CAPITULO DIECISÉIS
- Tenía muchos nervios y ganas de que llegara este día en el cual todo se decidiría entre nosotras. Sé que tal vez y ya es muy tarde, posiblemente ya no me ames de la misma manera o tal vez solo podamos ser un recuerdo y una amistad a medías. Sabes tu nombre significa: "Cielo estrellado" no creo que exista una persona más bella que pueda hacerle honor a ese nombre más que tú.
Cuando nos conocimos éramos literalmente unas niñas. Yo tenía demasiado miedo de buscar lo que deseaba y tú siempre me animaste a seguir mis sueños, me sentí perdida más de una ocasión en toda la obscuridad a mí al rededor, pero tú siempre fuiste esa luz permanente la que me llevo a pisar el luchar correcto para no detenerme en ningún momento.
Rin, esta fiesta, el compartir con nuestros padres y nuestros amigos es un obsequio que tenía que darte, no solo por ser la mejor amiga que he tenido en la vida, ni mucho menos la persona más fiel que pude amar. Aunque tarde me di cuenta que no puedo vivir sin ti, y que te amo me gustaría decir que mi amor es lo suficientemente egoísta como para pedirte que te quedes a mi lado si no me amas ya como antes pero no es así. Solo quiero verte feliz, así que solo quería hacer esta noche lo que debí hacer hace años, pero el miedo no me dejo. Como una ofrenda de agradecimiento por tu sola existencia.
Te amo, como mi mejor amiga, como mujer. Estoy amándote desde antes de saber que eso era posible, pero fui cobarde. Solo quiero que sepas lo feliz que he sido estos años al saber que estabas conmigo. Recordaba porque me uní a MUSE en Otonokizaka y recordé que fue gracias a ti. Me llevaste a la cima de mis sueños y me animaste a seguir buscando una meta nueva. Pero mi meta siempre fue verte feliz, y espero que sigas siendo muy feliz. – Por un momento se formó un nudo horrible en mi garganta al verla parada frente a mí de la mano de su mentor.
Rin, te dedico esta canción, la que será siempre y únicamente para ti… Gracias me has hecho muy feliz – Concluí mi discurso inútil y comencé a cantar tratando lo más posible no llorar.
La fiesta estaba por llegar a su fin. Cuando entro mi princesa y todos estuvimos reunidos se revelo la verdad, esta celebración era por y para ella, sus padres y nuestros amigos más cercanos estaban reunidos aquí, inclusive las hermanas y hermanos de Honoka, Eli y Niko asistieron. Claro que para los más pequeños solo era un rato de diversión sano en lo que sus padres decidían a qué hora debían irse a dormir.
Sin embargo, Rin no llego sola. Estaba de la mano de su mentor mentiría si dijera que no me dolió. Pero lo comprendí él le estaba ofreciendo todo aquello que yo no fui capaz de darle en casi 5 años además ella me lo advirtió habíamos concluido nuestra relación al menos ella así lo había tomado, estaba hermosa estos días que he pasado lejos de ella me di cuenta de que era cada día más bonita se arreglaba más y podía expresar de manera libre su potencial al ser una mujer muy sexy.
Es irónico pensar como puede ser posible que la haya perdido. ¿Qué cómo lo sé? Después del alboroto que se armó entre todos al saber que la fiesta era por la chica gato, su invitado y ella desaparecieron. Algo dentro de mi corazón me invito a ser impulsiva y los seguí sin dudar. Estaban en la terraza alejados del mundo, escuche la apasionada confesión de su mentor mientras lagrimas bajaban por mis ojos.
- "Eres la persona más maravillosa del mundo. Aquella que merece ser publica y presumida ante todos. Tus sonrisas y esa bella manera de ser, la amabilidad que nace de tu corazón para con cualquier persona, tu bella manera de ser al trabajar como una profesional. La pasión que implementas en cada una de tus acciones. Esa fidelidad que te invita a luchar por un futuro día con día. Por eso y más me he enamorado de ti. ¿Saldrías conmigo?"
Observe en silencio como el la besaba. Al principio estaba muy confundida, pero después reacciono y acepto gustosa el contacto. Creo que en ese momento me quedé sin corazón, la había perdido y no era capaz de reclamarle nada, al final quien la perdió fui yo, no ella a mí, me siento realmente estúpida y muy cansada.
Mire de lejos la sonrisa triste que me regalaron mis padres. No les dije nada. No tenía fuerza para hacerlo, al menos quería que ella supiera lo feliz que fui a su lado y como la recordaría por siempre. Tal vez jamás vuelva a amar a nadie porque el amor que le di fue entero, no me preocupaba por nadie más que por ella, sin embargo, fui idiota y llego el momento en el que me centre en mí misma y lo que quería, sé que en sí mismo ese no fue el problema. Más bien el conflicto nació por no saber separar mi deseo profesional de lo que quería para mi vida y el cómo se lo oculte.
Me acerque a mis padres con tranquilidad. Tal vez aun no reaccionaba ante el gran dolor que estaba formándose en mi pecho, o simplemente me había mentalizado tanto para este que al verlo frente a mí me dio la fuerza para soportarlo.
- Al menos quiero darle las gracias por todo lo que hizo por mí – les dije una vez que me soltaron.
