Recordatorio: Los personajes pertenecen a Meyer. . .
—Leila.
Ella se giro con una blusa en sus manos. Note que no llevaba la blusa que le había visto anteriormente.
—Iré a ver como la llevan los gemelos. —dije dejando las prendas que me gustaron sobre la caja. —Deja toda la ropa aquí
Ella asintió viendo la ropa que escogí.
Le sonreí y comencé a caminar hacia el área de niños.
—Oh, por cierto. —me gire para observarla. —Escoge todo lo que te guste.
Ella solo se movió incomoda, una vez mas le sonreí mientras me giraba e iba con los gemelos.
—¡Bella!
Zac estaba arriba de una mesa donde colocaban los maniquíes con la ropa de temporada. Vestía un short color blanco con una playera negra de la marca American Eagle.
—¿Como me veo? —pregunto mientras se giraba hacia un lado.
—Muy guapo caballero. —le sonreí. — Ahora baja de ahí.
El asintió mientras brincaba, se tambaleo un poco pero logro equilibrarse.
—¿Donde estará tu hermano? —quise saber.
Por más que miraba hacia los estantes repletos de ropa, no podía ver ni una caballera cobriza que lograra sobresalir.
—¡Bella!
Gire para encontrarme a Cody que salía de los vestidores, frunció el seño y se detuvo.
Reí al ver que ambos llevaban la misma ropa.
—¡Oye! Me copiaste. —se quejo Cody mirando a su hermano de pies a cabeza.
—¿Yo? Pero si tú eres quien se cambio después.
Cody lo miro confundido, se descruzo de brazos y suspiro encogiéndose de hombros.
—Da igual.
Ambos se giraron a verme.
—Ya acabamos. —dijeron al unísono.
Asentí sonriendo y viendo que ambos no llevaban ninguna ropa entre sus manos.
Arquee una ceja. —¿Solo llevaran eso que llevan puesto?
Ellos rieron y negaron.
—Esta allá. —señalaron hacia atrás.
Mire en su dirección y varias ayudantes tenían cosas entre sus manos.
Camine hasta ellas con los gemelos siguiéndome.
—¿Es todo?
Ellos se miraron entre si.
—Podemos dejar algo. —sugirió Cody sin mirarme.
—Claro que no, solo me aseguro que dejen algo para los demás clientes.
Les ordene a las chicas que llevaran esa ropa a la caja de ropa de dama.
Mire a los gemelos. —Vayan a ver como lo lleva su hermana mientras yo busco a Kate.
Solo asintieron y mire como corrían atrás de las ayudantes.
. . .
—Pero que niño más hermoso.
Ethan puso sus manitas sobre su rostro.
Kate río mientras sostenía una gran pila de ropa.
—Hay más ropa aun. —dijo Kate al ver que miraba la ropa.
—Oh.
Mordí mi labio y busque con la mirada aun ayudante.
—Se les ofrece algo.
Brinque al ver un chico a mi lado.
Asentí aun sintiendo mi corazón latir rápidamente.
—Puede llevar esa ropa y...
—La ropa que esta en la caja. —continuo Kate.
—A la caja de dama. —le dije al chico.
El chico asintió mientras le extendía los brazos a Kate.
—Vamos Kate, Ethan.
Reí, seguía con sus manos en su rostro solo que el pequeño tramposo veía. Sin pensar lo cargue antes de que Kate lo hiciera, sentí al pequeño tensarse entre mis brazos. Kate solo me sonrió mientras comenzábamos a caminar.
Edward POV
Cenaremos a las once para que puedas llegar a tiempo.
Suspire y le conteste el mensaje a Zoe.
Estaré ahí
Cerré mi celular y camine hasta el perchero que estaba al lado de la puerta del baño privado de mi consultorio.
Deje mi celular en mi abrigo -que colgaba - y me dirigí de nuevo a sentarme sobre mi escritorio.
