Bueno aquí esta mi quinto capitulo, espero que les guste


Capítulo 5 Saliendo al Fin

Tras varios análisis que hizo la doctora, yo ya me estaba hartando de que no hiciera nada más que ir de una habitación a otra, de prueba de sangre hasta los rayos x, pasando por las pruebas cardiacas, etc. Sin embargo ya estaba convencido de que no tenía ninguno daño colateral y me encontraba al 100% de mi capacidad, bueno algo lunático pero eso nunca se me quitaría. El último examen que me hizo la Doctora Helado fue un encefalograma, para ver si el golpe no me había dejado secuelas en mi cabeza.

Después de 2 horas, la Doctora Helado me llevo a mi cuarto de hospital a que descansara y esperar los resultados, lo más seguro es que saldría bien en todo y ese día me dejaran irme, pero no me importo, me dispuse a meterme en la cama a esperar que algo pasara, lo que fuese, me lleve una sorpresa al ver que, 5 minutos después de que entrara a mi cuarto, la Dulce Princesa llegara.

-Oh!, Dulce Princesa, ya tan rápido la tenemos por acá – Si James, vengo a ver como saliste, ¿ya sabes los resultados? – Aun no, los estoy esperando pero lo más seguro es que salga bien en todo, como dice un viejo dicho "Hierva mala, nunca muere" – Jajaja, hay James, cambiando de tema, traje al sastre real para que te cosa un traje nuevo, que dices – Pues bueno Princesa, si no es una molestia – Como crees James, insisto – en ese preciso momento entro el sastre real, una pequeña menta de color verde, que usaba un traje elegante, para ese entonces, después de ver un perro que habla, una doctora que era un cono de helado, un sastre que era una menta de hierbabuena, una princesa que estaba hecha de chicle y un vampiro y sobre todo ese sueño, nada que se me presentara por delante me podría sorprender.

-Pero….Dulce Princesa, la verdad, no creo que podrá reponer aquel traje, ese traje tiene historia – le decía – James, como es que te acuerdes de cosas tan insignificantes como tu traje – me respondió – Creo que tiene razón, es que cuando veo ese traje me recuerda algo mi vieja vida – dije mientras fingía que estaba recuperando la memoria – Tranquilo James, recuéstate un momento, el sastre está aquí para tomarte las medidas, no simplemente te hará un traje como el que se perdió sino también más ropa para que andes cómodo por aquí, no creo que quieras andar todo el día con un traje así y mucho menos con este clima – Depende como sea el traje – le dije a la princesa – Hay James, vamos no seas así, solo serán tus medidas – Ok, ok, usted gana princesa, nada más porque no tengo más ropa que ponerme cuando salga de aquí – acto seguido el sastre empezó a tomarme mis medidas, no le tomo mucho tiempo ya que en 5 minutos estaba listo y salió de nuestra vista, mientras que yo y la Dulce Princesa nos quedamos platicando esperando mi ropa y los resultados.

Marceline, por otro lado se encontraba como de costumbre en su casa, empezando a desayunar, tenía que ir a verme para hablar acerca de lo que pasó la noche anterior, no sabía que hacer o pensar pero eso sí la tome por sorpresa con mi actitud. – Creo que deberé de ir a ver como estar y a hablar con él – se decía – pero todavía estará en el hospital, creo que deberé de ir a ver a Finn y Jake, tal vez este con ellos.

Cuando este libre, ver todo el Dulce Reino, conocer el castillo, ver los alrededores, ir a visitar uno que otro reino, muchas cosas que hacer en tan poco tiempo pensé, pero aun así era un lindo gente de su parte y si, ella tenía razón usar un traje como el que tenía el día que llegue se vería algo sospechoso o más bien raro.

-¡Princesa! Segura que tendremos tiempo de hacer todas estas cosas que usted quiere – Yo creo que sí pero si no tenemos tiempo podemos tomarnos toda la semana si es necesario – Tiene razón, pero que pasa con los asuntos reales que tiene que hacer – le pregunte algo preocupado, como iba poner primero una salida conmigo a sus labores – Eso puede esperar, aparte necesitas orientarte acerca de que hay en Ooo y quien mejor que Finn, Jake y yo para ayudarte – Mmmmm, creo que tiene razón pero necesitaremos saber que paso con los análisis hasta entonces no hay que hacer planes, los planes por lo general nunca salen bien – No te preocupes por eso, confía en mí-.