- Me alegra saber que has crecido. Te prometo que esto pasará y un día tu corazón estará completo, tal vez su tiempo solo era pasajero y deben separarse para encontrar su verdadera felicidad – me dijo mi madre acariciándome la cabeza.
- No mamá. Esto no pasará al menos no en mi corazón. Me alegro porque ella estará feliz siempre. Creo que me dedicare a lo que fue mi sueño por años, aunque ya no tengo a quien hacer sonreír – le dije conteniendo lo más que pude mis lágrimas.
- Te aseguro que pasara. – Me dijo mi padre.
- Tal vez. Pero no será pronto.
- ¿Vas a cantar aun con el corazón roto? – me pregunto mi madre muy triste.
- Esta canción siempre será de ella. Aunque sea la primera y última vez que la cante.
Me fui lejos de ellos después de eso, Rin y su novio abandonaron la terraza así que aproveché para salir y mirar hacia la nada por un buen rato, tal vez ya estaba lo suficientemente quebrada como para explotar por ahora, o que se yo. Me entro la necesidad de salir corriendo, pero no lo hice, había sido cobarde por bastantes años como para seguir siéndolo ahora que había llegado el final.
- Hanayo, te llaman en el escenario – me gire para encontrarme con Rin, me miraba evasiva, yo solo la mire fijamente, traía un hermoso vestido verde limón, con adornos rosas y unas sandalias de piso blancas que se anudaban hasta la pantorrilla. Traía el cabello suelto, un maquillaje hermoso pero discreto y los labios pintados solo con brillo, resaltando lo rosa de sus labios. Era tan hermosa, la mire por unos segundos hasta que ella haciendo un sonido con la garganta atrajo mi atención. – Les diré que enseguida vas, gracias por la sorpresa. – Me dijo regalándome una sonrisa nerviosa de lado, yo solo cerré los ojos deseando despertar de mi pesadilla. Al volver a abrirlos ella ya se había alejado.
Termine de cantar. Abrí los ojos conteniendo mis lágrimas una última vez, escuché los aplausos de todos, ella estaba sonrojada y evitaba mi mirada, lo comprendí perfectamente, todo había terminado. Hice una reverencia antes de bajar corriendo del escenario, escuché a Maki, Nozomi y Honoka gritarme, pero no me importo. Tomé mi saco rápidamente, ni siquiera le agradecí al mesero que me lo dio.
Corrí lo más rápido que mis pies me lo permitieron, me sentía completamente asfixiada por tantos sentimientos encontrados, le entregué en bandeja de plata a un extraño el corazón de mi amada, y había quedado completamente al descubierto me sentía morir. Corrí hasta que mis pies me lo permitieron, los deje que me guiaran hasta que me tropecé y caí al suelo.
Levante la mirada para encontrarme con el parque en el que conocí a Rin, hace tantos años tras que parece un sueño, me sentí tan impotente que simplemente comencé a golpear la arena en la que había caído con todas mis fuerzas, no me importo el dolor y mucho menos la sangre que broto al haber lastimado profundamente mis nudillos, solo quería sacar toda la frustración que sentía mi corazón, quería morir si era preciso.
- La perdí… - golpe por primera vez el suelo – la perdí…- un golpe más. – Quisiera estar muerta…- Grite en medio de mi desesperación – si no la tengo mi vida perdió sentido, al final tenía razón soy una cobarde …. Dios si me escuchas… mátame – llore desesperadamente por un rato más, tal vez fueron horas no lo sé cuándo logre tranquilizarme me fui a sentar a un columpio en donde miles de recuerdos me llenaron, desde que íbamos en el jardín de niños hasta los últimos meses juntas, en todo ese tiempo no deje de llorar, reaccione cuando el amanecer me alcanzo, ya era hora de volver a casa.
Al menos ya había llorado lo suficiente como para poder enfrentarla y no ponerme mal frente a ella, yo me prometí que la dejaría libre y ella podría ser feliz, así que frente a ella tendría puesta la mejor de mis máscaras y por las noches podría deshacerme de llorar, hasta que un día ya no doliera como me está doliendo ahora.
Camine una hora más hasta que logre llegar a casa, cuando iba en el elevador me encontré con más de 60 llamadas perdidas, de mis padres, y el resto de MUSE, inclusive Eli me llamo, les mande un mensaje a todos diciéndoles que estaba bien que solo me fui a caminar y perdí la noción del tiempo. Entre al departamento arrastrando los pies, creo que correr y caminar toda la noche con unas zapatillas con 10 cm de tacón no fue buena idea.
- ¿Dónde estabas? – levante la mirada sorprendida ante la presencia de Rin, esa voz era la única que reconocería entre millones de voces, la he escuchado por tantos años que me es imposible no reconocerla.
- ¿Qué haces aquí? – pregunte sorprendida, seguía igual de bella que anoche con la diferencia de que el cabello ahora lo tenía revuelto y el maquillaje algo corrido como si hubiera estado llorando.
- ¿Me lo preguntas tú? Desapareciste toda la noche, y lo único que se te ocurre decirme es ¿qué hago aquí? Tomando en cuenta, la obviedad de que aquí vivo – me dijo con un tono de voz realmente siniestro, es malo hacer enojar a Rin, eso lo sé bien.
- Los siento, lo siento no debí preguntar eso – dije levantando mis manos como tratando de defenderme de una rabieta poco común de la peli naranja más dulce que conozco, grave error.
