora nos dejará en paz antes.

—Está bien —concedió ella con un suspiro, antes de dedicarle su mejor sonrisa para las cámaras—. Anda, dame un beso.

—Qué romántica eres, ¿eh? —se burló él, poniéndole una mano en la cintura e inclinándose para besarla—. Tus palabras de amor me vuelven loco.

—¡Eso es, muy bien! —chilló la abuela de Hermione, aplaudiendo encantada—. ¡Quiero una foto digna de postal! ¡Besaos con más ganas, pero dejad las manos en lugares aptos!


Cena

—Granger, espera. Tengo una cosa para ti.

Hermione, a punto de abrir la puerta de su habitación, se detuvo y se giró.

—Oh, Draco... No era necesario que me compraras nada —repuso, casi avergonzada.

Ambos notaron que lo había llamado Draco, pero ninguno dijo nada.

—No lo he comprado —afirmó él, y era cierto. La compra la había efectuado su tatarabuelo paterno.

Sin más dilación, sacó una bolsita de seda de color negro con el emblema de los Malfoy y se la tendió.

—Ábrela.

Ella cogió la bolsa con manos temblorosas y la abrió con cuidado, sacando de ella una preciosa pulsera de oro que daba varias vueltas sobre sí misma adornada con incrustaciones de brillantes.

«O diamantes. Conociendo a los Malfoy, serán diamantes», pensó, admirando la pulsera con estupefacción.

—Vamos, póntela, que tenemos que bajar —la exhortó Draco—. Y ni se te ocurra protestar.

—Pero... —empezó ella, lamiéndose los labios y observando la pulsera atentamente, como hipnotizada.

—Pero nada. Venga, que te hace juego con el vestido y podrás presumir de novio rico. Andando.

Bajaron al salón contigo a donde se iba a realizar la cena, donde los invitados ya se reunían y paseaban, observando la ropa de los demás y dedicándose cumplidos falsos.

—Oh, Hermione, qué guapa estás —la alabó Melissa nada más verla—. Y Draco también, claro. Hacéis una pareja preciosa.

—Gracias, Mel —respondió ella, sonriendo—. Tú también estás muy guapa.

Su prima le sonrió y pareció que iba a decir algo pero fue interrumpida por la voz de su abuela, que anunciaba que la cena ya estaba lista.

Todos los invitados empezaron a caminar hacia el salón, pero Draco agarró a Hermione para retenerla cuando ella hizo ademán de seguirlos.

—Llevamos todo el día fingiendo ser novios ante un montón de personas —soltó cuando ella lo miró, extrañada.

—¿Te molesta? —preguntó Hermione con tono neutro.

—Lo de ser tu novio, no —respondió él—; lo de fingir, sí.

Ella parpadeó, asombrada. ¿Quería decir que...?

—Deja de mirarme así —se burló él—. ¿Lo intentamos, pero esta vez en serio? Ya sabes, mentir está mal —añadió, guiñándole un ojo.

Actuaba con desparpajo, pero Hermione se fijó en que estaba verdaderamente nervioso.

—Podemos intentarlo —afirmó ella lentamente, dedicándole una gran sonrisa—, a ver cómo van las cosas.

—Irán genial —respondió Draco, y se inclinó para murmurarle al oído—. Después de todo, tu familia me adora y mis padres te adoran a ti.

Él hizo ademán de empezar a andar hacia el salón, donde los últimos rezagados ya se estaban sentando, pero ella lo detuvo.

—¿Qué pasa? —preguntó Draco—. Vamos a llegar tarde.

Hermione titubeó unos segundos antes de sonreír.

—Te has olvidado de algo —le dijo.

—¿De qué?

—De darme un beso. Será el primero oficial, y qué mejor que cuando vamos tan guapos —añadió, pasándose las manos por el vestido.

Ni corto ni perezoso, Draco se acercó a ella y la rodeó con las manos, inclinándose hasta rozar su boca con la suya.

—Eso tiene fácil solución —afirmó contra sus labios.

Y era cierto.


Y hasta aquí llega el fic :)

¿Qué os ha parecido este capítulo? No os quejaréis por la falta de Dramione, eh xDD ¿Y la abuela? Como veis, no es mala, solamente es excéntrica y tiene la costumbre de hacer lo que le da la gana. Y cualquiera la contradice xD

Muchas gracias por todo el apoyo que me habéis dado, de verdad. Me sorprendió y sigue sorprendiéndome que una historia tan pequeñita como esta haya llegado a los 106 reviews, 77 favs y 99 follows. ¡Es impresiontante! Me habéis animado mucho :)

Antes de irme, hago una pausa para la publicidad: si queréis leer algo más mío, hace poco terminé mi primer longfic, Cárcel de ópalo. Si preferís algo más cortito podéis leer Nott (so) dead (diez capítulos) o Estrellas, que son drabbles. Pero no solo escribo Dramiones, tengo muchas otras parejas y personajes por ahí repartidos en mi pefil ;)

¡Nos vemos en algún otro fic!

LadyChocolateLover

PD: Déjame un review para que Draco te dé un beso ;)