CAPITULO DOCE
Decidimos quedarnos a dormir en la sala, no queríamos separarnos, la verdad es que esta situación me da mucho miedo, saber que puede ser parte de mis deseos y solo este soñando todo esto, me frena a dejarme llevar por completo por esta sensación de felicidad al estar con todos. Me sentía un poco incomoda a momentos, ya que estos dos años me la pase sola la mayor parte del tiempo, y ahora de la nada estaba rodeada de todos ellos. Me costaba trabajo hasta para hablar.
- Eli, ¿te puedes acostar a dormir de una vez por todas? – exclamo un poco molesta Niko, mientras abrazaba a su Maki.
Desde que se comió unos dulces ha estado actuando medio extraña, como ida y algo molesta pero no ha dicho nada, solo se quedó sentada bebiendo un poco de alcohol. Después de un rato en el que bebía casi sin parar Niko le quito lo que estaba bebiendo, se levantó y se quedó parada mirando a la ventana como si nada, habíamos terminado de recoger todo, pero no se movió, le hablamos y la intentamos mover de ahí pero más tardábamos en hacerlo que en lo que regresaba a ese lugar. Nozomi le hablo una vez, pero Eli la ignoro así que no lo volvió a intentar.
- Eli, por favor ya acuéstate a dormir, ¿no tienes clases mañana? – le pregunto Hanayo con su tono de voz tan dulce.
- Iré a tomar un vaso con agua y regreso, apaguen la luz, regresare con cuidado- respondió con un tono de voz muy frio, casi tanto como cuando me negó la primera vez el permiso para crear el club de Idols en la preparatoria. Antes de obtener alguna respuesta se fue a la cocina, Umi apago la luz como ella dijo.
- Mi niña ¿esto es real? – me pregunto Hiroshi mientras me abrazaba fuertemente.
- Parece que sí, esto es real, ¿no te parece un poco extraño que después de todo lo que paso, podamos estas juntos aquí y ahora? – le pregunte mientras tomaba su mano y la ponía en mi rostro.
- La verdad, no. Siempre tuve la esperanza de que regresarías a mi vida, y podríamos ser felices, aunque creo que, aunque estamos felices de estar juntos de nuevo, no va a ser tan sencillo, al igual que tú yo cambie, y eso me preocupa, pero confío en que nosotros podremos salir adelante.
- También me preocupa eso. Pero ojalá podamos salir adelante, ¿tu padre aún me odia? – le pregunte con un puchero.
- Nunca te odio mi niña, solo no eres de su agrado, quebrante muchas reglas por estar juntos, y la verdad no me arrepiento, de hecho, lo haría mil veces más, con tal de estar a tu lado siempre.
- Tan galante como siempre, Hiroshi, aunque debo admitir que a veces me frustra eso, ¿Cómo voy a poder pelear con un caballero? Digo, aunque haga berrinche y medio por todo, siempre tratas de mantener la calma, y eso lo haces desde hace mucho.
- Soy un caballero, un loco enamorado de usted señorita, lo que no hay y si lo hay ya tiene dueño, aunque generalmente las dueñas y dueños de este tipo de personalidad son brujas, espero y no me mates por la noche – me dijo haciendo un gesto raro, solo me reí.
- Eres un torpe – le respondí.
- Sí, pero soy TU TORPE – me reí de lado, era todo un caso. No me dijo nada más solo me beso, después de ese beso, le indique con un gesto que se metiera a dormir conmigo en mi futon, lo hizo con el mayor silencio posible, quería sentirlo muy cerca de mí, sentir su calor y su compañía.
- ¿Quieres tener una cita conmigo? – me susurro al oído.
- Claro que sí, solo que será un poco difícil, siempre tengo trabajo.
- Lo sé, pero ahora tendrás a un dulce guardaespaldas que estará siempre esperándote, no quiero que te pase nada – me dijo mientras me acariciaba la cara, sonreí de medio lado, me gire, para que no notara mi gran sonrojo, el simplemente me abrazo, y me comenzó a besar el cuello, tranquilamente sin dobles intenciones.
- Sabes que te amo, ¿verdad?
- Lo sé, ojalá y el amor sea suficiente para poder mantener esta relación, a veces no basta con amar a esa persona sabes, si no existe la confianza necesaria entra ambas personas, todo se pierde fácilmente.
- Eso es verdad, pero no me voy a detener hasta conseguir hacer realidad nuestra historia, no me importa a quien o quienes tenga que enfrentar para lograr eso.
- ¿Aunque me tengas que enfrentar a mí?
- Llevo lidiando contigo desde hace años, te conozco y se lo necia que puedes llegar a ser, pero te olvidas de que yo soy más necio que tú.
