Tengo tiempo de correr. White podrá ser más grande que yo, pero sin ninguna duda, en velocidad yo podría ganarle. Podría escabullirme y huir. A la mierda la maleta, es solo ropa, nada importante.

White me baja y en vez de correr como había planeado, me paralizo y mis pies se clavan al suelo, quedando debajo del marco de la puerta impidiendo la entrada o salida de cualquiera.

Por dentro, es una casa muy linda y muy limpia. Con sillones y un televisor de un lado, ventanas del otro. Más atrás veo una mesa y probablemente sea el comedor y la cocina. White gira a la derecha pasando la cocina y veo que desaparece mientras escucho sus pesados pasos subiendo una escalera de, creo, madera.

Escucho susurros, luego gritos, seguidamente de vidrio rompiéndose y tres voces masculinas gritando '¡Ya veras cuando vuelva Marie!'

White viene hacia mi rápidamente y me señala los sillones, indicando que me siente. Logro moverme y con mucha timidez, me acomodo. Pienso que el se sentara conmigo, pero sale corriendo por la puerta y se va, abandonándome y dejándome sola. No por mucho tiempo.

-¡Fue tú culpa! No me vengas con que yo fui porque estas muy equivocado. ¿Quién tenia el jarrón en sus manos? Tú ¿Quién se lo llevo a la habitación? Tú. Que te hallas distraído con mi genialidad no es mi asunto, rayitas.

-¿Genialidad?-en la sala apareció un pelinegro, con el ceño fruncido y sacudiendo sus manos en el aire, por su rostro se veía muy indignado y enojado-¿Tu llamas genialidad a esperarme, esconderte en el armario y saltar gritando? ¡Fue como si lo hubieras hecho a propósito!

Detrás de éste, apareció un chico de pelo celeste, al parecer contrincante del chico de pelo negro. Abrió los ojos y sacudió sus brazos hacia todas las direcciones, luego salto en su lugar y con sus manos en puños grito: ¡Porque lo hice a propósito! ¡Era una broma! Broooooooooooooooo-giro en su lugar y cuando quedo otra vez frente al pelinegro, con sus manos formo un megáfono improvisado-maaaaaaaaaaaa. ¿¡Cómo, en el nombre del dios Black Star, iba a predecir que te asustarías tanto que soltarías ese maldito jarrón, más bien, cómo iba a saber que lo llevarías!?-el chico de pelo celeste cerró los ojos, suspiro y se sentó en el sillón más grande, ya sentado y calmado, dijo: Como sea, mas vale jarrón roto que cien volando ¿no?

El pelinegro rodeo el sillón donde yo estaba sentada y sin darse cuenta de mi presencia, se sentó junto al chico celeste.

-¿Lo dijiste mal a propósito? ¿Estas intentando aligerar las cosas?

El chico de pelo celeste dobló los brazos detrás de su cabeza y apoyó los pies sobre, lo que yo no había notado, una mesita ratonera frente a él.

-¿Por que intentaría aligerar las cosas cuando fuiste-apuñalo al chico de pelo negro con su dedo índice, clavándoselo en el pecho- tú, ni mas ni menos, el angelito de Marie el que rompió ese…?

-¿Quién eres tú?-dos pares de ojos ámbares se dirigieron hacia mi. Automáticamente me transformé en una estatua de piedra. No supe que responder y lo único que pude hacer su sudar incontrolablemente. Lentamente, la cabeza del chico celeste, así como sus ojos, también me miraron.

Ambos se levantaron de un salto del sillón. El chico de pelo negro corrió hacia la cocina. El otro pateo la mesita- noté que no tenia zapatos puestos-, quitándola de su camino. Me miro amenazante por un minuto y al ver que no hacia nada, elevo sus puños y muy pronto sentí uno de ellos impactándome en el ojo.

Grite y presione mis manos en mi ojo golpeado, como si eso disminuyera el dolor. Baje la cabeza y escuche la voz del otro chico, con voz ajitada: ¿Amiga o enemiga?

Con uno de mis ojos en licencia, eleve mi rostro y el chico de pelo negro tenia un cuchillo para manteca en las manos y me apuntaba con el.

Con lágrimas cayendo de ambos ojos, me levante y patee al chico de pelo celeste en su entrepierna. Imitándome, llevo sus manos a la zona que había sido golpeada con brutalidad. Cayó en el sillón tambaleándose y gimoteando.

-¡Joder contigo, Black Star! ¡No estoy tan cambiada! ¿Cómo no me reconociste, tú, maldito mono azuuuuuul?-me subí encima del que había sido mi mejor amigo y pellizque bajo sus brazos, en sus axilas, su punto débil-¡Quiero una compensación por esto! ¡O te juro que te arrancare las bolas con ese cuchillo de juguete que tiene Kid!

-Oh White, cielo, ¿cuál es la sorpresa? Dime...-sin saber lo que vería su esposa, White le quito a Marie la venda que cubría sus ojos.

Todos nos quedamos muy quietos, pero por distintas razones.

Kid se había quedado quieto por la sorpresa que se había llevado al verme atacar a Black y mas aún al yo gritar el nombre de ambos. Black Star detuvo su alarido de sufrimiento al ver con detenimiento mi rostro. Yo no quería moverme de mi muy sugerente posición-con el trasero al aire y en sus caras, literal-por temor a ver el rostro de mi antiguo supervisor y su amable esposa. Marie no sabría como reaccionar al ver a su hijo siendo atacado-o violado, depende del punto de vista-por una chica rubia y a su hijo de corazón, viéndolos con un cuchillo de manteca en mano. White simplemente estaba detrás de Marie, expectante a lo que sucedería, pero no conciente de lo que sucedía en este momento.

