-¿Falta mucho?-pregunté con cansancio y casi nada de paciencia. La planta de mis pies me dolían y siempre había tenido una capacidad innata para que, al yo dar solo unos pasos-a veces ni siquiera eso era necesario- sudaba. Sin que ellas me vieran, baje mi cabeza y olfatee. Suspire con fastidio.

-Mm...-me respondió Liz, y volvió a callarse.

Tal parecía que, preguntar no me llevaría a nada. Menos a una respuesta de Liz. Mire detrás de mi a mis amigos arrastrando los pies, ellos también estaban cansados. Me sentí un poco culpable por ellos, me habían llevado gustosamente hasta el punto de encuentro dictado por mis amigas, pero ellas no me tomaron solo a mi, si no que aprovecharon que ellos se encontraban libres y los invitaron a donde sea que me estaban llevando ahora.

Fije mi mirada en Black Star, que a su vez, miraba a Tsubaki con mucha intensidad, ella no lo notaba y continuaba hablando con Chrona, haciendo gestos y sonriendo, cautivando más, si se podía, a mi flechado amigo. Me puse las manos en las mejillas, recordando.

Flash Back

-¿Cuánto falta para llegar?

Black Star río y me empujo con su hombro-Te estas poniendo muy fastidiosa. No se cuantas veces lo estas preguntado. Si, falta. Ahora-puso su dedo sobre sus labios-calladita.

Puse los ojos en blanco y me hundí en el asiento del autobús mientras Black y Kid profundizaban en una conversación con temas que para nada me importaban.

Killik, Harvard, Justin y afortunadamente, Soul no habían podido venir con nosotros de excursión. Como predije, no soportaron estar mucho mas tiempo despiertos, Cuando entramos a la habitación de Harvard, no me sorprendió verlos uno encima de otro, roncando y hasta babeando.

Susurrándole a Killik que nos íbamos y recibiendo un pulgar en alto como respuesta, estaba a punto de bajar las escaleras detrás de mis amigos, pero me detuve, y sin darme cuenta, mi mirada se poso en un Soul babeante y dormido. El, Black Star, Justin, Kid y yo estábamos en el mismo curso en la escuela secundaria, por lo que teníamos la misma edad. Killik y Harvard eran dos años más grandes que nosotros.

Mis ojos lo examinaron desde su blanco cabello, hasta sus pies desnudos, tenia las uñas pintadas de negro. Tape mi boca y me reí lo mas silencioso que pude. No se por cuanto tiempo me quede allí, apoyada en el marco de la puerta y observándolo dormir sin nada de vergüenza. No me lo imaginaba siendo despertado por un beso por mí o algo así. Lo único que hacia era recordar, al ver su sonrisa adormilada o sus balbuceos, como éramos antes, hace cinco años. Y, sintiéndome muy tonta por hacerlo, saque mi móvil de mi bolsillo, quitándole el sonido y el flash, le tome una foto, concentrándome mas que nada en que los dedos pintados de sus pies salieran en la tome. Si alguno de los chicos volvía a revisar mi teléfono y si yo olvidaba que estaba allí, tendría una excusa. Además, él jamás se enteraría que la tome, de todos modos.

Baje las escaleras y al entrar la cocina, Black estaba sentado en la mesa y Kid se apoyaba en la puerta que conectaba con la sala. Al mirarlos me recibieron con miradas muy serias. Seguramente subieron a buscarme, creyendo que olvide algo o que estaba jugándole una broma a los chicos, pero me vieron en la puerta y habrán sacado conclusiones mas que acertadas de lo que estaba haciendo.

-¿Nos vamos?-atravesé la cocina, pero Kid me sujeto por el hombro, deteniéndome debajo del marco de la puerta. No me atreví a mirarlo.

-Tommy…

-Maka-corregí al instante y me libre de su mano con un movimiento.

Se aclaro la garganta, sintiéndose culpable por equivocarse así, quizás-Maka-volvió a empezar-no tienes que hacerlo…-gire mi rostro hacia él y tenia una mirada afligida y supe lo que quería decir y a que se refería al instante. Black se puso de pie y se acerco a nosotros, cruzándose de brazos, en silencio.

-Sé que no tengo que hacerlo…pero si se lo digo…-pase mis sudorosas manos por mis piernas-romperé su corazón. No puedo hacerlo-mire a Black-tu me entiendes. Sabes lo importante que es para él-intente razonar-Es lo único que tiene.