- Torpe.
- Siempre me dices eso cuando ya no sabes que decir, por hoy lo dejare pasar, ya es tarde y quiero que duermas bien, quiero que mi padre sepa cuanto antes que estoy contigo, mis amigos, todo el mundo, que todos sepan que tú eres la dueña de mi corazón – no le respondí solo me gire un poco y lo bese tiernamente.
- Ustedes dos recuerden que estamos todas aquí, no sean indecentes – dijo Umi con ese tono de voz tan formal que extrañe.
- Ya, ya vamos a dormir. Descansa princesa.
- Descansa torpe.
Una relación abierta, en donde las personas que les importan a ambos sepan que están juntos, ojalá yo tuviera eso, después de que termino la plática entre Honoka y Hiroshi me gire para ver como dormía Hanayo frente a mí, desde hacía un par de meses, siento que ella ya no es la misma conmigo además de que hace un par de semanas descubrí que me había mentido.
Cuando comenzamos a salir, yo le dije a mis padres la verdad, sobre mi orientación sexual y mi relación con mi amiga de la infancia, ellos como esperaba se molestaron mucho conmigo, mi papá no me hablo por casi seis meses y mi mamá, aunque me hablaba, me trataba como si estuviera enferma. A la larga aceptaron nuestra relación y todo ha ido tomando un camino diferente ante ellos, ella me dijo que les había contado a sus papas, y que todo estaba bien, así que le creí y no me preocupe más por ello.
Sin embargo, no íbamos a visitarlos casi nunca, yo suponía que era por la misma situación de que, aunque aceptaba nuestra relación las cosas entre ellos estaban tensas y de verdad que lo intente comprender, poco después de eso, se me ocurrió pedirle un beso frente a mi mamá y se puso muy nerviosa, no quiso, se exalto, ese fue el inicio de una serie de situaciones que no he logrado comprender.
Salimos, pero no me deja tomarla de la mano en público, dejo de invitarme a sus presentaciones de teatro, me entere por casualidad que fue la protagonista de dos, uno de sus amigos me lo conto sin saber que yo no sabía nada de eso, siempre está muy preocupada porque nadie nos vea más juntas de lo normal, ni si quiera puedo besarla cuando estamos solas, porque dice que, si no, nos detenemos podríamos terminando por tener nuestra primera vez bajo la influencia del deseo y no del amor.
Tal vez y no me ama, o como decían Hiroshi y Honoka el amor no es suficiente, hoy por primera vez no me dejo besarla, frente a nuestros amigos, y son nuestros amigos, saben de nuestra relación han vivido nuestra historia con nosotros, si esto comienza a pasar con ellos ¿qué puedo esperar más adelante? ¿Qué está pasando?
Pero estoy llegando a mi limite ya que, hace dos semanas, llegue más temprano de lo que esperaba de clases, afortunada o desafortunadamente la práctica de campo se canceló cuando nos llegó la noticia de que el lugar en el que la presentaríamos acababa de ser clausurado por faltas a las reglas mínimas de salubridad además de que se comprobó que varios de los animales que eran cuidados en ese hospital, cuando no tenían dueño o eran abandonados eran utilizados para pruebas de maquillaje, se encontró un mini cementerio dentro ese lugar.
Me sentía muy triste por esos animales, y sabía que ella estaría en el departamento donde vivíamos, junto con otras dos personas, necesitaba consuelo. Entre muy deprimida por lo tanto no hice nada de ruido, pero creo que lo que escuche ese día termino por doblegar mi corazón.
- Koizumi, ¿de verdad no le has dicho a tus padres que Hoshizora es tu novia? – pregunto con asombro nuestra compañera.
- No. Lo intente, pero me dio mucho miedo, después no se creí que si lo posponía sería más fácil que lo deducirían, pero no paso, eso mis papas quieren que les presente pronto a mi pareja, ya que se les hace demasiado extraño que a mis 21 años aun no tenga novio. No quiero que sepan que salgo con Rin – le dijo muy asustada.
- ¿Qué planeas hacer? ¿Les vas a presentar a un novio?
- La verdad es que no tengo idea, la quiero, pero no sé qué debo hacer. Tal vez las cosas fueran más sencillas si me hubiera enamorado de un hombre y no de ella.
- Espero y hagas lo correcto.
- Eso mismo espero, no quiero ponernos a ambas en una situación difícil, además si me llego a convertir en una Idol por casualidad, sería aún más difícil seguir con ella, porque tendríamos que esconder lo nuestro aún más.