En eso entro la Doctora Helado con los análisis – Dulce Princesa, no la vi, creo que está aquí para que James no se sienta solo ¿verdad? – Sí, aparte quiero saber cómo salió James – Tranquila princesa, se parece a mi abuela o era a mi mama, la verdad no me acuerdo bien – James, no … perdón no ha sido mi intención – Ni lo mencione princesa, ahora si doc, como estoy, directo a la morgue o directo al campo – le pregunte a la Doctora Helado, dejando algo preocupada a la Dulce Princesa por mi chiste algo inusual – James, no digas nada de eso, acaso tu no fuiste el que dijo que hierva mala nunca muere – Tranquila princesa es un chiste, un pequeño e inofensivo chiste, el que saldría herido sería yo y mira me estoy riendo – empezamos a argumentar la Dulce Princesa y yo hasta que la Doctora Helado se metió en nuestra conversación para decirnos los resultados

-James, Dulce Princesa, no se preocupen, todo está bien, no tienes ningún problema, esta misma tarde te podrás ir de aquí…. – se quedó callada unos instantes a lo que yo pensé que sería una mala noticia, no la interrumpí porque realmente no me importaban los resultados, pero me hubiera quedado con la duda si no fuese por la Dulce Princesa que pregunto lo que pasaba – Bueno, en los exámenes saliste bien excepto en el que te hicimos de la cabeza, en la encefalografía saliste, bueno es algo que no puedo explicar, creo que deberé de ver más a fondo tu caso porque la verdad lo que tienes no estoy muy segura que es, a lo mejor estas bien. Es lo malo de…. – Entonces todo está bien y se podrá ir esta misma tarde verdad Doctora – interrumpió la Dulce Princesa, me pregunte porque la interrumpió, que noticia me iba a dar, supuse que no quería que supiera que no había más humanos, a lo que me quede pensando si sería verdad lo que Finn había dicho antes de que no hay humanos – Sí, se puede ir esta misma tarde – Gracias doctora – Ok, gracias doc – acto seguido la Doctora Helado salió de la habitación.

-Princesa – comencé a hablar - ¿por qué no dejo que la Doctora Helado terminara su frase? – James hay cosas que no debes de saber, no sé cómo lo puedas tomar – Dulce Princesa, no la interrumpió usted para que no me dijera que solo hay 2 humanos en todo Ooo o ¿sí? – le cuestione a la princesa – Pero…. Pero… ¿Cómo es que lo sabes? – Princesa, no me subestime, ese puede ser un error fatal para usted – No me digas, Finn te lo dijo - ¿Eh? Como…este…pues sí, él de cierta forma me lo dijo – Te lo dijo o no, contesta esa simple pregunta – Ta bueno, ta bueno, no me lo dijo – Y cómo es que ya lo sabes – Porque yo lo escuche de Finn, cuando me hacía el dormido – Entonces, no te preocupa que tú y Finn sean – Nah!, para nada, si me preocupara por insignificancias como esas, ya estaría más viejo de lo que estoy, bueno Dulce Princesa, tal parece que ya me puedo ir haci como quien dice, más vale aquí corrió que aquí quedo – Salí disparado del cuarto dirigiéndome a la salida para poder ser libre del hospital pero dese lo lejos la Dulce Princesa me grito – ¡James!, vuelve aquí – Pero como que porque, si ya estoy libre – Sí, James lo sé pero … andas en bata – Demonios, con razón sentía una brisa en mis piernas, entonces tendré que esperar a que llegue el sastre con mi ropa, no es así – Me temo que sí – Bueno, que puedo hacer para distraerme – James, quédate aquí mientras veo si el sastre ya te hizo por lo menos algo para que salgas – Entendido y anotado princesa – Y así, me volví a quedar solo en mi habitación esperando.

Casi por lo general me gusta estar yo solo, pero por alguna razón desde que conocí a este grupo, no quería estar solo, quería que fueran a visitarme, sobre todo una persona, Marceline, creía que le debía una explicación acerca de mi terrible comportamiento de esa noche, claro que no le diría en realidad que conoció a un alter ego, no, eso ocasionaría más preguntas y más problemas.