Pase mi mirada por el que seria mi consultorio, era bastante espacioso, en frente se encontraba una pequeña sala, había un televisor de plasma en una de las esquinad del despacho, un armario de espejos y a mi derecha un gran ventanal que daba vista hacia el jardín del hospital.
Unos toques leves rompieron el silencio.
Sue -mi nueva secretaria- asomo su cabeza y me sonrió.
—Ya llego su padre.
Asentí. —Hágalo pasar.
Observe como salía y cerraba la puerta, unos minutos después, mi padre entro sin tocar.
—Hijo ¡Que gusto verte! —dijo caminando hasta mi.
Le sonreí. —Igual padre ¿y mi madre? —pregunte correspondiendo su abrazo.
Papá se separo y se sentó en una de las sillas que adornaban mi escritorio. Yo rodee y me senté en mi silla.
El solo negó sonriendo. —Prefirió ir a ver a los chicos primero.
—Oh...me remplazo. —bromee.
El río. —Ya la conoces.
Un pitido comenzó a sonar.
Suspire mientras veía el bíper especial que me dieron, ese bíper me ayudaba a saber sobre si había una emergencia o me necesitaban en alguna área del hospital.
—Creo que tienes trabajo.
Asentí dejando el bíper en mi bolsillo.
—Me necesitan en el área de urgencias.
Él sonrió comprendiendo. —Bueno hijo, suerte y ya nos veremos.
Volví a sentir levantándome. —Nos vemos mas tarde padre.
Salí de mi consultorio dejándolo ahí, camine hasta el elevador, cuando entre teclee el ultimo piso -que era donde se encontraba el área de urgencias- y sentí como el elevador empezaba a bajar los pisos.
Mi consultorio estaba en el piso cuatro, en el uno era el área de recepción y el área de urgencias, en el piso dos se encontraba la zona de maternidad, partos, cuneros, todo lo referente a las mamás, en el tres estaban los pacientes que se internaban, en el cuatro había diferentes doctores y una área de guardería, en el quinto, estaba una terraza con su restaurante y otras áreas de relajación tanto para el personal del hospital como los pacientes. Además, de que cada piso tenia su laboratorio y área de cirugías.
Las puertas del elevador se abrieron, Adam -un enfermero y asistente- se encontraba con una carpeta en las manos.
—¿Qué tenemos?
—Un policía herido de bala en el abdomen.
Asentí mientras caminaba rápidamente al área de urgencias, al llegar varias enfermeras caminaban de aquí para allá, Adam, señalo la puerta para vestirme correctamente, al salir ya llevaba puesto el uniforme y los guantes junto con el tapabocas -por precaución-, entre al cuarto de cirugía y había un policía con solo su torso descubierto.
Hora de trabajar...pensé.
Me situé en mi lugar de operación con varias enfermeras a mi alrededor, una checaba los latidos, otra era quien me daba los instrumentos de operación que utilizaba y otra era quien me secaba constantemente la frente, además de que había una enfermera auxiliar por si había una complicación y Adam quien me dijo -cuando recién llegue- que era mi asistente.
La operación solo duro treinta minutos, el policía iba a salir algo herido después de esto, ya que tendría que cambiarse la venda constantemente y eso...duele.
Al salir del cuarto, me dirigí a cambiarme el uniforme por mi pantalón de vestir y mi bata de doctor.
. . .
—¿Todavía no te vas? —le pregunte a mi padre al entrar a mi consultorio.
—Es así como recibes a tu madre.
Me gire, para encontrarme a mi madre atrás de mí.
Ella me abrazo y repartió un par de besos en mi cara, reí mientras caminaba al interior de mi consultorio.
—Te extrañe mamá.
Ella sonrió. —Igual yo, tus hijos están divinos, Drake esta un poco mas alto y mas guapo, Zeth es sorprendente con la cámara, Zoe esta mas guapa. —mi madre paro de hablar mientras se sentaba al lado de Carlisle. —Y Megan, cada vez que la veo me sorprende, ¿haz visto ese invento del humo? Cambia rápidamente de color y ¡es sorprendente!