No seguí escuchando su conversación. Me dirigí a mi habitación y me quede ahí sin saber que pensar o hacer, crisis, así me siento en crisis. No he hablado con ninguna de las chicas porque no lo creí pertinente, pero me estoy volviendo loca con tantas dudas en mi cabeza, en mi corazón y no sé si podre seguir con esto. La amo, pero creo que pronto terminaremos, no sé si soy cobarde al no confrontarla o simplemente quiero alargar un poco más esta relación, me he acostumbrado tanto a no concebir mi vida si no es con ella, que ahora que todo parece indicar que nos separaremos, me siento sin un rumbo fijo.
Me di la vuelta, no quería seguir viéndola ella es la persona que amo es verdad, pero lo que hizo, mentirme de esta manera, hacerme sentir tan inútil e ingenua no es tan simple, a veces el amor es tan fácil de sentir, pero tan difícil de mantener. Poco a poco me quede dormida, con esta duda aun en mi pecho ¿es suficiente el amor para mantener viva una relación?
- Maki, Eli no ha regresado de la cocina. ¿Me acompañas a ver si está bien? – le pregunte a mi novia, verdaderamente preocupada.
- Vamos. Me preocupa, no sé si lo notaste, pero de la nada sus ojos se pusieron excesivamente rojos, y eso no es normal.
- Tal vez fue por el alcohol que llevaba consumiendo, o la falta de sueño, según me he dado cuenta últimamente se la pasa la mayor parte del tiempo ensayando, y en clases, la llame en la semana para preguntarle si podíamos salir a tomar un café o algo, pero no me contesto, después me aviso que estaba saliendo tarde de sus clases y se dirigía a los ensayar de su compañía, ya que estaban preparando una puesta en escena y ella era la estelar.
- ¿Crees que de verdad está bien? ¿No crees que se está sobre esforzando?
- Si está trabajando de más y lo dudo Maki. Sé que no está bien. Supongo que puede tener algún problema con su novio o algo parecido, o simplemente se siente echa a un lado si lo vemos del lado de la evidente separación que existe entre ella y Nozomi.
- No es bueno especular de la vida de otros. Mejor descansen. No tiene caso hacerse marañas en la mente – nos dijo Eli, quien iba saliendo de la cocina, extrañamente no presentaba signos de tener algún problema o algo con la habitación que estaba en tinieblas, cosa que me extraño de sobre manera ya que ella generalmente no tolera estar en la obscuridad. Se acomodó a un lado de Maki, se cubrió hasta la cabeza y no dijo nada más.
- Eres un problema Ayase – murmure mientras me acomodaba de nuevo entre los brazos de mi novia. Le di un beso como despedida y cerré los ojos con un mal presentimiento de por medio, solo espero que esta idiota, no se esté haciendo daño de alguna forma.
La mejor manera de ignorarse así mismo es negándose uno mismo que tenemos algún problema, desde que Kan- Kan llego. Sé muy bien que me he alejado e ignorado a Eli sin embargo no me siento culpable por ello o al menos trato de no sentirme de esa manera. Si bien es verdad que lo que sentí por ella en algún momento de mi vida fue lo más importante, hoy ya no sé si realmente vale la pena o no seguir con este amor no correspondido además llevo tantos años sintiendo esto que no sé si ya es costumbre sentir que la amo o si de verdad la amo.
Pero con ella mi nueva amiga Karen además de que es hermosa, no solo físicamente, sino también como persona. Es amable y sabe ser muy prudente en sus acciones y comentarios, la mayor parte del tiempo, me pregunto ¿Por qué no me enamore de ella? Hubiera sido más fácil para mí y para Eli esa situación. Cuando la conocí a la princesa de ojos de hielo me sentí tan feliz e identificada con ella. Me perdí en la profundidad de sus ojos y no creí posible poder amar a alguien como lo hice con ella, casi al instante de conocerla.
Una mujer que aparentaba ser dura, fría y poco tolerante con todas las personas a su alrededor en general. Sin embargo, era todo lo contrario, ella es muy sentimental al grado de que puede ser demasiado Tsundere, y al siguiente muy sincera, tanto que puede poner en serios problemas a más de uno por su actitud bella.
Tenía miedo de acercarme a ella porque sentía muy en el fondo de mi corazón que tarde que temprano ella iba a cambiar mi vida, y al final lo hizo, movió todo lo que pasaba dentro de mí y alrededor, me hizo anhelar un hogar, al conocerla comprendí que sus miedos eran enormes, por causa de su deseo de ser como alguien más antes de ser ella misma, situación que le causo un serio problema con todos, al sentirse continuamente juzgada, obligada a mantener un perfil y no descuidarlo en lo más mínimo.