Espere a que la Dulce Princesa llegara y para ese entonces se me ocurrió hacer algo que no había hecho desde hace tiempo, meditar, quería aprovechar ese tiempo que tenía yo solo para meditar en las cosas que ocurrían a mi alrededor, estuve así por media hora hasta que alguien llego a despertarme.

-James, estas dormido – me decía una voz femenina – No, Marceline, estoy meditando – ya veo, entonces te dejo en paz – Tranquila Marceline, ya termine, solo quería matar el tiempo haciendo algo – Aaaa, bueno siempre y cuando no sea una molestia me quedare – Si, necesito hablar contigo acerca de lo de anoche – No James no tenemos…. – Claro que sí, quería hablar contigo y pedirte disculpas, no suelo actuar como anoche, creo que tengo un alter ego – demonios, acabo de hablar de él, me dije a mi mismo - ¿Alter ego? – me pregunto Marceline – Sí, un alter ego, esa parte de ti que es… - Sí, ya sé que es un alter ego, pero es que la verdad ayer me tomaste de sorpresa con todo, pero no te preocupes no tienes nada de qué preocuparte, digamos que anoche no fue tu noche y ya – Ok, muy bien entonces, ahora poniéndonos más serios – puse mi cara de serio – James, jajá tu cara - ¿Qué tiene de malo mi cara? – Nada, nada es… graciosa – Bueno ya en serio, que vienes a hacer aquí, no me digas que está en pie lo de aprender a tocar un instrumento – Pues sí, digo es algo malo – ¡No! Para nada, necesitaba algo que hacer hasta que llegue la Dulce Princesa – Ah! Sí y eso, para que va a venir Bonny – No, para nada solo que me traerá algo que ponerme para poder salir – ¿Ya te dejaran salir? – Pues sí, perdón se me olvide decirte, ya me puedo ir pero como necesito ropa…, pero mientras esperamos que tocaras, un solo de bajo, una canción o que – No lo sé, depende que me pidas tú – Yo, lo que sea por mí no hay problema – Acto seguido Marceline empezó a tocar unas notas de su bajo-hacha pero la interrumpí al decir – ¡Wow!, un bajo y un hacha al mismo tiempo, que revolucionaria idea, eso sí es genial – Oh vamos James, deja de decir genial, me estas hartando, abusas de esa palabra – Perdón, es que genial, lo decía alguien … alguien a quien admiraba, pero, pero …. – Pero ¿Qué? – Pero nada olvídalo, creo que eso no lo quiero recordar – le dije a Marceline, que después de lo que paso aquella noche desistió de preguntarme – Muy bien, James si no quieres hablar no hables – Marceline se disponía a tocar otra vez cuando alguien entro a la habitación.

-Perdona la espera James, aquí está tu ropa, vaya Marceline, que te trae por aquí – Solo vengo a visitar a nuestro amigo James y ver como se encuentra eso es todo – Y el bajo – James me pidió que le enseñara a tocar un instrumento musical – Pero Marceline, estas en un hospital, se supone que no debes de hacer ruido, hay gente que está descansando – Oh Bonny, no seas tan aguafiestas – Marceline, tendrás que salirte del hospital si vas a empezar a tocar – Mira cara-chicle, yo puedo hacer lo que quiera tú no eres más que …. – Chicas tranquilas, con tanto griterío que piensan dar, van a levantar a los muertos de la tumba – Pues aquí Bonny ya lo ha hecho – ¿en serio? – pregunte asombrado – Sí y 2 veces, nada que 1 no, ella lo hizo 2 veces – me quede boquiabierto ante aquel comentario y me le quede viendo a la Dulce Princesa - ¿Qué?, todo eso fue por la ciencia – Esta bien, está bien no crítico, quien soy yo para criticarte, bueno creo que debemos proseguir con nuestra platica fuera del hospital – Lo mismo digo James – me contesto Marceline – Princesa, eche paca la ropa que me quiero ir a cambiar – la Dulce Princesa me dio la ropa y yo me metí al baño a cambiarme – Veamos que tenemos aquí – me dije, me puse el conjunto que la Dulce Princesa me había traído, unos jeans negros, una camisa de polo con rayas verticales azules y blancas, algo sencillo pero con estilo.

