Bueno… ya era hora que actualizara un Elsanna, y en vista de un review que me llegó ayer, pues decidí retomarla (:. Lo que sí, a esta historia no le queda más que uno o dos capítulos a lo sumo. ¡Por favor, leer lo último, y disfrute de la lectura!

Disclaimer: Frozen pertenece a Disney y asociados, NO a mí.

Hielo

Capítulo III

Por

Hace días que Anna encontraba de lo más extraña a Elsa, pero en realidad eso era bastante lógico considerando aquel beso, aquel maldito pero a la vez excitante beso, que su misma amiga había depositado en ella en su fiesta de compromiso, hace ya un par de noches atrás.

—Sólo fue un accidente, sólo fue un accidente —era lo que Anna se repetía constantemente en su cabeza… además, ¿qué podría ser más que un accidente? O sea, la idea de que su mejor amiga la quisiese de 'esa' forma, era simplemente una idea descabellada, una idea que simplemente no podía ser.

Y si bien, la compañía de su prometido, Kristoff, le satisfacía de forma suma, eso no quería decir que no extrañase a Elsa…

Al contrario, a ella le hacía más falta que nunca.

Siendo así, y después de la hora de la merienda, la muchacha decidió abandonar los terrenos de la familia Summers, y sin decirlo a nadie, ni siquiera a Kristoff, se internó en los terrenos de los Arandelle.

—¡Elsa! —exclamó la chica de ojos azul verdosos, cuando vio a su mejor amiga apoyada en el tronco de un árbol —¿Cómo has…?

Pero antes de que Anna pudiese hablar o hacer cualquier cosa, fue la propia Elsa, con sus ojos más intensamente azules que nunca, la sujetó de los hombros, la acorraló contra el tronco de aquel mismo árbol, y sin decir otra cosa más plantó de forma furiosa sus labios de la que era supuestamente su amiga.

Y aquel beso, a diferencia del que pasó en su fiesta de compromiso, fue más apasionado, más lujurioso, más hambriento y casi desesperado que nunca.

—¡E-elsa! —pudo sólo exclamar Anna, al mismo tiempo que la otra joven desprendía por un momento sus labios de la boca de ella, para así dirigirla hacia la oreja de la misma Anna.

—Cómo me gustas, Anna.

Los ojos de Anna se abrieron de pronto.

Estaba bañada de un frío sudor, su corazón latía a mil, pero lo que le llamaba más la atención era el hecho decir una especie de cosquilleo en la zona de su vientre, algo que no había experimentado nunca.

Ahí no se encontraba Elsa, no estaba acorralada contra un árbol, y ni mucho menos se estaba dando aquel extasiado beso con la otra muchacha.

No, en vez de eso se encontraba en su habitación, en su cama, a solas y más confusa que nunca.

—Señorita Anna, es hora de levantarse —fue lo que la chica escuchó a través de su puerta, casi como si las palabras de aquella sirvienta la estuviesen volviendo a su realidad.

Esa realidad que ahora mismo la hacía sentirse más confusa que nunca.

—¿Sucede algo, Anna? —le dijo de pronto el mismo Kristoff a ella, cuando los dos prometidos se encontraban tomando el desayuno, en el inmenso comedor del hogar de los Summers —. Te ves algo pensativa.

—¿Eh? —la chica, quien aún estaba muy ensimismada pensando y divagando acerca de ese abrumador sueño de la noche anterior, alzó la mirada hacia el muchacho, y cuando lo hizo se sonrojó ligeramente, como estando avergonzada de sus pensamientos —. No… nada.

El joven, quien a pesar de llevar poco tiempo estando junto a Anna, sentía que la conocía como si hubiesen estado toda una vida juntos, se limitó a alzar algo incrédulo una ceja, pero como no deseaba presionarla, finalmente no dijo nada.

Cuando ya Anna creyó que había olvidado temporalmente aquel sueño, todo gracias a la fluida conversación que estaba teniendo con Kristoff, el sirviente se presentó en el comedor, anunciando una visita…

Y esa visita era la misma Elsa.

