Por tercera vez en el día, Soul deja un plato con arroz, otro con papas fritas y un último plato con puré de papas frente a mí. Todos están humeantes y me pregunto como es que logra que los tres estén calientes al mismo tiempo.
-Comida.
-Se lo que es-me río y vuelvo a mirar a mi cuaderno. Pero él alza mi mentón con su pie sin ningún esfuerzo y entrecierra los ojos hacia mí, amenazante y divertido.
-Pues come.
Pongo los ojos en blanco y tomo el plato con arroz. Empiezo a degustarlo mientras sigo reescribiendo y tachando cosas en mi cuaderno de canciones. Tarareo en voz alta porque no me escucho a mi misma con el ruido que hace Soul al lavar los trastes.
Gracias a Liz, como siempre, conseguimos un patrocinador para nuestra banda. El que hayamos tenido popularidad en Estados Unidos lo motivo a invertir en nosotras. También tenía mucho que ver el hecho de que Liz y Patty eran hijas de este señor. Sip, era su condenado papito.
Pero a pesar de que de cierta manera, Steve Thompson, reconocía nuestro talento, yo sentía que para los demás no seria así. Me sentía en la obligación de demostrar que éramos una buena inversión y que deberían arrepentirse de no haberlo hecho. Era por eso que me encontraba editando todas las canciones posibles de mi cuaderno para lo que seria el primer disco.
-¿Qué te parece si dejas eso por un segundo y salimos de compras?
Pongo mi bolígrafo sobre el cuaderno y lo cierro, para no perder el lugar donde me quede. Me arrojo al suelo y observo a Soul secarse las manos en el mandil rosa que trae puesto. Pobrecito. Me lo había comprado y su idea había sido que yo le cocinara usándolo, pero le explique amablemente que yo era pésima en la cocina y que además me daba pereza. El mismo termino siendo la victima del mandil rosa con corazones.
Afortunadamente, no lo usaba desnudo, como había sido la idea original que me presento él.
-No tengo dinero.
Él se quita el mandil y vuelvo admirar lo sexy que es. Vestido con una playera ajustada que marca sus músculos tan deliciosamente, jeans que me dan una muy grata vista de su trasero y de su delantera, y por sobre todas las cosas esa coleta baja que se había hecho para que su cabello no le estorbara al cocinar.
Imaginariamente, me limpie la baba de la comisura de mis labios.
-Ya lo se.
El arroz, las papas fritas (congeladas) y el puré de papas (instantáneo) habían sido regalos de Marie. En una de nuestras cenas se me había escapado que no tenía dinero y que tampoco conseguía trabajos que me aceptaran sin tener nada de experiencia.
Y aunque Soul en verdad tenia buenas intensiones haciendo las tres comidas del día para mí… ¡Estaba liquidando mis limitados alimentos! ¡Por dios, Soul, REACCIONA Y DEJA DE SER TAN LINDO!
-Seria…un regalo de mí para ti.
Niego con la cabeza y viene a recostarse comigo en el suelo. Abre las piernas y palmea delante de él para que me acerque.
-¿Exactamente qué es lo que quieres comprarme?-apoyo cuerpo contra su pecho y la calidez me envuelve, mi cabeza se cae en su hombro y el toma mechones de mi cabello y los peina lentamente. Cierro los ojos ante el agradable mimo.
-Un sillón, por ejemplo. Es muy molesto estar acostándose en el suelo.
Sonrío y suelto el aire.
-Yo estoy bien.
-Pero yo no.
-No lo hagas.
Gruñe y me toma de las mejillas, las estira mientras hace una imitación muy aguda de mi voz detrás de mí.
-Soy Maka y me gusta obligar a Soul a dormir en el suelo, como un perro. Soy mala.
Tiro más mi cabeza hacia atrás para poder mirarlo a los ojos y enarco una ceja hacia él.
-Muy mala.
-Yo no te obligo a dormir en el suelo. Tú me sigues como un perrito faldero.
Deja mis mejillas y mientras yo me las froto, adoloridas, con la mano izquierda el me toma por mi hombro y me aleja de él para que vea su gesto en todo su esplendor, la otra mano va al pecho y pone una expresión ofendida.
-¿Un perrito faldero?
