CAPITULO DIECISIETE

Silencio…

Todo se encontraba en absoluto silencio en la habitación. Después de que me desmayara desperté en la habitación de mi hermano lo sé porque los colores que tenían las paredes solo podían pertenecer a sus egocentrismos, todo estaba pintado de blanco con los bordes azules, había fotografías muy bien colocadas cada sesenta centímetros, había fotos de guitarristas, paisajes y de la familia o lo que era su familia originalmente ya que ni mi madre, ni yo aparecíamos en ellas. Siempre me he preguntado si nos odia, sé que no fue sencillo para el ver como después de que su madre muriera, papá comenzó a salir con varias mujeres hasta que conoció a mamá, aun así, el trato con él siempre había sido muy distante, para ambas.

Me reincorpore tratando de ubicar un reloj, no tarde mucho en encontrarlo. Estaba en su escritorio junto a una foto de él y Honoka, me levante para tomar con mis manos temblorosas la prueba de que mi corazón se había vuelto a romper, cuando mi padre me informo que tenía que casarme por el bien de la familia, me volví loca, el trato era que yo me deslindaría de toda mi herencia de ser necesario, pero él me dejaría seguir con mi carrera como idol, y ahora por culpa de mi estúpido hermano, papá quería casarme.

Han pasado tantas cosas desde que me aleje de él y de Honoka, recuerdo que nuestra última cita no fue lo mejor, ese día me le confesé, le dije que la amaba y que quería que fuera mi novia, ella solo se sonrojo y bajo la cabeza, pidiéndome perdón ya que ella no sentía eso por mí. Me conto que estaba enamorada de un chico, alguien más que la hacía feliz, que pronto si le permitía me lo presentaría, por esas fechas mi hermano regreso a casa.

Estaba muy emocionado porque nos presentaría a la chica que había elegido como esposa, por la cual peleo hasta casi perderlo todo con mi padre, de hecho, lo había perdido todo, pero aun así insistió en presentarnos a su chica. Bendita sorpresa nos llevamos los tres cuando nos encontramos frente a frente, su novia era mi amada Honoka, la cual estaba demasiado impresionada por verme ahí, lógicamente nunca imagino que él y yo seríamos hermanos.

Toc, toc, toc – disculpa Tsubasa ¿estas despierta? – pregunto tímidamente Nishikino al otro lado de la puerta.

- Si – conteste secamente.

- Estamos esperándote para el desayuno, sal en unos momentos por favor.

- Gracias – le respondí secamente. Cerré los ojos y me prepare mentalmente para lo que me enfrentaría no quiero hacer una escenita, pero aún existe mucho dolor, por culpa de estos idiotas y de mis propias acciones. Tomé con cuidado mi abrigo color negro, y me lo puse, tenía frio, el invierno estaba siendo especialmente duro este año. Antes de salir respire profundamente y me prometí a mí misma que esta vez me iría con todas las respuestas que necesito, para seguir con mi vida.

Y de ser posible, podría perdonarlos, porque, aunque me doliera aceptarlo, cuando me aleje de ellos me aferre a un odio infundado que ya era momento de olvidar y seguir adelante.

- Honoka, Honoka, HO-NO-KA – escuche que me gritaron muy cerca del oído, hasta brinque del susto que me causo.

- ¿Por qué me gritas? – le respondí al idiota de mi novio mientras lo golpeaba en el pecho, la cabeza, donde podía, el simplemente se comenzó a reír por mi actitud "infantil" según me decía entre risas.

- No te enojes, mi niña hermosa, es que no me hacías caso, por eso tenía que llamar tu atención – me dijo mientras me abrazaba e intentaba besarme para que me estuviera tranquila. Intente no ceder ante sus provocaciones, pero me fue casi imposible no hacerlo. Es adictivo estar con él, desde que me pidió matrimonio, los dos estamos especialmente melosos, no podemos vivir sin estar lejos, lo adoro.

