CAPITULO ONCE

Silencio. Es lo único que se escuchaba en la habitación, después de mi repentino acercamiento a Minami, me sentía algo incomoda, más bien me sentía expuesta. Nishikino me obligo a ponerme de pie para revisar mis costillas, según me explico, no tenía ninguna fractura, al menos aparente, ya que pese al dolor no se sentía nada fuera de su lugar, pero como medida de prevención me hizo un vendaje un poco fuerte, mañana iría al hospital con ella para que me tomaran una radiografía. Más que una sugerencia fue una orden directa.

- Necesito ir a trabajar- dije en un susurro.

- No te preocupes. Llamamos hace algunas horas a tus trabajos, le comentamos a tus jefes que tuviste un lamentable accidente y que aún no sabíamos que tan serias eran tus heridas, Maki les explico el problema con tu costilla, dijeron que llamarían después para saber cómo seguías- me explico brevemente Yazawa.

- Si es por el dinero, no tienes por qué preocuparte, la compra de este mes la haremos entre Kira y yo. No acepto ninguna queja respecto a ello- me dijo Nishikino.

- Esta bien.

- Honoka. ¿tienes hambre? – me pregunto Tojo.

- La verdad es que no. Aún tengo la sensación de asco, y me arde un poco el estómago, por ahora no quiero comer nada- le respondí sin verla a los ojos.

- Toma. – Me dijo Koizumi dándome una botella de suero, sin que me lo pidieran tome un trago largo del líquido, tenía mucha sed y necesitaba urgentemente deshacerme de esa molesta sensación de amargura en mi boca.

- Honoka. Nos vas a contar que está pasando, ¿Verdad? – Me pregunto Hiroshi mientras se sentaba junto a mí, aún estaba en mi futon semi recostada.

- Esta bien. Pero después de que les cuente lo que me ha pasado, no quiero miradas compasivas por cortesía, creo que al final merezco todo lo que está pasando- le dije mientras me abrazaba mis piernas.

- Esta bien- me contesto Sonoda, la cual se sentó junto a mí del lado izquierdo.

- Comenzare. Todo paso un día común, tenía más o menos tres meses desde que ingresamos a nuestro tercer año en Otonokizaka, todo pintaba como un año escolar normal, al principio, pero me comencé a dar cuenta que Sonoda y Minami actuaban extraño. Minami parecía que bajo cualquier precio necesitaba olvidar o negarse algo y Sonoda, parecía no comprender alguna situación, pese a que me di cuenta no me metí en sus problemas, tenía poco que había entendido que las personas eligen, aunque no nos guste en algunas ocasiones la naturaleza de sus elecciones, y que, aunque las cosas no fueran como deseamos, no implica que todo este perdido.

Pasaron un par de meses, yo les di su espacio creí que era lo conveniente para que ellas pudieran poner las cosas en su lugar. Mientras se desarrollaba esta situación tenía como dos meses que había aprendido a tocar un poco el piano, por una bella casualidad me habían obsequiado un piano, el mismo que esta en este departamento, y le suplique a Nishikino que me enseñara a tocar. Al principio era muy torpe, es realmente difícil aprender a tocar un instrumento tan complejo.

Pero no me rendí para nada. Todo cambio uno de los primeros días que Minami y Sonoda desaparecieron rápidamente al salir de clases, se suponía que ese día íbamos a pasar la tarde en mi casa para que les pudiera mostrar mi avance con el piano. Pero no fueron. Así que regrese a mi casa un poco triste pero tranquila porque al parecer ya habían logrado resolver sus problemas.

Ese día, entre con mucha cautela a mi casa, me extraño que mi padre no estuviera en la tienda como siempre, había notado que desde que llego la nueva aprendiz se ausentaba mucho. Ella se llama Kagura, un día mi papa llego con ella a casa y nos la presento alegando que si ninguna de sus hijas seguiría con la tradición familiar no quería que el arte de los dulces tradicionales Homura se perdiera así que la eligió. Mi madre no se opuso, es más no hizo ningún comentario, cuando empecé a notar las ausencias de mi padre con esa joven me quede tranquila por algún motivo, si mi madre estaba bien con eso ¿Por qué iba a desconfiar yo de eso? - me detuve un momento, cerré los ojos un poco cansada, me empezaba a doler la cabeza, tome un sorbo más del suero y continúe.