Salí del baño para ver que Marceline y la Dulce Princesa se me quedaban viendo asombradas por la ropa que traía – vaya no pensé que te quedara, pero creo que si sabe hacer su trabajo el sastre – dijo la Dulce Princesa – Princesa, es un sastre, él sabe lo que hace – bueno creo que podemos irnos ya, James esta cambiado y listo para irse, creo que podemos hacerles una visita sorpresa a Finn y Jake – Por mí está bien, necesito estirar las piernas pero la princesa… - ¿Qué hay con Bonny? – Sí, que hay conmigo James – Nada, nada pensé que estaría ocupada con sus labores y todo eso – Olvídalo, de todas formas puedo tomar un descanso si yo lo deseo – Bueno … esperen, donde están mis zapatos, no los veo por ningún lado – Otra de las cosas que se pudieron salvar fueron mis converse que por cierto motivo no estaban con mis demás pertenencias, de hecho mis converse ya estaban en mi habitación – No te referirás a estos tenis que están debajo de la cama – me dijo Marceline – Esos meros candileros, vengan con papi – les dije a mis converse sin darme cuenta que lo había hecho en voz alta, me quede viendo a Marceline y la Dulce Princesa que se estaban muriendo de la risa por mi acción – Erm … erm..digo…pues… - Hay dios ahora como me zafo de esta pensé – Si búrlense todo lo que quieran – decía algo apenado por la metida de pata que había hecho – James, a veces actúas como un bebe – Bonny yo diría que actúa como un tonto – después del estúpido acto que había tenido y que la Dulce Princesa y Marceline se terminaran de reír de mí, nos pusimos en marcha a casa de Finn y Jake solo para darles la sorpresa de que ya no tenían por qué ir a visitarme.

En el trayecto, ninguno de los 3 tenía un tema de conversación – Erm, falta mucho para llegar o que – les pregunte algo aburrido – No falta mucho James – Que niña eres, ya estás cansado – Marceline, no estoy cansado solo aburrido y otra tu estas flotando así que calladita se ve más bonita – Marceline se enojó pero no dijo nada – James, la verdad me gustaría saber de tu pasado – dijo la Dulce Princesa uniéndose a nuestra conversación – La verdad princesa, yo no sé si quiera – mentí, lo único que quería era olvidar todo, olvidar mi pasado, olvidar la carga que tenía detrás, todos mis problemas pero nunca podía ellos estaban ahí siempre, me quede pensativo un buen rato, sin hablar solo recordando – James, hola hay alguien, toc toc – decía Marceline para sacarme de mi trance auto inducido – Perdón, decían – algo destanteado por lo que me había pasado – James, que te paso – Nada, nada de qué preocuparse – ¿seguro? Pareciera como si estuvieras recordando algo malo – No, no es nada solo … olvídenlo un sueño que trate de recordar es todo, eso o un deja vú – les decía con una sonrisa en mi cara – Bueno, ya olvídense del tema, que les parece si les jugamos una broma a aquel par – Marceline, no creo que sea una buena idea – Bonny, diviértete un rato, estás de acuerdo conmigo no James – Depende de la broma, me apunto – Y así fue todo el trayecto del hospital del Dulce Reino a la casa de Finn y Jake.

Teníamos ya la broma, teníamos el plan de cómo hacerlo, nada más faltaba aplicarlo y que Finn y Jake se encontraran en casa. El plan era simple llegaba la Dulce Princesa a hablar con Finn y Jake, diciéndoles que me encontraba en una situación crítica, a los 5 minutos llegaría Marceline cabizbaja casi llorando diciéndoles que había muerto, pero antes ella misma me metería a escondidas a la casa sin que se dieran cuenta el resto y antes de que se vayan aparecía yo preguntándoles quien se murió o algo así – Muy bien ya saben el plan, es hora de la acción, por cierto Bonny no te vayas a retractar ni nada por el estilo – No Marceline ya se lo que tengo que hacer – Nos separamos para poner en marcha el plan, una broma buena aunque sentía que le faltaba algo, nos escondimos en unos arbustos algo lejos de la casa de Finn y Jake y vimos que la Dulce Princesa había pasado, acto seguido tomamos posición y Marceline me dejo dentro de la casa para después esperar los 5 minutos e irse a dar las malas noticias. De vuelta con Finn y Jake, la Dulce Princesa no sabía cómo empezar, estaba muy nerviosa, lo cual nos ayudó aunque ella no lo planeara así.