Asiento y el me suelta para acercar el plato con las papas fritas a nosotros. Toma una y la pone en mi boca. Apoya su frente en mi nuca y su mano derecha me acaricia el lobulo de la oreja.
-Un perrito faldero-digo mientras mastico.
-Para ser un perrito faldero debería oler debajo de tu falda.
Trago y me acerca otra papa frita a la boca.
-No tengo falda.
-Y tampoco tendrás pantalones.
Sigue dándome de comer mientras que la otra mano baja de mi rostro y hace un recorrido muy lento por mi cuerpo, pasando por mis pechos, mi estomago-gracias a la corta playera de tirantes que me puse hoy-, hasta llegar a mis pantalones cortos. Se detiene y yo asiento, creyendo que me esta pidiendo permiso en silencio. Desabotona lentamente los botones de mi pantalón y trago con dificultad el resto de la papa.
Creo que ha terminado con todos cuando ya no siento movimiento y aguanto la respiración al sentir su mano caliente introducirse. La caricia es muy inocente, si puedo decirlo así. Se concentra en hacer círculos sobre la tela de mis bragas.
Ha pasado aproximadamente una semana desde que empezamos a coquetear libremente el uno con el otro. Mi terror y el secreto se van a un último plano en mis pensamientos cuando estoy con él. Quiero disfrutar mi tiempo limitado y no puedo hacerlo si pienso en lo malo todo el tiempo. Soy consciente, al menos, de que esto no durara por siempre, que es inevitable.
Muerde sus labios y ya no me da mas papas fritas, lo que es un alivio porque lo único que quiero es gemir para excitarlo. Los círculos bajan y suelto un suspiro irregular al mismo tiempo que un escalofrío recorre mi espalda.
Me gusta pensar en esto como un bebe. La relación entre Soul y yo, es un bebé. Muy lindo, no llora, no hay dramas y todo parece ir bien. Mi secreto, nuestro pasado, es un pañal cagado. Soul no es consciente y yo, que en un principio rechace al bebe, ahora me encuentro con la amenaza de que Soul descubra el pañal cagado que no cambie en su momento. Tarde o temprano, se sentirá el olor. Él sentirá el olor. Y yo tendré que recibir toda la mierda que explotara en mi cara.
Pero mientras el pañal no sea tan oloroso aun, disfrutare esto.
Soul baja la cabeza y me besa. Alzo mi mano y la pongo detrás de su cabeza, entrelazo mis dedos en su cabeza y tiro suavemente. Él gime en mi boca y los círculos vuelven a elevarse para salir y ahora, su mano toca sin ninguna capa mi piel. Uf, que bueno que me depile ayer.
Hace una semana, luego de haber cenado, bailado y confirmado mi sentencia, había creído que tendríamos sexo al volver a mi casa y aunque me hacia la difícil, no podía estar mas feliz con eso. Estaba muy emocionada.
Soul me acompaño a mi casa y cuando vi que estaba por irse, me llene de valor y le pregunte si íbamos a tener sexo esta noche o qué. Muy sonriente me dijo que había cambiado de opinión, que le apetecía volverme loca primero, tendríamos sexo pero no esa noche. No me queje ni nada porque me pareció muy divertido. Si el quería volverme loca, yo también podría.
Todos los días, el vino a mi casa, pero jamás se quedo a pasar la noche. Durante toda esta semana, habíamos tenido muchos roces, pero no los que a mi me hubieran gustado. Un momento me besaba con mucha pasión y al otro me preguntaba que había hecho en el día. Otro me levantaba la playera y dejaba besos por mi ombligo y mas abajo, pero después se detenía, me preguntaba la hora y decidía que era hora de irse.
Y yo, no había hecho nada para provocarlo. Eran tan espontáneos esos roces, que no me daban tiempo de pensar que hacerle. Estaba irritada y masturbarme pensando en él me enojaba aun más. Porque debía ser él el que me diera placer, él era el que me estaba provocando ¿o no?
Introduce un dedo y con otro, creo que es el pulgar, presiona mi clítoris. Cierro los ojos y el ladea mi rostro para poder besarme.
Dioooos. Hasta se había paseado con una simple toalla en su cintura. No podía evitarlo y por momentos me sentía muy mal. Pero todo en lo que podía pensar era en sexo.