—Buenos días, joven Bjorman —dijo primero la chica, mirando algo reticente al que era el prometido de su mejor amiga —. Buenos días, Anna.

Al momento en el cual la muchacha de cabellos rubios platinados dijo su nombre, tal y como había sucedido en sus ensoñaciones de la noche anterior, Anna no pudo reprimir que se enrojeciese más que nunca, y que y corazón diese un brindo.

Un fuerte y doloroso brinco.

—Buenas días, señorita Arendelle —respondió primero Kristoff, adelantándose a Anna y haciendo una pequeña reverencia ante Elsa —. Es un gusto verla de nuevo.

—El gusto es mío —contestó heladamente la joven, sin desprender ni un solo instante su mirada de la grácil figura de Anna —. ¿Vamos a tomar un paseo, Anna?

—Oh... claro —y dicho esto la muchacha aludida tuvo que rehuir la mirada, sonrojándose incluso más que antes, además de que sus palabras tuvieron ciertos toques de nerviosismo.

—Bueno, las dejo —Kristoff esbozó una amigable sonrisa —. Que disfruten de su charla, señoritas.

Elsa asintió ligeramente con la cabeza, y tras esto Anna se levantó de su asiento, sin aun tener el valor necesario como para mirar a la muchacha a los ojos, o al menos no después de ese sueño.

Siendo así, ambas jóvenes emprendieron camino hacia los extensos jardines de la familia Summers, y si bien la chica de cabello rubio y ojos azul hielo tenía muy claro que qué cosas decirle a Anna, simplemente no hallaba la mejor manera de cómo decírselas.

—Elsa, yo… —comenzó a decir de pronto Anna, mirando por primera vez a los ojos a su amiga, al mismo tiempo que su corazón comenzaba nuevamente a latir con muchísima fuerza.

—Me quiero disculpar —dijo entonces de una forma un tanto directa y cortante la chica, al mismo tiempo que posaba sus ojos sobre la otra joven, y cosa curiosa, a Anna le pareció que esa mirada era muy parecida a la que soñó… por no decir que casi idéntica.

—¿Ah?

—No volverá a suceder —la voz de Elsa estaba más helada y fría que nunca —, estaba muy ebria esa noche, y en realidad no sabía lo que hacía… fue un error, un accidente —sin embargo, la muchacha tragó con algo de dificultad —. ¿Me disculpas, Anna?

Y sin poder ella explicárselo, la muchacha de cabellos cobrizos se sintió más decepcionada que nunca.

—¡Oh, claro! —el timbre de voz de Anna se notaba ligeramente tembloroso, ligeramente nervioso —. Yo ya había supuesto que había sido un accidente… además, somos las dos mujeres, ¿cómo podría pasar algo así entre nosotras?

—Gracias —Elsa suspiró aliviada. Si bien, ella aun sentía cosas muy fuertes por su amiga, ella se conformaba con tenerla cerca y verla feliz… tal y como lo hacía la chica con el propio Kristoff.

Sin embargo, muy en el fondo la joven de ojos azul hielo sabía que aquel dolor, aquella espina en su corazón, sólo se profundizaría más todavía en el tiempo.

Pero era que sencillamente no podía dejar a Anna.

Después de todo, sólo había sido ella, y sólo ella, quien le había brindado todo aquel amor que le fue negado por años y años, y ciertamente la seguridad de la chica era tan, pero tan pobre, que ella dudaba seriamente que alguien le entregase lo mismo que Anna le entregó.

Aun cuando fuese imposible que Anna fuese sólo para ella, en vista que ya tenía un prometido, a un hombre al cual amar, y que pronto ella uniría su vida con la de él.

—En el fondo, ya sabía que esto sucedería —se dijo Elsa a sí misma, al momento de devolverse a su hogar, después de pasar una tensa mañana con la misma Anna.

