CAPITULO QUINCE
- Azul, rojo, verde, 1, 2, 3, morado, café, 4, 5 y 6 – cantaba mientras iba de un lado a otro en la habitación que compartía con Umi. Trataba por todos los medios no olvidar nada de lo que, ocupada, necesitaba un moño azul y un botón. Dos metros de tela roja y dos agujas, tres moldes de cuello para la tercera parejita que se formó ósea Hanayo y Rin, un carrete de listón morado y 4, 5 o 6 hilos blancos.
- Regrese – escuche que alguien dijo en la sala, pero no conteste si lo hacía seguramente terminaría echa un lio con todo lo que ya traía en las manos. Faltan exactamente 10 días para nuestra presentación en Otonokizaka. Éramos el último grupo que se presentaría y los nervios nos carcomen. Las clases están por concluir todo se complica y más por lo que estamos pasando con Eli, estamos muy preocupadas por ella, la verdad es que no sé qué pensar o decir por eso he intentado mantenerme en silencio más no al margen. Maki nos contó que los resultados de los análisis los tendíamos justo el día de la presentación, los recibiría por medio de una red social, ya que a causa del continuo trabajo que hay en los laboratorios era difícil para la persona que le ayudaría hacerlo en estos días.
Estaba arriba de una silla tratando de sacar de una vez los carretes de hilos que me faltaban, lo cual era difícil, prácticamente estaba parada sobre un pie en la silla, mi equilibrio estaba seriamente comprometido con mi misión, hoy había decidido vestirme simple pero hermosa. Pese a que no seguí estudiando diseño de modas, amaba la ropa y combinar todos los colores posibles en ella, tome cursos en vacaciones los cuales me daban cierto grado de certificación, pero jamás podría ser una diseñadora al 100% ya que solo era una aficionada.
A veces tomamos decisiones, en función de lo que se espera de nosotros y no de lo que amamos hacer. Mi madre me pidió que la apoyara con el instituto, antes de que lográramos salvar la institución los dueños le vendieron todo a mi madre, ya que no tenían tiempo, ni ganas para seguir invirtiendo, casi fue un obsequio ya que el precio que le ofrecieron era un claramente reditual del terreno y no de las instalaciones.
La arrepentida que se dieron después de que lográramos salvarla fue enorme. Mi instituto sigue siendo como siempre, solo que se le ha dado la apertura a crear centros de investigación dentro de la misma, mi madre opto también por abrir una curricula mixta dándole un mayor número de ingreso a la misma. Sin embargo, ella antes de que hiciera mi examen me conto que estaba enferma, y le preocupaba que no pudiera encontrar a una persona que pudiera hacerse responsable del instituto como ella para que siguiera teniendo una buena administración tanto educativa, como en infraestructura.
Sé que ella no me lo dijo esperando que yo cambiara mi forma de verla vida, ni siquiera me pidió que estudiara otra cosa, ella sabía que yo amaba el diseño de modas, pero aun así yo elegí darle prioridad a lo que se esperaba de mi como la heredera de la señora Minako Minami, no me arrepiento, me gusta lo que hago con mi carrera, pero no la amo. Yo amo el diseño, eso sí que me apasiona.
Seguí intentando por todos los medios lograr alcanzar el hilo que necesitaba, pero era complicado. ¿Por qué me había puesto una falta el día de hoy? Al despertar esta mañana a lado de mi novia hermosa, decidí ponerme algo lindo pero ligero, me puse una falda blanca de holanes que me llegaba hasta la rodilla, una blusa sin mandas color negra y un par de zapatos también negros con un poco de tacón al menos 5 cm, me puse un suéter delgado tipo vaquero blanco. Ate mi cabello en una trenza la cual tejí en forma de espiga, me maquille un poco solo poniéndome base, mascarilla para pestañas y un poco de labial color vino.
Sin embargo, en este momento los tacones no eran la mejor opción. Seguí estirándome hasta que conseguí rosarlos con mis dedos, la puerta se abrió de golpe asustándome, por lo cual di un pequeño salto que me hizo perder el equilibrio por completo.
- ¡KOTORI, CUIDADO! – escuche como grito mi Umi, cerré los ojos esperando el impacto que recibiría por el golpe, pero, solo sentí un par de brazos que me sostenían apenas, pero con mucha seguridad. Abrí los ojos después de unos segundos.
- ¿Estas bien, princesa? – me dijo con una voz sumamente sube y preocupada.
Solo asentí. Para después perderme en el océano de su mirada. Estoy enamorada y mucho. Ver de cerca la situación que se está dando con Eli y Nozomi, me ha hecho preguntarme acerca del amor que nos tenemos, ¿Por qué las cosas fueron diferentes entre nosotras? ¿Por qué pudimos estar juntas y ellas no? Yo las consideraba más maduras en todos los aspectos, pero creo que la madurez no es cuestión de edad, más bien de valor. El valor de enfrentar nuestros miedos y hacerlos desaparecer o al menos hacer las paces con ellos.
- Estoy bien Umi, solo me resbalé – le dije con una gran sonrisa en la cara.
- Ten más cuidado mi pajarita, no quiero que te pase nada ¿Qué sería de mi sin el roció de la mañana que solo puede ser mío cuando tu estas?
Sonreí ante su cumplido. – Siempre tan galante mi amor, creo que en lugar de ser abogada deberías ser escritora, aunque como abogada también eres todo un caso – no me contesto solo se sonrojo, causándome un sentimiento de felicidad enorme.