- ¿Qué te paso en las manos? ¿Por qué está llena de tierra? ¿Dónde te metiste?
Cerré los ojos e inhalé profundamente antes de contestar – solo fue una pequeña rabieta, no es nada que un poco de antiséptico y un baño no puedan limpiar – abrí los ojos para encontrarme con esa bella mirada llena de furia, me tomo de la muñeca y me arrastro literalmente al baño, me desvistió casi por completo tan rápido que no pude reaccionar.
En menos de cinco minutos ya estaba en la bañera, un poco asustada ya que el portazo que dio Rin al salir no es muy buena señal que digamos, cerré los ojos cansada, el agua y el cansancio tanto físico como emocional me estaba cobrando ya la factura traté de tranquilizarme lo más que pude para comenzar a bañarme, aunque el dolor era intenso al sentir el jabón directamente en mis nudillos no me detuve. Me lavé lo mejor que pude, para posteriormente salir de la bañera aun confundida. Afortunadamente en el cuarto de baño todos tenemos un cambio, así que me puse el pijama sin si quiera meditarlo por un momento.
Salí un poco asustada no quería enfrentarme a Rin, después del portazo que dio me asusté mucho y estaba segura que me mataría por mi irresponsabilidad, entre con cautela a la habitación esperando verla frente a mí, pero mi sorpresa fue grande al notar que ella se marchó. Voltee a la mesa del comedor para encontrarme con una nota breve pero muy clara.
Hanayo:
Las chicas llegaran en un par de horas Maki, sanara tus heridas, yo me voy a trabajar y a clases. No me esperes hoy saldré con Saíto.
Observe la nota por horas, o tal vez fueron minutos, solo sé que esas palabras tan frías me terminaron de matar, me fui a mi habitación con un sentimiento enorme de soledad y vacío, al entrar reconocí el santuario que le había hecho a Rin días antes de la fiesta tenía la absurda esperanza de que todo terminara de manera diferente, acondicione mi cuarto de tal manera que, la luz no entraba en lo más mínimo y al apagar las luces todo se volvía obscuridad, había acondicionado un hermoso planetario el cual se encendía con un botón adicional que tenía el apagador.
En las paredes de mi habitación estaban muchas fechas grabadas, desde el día en que la conocí, hasta el día que hice planes para recuperarla, hice una foto para colgar a lado de la ventana donde salíamos abrazadas, era nuestra primera cita, en la cama estaba aún envuelto y muy bien cerrado un álbum que hice estas semanas, en donde le contaba y le explicaba el porqué de todos mis miedos y como ella me salvo del vacío. Sin embargo, todo esto, se quedaría en mi habitación por años. No dejaría que nadie entrara nunca aquí.
Si llegaron las chicas en algún momento del día no me entere. Me recosté en mi cama y abrazando un pequeño gato color naranja de felpa que había comprado para ella me solté a llorar hasta que el cansancio y las emociones del día anterior me vencieron. Me sentía tan sola, e inútil que solo quería desaparecer, ahora más que nunca tendría que ser una muy buena actriz para salir a la calle y mirar hacia enfrente como si aún estuviera viva.
Me sentía simple y sencillamente estúpida. Desperté por el sonido de la puerta, alguien quería que saliera, y aunque no quería si no lo hacía sería peor. Me costó acostumbrarme un rato a las luces brillantes de las estrellas esparcidas por toda la habitación.
- Hanayo te estamos esperando en la sala, llevamos poco más de dos horas aquí y estamos preocupadas por favor ábrenos – escuche la voz de Maki. Suspire cansadamente antes de levantarme.
- En un momento salgo. – Respondí con la voz apagada.
Encendí la Luz de mi habitación, me acerque al espejo para peinarme un poco y limpiarme la cara, no iba a fingir, me sentía mal, pero tampoco quiero dar una imagen de mí misma devastada, yo me busque todo esto. Yo lo pagare, no me voy a matar físicamente, al menos no ahora. Me puse un pantalón de mezclilla blanco, con unas sandalias color hueso, una blusa verde con una hermosa rosa blanca al centro y un par de gafas obscuras. Si sería más que notorio que intentaba ocultar algo, pero por ahora me valía. No quiero llorar frente a nadie.
- Me preocupa. Ya se tardó – escuche como le decía Maki a las chicas.
- No te preocupes, dijo que saldría y confió en ella. – Le respondió Kotori.
- Insisto que deberíamos dejarla sola, por ahora, creo que esto ya es muy doloroso para ella como para que vengamos a molestarla con nuestras preguntas – dijo Honoka.
- No. Sé que es sentirse de esta manera y estoy segura que lo mejor sería escucharla. – Aseguro Eli.
Antes de que siguieran peleando sobre lo correcto salí a enfrentarlas. - ¿Qué les parece si mejor fingimos que no pasó nada y me acompañan a comprar la comida de la semana? Quiero saber cómo les fue a ustedes en la fiesta. Hoy simplemente no quiero y no voy a hablar de lo que paso con Rin y menos del cómo fue que terminamos.
- Esta bien, pero primero enséñame tus manos, si lo que dijo la cabezona es verdad...
- Ya se, se puede infectar – dije interrumpiéndola, me senté a lado de ella, para molestia de Niko se tuvo que ir a otro lugar porque las tres no cabíamos en ese pequeño sillón.