Pero era una chiquilla, a veces muy berrinchuda. Otras demasiado sincera, tanto que las personas a su alrededor no sabían que hacer cuando esa parte de ella salía a la luz, comenzando por mí. La amé tanto y al grado de elegir quedarme a pesar de ya no estar con mis padres, aunque la verdad no fue mucha la diferencia al separarme de ellos, me sentía feliz porque al fin había encontrado un hogar, y con ellos siempre me sentí arrastrada a lo que era correcto. No en una familia verdadera.
Hasta que te conocí mi Elichi conocí la grandeza y calidez de un hogar, simplemente porque tú te volviste mi hogar, pero no todo termino como yo lo esperaba, desde aquel día que todo termino para mí, y me sumí en esta desesperación. En esta necesidad de olvidarte y volver a comenzar desde cero, enamorarme, necesito enamorarme de nuevo y con urgencia para poder seguir adelante y dejar de sentir este dolor que me ha acompañado ya por más de seis años primero por saber que estaba enamorada de una chica, después por tener ser rechazada por esa chica hasta llegar a mi realidad actual, fui rechazada realmente por ella.
Cuando decidí confesarme, lo hice cuando mis predicciones indicaban que era lo correcto, que el momento era el adecuado, supongo que no supe entender que era adecuado para romper con mi estúpida ilusión y darle paso a mi nuevo y verdadero amor, si en definitiva debo enamorarme de Karen ella es mi mejor opción, es mi amiga, me comprende, me ayuda, no me ha abandonado nunca, nos entendemos hasta sexualmente y no me ha abandonado. Si ella debe ser mi nuevo amor.
Estoy en el aeropuerto, esperando a que Karen salga del baño. En pocos minutos abordaremos el avión para irnos a México, afortunadamente logre arreglar las cosas para que estas dos semanas no me afectaran ni académicamente y menos laboral, pese a que deje el tarot después de mi fallida relación, me gustaba ir al templo a seguir ayudando, aunque fuera solo con la limpieza. Claro que era muy esporádico, a veces solo podía ir dos veces a la semana o máximo tres,
Hoy es 17 de octubre y me siento feliz, porque podre pasar el cumpleaños de Karen con ella en su país y con su familia. Cumple años en pocos días el 21 para ser exacta y es un gusto poder acompañarla, me dijo que me llevaría a conocer dos estados dentro de su país que le gustan mucho, Guanajuato y Colima, espero que todo salga muy bien en este viaje y poder regresar ya con mi vida resulta. Una nueva vida con ella.
- Todo listo, Nozomi, es momento de irnos, ¿lista para ampliar tu mundo? – me pregunto Kan- Kan cuando regreso del baño. Yo solo le respondí con una sonrisa y un gesto afirmativo.
- ¿Crees que este viaje sea bueno? – me pregunto mientras tomaba mi mano.
- No lo sé. Pero puedo estar tranquila al saber que pase lo que pase, siempre podre contar con tu valiosa y bella amistad, tu compañía hermosa – antes de que me respondiera, en un impulso bese sus labios con verdadera ternura, pero también necesidad.
- Muy bien – entonces todo está dicho, vamos a la aventura – me respondió con una gran sonrisa en la cara.
- Vamos.
Espero que en este viaje todo se resuelva de la mejor manera posible. Con ese último pensamiento me subí al avión rogándole a todos los Dioses que no me dejaran sola, y me guiaran para tomar la mejor decisión posible, olvidar a Eli y enamorarme de Karen pase lo que pase, o simplemente alejarme de todo y buscar de nuevo mi camino, al seguir una vez más a mis padres ya que hace poco me llamaron y me propusieron seguir viajando con ellos, solo que ahora lo haría trabajando a la par de ellos.
Hoy se fue de mi lado. Este es el primer signo de que no la volveré a ver al menos no de la misma manera, se me ocurrió llegar de improviso a desearle un feliz viaje deseaba con todo mi corazón verla una última vez antes de que se fuera de mi lado. Niko- chan me acompaño ya que ella también quería desearle buena fortuna como sea nosotras éramos amigas, después del día de la pijamada me sentí culpable por haber consumido drogas frente a mis amigas y las evite, en medida de lo que pude hacerlo tanto a ellas como a esas sustancias.
Pero no todo salió como esperaba al ubicar en donde estaba, vi como Nozomi beso a Karen ante mis ojos. Nozomi la beso, ella busco ese contacto nadie más que ella un contacto que jamás seria mío lo he comprobado con mis propios ojos, perdí. He perdido a la persona que amo, se fue no solo en ese avión a un viaje lejano, se fue de mi vida, ha partido para no volver más nunca. Al final si la ama ¿Qué puedo hacer? Antes al menos era un poco digna de luchar por su amor, pero ahora me he vuelto una alcohólica, y hasta drogadicta, creo que es lo correcto que ella este con la persona que realmente es adecuada y digna para ella.