- Deja…- beso – de ser…- beso – tan meloso – beso – tenemos muchas cosas – beso – que aclarar – beso – con tu hermana – le dije como pude, pero simplemente me ignoro, estábamos en mi habitación. Después de que Tsu, se desmayara la dejamos dormir ahí y nosotros dormimos en la mía. Fue hermoso, porque pese a que ambos nos moríamos de ganas por ser uno, resistimos, para guardarnos al momento de poder llamarnos esposos. Aunque es hermosa y bella nuestra intención resistir, no es sencillo.

- Esta bien. La verdad es que no sé qué decirle a Tsubasa, seguramente ella piensa que la odio pero no es así, simplemente ella y yo somos demasiado diferentes y jamás tuvimos el tiempo de convivir verdaderamente, cuando ella nació, mi padre en seguida me mando a un internado en Europa, regrese solamente a estudiar la universidad y los únicos momentos que pasamos juntos fueron cuando le platique del amor de mi vida, y cuando peleamos porque nos dimos cuenta que amábamos a la misma persona – me dijo poniendo un puchero hermoso, no me resistí y lo bese, era un tramposo.

- Aun así, debemos enfrentarla, la verdad es que después de esa pelea que tuvimos, me sentí sumamente mal por ella, por ustedes, intente no creer que su distanciamiento seria aún más grande por mi culpa, pero no lo logre, pocos días después paso lo de mis padres y me llene de miedos. Por eso termine contigo de esa manera tan tonta, y deje a un lado a Tsu, para encerrarme en mi dolor.

- No sé por qué no me sorprende, pero, sabes una cosa, esta vez no dejare que te arranquen de mi lado, nada, ni nadie, serás mi esposa para toda la vida, tendremos hijos igual de hermosos y atolondrados que tú, con mi hermosa personalidad y podremos salir adelante – declaro tan seguro de sí mismo, que no tuve opción más que afirmar con un beso, la promesa que sin querer me hizo, la oportunidad de ser felices.

- ¿Lista para lo que venga? – me dijo sonriendo.

- Solo si tu estas a mi lado, para sostener mi mano.

Después de ese momento exageradamente cursi entre nosotros, nos levantamos para ir a preparar el desayuno. Maki nos hizo el favor de llamar a Tsu para poder desayunar, eran las 7:30 antes del meridiano, las chicas llegarían a las 09:00 para ensayar hasta las 12:00 pm. Eli y Nozomi partirían a su viaje de aquí. Así que tendríamos el tiempo necesario para platicar. O al menos intentarlo, sospecho que, aunque queramos no todo será tan sencillo.

- Buenos días – Saludo Tsubasa tímidamente al entrar a la habitación, la observe fijamente, realmente había cambiado un poco más no lo necesario como para olvidarme de ella. Había crecido al menos unos 5 centímetros, seguía siendo bajita, casi tanto como Niko, la sorpresa es que ella lo era más, al menos la chef número uno del universo puede sentirse orgullosa por eso. Había crecido en todos los sentidos ya que, al tener una figura muy bien contorneada, podías delinear solo con la vista su cuerpo.

Vestía un overol sencillo color blanco, y unas botas del mismo color que le llegaban hasta las pantorrillas, parecía un lindo enanito sacado de un cuento de navidad, ya que, con su cabello largo, tan anaranjado como lo recuerdo y un tierno puchero de nerviosismo, te hacía sentir ganas de protegerla, desde que la conocí eso me inspiro un sentimiento enorme de protección. Siento lo mismo por ella, que por mis amigas una fuerte conexión que nos llena de alegría al saber que todo puede ser diferente si estamos juntas.

- Buenos días, hermana, siéntate, te estamos esperando para comenzar – hablo mi novio muy serio, yo solo sonreí de medio lado, algo nerviosa por la reacción que pudiera tener, puse frente a todos, un poco de fruta picada, jugo, y unas tostadas, deje en la mesa crema de maní, mermelada de fresa, frambuesa y melocotón, maple, y todo lo que encontré que pudiera acompañar el desayuno, me sentía muy nerviosa y más porque al comenzar a comer ninguno dijimos nada. Fue el desayuno más tenso que he vivido en 5 años.