- Solo puedo compartir contigo estos versos míos. Cuando creí que te perdía la primera vez, sentí morir, pero la segunda cuando creí que tu corazón pertenecía a alguien más descubrí, que no podía vivir sin ti. Te amo tanto, pajarita temo constantemente perderte. Solo puedo ser yo cuando estás conmigo.
No le respondí. Simplemente bese sus labios de manera tierna al principio, cada que toco la textura de su piel en esa área, que pruebo el sabor de su saliva, que siento la textura y el calor de su lengua mi vida se detiene porque en ella encuentro todo, las cosas entre nosotras nos han sido fáciles, caminamos un largo recorrido antes de que ella pudiera superar su timidez. Y yo mis inseguridades al creer que no merezco estar con un ángel como lo es ella.
Umi no perdió el tiempo, obligándome a soltar todo lo que tenía en las manos me cargo entre sus brazos y nos dirigimos a la cama que compartíamos, había un desastre en ella, ya que tenía todo esparcido por mi trabajo, ella simplemente lo aventó todo al suelo causándome gracia por su acción.
- Eres muy agresiva amor, te noto ansiosa – le dije burlándome por su desesperación.
- En poco tiempo esa boquita tuya estará tan ocupada que no podrás ni respirar amor mío – me dijo tan segura que causo cierto grado de vergüenza y nerviosismo en mí, desde que ella logro ser sincera con sus sentimientos me sorprende a cada momento por sus respuestas. Antes de que pudiera defenderme comenzó a besar mi cuello, con los años descubrí que tiene cierta afección a dejarme marcada en cada encuentro que tenemos, con el tiempo he logrado que lo haga sí, pero no en lugares tan obvios como ese. Sin embargo, cuando tiene ganas de hacerlo simplemente lo hace y no puedo convencerla, al parecer hoy sería una de esas ocasiones.
- ¿Por qué diantres usas suéter dentro de la casa? – me pregunto haciendo un lindo gesto de desesperación por no saber desabrocharlo.
- Porque no esperaba que llegaras directamente a abusar de mi – le dije sonriendo. No me contesto solo termino de sacarme el suéter como pudo, seguramente tendría que arreglarlo después.
- Insisto no seguirás riéndote de mí - no me dejo decir nada, volvió a besarme de manera desesperada, amo a mi novia, no sé en qué momento más, si cuando hace lo que yo quiero al ponerle una tierna mirada, cuando se enoja o en estos momentos cuando ella es la que me domina.
Beso mi cuello con desesperación. Cuando quise darme cuenta estábamos desnudas sobre las sabanas de nuestra cama. No había palabras solo sonidos los cuales salían descontroladamente tanto de su boca como de la mía, al final cumplió su amenaza y por mucho rato no pude utilizar mi boca para hablar de manera correcta. Estoy segura que en unas horas tendría dolor en más de una parte de mi cuerpo.
Después de unas horas. Cuando pudimos quedarnos tranquilas, cansadas pero muy satisfechas nos arropamos, estaba comenzando a hacer frio.
- Eres una salvaje – le dije mientras jugaba a hacer figuras con mis dedos en su espalda desnuda. Estaba recostada encima de mí, su cabeza estaba recargada en mi pecho, solo se reía por mis comentarios, al igual que yo jugaba a dibujar sobre mi piel aun húmeda después de nuestro encuentro.
- Pero me amas. Y eso no lo puedes negar. Creo además que más haya de tus bromas no te quejaste en lo más mínimo. Así que no vale ni tomare en cuenta tus replicas – no le respondí. Tenía razón ella es el amor de mi vida y la amo tanto que lo único que puedo hacer es agradecer cada momento que paso con ella. Recuerdo que la primera vez que estuvimos juntas fue un verdadero desastre, no sabíamos que hacer inclusive en un momento de arrebato caímos de la cama, golpeándonos ambas la cabeza al caer.
- ¿Por qué nosotras si podemos estar juntas? ¿Por qué Nozomi y Eli se están haciendo daño? – me pregunto de la nada con un tono de voz muy angustiado.
- La verdad es que yo también me lo cuestiono Umi, no comprendo porque se están haciendo tanto daño. Maki tiene razón, estoy segura que Eli consume drogas, lo note un día que llego a ensayar con los ojos exageradamente rojos. Coincido que en la universidad en una de mis clases me habían mandado a un centro de readaptación social para drogadictos, nos contaron sobre las diversas sintomatologías que presentan este tipo de personas y mi amiga, cumplía todas las características.
- Estuve hablando con Nozomi. Le pregunte si sabía cada cuando y como come Eli, últimamente, me confeso que, pese a que seguían haciendo la compra mensual, la comida se echaba a perder, ella ya no come en casa, y lo que come es mínimo. Yo lo noté porque en la última revisión de medidas para nuestra actuación de nuevo tuve que hacerle pinzas a su ropa, en total ya son 10 cm los que he rebajado y supongo que serán más.
- Me siento impotente Kotori, ver a Eli de esta manera y a Nozomi cada día más confundida me hace sentir impotente porque yo no puedo hacer nada por ellas, no sé qué debemos hacer con nuestra senpai menor y menos como explicarle a la otra que más que haber olvidado el amor que le tenía a la primera se están destruyendo. Ambas necesitan ayuda y debe ser lo más pronto posible, tengo un muy mal presentimiento.
No le conteste solo la abrace más fuertemente y la bese tiernamente, al igual que yo me preocupo por esas chicas, aunque no sabemos qué hacer, pronto nos olvidamos de nuestras preocupaciones para sumergirnos en un nuevo encuentro, sin embargo, este no duro mucho, ya que escuchamos como tocaban la puerta.
