Por tercera vez, me removí en el sillón, buscando la posición perfecta donde todo mi cuerpo fuera abrazado por el cómodo sillón de los Star.

Suspire y en este cuarto intento de ponerme cómoda, me di por vencida. Si luego de unos movimientos no me lograba dormir otra vez, significaba el fin. Ya debía levantarme.

Con mi tanque de pereza goteando por el exceso, intente quitarme la sabana de la cara, pero por alguna razón no pude, parecía pegada a los brazos del sillón.

Soy muy asustadiza, aun le temo a la oscuridad y a dejar mis pies o cualquier extremidad fuera de la cama por las noches, por lo que si no tengo al menos una pequeña luz que me permita ver mi alrededor, me envuelvo en un capullo con mis sabanas para que, en caso de que algún asesino o muñeco poseído intente asesinarme o poseer mi cuerpo, sea repelido por mi campo de fuerza de tela. Me lamentaba por los otros, los extrañaría.

Sin embargo no entendía porque no podía librarme de ellas, podía ver la luz filtrándose por los finos hilos. Comencé a gritar por la desesperación y me sacudí con mucha fuerza. Caí del sillón con las sabanas debajo de mí. Logre salvar lo que quedaba de mi rostro por mis codos y mis piernas que sostuvieron mi peso a pesar de no haberse estirado antes, como de costumbre.

Risas masculinas activaron mi censor de venganza. Tome la sabana y sin importarme, la deje sobre el sillón en el que tan placidamente había descansado. Me puse de pie y los chicos seguían riéndose.

-Están…muertos…-al escuchar mi tono todos comenzaron a correr, pero, como había pensado, Black Star fue la cabeza de este malévolo plan hacia mi y evidentemente el había sido el que había atrapado mi rostro, por lo que estaba mas cerca de mi. Alcance a tomar su brazo y jalándolo, salte encima de su espalda.

.-¡Ah! ¡He sido capturado!-grito, intentándose librar de mis brazos alrededor de su cuello.

Todos corrieron hacia el segundo piso, donde estaban las habitaciones de todos, a esconderse mí. Pero Kid se detuvo, giró su cabeza y limpiándose una lágrima imaginaria y fingiendo quitarse un sombrero dijo:-Es por el bien de la nación, soldado-saludo como un militar y se retiro del campo de batalla riendo maquiavélicamente.

-¡Maldito…loco!-se tiro de espaldas al sillón, provocando que lo suelte. Antes de poder evitarlo, Black Star estaba asesinándome con cosquillas letales y certeras-¿Quién se subió a mi espalda? ¿Quién quería venganza? ¿Quien?

Sufrí a manos de Black 'mono azul ninja' Star por varios minutos. Me dolía la mandíbula y mi panza de tanto reír. Al final, tuvo compasión y me dejo descansar. Entre jadeos y risas, vergonzosamente me señale con ambos pulgares y dije 'Esta nena'

-Oye-se limpio el sudor de la frente y me arrojo a la cara como si nada. Con desagrado, probé su sudor en la punta de mi lengua por instinto y lo empuje mientras arrastraba mis uñas en mi lengua para quitarme el sabor-tu teléfono estaba sonando en tu bolso hace unas horas. El ruido era muy molesto así que contestamos.

Detuve mis acciones y fruncí el ceño. Me reincorpore sobre mis hombros. Odiaba que tocaran mis cosas sin mi permiso. Es mi privacidad siendo jodidamente invadida. El pensamiento de preferir beber sudor a que tomen mis cosas sin mi permiso se cruzo por mi mente. Borre esa asquerosa idea y me concentre en mi entrometido amigo-¿Cómo que contestaron? ¿Quién era?

Asintió y me indico que los siguiera hasta la cocina. Con la curiosidad en mi cabeza me levante y sudor de Black Star en la boca, camine detrás de él todo tiempo. Lo observe abrir el refrigerador y sacar una jarra con jugo. Luego se dirigió a la alacena encima de la mesada y saco dos vasos de vidrio.

Abrí la llave del agua, usando mis manos como un cuenco, bebí de ella e hice gárgaras dos veces y luego me eché agua en la cara. Estire la camiseta vieja que Harvard me había prestado y la utilice para secarme la cara-¿Black? Me estas asustando, viejo-sin estar segura de que hacer con el susto bajando de mi pecho a mi estomago, me senté en la silla mas cercana y acepte el vaso con la bebida.

-No te espantes, Albarn-que me dijera que no me espante, solamente provocaba que me espantara de sobre manera. Se apoyo en la mesada y tranquilamente, bebió todo el jugo. Lo puso sobre la mesada, lejos de la orilla y se seco las comisuras de los labios antes de hablar-eran unas chicas- agito la mano, como si estuviera espantando moscas-Eran muy gritonas. Me dijeron que están enojadas contigo por no decirles que estabas aquí y blaaaa blaaaaa. Dijeron que te dijera que te reúnas con ellas en la Torre del Relog.

Me encogí de hombros. Apoye mi mejilla sobre mi mano y cerré los ojos, aun tenia un poco de sueño, pero agradecía que no habían corrido las cortinas y el sol no me daba en la cara-Pues, lo siento pero no se como llegar ahí-bostecé.

-Yo puedo llevarte. O bueno, todos podemos llevarte. Estoy seguro que a los chicos les encantara dar un paseo con nuestra nueva mascota Makita-sus labios formaron un puchero muy tierno al mismo tiempo que sus manos apretaban mis mejillas en la lejanía.

Le saque el dedo medio y me levante de mi asiento para buscar mi ropa y cambiarme-Púdrete y dile a los demás que en media hora esta perra los quieren listos para salir-luego de pensarlo mas, ante la mirada divertida y somnolienta de mi amigo, me corregí-eso suena terrible. Solo diles que en media hora nos vamos, ¿ok?

Se froto la cara. El y los chicos habían estado despiertos toda la noche jugando videojuegos y comiendo comida chatarra. Al moverse las cortinas pude ver el cielo y su tonalidad, sumando que mis amigas me habían llamado, debían ser las dos o tres de la tarde. La broma seguramente fue su punto máximo, no estaba muy segura de que todos ellos se mantendrían despiertos durante media hora mas- ok.

-¿Ok?.

-Ok-me aseguró.

-¿Me dejas subirme a tu espalda mas tarde?

-Ok-quito sus manos de su rostro y me saco la lengua-Deja de aprovecharte de tu dios, Albarn o tendrás una probadita de mi grandioso y celestial sudor otra vez.