- ¿Quieres ir a algún lugar en especial Hanayo? – me pregunto Honoka con una gran sonrisa en la cara, al parecer poco a poco ella volvía a ser la misma y eso me llenaba de alegría pese a mi dolor. – Sí, quiero ir a beber un poco, sé que es un día entre semana, pero realmente lo necesito.
- No se diga más, iremos a un bar que conozco y es muy bueno. Trabaje ahí hace como un año y medio apuesto a que Kunkida- San estará muy contento de tenernos por ahí.
- Perfecto. Maki me duele ¿podrías ser un poco más cuidadosa por favor? – le dije a mi amiga tratando de no soltar un gritillo y varias lagrimas por el dolor.
- Lo siento amiga, pero algunas heridas ya se cerraron un poco y hay rastros de piedritas en ellas, si dejo que sanen así, sin sacarlo todo, en el futuro te volverá a doler y puede que tengamos que volver a abrirlas para sacar todo lo que tiene adentro, así que será mejor hacerlo de una vez. Si no se cierra una herida bien desde el principio puede que en el futuro se vuelva a abrir causando más dolor.
- Vale. Pero se cuidadosa por favor en verdad es doloroso.
- Y díganme ¿Qué tal se la pasaron anoche?
- Pues la verdad fue un fastidio, tuve una sombra purpura toda la maldita noche, ni si quiera pude ir al baño tranquila – me contesto Eli realmente enfadada.
- Te dije que de ahora en adelante seria tu sombra, que haría todo lo necesario para saber que estas bien.
- Y yo también ya te reiteré como mil veces que no es necesario. Tú tienes tus ocupaciones, no es necesario nada de esto que haces, tu novia se va a molestar si pasas más tiempo conmigo que con ella.
- No tiene nada que ver en esto Karen, además me preocupas cada vez más, o me vas a negar que esta mañana volviste a vomitar nada más despertaste, ¿me vas a negar que durante los ensayos apenas tienes tiempo de detenerte para no caer, por los repentinos mareos que tienes?
- Ustedes dos deténganse. No creo que haya sido para tanto. – Intervino Umi molesta por la actitud de las mayores.
- ¿Qué no lo fue? – pregunto una rubia colérica. – Ni al maldito baño me deja ir sola, uno de mis amigos fue a la fiesta, no sé cómo diantres se coló, pero lo hizo, estaba hablando con el cuándo, esta chica de aquí le propino una patada tan fuerte que estoy segura de que aún no puede erguirse por el dolor en sus partes nobles.
- NO. Las cosas no pasaron así, anoche esta señorita se la paso, intentado huir de mí, desde hace unas semanas la he notado muy rara y por eso me preocupa, un rato antes de que subieras a cantar, el idiota de la vez pasada se presentó a la fiesta, el que la golpeo frente a nosotras, y ella lo dejo acercársele, la volvió a amenazar porque les juro que por mucho que quieras hablar con alguien, no la toma de la mano tan salvajemente.
- Lo que pase conmigo y Daidouji es problema nuestro, NO TUYO.
- ¿Por qué demonios lo dejas acercarse tanto? ¿Por qué aceptas sus golpes? – pregunto muy alterada Nozomi. - ¿Qué acaso a tu novio le agrada esta situación? ¿O el problema es por él, aceptas todo esto por su culpa? – le pregunto arrinconándola.
- Maldita sea, yo termine con él desde hace más de seis meses. No tienes por qué meter a terceros en esto y si acepto todo esto, es cosa que a ninguna le concierne saber.
- Pues si me concierne, porque te quiero como…
- MALDITA SEA YA SE QUE ME QUIERES COMO A UNA AMIGA, DEJA DE RESTREGARMELO EN LA CARA – exploto Eli.
Nozomi no le contesto nada. No supo reaccionar al igual que nosotras, al parecer no era la única que tenía problemas fuertes. Eli intento irse, pero Nozomi solo la abrazo fuertemente, no le dijo nada, pero la abrazo tan intensamente que causo un pequeño sonrojo en Umi.
- Ni si quiera yo sé cómo te quiero – dijo fuerte y claramente, aunque su voz sonaba temblorosa. - ¿Podemos darnos una tregua por una semana? Solo una semana Elichi por favor, sé que es difícil para ti, pero también lo es para mí.
Eli trato de zafarse, pero Nozomi no la dejo. Al darse cuenta que no podría con ella, casi sin querer simplemente se dejó llevar y correspondió su abrazo.
- Solo una semana. La verdad también estoy cansada.
- Al igual que todas nosotras – dijo Niko poniéndose frente a ellas – sé que las cosas entre ustedes son difíciles, pero también es complicado para nosotras verlas pelear, solo les pido que esta semana intenten, retomar todo lo que vivieron antes de que se distanciaron, vayan por el postre favorita de esta rubia todos los días. Así comenzó todo, tal vez así se pueda sanar todo.
- Podemos ir a comer algo, en lugar de beber – me dijo Eli con las mejillas un poco sonrojadas.
- La verdad mientras pueda salir de estas cuatro paredes no me importa, a donde vaya.
Después de esa escena todas nos quedamos calladas hasta que Maki nos indicó que había terminado con las heridas de mis manos, me indico que tardarían unos tres días en sanar, pero para la fecha de nuestro concierto todo estaría mejor. Tal vez hasta podría salir a actuar sin los vendajes cuidadosos y muy bien elaborados que hizo en mis manos.
