Esta es una pequeña viñeta, se trata de Gohan y Pikkoro y se puede decir que es la precuela de "Atrapado en mí". Ojalá les guste, no tiene nada que ver con la viñeta anterior, solo es otro producto de mi imaginación enferma :)

Un padre para ti.

-Mi papá es el mejor ¿verdad señor Pikkoro?- apenas habían pasado dos días después de que el torneo de Cell había acabado. Gohan no había llegado a su casa a pesar de los ruegos desesperados de su madre; el niño se había quedado con su mentor para entrenar lo cual no había dejado de hacer ni un momento, en esos dos días; apenas paraba para dormir unas cuantas horas cuando el cansancio le vencía, sin probar ningún alimento pues simplemente no tenía hambre.

Era la tercera vez que le preguntaba lo mismo a Pikkoro y éste comenzaba a entender que la pregunta no era literal, y que Gohan no esperaba un "si" por respuesta, era una pregunta retórica y sólo quería meterse en la cabeza esa idea.

Como la vez anterior, Pikkoro guardó silencio, se dedicó a contener los golpes del saiyajin, que de pronto se detuvieron. Entonces Gohan bajó la mirada y descendió al suelo lentamente, hasta quedar hincado en el pasto, aún con la mirada agachada.

Pikkoro no sabía qué hacer, qué decir, cómo actuar con Gohan. Cuando se había hecho cargo de él, había sido fácil, sólo se dedicaba a darle órdenes sobre cómo luchar sin preocuparse por su vida aunque con el paso del tiempo y sin notarlo, se fue convirtiendo poco a poco en una especie de padre sustituto, sin desearlo y contra su voluntad, hasta que la situación terminó por causarle satisfacción. Pero él no era humano ni saiyajin, los conocía bien por el estudio que había hecho de ellos pero en la experiencia, seguía sin imaginar cómo debía actuar él en situaciones como esa, sabía que el niño estaba deprimido y que tenía ira reprimida pero no se imaginaba cómo actuar para ayudarlo. Decidió posarse a su lado y acariciarle el cabello, Gohan no se merecía el sufrimiento que estaba teniendo, pero era parte de su crecimiento.

-Señor Pikkoro, por favor- suplicó con la voz entrecortada –por favor, usted nunca me deje- de pronto Pikkoro se sintió abrazado por el pequeño cuerpo de Gohan, quien con todas sus fuerzas se aferraba a lo único que tenía seguro en ese momento: su maestro.

-Te prometo Gohan, que siempre estaré a tu lado cuando me necesites- la voz grave y profunda del guerrero resonó en el claro del bosque donde se encontraban. El llanto del niño aumentó dejando confundido al namekuseijin ¿Acaso había dicho algo malo?

Después de eso, su alumno se fue volando probablemente hacia su casa, sin despedirse ni mirar atrás. Y Pikkoro se quedó pensando: Realmente Gokú no había entendido, o no había querido entender, el gran daño que le había ocasionado a ese chico. No es que él entendiera lo que significa ser padre, pero nunca abandonaría a la persona que más lo necesitaba en el mundo… sin embargo esa no era su problema, simplemente se dedicaría a hacer lo que fuese posible por Gohan y a cumplirle la promesa que le había hecho.