-Entiendo por qué lo hiciste-dice, y en sus ojos veo la seriedad que pocas veces me solía mostrar. Suspira, y aunque sonríe, no es sincero. Sé que intenta no mostrarse triste por mi, triste por él o triste por nuestra amistad, pero a pesar de que no lo he visto he cinco años, él sigue siendo él. Podrá haber cambiado físicamente y quizá intenta mostrarse más maduro, pero aún se ven rastros del Black Star despreocupado y egocéntrico en ocasiones que solía adorar. Pero a pesar de que no es sincero, le devuelvo la sonrisa y él prosigue-No estaba de acuerdo cuando me lo dijiste y sigo sin estarlo. Tus intensiones fueron buenas y no me agrada la manera en la que se desarrollo todo, pero fue tu decisión y…-se encogió de hombros y escondió sus manos en los bolsillo de sus jeans oscuros.

Asiento hacia él, creyendo captar lo que quiere decirme.

Tomo las manos de Kid y siento temblar las mías, él me las aprieta y sus ojos parecen brillar, se que esta conteniendo sus deseos de llorar-Ustedes y ella son los únicos que lo saben, en ese entonces les hice jurar que no se lo dirían. ¿Kid, puedo seguir confiando en ti?-asintió con desesperación y sus brazos se envolvieron a mi alrededor.

Luego de unas bromas para alegrar el momento. Nos dirigimos hacia la parada del autobús y cuando se completo una media hora de estar sentados, aunque era poco común en mi, deseaba bajarme ya y caminar para comenzar a explorar. Y de paso buscar a mis amigas, claro.

Finalmente cuando Black Star me dio el visto bueno para ponerme de pie y bajar, no pude estar más feliz. Dando saltitos, baje y los tome ambos de los brazos como si fueran mis escoltas y yo, una dama de alto prestigio.

Al llegar a la Torre del Reloj y no encontrar a mis amigas a primera vista, decidimos dar unas vueltas por el lugar por si las dudas ellas no se estarían yendo o peor, se habrían ido-¡Albarn!-escuche a mis espaldas, con miedo, solte los brazos de mis escoltas y me prepare para los abrazos.

Caí de espaldas al ser impactada por tres cuerpos femeninos. Me besaron la frente, revolvieron mi cabello y frotaron sus rostros en mis pechos. Las aparte de mi, por mucho que las extrañara, sus muestras de afecto siempre eran demasiado para mí.

-¡Estas aqui!-exclamó mi japonesa y pelinegra amiga, Tsubaki. Sus oscuris ojos azules resplandecían y sus dientes mordían su labio inferior, de la nada su expresión de jubilo cambió a una enfadada-¡Es increíble que no nos llamaras!

-Je je, ¿lo siento? Lo importante es que vine ¿no?

Liz y Patty, las gemelas rubias sonrieron, se apartaron de mí y me extendieron sus manos para ayudar a levantarme.

Tsubaki se cruzó de brazos y miro hacia otro lado, ofendida-Lo importante es que no somos importantes para ti. Un año sin vernos y ya ni siquiera nos avisas que viniste hacia aquí.

Puse mi mano en su hombro e intente su lucir lo más culpable y arrepentida posible-Tenia otros asuntos ligeramente más importantes. No pasara de nuevo, lo prometo.

La verdad es que no avise a nadie más que a mis padres sobre este viaje. Conocí a Liz, Patty y Tsubaki hace ya muchos años en mi nueva escuela en Estados Unidos. Fueron mis primeras amigas allá. No fue a propósito, pero realmente había olvidado que estaban aquí.

-Como sea. Estos son los mejores chicos que podrían conocer…-voltee y cuando estaba por presentar a mis chicos, me sorprendí al ver a Black Star con sus ojos abierto, pupilas dilatadas y la boca ligeramente abierta. Me acerque a él y chasquee mis dedos en su cara-¿Black?-al ver que mis intentos de despertarlo no funcionaban, de reojo, intente descifrar lo que lo había dejado de esa manera y un 'aww' resonó en mi cabeza al notarlo.

Estaba mirando a Tsubaki.

Aunque tenia muchas ganas de tomarle una foto y burlarme después de el, no podía dejar que se viera mal ante mi amiga, así que golpee suavemente su mejilla unas cuantas veces y me miró, sin cambiar su expresión. Les sonrío a mis amigas, no volviendo hacer contacto visual con Tsubaki y jalándome del brazo, lejos de ellas y de Kid, me susurró mientras le lanzaba miradas furtivas a la susodicha-¿Quién es ella?... No sonrías así, da puto miedo.

Fin Flash Back

-Ya me estoy cansando. ¿Cuánto. Falta. Para. Llegar? Alguien que me cargue-alce mis brazos, esperando que alguien tuviera la gentileza de subirme a su espalda o a su hombro, cualquiera de las dos estaría bien.

