-¡Eeeeeeeen serio, ¿Quién se cree que es?! ¡Me rechazo! ¡A mi! ¡La única mujer que puede rechazarme es mi propia madre!-volví a escuchar decir a Black Star, se estaba convirtiendo bastante molesto escuchar sus quejidos una y otra vez, pero era la primera vez que lo veía y escuchaba refunfuñar así únicamente por el rechazo de una chica y me daba mucha gracia.
Kid y yo nos miramos sonrientes, carcajearnos seria peligroso en estos momentos.
Me deje caer en el sillón apenas entrar a la casa de los Star. Me estire como un gato y observe como Kid se iba a la cocina. Mientras tanto, un Black Star silencioso se tiraba horizontalmente en el sillón rosa. Se cruzo de brazos y pataleo. Cuando Kid volvió y se sentó junto a mí con una bolsa de papas fritas abiertas en sus manos, sus quejidos volvieron a la vida.
-Para empeorarlo todo…-continuó e hizo la expresión que hacia cuando en verdad estaba enojado. Frunció los labios y sus mejillas se inflaron seguidas por un tic en su ojo derecho. No se lo podía tomar en serio con esa cara-ustedes, mis, abro comillas, amigos se rieron de mi. ¡No crean que no los escuche!
De reojo vi como Kid intentaba no reírse, eso lo empeoraría.
Con mi dedo índice y mi dedo gordo forme una pistola, señalándolo-Y te firmamos. Fue difícil acércanos sin que no nos vieras, pero-me limpie una lagrima imaginaria-triunfamos. Tu cara es geeeeniaaaaal. Te juro que vas a agradecernos haberlo hecho…en algún momento.
Tomo un cojín e hizo amago de querer tirarlo hacia nosotros, nos cubrimos con la bolsa de papas, pero el impacto no llego. Apartamos la bolsa, lentamente y cuando lo vimos, quise exclamar un 'aaw' en voz alta para avergonzarlo de alguna manera. Se había derretido en el sillón con su brazo cubriendo sus ojos y la mesita ratonera volvió a ser movida de su lugar nuevamente por una patada de Black Star.
-Awww-dijo Kid con la boca llena de papas fritas-Black Star tuvo un flechazo a primera vista-prosiguió mientras yo le robaba unas papas.
Me recosté en el hombro de Kid y vi como el blanco de nuestras burlas, sufria de una sonrojación espontánea en todo su rostro.
-No es amor, imbécil. Es…
-¿Es…?-preguntamos al unísono.
Se puso de pie y sin mirarnos otra vez, con ya un sonrojo ligero casi desapareciendo, se detuvo en la puerta de la cocina. De espaldas a nosotros, dijo:
-No es amor.
Kid río y suspiró. Puso la bolsa de papas en mis manos y se levanto.
-Es tan dramático. Voy a hablar con el. Esto huele interesante.
-Después me cuentas si hay boda-levanto su pulgar y se fue detrás del dramático de nuestro amigo.
Me recosté en el sillón y saque mi teléfono. Antes de siquiera entrar al primer videojuego, White, me envío el mensaje. Era para avisarme que mi cama nueva y las maletas con mi ropa habían llegado y el muy humildemente-textual-las había puesto dentro de mi departamento. Lo tome como una señal para irme.
Estando a un paso de salir de la casa, se me ocurrió dejar mi número de celular, por las dudas. Busque con la mirada papel y algo con lo que escribir. El refrigerador tenía una nota que decía 'Mi único amor es Black Star'. Puse los ojos en blanco ante la obviedad de la persona que había escrito esto y le quite el imán a la nota. Busque en mis bolsillos y saque mi labial. Escribí mi número y le coloque el imán encima.
Al entrar en mi hogar, por mi mente no paso otra cosa que escribir. Mi encuentro con Chrona me había dejado de un humor bastante zigzagueante y lo que más necesitaba era sacarlo de mí. Además de que en unas horas las chicas vendrían aquí con sus instrumentos para ensayar un poco, como acordamos. Ellas entendieron cuando les dije que quería volver con los chicos, sin ninguna objeción. No tenia animo para responder sus preguntas en ese mismo instante. Por eso quería estar del mejor ánimo posible para ellas cuando vinieran.
