Recordatorio: Los personajes pertenecen a Meyer. .

Gracias por leer

Bella POV

Otro día más en mi -muy aburrida- vida.

¿Por qué? Simplemente por que nunca hay algo bueno, siempre es lo mismo, la misma rutina se repite diariamente en mi vida. Lo mismo, nunca cambia, nunca hay algo bueno, la misma escuela, los mismos compañeros, los mismos amigos -como si tuviera muchos- en serio, mis únicos amigos los puedo contar con solo una mano y hasta me sobran dedos. Mi vida están aburrida como yo. Lo acepto, malo fuera que no lo hiciera.

Soy la típica chica que no tiene novio, la chica que le gustan los libros y odia las fiestas -a veces-, la que casi no se preocupa por su apariencia y la típica buena amiga que siempre da consejos aquellos que lo necesitan.

"Bella, Bella" Me reprendí a mi misma. "Ya deja de pensar en tu patética vida" Vaya ánimos que me doy a mi misma ¿Verdad?

Forcé una sonrisa -frente al espejo de cuerpo completo que estaba en mi cuarto- y baje a desayunar sola a la cocina. Si, sola. Mis padres se separaron cuando yo era bebe, casi toda mi vida viví con mi madre, pero cuando decidió casarse con Phill, decidí mejor darles su espacio, y pase de venir solo los veranos con papá a querer vivir toda mi vida aquí en Forks, cosa que le agrado ya que no le gustaba estar solo -aunque lo negaba- pero cuando le dije la noticia del momento, con el paso del tiempo, se murió. Los doctores me dijeron que no pudo soportar tanta tristeza. Al parecer aun amaba a mi madre.

Así era mi vida. Sola. Patética. Aburrida.

Edward POV

—¡Edward Anthony Masen!

¡Joder! Si sigue gritando así despertara a los niños -ni tan niños- me recordé.

—¡Eddie! — volvió a gritar. Odiaba cuando me llamaban a si. En serio, lo odiaba.

Termine de empacar algo de su ropa en una mochila y baje corriendo a tratar de arreglar tan siquiera un poco la situación con Tanya.

—Lo siento. — dije en cuanto la vi.

—¡No me dejes! — pidió abalanzándose a mi brazos. Le correspondí. —¡Por favor Eddie! Ellos mienten. — se trato de excusar.

El caso era que mentía. Los rumores siempre acababan con el amor de una pareja -excepto que aquí no es amor- y en cuanto supe que ella me engañaba con un chico, o como la llaman "Tanya la zorra" comprendí que todo era cierto. Ya que en uno de nuestros encuentros de ayer, le descubrí un nuevo chupete -que claramente yo no hice- nunca me a gustado hacerlos en lugares visibles, ya que no soy tan posesivo, por eso con las chicas que e salido los dejos en lugares escondido -muy escondidos- a mi parecer.

Me fui separando poco a poco de ella y la mire a los ojos. —Lo siento Tanya, pero esto no puede seguir. —dije extendiéndole su mochila.

Ella la miro incrédula y llevo una de sus manos a su frente.

—Eddie. Por favor...Compréndeme.

—No quiero que despiertes a los chicos. — pedí calmándola.

Tanya tomo su mochila y alzando su barbilla en alto se encamino a la puerta de mi mansión.

—Los niños no te perdonaran esto. —dicho esto salió cerrando la puerta tras de si.

—Si claro... —murmuro alguien a mi lado.

Evite rodar los ojos.

Drake se reía a carcajada libre y miraba la puerta. —Esta loca esa mujer si cree que nosotros la queremos.

—Drake. — le reclame.

Él se encogió de hombros. —Es la verdad viejo.

Viejo...Era su forma de decirme papá, solo la mas pequeña me llamaba papá siempre, los demás, lo hacían rara vez o se referían a mi, por mi nombre o en ocasiones lo hacían como él.

—Tú no deberías estar dormido.

El bufo. —Tenía sed y no pude evitar escucharlos platicar.

—Evitamos dirás. —dijo una femenina voz saliendo por las puertas de la cocina.

Zoe...Era un año menor que Drake y era una barbie -a si la apodo Drake- ya que le encanta el rosa y siempre se viste a la moda y también por que es una "niña bien". Lo que Drake no lo es.

—Ustedes dos deberían estar en la cama.

Drake rio y Zoe solo rodo los ojos.

—Pensamos que no te ibas a deshacer de ella. Y bajamos ayudar.

Solo los mire.