Reí acomodándome en mi silla. —Si, ellos son sorprendentes. —dije.
Carlisle sonrió. —¿Como la lleváis?
Suspire. —Tenemos nuestras discusiones, como siempre, pero...nunca me arrepiento.
El asintió. —Creo que por mas que nos disculpemos por lo que paso al principio…
Negué hacia los lados y levante una de mis manos pidiéndole silencio.
—Es mejor olvidarlo.
Mi madre negó. —Yo en verdad hijo, lo siento. —dijo desviando su vista de mi.
Cerré mis ojos y el recuerdo llego rápidamente.
—Oh, vaya. No sé que decirte Edward.
Me encontraba en la sala de la casa de mis padres, les había explicado mi desesperado impulso.
—Pero mamá, no hay nada que decir.
—Hijo, es...muy tonto lo que hiciste, pudiste haberlos llevado algún...
—¡No! ¿Es que no lo entienden? —les pregunte. —¡Los iban a separar! En verdad papá sino fuera por ese extraño sueño, la verdad...no me hubiera gustado presenciar algo así. Se quieren tanto, tendrías que verlos, es más. —sonreí sin poner atención a las reacciones que ponían mis padres. —Mañana temprano ¿porque no vamos a desayunar y los conocen?
—Hijo. —mi madre me miraba incrédula. —Trata de escucharte, es mucha responsabilidad.
— ¡Lo se! Pero de todos modos no será tan malo.
—¿No será tan malo, Edward? ¡Escúchate! ¡Adoptaste a cuatro chicos que ni siquiera sabes como son o si son malas per...!
Me levante. Eso era todo lo que podía soportar.
-Ellos. No. Son.
—Hijo. —me interrumpió mi madre. —No te enojes simplemente…
—¿Simplemente, qué? Madre, ellos no tienen mas familia, no entiendo porque no quieren aceptar mi decisión pero...ya esta hecho. —los mire una ultima vez y por mas que busque en sus ojos no había rastro de comprensión. —Me voy espero se den cuenta de...
—El que tiene que darse cuenta eres tú hijo.
No quise escuchar más. Tome las llaves que deje en la mesita de centro y me fui.
Volví al presente, mi madre aun desviaba la mirada. Mi padre me miraba lamentando en silencio aquel comportamiento.
Una vez más suspire.
—No tiene caso recordar el pasado, lo importante es el presente.
Mi madre me miro. —Lo siento. —nuevamente se disculpo.
Le sonreí sinceramente. —El pasado no importa, mamá.
Bella POV
—Pagara en efectivo o tarjeta.
—Tarjeta.
La cajera asintió mientras tomaba la tarjeta que le di, puse mi firma en la hoja que me daba y espere.
Los chicos se habían ido a recorrer el centro comercial, le había dicho a Kate que les comprara las cosas que le gusten ya que bueno, conmigo eso les incomodaba.
—Esta hecho señorita.
—Gracias. —me gire al ver a varios ayudantes con bolsas en sus manos. —Síganme.
Ellos asintieron.
Caminamos por la tienda, hasta la puerta trasera, la cual salía directamente hacia el exterior del centro comercial, llegamos hasta donde estacione mi camioneta y les pedí dejar las bolsas en la cajuela, ya que era imposible que adentro cupieran todas, les di algo de propina y me dirigí al centro comercial.
Estaba a punto de llegar cuando veo un mostrador -un pequeño puesto de publicidad- de la compañía de autos Lincoln.
—Buenas tardes, señorita.
Le sonreí. —Disculpe, algún coche que tenga que me recomiende para unas cinco o más personas.
El busco algo dentro de la carpeta que tenia para mostrar -supongo- y me señalo una imagen.
—Es una nueva adquisición, la nueva Lincoln Navegador es algo cara, pero es bastante económica respecto a la gasolina, ya sabe que hoy en día es algo cara.