- Ni se te ocurra ir a abrir – amenace a mi novia cuando note sus intenciones.
- Puede ser algo importante amor, no podemos simplemente ignorarlo.
- No me interesa, así que más te vale quedarte aquí en donde estas – la amenacé, posicionándome justo encima de ella, moví insinuantemente mi cuerpo sobre el de ella para lograr distraerla. Comenzamos a besarnos de nuevo sumergiéndonos otra vez en la pasión, pero no dejaron de tocar la puerta de manera insistente.
- SONODA, MINAMI, no se hagan ya abran o se nos hará tarde para ir a ensayar a casa de Maki – escuchamos que grito Nozomi desde afuera, ambas nos separamos alarmadas y muy sonrojadas. No podía ser, no era tan tarde ¿o sí? Quedamos de ir a ensayar a las 7 de la tarde, ambas nos giramos buscando el reloj que se encuentra en la puerta de la habitación. Abrimos los ojos muy sorprendidas ya eran las 6:45 pm.
- ES TARDE – gritamos las dos, nos levantamos tan rápido como pudimos, sin embargo, no contábamos con todas las cosas que estaban en el suelo, Umi desafortunadamente piso un carrete de hilo, lo cual la hizo resbalar, al tenerme cerca y ser lo único de lo que podía apoyarse fuimos a dar las dos al suelo, haciendo un gran estruendo.
- Eso dolió Umi- Chan, - le dije con un puchero en la boca.
- Lo siento mi niña, será mejor que nos apuremos o Nozomi va a entrar y no quiero que nadie además de mi vea lo hermoso y lo perfecto que es tu cuerpo.
No le conteste. Nos pusimos de pie para empezar a buscar nuestra ropa la cual estaba regada por toda la habitación. Yo ya estaba casi lista de no ser por la ausencia de mi ropa interior no la encontraba por ningún lado.
- Creo que tendrás que ponerte otra pantaleta mi amor, a menos que quieras subir por ella – me dijo Umi mientras trataba de no reírse al señalar mi ropa íntima la cual estaba atorada en el ventilador de la habitación.
Me sonroje violentamente – No es gracioso – ella solo comenzó a reírse mientras salía de la habitación de muy buen humor.
- Me las vas a pagar – le grite poniéndome otra pantaleta, aunque pensándolo bien sí que era graciosa la situación.
Llegue con ellas, antes de que salieran del departamento. Me puse un saco gris que estaba en el perchero de la sala, como había previsto, tenía que arreglar mi suéter. Nozomi iba algo entretenida con su celular por lo cual apenas y nos saludó. Nos subimos a su auto Umi iba en la parte delantera y yo en la trasera, pasaríamos por Rin de camino ya que apenas y llegaría a ensayar si no lo hacíamos.
- Kotori, creo que te manchaste de algo en el cuello – me dijo Umi mirándome burlona por el retrovisor.
Saque un espejo apresuradamente de mi bolsa, como había supuesto me había dejado todo marcado el cuello, parecía que un vampiro me ataco, me sonroje al ver como Nozomi apenas y contenía la risa.
- Que bueno que no entre a buscarlas. Si no mi inocencia se abría quebrantado de manera rotunda.
- No te preocupes Nozomi- chan podrás ir a visitarnos cuando quieras sin problemas. Podre a mi novia a dieta un par de semanas por graciosa.
Comenzamos una pelea un tanto absurda pero divertida, llegamos por Rin un par de minutos después de que comenzamos a discutir, se veía realmente linda. Llevaba puesto un lindo vestido blanco con flores rosas le llegaba por debajo de las rodillas, traía unas lindas botas para invierno, también usaba un saco color beige en corte V, estaba muy linda, entre sus brazos cargaba un ramo de rosas blancas y rojas.
- Creo que tienes un admirador ¿No Rin? – le pregunte sonriente.
Ella solo se sonrojo y me respondió aun emocionada – Si, eso parece, aunque la verdad ya se me confeso, pero no sé qué decirle. Aun no sé lo que siento con respecto a Hanayo. Ni si quiera sé si hemos terminado aún. – Nos contó a todas tenía una mirada realmente confundida.
- Si aceptas mi consejo Rin, espera el tiempo necesario para saber que va a pasar con Hanayo y tú, si no lo haces, es posible que la pierdas y al darte la oportunidad de conocer a alguien más ni siquiera vas a saber si amas a esa persona o solamente estas, cómoda con ella porque llego en el momento que más necesitabas amor. – Dijo Nozomi sin quitar la mirada de la carretera, realmente triste.
- ¿Así te sientes con Eli y Aldama- san? – pregunto Umi sin rodeos.
- Si. Así me siento. No sé a quién quiero realmente y menos aún con la sospecha que tenemos sobre Eli, ella era mi amiga antes de que me enamorara de ella y yo la deje a un lado. La verdad es que ya ni se si realmente me rechazo o simplemente no supo que decirme. Yo le pedí que olvidara lo que le dije y seguí actuando de manera "normal" aunque, ella tampoco me dijo nada – exclamo un algo alterada mientras se terminada de estacionar frente a la casa de las pianistas.
- Eli, ¿no va a venir? – pregunto Rin con cautela.
- No lo sé. No ha llegado a dormir desde ayer, llamaron desde la jefatura de su carrera, me perdieron los datos de su familia, ya que era urgente saber que estaba pasando con ella, ha comenzado a incumplir sus planes de manera alarmante. Les pedí que me dieran un poco de tiempo para hablar con ella antes de que llamaran a sus tutores. No sé qué debo hacer.