—Cierto viejo. — secundo Drake. —Tanya no era buena para nosotros.

—Bien. Si ya terminaron de hablar de la gente a sus espaldas, vayan a dormir.

Ellos rieron. —Vale, esta bien. Pero Megan quiere que la lleves de compras mañana.

—¿Megan? ¿Ahora que quiere?

Megan...Esa niña de tan solo catorce años era toda una genio y por eso siempre quería comprar alguna sustancia -no peligrosa- para inventar algo.

Zoe se encogió de hombros. —No lo se. Pero yo quiero una nueva blusa y Zeth solo quiere el nuevo videojuego.

—De preferencia el de Guitar Hero. — dijo Zeth saliendo con una cámara en las manos. Su cámara.

Zeth...Es como cualquier adolescente de su edad, solo que desde que le compre una videocámara, siempre anda grabando todo, y sino la tiene entre sus manos, es porque lo castigue o se le descargo.

—Y yo quiero la nueva guitarra que salió a la venta. —dijo Drake mientras se iba hacia las escaleras.

—Tú. —señale a Drake. —Estas castigado. Por lo tanto, nada de guitarras.

El bufo y corrió a su cuarto gritando un "Buenas noches".

—Vas a despertar a Megan. —le regaño Zoe. —Buenas noches Edward. - se despidió con un beso en la mejilla.

Zeth rio. —Buenas noches papá.

—Buenas noches. —les dije a ambos que subían por la escalera.

—¿Si nos llevaras mañana de compras? —pregunto Zeth haciendo un puchero -cortesía de Alice-.

Asentí sonriendo mientras los veía desaparecer por el pasillo. Mientras yo me iba directo a mi despacho. Tenia que checar algo de mi trabajo y sobre la casa de campo que estaba construyendo para pasar las vacaciones. Mientras revisaba los papeles, no pude evitar mirar una de las tantas fotos familiares que estaban sobre mi escritorio, tome una en la que salíamos todos- mis padres, mis hermanos, mis hijos y yo- mientras veía los rostros de cada uno de mis hijos, no pude evitar pensar en el día que llegaron a mi vida.

~Dos años y dos meses atrás~

Estaba cansado.

El trabajo en el hospital era muy pesado, definitivamente que lo era, estaba en mi turno de la noche, muy pocas veces lo tomaba y cuando lo hacia era para zafarme de algunas chicas en especial Tanya.

Dr. Cullen, se le solicita en el área de urgencias. la voz de mi secretaria resonó por todo el despacho.

Apreté el botón del teléfono. En un momento. le dije

Me levante de mi escritorio y cogí mi bata blanca que estaba colgada en uno de los percheros que estaban al lado de la puerta, no la abotone -ya que seria un gran problema- y me encamine a la área de urgencias.

En cuanto llegue Dalia ya me esperaba con los datos de los recién llegados pacientes.

¿Qué paso?

Ella chasqueo la lengua. Era un matrimonio.

Otra vez no.

Ya iban dos con este, el anterior tampoco sobrevivió y por lo que veo este tampoco,

Murieron hace dos minutos.

No llegue a tiempo.

Sus hijos querrán hablar con usted, esto son los nombres del esposo y la señora Sullivan. me extendió la tabla con algunas hojas. La tome. El forense ya se esta encargando de abrir los cuerpos, pase y...bueno ya sabe usted.

Asentí. Gracias.

Ella solo negó y camino por el pasillo.

Entre a la área del forense y estaba Richard examinando uno de los dos cadáveres que estaban sobre una misma camilla -grande-, me acerque un poco y pude apreciarlos mejor.

Hey, Edward.

Hola, ¿Mucho trabajo?

Él se encogió de hombros. Lo normal.

Si, ya veo.

Esas hojas. señalo atrás de mi. Ven por ellas mañana temprano.

Asentí. Estaré revisando esto. señale la tabla con las hojas.

El sonrió. Vale.

Me despedí y camine con paso lento a mi consultorio, pasando por compañeros de trabajo, saludándolos con un asentimiento de cabeza cada vez que me palmaban el hombro -señal de que ya se enteraron que murió alguien- tenían esa costumbre siempre, era como una muestra de apoyo, y lo agradecía.

Me senté en mi escritorio y me decidí a ver la causa de la muerte de los pacientes.

Sr. Erick Sullivan y Sra. Renata Collins

Accidente: En coche. No sobrevivieron

Posibles causas:

Convulsiones, infartos y falta de oxigeno

Puedo pasar. Dalia estaba con un sobre amarillo entre sus manos.