Salimos apresuradamente, del departamento, realmente me estaba ahogando, afortunadamente pudimos encontrar un lugar que nos hizo felices a Eli y a mí, era un bar, restaurant primero comimos algo, por primera vez no pedí algo con arroz, por ahora todo lo asociaba con Rin y el arroz era indudablemente una fuente inagotable de momentos que compartimos mientras ella comía ramen.
- Pues yo me la pasé muy bien en la fiesta, la verdad es que me reí mucho de varias cosas que pasaron – comento Honoka aguantándose la risa tratando de romper el pesado ambiente, al ver de reojo a Umi y Kotori tenía que tapar su boca para no soltar una carcajada.
- ¿Verdad que si Honoka? Es divertido ver a gente hormonal – decía Niko también riéndose de las mencionadas.
- ¿Por qué? ¿Qué paso? – dijo Nozomi siguiéndoles el juego.
- Veras íbamos entrando a los baños cuando escuchamos ruidos extraños en el servicio para discapacitados, como Honoka se asustó al escuchar quisimos ir a investigar, te lo juro que parecía como si quisieran matar a alguien. – conto Niko muy dramáticamente.
- Niko tiene razón, quise ir a auxiliar a quien fuera que estaba sufriendo, pero me equivoque, en efecto había un par de personas escondidas a medio vestir en el baño, les juro que jamás vuelvo a ayudar a nadie- dijo Honoka, a punto de carcajearse.
- ¡BASTA! – grito Umi muy sonrojada. – Fue un accidente, ósea, ya les expliqué que Kotori tenía algo atorado en el cierre del vestido y por eso… no era lo que parecía- trataba de explicar completamente roja.
- Yo pensé que ya había pasado su adolescencia – comento Eli con un tono poco común en ella.
- Claro, que ya paso fue un accidente – insistía Umi, parecía que en cualquier momento se iba a desmayar de la vergüenza. – Además a Honoka la encontramos en una situación peor y nadie le dijo nada.
- Ara, ara, Umi-chan no pensé que fueras ese tipo de personas, delegando responsabilidades y justificándote por actos ajenos – volvió a decir la peli morada de manera burlona, mientras fingía llorar. – Yo no te eduque así.
- Kotori diles algo – dijo la peli azul con un puchero enorme en la cara.
- Umi-chan déjalas, solo están celosas de que nosotras aun mantenemos la llama viva – dijo Kotori tomando a la primera por sorpresa por su respuesta, la cual no supo que decir y comenzó a tartamudear, cosa que aprovecho la pajarita para robarle un beso, no muy decente frente a todas.
- ¿Quieren que vaya a sacar a la gente del baño? – pregunto Maki aguantando la risa.
No contestaron, solo siguieron besándose y con un gesto que hicieron con las manos nos pidieron que las ignoráramos. Honoka solo se empezó a reír mientras Niko comenzaba a contarnos como se la pasaron ella y Maki en la fiesta.
- Pues yo me divertí mucho, gracias a que invitaste a la familia de Maki y Niko pudimos compartir un rato con nuestra preciada familia. Kokoro, me sorprendió al parecer está experimentando su primer amor, solo espero que ese niño no haga llorar a mi pequeña hermanita. – Dijo poniendo un gesto gracioso en la cara parecía que quería ahorcar a alguien invisible.
- No seas exagerada Niko-chi tu hermana ya va a cumplir 15 años es normal que se enamore.
- Nozomi, yo no peleo que se enamore, peleo que el idiota al que le entrego su corazón pueda ser un animal, no voy a permitir que nadie le haga daño.
- Mi vida, debes dejar que tus hermanos se equivoquen, recuerda que tu aprendiste sola a controlarte y a seguir adelante, en especial con nuestra relación, pero te entiendo, aunque solo es mi pequeña cuñadita también me dio cierto miedo que la lastimen.
- Que hermosa familia – dijo Eli molestando a Niko.
- ¿Verdad que sí? – molesto Kotori esta vez, al parecer ya habían terminado con sus muestras de afecto.
- Yo tengo a mi novia y a mi familia, y soy feliz por eso, que ustedes sean unas envidiosas no es mi problema – dijo Maki jugando con un mechón de su cabello.
- Tsundere – le dije sacándole la lengua.
- ¿Y tú Honoka? ¿Qué hiciste ayer? Porque después de la presentación de Hanayo-chan tú y Kira desaparecieron misteriosamente – molesto Umi esta vez. – además de que a pesar de ser una fiesta de noche en un lugar muy bonito creo que iban demasiado formales.
- Nada en especial. – contesto la implicada haciéndose la desentendida. Todas la observamos fijamente ya que pese a su respuesta estaba ligeramente sonrojada. La observe detenidamente hasta que mis ojos se posaron en un pequeño detalle.
- ¿Qué significa ese anillo Honoka-chan? – me gano la pregunta Kotori.
- Nada en especial. Solo acepte casarme con Hiroshi – contesto como si nada la ex peli naranja.
- ¿QUÉ? – gritamos todas.
- Cuéntanos ¿cómo fue? ¿se casarán pronto? – pregunto Niko con los ojos llenos de ilusión.
- ¿Estas completamente segura de casarte? – Pregunto Umi.
- ¡Felicidades! – Dijo Kotori.