Como algunos saben, mi casa es grande y muy tradicional, mi piano estaba ubicado en el sótano de mi casa, en ese lugar, casi ningún ruido sale, ni tampoco entra, por eso pude avanzar rápidamente, ya que al estar escondido no molestaba a nadie y podía dedicarle varias horas al día, el tiempo libre lo tenía. Estaba muy metida en mis pensamientos aquel día, que no note la situación ni lo extraño de esta, cuando llegue al sótano mi vida se vino abajo, ahí en mi lugar sagrado se encontraba mi padre y esa mujer teniendo relaciones sexuales como si de dos animales se tratara. En un primer momento me quede impactada y no supe que hacer, pero después me enoje y le arme una escenita a mi padre por su infidelidad, creo que no debí hacerlo. Ese día recibí una de las golpizas más épicas que recuerdo, claro que mi padre se encargó de golpearme en lugares que no fueran visibles. Creo que tuve que pasar una semana sin hacer movimientos muy fuertes.

La misma semana que encontré a mi padre siendo infiel. Llego a casa otro aprendiz, solo que este era recomendado de mi madre. En ese tiempo mis padres acaban de firmar un contrato con un señor que les financio varios nuevos negocios a lo largo de Tokio, comenzaron con cinco más, por lo tanto, necesitaban personal, así que no era de extrañarse que llegaran nuevas personas a mi hogar para ser capacitadas. La verdad es que el repentino alejamiento que tuve con Sonoda y Minami me ayudó mucho, no quería hablar con nadie estaba confundida.

Yukiho estaba muy emocionada con la idea de ser una Idol, así que la mayor parte del tiempo se la pasaba con Alisa, por eso a veces llegaba muy tarde, o se quedaba a dormir con ella. Pero no fue lo peor, después de eso justamente a la semana de que encontré a mi padre con su amante, me topé con la misma escena, solo que ahora no era mi padre siendo infiel, sino mi madre. Fue gracioso, ese día hice mucho ruido o tal vez mis padres se turnaban para ocupar ese lugar y tener sus encuentros.

La bomba explotó, ese día también me golpearon. Solo que esta vez los dos fueron participes, mi padre mayormente, los dos amantes solo se retiraron con una sonrisa, mis padres me ofrecieron un trato, si fingía que no sabía nada, todo seguiría como si nada, y podría seguir estudiando, solo ignorando esto, es más me ofrecieron pagarme un departamento fuera de casa y otras cosas, yo no les conteste, estaba demasiado herida como para decir con una gran sonrisa claro no hay problema. Me dieron una semana para tomar mi decisión.

Pero no pude con eso ni tres días, a mitad de la cena explote, aquel día mis padres habían invitado a sus amantes a compartir los alimentos con nosotros, solo explote, desde ese día Yukiho me odia, ¿Cómo no hacerlo? Acababa de destruir nuestra familia. Yo no podía aceptar esa maldita relación tan antinatural, ¿Qué tan estúpido suena que tu madre y tu padre quieran vivir en tu casa con sus amantes y sus hijas? Todo porque socialmente era imposible que se separaran por la tradición familiar y etc., aún más porque acaban de iniciar ese negocio y no convenía que se separan los bienes.

Yukiho no me lo perdono nunca, es más eligió irse con Alisa a Rusia, poco después Nishikino me informo que ya no podría enseñarme más y solo le di las gracias, las otras dos se comportaban muy distantes y no repele, realmente estaba muy preocupada por todo.

Dos meses después de este incidente llegaron a vivir estas personas a mi casa, fui despojada de mi habitación, comencé a dormir en el sótano, mis padres me obligaban a trabajar mucho en la tienda. Aprendí por obligación más cosas ya que ellos al estar en su nueva relación querían pasar tiempo con esos jóvenes. Pero no querían contratar al alguien más por miedo a que los descubrieran.