Asentí. Ella se encamino y me extendió el sobre.

Son algunos datos que estaban en el archivero del matrimonio Sullivan, frecuentan mucho el hospital. explico.

Ella se despidió y salió cerrando la puerta.

Abrí el sobre y me dedique a leerlo.

Padres:

Sr. Erick Sullivan: 46 años, nació en Arizona...

Sra. Renata Collins: 44 años, nació en Canadá...

Hijos: Cuatro / Adoptados

Drake Sullivan: 16 años, nació...

Zoe Sullivan: 15 años nació...

Zeth Sullivan: 13 años...

Megan Sullivan: 12 años

Enfermedades:

Solo enfermedades comunes

Caídas y golpes leves

Había mas hojas explicando las caídas o golpes leves, pero lo que me sorprendió era que decía que eran adoptados, en el sobre había fotos recientes de los hijos junto con el matrimonio Sullivan.

Dr. Cullen.

Alce mi vista de las hojas y observe a mi secretaria Dalia. Los hijos del matrimonio ya llegaron.

Hazlos pasar.

Ese fue el día en que mi vida cambio. Nunca me imagine que no solo les permitía pasar a mi consultorio, si no que les permitía adentrarse en mi vida.

Megan, deja de llorar. pidió un joven entrando a mi oficina. En cuanto me vio se puso serio y se adentro seguido por dos chicas y un chico menor que él.

Ellas se sentaron en las sillas que estaban frente a mi escritorio y ambos chicos se recargaron cada uno sobre las dos sillas.

Buenas noches. —salude cortésmente mirando los rostros de cada uno.

La chica rubia -supongo que era Zoe- me miraba impaciente. Mientras que la menor -Megan- estaba con su cabeza agachada y leves lágrimas caían por su rostro. El mayor -Drake- solo me miraba. Al igual que el otro chico -Zeth-.

Les explique calmadamente sobre la muerte de sus padres, deteniéndome solo en ocasiones, cuando los sollozos eran audibles para mi de la pequeña niña.

Los otros solamente me miraban y trataban de calmar a la pequeña.

Termine de explicarles y ellos no se movieron. Simplemente se observaron los chicos entre ellos y la chica rubia -Zoe- jugueteo con el cordón de su sudadera. La niña se limpio las lágrimas y miro a sus hermanos. Justamente iba hablar cuando la puerta de mi oficina se abrió.

Dr. Cullen, disculpe...

Usted que hace aquí.-alzo la voz el mayor de los hermanos.

El señor que acababa de entrar, miro a los chicos y se acercó extendiéndoles un sobre. Me temo decirles que irán a una casa hogar. Me sorprendió la frialdad en su voz. Ya lo sabían. les recordó al ver la incredulidad en sus rostros.

La menor rápidamente se abrazó a su hermana, mientras que los chicos se miraban entre ellos.

¿Don...Donde nos llevaran? pregunto el mayor.

El señor negó. Me temo decirles que los separaran.

No puede hacernos eso. dijo el otro chico. Es injusto.

Mañana pasare por ustedes para llevarlos a su nuevo hogar de cada quien. se despidió de mi con un asentimiento y salió.

El mayor de los hermanos, bajo su vista al piso y empuño sus manos.

Drake...No dejaras que lo hagan ¿verdad? sollozo la menor.

El solo se inclino hacia ella. Vámonos.

La chica mayor se levanto y tomo de la mano a su hermanita para después caminar hacia la puerta.

Gracias. se despidió el mayor mientras caminaba hacia la puerta con el resto de sus hermanos.

La puerta se cerro y yo no sabia que hacer.

Recuerdo que sentí una sensación en mi cuerpo, algo como un nudo en el estomago. Y después de mucho pensarlo. Lo supe. Todo por un sueño.

En cuanto llegue a mi casa, me fui directo a mi recamara, necesitaba dormir. Me puse un pijama y me acosté rezando por que el sueño me venciera.

Zeth ya te dije que no hagas eso. una niña le reclamaba a un chico con una cámara entre sus manos.

Esa niña. ¿Donde la había visto?

Cállate Megan, tengo que terminar esto. le reprocho una chica rubia.

Una música empezó a sonar de pronto, solo eran sonidos de guitarra que hacia otro chico que estaba a tres metros de mi.

Papá dile a Drake que deje ese escandalo. pidió esa niña.