Sexo. Sexo. Sexo. Sexo. Sexo. Sexo. Sexo con Soul. Soul y yo tendremos sexo.
Introduce otro dedo más dentro de mí y empiezo a jadear muy despacio. Él no emite ningún sonido y se dedica a dejar besos en mi cuello, lo que me excita más.
La mano de Soul y mis jadeos se detienen al escuchar el timbre de mi departamento sonar dos veces.
La calidez se va de mis pantalones y volteo a ver a Soul justo cuando lleva los dedos que antes estuvieron dentro de mí, a su boca. Me río y aparto la mirada.
Me pongo de pie y abrocho mis pantalones lo más rápido que puedo antes de abrir la puerta.
Ragnarok con pantalones cortos, una camisa hawaiana-sip, de las que tienen flores por todas partes- y sandalias, se encuentra parado en el pasillo, tiene un ramo de orquídeas de todos los colores en las manos, amarradas con un moño negro y mira a todos lados excepto a mi. Parece avergonzado.
-¿Qué se te ofrece?-suelto mas ruda de lo que quisiera. No quiero Soul venga a ver que sucede. Lo que menos quiero es que se encuentren.
-Bueno yo…-mira a mis pies y su mirada sube, se detiene en mis pantalones-¿Estas con alguien?
Bajo la mirada a mis pantalones y descubro que no los abroche todos. Pero le resto importancia a eso y me acerco más al pasillo cerrando la puerta detrás de mi, reduciendo el campo de visión que podría tenerse de adentro hacia fuera o viceversa.
-¿Qué se te ofrece, Ragnarok?-repito mas lento, dejando claro que su presencia no es agradable.
-No me malentiendas-alza las manos, declarándose inocente-solo era curiosidad, sigo siendo tu hermano.
Soul toma mi mano que sostiene la puerta y la abre, pasa su brazo derecho por mis hombros y me atrae hacia él.
-¿Hermano? Un gusto, mi nombre es Soul Evans.
Rag asiente hacia él.
-Ragnarok Makenshi.
-O puedes decirme novio de Maka-extiende su mano hacia Ragnarok y éste primero me mira a mi y luego a él antes de devolverle el saludo con confusión.
-¿Novio?-exclamo con una voz demasiado aguda que no parece la mía. Me quito la mano de Soul de los hombros y giro hacia él.
-¿Novio? Soul no dijimos nada de eso.
-Lo estoy diciendo ahora-dice sin mirarme a la cara. Toco su brazo y sigue sin voltearse.
-No hagas eso.
-¿Qué no haga qué?
-No escucharme. Lo estas haciendo otra vez.
-¿No escucharte? Estoy-
-¡Hablo de tenerme en cuenta, estúpido!-suelto su brazo y comienzo a levantar la voz, sin impórtame que Ragnarok vea esto o que alguien nos escuche- No hemos discutido nada sobre declarar esto-señalo el espacio entre nosotros-una relación seria.
-Pues…ya no ahorramos el tema de hablarlo. Esta decidido.
Tomo su brazo y lo jalo adentro del departamento, afortunadamente estaba desprevenido cuando lo jale así que fue fácil de tironear, cierro la puerta con demasiada fuerza y el finalmente voltea a verme cuando ve lo furiosa que estoy. Siento que mi cara se calienta.
-No. No esta decidido. No lo hemos hablado y me niego a aceptar así como si nada.
-¿Qué quieres para aceptar?
-¿Piensas darme dinero o alguna cosa costosa?
Me detengo justo en el momento en el que mis palabras lo golpean. Me arrepiento de haberlo dicho con tanto desprecio, siendo que él jamás ha presumido de su dinero.
-Es simple. Me gustas, ahora te gusto-baja la cabeza y ríe, pero no se siente algo gracioso-es lo lógico ¿no? Formalizar. Pero sigues resistiéndote eh…
-No. Soul, no-me acerco a él y mis brazos se envuelven a su alrededor-no me estoy resistiendo, ya no-me alejo unos centímetros de él y levanto su mentón, sus ojos parecen cansados y es mi culpa, en verdad reaccione muy mal, me tomo demasiado por sorpresa-es solo que me molesta…que no me lo preguntaras, que no lo aclaráramos solo tu y yo.
-Si…supongo que me apresure muy rápido en declararnos pareja…hace solo una semana que nos conocemos.