Asentí comprendiendo.
—¿La llevan a domicilio?
El asintió. —Incluso puede pagar haya para asegurar la compra.
Asentí. —Quisiera una.
Él sonrió y saco una tabla con una hoja con varias preguntas.
—Debe llenar esto.
La tome y llene mis datos y conteste las preguntas.
—Listo.
—Bueno ¿para cuando...?
—Lo más pronto posible. -le interrumpí.
El chico asintió. —Mañana por la mañana tendrá su nueva camioneta en su garaje.
Sonreí. —Gracias.
Sin mas me dirigí hacia el interior del centro comercial, busque con la mirada a la señora Kate y no la encontré, camine un par de metros y la encontré sentada comiendo una nieve sobre una fuente. Me acerque a ella y me detuve en frente.
—¡Bella! Los chicos están por haya.
Vi en la dirección que me señalaba, y estaban solamente los chicos, ni rastro de la chica.
Los gemelos y el pequeño Ethan estaban jugando con un Wii -un juego electrónico- que tenían para mostrar a los clientes, Ethan solo miraba sentado en uno de los sillones inflables que estaban en decoración para que disfrutaran también los clientes. Desvié mi mirada de ellos y encontré a Leila viendo fascinada la zona de tecnología -celulares, computadoras-.
Sonreí. —Kate, ¿los chicos te pidieron algo?
Ella negó. —Pero les compre calzado y algunos perfumes y otras cosas personales.
—Mmh. —murmure viéndoles. —¿Nada de lo que están viendo?
Ella rio. —Son muy tímidos, además me dijeron que sienten que han abusado un poco.
—Pero si solo es ropa.
—Lo se, pero ellos son así.
Asentí comprendiendo. —Iré hacer unas compras, cuando regresen a ti diles que tuve algo que hacer.
Ella río comprendiendo también.
Me adentre a la tienda pasando inadvertida por ellos, estaban tan concentrados que ni me notaron. Incluso Ethan que solo miraba.
—Disculpe. —le hable a un gerente.
—¿Si?
—Quisiera comprar algo.
El asintió.
—Sígame en silencio. —le pedí.
Me miro confundido pero aun así me siguió.
Camine deteniéndome a solo tres metros de los chicos. Me gire al gerente y les señale a los chicos.
—Quiero ese juego, con una gran variedad de opciones para jugar.
El asintió comprendiendo.
Retrocedí un par de metros para hablar con el gerente sin que los chicos me oyeran. Aunque ni se daban cuenta de que yo estaba ahí.
—Existen mas controles...
—Oh si. —le interrumpí. —El volante, raquetas y todas esas cosas que utilizan para jugar además del control.
El asintió.
—Quiero...cuatro cosas de cada una. Síganme en silencio.
Él sonrió mientras asentía y caminaba al lado de mí.
Me detuve a cinco metros de Leila.
—Puede ir y preguntarle a esa chica cual le gusta pero sin que sospeche nada.
—No se preocupe. Ya lo e hecho antes.
Sonreí, el camino hasta Leila y observe como intercambiaban algunas palabras, no pude escuchar nada, así que me gire caminando hacia una de las cajas que estaban bastantes retiradas y lejos de la vista de los chicos.
Unos minutos después, el gerente regreso y sonrió.
—Le llamo la atención un celular que esta de moda y una mini laptop.
Asentí.
—Bueno, quisiera...tres celulares sea cual sea que le gusto y quiero cuatro mini laptops. Pero ¿tiene algo para un pequeño de...?
—Si se refiere al niño que esta con los gemelos.
Asentí.
—Él y los gemelos estuvieron viendo eso, pero creo que mas por el pequeño. -me señalo algo de atrás de mi.
Confundida me gire y sonreí. —Quiero algo de cada cosa.
—De acuerdo.
—También me gustaría que lo mandaran a mi casa, ¿donde pago?