- Gracias por la comida – dijimos todos, después de iniciar nuestro día.

- ¿Dónde se encuentra Nishikino? Pensé que nos acompañaría, como ella fue la que me llamo para venir – pregunto Tsubasa sin vernos a los ojos.

- Ella y Niko, salieron a desayunar, tenían una plática pendiente y nos quisieron dejar nuestro espacio – le contesto Hiroshi algo nervioso.

- Son muy amables. – Respondió sin verlo.

- Bien, es momento de hablar directamente de lo que paso entre nosotros hace años, y dejarnos de evasivas, me desesperan – les dije mirándolos de reojo, a veces mi novio y mi amiga son insoportables.

- Bien. Concuerdo contigo Honoka, ¿Por qué le dijiste a mi papá, que me casara? ¿Qué te hice hermano? ¿de verdad me odias tanto? El trato era que, si yo me convertía en Idol, yo me olvidaría por completo de la herencia que me "correspondía" pero ¿Qué paso? ¿Por qué me quieres arruinar la vida? – le pregunto Tsubasa con lágrimas en los ojos – te quedaste con el amor de la única persona que he amado, y eso no te lo puedo pelear porque solo ustedes conocen su historia. Pero ¿Por qué tanta tiranía conmigo?

- Yo, Tsubasa, veras… no te odio ni mucho menos quiero que te pasen cosas malas en tu vida, yo en realidad te quiero mucho, pero no sé cómo hablar contigo, tenía cinco años cuando nos separaron y nuestros padres nunca, nos permitieron estar juntos como hermanos. Todo empeoro cuando al cumplir 18 años papá me informo que tenía que casarme quisiera o no. Pero yo ya estaba enamorado de mi hermosa Honoka, la conocí la primera vez que vine de visita, era abril ella aún tenía 13 años, y pues nos hicimos amigos, hasta que me enamoré y …. Tsubasa, perdóname – dijo mi novio poniéndose rápidamente de pie, para arrodillarse frente a ella, sorprendiéndonos a las dos. – Perdóname por haberte fallado como hermano y más por meterte en este problema, pero fui egoísta, después de casi cinco años de estar a la deriva por fin volví a ver a Honoka y pensé en darme por vencido con ella.

Pero no pude, la amo tanto que luche hasta lograr que su corazón se abriera de nuevo, y papá volvió a elegir por mí, me grito que estaba comprometido y que no tendría otra opción más que casarme o me quitaría mi herencia, pero le grite que poco me importaba, porque ya estaba estable económicamente, después de nuestra primera pelea y que dejara de apoyarme, trabaje mucho para juntar dinero e invertirlo en muchos negocios y uno funciono, actualmente soy el dueño de un restaurant, una discoteca y una cafetería, por eso no me preocupo por el dinero, porque puedo mantenerme solo. Le hice la recomendación a mi padre en un momento de enojo y fue más que nada una burla la que le hice, no creí que fuera capaz de hacerlo, te prometo que lo voy a arreglar – dijo sin levantar la cabeza.

- Levántate, estúpido hermano, ¿Cómo voy a odiarte, si haces esto? – dijo Tsubasa mientras se ponía a su altura para levantarlo y abrazarlo, se vieron a los ojos y se soltaron a llorar, era demasiado bello ver como su relación se había sanado o al menos comenzaba a ser diferente con un acto tan difícil, y a la vez tan simple, voltee la mirada, me alegraba por ellos, pero me dolió mucho por mi situación con mi hermana.

Muy en el fondo daría casi cualquier cosa por poder volver a escuchar a mi hermana regañarme por lo cabezota que solía ser, por llegar a mi casa, y ver a mis padres tan tranquilos como siempre, y darles las gracias porque no se cansaban de producir pasta de judías para que pudiéramos comer y darme una vida tan llena de alegría. Solo que eso no eran más que sueños míos, seré muy feliz junto a mi futuro esposo, pero aun así siento un dolor en el pecho al saber que nadie de mi familia me acompañaría ese día.