- Eli, ¿estás bien? – escuche como me pregunto mi amiga.
- La verdad es que si Niko- chan. Solo acabo de comprobar lo que mi corazón ya sabía. ¿acaso no se ven bien juntas? Ya sospechaba algo así la verdad, pero ¿Qué se le va a hacer? ¿Te parece si nos vamos?, apenas tengo tiempo para volver a mi ensayo y tú tienes clases llegamos tarde – no deje que me contestara solo me di la vuelta y comencé a caminar, rápidamente, pero a la vez tranquila, supongo que últimamente me he sentido tan dolida y ese dolor se ha convertido en aire, al grado de que a pesar de acabar de recibir una descarga entera de oxigeno capaz de reventar mis pulmones, no he podido reaccionar de la mejor manera posible más bien la esperada.
Ya que lo he perdido todo. Tal vez si trabajo y trabajo al grado de desgastarme hasta no poder más pueda simplemente morir y desaparecer de este mundo, volar y no sentir ni rabia, ni amor, ni tristeza y tampoco alegría. Simplemente olvidarme por completo de todo y todos.
- ¿Quieres venir a cenar con nosotros Eli?, hoy voy a hacer un menú internacional apenas nos comenzaron a enseñar a hacer comida rusa y que mejor que tú para decirme si es buena o no, ¿Qué dices, aceptas?
- No. Gracias, la verdad es que voy a estar muy ocupada unas semanas y aunque quisiera ir se me haría imposible. Iré a clases como corresponde de interpretación, de eso no tengan pendiente, pero tenemos una presentación próximamente en la compañía que me canalizo mi institución hace poco y me han elegido como parte del elenco, así que tengo mucho que hacer me han vuelto a elegir como protagonista.
- Eli… sabes… no nada… si cambias de opinión te esperamos a las nueve.
No le conteste. Solo me subí al autobús que me dejaba en el teatro oriente de Tokio, no quise voltear hacia atrás y ver la mirada compasiva de Niko, solo me marche sintiéndome vacía, derrotada. Sintiendo que no valgo nada.
Aquel día las clases fueron extrañas, para acabar de matar mi corazón la obra que nos presentaron aquel día, la cual tenía la fortuna de protagonizar no era otra más que Romeo y Julieta. Era una obra prometedora, teatro con danza, la música hablaba por sí misma, había un narrador el cual explicaba la conexión entre escena y escena, pero la actuación principal solo se hacía por medio del baile. Para mi fortuna el joven que me dio las pastillas esas, hace pocos días resulto ser mi romeo, el al igual que yo era rubio, pero él tenía los ojos grises.
- Señorita Ayase le presento a James Daidouji, confiamos en ustedes jovencitos, si todo sale bien con esta obra iremos de gira a los ángeles, en un pequeño teatro de la ciudad, no serán muchos días solo tres, pero al ser en el extranjero será una oportunidad enorme para la compañía y para ustedes.
- Espero que nos llevemos bien, Ayase – me dijo mirándome burlón.
- Espero lo mismo. Supongo.
- Bien comencemos a ensayar – nos informó el director de la obra. Las cosas se ponen cada día más extrañas.
El ensayo paso muy rápido para mi gusto, nos quedamos solo él y yo a seguir practicando después de que los demás se marcharon. Era necesario que nos compenetráramos lo más profundamente posible. Ensayamos hasta que nos llegó la media noche. No repele por mi hubiera ensayado hasta el amanecer, sé muy bien que al llegar a casa y verme sola, en ese lugar donde pase tantas cosas bonitas con mi Nozomi me volvería loca del dolor.
- Es todo por hoy. Gracias por su trabajo – nos dijo el maestro de la coreografía haciendo una reverencia la cual imitamos. Salió poco después de eso me deje caer en el suelo, con un brazo en la cara y el otro extendido, respiraba con dificultad, esto sería un poco más complicado de lo que esperaba. Sentí un peso algo grande en mi cuerpo de repente, pero no abrí los ojos. Sabía que ese listo se había acostado encima de mí.
- ¿Estas cómodo? – le pregunte sin cambiar de posición.
- La verdad si, y más porque que es casi excitante, puedo sentir todo tu cuerpo bajo el mío la verdad es que tienes unos pechos deliciosos, tan firmes que seguro aguantarían una buena maltratada, pero eres demasiado frígida para mi gusto. Estoy seguro de que si en este momento me pongo a tocarte por debajo o encima de la ropa una piedra mostraría más movimiento que tú. Señorita frígida – me dijo al oído mientras comenzaba a tocarme donde le dio la gana. Y como el bien dijo ni me moví, ni le dije nada.