Ahora, la pregunta aquí era, ¿acaso ella algún día encontraría a alguien a quién amar, que no fuese precisamente Anna?

Esa misma noche, Elsa se encontraba cenando junto a su familia, en donde como rutina sucedía lo mismo siempre; Hans fanfarroneando, su tía Emma apoyándolo, y su abuelo Rudhiger pensando en el futuro de la familia.

El abuelo de la chica lo sabía; su única nieta aunque era muy hermosa y prodigiosa, los jóvenes herederos dentro de la región no se atrevían a juntarse con ella, tal vez porque el carácter de Elsa era demasiado intenso y difícil de dominar.

Pero el hombre no se quedaría con los brazos cruzados, y siempre pensando en expandir el poderío de los Arendelle, fue así como esa noche cambió todo en la vida de la muchacha.

—Elsa, querida —dijo de pronto él, posando sus ojos, muy similares a los de ella —, he hablado con sus familiares por vía marterna.

—¿Los O´Shannell? — la joven abrió mucho sus ojos, y es que ella desde prácticamente siempre se había interesado en la familia de su madre.

—Así es —el hombre sonrió de forma sutil —. Resulta que su abuelo, el barón O'Shannell, está convaleciente, y en vista que no queda ningún nieto suyo con vida, ha decidido llamarle a usted para hacerse cargo de esa familia.

Entonces los ojos de Elsa se abrieron mucho.

Era cierto, la joven siempre se había caracterizado por ser una chica ambiciosa, como buen Arendelle que era, y en vista de su actual situación con Anna, pues le caía como anillo al dedo.

—No me responda nada ahora, querida, aún nos queda tiempo —aclaró de inmediato él a su nieta, cuando vio poco menos que la muchacha se iba a decidir fácilmente ante esa propuesta —. Esperemos hasta el matrimonio entre los Bjorman y los Summers.

Elsa siempre había pensado que el día en el cual Anna uniese su vida con la de algún chico, ella podría ser igualmente feliz, que soportaría el dolor y se conformaría con verla a ella feliz, pero realmente ahora mismo no sabía si sería capaz de hacerlo.

Y el solo pensar que tendría soportar como esos dos se casaban, ya era para ella un auténtico martirio.

Los días siguientes la muchacha, de una espectacular forma estoica, tuvo la temple necesaria como para seguir visitando a Anna, para seguir compartiendo con Anna, para seguir estando cerca de Anna, ya que por ningún motivo deseaba mostrar pista alguna del sufrimiento que la estaba destrozando por dentro.

Sin embargo, Elsa finalmente optó por no contarle nada a Anna acerca de su futuro viaje, tal vez porque en el fondo sabía que la haría sufrir… y no, ya era suficiente con su propio sufrimiento, como para tener que soportar el de ella.

—He decidido que seas mi dama de honor, Elsa —fue lo que dijo Anna, ya cuando comenzaron los preparativos finales para la boda.

Pero contrario a lo que la muchacha pensaba, su amiga no respondió de inmediato, sino que en vez de eso rehuyó por un breve momento la mirada, sólo para después posarla otra vez en los ojos de ella.

¿Cómo hacerle saber lo que realmente estaba sintiendo?

—Será un gusto para mí hacerlo, Anna —dijo al final Elsa, teniendo otra vez las fuerza necesaria como para mantener el contacto visual.

Ciertamente, Anna conocía poco y nada acerca del amor carnal, siendo su primera real experiencia acerca del tema, cuando Elsa le depositó ese beso, en el día de su compromiso, por lo cual no era de extrañarse que la madre de la joven decidiese contarle todo a su hija.

—Entonces, Anna, él te tocará —explicaba la madre de la chica a ella, a lo que esta sólo miraba confusa a su madre, como no comprendiendo del todo la situación.

—¿Me… tocará?

Y cuando su madre terminó de explicarle todo lo mejor posible a ella, Anna poco menos tenía una expresión llena entre espanto y terror en su pecoso rostro.