- ¿Qué pasa mi amor porque lloras? – escuche que me decía mi novio regresándome a la realidad, los mire de nuevo ambos estaban frente a mi mirándome preocupados, por las lágrimas que ni siquiera era consciente que derramaba, hasta que me lo dijo.

- Me siento muy feliz por ustedes, es todo – les dije tratando de poner mi mejor sonrisa, la más sincera, no mentí de verdad estoy feliz por ellos.

- Ya veraz que todo se solucionara con tu hermana, al menos a ella la podrás recuperar pronto – no le conteste solo me solté a llorar, detesto estos momentos de debilidad, pero de verdad, extraño a mi familia, entre lágrimas le conté a Tsubasa lo que paso con mis padres y mi hermana, fue muy bueno porque, aunque seguía llorando, ya no sentía ese horrible peso que me asfixiaba en el pecho.

- Dale tiempo al tiempo, veras que todo se soluciona entre ustedes, creo que a veces todos se equivocan y causamos daño al equivocarnos, pero no por eso, podemos decir que lo que otros hacen es lo más terrible, sin querer nosotros podemos hacer cosas peores – me dijo Tsubasa mientras me tomaba de la mano con cariño.

- ¿No creen que es extraño? – les dije después de notar lo absurda que era esta situación, dos hermanos, enamorados en algún momento de mí dándome su apoyo incondicional, tan diferentes tanto emocional, como físicamente, es una cosa muy rara.

- Si lo es, pero les voy a ser sincera, aun te quiero Honoka, pero no sé de qué manera, eso aún lo tengo que descubrir, son muchas emociones por un solo día, y no soy tan buena asimilando las cosas. Pero de algo pueden estar seguros los dos, no me meteré en su relación y cuentan con todo mi apoyo, será difícil, porque me he aferrado tanto a quererte que ya no sé, si realmente te amo, como algo más que mi amiga, y a ti querido hermano, viví toda la vida pensando que me odiabas, y ahora que se, que no es así tampoco sé muy bien que debo hacer – nos dijo tan lento como pudo, respiro hondamente y continuo, mientras nos tomaba de la mano – solo quiero que todos seamos felices, porque al final, ustedes, Erena y Anju, son mi familia, más de lo que nuestros padres pudieron ser.

- Te prometo que podremos ser buenos amigos, más que hermanos y que cuentas siempre conmigo, no estás sola y resolveré el grandísimo conflicto en el que te metí, eso te lo prometo – le dijo mi novio mientras se levantaba y la abrazaba, se veían graciosos, el un monstro enorme, ella tan pequeña y con esa apariencia tan frágil. Realmente me siento feliz de tenerlos en mi vida pese a todo.

Después de eso, nos quedamos platicando un muy buen rato hasta que llegaron por ella, se despidió de nosotros con una gran sonrisa en la cara, limpiamos todo lo que habíamos ensuciado mientras tarareaba una canción. Hiroshi simplemente me sonrío y comenzó a molestarme, aun me sentía un poco triste por el recuerdo de mi familia quebrantada, de todo aquello que he perdido. Le agradezco tanto tenerlo. Seguimos jugando hasta que llegaron las chicas y nos encontraron en el suelo de la sala jugando como niños pequeños. No podía ser una mujer adulta, simplemente lo amo demasiado como para no aprovechar mis días junto a él.

Salimos del departamento en completo silencio, las cosas estaban especialmente tensas entre nosotras dos, todo comenzó la semana pasada, me encontraba trabajando por fin había logrado ser la segunda al mando en el restaurant en el que trabajaba a medio tiempo, al parecer soy muy buena, o al menos eso dice mi maestro, aun así, a veces me pregunto si será verdad. Aquel día había demasiada gente en el restaurante tanto que apenas nos daban un respiro entre pedido y pedido, afortunadamente ese día tendría una mejor paga.