- Tranquilas les contare como paso – dijo con una gran sonrisa en los labios.
Después de que Hanayo se presentara me tomo de la mano y me saco corriendo del lugar, cosa que se me hizo divertida los primeros 2 kilómetros después de eso ya lloraba por el dolor en los pies. El al ver mi mirada llena de dolor me cargo en sus brazos hasta que llegamos al lugar adecuado. Fue muy vergonzoso porque, aunque quería pasar desapercibida él me fue haciendo reír por todo el camino. Llamando la atención de muchos, me llevo a una linda playa abandonada, contrato un vehículo que nos llevó hasta ahí después de que llegáramos al lugar donde nos iban a encontrar, en el camino, estuvimos jugando a adivinar lo que veíamos, jugamos un poco con las cartas, fue hermoso, porque me sentía muy feliz solo por estar con él.
Al llegar me encontré con una hermosa cena completamente romántica, a mitad de la nada había cuatro faros encendidos por un fuego hermoso, lo cual era perfecto ya que a pesar del frio que hacía en ese lugar por la época del año se mantenía caliente y muy agradable.
- ¿Con motivo de que me has invitado a esta cena? – le pregunte a mi novio viéndolo a los ojos. El solo me sonrió e hizo un gesto dando a entender que no había un motivo en especial cenamos entre bromas y anécdotas pese a que habíamos tenido un par de peleas recientemente me sentía feliz por estar con él, gracias a él había aprendido que merecía ser amada, aunque mis padres se equivocaron conmigo y de cierta manera yo con ellos, merecía el amor que tenía en mi vida.
Después de cenar y que el personal que el contrato me invito a dar una caminata por la playa. Era extraño ya que sin querer nos vestimos muy parecido para la fiesta yo si recuerdan llevaba un vestido de gala, color azul marino con algunos detalles en formas de pétalo de cerezo, pero eran blancos, subían desde la falta hasta el hombro en forma de espiral. Aunque claro se logró de esa manera porque él me lo obsequio y me rogo que me lo pusiera.
- Honoka, ¿no crees que nuestro futuro es un poco incierto? – me pregunto preocupado.
- La verdad si, lo creo, porque nadie tenemos nada asegurado, no es sencillo tener en claro que va a pasar. Sé que las cosas entre nosotros no han sido fáciles y en gran parte ha sido por mi culpa. Aun así, espero poder pasar mucho tiempo contigo y poder construir algo real juntos. – Le dije mirándolo a los ojos intensamente.
- Tienes razón no sabemos que nos espera en el futuro, y me ha tenido muy preocupado eso desde que nos encontramos, me pone un poco en jaque que mi padre me volviera a comprometer y la verdad es que no me cansare de luchar hasta lograr que esa estúpida idea se vaya de su cabeza, así tenga que olvidarme de mi padre por el resto de mi vida, como sea tiene a mi hermana para eso, con ella también podría cumplir sus caprichos, si elige a la persona adecuada – me dijo muy serio.
- Eso se escuchó muy egoísta Kira – le dije haciendo un gesto molesto por su insensible cometario. – Si le pides eso a tu padre, simplemente estas haciendo de nuevo lo que no quieres vivir, y será una cadena interminable de dolor si no llegan a un verdadero acuerdo.
- Lo sé, pero la verdad no sé qué más hacer. – me dijo poniendo cara de cachorrito arrepentido.
- HIROSHI KIRA, ¿Ya se lo propusiste a tu padre? – le pregunte algo exaltada por la idea.
- Si te digo que no, ¿me creerías? – me dijo poniendo un puchero tan adorable que estuve a punto de olvidar el tema y lanzarme a besarlo, pero afortunadamente tuve el suficiente autocontrol para evitar eso, solamente lo mire seriamente, esperando una respuesta. – Perdón – me contesto – pero realmente no quiero separarme de ti, yo quiero casarme, pero contigo, quiero tener un futuro contigo, tener hijos, construir lo que tanto soñábamos desde nuestra prematura juventud, desde antes de que nos diéramos cuenta de lo casquivano que puede ser este maldito mundo.
- Se lo que sientes, mi amor, pero no podemos ser tan mezquinos, es como si yo les dijera a mis padres que casaran a Yukiho, a final de cuentas lo único que quieren es proteger su fortuna quien se case no va a cambiar el fin, ya que tendrán un heredero que reclame el lote, pero no es correcto mi amor – le dije mientras acariciaba su cara.
- Esta bien. Tienes razón – agacho la mirada mientras hacia un puchero aún más adorable que el anterior – ¡ya se tengo la solución perfecta! – exclamo emocionado – antes de que le preguntara empezaron a explotar cientos de fuegos artificiales frente a nosotros. Los cuales iluminando el mar y todo el cielo antes obscuro se llenaba de luces, pocos segundos después, se leía un hermoso letrero el cual decía ¿Quisieras casarte conmigo? Millones de colores a mí al rededor, los cuales eran testigos de mi sorpresa y la emoción que me lleno en instantes. Me giré rápidamente para encararlo y lo encontré frente a mi arrodillado con una cajita en la mano y una sonrisa en la cara.
- ¿Quieres ser la prometida que no estaba en los planes de mi padre? – solo atine a sonreír plenamente y lanzarme a sus brazos llena de felicidad, no le conteste con palabras simplemente lo bese llena de alegría.