Viví día tras día muchas humillaciones, al principio estaba segura que no era mi culpa la naturaleza de sus decisiones no eran por mí, y menos eran mi responsabilidad, pero con los meses me sentía peor, no quería saber nada de nadie, así que termine con Hiroshi cuando lo volví a ver, me aleje sin rechistar de todas y me hice a la idea de que era mi culpa como ellos decían.

Me sentía avergonzada. Por eso mis padres no fueron a la ceremonia de mi graduación, llevaban poco más de una semana de viaje, Yukiho ya se había marchado, poco después me entere que no había entrado a la universidad y bueno lo demás lo saben- termine de contar, no me atreví a mirar a nadie, hablar de ello me hacía sentirme inútil,

- ¿Siempre viviste con tus padres? – me pregunto Ayase.

- Si, pero para la institución viví en Okinawa un año – le respondí con calma- veras una de las condiciones de las residencias es que los que las ocupen deben vivir lejos de aquí. Yo no vivo lejos, estoy a una hora de casa, así que cuando logre quedarme, cuando este milagro paso en mi vida me ayudo una amiga. Me dio papeles y nos encargamos de asegurarnos de que todo indicara que yo vivía en Okinawa. Cuando mis padres firmaron como tutores los permisos para que me mudara y etc., me las arregle para que firmaran una carta donde declaran que mi antiguo domicilio estaba haya.

- ¿Por qué? Honoka. ¿Por qué? Nosotras éramos tus amigas desde hacía mucho tiempo atrás, ¿Por qué nos dejaste irnos así? - me pregunto Sonoda, levante la mirada para encontrarme con su mirada llena de impotencia y sus ojos llenos de lágrimas.

- Estaba muy cansada. La verdad es que llego el momento en el que ya no pude más, intente suicidarme, pero no fui capaz, cuando estaba a punto de aventarme de ese puente, no pude, acababa de recibir otra golpiza de mi padre, porque su novia lo convenció de que yo le había quemado el caramelo que utilizaría como cubierta en algunos nuevos dulces. Ya no las tenía a mi lado, y aun no comprendía porque se alejaron tanto de mí, me convencí de que todo el mal a mi alrededor era mi culpa, y ya no podía más- le respondí con los ojos llenos de lágrimas.

- ¿cómo sobreviviste esos dos años en tu casa? – me pregunto Ayase con la voz quebrada.

- Supongo que me ayudó mucho el dejar de esperar. Me convencí de que la vida no tenía sentido y que a veces solo somos capaces de servir como apoyo momentáneo para el cumplimiento de las metas ajenas. Me centré por completo en seguir aprendiendo a tocar el piano, me pasaba horas y horas en la biblioteca del distrito leyendo sobre teoría y técnica musical, aprendí todo cuanto pude. Miraba por internet videos tutoriales sobre como tocar, aprendí a leer partituras. Me llenaba la cabeza de música a tal grado que en mi mente solo existió ella. Inclusive comencé a componer canciones. Llenas de sueños.

Umi se levantó de improvisto, aun lloraba. Yo la miré con cautela, pocas veces en los años que fuimos amigas cercanas pude notar esa desesperación en su mirada. Ese descontrol. Kotori la abrazo y como si se hubieran puesto de acuerdo se arrodillaron ante mí.

- Perdónanos Honoka, por no haber hecho nada para cambiar tu pasado, por haber sido cobardes – me dijo Kotori Minami.

- Perdóname por no ser capaz de preguntarte y solo afirmar que sola podrías Honoka- dijo esta vez Umi. Me arrodille frente a ellas y tomándolas de las manos, las obligue a levantarse.

- Creo que al final también yo les debo una disculpa a todas. Me encerré en mi dolor y solo me dediqué a crear muros entre todas. La verdad es que yo tengo mucho miedo de volver a confiar en quien sea, la mayor parte del tiempo no recuerdo quien soy. Ni como debo actuar. Tengo mucho resentimiento, con todas porque me sentí abandonada, sentí que me hicieron a un lado, sin si quiera darme tiempo de comprender.