-¡Dulce Princesa! – Gritaron en unísono los hermanos - ¿Qué está haciendo aquí? – Pregunto Finn – Nada, Finn, es que… - no termino la frase porque fue interrumpida por Jake – Princesa, ¿por qué esta tan nerviosa?, ¿Qué paso? – la Dulce Princesa, estaba preocupada, no quería jugarle la broma a los chicos, pero estaba tan preocupada, tan nerviosa que eso ayudo más a la broma, no articulo ninguna palabra a lo que Finn y Jake solo temieron lo peor – ¡Princesa! No nos diga que James esta…- dijeron ambos tan inocentemente – Este … James … él … - no articulo nada más que eso – James …esta ... – yo que me encontraba en la planta alta no sabía qué hacer, morirme de la risa por la broma que parecía ir tan bien o preocuparme por el papel en que pusimos a la Dulce Princesa, era hora de llegar Marceline en una entrada gloriosa, agregándole algo de drama al asunto, Marceline entro pateando la puerta, gritando y actuando que estaba exhausta.

-¡Finn!¡Jake! – Gritó – tengo noticias de James - ¡¿Qué?! Que le paso, dinos – Chicos creo que tienen que ir a ver a James, no creo que lo logre – Pero de que hablas Marceline – pregunto Finn – Bonnibel no se los ha dicho - ¡¿Decirnos qué?! – Gritaron ambos – Vaya Bonny, pensé que les dirías que James, está en sus últimas… - Marceline no termino la frase porque Finn se hizo de su mochila y Jake subió las escaleras por algo, apenas logre notarlo y esconderme para variar en el baño. Escuche que salía del cuarto y bajaba las escaleras, todo pasaba rápido, teníamos que improvisar así que Marceline les pidió algo para comer, se acercó al refrigerador para sacar algo de comer pero no había nada – Que gran oportunidad de ganar tiempo – se dijo - ¡Jake! No tendrás algo de comer, me estoy muriendo de hambre – Marceline, no es tiempo de comer necesitamos ver a James - ¡Finn! Una manzana, fresas, una camisa de color rojo, lo que sea – Bro, creo que tendremos que apresurarnos a darle a Marceline lo que quiere – Finn se dirigió a un estante y saco un par de manzanas rojas, rojísimas, jugosas para la persona que las viera, se las entregó a Marceline dispuestos a irse pero vieron que la Dulce Princesa aún estaba sentada sin articular una palabra ni hacer un movimiento - ¡Dulce Princesa! Vámonos James nos necesita – le dijo Finn – Pero…Finn…James…él - ¡Hermano! No tenemos tiempo que perder, creo que debemos dejar a la princesa aquí – dijo Jake – Tienes razón, vámonos – Vi que era mi oportunidad y también vi que Marceline me veía con ojos de que me iba a asesinar si no hacía algo, yo decentemente baje las escaleras y antes de que se fueran les dije – Chicos no se preocupen, me quedare a cuidar a la Dulce Princesa mientras regresan, pero apúrense porque me quiero dar un baño, apesto a hospital - les dije – Gracias James, no tardamos – acto seguido Finn, Jake y Marceline salieron de la casa y me quede a solas con la Dulce Princesa tratando de que reaccionara o algo, sacarla de sus pensamientos y preocupaciones – Demonios!, si hubiera sabido que te ponías así princesa no hubiera aceptado a hacer esta broma, Princesa por favor reaccione – ni un solo movimiento por parte de la Dulce Princesa – Bueno, no quería hacer esto pero si usted insiste princesa – agarre un vaso de agua y se lo eche a la cara hasta que por fin la princesa reacciono – James pero que pasó – Nada, solo que le entro pánico escénico a la hora de hacer su parte en la broma pero no se preocupe ya todo está bien – Y los demás – Se fueron directo al hospital del Dulce Reino a verme – ¿Se fueron? – Sí…válgame se fueron y Marceline no les ha dicho nada, espere calculando diré que falta 10…9…8 – iba haciendo la cuenta regresiva hasta que Finn y Jake se dieran cuenta que estaba bien y aún más que estaba en su casa - ... 3…2…1…yyyy – en ese momento Finn, Jake y Marceline entraron a la casa y se me quedaron viendo con cara de asombrados, nada más Finn y Jake porque Marceline se estaba riendo por la broma que les jugamos – Pero..pero..pero se supone que deberías de estar en el hospital – decía Jake – Sí, no te estabas muriendo haya – continuo Finn – Chicos, chicos, chicos yo les dije eso, no verdad, lo hizo la Dulce Princesa, no verdad, entonces quien fue – Ambos voltearon a ver a Marceline que estaba partiéndose de la risa en el suelo – Sus caras, deben ver sus caras – no paraba de decir – Marceline, esto no es gracioso, habíamos pensado lo peor – decía Finn – Si, aparte cómo es posible que tú James te hayas prestado para hacernos una broma así menos de ti princesa – decía Jake – Vaya, pero que personas tan más sensibles, tranquilos fue una broma una simple broma – Jajaja, bien jugado ahora nos tocara a nosotros hacerles la broma – decía Finn algo enojado – Bueno y ahora que hacemos, al parecer James ya está bien y podemos hacer lo que queramos – Tienes razón Jake, podemos ir a enseñarle el lugar a James – contesto Marceline.