Abrí la puerta de mi habitación y no me sorprendió para nada encontrar mi cama con sabanas, almohadas y mis tres maletas encima de esta, también había acomodado mis cajas con demás cosas al rededor. White era una de esas personas que en vez de sangre, tienen amor líquido puro.
Salto a mi linda y suave camita nueva. Pero no me quedo quieta por mucho tiempo, busco en mis maletas por mi cuaderno y mi mano se adentra hasta el fondo de la misma hasta sentir la textura de un bolígrafo.
Tome una almohada, la puse debajo de mis pechos para mas comodidad y comencé a escribir con ese reencuentro en mi mente.
Unos golpes insistentes me sobresaltaron. Mirando hacia todas partes me pregunte que era ese ruido.
Estaban aporreando la puerta. Me seque la baba que me estaba cayendo por el cuello y con cuidado de que no se escucharan mis pasos, me dirigí a la puerta, no sin antes descubrir gracias a mi celular, que son las seis de la tarde.
Como la puerta no tenía un agujero para mirar al intruso, tuve que agacharme con mucho sigilo y ver por debajo.
-Mierda-sale de mi boca cuando veo tres pares de zapatos del otro lado. Unas eran sandalias, otras parecían ser unas botas de cuero cuyo largo ignoraba y otras eran zapatos de tacón.
-Maka. Abre la puerta o juro que voy a clavarte por la vagina.
Uuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuy me quede dormida. Jooooooodeeeeeeeer.
-No la abro hasta que te calmes-todavía en el piso, me aleje de la puerta y tape mi boca para que no se escuchara mi risa. Si ella la escuchaba. seguro que rompía la puerta.
-Estoy calmada-mentirosa-Muy calmada, ahora ábreme la puerta o muy calmadamente te clavo por la vagina. Maka, llevo media hora golpeando la puerta.
-En realidad, sonó como si la estuvieras aporreando con el pie.
-¿Cuánto tiempo estuviste escuchándome golpear? Te digo que me abras la puerta y lo único que haces es decir cosas que me hacen enojar más.
-Yaaaa o voy a echarte agua cuando abra la puerta.
Tomo la llave de la mesada de la cocina y voy a abrirle la puerta antes de que clave sus cuernos en la cerradura y la abra por si misma.
-Sujétenme-dice apenas pone un paso en mi casa, arrojando una bolsa de tela al suelo. Pero nadie la agarra y se lanza contra mí, tirándome al suelo. Comienza a torturarme con cosquillas y odio que me toquen el estomago estando sobria y ella lo sabe.
Con ganas de unirse a la diversión, Patty grita: -Baaaaastaaaaaaaaaaaaaaaaa-y salta encima de su hermana y logra liberarme. Froto mi pobre torso y me lanzo contra Liz, buscando venganza.
-Maka, ¿Tu escribiste esto? Es muy…muy bueno-miro a Tsubaki y esta aparece en un lindo vestido rojo hasta las rodillas, botas de cuero negras que al parecer le llegan al muslo y mi cuaderno azul donde escribo idioteces en las manos.
-Si, bueno-me pongo de pie y suavemente le quito mi cuadernito, me da vergüenza cuando leen las cosas que escribo, jamás me acostumbrare-No esta terminada. Son…oraciones, nada más. Le falta un poco de salsa.
Liz se levanta del suelo, acomodando su camisa blanca y sacudiendo la inexistente tierra de su trasero enfundado en una falda ajustada Me saca el dedo medio y va hacia la puerta con el ruido de sus taconcitos rojos haciendo ruido en mi piso,
-Dejémonos de estupideces y empecemos a practicar-dice, sacando su bajo de su escondite en el pasillo.
Las chicas traen sus instrumentos y nos sentamos en lo que será la sala. Excepto Tsubaki, quien al no poder mover una batería entera, solamente va a leer mi cuaderno y ver los toques que puede hacerle a algunas canciones. Mañana podríamos ir a su casa y ya ensayar correctamente con todos los instrumentos.
