Recordatorio: Los personajes pertenecen a Meyer . . .
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Bella POV
–¡Bella!
Mike grito desde la entrada de la escuela, haciendo señas para que me acercara.
Bufe y apresure mi paso.
–¿Hiciste la tarea? – preguntó en cuanto llegue.
Rodee los ojos. –Hola a ti también.
El comenzó a caminar hacia adentro.
Visualice a Ángela en los pasillos que daban a nuestra siguiente clase, ella guardaba sus cosas en su casillero.
Sonreí acercándome a ella.
–¡Bella! Me alegro que llegara. ¿Hiciste la tarea?
Volví a rodar los ojos.
Pase mi vista por ambos y suspire. -Sí, si hice la tarea.
En cuanto lo dije, ellos me abrazaron.
-¡Ya! ¡Suéltenme!
Ellos rieron. -¿Nos la pasas? -preguntaron al unísono mientras ponían sus caritas de ángeles.
Asentí mientras caminaba hacia nuestra primera hora.
-¿Por qué ya no te conectaste, Bells? -preguntó burlonamente Mike.
No dije nada.
Cruce el marco de la puerta del salón y me senté en la mesa que me tocaba con ellos.
Laboratorio de Química.
–Tu computadora lentium 1500 antes de cristo ¿Se te descompuso? –pregunto sentándose en frente de mí. Mike.
Sonreí ocasionando que el frunciera el ceño.
Por lo regular, cuando insultaban a mi computadora o a cualquier cosa que me perteneciera, siempre, siempre les contestaba a él y a Ángela sus bromas.
–De hecho, Mike...
El me miro expectante.
–¡Buenos días! –saludo alegremente el profesor Raúl.
Suspire mientras contestaba su saludo.
–¿Decías Bells?
Negué sonriendo...No tenía caso, pero...
–Olvídalo. -le dije aun manteniendo mi sonrisa. –Por qué en vez de pedirme a mí la tarea...mejor no sé...se la pides a ¿Lauren?
Él negó mirando hacia atrás. Lauren observaba cada cierto tiempo en nuestra dirección.
–Sabes que Bells, olvida todo lo que dije. –sin más bajo la vista y comenzó a hojear su cuaderno.
–Lo suponía. –dije suspirando una vez más y comenzando abrir mi bolso para -como siempre- pasarle la tarea de matemáticas.
Cuando dejen mi cuaderno en frente de él y Ángela ellos...Su sonrisa aumento como siempre...
Edward POV
¡Joder! ¿Sera posible? ¡No! No creo.
Algo tan simple como eso no traía ningún problema.
–¡Edward!
Salte ocasionando que se riera.
Rodé los ojos mientras trataba de tranquilizarme.
¡Joder! Mi corazón jamás había se había movido tanto.
Alice sonrió de oreja a oreja.
–¿Qué?
Ella sonrió aún más.
–¿En qué pensabas?
–Nada. –me excuse.
Alice solo negó sonriendo. Sabía que no me creía.
–Yo solo venía a decirte que el vuelo sale a las seis. –ella miro su reloj. –Tienes treinta minutos para alistarte.
Asentí mientras la veía salir de mi habitación.
Me encontraba en New Zelanda, la entrevista con la revista "Roods", según mi hermana había sido un éxito.
No tenía idea de que ella iba a estar aquí, así que me sorprendió el verla.
Según nuestro director había querido que ella estuviera aquí para acompañarme...En verdad lo apreciaba, esto de viajar por el mundo sin poder hacer más que trabajar, era insoportable.
El toque de la puerta me hizo salir de mis pensamientos, fui abrir y un botones estaba de pie con un carrito metálico.
–¿Sus maletas? –pregunto.
Me hice a un lado.
Mientras él tomaba mi única maleta y una guitarra que en ocasiones llevaba conmigo, me dirigí aguardar mi laptop en mi maletín que casi siempre traía conmigo
–¿Es todo? –pregunto.