Seguí como si nada hasta que me llamaron de la gerencia pensé que me mandarían a comprar algunos ingredientes que estaban faltando, ya que el maestro es muy especial para las compras. Mi sorpresa fue enorme cuando me encontré con el padre de Maki frente a mí, mi jefe solo me miro con disgusto y me dejo asolas con ese hombre tan falto de sentimientos.

- Con que, eres la segunda al mando de un restaurant de cuarta – me dijo con un gesto lleno de satisfacción al comenzar a humillarme – me imagino que al menos mi hija ya puede comer cosas con grasas. Recuerdo que cuando íbamos a restaurantes con clase, regresaba la comida con una cara de asco total, pero en fin no es de eso de lo que quiero hablar contigo.

- ¿Qué desea entonces? – le pregunte con la voz a punto de quebrarse por el coraje que me estaba haciendo pasar.

- ¿Cuánto dinero quieres para alejarte de mi hija? Hablo en serio Yazawa, mi hija tiene un futuro brillante, y tu simplemente la estás haciendo atrasarse en ese proyecto, no sé, si te dijo, pero cuando cumplió 10 años le presentamos a su futuro marido y tú, no te vas a interponer para que ella cumpla el propósito con el que nació, ser una digna heredera de esta estirpe.

- Conozco la historia, y también sé que él no se quiere casar con ella. Y no quiero nada de su cochino dinero, yo no voy a renunciar a ella por ningún motivo. Señor se lo digo de verdad a este paso su hija lo va a odiar con toda su alma, no voy a separarme de ella, para que la condene a una vida que no merece.

- Tu no conoces nada de mi familia, ni de las personas con las que te metes, espero y tengas suerte para volver a encontrar un trabajo. Te prometo que mientras yo respire no tendrás un día de descanso, en medida que sean necias lo pagaras, tú y solo tú, lo perderás todo, eso tenlo por seguro. Mi hija hará lo que es correcto me cueste lo que me cueste, así sea a costa de tu propia vida. Y por cierto espero que no vuelvas a hacer una escenita como la de hace unos días tratando de defendernos.

- No se preocupe, nos veremos muy seguido, de ser necesario perderé mi vida con tal de que mi novia tenga una vida feliz, lejos de su estupidez.

- Te vas a arrepentir de esto Yazawa, por cierto, esta despedida, lárguese. – Se sonrió cuando no me quedo de otra más que irme. Retuve mis lagrimas lo más que pude, hasta que llegue a casa, con este cambio seguramente me las vería negras estos meses, afortunadamente estoy un mes de concluir mi carrera y había ahorrado lo suficiente.

Después de eso, las cosas se pudieron difíciles. Como me lo prometió no duraba más de una semana en un trabajo, poco a poco todo se volvió tan difícil que me vi en la necesidad de regresar a casa de mi madre, poco después de eso mis hermanos y mi madre tuvieron que mudarse lejos, a casa de la abuela ya que también a ellos comenzaron a pasarles cosas extrañas y mama estaba por perder su trabajo.

Todo esto lo pase sola, no quise decirle nada a Maki, no perdería la esperanza por nada del mundo, inclusive la ayuda que recibía a veces de la abuela de mi novia desapareció, el motivo fue simple, su hijo le congelo la cuenta que tenía a su nombre para evitar que me ayudara. Maki seguía visitando a sus padres por pedido mío, yo comenzaba a sentirme un poco mal ya que algunas veces los sacrificios económicos incluían los alimentos que son básicos para poder sobrevivir.

La bomba explotó cuando mi novia quiso ir a mi antiguo departamento a darme una sorpresa y se encontró con la verdad, me fue a buscar a casa de mi madre, y al ver que todo estaba casi vacío se molestó mucho, le tuve que explicar que paso y desde ese día las cosas con ella están demasiado complicadas. Creo que tuvimos la pelea más horrible que recuerdo haber tenido con alguien aquel día, me reclamo hasta que se quedó sin energías de decir nada, yo me sentía un poco agotada, al principio quise defenderme o hacerla callar, pero realmente me sentía mal así que sin más me desmayé.