Después de llenar unos datos y pagar con mi tarjeta me encamine hacia Kate, los chicos ya se encontraban con ella, solo que comían un helado y miraban un mimo que estaba a unos metros de Kate y estaban de espaldas.
—¡Listo!
—Eres maravillosa.
Negué sintiendo mis mejillas arder. —Solo quiero que estén cómodos.
Ella sonrió y me abrazo. —Ellos no pudieron tener más suerte al encontrarte.
—¡Bella! —escuche el grito de los gemelos
—Hey, ¿se divirtieron? —pregunte al verles acercarse.
Los gemelos asintieron. La chica y Ethan solo me miraron.
—Bueno, no se ustedes pero yo me estoy muriendo de hambre.
—Yo también. —me dijo Zac.
—Entonces vamos a comer, aquí hay un lugar genial.
—¿Es un lugar donde venden comida de todo tipo? —me preguntó Leila.
Asentí sonriéndole.
—¡Genial! Se me antoja una pizza. —dijo Cody.
Zac asintió. —Y Leila quiere probar el sushi ya que nunca...
—Calla Zac. —le dijo ella.
Él guardo rápidamente silencio.
Sonreí sin mirarla, sabía que le costaba pero aun así quisiera que tuviera un poco de confianza.
Cuando llegamos al lugar, nos sentamos en una de las tantas mesas que había.
—Bien, ¿Qué comerán?
—Pizza. —dijeron los gemelos.
—Pisa. —dijo Ethan.
Reí. —Es pizza, cariño. ¿Kate, Leila?
Leila se encogió de hombros.
Kate negó en su dirección y me miro. —Pizza.
—Ok. —le extendí un par de billetes a Kate. —Ten para que pagues.
—Vamos chicos. —les dijo ella.
Me levante viendo como todos se levantaban e iban al puesto que estaba en una de las esquinas, Leila les iba a seguir pero la tome del brazo.
—Hey, que tal si vamos por sushi. —sin que me respondiera la jale sin lastimarla, que suerte de que el sushi estuviera en frente de nuestra mesa y solo a unos metros, cuando llegamos la solté. —No conozco tus gustos pero...el que a mi me gusta es el sushi llamado Mar y tierra.
Ella asintió mientras veía las imágenes. —¿Qué es eso? —señalo una comida de una gran pirámide de arroz con un liquido algo raro. —Se llama Tiramisú, eso que tiene no es chocolate, eh así que no entiendo porque le pusieron así.
—Tal vez… por la forma.
—Si, tal vez.
Camine hacia la caja y pedí mi sushi.
—Yo probare lo mismo que tu. —dijo no muy convencida.
—Te encantara. —le dije. —Serán dos. Y dos refrescos de…
Mire a Leyla esperando a que respondiera.
—Manzana.
La muchacha asintió y me cobro, pague con algo de dinero suelto que llevaba y recogí mi recibo.
—Vamos, nos lo llevaran a nuestra mesa.
Ella me siguió, al llegar a la mesa los chicos ya estaban ahí pero con sodas en sus manos, mire a Kate.
—¿Si beben eso comerán?
Ella asintió. —La pizza es su comida favorita.
—Ok. Solo me aseguraba.
—¿Qué pediste Bella?
—Oh pedimos sushi.
Los gemelos asintieron.
—Bella. —Kate se movió incomoda, señal de que iba a preguntarme algo serio. —¿Los chicos irán a la escuela?
Todas las miradas, menos la de Ethan que jugaba con su popote, se centraron en mi.
—Si, irán, los gemelos irán a la secundaria que esta en Forks, y Leila cursara la preparatoria.
—Pero si no e ido en un año.
—No importa. —le sonreí. —Pediré que te hagan un examen y te ayudare a estudiar para que no te retrases.
—¿y nosotros?
—A ustedes no les harán examen.
—Genial así no tendré que estudiar.
—A Zac no le gusta estudiar. —me dijo Cody.