Asentí.
–Lo dejare en el lobby.
Una vez más asentí. –Gracias. –dije dándole una propina.
Escuche como cerraba la puerta, me recosté en la cama, sin saber que hacer exactamente.
Abrí el maletín y saque otra vez mi laptop...
La usaría un rato.
Bella POV
–Gracias Bells. –Ángela me sonrió mientras me entregaba el cuaderno.
–¡Yo todavía no acabo!
Reí. –Áng ¿se la pasas?
Ella asintió justo cuando el timbre sonaba.
–Te la pasare en clase de computación. –le dijo Áng mientras ella comenzaba aguardar sus cosas.
Hice lo mismo que ella y me encamine hacia la salida esperándolos afuera.
–¿Entraras? –le pregunte a Mike.
El bufo. –Tendré que. –dijo asesinando con la mirada a Áng.
Ella solo rió.
–Jóvenes de sexto semestre, favor de ir a las canchas de basquet. –la voz parlante del director sonó por los altavoces.
–¿Por qué nos mandarían? –pregunte mirándolos a los dos.
Ángela rió nerviosa junto con Mike.
–Oh, demonios. –susurre. –¿Ustedes...
–¡No fue mi culpa! –ella me interrumpió. –Fue de él. –dijo señalándolo.
–¿Mía? Ni que te hubiera amenazado.
–Pero casi lo hiciste.
–Mira quien dice la que...
–¡Basta! –pedí. –¿Se puede saber que sucedió? –pregunte.
Ellos solo mordieron su labio mirándose entre sí.
Suspire y retome mi camino hacia las canchas...
A ver que habían hecho esta vez...
. . .
–Jóvenes, debo de comentarles una. –el director callo pasando su vista por todos nosotros.
Todos los alumnos nos encontrábamos sentados en las gradas, mientras que él personal de la escuela estaba en la cancha casi en medio para poder observarnos a todos.
–Una desgracia. –continuo deteniendo su mirada en Mike para después mirar al resto. –El sistema de la escuela se a caído.
–¿¡Porqué!? –preguntó un chico que no conocía.
–Por lo tanto. –ignoro la pregunta. –Sus estudios se suspenden por el resto del día.
Varios gritos de júbilo se escucharon por toda la cancha.
–¡Silencio! –Grito nuestra prefecta.
Rápidamente los gritos cesaron.
–Mañana vendrán a la hora de siempre. Pueden retirarse. –anuncio.
Todos comenzaron a levantarse y a retirarse.
–Vámonos. –pidió Mike agarrándome de un brazo y haciendo que me tropezara por bajar los escalones rápido.
Ángela venia atrás de nosotros, también apurada.
–¡Sr. Newton! ¡Srita. Weber!
Los pasos de Mike se detuvieron.
–¿Si? –pregunto indiferente.
–Ustedes dos. –señalo a Mike y Ángela. –A mi oficina.
–Pero... –Ángela protesto.
–¡Ahora!
Ellos asintieron.
–Srita. Swan.
-S-Si- Di-direc-tor. – dije patéticamente, era increíble que después de años en esta escuela aun le tuviera miedo al director.
–Puede esperarlos afuera.
Asentí siguiendo a mis amigos.
En cuanto salimos de las canchas, los enfrente.
–¿Qué demonios pensaban?
Ellos solo desviaron la mirada.
–¿Por qué lo hicieron?
No contestaron.
Bufe y me adelante a la oficina.
…
–Ahora que hacemos. -dijo Ángela.
Acabábamos de salir de la escuela, al parecer el director tuvo algo más importante que hacer que reprender a unos alumnos irresponsables.
–¿Vamos a mi casa? –sugerí.
Ellos asintieron mientras comenzábamos a caminar hacia el coche de Mike.
Era un Mini Cooper azul, su familia era dueña de la tienda de deportes de aquí así que siendo los únicos que venden esos artículos...era de suponerse que tenían dinero.