- Niko, no me hagas esto despierta – escuche que me decían entre sueños. – Perdóname si, trata de despertar por favor – por el tono de voz que tenía seguramente estaba llorando y yo no quiero que sufra por mi culpa, abrí los ojos con mucho trabajo para encontrarme con la mirada preocupada de mi tomate favorito lleno de lágrimas.

- ¿Por qué lloras? La que se desmayó fui yo, no tu mi niña – le dije tratando de sonar divertida, pero ella solo se soltó a llorar de nuevo. Me abrazo fuertemente y siguió llorando, si para mi es difícil esto, para ella lo es el doble. Al final es su padre del que hablamos, el que la está haciendo sufrir con sus egoístas acciones.

- Perdón Niko, pero no voy a permitir que esto siga pasando. Hare lo necesario para que todo esto se detenga – no me dejo repelar ni nada por el estilo. Solo se marchó, dejándome con la sensación de que su padre había ganado, nos vimos los siguientes días, por cuestiones del concierto, pero ni ella me hablaba ni yo a ella, tenía mucho miedo de que solo me notificara que se casaría pronto, de cualquier manera, su padre había ganado me quito la vida por fin.

Estaba muy sumida en mis pensamientos tanto que no note que estaba a punto de besarme, fui consciente de eso hasta que sentí sus suaves labios sobre los míos, realmente adoraba la sensación de calidez que me transmitían estos. Pese a que me quedé a dormir con ella no habíamos hablado, inclusive preparé un futon para dormir anoche, me sentí dolida enormemente por esa separación, desde que descubrió mi mentira respecto a lo que vivía gracias a mi querido sue-ogro.

Las cosas entre nosotras regresaron a ser como cuando íbamos en preparatoria, peleábamos por cualquier cosa, no éramos capaces de mirarnos a los ojos, y aun así no podíamos estar lejos la una de la otra, me deje llevar por ese anhelado beso, tanto que cuando reaccione me encontraba sentada sobre las piernas de mi amada pelirroja, afortunadamente nos encontrábamos en un restaurant que ofrecía una habitación para cada cliente si este deseaba más intimidad, que si no, seguramente ya nos habrían corrido del lugar por indecentes diría mi querida amiga Umi. Me baje en seguida de ella, porque pese a lo cercanas que éramos, me avergoncé, me acomode para escuchar atentamente lo que ella me tenía que decir.

- ¿Por qué no me dijiste que mi padre te estaba causando tantos problemas? – me pregunto después de un momento de mirarnos a los ojos profundamente, en sus ojos vi la duda, el dolor de mi silencio y la incertidumbre tal vez la misma que se reflejaba en mis ojos.

- Aunque te lo dijera las cosas no iban a cambiar, seguramente serian peores. Te faltan dos años para terminar tus dos carreras, antes de este problema con tu papá, tenía un trabajo estable y si te retiraban el apoyo de alguna manera me las podía arreglar para que no pasaras problemas, pero ahora mismo no tengo nada, ni si quiera tengo un maldito yen para ir al templo a rezar – le dije mientras sentía como mis ojos se llenaban de lágrimas.

- Ya no tienes de que preocuparte por mi padre. Ya solucioné las cosas – me dijo mirándome muy tranquila, pero sé que detrás de esa mirada había una tormenta enorme.

- ¿Qué hiciste? – le pregunte con mucho temor, esta pelirroja imprudente puede hacer muchas cosas, con tal de salirse con la suya.

- Oficialmente, renuncie a todo lo que por derecho de sangre era mío – me dijo con aparente calma, respiro un momento para poder seguir hablando – después de nuestra pelea, fui directamente a hablar con el que era mi prometido, ya que mi madre me había insinuado hace unos días que en el momento menos esperado nos reunirían para casarnos por la fuerza, así que hicimos una alianza y dijimos la verdad, el jamás podría ser feliz conmigo porque ya conformo una familia.