- ¿Eso es un sí? – pregunto burlón.
- Mo, no me hagas reconsiderar las opciones – le dije dándole un zapé en por gracioso.
- Después de eso, simplemente nos quedamos haciendo planes hasta que llegaron por nosotros, la verdad es que aún no puedo creer lo que está pasando es mágico, es increíble – dijo Honoka con los ojos llenos de alegría.
- ¿Cómo es posible que te hayas vuelto tan cursi? – dijo Nozomi mientras hacía gestos graciosos imitando la cara de boba que tenía nuestra amiga.
- No se burlen, estoy feliz – dijo haciendo un puchero, haciéndonos reír a todas.
- Lo que no puedo creer es que alguien haya sido capaz de sacar el lado romántico de tu cabezota con lo densa que eres – dijo Umi intentando molestarla.
- Hay no, tu no me vas a salir con que yo soy densa si tú eres la princesa de la densidad – contra ataco Honoka con una media sonrisa – sino preguntémosles a Kotori cuanto no sufrió porque no entendías las señales tan obvias que te mandaba.
- No soy densa. Solo me avergonzaba pensarlo.
- Ni intentes justificarte, porque tú y ella siempre se estaban echando indirectas tú con tus canciones y ella con sus vestuarios donde siempre la primera en ser dibujada eras tu – contra ataco Eli.
- Y hablo el príncipe de todas las legiones de densos de Japón – contra ataco Niko.
- No, no, no, no tu no hables, que si no es porque la última pelea que tuviste con Maki antes de que comenzaran a salir se dio, te aseguro que seguirías amándola en secreto – dijo Nozomi.
- ¿Mira quién lo dice? – le dije antes de tomar un trago a mi bebida.
- Hanayo, no las apoyes – exclamo sorprendida Maki intentando no reírse por la pelea tan absurda que estábamos teniendo.
- No y no y no, las densas y super densas son Umi, Eli, Honoka y Rin sino pregúntale a Hanayo lo que le costó hacer entender a Rin que no tenía nada con MI MAKI, ¿o no Hana…- antes de terminar todas se quedaron calladas realmente incomodas por el ambiente que se desarrolló de un segundo a otro.
Sonreí tranquilamente – tienes razón me costó mucho trabajo que solo recordarlo me da migraña – volví a beber de mi copa hasta dejarla vacía, levante la mano para pedir otra ronda de lo que estaba bebiendo antes de continuar con mi respuesta- pero al final creo que la más densa fui yo, espero y todas sus relaciones no terminen nunca y tengan la fortaleza de luchar por lo que tienen en conjunto y no por su lado.
- Hanayo no quise…- intento disculparse Niko, pero no la deje terminar.
- No te disculpes, no podemos ocultar ni negar por siempre que Rin y yo terminamos así que por ahora no me digan nada más. Sigamos platicando. – sonreí tratando de sonar tranquila.
Por un momento nadie dijo nada, el mesero llego con mi bebida, pero antes de irse si quiera ya me la había terminado, le pedí un par de bebidas más antes de que se fuera evitando así que viniera muy seguido a la mesa. Poco a poco recuperamos la conversación, pero algo de mí no me dejo concentrarme de nuevo, seguimos platicando por un par de minutos hasta que alguien llamó mi atención.
- Escóndanme – alcance a gritar antes de meterme en medio de Eli y Umi quienes se divertían a costa de Honoka.
- Koizumi san, que gusto encontrarnos – escuche la voz de mi adorado director.
- Yamamoto-Kun, que gusto verlo – le conteste tratando de no escucharme asustada ni nerviosa por su actitud hacia mí.
- Me sentare un momento, Koizumi – dijo cuando ya estaba sentado, - milagrosamente pudo hacerlo pese a que éramos ya 8 personas. - ¿pensaste lo que te dije? Es una muy buena oportunidad, y queda poco tiempo para poder responder.
- No he pensado en nada de eso, he estado ocupada – conteste algo sonrojada por la mirada de intriga que mis amigas tenían sobre mi – además – continúe pese a la vergüenza que me causaba – como ya le había dicho prefiero centrarme en terminar mis estudios completamente antes de pensar en la posibilidad de irme al extranjero.
- Pero no es solo irte al extranjero, es iniciar en películas, series en estados unidos, podrías despegar tu carrera con broche de oro y asegúrate el éxito eternamente. Cantas, bailas, actúas e interpretas de manera excepcional, un talento único, y no lo digo solamente porque además de todo eres hermosa desde tu rostro hasta las perfectas formas de tu cuerpo. – Me dijo viéndome lujuriosamente.
- Sensei, ya le dije que yo no estoy interesada, ni en esa oportunidad, ni en usted – le dije molesta por su actitud.
- ¿Es por la chica gato? Ya te dije que ella no vale la pena, te dejara botada en cuanto pueda, y este sacrificio será en vano, sal, busca nuevas oportunidades y olvídate de ella, veraz que lejos de esa peste peli naranja podrás pensar más claramente. El hecho de que me gustes y mucho, no implica solamente el perfecto físico que tienes, sino también tu talento, no lo dejes perder por una chiquilla que se emberrincha y no escucha tus razones, por cierto, me llamo Saotome san, necesita saber si podrás o no comenzar con la próxima obra de teatro – me dijo ya un poco molesto.