El transcurso fue en silencio, sabía perfectamente porque nadie hablaba.
Aun no me habían explicado nada.
Al llegar a mi hogar, Mike estaciono en frente de la casa -como de costumbre- bajo y me miro sonriendo nerviosamente.
Solo negué sonriendo y me adentre a mi casa.
–Bien. –dije viendo que ya se habían sentado en la sala. –¿Por qué...
–Estábamos aburridos. –interrumpió Áng.
–Yo le dije que fuéramos a las computadoras. –siguió Mike.
–Pero, no estaban con internet. –lamento Áng desviando su mirada hacia el suelo.
–Creí poder conectarlo pero...
–Mike desconecto muchos cables. –dijo Ángela mirando a Mike.
–Vaya. –suspire. –Solo por estar en el vicio.
Ella bufo. –Claro que no, solo queríamos ver si... –sus ojos se iluminaron. –¡Bella! Préstame tu computadora.
Mike rompió a reír.
Tome uno de los cojines que estaban en el sillón y se lo avente.
–Deja de reírte.
–Oh cierto. –se acordó Áng. –No sirve tu computadora.
Rodee los ojos.
–Puedo verla. –pidió Mike.
Él sabía algo de computación.
Asentí. –No creo que la arregles pero...vamos. –les dije.
Ellos me siguieron hasta mi habitación.
. . .
–¿Y tu mamá? –me pregunto Áng.
Me encogí de hombros. –Ni idea.
–Veamos si funciona. –murmuro Mike conectando un cable rojo en mi computadora.
Solo llevábamos treinta minutos "arreglando" mi computadora, no pienso que sea arreglar si, parte de toda la computadora se encontraba visible, la envoltura de plástico yacía en el piso de mi habitación.
Mike destornillo casi toda mi computadora.
–¡Listo! –anuncio alegre.
Increíblemente, mi querida computadora volvió a la vida.
Los pixeles muertos -puntitos negros- desaparecían uno por uno, dejando ver mi página del Twitter.
El comentario que le había mandado a Edward Cullen se encontraba abajo del cuadro de la famosa pregunta.
Las risas de mis amigos me hicieron girar a verles.
–Solo tú pondrías algo así. -dijo Mike mientras movía el ratón.
Le dio click donde decía #EdCullen, en menos de un minuto estaba en la página de ese actor.
Mire a Mike. -¿Qué? ¿Por qué mi computadora...
Él sonrió arrogantemente. -Solo es por este rato, después ya ni siquiera prenderá.
Hice una mueca.
-¡Mierda! Miren esto. -anuncio Áng.
Su cara casi se mantenía pegada a la pantalla.
Tome su cabeza y la jale un poco para atrás.
–¡Demonios! –susurre al ver los tweets de Edward Cullen.
EdCullen Gracias por seguirme...Día agotado en Sidney, Australia. Mañana parto a New Zelanda. ¡Saludos!
Ese era uno.
El más importante era el último que puso y el cual se encontraba en letras grandes.
EdCullen ¿De verdad, #BellaSwan? Es sorprendente que te obliguen a ello ¡Y son tus amigos! Es algo difícil de creer, pero...gracias por la honestidad. El éxito siempre se cosecha ¡Saludos!
Releí como loca ese Tweet...
Era imposible.
Reí nerviosamente. –Esto es una pesadilla.
–¿Pesadilla? ¿Qué cosas dices, Bells? Esto es un sueño hecho realidad. –dijo incrédulo Mike.
Ángela solo le arrebato el mouse a Mike y tecleo donde decía mi Twitter.
–Lo suponía. –murmuro.
La mire. –¿Qué suponías?
Ella solo me miro y miro la pantalla.
–Es una broma ¿cierto?
–No lo es Bells.
¿Desde cuándo tenia tantos seguidores?
Hace unas horas solo tenía quince y ahora sobrepaso los quinientos.
¡Demonios! ¿En qué me eh metido?
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