- Tal vez debería solo bajarte las bragas y cogerte. Pero no tendría caso alguno. Mejor te voy a regalar más de mis píldoras mágicas. Tal vez y así tendrías más movimiento – me dijo.
- ¿Qué te hace pensar que consumí alguna de tus pastillas?
- Es simple. Si no lo hubieras echo me habrías delatado o me las habrías devuelto. Pero al parecer no eres hielo, si sientes. De alguna manera extraña eres capaz de sentir, aunque claro te falta mucho para ser algo parecido a un zombi como mínimo.
- Buenas teorías.
- Como obsequio por no haberme delatado te daré a probar algo nuevo. Y sé que no repelaras estas tan vacía que al igual que yo, nada nos importa ya, si no me equivoco lo has perdido todo. Todo lo que amabas se desvaneció ante tus ojos, que estúpido, ¿no crees? Teníamos todo y lo perdimos de alguna manera.
No le conteste solo comencé a llorar sin moverme.
- No te preocupes esta esterilizada. Lo hago más por ti que por mí, quiero morirme poco a poco, divirtiéndome no infectado de alguna enfermedad.
Lo deje hacer lo que quisiera, tomo mi brazo extendido y sentí como me amarro el antebrazo, después de eso sentí un pequeño pinchazo y un líquido que recorrió mi sangre. A los pocos minutos estaba sumergida en un mundo de colores a mi alrededor, veía a Nozomi en todas partes muy linda sonriéndome. Esa fue la primera vez que tuve relaciones sexuales con él bajo los efectos de las drogas.
Crisis… me sentía en crisis, así vivía desde que Hanayo comenzó a pedirme que no saliéramos juntas por un tiempo, según me explico no podían vernos en la calle más cariñosas de lo normal o sospecharían. Su tutor le informo hace poco que un importante productor de teatro se había fijado en su peculiar talento.
Me pidió que tuviera paciencia. Opte por no decirle nada y aceptar sus condiciones. Estaba cansada de intentar que las cosas fueran diferentes entre nosotras, al final mi mama tuvo razón al decirme que no debía sentir que nuestro amor podría traspasar las barreras de lo problemático que es construir una relación que trascienda los años y las dificultades.
Me encuentro trabajando. Desde que me pidió eso, de alguna manera todo se acomodó para que no coincidiéramos cosa que agradezco. Solo una semana y ya siento que mi vida entera tendría que replantearse. ¿Si me hubiera enamorado de un chico, las cosas serían diferentes? Digo Honoka está muy feliz con Kira, son felices y lo intentan en conjunto, y pueden ser públicos.
Tal vez. Deba dejar que mi relación con ella termine. Sería lo correcto para las dos, al final estoy tan cansada de pensar en lo mejor para ella que no se ya si quiera que es lo que quiero para mí.
- Hoshizora- Chan ¿te encuentras bien? Llevas bañando a ese perro por más de media hora, estoy seguro de que ya está más que limpio.
- Perdón Takashi sama– susurre avergonzada. Después del incidente con aquel hospital de mascotas Takashi Sensei nos invitó a visitar su clínica para poder cumplir con la práctica que teníamos prevista, pero además de eso eligió a 2 alumnos del curso para que lo asistieran unos días hasta llegar al veredicto de quien se convertiría en su aprendiz oficial. Extrañamente lo logre yo.
- Ya te dije que fuera de clases me llames por mi nombre. Haber repite después de mi Saíto- San – me dijo con una sonrisa en los labios.
- No. – le respondí sonrojada. – Usted es mi Superior no puedo hacer eso, Sensei.
- Entonces si yo te llamo solo Rini- chan, ¿tú me llamaras por mi nombre? Claro solo será mientras estemos trabajando aquí porque en clases sigues siendo mi alumna despistada pero única. Pese a tu permanente distracción eres de las mejores veterinarias que he conocido – me dijo sonriendo.
- No sé si sea lo correcto. Pero lo voy a intentar Sensei – le dije sonriéndole.
- Eres una necia Rini, como sea te ayudo, este pobre perrito se va a resfriar si no lo secamos pronto – no le conteste. Solo lo vi marcharse con ese pequeño en brazos.
Takashi Sensei tenía 26 años, era todo un prodigio según nuestros profesores. Y yo lo comprobé poco después de comenzar a trabajar en su veterinaria parcialmente. Me había contado que era soltero y le chocaba que lo trataran como un anciano en clases, aunque tampoco le gustaba tener que lidiar tanto con jovencitas que no tenían el más mínimo sentido de dignidad ante otros.