- Llamare al señor Saotome cuando sea necesario. Si me disculpa está interrumpiendo una salida con mis amigas, nos veremos la semana que entra en gira, después de eso espero no volver a encontrármelo nunca – le conteste muy despectivamente.
- Claro, yo espero lo contrario, ojalá nos toque tener la vida juntos, Hanayo, por cierto, me saludas a Hoshizora y su nueva conquista, me agrado mucho verlos tan felices en el cine, sino me crees pregúntale por el final de la película romántica de estreno, aunque pensándolo bien no sé si le puso atención, estaba muy entretenida si sabes a lo que me refiero – me giño el ojo, se levantó y sin despedirse se fue dejándonos ahí. Me moleste mucho y no sabía qué hacer, trate de respirar lo más calmadamente que pude, pero se me hacía difícil.
- ¿Quién era ese? – pregunto Maki una vez que salió de su sorpresa.
- Mesero, una botella de lo que estoy tomando – grite, sin contestarle a la pelirroja, me termine el contenido de mi copa y la que seguía antes de contestar – es el director de mis últimas tres obras de teatro, pero es un pesado, por eso no las invite a ninguna. La ocasión que Maki y Niko fueron fue por merita casualidad. Al principio Rin me acompañaba a todas, pero cuando llegue a esa compañía elegí no decirle más nada, una sola vez me vio con ella y se la paso molestando, no quería exponerla, Rin estaba llevando muy bien el olvidar su pasado, como para que la expusiera a un idiota como el que no supo. Respetar una negativa, yo no era como el resto de sus actrices que por obtener el protagónico se dejaba besar y toquetear. Al final mi talento supero a esas fulanas y él se vio obligado a darme los protagónicos, nunca me dejo tranquila – les conté, tratando de escucharme tranquila, pero por sus caras creo que cause el efecto contrario. El mesero llego segundos después y solamente puso la botella frente a mí, ignore los ingredientes que acompañaban al licor, para vaciar su contenido en mi vaso y después tomarlo sin reservas.
- Deja de beber tan rápido o tendremos que llevarte a rastras a tu departamento – me riño Maki, la ignore y volviendo a servirme, tome el contenido de mi copa hasta dejarla vacía de nuevo, volví a servirme antes de contestar – no te preocupes tengo más aguante del que parece y por hoy no quiero saber nada de lo que es correcto o no, así que, por favor, déjenme embriagarme hasta que ya no pueda más con mi alma – nadie me contesto. Seguí tomando hasta que perdí la conciencia, lo último que recuerdo son las luces de mi cuarto, esas estrellas que había creado solamente para ella.
Íbamos de regreso a nuestra casa, después de dejar a Hanayo en su departamento y que una sorprendida Rin nos cuestionara el porqué del estado alcohólico de su compañera y que nadie fuera capaz de responderle haciéndola enojar un poco, por fin llegaríamos a casa.
Íbamos en el elevador en completo silencio. Maki estaba entretenida peleando por mensajes con sus padres mientras Niko, volteaba el rostro fingiendo que eso no le molestaba, salimos del departamento en calma, pero conforme nos acercábamos a nuestro departamento comencé a escuchar los gritos acalorados de una pelea.
- ¡NO SE TE OCURRIO OTRA MALDITA IDEA MÁS QUE LA DE PROPONERLE A MI PADRE CASARME! – gritaba una mujer, esa voz la conocía, claro que la reconocería en cualquier lugar.
- Cálmate por favor. Ya te dije que yo lo voy a solucionar, además ya te dije que me voy a casar, y pronto sabrás con quien.
- YA TE DIJE QUE NO ME IMPORTA CON QUIEN TE CASES, PERO CASATE TU – volvió a gritar esa persona, cosa que no me gusto porque le gritaba a mi novio,
- Por favor ya cálmate – le dijo Hiroshi tratando de calmarla. Íbamos entrando cuando los vi a los dos frente a mi tan iguales y tan distintos ella la que fue mi amiga un tiempo, y el, el amor de mi vida.
- NO ME VOY A CALMAR, PRIMERO ME QUITASTE EL AMOR DE LA CHICA QUE AMABA Y AHORA MI LIBERTAD, ¿QUIÉN TE CRES QUE ERES? – Grito aún más fuerte.
- Ya te dije, que lo solucionare, me voy a casar pronto y mi padre desistirá de su estúpida idea de casarte.
- ¿QUIÉN DEMONIOS SE QUERRIA CASAR CONTIGO MALDITA SEA? Porque según yo, no puedes lograr que nadie se quede a tu lado – le dijo con burla. Lo cual me molesto mucho.
- Yo, soy la persona con la cual se va a casar – dije firmemente desde la puerta, sé que ella reconoció mi voz al instante, se giró rápidamente para encararme, ahí estaba ella justo como la recordaba, igual de pequeña, como en nuestros tiempos de preparatoria, me sentía algo avergonzada por la situación, pero no iba a permitir que le gritoneara de esa manera. – Hola, Tsubasa hace tiempo que no nos veíamos.
Ella me miro con mucha sorpresa y no solamente por volvernos a encontrar o la situación ambas estábamos demasiado impactadas por lo que estaba pasado.
Honoka – susurro antes de que ninguno de los presentes pusiéramos decir nada, se desmallo por la impresión.
Continuara…
Muchas gracias por sus comentarios, de verdad que me hacen muy feliz.