-Si me dejan opinar, creo que lo de las aventuras y exploraciones las podemos hacer mañana – les dije – Creo que James tiene razón chicos, mejor para mañana, así los podre acompañar, necesito volver al reino para terminar los asuntos pendientes – Se va de regreso al Dulce Reino, princesa – pregunte – Si James necesito terminar las cosas haya – Y tienen una biblioteca – Si una amplia biblioteca – Si James, hay de todo ahí, pero ¿por qué la pregunta? – Chicos, creo que me tendré que ir a acompañar a la Dulce Princesa, quiero leer algo y que mejor que ir a la biblioteca – Bueno James, ey pero no tienes donde quedarte – me dijo Marceline – Tienes razón, pero la Dulce Princesa me dijo que me puedo quedar en uno de los cuartos que hay en el castillo – Pero James, aquí tenemos un cuarto donde te puedes quedar y no estarás solo, le harías compañía a Finn y Bmo – explico el perro – Y tu Jake donde te quedas – Yo me mude con mi novia Arcoíris hace un tiempo y creo que a Finn le hace falta algo de compañía, ¿Qué dices te apuntas? – Depende de lo que Finn diga – Pues porque no, por mí que se quede – Decidido me quedare a dormir aquí – Muy bien James, toma la llave de la casa, por si te tardas más en la biblioteca y no molestes a Finn por si está dormido – Ok, todo arreglado, Princesa creo que es hora de irnos, Finn, Jake, Marceline nos vemos más al rato hasta entonces – les dije mientras la Dulce Princesa y yo nos íbamos de regreso al reino – Vaya que broma les jugamos, no puedo creer que hayan caído – decía Marceline – Caímos porque la Dulce Princesa no articulo ni una sola palabra y ya habíamos pensado lo peor – Jajá, si eso fue raro e inesperado – ¡¿Qué?! Es decir que la Dulce Princesa estaba nerviosa por la broma – Tal parece – Jake, sí que no las aplico esta vez Marceline, jajá ey que creen que haga James en la biblioteca, se me hace algo extraño no te dijo nada a ti Marceline – No, no me dijo nada de la biblioteca, creo que le pico el mosquito de la lectura, dejémoslo así.