A las nueve todas, incluida Liz quien esta siempre en contra de tocar el suelo con sus lindas ropas, nos acostamos en el suelo agotadas, una al lado de la otra. Me viene la imagen de churros a la mente y me rio de mi incoherencia.
-Suficienteeee ¡Ya no puedo mas¡-grita Liz estirando sus brazos al cielo y dejándolos caer sobre mi vientre con un suspiro quejumbroso.
-Tengo hambre-dice Patty, ignorando a su hermana.
Tsubaki y yo la secundamos y nos ponemos de acuerdo en ordenar una pizza.
-Ah…-digo, y ninguna se detiene de buscar dinero en sus bolsillos hasta que digo-No tengo el número de ninguna pizzería-Tsubaki y Patty inmediatamente miran a Liz, y yo hago lo mismo, esperando que sea nuestra salvadora.
-Yo si-dice Liz, sacando su celular y testeando rápidamente- De hecho, conozco al chico que…
-Ya-digo-Si tu tienes el numero, no necesito saber si te lo-hago un movimiento de cajeras y las chicas se ríen-ñiquiñiquineaste.
-¿Ñiquiñiquineaste?-repite entre risas. Asiento y voy a mi habitación a buscar el estéreo que recuerdo haber metido en alguna de mis cajas, junto con mi nootbook.
Vuelvo a la sala y dejo la nootbook en el suelo, conecto los estéreos minis y elijo nuestra playlist. Marina and the diamons con How to be a heart breaker empieza y yo subo el volumen para que al girarme, vea mi amigas sacudiéndose y saltando mientras cantan.
Patty me lanza un lazo invisible mientras mueve los labios cantando la canción.
Veo a Liz bebiendo de una lata y ella al ver que la observo, la extiende hacia mí, ofreciéndomela.
-Para celebrar tu nueva casa de mujer independiente-me impulsa a tomar un trago y me animo a darle un sorbo muy largo a la lata. Ella, de la bolsa que antes había tirado sin miramientos, saca una botella y me pide que la abra.
Tomo la botella y me dirijo hacia la ventana. Apoyo la tapa de la bebida sobre una de las barras de metal y con un impulso certero, logro destaparla, sin ensuciar nada.
Eso vuelve locas a mis chicas y comienzan a aplaudir. Me arrebatan la botella para empezar a vaciarla y Liz me pasa otra botella para repetir el truco y cuando lo realizo con éxito, escucho como alguien toca la puerta.
Tomo un trago y hago mi camino hacia la puerta evitando a las bailarinas exóticas que hay en mi casa.
Cuando abro, el chico repartidor de pizzas abre la boca al verme, pero no dice nada. Yo escondo la botella de alcohol detrás de mi espalda. No se porque lo hago, soy mayor de edad. Creo que es el instinto que me quedo de adolescente de hacerlo o simplemente no quiero que la vea y por educación, yo deba compartir con el.
Despues de unos minutos de esperar que dijera algo y que no lo hiciera, decido ser y la que rompa este incomodo silencio-Hoooooolaaaa-le sonrío amigablemente y él hace lo mismo, mas relajado cuando la incomodidad va dispersándose-No sabia que estabas aquí. Papa y Mama no me dijeron nada.
-Me mude hace un año-me mira significativamente y yo solo asiento sin decir nada.
Pasándome en altura como unos diez o veinte centímetros a mi metro sesenta no les es difícil ver por encima de mí, hacia adentro de mi casa, curioso. Pero no pide para entrar, posiblemente va a seguir trabajando. Igualmente como la mierda que no lo dejaría entrar.
Lo miro con detenimiento y veo muchos cambios en mi hermano. Su cabello antes de un castaño oscuro ahora esta negro y no estoy segura de si eso lo hace ver mas adulto. O más joven. O Simplemente diferente a como lo conocía.
En sus mejillas veo, lo que parecen ser tatuajes con marcas de equis. No se si tendrá algún significado oculto, pero me resultan muy lindos.
Carraspea para llamar mi atención y me entrega las dos cajas de pizza y espera el dinero. Llamo a las chicas y les explico que esta aquí el de las pizzas y ellas me dan todo el monto en billetes arrugados y no me doy cuenta cuando o quien me quito las pizzas de las manos.