Cuando ya se hiso de noche, y ella se recostó sobre su cama, la muchacha intentó imaginar su noche de bodas, imaginar como Kristoff la tocaría, y cómo ella debería de responderle a él.

Pero cada vez que trataba de imaginar la situación, de inevitable forma en vez de visualizar los amables ojos marrones de Kristoff, sólo podía ver los intensos ojos azul hielo de Elsa.

¿Qué le estaba sucediendo…?

Ya cuando la boda se hizo inminente, y cuando ya Elsa supo que todo era ya más que definitivo, al mismo tiempo que aquella molestia en su herido corazón no hacía más que aumentar y aumentar día a día, terminó por tomar una decisión.

Ella se iría a Irlanda del Norte, hacia donde los O'Shannell, aun cuando eso significase no ver más a Anna.

—La señorita Arandelle la visita, señorita Summers —fue lo que le dijo a Anna un sirviente, cuando ella se encontraba sentada tranquilamente en la biblioteca de su hogar, leyendo un libro de cuentos infantiles.

Los mismos que tanto acostumbraba a leer con Elsa.

Entonces por alguna razón el corazón de la chica latió más fuerte que nunca, y de inmediato se puso sumamente nerviosa,

—Hola, Anna.

La aludida se levantó enseguida de donde se encontraba sentada, y haciendo un enorme esfuerzo logró encontrar su mirada con la de su amiga, y recordó la charla con su madre, y cómo ella sólo pensaba en Elsa cuando se imaginaba su noche de bodas,

—¿Quieres…?

Pero antes de que Anna pudiese decir alguna otra palabra, y rememorando el sueño que tuvo hace noches atrás, Elsa se dirigió directamente a Anna, la sujetó por los hombros, pero en vez de acorralarla contra el tronco de un árbol, lo hizo contra el sillón que se encontraba más cercano a ellas.

Elsa besando de forma furiosa a Anna, Elsa besando de forma desesperada a Anna, Elsa besando amorosamente a Anna.

Y fue cuando Anna accedió ante su amiga, embriagada por la emoción, embriagada por la excitación.

—Elsa —soltó en un gemido Anna, cosa que hizo despertar a la otra chica, separando de una forma un tanto abrupta sus labios de los de la otra chica.

—Esto no fue un accidente, Anna —susurró la muchacha gravemente al oído de la otra joven, sólo para después desprenderse por completo del menudo cuerpo de la chica, yb encaminarse así nada más hacia la salida de la biblioteca.

Y ya a dos días de su boda con Kristoff, la chica se sintió más confundida que nunca.

Cuando a la mañana siguiente Anna se dirigió hacia donde los Arandelle, aun cuando no sabía con exactitud qué le diría a Elsa, ella se encontró con Hans, el cual seguía igual de petulante y arrogante como siempre.

—¿Dónde está Elsa, Hans? —fue lo que preguntó Anna, mirando desafiante al chico.

—¿No lo sabes? —el muchacho sonrió de estúpida forma —. Ella en la madrugada ha partido de aquí, se fue a Irlanda del Norte donde sus familiares maternos.

Los ojos de la joven se abrieron más que nunca, y otra vez ese apretón en su pecho.

Y lo supo.

Ella había caído en el amor con Elsa Arendelle.

Y eso sería por ahora… como siempre digo, me harían muy feliz que me enviasen un review, así sé que les está gustando la historia ^-^

IMPORTANTE

1.-En vista que no he encontrado dibujante, decidí dibujar este cómic yuri por mí misma. El primer capítulo ya está subido, aunque esta historia irá lenta, pero segura. Buscar:

CHICLE SIN AZÚCAR

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3.-Con La Mafer igual estamos haciendo un cómic yuri. Buscar:

ENSAYO Y ERROR

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2.- Y con Ookami Elsa igual estamos haciendo un cómic yuri, que MUY pronto estará en papel. Para más información sobre el cómic, buscar:

VIEJOS CONOCIDOS

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