Esperen. ¿Me pidió a mí?

Edward dile que se calle. pidió la rubia. ¡Edward! ¿Estas bien?-

Ellos se acercaron y me observaron. La menor me puso una mano en mi frente.

No tiene fiebre. ¿Papá estas bien?

Tal vez este cansado. Ya déjenlo. dijo el chico para después volver a tocar.

Papá. me dijo el chico llamado Zeth con una cámara en sus manos. ¿Estas bien?

¡Edward! me llamo la chica rubia. ¡Edward!

Sentí como me sacudían, una luz me cegó por completo y abrí mis parpados poco a poco.

Mi hermana se encontraba brincando en mi cama mientras gritaba "Edward" y reía.

Rodé los ojos. ¿Qué haces aquí, enana?

Luego de que mi querida hermana me levantara, le conté sobre el sueño y lo que paso en mi consultorio con ellos y ella solo respondió "Haz lo que tu corazón dijo".

Y lo hice.

Un impulso de los buenos me llevo a cometer una locura para otros.

La verdad no me arrepentía de nada.

Deje la foto de nuevo sobre el escritorio y con esos pensamientos decidí ponerme a trabajar.

Bella POV

Termine de desayunar y empecé a pensar que haría este día.

¡Demonios! Era sábado y no tenía ningún plan.

El timbre de la casa interrumpió mis quejas conmigo misma.

— Disculpe ¿usted es la señorita San?

— Si.

El cartero sonrió y me extendió un sobre amarillo. — Firme aquí. — dijo mostrando una hoja.

Tome el sobre entre mis manos y firme en donde me decía. ¡Alguien me había mandado algo!

Él se despidió y yo cerré la puerta con una sonrisa.

Fui directo a mi cuarto para abrir aquel sobre.

Me senté sobre mi cama -sobre mis pies- y lo abrí ansiosa.

No recibía cartas a menudo.

Srita. Isabella Swan a diez meses de la muerte de su padre el Sr. Charlie Swan, se le hace entrega de los bienes y propiedades que el Sr. Swan acumulo por el tiempo que duro con vida, así como también el dinero de las inversiones que hizo con vida. Dentro del sobre encontrara la información de algunos negocios y las ubicaciones y papeles de las propiedades del Sr. Swan junto con las tarjetas de donde a guardado su padre dinero en los bancos. Todo esta a su nombre, a si lo pidió el Sr. Swan un mes antes de su muerte, cambiando a la Sra. Rene Dwyne -su anterior heredera- por usted. A la Sra. Rene también le dejo una cantidad de dinero y algunas propiedades para que usted no se preocupara de pagar los gastos de ella. También dentro del sobre encontrara una carta de su padre especialmente para usted. Si necesita alguna ayuda no dude en llamar al número que le aparece al final.

Atentamente: Aro vulturi.

Mire atónita las líneas impresas en el papel. ¿Como era posible esto? Desesperada busque la carta de mi padre en el sobre, cuidando de no desordenar nada, lo encontré.

Querida hija:

Si estas leyendo estas palabras es que ya no estoy en tu mundo, debo decirte que si calle durante tanto tiempo era por tu bien, nunca quise privarte de las cosas -ostentosas- de la vida, solo quería que vivieras como una chica normal. Cuando era joven no supe lo que era el cariño sincero, y eso quería que tu lo tuvieras, sabia que si les decía a tu madre y a ti sobre mi dinero, bueno, supongo que ahorita estuviéramos los tres juntos pero no quería que tú sufrieras. Por eso lo hice. Me di cuenta demasiado tarde la clase de persona que era Rene y me alegra saber que tu eres completamente diferente a ella. Sé que mis negocios y la mayoría de mi fortuna estarán en buenas manos, que harás de ella algo productivo y espero que disfrutes de los lujos que yo no te di con vida. Siempre estaré orgulloso de ti hija.

Te quiere.

Charlie Swan.

¿¡Qué!?Mi cerebro no podía asimilar esa idea.

¡Demonios! Era rica...Jodidamente , rica.

N/A: ¡LEER! ¿Les gusto? Espero que si, por que me esforcé mucho con este capitulo. Luego aparecerán los hijos de Bella, mientras tanto...Edward tiene cuatro hijos, tuve que buscar en el Google a sus hijos ya que no podía poner a un niño imaginario por que no sabrían ustedes como seria. Por eso en mi perfil estás los links de las fotos, si no pueden ver algunas, manden un mensaje y gracias por leer.