—En cambio Cody le encanta. —Zac hizo una mueca.
Reí. Ellos eran tan diferentes.
Edward POV
¡Demonios! Eran las dos, Zoe se enojaría, me advirtió que llegara temprano.
Subí los escalones que me separaban de la puerta principal de mi nuevo hogar y suspire mientras abrí la puerta.
Lentamente la cerré detrás de mí, no había nadie en el recibidor.
Camine hacia la cocina por algo de beber, cuando abrí el refrigerador, la luz se encendió asustándome.
—Llegas tarde.
—Tuve un contratiempo.
—Te pedí que llegaras a las once y son ¡las dos!
—Era una emergencia.
—Los chicos querían jugar contigo. Y agradecerte por lo del cuarto de juegos.
—¿Les gusto? —pregunte girándome para servirme algo de tomar.
—Si. —la escuche decir. —Gracias, en el microondas hay algo para que cenes.
Abrí el microondas, y lo volví a cerrar para calentar mi cena.
—Esme... —calló por un momento. —Ella nos visito.
—Lo se, fue al hospital hace unas horas.
—Nuevamente se disculpo. —casi no la escuche, la mire y ella miraba hacia la barra metálica donde estaba recargada. —Le dije que ya no importaba.
Un nuevo recuerdo llego a mi mente.
—Llegaran en cualquier momento.
Mis padres habían aceptado a duras penas conocerlos, lo cual me hacia sentir feliz.
—No tienen disciplina. —dijo Carlisle. —Si les dices a una hora deben de llegar a esa hora.
—Quisieron ir a...
—Nada, les dices algo y deben obedecerte. —me interrumpió mi madre.
Suspire, era mejor ignorar esos comentarios.
Sonreí al ver que se acercaban ellos a nuestra mesa.
—Buenos días. —saludo Zoe nerviosamente.
—Buenos días. —respondieron mis padres.
Ellos se sentaron en las sillas libres y me miraron.
—Papá, mamá ellos son...
—Si sabemos quienes son. —me corto Carlisle. —Espero que sepas la decisión que tomas.
Lo mire incrédulo. —Se perfectamente...
—Bueno ya, ahí que desayunar tengo que ir al club con las chicas.
¿Quién era esa señora en frente de mí? Esme Cullen, jamás se había comportado así, nunca había presenciado algo como esto de parte de ellos, ellos que se dicen llamar mis padres ahora.
Mi mirada se desvió de ellos y observe como las caras nerviosas de mis hijos -no podía creerlo ni yo- habían cambiado por otras emociones mezcladas entre si, desconcierto, sorpresa, dolor -en algunos-, incredulidad y...odio.
Mordí mi labio mientras me levantaba de la mesa, los chicos me miraron sorpresivos, les sonreí para darles entender que no había nada de que preocuparse.
—De acuerdo, si tanta urgencia tienen en irse al club. —los mire detenidamente. —Entonces, chicos. —les mire. —Despídanse de mis padres.
Ellos asintieron murmurando un "hasta luego" mientras se levantaban.
—Nos veremos luego y que disfruten su club. —sin otra cosa que decir los mire y negué seriamente.
Definitivamente... Ellos no eran mis padres.
—A pesar de todo...ya no me importa el pasado. –murmuro Zoe trayéndome a la realidad.
La abrase. —Tranquila.
Asintió contra mi pecho. —Calienta tu cena. -dijo separándose. —Espero que no se vuelva a repetir.
—Tratare de volver temprano.
—Iré a dormir.
Asentí dándole un beso en la frente. —Buenas noches.
Ella me sonrió y salió de la cocina.
Ya no importa el pasado...recordé sus palabras mientras me serbia algo de tomar y sacaba mi cena, me senté en uno de los taburetes que adornaban la barra y comí en silencio.
El pasado era doloroso, aunque quisieras restarle importancia... Dolia, pensé recordando aquel rostro femenino que en su día me hizo feliz.