-Aquiiiiiiii eeeeeees.

Nos detuvimos y admiramos por unos minutos el lugar que señalaba Patty con ambos dedos. Tenía la persiana abajo por lo que estaba cerrado, pero había una pequeña puerta abierta en el centro de esta para el acceso.

-Entremos, ¿no?-preguntó Tsubaki, seguidamente y sin esperar respuesta por nuestra parte, fue la primera en aventurarse a entrar al misterioso, para mi, establecimiento.

Black Star se apresuro a entrar detrás de ella, pero no hizo tan evidente el hecho de que quería hablar con ella. Antes de entrar, me dio una mirada de asombro y para que nadie lo entendiera, en lenguaje de señas me dijo: ¡Que mujer! ¡Me gustan las dominantes!

Me reí, Tsubaki no era dominante, solo era directa y muy tierna a veces.

Fui la ultima en entrar y me maraville con todo lo que vieron mis ojos. Era un bar, muy cool, en realidad.

Las mesas estaban ubicadas a nuestro alrededor, pero dejando un angosto pasillo para que pudiéramos acceder a la barra de bebidas en el fondo sin empujar a nadie. Los manteles eran de color rojo y las sillas de madera negra, combinando con el igualmente oscuro color de las paredes, había cuadros por todos lados de todos los tamaños pero no podía saber de que eran por la muy escasa luz proveniente de la barra.

Todos susurramos palabras de asombro y admiración hacia el moderno pero a la vez antiguo lugar. No se veían lugares así con mucha frecuencia.

Liz nos indico que la siguiéramos, al parecer había sido idea de ella venir aquí. Ella tenía mucha facilidad para conversar con extraños, probablemente le habían recomendado este lugar.

Al llegar a la barra, Liz golpeo dos veces la madera y unos segundos después, floreció una chica de cabello rosa y ojos lilas. Tenia una playera negra y encima un delantal, en sus manos tenia un vaso y un trapo con el que parecía estar secándolo.

-Su hermano y ella son los dueños de este lugar-dijo Liz con emoción y orgullo-estuvimos hablando y ella dijo que hablo con su hermano para…

-¿…Tommy?

-Chrona…

De pronto, sentí como mi respiración se volvía lo único que podía escuchar o sentir. Las voces de mis amigos preguntando como es que nos conocíamos sin notar mi repentino cambio perdían poco a poco su noto de voz normal y pasaron a ser simples murmullos. Sentí a alguien o algo, tomarme la mano y apretarla, y no se sintió como si fuera a mi a quien estaban sujetando. Todo parecía surreal y solamente la presencia de Chrona era tangible. Ella cubrió su boca y sus ojos brillaron antes de comenzar a sollozar y luego a llorar.

Lleve mis manos a mi pecho, disculpándome y agradeciendo mentalmente al que me hubiera tomado la mano, inhale aire y lo mantuve dentro de mi, expulsándolo solo al hablar con normalidad. Tome las manos de la pelirosa en un mar de llanto y las aparté de su boca. Ella bajo la cabeza.

-Todo está bien. Estoy bien. ¿Tu estas bien?-asintió y no dijo nada, estaba tan angustiada por verme de golpe que tartamudeaba cuando intenta decir ago tan simple como 'Si, lo estoy'-Deja de llorar-pero mis palabras no sirvieron mucho, ya que continuo sollozando apretando mis manos. Acaricie su cabello como solía hacerlo hace tiempo y me aleje, dándole espacio para calmarse.

-¿Maka?-las chicas me miraron, buscando alguna explicación lógica a lo que acababa de pasar.

Reí y levante una mano-No es nada, somos viejas conocidas-miraron a Chrona y ella asintió, sonándose la nariz con un pañuelo y secando sus ojos-Esto no ha pasado-las apunte y ellas, frunciendo el ceño asintieron, entendiendo que esto tenia una explicación aun mas larga y profunda que esa.

-Como decía…-Kid me abrazo y apoyo su cabeza sobre la mía, sabia que la vería, pero no en tan poco tiempo. Verlo a Soul y luego a ella, todo estaba pasando con demasiada velocidad para procesarlo-Chrona nos aseguro que nos podría conseguir un lugar para poder tocar aquí.

-Hable con mi hermano hace unas horas y estuvo de acuerdo-habló Chrona, aclarándose la garganta-mientras sea en la noche de karaoke, no le molestara. Ya las anote. Este martes.

Faltaban dos días, era muy pronto, pero ya teníamos canciones preparadas. Lo único que tendríamos que hacer seria ensayar para no cometer ningún error.