- La verdad yo creo que la culpa es de las dos. Ambas fueron y son muy cobardes, ya ni siquiera se ven a los ojos cuando hablan, pero ya verás que todo mejorará tengo la esperanza de que Eli pronto reaccionará y todo podrá mejorar notablemente – le dije dándole un apretón en el hombro desde mi lugar.
Antes de que pudiera contestarme, escuchamos el sonido de una moto la cual se acercaba a gran velocidad al lugar donde estábamos, pronto vimos llegar a Eli con un joven muy parecido a ella, la única diferencia que existía entre ambos al menos desde donde estábamos era el color de su cabello, él era un poco menos rubio. Tal vez por un presentimiento, que se yo. Ninguna de las cuatro nos movimos y observamos de lejos lo que pasaba.
Tenía un mal presentimiento de eso.
Me baje de la moto realmente molesta. Detestaba cuando se ponía en ese plan, hace tres días cuando me dijo que no iba a volver no creí que sería para tanto.
- No sé porque te molestas, no fue para tanto.
- ¿Qué no fue para tanto? Despertamos en una delegación Corsario, una delegación, si no fuera por mi primo que estaba en turno nos hubieran metido directamente a la cárcel. Dime ¿Qué voy a hacer si a mí familiar se le ocurre decirles a mis padres que termine en la cárcel por unas horas súper drogada?
- ¿Qué ahora te importa tu familia? – me pregunto burlón.
- Claro que si – grite. – El hecho de que quiera morirme no implica que les haga más daño del necesario, además te dije que era demasiada la cantidad que consumimos, pero no me hiciste caso.
- Cuando estabas entre mis brazos no te quejabas princesa – me dijo lascivamente tomándome fuertemente de las manos.
- No estoy hablando de eso. Hablo de que como sea nos tendremos que ir en tres días de viaje para ir a cumplir con nuestros papeles en NY y faltamos al primer ensayo general los dos. Somos los protagonistas, el hecho de que queramos morir no significa que les hagamos daño a los demás y menos en sus carreras – le dije comenzando a forcejear por su agarre violento.
- ¿Ahora resulta que tienes consciencia? – Me grito. – Somos basura, recuérdalo, nuestras vidas no tienen sentido, ¿no lo recuerdas? ¿Qué no fue por eso que comenzamos a jugar? ¿ahora me vas a salir con que estabas equivocada y quieres una vida diferente? PUES NO, tu y yo estamos atados al mismo destino, nadie nos ama ¿o es que acaso tu amor no correspondido se ha preocupado en algo por ti?, porque déjame decirte que ya pareces algo peor que un estropajo, somos iguales Ayase, no lo olvides – no le conteste solo me moví violentamente, hasta que logre soltarme de su agarre, antes de darme cuenta ya lo había golpeado en la cara con toda la fuerza de la que fui capaz.
Me miro sorprendido, para después tomarme de la nuca y obligarme a besarlo desesperadamente con toda la furia que tenía guardada en ese momento, le correspondí tratando de hacerle el mayor daño posible, mordimos nuestros labios hasta sangrar, me separé de el en un impulso, estaba molesta. Lo empuje me miro sonriendo con sangre entre los dientes.
- Espero y puedas sobrevivir a tus primeros días de abstinencia, después de esta aventura tendremos que dejarlo por un tiempo. Seguramente en tres días nos harán exámenes generales para poder ir a viajar si tanto te importa el empleo de otros te recomiendo comiences a beber mucha agua y jugos verdes. Adiós. No te mueras antes de mi – me dijo riéndose como loco, me moleste y lo golpee de nuevo.
Me miro con mucha ira, solo escuche el fuerte impacto de su mano con mi rostro, aunque el dolor nunca llego. Tenía razón soy una persona sin sentimientos.
- ¿QUÉ PIENSAS QUE ESTAS HACIENDO GRANDICIMO ANIMAL? – escuche que alguien grito, dirigí mi mirada en búsqueda de la dueña de esa voz, me sorprendí al encontrarme con una Nozomi realmente enojada, ambos estábamos hechos un desastre. Pese a que estábamos llenos de sangre, estábamos limpios, antes de que me trajera pasamos a su departamento, donde pude lavar mi ropa y darme un baño, con mucha agua fría.
Él ni siquiera la miro y menos le contesto. Solo me miró fijamente y añadió. – recuerda que tu solo me tienes a mí y yo a ti, te veo mañana, espero y estés preparada para el regaño de tu existencia, el director seguramente nos va a matar, ojalá pudiera lograrlo – se subió a la moto para desaparecer en un instante.
- Idiota – murmure. Levante la mirada para enfrentarme a la mirada llena de duda de Nozomi, detrás de ella venia Umi, Kotori y Rin, perfecto me esperaba una súper charla.
- ¿Qué demonios está pasando? – me pregunto Nozomi.
- Una pelea de colegas. Solo eso, tenemos que entrar en papel para nuestra actuación – le dije mientras buscaba en mi bolso un pañuelo, aun corría sangre por mi boca y no quería manchar mi blusa de manera innecesaria.
- Elichi no estoy jugando – me dijo con una voz llena de desesperación y angustia, sin embargo, lo que me sorprendió fue la manera en la que me llamo.
- Que sorpresa, con que tengo que dejar que me golpeen para que puedas llamarme como siempre lo hacías ¿Qué irónico no? – dije sin querer, aunque realmente eso era lo que pensaba.