Yo sabía que todas estábamos creciendo y que las cosas iban a ser diferentes poco a poco, también era consciente de que las cosas no son eternas, no permaneces inmutables, que todo tiene que cambiar por el bien de todos. Pero no podía asimilar que me dejaran a un lado como si nada de lo que vivimos fuera importante. Me sentía muy sola, la verdad es que queme y me deshice de todo lo que me recordara a ustedes, a toda costa quería olvidarlas- les conté. Aún tenía a Umi y Kotori tomadas de la mano, pero no quería verlas a la cara.

- Hice muchas estupideces, pero esas fueron mis elecciones, no era capaz de ver más allá del dolor que existía en mi corazón. Pero más que nada quería olvidar que podía tener esperanza, estaba tan cansada de ser la que buscaba siempre poder darle una esperanza a alguien que no podía ni si quiera concebir la idea de tener el sueño de que todo sería diferente. Me sentí cómoda con la usencia de todos en mi vida, no amaba a nadie, nadie podría lastimarme, me sentía completamente rota.

Llegue a olvidar que era un ser humano. Comencé a dejar de comer, no me importaba ya si mis padres me golpeaban o si era testigo de cómo sus amantes se reían de ellos en su cara, en su casa. Saben al final se hicieron pareja entre ellos a escondidas de mis padres, QUE ASCO era como si todos se fusionaran en una gran orgia de porquería tras porquería. Quería saber que era entonces. Si soy un ser humano ¿Por qué ya no siento nada? Descubrí con el tiempo la manera de sentir, sentir por medio del dolor. Tal vez eso me salvo de volver a intentar suicidarme. Comenzó por curiosidad o necesidad, la verdad es que ya no sé cuál de las dos fue.

Pero me ayudo a seguir viva unos años más. De verdad que todo estaba bien, les juro que odie verlas, deteste escuchar cada día sus palabras y sentir su compañía, me llene de más y más temores, pero también de resentimientos. ¿saben por qué? – les pregunte a todos. Ninguno me respondió.

- Es simple – continúe – porque al final los extrañe. Al final el volver a verlos poco a poco me hizo desear recuperar mi vida, recuperarlos y ser feliz con ustedes, porque, aunque intente guardar en un rincón de mi mente los recuerdos de todos esos momentos que viví con cada uno de ustedes, no pude. Me hizo darme cuenta de cuanto los extrañe, y peor aún de cuanto las quiero a todas ustedes, de cuanto te amo aún – dije mirando por un segundo a Hiroshi – Tengo miedo de que no acepten a la nueva yo. Lo que he vivido me cambio de una manera rotunda y no sé ni quien soy, pero sé que pese a todo las quiero – termine de decirles. Tome más fuerte la mano de Kotori y Umi.

- Kotori- chan, Umi- chan. No saben cómo las eche de menos- ellas no me contestaron solo se lanzaron a abrazarme, y lloramos juntas, lloramos por todo, poco después sentí como ese abrazo se volvió gigante, me vi rodeada de mis amigas, estas chicas de las cuales no me había podido deshacer, mire hacia enfrente aun llorando. Hiroshi me miraba con una sonrisa muy dulce en los labios.

- Chicas, si se siguen abrazando así se van a asfixiar entre todas – Dijo con una gran sonrisa en la cara, yo solo me reí de medio lado por su comentario.

- Ara, ara, parece que Kira- kun está un poquito celoso – Dijo con una gran sonrisa Nozomi.

- Solo un poco, pero me contendré solo porque sé que para todas ha sido difícil la situación.

- Si mejor me abrazas y luego nos sermoneas – le repele. El solo sonrío tomo mi mano, me levanto y como le pedí me abrazo solo que un poquito exagerado porque no se conformó con eso, me levanto como si fuera una novia que esta por entrar a su nuevo hogar y se puso a dar vueltas conmigo en sus brazos.

- Honoka ¿Quieres volver a ser mi novia? – me pregunto con una sonrisa en la cara.

- Si. Claro que sí, aunque seguramente te voy a causar más problemas que antes Hiroshi- le dije mirándolo a los ojos.

- Esta bien. Solo no te alejes – me respondió. No le dije nada solo lo volví a besar. La verdad es que amaba esos labios.