Me distraje al ver tres jóvenes, pasando a White y a Marie y entrando a la casa. Cruzamos miradas, pero no me tomaron importancia, si no que su primera acción fue posar las bolsas que traían en la mesa de la cocina. Al volver, empecé a cambiar de lugar y así poder presentarme, pero no alcance a realizar nada ya que Marie se lanzo hacia mí abrazándome y apretándome mientras caíamos del sillón.

Se puso de pie y me tendió una mano-¡Volviste!-volvió a apretarme entre sus pechos y se sintió muy suave. Libere mis brazos de su agarre y los envolví a su alrededor.

Cuando nos soltamos, sentí seis pares de ojos viéndome. Tres de ellos viéndome con curiosidad, dos viéndome con sorpresa y uno con felicidad de ver a todos sus hijos reunidos.

Black Star se sentó en el sillón y lentamente de puso de pie mientras hacia muecas de dolor. Se quedo parado, simplemente viéndome, por los gestos que aparecían en su rostro, interprete que no estaba seguro de que hacer.

-¿Tommy? Por todos los Black Star's… –sonrío y me jalo hacia su pecho antes de poder decir algo. Me deje acunar por el y suspire.

Dos brazos más me abrazaron por mi derecha. Supe que era Kid por la humedad que sentí en cabello a causa de sus lágrimas. El siempre fue el más sensible de nosotros.

Oí el sillón siendo bruscamente arrastrado contra el suelo y pronto, tres pares de brazos de sumaron a nosotros. Éramos una montaña de risas, lagrimas y cariño bobo.

El inconfundible sonido de los pasos de White se oyó acercándose a nosotros y cuando estuvo cerca, junto a Marie, susurró: '¡Yo también quiero amor!' y se sumo a nuestra montaña de abrazos.

-Ya chicos, suéltenme o no podré casarme-dije entre risas. Ellos sonrieron y me soltaron, uno a uno-¿No están enojados por no haber vuelto?

-Tommy, lo entendemos-Killik revolvió mi cabello y al ver que había desarmado mis coletas, se puso detrás de mi y me las quito, dejando que mi cabello caiga sobre mi hombros. Se sentia muy raro, como habia dicho White, siempre use pelucas. Killik estaba más moreno que hace cinco años, pero sus características trenzas cortas no habían cambiado ni un poco. Su estilo siempre fue una camisa floreada, jeans y sandalias. Y al parecer siempre lo será.

-Se, lo entendemos. La riqueza allí, la pobreza aquí…-Justin se puso una mano en la frente, me guiño un ojo y se dirigió a la cocina. Mi rubio y pálido amigo seguía igual. Pálido. Pero su playera azul y sus pantalones negros asentaban su figura de una manera en la que no lo hacían hace cinco años, cuando recién era un adolescente.

-Yo no lo entiendo-dijo Black Star dejándose caer al sillón con el ceño fruncido y brazos cruzados-pudiste llamar o no lo se, enviar cartas. Actualmente hay un aplicación llamada Whatsapp, ¿Has oído hablar de ella, chica de las cavernas?-un puchero muy tierno se formo en sus labios.

Me reí y me senté junto a él. Recosté mi cabeza en su hombro y como si hubiera estado esperando su momento, el dolor de mi ojo izquierdo golpeado volvió. Al mismo tiempo, Justin trajo una bolsa con hielo picado dentro para mí.

Puse sobre mi ojo la bolsa con hielo mientras observe a Harvard sentarse donde yo había estado antes. Se veía mas feliz y con un estilo de vestimenta muy hippie, me gusto. Vio con curiosidad mis movimientos con la bolsa y ladeo la cabeza, confundido por mis acciones. Quite la bolsa de mi ojo y al ver por primera vez mi ojo comenzando a, seguramente, ponerse rojizo, abrió sus ojos muy sorprendido. Rápidamente, en lenguaje de señas, me pregunto: ¿Qué onda con tu ojo, Mymy?

Solté la bolsa con hielo y del mismo modo que él, contesté: Es azul, es un mono. Adivina, adivina.

Río de mi chiste tonto, pero luego tomo un cojín del sillón y se lo arrojo a Black Star con todas sus fuerzas.

El, indignado y al tanto de nuestra conversación ya que todos sabíamos interpretar y hablar con señas, acepto el proyectil en su entrepierna ya golpeada por mi. Tomó otro cojín y se lo arrojo. Harvard salto fuera del sillón y se escondió detrás de éste. Al cabo de unos segundos, asomó su cabeza y Black, ni corto ni perezoso, se apresuró a explicarle:

-¡Fue un accidente! No sabia que ella era Tommy, creí que…-detuvo sus manos y miro hacia todos lados, no encontrando las palabras para defenderse-creí que era una ladrona, no lo se. El punto es que fue un accidente-se dirigió a mi-lo siento Tommy.

-Acepto tus disculpas, descerebrado.-ya que tenia a todos en la sala, velozmente dije-No quiero que Soul sepa que estoy aquí. Si la suerte esta de mi lado, quisá aunque nos cruzemos, él no me reconozca así como ustedes.

Ninguno de mis amigos dijo nada. Habia pensado que ellos me dirían que esa era una pelea del pasado, que debía dejarlo ir o que simplemente le diera una paliza a Soul y problema resuelto. Pero, lastimosamente, no era tan sencillo como eso. El corazon, sentimentalmente hablando, es demasiado sensible. Y el mio, se encontraba ofendido permanentemente.

-¡Oigan chicos!-escuche desde la puerta, una voz extraña acercándose- ¿No han visto las llaves de repuesto de mi motocicleta por aquí?- Al poco tiempo, tuve a un chico de cabello blanco y ojos rojos mirándome fijamente. Asintio con la cabeza hacia mi y sonrió-Hola, nena ¿Quién eres?