Él era guapo. Mucho de hecho, aunque seguía siendo espontánea y a veces un poco distraída, con el tiempo aprendí a identificar y reconocer muchas cosas entre ellas, la belleza física de las personas, para mi todos son hermosos y hermosas, pero hay algunos que físicamente se vuelven aún más bellos y mi Sensei era uno de ellos.
Era alto no tanto como Kira. Aun así, se veía imponente por su estatura, era castaño de ojos color miel, una combinación extraña entre rasgos masculinos y finos, pero un tono de voz carismático. Tiene la espalda ancha y manos grandes. Sumándole un carisma enorme y una facilidad de palabra impresionante obviamente se volvió un tema de conversación entre mis compañeras de generación por sus atributos físicos. Desde que me convertí en su aprendiz, conocí muchas cosas de él que me agradaron aún más.
- Lamento la distracción – le dije después de que regresara. Estaba limpiando mi área de trabajo, el pobre animal debió quedar muy limpio ya que tanto en el agua como en la repisa había mucho jabón.
- Te perdono, con una condición. Tendrás que ir a comer conmigo el próximo sábado y no acepto un no por respuesta – me dijo sonriéndome.
- Sensei, eso se puede mal interpretar. Así que no creo que sea correcto – le dije tranquilamente.
- Pero no voy a salir con mi alumna, o es que acaso desde que te convertiste en mi aprendiz ¿tuve una actitud diferente contigo? Si no mal recuerdo desde que me fallaste la última vez con tu tarea en mi lista sigues teniendo ese punto menos.
- No. Usted en clases me sigue tratando igual.
- ¿entonces? De cualquier manera, yo estoy invitando a comer a mi compañera, la pequeña Rini – Chan, no a mi alumna, ni a mi aprendiz, solo a una chica que me cae muy bien y deseo conocer más, fuera del aula, y de este pequeño hospital.
- Esta bien.
- Me parece perfecto. Entonces estas perdonada por seguir tirando jabón en el suelo, y no te has dado cuenta. Pero para que te perdone por haber casi ahogado al perrito me acompañaras a otro lado – me dijo riéndose.
- ¿Qué? – dije después de darme cuenta que era verdad, estaba ensuciando en lugar de limpiar – eso no es justo Saíto – le dije aventándole un poco del jabón que tenía en las manos.
Y así comenzamos una pelea absurda. La verdad es que me estaba divirtiendo, aprovechó que estaba cerca del lavabo y me comenzó a lanzar agua. Yo hice lo mismo con él, solo que yo le arroje el agua con la que bañe al perrito. Terminamos riéndonos a carcajadas después de que, en un fallido intento de él por atraparme, lo cual termino con un joven veterinario riéndose a carcajadas en el suelo.
- Te ayudo – le dije entre risas. Le di la mano, el, la tomo aun riéndose, lo jale para poder levantarlo, pero se volvió a resbalar cayendo esta vez yo encima de él.
- Eres un torpe Saíto – le dije riéndome de nuevo.
- Tú fuiste la que se tropezó.
Volvimos a reírnos por la estúpida situación, después de todo era muy divertido estar con él. Me ayudaba a sentirme más relajada después de todo lo que he estado viviendo con Hanayo. Desde que me pidió que la dejara sola no pude decirle más Kayochin sentía que me había traicionado y no podía volver a tratarla igual.
- Lamento la interrupción, pero necesitamos que nos atiendan – escuche decir a alguien frente a nosotros, voltee realmente asustada porque conocía esa voz.
Frente a mí se encontraban Maki, Hanayo y nuestra compañera de piso, que traía entre sus brazos a su pequeño perro, me puse muy nerviosa ya que la mirada de mi novia parecía estaba tan aterradora que podría jurar que en cualquier momento me iba a saltar al cuello.
- Rini necesito que te muevas porque si no ¿Cómo me levanto? – me dijo mi Sensei, voltee a verlo y me di cuenta de la penosa situación, estaba completamente encima de él, me moví tan rápido como pude para poder acelerar las cosas. Una vez de pie, él se fue rápidamente a su consultorio con el perrito y su dueña, antes de cerrar la puerta me lanzo una toalla y mi maleta donde traía mi ropa de cambio.
- Disculpen un momento, pero debo cambiarme – les dije sin mirarlas a la cara.
Me cambié lo más rápido que pude. Me puse una sencilla falda de holanes blanca con pequeños adornos de flores, una blusa azul de tirantes lisa, una bata limpia y sandalias color beige. Salí dispuesta a confrontar a ese par, en especial a Hanayo. Sentía algo de nervios por la situación, pero no podía hacer mucho más que confrontarla.