- Eli – chan, esa no es manera de contestar, todas estamos demasiado preocupadas por lo que acabamos de ver y escuchar. ¿Estás bien? ¿No te hicieron nada? – me pregunto Umi algo alterada. Me sorprende que no hubiera matado al corsario cuando me golpeo.
- Lamento tomarla contra ustedes. Pero no he tenido una buena semana – les dije haciendo una pequeña reverencia, me sentía avergonzada.
- Sera mejor que subamos rápido, antes de que esos golpes se pongan más feos – me dijo Nozomi, no le alcance a contestar se acercó rápidamente a mí para tomarme de la mano y obligarme a subir con ella. Nos metimos al elevador en silencio, trate de soltar la mano tan cálida de mi compañera, pero no me dejo, al contrario, me abrazo fuertemente.
- Lo que dijo ese idiota es mentira Elichi, no lo tienes solo a él, yo estoy aquí, sigues siendo importante para mí. Por favor no lo olvides – no le respondí solo disfrute de ese contacto cuanto pude, antes de que mis emociones me ganaran y me soltara a llorar. Me encantaría creerle, de verdad que sí, imaginar que todo es un sueño y nada paso, pero sé que yo si ella supiera todo lo que he hecho me odiaría.
Entramos al departamento en completo silencio, la puerta estaba abierta así que no hubo mayor problema. Honoka estaba sentaba frente a su piano respirando agitadamente, se veía que estaba de muy mal humor, antes de poder saludarla comenzó a tocar de manera violenta su amado claro de luna, solo que en esta ocasión no se escuchaba ese sentimiento de nostalgia o dolor, había ira pura mezclándose con esos acordes.
- Honoka escúchame – vimos como Hiroshi trataba de acercarse a ella. Pero está más lo ignoraba y tocaba con más velocidad y violencia. A los pocos segundos entraron Niko, Maki y Hanayo, las cuales no sabían que hacer al igual que nosotras.
- HONOKA, CALLATE Y ESCUCHAME – grito en esta ocasión. Al ver que no le hizo caso, la cargo por la cintura y la obligo a pararse. Honoka pataleo lo más que pudo tratando de soltarse de su agarre.
- SUELTAME KIRA. Te voy a denunciar con tu futura esposa por este acoso. Vete con tu prometida y a mi déjame tranquila de una buena vez – le repelaba.
- Deja de hacer berrinche y escúchame de una maldita vez – le decía el sin soltarla.
- NO, YA ME QUEDO TODO CLARO, TU SOLO ESTABAS JUGANDO CONMIGO EN LO QUE TE CASABAS – repelo neceando aún más la ex peli naranja.
- QUE NO.
- QUE SI.
- NO.
- SI.
- No seas necia – le grito. Antes de que ella le volviera a reclamar la giro rápidamente hacia él y la beso, al inicio ella peleo cuanto pudo para no corresponderle y menos dar signos de ceder, pero después de unos momentos Hiroshi logro su objetivo. Ella le correspondió, lo que empezó como un contacto violento termino en un beso demasiado apasionado, el cual fue bajando gradualmente hasta convertirse en un tierno roce.
- Ahora si me dejas explicarte. – Le pregunto tiernamente, mientras ponía un mechón de su cabello negro tras su oreja. Ella solo asintió sin soltar sus manos, antes de que comenzara a hablar Hanayo exclamo un gemido ahogado por la sorpresa que no solamente a ella le genero esa pelea entre una de las parejas más estables del grupo.
- Perdón por la intromisión, pero la puerta estaba abierta – dije algo apenada por lo que habíamos presenciado.
- Perdón a ustedes por la incomodidad. – Respondió Kira levemente sonrojado. Honoka solo asintió mientras regresaba su mirada hacia mí.
- ¿Qué te paso, porque está llena de sangre? – por unos instantes todo fue un reverendo desastre en la habitación, entre las dudas de lo que me había pasado y lo que habíamos presenciado perdimos la cordura por unos momentos.
- Cálmense. – Nos gritó Hanayo, asustándonos un poco por el elevado tono de voz que utilizo. – Bien ahora que tengo su atención, las invito a que todos nos sentemos y tratemos de mantener la calma. Maki por favor ayúdanos a curar a Eli, Umi, Kotori, Rin vamos a la cocina a preparar té. Al parecer tendremos una plática larga.
Después de que todos nos calmamos y jugamos los roles que nos tocaron escuchamos atentamente lo que Honoka nos estaba por contar.
- Escuche sin querer una conversación de Hiroshi con su padre. En donde le decía que no estaba interesado aun en conocer a su prometida. Antes de que terminara de hablar con él, le hice una escena, por mis miedos, no sé qué me paso solo me sentí profundamente traicionada y lo ataque.
- Creo Honoka que deberían tener una muy seria conversación respecto a eso. Pero no frente a nosotras, es su relación la que está en juego, no pospongan la solución a estos problemas, puede llegar a ser demasiado tarde si lo hacen. Yo sé de primera mano el peso de las consecuencias por ser cobarde – dijo Hanayo viendo fijamente a Rin. Ella se sonrojo levemente, aún tenía en sus brazos las rosas que le regalo su nuevo pretendiente.
- Tienes razón. Honoka, me acompañas a mi cuarto por favor. – Le dijo galantemente el pelinegro con una sonrisa muy segura en su rostro. Ella solo rodo los ojos y se levantó de su lugar ignorando su ayuda. Cuando se lo propone esa niña puede llegar a ser muy necia.