La Dulce Princesa y yo nos encontrábamos recorriendo el enorme paisaje, entramos al bosque, la Dulce Princesa todavía estaba sacada de si por la broma quise romper el incómodo silencio pero no tenía un tema de que hablar, ni nada que pudiera interesarle a la Dulce Princesa – Console me in my darkest hour – inconscientemente recordé una estrofa de una canción y por cierto motivo la empecé a cantar – James, si quieres hablar de lo que quieras puedes hacerlo pero no creo que la estrofa de una canción sea bueno para empezar una plática – Perdone princesa, solo se me vino a la mente, no sé cómo lo recordé – Bueno James, dime porque de repente quieres ir a la biblioteca, que es lo que intentas saber – Princesa, realmente no tengo ni la más mínima idea por qué quiero ir, solo sé que quiero ir así que pos aquí voy – Te va a encantar la biblioteca, tiene libros de todo tipo solo pregunta o busca y encontraras lo que buscas, créeme si no fuese por las labores que tengo que hacer estaría todo el tiempo ahí – Princesa, creo que puedo encontrar en la biblioteca alguna forma de recuperar la memoria…pero - ¿Pero qué? – La verdad Princesa no sé si quisiera recordar quien era yo, como era antes de este accidente – En verdad no te gustaría saber acerca de tu pasado – decía mientras posaba su mano en mi hombro – Princesa, tengo el pequeño presentimiento de que mi pasado es una tontería, algo que debe de ser olvidado cuando trato de recordar…siento una gran tristeza como si mi pasado fuese cruel – en cierta forma le decía la verdad a la princesa y le mentía, mi pasado si me dolía, quería olvidar mi pasado cueste lo que cueste pero no podía siempre estaba ahí, esa era mi maldición, el recordar, recordar todo lo que hice y lo que me hicieron, ese sentimiento de odio me carcomía por dentro, lentamente envenenaba mi corazón y solo…solo quería ver el mundo arder y alzarme en alto siendo yo el que hizo que pasara. Sin darme cuenta estaba en mis pensamientos sin tomarle importancia al camino o a la Dulce Princesa sentía una ira que me consumía, que trataba de salir – James…no se quien eras antes o que te paso, pero me alegro de que haya pasado - ¿Le alegra? ¿Por qué demonios dice que le alegra, Princesa? – James, no me lo tomes a mal pero…si no te hubiera pasado eso no estarías aquí y no tendríamos esta conversación – decía seria la princesa y algo apenada – las cosas pasan por algo y no sabemos por qué, pero por algo pasan las cosas, te lo digo porque a mí también me han pasado cosas que quiero olvidar, errores que cometí que me gustarían arreglar pero de los errores se aprende y hay que salir adelante basándonos en las experiencias ya vividas. Si quieres recordar tu pasado, tengo un invento nuevo "El Lector de Mentes" que te puede ayudar a recuperar tu memoria si es que deseas – Eso suena bien pero creo que lo pospondremos para mañana, usted tiene labores que hacer y yo quiero ver la biblioteca – Esta bien James pero si necesitas hablar con alguien no dudes en venir conmigo – esas palabras por parte de la Dulce Princesa tranquilizaron mi ira y me apaciguaron, por cierto motivo todos mis pensamientos malos se esfumaron como si al estar con ella todo fuese paz increíblemente difícil de creer pero nada era imposible, después de haber llegado a Ooo creer que las cosas son imposibles no encajaba, por cierto motivo creía que esas personas eran de confianza, pero no necesitaban saber de mi evitaba lo más posible hablar de mí, mi oscuro pasado me atemorizaba y perseguía a donde fuera, mi maldición siempre fue y será el recordar, recordar absolutamente todo lo bueno y malo que me pasaba, lamentablemente no había muchas cosas buenas para recordar solo cosas malas, todas esas personas que en algún momento de mi vida me traicionaron y se olvidaron de mí, pero eso era parte de mis reglas – Mis reglas – dije en voz baja – Decías James – me preguntó la Dulce Princesa - ¿Qué? Nada princesa es…olvídelo no es algo importante – Muy bien James, si tú lo dices, mira James ya llegamos, te acompañare a la biblioteca para que no te pierdas – Si, porque esto es un laberinto – obvio sarcasmo que la Dulce Princesa notó y se limitó a reírse – Vaya princesa usted si se ríe de cada cosa que digo, aun por tonta que sea – James, es la forma en que lo dices lo que lo hace gracioso – Bueno cada quien tiene su ideología no le parece – Creo que sí, mira ya llegamos, aquí detrás de estas puertas esta la biblioteca más grande de todo Ooo, encontraras libros de todo lo que te imagines, absolutamente de todo, ciencias, política, romance, detectives, todos los libros que han sido escritos se encuentran aquí, bienvenido a la gran biblioteca del Dulce Reino – me decía la Dulce Princesa mientras abría las puertas de la biblioteca, me quede patinando (por así decirlo), por lo grande que es la biblioteca, demasiado grande y con muchos libros exageradamente muchos libros de diferentes tema – Y bien James, ¿qué opinas? – Solo una palabra describiría lo que pienso acerca de este lugar … ¡Wowtsico! – la Dulce Princesa se rio y entramos a la gran biblioteca para presentarme con 2 personas que se encontraban ahí en ese preciso momento.


Espero que el capitulo haya sido de su agrado, si les gusto haganmelo saber y si no pues tambien