- Kira, si eres tan amable, te voy a pedir que bajes a mi paciente, puedes lastimarla- escuche como le repelaba Maki,

- Maki tiene razón Kira, por favor baja a Honoka, no queremos que sus heridas sean más graves- dijo Umi con ese tono de voz tan formal como siempre.

- Esta bien. Solo porque tienen razón si no fuera por eso, ya la habría raptado – les respondió con una gran sonrisa.

Mi novio, como siempre hizo lo que ellas decían, pero a su manera, me bajo. Tomándome la mano me dirigió al futon, solo que él se sentó primero, aprovecho que el sillón estaba cerca, así que se recargo en el mientras abría las piernas, me sonrió y me obligo a sentarme en el espacio que dejo, yo solo me sonroje violentamente, yo sabía cómo era, pero las demás no y me hacía sentir un poco avergonzada. Me abrazo de la cintura una vez que estuve bien sentada.

- Tengo una pregunta nya, ¿desde hace cuánto se conocen ustedes? – pregunto Rin con una suave sonrisa en la cara.

- Seis años. La conocí un día que casi se cae de un árbol – respondió con una gran sonrisa en la cara.

- Eso no es verdad. Yo no me iba a caer, hubiera bajado perfectamente del árbol, pero tú me gritaste, ¿Cómo no me iba a asustar? – le conteste ligeramente sonrojada por el recuerdo.

- No. Para mí, siempre seré tu héroe, de todas maneras, caíste en mis brazos aquel día- me sonrió.

- Torpe. Resumiendo, Rin, nos conocimos por casualidad, y esas casualidades nos unieron más y más, la verdad es que él, sabia de ustedes, desde que comencé con la idea de convertirme en School Idol de hecho el me animo, me aconsejo cuando Kotori se iba a ir a estudiar al extranjero, y me hiso reaccionar sobre mis acciones, también fue el, quien me convenció de participar en el segundo Love Live, era mi mejor amigo. Y después se convirtió en algo más, aunque claro él me tuvo que gritar casi que me amaba y que me pusiera a meditar en mis sentimientos para con él. Si nunca les hablé de él fue porque no lo creí necesario. Intenté presentárselos varias veces, pero no pude. El destino siempre se interponía, o no coincidíamos, o se tenía que ir antes a estudiar y etc. Por algún motivo no pudimos.

- Entonces tú fuiste de las primeras que tuvo una experiencia amorosa- Comento muy impresionada Hanayo.

- Si. Pero no la tome en cuenta porque no sabía que estaba enamorada.

- Como sea. Me alegro por ustedes, pero lamento interrumpir esta hermosa reconciliación, pero, Honoka ¿Qué hizo que tus padres te agredieran de esta manera? – me pregunto Eli, con un tono de voz muy serio.

- Me vinieron a informar que debo casarme – les respondí en un susurro.

- ¿QUÉ TU QUE? – más bien grito Hiroshi.

- Tranquilo – tome sus manos, aún seguían en mi cintura – me informaron que es mi deber casarme a la brevedad posible, y me tienen acorrala de cierta manera, mentir a la institución es grave, y yo mentí para poder acceder a esta residencia, ellos lo saben, resulta que el préstamo universitario que me dieron, me lo concedieron porque ellos firmaron como mi aval en caso de que no pudiera ser capaz de cubrir la deuda, me advirtieron que si no lo hago se las arreglarían para que lo perdiera todo y me quedara en la calle.

Resulta que sus amantes los traicionaron y lo poco que me dijeron es que, si no me caso lo van a perder todo, me dieron hasta marzo para casarme, de hecho, ya tienen a mi nuevo prometido y me lo quieren presentar pronto- termine de contar, mi novio estaba temblando peligrosamente.

- Tus padres están locos- dijo molesto.

- Tranquilo, obviamente no acepte, pero me preocupa, si lo que dicen es verdad Yukiho no va a poder seguir estudiando, como sea, es mi hermana, me odia es verdad, pero es parte de mi familia- trate de explicarle. Lo conocía, estaba demasiado molesto.