- Vas a necesitar un pequeño punto. La herida que tienes es un poco grande y si la dejo así no podrá sanar de manera correcta – me dijo Maki. Solo asentí.
- También te voy a tomar una muestra de sangre. El color de tu sangre es un poco extraño y quiero descartar algún tipo de anemia.
- Has lo que quieras – fue mi seca respuesta. Estaba muy metida en mis pensamientos como para razonar mis respuestas. Me había llamado Elichi de nuevo, logrando con eso que me sintiera muy feliz, la maldita esperanza creció en mi pecho a tal grado que me dolía, estoy ahogándome.
- ¿Te sientes bien?
- No. Me está costando mucho respirar.
- Niko tráeme una bolsa de papel. Eli siéntate derechita. Nozomi tráeme un poco de agua. – Niko hizo lo que le ordeno su novia – necesito que respires por la boca para inflar y desinflar la bolsa, hazlo tan lento como puedas. – No termino de darme muy bien las instrucciones, comencé a hacerlo lo más rápido que pude me sentía muy estresada. Poco a poco logre tranquilizarme.
- Eli. Toma el agua por favor – me dijo Nozomi. Solo hice lo que me pidió.
- Bien te voy a tomar la muestra. Espera, ¿has comido algo en las últimas seis horas? – Maki cuando está fungiendo su rol de doctora da un poco de miedo, por la seriedad con la que lo hace.
- NO. No he ni desayunado. – Antes de que me regañaran me dio mucho asco. Me levante corriendo hacia el baño, al parecer el estrés me estaba cobrando algo.
Entre al baño a devolver toda el agua que había tomado. Me ardía horriblemente el estómago y las arcadas eran cada vez peores. Maki entro tras de mí, seguida por Niko y Nozomi. Después de que terminara mi crisis y que lograra tranquilizarme regresamos a la sala. Ya había un futon en el suelo, en el cual me obligaron a recostarme. La Nishikino me tomo la muestra de sangre que necesitaba, me dieron un poco de suero después de eso.
- ¿Cuánto tiempo llevas sintiéndote mal? – me pregunto Niko, se recostó a mi lado y me abrazo fuertemente, me sentía muy incómoda no quería ser consolada por nadie merezco lo que me está pasando.
- Solo hoy. Creo que será mejor que nos pongamos a practicar para eso nos reunimos, yo estoy bien – les dije tratando de ponerme de pie. Pero Nozomi y la pelinegra me lo impidieron.
- Tú te quedas ahí, ensayaremos, pero no te vas a levantar, mi novia te preparara algo muy rico lleno de verduras y mucho caldo para que te recuperes necesito que comas algo, Nozomi, no le quites la mirada de encima si es necesario la vas a llevar y traer de sus ensayos, necesito que este así por lo menos cuatro días.
- A la orden capitana – Dijo Nozomi haciendo una extraña pose. Causándome risa por sus gestos, Niko se fue a preparar la cena en lo que las demás comenzaban a ensayar yo solo las escuchaba de lejos, poco a poco me quede dormida aun en los brazos de Nozomi.
Por un momento me sentí realmente protegida en ese lugar, con ellas soñando que la puerta de los sueños se abría de nuevo ante mí y podía cambiar mi realidad.
- Honoka, escúchame por favor – le dije.
- ¿Seguro que no me vas a mentir? – me pregunto haciéndome un lindo puchero.
- Te juro que no te miento. Mira antes de que comenzáramos a salir mi padre me comunico que ya me había comprometido de nuevo, pelee mucho con él por su estúpida decisión, pero me dijo que no me haría caso en esta ocasión. Que simplemente me casaría, y que era urgente que lo hiciera. Estaba hablando con el cuándo entraste, le estaba diciendo que no me voy a casar y que le haga como quiera. Ya no me puede amenazar dejándome sin un apoyo económico porque yo tengo un trabajo y un negocio propio. Le explique que estoy enamorado de alguien más y que no me voy a rendir. En eso entraste tú y lo demás es historia ¿no? – mi novia no me miro por unos segundos.
- Creo que te estoy causando más problemas que ayuda Hiroshi – me dijo mi novia con los ojos llenos de lágrimas. – También estoy comprometida a fuerza y seguramente mis padres no tardaran en hacerme saber el nombre de ese al que han elegido como mi esposo. No quiero que nos separemos, pero desde que nos conocemos siempre hemos tenido problemas por tu familia y la mía.
- ¿No estarás insinuando que vamos a terminar? ¿Verdad? – no me contesto nada, solo aparto la mirada y seco sus lágrimas. No me contesto. – Niña no tengas miedo, nada, ni nadie nos va a separar porque si lo que nuestros padres quieren es que nos casemos, eso haremos Honoka, ¿te casarías conmigo? – le pregunte tomando sus manos. Ella me devolvió la mirada muy sorprendida por mí proposición.
- Piénsalo así amor. Nuestros padres nos quieren casados lo más pronto posible, no importa con quien, mientras les beneficie si tus padres y el mío hacen tratos podrían crear una buena empresa y eso a ellos los dejara tranquilos. A nosotros nos darán la oportunidad de ser felices, porque mi niña ¿acaso no has soñado con tener una familia conmigo? Porque yo lo he hecho desde que te conocí.