-Nunca dije que me molestara ser pareja, me molesta que no lo hayamos hablado. Como si mi voz no tuviera sonido en este concierto-me aprieta contra el y acomoda mi cabeza en el hueco entre su cuello y su hombro mientras el reposa su mentón en mi coronilla.
-Mmmm…
-¿Entonces quieres formalizar esto, Soul Evans?
-No lo se. Me diste un buen golpe hace un momento, puede que quiera hacerme el difícil ahora, Maka Makenshi.
Suspiro y no le tomo importancia al hecho de que ese no es mi apellido. Básicamente es sacarle una flecha a mi mentira original y poner Makenshi, un maldito cuadro sinóptico de mentiras.
-Maka Make-dice- es gracioso. Estoy seguro de que te burlaban mucho en la escuela.
-En realidad-
-Espera-me toma por los hombros y me aleja de el-¿le cerraste la puerta en la cara a tu hermano?
En ese mismo momento, escuchamos golpes en la puerta, seguido de la voz de Ragnarok.
-Sip, lo hizo. Y sigo aquí.
Me libero de los brazos de Soul y camino a la puerta, la abro y encaro a una parte de mi pasado.
-Ya vete.
-Traje flores para ti, quería…
-No hoy. Vete.
Asiente y se va por el pasillo sin decir nada más. Suspiro y esta vez, cierro la puerta mas tranquila. Apoyo mi espalda en ella y Soul se cruza de brazos.
-¿Ustedes no se llevan bien?
Dudo antes de contestar. No se si decirle la verdad o simplemente seguir el juego con sus pensamientos.
-Antes nos llevábamos bien.
-¿Y qué pasó? ¿Él se metió con tu mejor amiga y le rompió el corazón o algo?
Simplemente digo mmm y me siento en el suelo para seguir comiendo. Soul se sienta frente a mí, con la comida separándonos. Ruedo los ojos porque esto marca el fin de nuestro buen tiempo antes de que Ragnarok interrumpiera.
-¿Qué pasó?-insiste.
Nos miramos fijamente mientras comemos, quiero creer que se rendirá y dirá algo como 'Esta bien, si no quieres decirme, no lo hagas' o cualquier cosa que me salve de la batalla interna que tengo, pero el no dice nada y solo mantiene mi mirada.
Al final, suspiro y doblo mis rodillas, dejo caer mi cabeza en ellas y estoy a punto de hablar pero Soul vuelve a insistir, creyendo que no le diré nada.
-Quiero saber, me tienes muy interesado. ¿Qué pasó?
-Bueno…-empiezo y el se acerca mas para escucharme mejor-Raganarok y yo no somos taaaan taaaaan hermanos.
Frunce el ceño y asiente sin comprender.
-Es decir…de sangre…no somos hermanos.
-¿Cómo hermanastros? ¿Sus padres están casados?
-Se…algo así…-carraspeo y el se levanta de un salto a buscar un vaso y lo llena con agua. Me lo da y vuelve a sentarse frente a mí.
-Continua-me anima.
-Espero que no reacciones mal-me apresuro a decir, puede que no se tome muy bien el que mi ex haya venido de visita, aunque también existía la posibilidad de que no le tomara importancia- más porque vino aquí con flores…no es lo que piensas o…lo que pensaras-asiente y su cabeza se ladea de costado, esforzándose por captar la información, aunque no estoy segura de que haya entendido muy bien.
-Bueno…Ragnarok y yo…fuimos novios…
Su cabeza, que poco a poco se ladeaba más y más, se detiene en el aire, con sus ojos mirándome. El único movimiento que hace es pestañar, respirar y frotarse las manos.
Y prosigo.
-No recuerdo muy bien hace cuanto rompimos, ¿un año o dos? El punto es que no terminamos de buena manera. Fue lo típico, ya sabes. Primer novio al que le entregas tu virginidad y luego resulta que no te amaba como pensabas. Esas cosas. No se porque vino hoy, lo eche antes de que me lo dijera.
Y sigue sin moverse. Me acerco a él y agito la mano en su cara pero no hace nada. Su cerebro esta procesando todo con una exagerada lentitud. Chasqueo los dedos y ahí, parece despertar.
-Lo mato-dice y se levanta. A toda prisa, abre la puerta y sale a correr. Me pongo de pie y corro detrás de el.