- Pues no parece, eso de desear la muerte de tu familia es estúpido, y no tiene sentido Honoka, no voy a permitir que te casen, tu solo te vas a casar con una persona y esa persona SOY YO – me respondió con un tono de voz muy decidido.

- Tranquilo, no pasa nada, ya veremos que hacer – le dije.

- Kira tiene razón, no sé en qué piensan tus padres, pero espero que no logren su objetivo, además ahora cuentas con todas nosotras y ese gigante que pierde el sentido de la razón cada que habla de ti- dijo Niko con una sonrisa en la cara.

- Te protegeré. No lo dudes, falle una vez, pero no dos- me dijo Umi muy formal.

- Cuenta conmigo Honoka- chan, eres mi mejor amiga, y no quiero que sufras más- me dijo Kotori mientras me tomaba de la mano con una gran sonrisa.

- Los padres de la pequeña Honoka, siempre tan al pendiente de ellos- Dijo Maki con una sonrisa en los labios. Niko comenzó a reírse por el comentario de su novia.

- Bueno al menos tengo unos padres amorosos y no unos que me tratan como si fuera una mascota- le dije a Niko, ella solo se sonrojo.

- Nozomi y Eli siempre te tratan como una mascota, a mí me tratan como su hija- repele mientras le mostraba la lengua en un gesto sumamente infantil.

- Déjame en paz, cara de pan – me respondió mientras abrazaba a Maki.

- Les parece si comenzamos a preparar la cena – ya es un poco tarde. Nos dijo Eli, se veía un poco afectada por los comentarios que hicimos ya que a diferencia de otras ocasiones no siguió con la broma, y menos lo hizo Nozomi, antes de contestarle, se dirigió a la cocina con una mirada triste. Nozomi no dijo nada, solo cambio la conversación. Parece que al final, su amor si murió.

Soy una cobarde, después de escuchar la historia que nos contó Honoka, me sentí sumamente idiota, al parecer algunas cosas nunca cambian y soy demasiado inútil para afrontar los problemas, como cuando conocí a Nozomi sin ella no hubiera sido capaz de hacer nada. Agradecí que por unos momentos nadie me siquiera, afuera podía escuchar las risas de las demás, tenía la cabeza apoyada en el refrigerador, me sentía feliz porque las cosas se habían arreglado con Honoka, o al menos parecía que podíamos volver a empezar. Pero el vacío se hizo más grande cuando comenzaron a bromear sobre los padres, en preparatoria Nozomi y yo habíamos tomado una actitud un tanto filial con ella, después de todo nos conocíamos de años pasados y sabíamos de alguna forma todo lo que habíamos vivido las tres.

Día tras día me siento más sola, y me doy cuenta de que ya la perdí, la verdad es que solo espero el día en que Nozomi llegue a casa y me diga con una gran sonrisa Kan- Kan y yo somos pareja Eli. Desde que ella apareció Nozomi dejo de llamarme Elichi, las primeras veces fue terrible, me sentí desfallecer, pero supongo que el recibir es veneno día con día ayudo a que me acostumbrara a ese dolor en el pecho.

Nozomi. Ojalá pudiera devolver el tiempo, para darte un abrazo, para darte un beso y no soltarte, o tal vez poder tener un arranque de valentía y confesarte que te amo, que si en ese tiempo no fui capaz de darte una respuesta fue por miedo, mi padre me iba a casar con un desconocido pronto si no hacia una elección de pareja pronto, ¿Por qué no fui capaz de decirte eso?

Metí la mano en mi pantalón y saqué una bolsita de pastillas que me había obsequiado hace algunos días, un joven de mi compañía me había insinuado que me veía fatal y me las regalo, me dijo que él conocía esa mirada llena de nada, podía reconocer con facilidad a alguien que al igual que él, empezaba a morir lentamente. Sabía que eran drogas, no era tonta, pero me prometió que si tomaba una de esas pastillas cada tanto podría olvidar mi dolor. La verdad es que no había tomado aún ninguna. Tenía curiosidad, tal vez y era cierto, podía dejar de sentirme como basura un rato si las tomaba. Pero tenía miedo de convertirme en una adicta a estas sustancias.