Sueño con tener unos hijos hermosos contigo, una niña y un niño. Ambos tan parecidos a ti que no haga otra cosa más que amarlos tanto como te amo a ti. Sueño con escuchar sus carcajadas en una casa grande pero modesta, en donde un piano grande y blanco adorne la sala de estar, y junto descanse mi guitarra. Ansiosa por tocarte una melodía nueva día con día. Deseo verte despertar a mi lado cada mañana, ya sea vestida o desnuda después de habernos amado como locos. Yo te amo y te deseo solo para mí, no quiero pensar que alguien más sea el dueño de tus sonrisas, tus anhelos, ni tus lágrimas, quiero sostenerte en la alegría y resguardarte en la dificultad. Quiero ser tu consuelo. Pero también tu alegría. Honoka, cásate conmigo por favor. – le dije tomándola aún más fuerte de las manos.
- Somos muy pequeños. – Me respondió vacilante.
- Creceremos juntos.
- Tendremos más problemas con tu familia. Y más cuando se entere el resto de esta.
- Al igual que con la tuya. Seguramente tu padre aún recuerda al mocoso que lo enfrento el día que te golpeo.
- Soy inestable emocionalmente. Afortunadamente aún no he tenido una crisis, pero eso no asegura que un día no la tenga.
- ¿Y eso que? No puedo asegurarte que siempre voy a estar bien emocionalmente, pero eso no significa que no lo intentare cada día de mi vida.
- No sabemos si estamos hechos el uno para el otro. Si las cosas salen mal podríamos herirnos a tal grado que podríamos destruirnos sin dudarlo.
- Eso no lo podemos saber si no lo intentamos.
- Tengo mucho miedo.
- Yo también, pero no me pienso alejar de ti, por la imposición estúpida de mi padre.
- ¿Sabes que a veces te detesto? – me dijo con una sonrisa de medio lado.
- Claro. Yo también te detesto, casi de la misma manera de la que te amo.
No me contesto nada. Solo se echó a reír, la tome entre mis brazos para dar vueltas con ella, siempre parecíamos un par de idiotas al hacer esto, pero no me importaba yo la amo y la esperaría 10 años más de ser necesario para estar con ella. Aprovechando la posición en la que estábamos me beso lentamente. Poco a poco la baje, me sentía muy mareado. No sabía si era por las vueltas que dimos o por la deliciosa sensación de sentir sus labios contra los míos.
No dijimos nada más solo nos seguimos besando, al principio era algo dulce para comenzar a transformase en un arrebato pasional, me detuve para admirar sus mejillas sonrojadas no han sido pocas ocasiones en las que nos hemos dejado llevar por este arrebato pasional, al besarnos, pero tampoco demasiadas. La mire atentamente buscando algún signo de rechazo por ese beso. Pero al no captar nada, me lance a besar esos labios una vez más.
Poco a poco nos dejamos caer en mi cama sin dejar de besarnos. Traía puesto el uniforme que utilizaba para la cafetería de la Universidad, comencé a desabrochar como un loco todos los botones de esa blusa que me impedían ver y tocar directamente su piel. Ella embriagada por el mismo deseo que yo una vez que logre desabotonar todos y cada uno de esos molestos broches me quito la camisa negra que traía puesta.
En un movimiento rápido me obligo a quedar bajo de ella, se sentó en mi pelvis causándome una corriente eléctrica por todo el cuerpo. Tomo mis hombros como soporte e inclinándose comenzó a moverse de arriba hacia abajo, beso mis labios para callar nuestros gemidos yo me aferre a ella tomándola de la cintura para hacer más profundo el contacto estábamos tan entretenidos que no escuchamos la puerta abrirse.
- Honoka, ¿Dónde dejaron…? – Hoshizora entro a la habitación sin tocar seguida de Niko, al ver la escena que se desarrollaba cerraron la puerta muy sonrojadas.
- Este… creo que será mejor que vaya con ellas – me dijo mi novia muy sonrojada.
- SI. Creo que es lo mejor. Este yo me quedare aquí un rato más – le dije tratando de mantener mi voz normal. Se movió para tratar de levantarse, sin embargo, lo único que logro fue que un gemido ahogado saliera de nuestros labios.
- De cualquier modo, ya nos descubrieron – me dijo mi novia sorprendiéndome, me beso desesperadamente mientras comenzó de nuevo a moverse sobre mí. Desesperado toqué todo lo que pude y estuvo a mi alcance, estábamos cediéndolos el uno del otro, en el tiempo que llevábamos juntos esto es lo más lejos a lo que habíamos llegado. Y no lo íbamos a perder por nada del mundo. Succioné, mordí, lamí todo lo que pude hasta que juntos terminamos cayendo por el esfuerzo que hicimos.
Respirábamos agitadamente. Satisfechos pero cansados.
- Ahora sí. Iré a ver que necesitan, espero y puedas limpiar este desastre – me dijo riéndose de la cara que puse por su comentario atrevido. Solo negué con la cabeza riéndome de sus ocurrencias.
- Honoka, la próxima vez que te pregunte. Espero una respuesta seria.
- Te la daré lo prometo. – Termino de abrochar su blusa, arreglo su cabello lo más que pudo y salió con una gran sonrisa de la habitación. Yo me quede tirado en la cama con una sonrisa enorme en el rostro. Amo tanto a esta mujer y sus cambios de humos que me siento lleno de vida solo por estar cerca de ella.
Salí de la habitación realmente sonrojada. No puedo creer que yo hiciera todo eso me sentía muy feliz y relajada pero también sorprendida, indudablemente estábamos locos, pero no me importaba. Yo lo amo tanto que soy capaz de ir hasta el mismo infierno por él.