Entre a la sala avergonzada con las manos dentro de los bolsillos de mi bata. Había dejado mi cabello suelto, ya que al estar mojado dejarlo amarrado podía causarme un resfriado, me sorprendí, porque hasta que tuve que acomodarlo de manera diferente me di cuenta que ya me llegaba por debajo de los hombros.
- Buenas tardes nya – salude tratando de escucharme relajada.
- Hola Rin-chan te vez muy guapa – me dijo Maki sonriéndome.
Hanayo no me contesto, me miro un par de segundos, se sonrojo levemente. Pero no volteo a mirarme, me moleste.
- Gracias Maki-chan tan educada como siempre, buenas tardes para ti también – dije mirando de reojo a la que se supone es mi novia.
- Me alegro que te diviertas en tu trabajo – me dijo por fin viéndome a la cara, estaba enojada, no más bien quería matarme.
- Rini, necesito tu ayuda – dijo Saíto saliendo del consultorio. Me gire para verlo – estas muy guapa pequeña – me dijo sonriéndome, yo me sonroje aún más – necesito que le pongas una intravenosa al pequeño, está algo mal. Tiene mucha fiebre y una fuerte infección en el estómago. Esta tan decaído que no te costara trabajo hacerlo, pídele a su dueña que si cree aguantar ver eso se quede y apoye al pequeño pero que, si no es capaz, mejor salga, no hay que alterar al pequeño. Después me esperas, porque tendremos que hacer otras cosas y necesito que me ayudes. Me iré a cambiar amo a los perros, pero no quiero seguir oliendo como uno – me solté a reír por su comentario.
- Fue su culpa así que no se queje – le dije dándome la vuelta para dirigirme al consultorio – por cierto, su ropa la cambie de lugar está cerca del baño, dúchese rápido si no se enfermara.
- Te lo encargo Rini. Con su permiso.
- Regreso en un momento chicas, pueden servirse lo que necesiten, tenemos café, té y algunos refrescos.
Entre a ver a mi pequeño paciente, como decía mi Sensei está muy enfermo. Se quedó solo conmigo ya que su dueña no podía ver cómo era lastimado su bebe según sus palabras. No le repele, es más lo agradecí necesitaba estar sola un rato, como me dijo el doctor el perrito estaba tan mal que ni se movió cuando sintió que lo inyectaba, le puse el suero tal y como me lo pidió.
Entro minutos después completamente cambiado. Lo gracioso es que estaba vestido de manera similar a la mía, él tenía un pantalón azul obscuro de mezclilla, zapatos color beige y una camisa blanca. Tuvimos que hacer un lavado de estómago y ponerle un antibiótico en el suelo al pequeño junto con un sedante para que descansara, iba a estar bien.
- Buen trabajo señorita, me alegra trabajar con usted – me dijo de una manera supuestamente muy formal. Ya que por su cara me dio mucha risa.
Salimos del consultorio a dar el diagnostico. El pequeño se quedaría un par de días internado para vigilar sus signos vitales y su recuperación. Su dueña paso a verlo después de que le explicamos. Me dirigí al lugar donde se suponía estaba el desastre que causamos por nuestra pelea infantil pero ya se encontraba limpio.
- No teníamos que hacer, así que lo limpiamos por ti – me respondió Hanayo sin mirarme.
- Ya puedes irte. Mañana a primera hora necesito que vengas a revisar los medicamentos y signos del pequeño, tengo que dar una clase temprano. Después vas a la universidad y te apuras a llegar, porque no quiero ponerte más puntos menos por tus retardos. Y recuerda que me debes entregar un reporte sobre efectos y consecuencias del parvovirus.
- Si. No se preocupe – le conteste con calma.
- Bien. Y recuerda, el sábado tenemos una cita. Espero y te guste la comida internacional, porque comeremos mucha, claro sin olvidar el Ramen – me dijo sonriéndome. – Nos vemos mañana Rini-chan.
Solo le sonreí. Voltee a ver a Hanayo que estaba aún más molesta que antes. Supongo que el día de hoy no terminaría nada bien.
Fui por mis cosas, y salí dispuesta a ser enjuiciada por mi "novia" y mi amiga, ambas estaban un poco molestas. Crisis, estoy en crisis, no sé qué debo hacer, seguir viendo por la felicidad de ella, la persona que amo, o centrarme un poco en lo que yo quiero. Con ese último pensamiento me dirigí a la sala del hospital donde se encontraba el jurado de la santa inquisición dispuesto a darme un veredicto.
Continuara…