Mire la bolsita llena de esas pastillas rojas, tenía al menos unas 20, hacia una semana de ese incidente, a pesar de eso, aún no había sido capaz de tomar ninguna. Escuche los pasos de alguien viniendo a la cocina así que guarde rápidamente las pastillas en mi pantalón.

- Eli, ¿Qué haremos de cenar? – me pregunto Nozomi.

Me gire para encararla, tenía su celular en las manos, seguramente le contestaba algún mensaje a Aldama- San, sonreí de lado- no lo sé, estaba por revisar que había en el refrigerador- le conteste tratando de sonar normal.

- Entonces olvídalo, mejor pidamos Pizza será más rápido – no le conteste solo asentí, ella solo me regreso el gesto y salió de la cocina.

Al menos es la conversación más larga que hemos tenido el último mes, me dije a mi misma, mientras sentía como una lagrima bajaba por mi mejilla, la limpie rápido, tome aire y salí de la cocina tratando de poner la sonrisa más sincera posible.

Todos platicaban animadamente, y se veían muy felices. Trate de incorporarme a la conversación, pero me era difícil.

- Rin esta celosa Kayochin, ¿Por qué Honoka y Kira pueden abrazarse como si nada y tú no me quieres dar un beso en frente de mi mama? – pregunto la niña gato con un gesto infantil.

- Rin- Chan. Eso no se pregunta ni se hace enfrente de otras personas, es privado – contesto muy sonrojada Hanayo.

- Rin- chan, cuando son penosas no sirve pedirles permiso, solo toma lo que es tuyo- le contesto muy alegre Niko, antes de que Maki le repelara algo, la beso, como era de esperarse, pese a la nula resistencia de la pelirroja, ella accedió a seguir con ese beso.

- Kayochin, lo ves no es difícil – volvió a insistir Rin.

- Que alguien me ayude – dijo Hanayo cuando Rin intento besarla frente a todas, al parecer esas dos seguían siendo tan tímidas como siempre.

- Ustedes cuatro dejen de actuar de manera tan indecente, no están solas – las regaño Umi.

- Como sea en lo que llega la Pizza, Kotori, Niko ¿me acompañan por algunas bebidas? – Dijo Nozomi con una gran sonrisa. Tiempo atrás estoy segura de que me lo hubiera pedido a mí.

Las chicas solo asintieron. Me levante de donde estaba, fui a recoger mi bolsa y saque una cajetilla de cigarros, no dije nada más solo me dispuse a salir del departamento. Necesitaba calmarle, de alguna manera tener el control de mis malditas emociones.

- Eli, no te preocupes, quédate dentro, no me molesta que fumes – me dijo Honoka.

- No te preocupes, saldré a fuera para no molestar a nadie – Salí rápidamente para evitar que me dijeran algo más, una vez fuera del departamento me fui a sentar en una banca que estaba cerca en un pequeño parque que tenían en común los alumnos que vivían ahí.

Mientras veía a la gente pasar, mi cigarrillo se consumía más rápido de lo que me imagine que seria, es una lástima hasta hace unos meses yo no tenía ningún vicio, pero ahora parecía una experta, bebía y fumaba como loca, tratando de olvidar de alguna manera. Exigiéndome dejar de sentir.

Cuando pierdes un amor, sientes que tu vida no tiene sentido y más aún cuando aseguras que era el amor de tu vida, pero tal vez no para tu vida, tal vez y Nozomi jamás estuvo destinada a estar con una cobarde como yo, si no la hubiera conocido las cosas serían muy diferentes y jamás la voy a olvidar, al final lo más sabio es rendirme para siempre, con el paso de los años tal vez pueda volver a verla solo como mi amiga, con el tiempo me casare, tendré hijos y seré la esposa perfecta como mis padres quieren. Tal vez pueda amar a alguien más y ella quede como un bello recuerdo, no lo sé.

Debo disfrutar los últimos momentos que me quedan junto a ella, estoy segura de que pronto ella se ira con Aldama y será para siempre.