- Creo que la reconciliación estuvo muy buena, ¿Verdad HO-NO-KA? – me pregunto Nozomi burlándose de mí, todas estaban en la sala mirándome burlonamente. Bueno menos Eli, ella estaba dormida en un futon.
- Graciosas. No digan nada – dije haciendo un pequeño berrinche - ¿Qué tiene Eli?
- Creo que es cansancio, tuvo una crisis nerviosa después de que la cure, además de que vomito el agua que tomo. No ha comido. Si lo que entendí fue cierto, paso los últimos días encerrada en una delegación, el hombre que la golpeo es compañero de su trabajo y los atraparon juntos. – nos contó Nozomi con la mirada triste.
- ¿No se suponía que tenía novio?
- Se supone. Pero no sé qué está pasando.
- Conseguí una muestra de su sangre. Iré a llevarla lo más pronto posible para que la analicen, tengo varias sospechas sobre lo que puede estar pasando.
- ¿Cómo cuáles? – pregunto Rin algo temerosa.
- No quiero adelantarme a nada. Solo sé que tenemos que tener mucho cuidado con ella. Si lo que sospecho es verdad, tenemos que sacarla de las drogas lo antes posible. El estado en que llego y por lo que nos contaron que escucharon es más que obvio que está consumiendo esas cosas.
Por un momento nadie dijo nada. Solo observamos dormir a la rubia que estaba en los brazos de Nozomi. La peli morada solo la veía con una gran impotencia, antes de que dijéramos algo más, Eli se levantó corriendo para ir al baño, al parecer los vómitos eran algo muy recurrente. Nozomi se fue corriendo tras ella.
Niko se levantó con un gesto molesto en la cara. Fue a la cocina seguida de Maki quien la miraba preocupada. Me fui a sentar en mi piano, a lado de Hanayo quien miraba muy feo un ramo de flores que sostenía Rin. Pocos segundos después regresaron a la sala las mayores. Eli intentaba inútilmente que Nozomi no la ayudara a caminar.
- Yo puedo hacerlo sola Nozomi.
- No. Elichi no seas necia yo te ayudare.
- No me digas así, soy Eli, ya te dije que no tienes por qué llamarme de nuevo.
- No me importa. Ya me alejé lo suficiente de ti como para seguir ignorándote.
- No tienes por qué preocuparte. Estos meses he estado muy bien sola. Siendo ignorada por ti, no comprendo cual es la razón por la cual tú te empeñas en llamarme de nuevo por ese nombre si al final un día te cansaste y solo fui Eli para ti.
- No me importa. Elichi, necesito que estés mejor y si me preocupo por ti, me equivoque está bien, pero no seas necia, estas muy débil y no quiero que te hagas más daño.
- Como si te interesara.
- No seas grosera Elichi, y si me importa. Aunque nos distanciamos sigues siendo mi amiga.
- Pues no. Ya te dije que estos meses he estado muy bien. Así que déjame tranquila no quiero migajas ni lastima de ninguna de ustedes así que déjame tranquila, si no vamos a ensayar me voy, no quiero ni puedo seguir aquí.
- Pues no me importa tú te quedas conmigo.
- Esto es una estupidez. Déjame ir que no tengo nada que hacer aquí Nozomi. Quiero irme a dormir, estoy cansada y me duele todo, sobre todo el estómago.
- Pues yo te llevo, vivimos en el mismo lugar.
- ¿A poco ya duermes en el departamento que pagas? – le pregunto riéndose de ella – según yo desde que Aldama llego solo lo ocupas de hotel cuando ella tiene algo que hacer.
- ¿Qué tiene que ver Karen con esto? – le pregunto Nozomi enojada,
Eli no contesto solo rodo los ojos molesta. Se fue directo a buscar su bolsa, al parecer no bromeaba y realmente quería salir de aquí.
- ¿A dónde vas? – volvió a pelear Nozomi.
- A mi casa. O a donde sea, me quiero ir de aquí ahora mismo, ya te dije que estoy cansada y me duele todo. Mañana tengo que levantarme temprano para ensayar e irme a mi gira y si no lo hago muchos perderán su trabajo.
- Ya te dije que no. Si no te has preocupado por mí en estos meses no tiene por qué comenzar ahora, si me golpeo ese animal, pero me las va a pagar, se defenderme sola así que deja de jugar y ya déjame ir – le repelo la rubia.
- Me equivoque. No volverá a pasar, eres mi amiga.
- Trátame como tu compañera de piso nada más, ya me cansé de esta discusión – Eli trato de irse, pero Nozomi la retuvo tomándola de las manos fuerte, pero con cuidado.
- Suéltame.
- NO.
- BASTA LAS DOS – escuchamos como grito Niko. Nos giramos para verla, traía consigo varios platos y vasos, mientras Maki cargaba una olla algo grande que desprendía un aroma muy rico.
- Ambas se van a sentar y van a comer algo. Si Eli te sientes mal y seguramente vomitaras, pero no me importa te daremos medicamentos o lo que sea para tratar de evitar eso. Nozomi si, te preocupa, pero deja de ser tan cargante y acepten las dos que se equivocaron. Vamos a cenar, después ensayaremos un poco y todas se irán a sus casas a descansar, mañana también ensayaremos antes de ir a la fiesta que Hanayo y sus padres nos ofrecerán. Nadie faltara.
Después de esa orden tan clara. Nadie dijo nada e hicimos todo lo que nos indicó, solo una cosa era segura, las cosas se pondrían cada vez más difíciles.
Continuara…