Cuando vuelvo, Ragnarok esta apoyado en el marco de la puerta, mirándome muy serio. Me acerco y con una sonrisa dejo los billetes arrugados en su mano. El se les queda mirando y luego me mira a mi. Suelto una risita y el suspira para luego comenzar a contar el dinero.
Mientras, yo me resisto, por todos lo medios posibles, a admirar como la camisa naranja de su trabajo se amolda a su cuerpo cuando el mueve sus brazos. Pero cuando mi mirada se baja para no mirar su abdomen, me encuentro mirando su entrepierna. Desvío rápido la mirada y escucho su risa. No se si se estaba riendo de mi y se dio cuenta de hacia donde estaba mirando, pero no pienso verlo a los ojos para descubrirlo.
-Bueno, tu vuelto es de...-solo asiento y tomo el dinero que le di de mas de sus manos cuando veo intenciones de dármelo. No presto atención a nada de lo que esta diciendo, solamente miro a su frente y dejo que su boca siga parloteando con asentimientos de mi parte.
Estoy a punto de cerrar la puerta y terminar con este confuso momento cuando algo la detiene. La mano de Ragnarok abre por si sola la puerta sin que yo tenga tiempo de preguntarme nada.
-Es…muy lindo verte, Maka.
Sonrío y antes de cerrar la puerta, no puedo evitar soltar lo que mi alma me grita que le diga aquí y ahora:-Rag…vete a la mierda, hijo de mil putas-lo último que veo es su ceño fruncido y a través de la puerta, a pesar de que If you cant hang de Sleeping with sirens estaba sonando muy fuerte en mi casa, escucho que grita algo, sin embargo no logre distinguir que.
-…Y yo solo…entre y él estaba con una chica de pelo rosa, desnudos, durmiendo en mi cama. Recuerdo haberlos visto hablar en alguna de nuestras salidas, simplemente no sospeche en ese momento, es que creí conocerlo, crecimos juntos. No se que me paso por la cabeza para tener una relación con mi hermano adoptivo…-divague y bebí lo ultimo que quedaba de la ultima botella de alcohol.
Las chicas guardaron silencio por un minuto para seguidamente comenzar a insultar a Ragnarok.
-Pero que cretino-Tsubaki me envolvió en sus brazos, a pesar de no necesitar un abrazo- No puedo creer que te haya hecho eso. ¿Cuántos llevaban juntos?-me encojo de hombros y ella se frota contra mi.
-No importa-la separo de mi e intento sonreír para calmarlas- Fue hace un año, o dos…-froto mis ojos, no quería hablar de esto ni recordarlo. Pero si sigo evitando tocar temas con ellas, no me sentiré bien estando con ellas sin ser sincera acerca de los sucesos estilo montaña rusa sentimental que continuamente vienen a mi actualmente-No se los conté porque…no lo se…no lo considere necesario. Era una estupidez.
Patty pone su mano en mi cabeza y me palmea, un poco demasiado fuerte-Yaaa yaaaa. Dont worry, be happy.
Desde mi lugar, veo la hora que es mi computadora y bostezo sin querer cuando soy consciente de que son las dos de la mañana.
-¿Qué hacemos ahora?-cuestiona Tsubaki, tambaleándose con los ojos entrecerrados y una sonrisa ligera.
Acomodo mi trasero en una de las almohadas que habíamos traído de mi habitación y suspiro. Yo quería dormir. Que aguafiestas soy.
-Yoooo…-grita Liz, orgullosamente es la que mas borracha esta de nosotras cuatro y yo la menos borracha. Me rio de ella y la veo intentar mantener su cabeza mirando en mi direccion-Yo quiero saber… ¿Por qué Ichigo no se quedo con Rukia?
-¿Qué?-dicen Patty y Tsubaki. Estallan en risas al igual que yo.
-Eso fue hace mucho…
-No me importa-lloriquea Liz a aus hermana-Esa herida nunca sacara de mi corazóoooooooooooon.
-Cof cof maten a la frikri cof cof.
Unos minutos después, todas nos quedamos dormidas y babeantes en mi sala.