Después de tres cigarrillos pude tranquilizarme. Me dirigí de nuevo al departamento de las chicas. Me encontré con el repartidor de pizza en la puerta, le sonreí, pagué las pizzas y entre con ellas, todas ya estaba ahí, había una gran cantidad de bebidas tanto alcohólicas como refrescos, jugos y botaba en el suelo. Por orden de Maki Honoka solo podía tomar refresco y jugo, ella no rechisto ya que en realidad no le gustaba mucho el sabor del vino o cosas así.

Deje las pizzas en el centro. Tomé una bebida con Vodka y me senté cerca de ellas, pero a la vez aislada. La cena era muy linda todas juntas. Me sentía más tranquila.

- Chicas propongo que, como celebración de esta nueva oportunidad, nos vayamos a celebrar todas juntas a un lugar lindo- Dijo Kotori.

- Si. Seria genial poder estar todas nosotras, solas. Así que lo siento Kira tendrás que dejarnos a Honoka un rato- comento con una gran sonrisa Rin.

- Esta bien- contesto con una gran sonrisa – solo porque después yo podre robármela sin que ninguna de ustedes repele.

- Maki creo que tendrás que llevar a esta señorita al control prenatal, estos dos parecen adolescentes- dijo Nozomi con una risa traviesa.

- Así parece – contesto ella, siguiéndole la broma.

- Eso es privado – repelo Honoka sonrojada, causando una carcajada por parte de todas.

- Como sea. Yo propongo que sea la semana que entra. Estamos a 15 de octubre queda perfecto para poder celebrar todo junto en grande- propuso Niko, mirándome con una sonrisa en la cara.

- No puede ser el primer fin de semana de noviembre – pregunto Nozomi algo preocupada- lo que pasa es que hare un viaje con Kan- Kan de dos semanas, nos iremos a México a visitar a su familia, y quiero ir, es una oportunidad única de conocer nuevos lugares – dijo con una gran sonrisa.

Antes de que alguna contestara intervine, tratando de que no se viera ni se escuchara el dolor en mis palabras.

- Me parece perfecto, así podemos celebrar el cumpleaños de Rin. Así que yo creo que queda decidido – Ninguna dijo nada, solo asintieron, yo levante mi copa y brinde por la felicidad de todas. Me termine de un trago mi bebida. Tomé otras y repetí el mismo acto. Estaba desesperada sentí que en cualquier momento me soltaría a llorar.

Como si de una broma se tratara escuche en mi cabeza aquella promesa que nos hicimos la primera vez que celebramos su cumpleaños juntas.

- Te prometo Non- chan que mientras estemos juntas y aunque estemos separadas el día de tu cumpleaños siempre estaré contigo, no me importa que tenga que hacer- le dije tomándola de la mano.

- Elichi, gracias, te juro que yo también estaré siempre contigo. No importa que pase nunca me olvidare de tu cumpleaños.

Cerré los ojos y con una gran sonrisa susurré… mentirosa…

Después de eso me dirigí a la cocina con la excusa de que quería un dulce de los que Honoka tenía preparados. No lo medite saque la bolsita con pastillas, tome dos y me las tome junto con un trago de Vodka, estaba lista para olvidar, aunque fuera por unas horas solamente.

Salí rápidamente de la cocina con el dulce en mano. Lo abrí para despistar a todas y comencé a comerlo, el efecto no se hizo esperar, deje de sentir, todo dejo de pesarme y sentí que volaba, sentí que todo lo que me pesaba desaparecía tal vez y estas cosas no son tan malas.

Continuara…

Hola de nuevo agradezco sus comentarios y las diversas reacciones que se están teniendo con el desarrollo de este fic, las cuales seguirán en aumento, he de decir que Hiroshi es mi amado odiado, la verdad es un berrinche mio al recordar a alguien que quise mucho y se refleja en la actitud de Kira, si bien es verdad que ni los príncipes de Disney hablan así me alegro y conmociono al saber que existen personas que son así, no lo creía hasta que me tope con uno de esos.

Agradezco con el alma cada uno de sus comentarios y sus criticas, se que he perdido algunos ya varios lectores por mi elección de hacer de Honoka una Hetero en este fic, sin embargo me siento satisfecha con ello, espero y pasen una dulce luna y tengan un hermoso amanecer.

Besos

Hermmssakurabloom