-¡Soul, detente!-estoy a mitad de camino cuando veo que el se detiene frente al ascensor, ya cerrado, y vuelve hacia mi, pero me pasa y sigue de largo, hacia las escaleras.
-¡Soooou-! Ay, a la mierda-dejo de correr y simplemente camino, después de todo, yo misma había deseado golpear a Ragnarok cuando me engaño. En realidad, Soul me estaba haciendo un favor. Aunque un poco tarde.
Aunque no se debe agredir físicamente a otra persona.
Bajo por las escaleras lentamente mientras medito. ¿Dejar que Soul golpee a Rag o detener a Soul?
Llego al último piso y es el momento preciso en el que Soul corre hacia él con la victima de espaldas.
-Mierda-el haber llegado justo a tiempo quiere decir que no esta en el destino de Rag ser golpeado. Bueno, ya que-¡Rag detrás de ti!-grito con todas mis fuerzas, seguidamente toso. Uy que cosas.
Mi hermano y ex novio se gira y cae de espaldas. En cámara lenta veo como mí, creo yo, novio toma a mi ex novio/hermano por el cuello de su camisa hawaiana y lo alza.
Corro a todo lo que me dan las piernas, pero jamás he sido muy atletita y por eso, Soul le da un puñetazo a Ragnarok antes de que yo me cuelgue por detrás de él.
-Estoooo eeeees spaaaaaartaaaaaaaaaa-dicen mis labios sin querer. Creo que no es momento para bromitas.
Creo.
Soul se sacude y al ver que no puede sostener a Ragnarok del cuello conmigo en la espalda, lo deja caer y se aleja para también dejarse caer al suelo.
-Rag deberías correr antes de que mi novio te haga polvo.
Éste se levanta y antes de irse, me mira muy arrepentido.
-Nos vemos.
-Espera, devuélveme mi anillo.
Rag lo mira, amenazándole desde el suelo no se ve tan aterrador, pero le arroja algo a Soul, como si le diera igual, y se va a paso lento.
Vemos a mi hermano alejarse y yo me encamino hacia el ascensor, sola.
-Tu ex novio es bueno con las manos, Maka. Me robo mi anillo cuando le di la mano y no me di cuenta hasta que se estaba escapando.
Escucho sus pasos detrás de mí hasta que lo tengo al lado. Toma mi mano y de reojo, sonríe.
-No iba a golpearlo tanto, es tu hermano, en parte.
-¿Ah si?
-Te escucho molestita. ¿No me digas que pensabas que iba a golpearlo por ti?
Me río.
-No-miento-Ni de cerca pensaba eso.
-Hmm.
Silencio. Subimos al ascensor y esperamos.
-En verdad iba a matarlo-confiesa-venir aquí y hacerse el galán contigo. El anillo iba a ser una excusa. Solamente yo puedo ser galante contigo.
Me río y aprieto su mano con aprecio.
Bajamos del ascensor y caminamos a mi depa. Abro la puerta y parece que hubiéramos estado fuera por mucho tiempo. A pesar de que la comida sigue en el suelo y mi cuaderno también.
Recojo los platos del suelo y Soul me abraza desde atrás. Hago todo el camino a la mesada de la cocina con Soul pegado a mí.
-Son las siete ¿Quieres ir a comprar ese sillón? Hay tiempo.
-No lo se. Mucha pelea por hoy, ¿no lo crees?-dejo los platos y me giro para abrazarlo. Nos empezamos a balancear y pum, ya estamos bailando como bobos enamorados.
¿Pero no es eso lo que somos? Diría que es apresurado, pero lo conozco, mejor dicho, hace años yo solía conocerlo, y amarlo. Es como si nada hubiera cambiado, pero al mismo tiempo todo ha cambiado, salvo mis sentimientos por él.
-Es que…quiero ese sillón lo mas rápido posible así podemos tener pillamadas.
Me río.
-Ooooo puedes dormir conmigo.
-Aún no.
¿¡Aún no!? Este hombre quiere matarme sexualmente, me sorprende que a esta altura no me haya desanimado y desista con la idea de tener sexo con él.
Suspiro.
-Vallamos por el maldito sillón antes de que yo te haga polvo.
-Wiiiii.