Así que simplemente fuimos a un juzgado y el entrego el acta oficial de matrimonio ante el registro civil, además de que hicimos un contrato, resulta que invertí en una de las empresas que tiene ajenas a los poderes de nuestros padres, soy una socia minoritaria, pero todo mejorara, ya que tengo otros planes en mente.

Hice además una declaración en la cual afirmo que renuncio a toda la herencia de mis padres, y que, si algo me pasa a mi o a ti, el único responsable será él, así que actualmente solo, soy Maki sin el peso de mi familia, mi padre ya no nos puede hacer daño, le entregue todos los papeles ayer, si intenta matarte o algo parecido, le deje muy en claro que yo me iría detrás de ti, mi único amor. – me dijo algo sonrojada y con una clara preocupación en su mirada por mi posible reacción.

- Realmente… no sé si besarte, enojarme o llevarte de la mano con tu padre para que arreglen las cosas, arrancarte toda la maldita ropa y no dejar que de tus labios salga otra cosa más que mi nombre, no sé qué hacer- le dije mientras sostenía mi cabeza con las manos.

- Tal vez yo te guie por la opción que más me llamo la atención mi querida enana, la verdad es que un mes sin tenerte en todo tu esplendor fue demasiado, así que probablemente tengamos que pedir el desayuno para llevar – me dijo suavemente al oído, antes de que pudiera rechistar se lanzó sobre mí como si fuera una pantera a punto de devorar a su presa, lo lamento chicas, pero al parecer llegaremos algo tarde al ensayo.

Otra noche en vela.

Miraba por la ventana como la gente a mi alrededor seguía con su vida, vi pasar al joven que cada noche trae cargando una pesada bolsa llena de latas para vender, la señora que carga al menos diez suéteres delgados, ya que por su evidente situación económica no puede permitirse algo más ostentoso.

Un par de niños corrían con total libertas por unos minutos antes de que se dieran las nueve de la noche, claro, el caballerito siempre estaba al pendiente de que su amiga, hermana, confidente o lo que fuera de él no se lastimara. Los automóviles no se detenían por nada ni si quiera por el terrible tráfico que se hacía a media noche, solo los días viernes, Rin no dejo de salir en ningún momento desde nuestra ruptura, sigue siendo tan femenina y amable como siempre. No ha dejado de estudiar y cada día sonríe con más tranquilidad.

Todos los días se levanta a las 6 de la mañana, tenga clases o no, desayuna yogurt con frutilla, y un té negro. Se pone ropa deportiva o sale ya arreglada dependiendo de lo que su agenda le tenga preparado, regresa en la noche, cena otro poco de té y un pan o a veces lleva ramen, estudia, habla con su novio, y se va a dormir. Mientras todo eso pasa la miro a lo lejos, añorando una de sus miradas, pero nada va a cambiar, cuando reacciono lleva al menos una hora ausente, tomo un poco de leche en el mejor de los casos, y me paro en la cocina a ver por la venta, como todos son capaces de seguir adelante. Todos menos yo.

Ver a los niños me recuerda a nosotras cuando aún podíamos tener un amor inocente, cada rasgo por insignificante que pareciera me recordaba a ella y me hacía tener un sentimiento enorme de soledad, felicidad, añoranza y tristeza. Todas estas noches, me ha acompañado un libreto que no he abierto el cual me abriría las puertas en las producciones americanas, una carta en donde me invitan a un campamento de actuación el cual promete más y más audiciones a futuro y, seis meses lejos de todo y mi carta de renuncia al mundo del espectáculo junto con un boleto que me llevaría muy lejos, a un lugar del cual jamás regresaría.

- Buenos días Hanayo – escucho su dulce voz. Parpadee rápidamente para buscar un reloj, ya eran las 6 de la mañana. La mire de reojo iba con la ropa adecuada para ir a correr.

- Buenos días – conteste secamente. Cada día que pasaba me costaba más respirar cerca de ella.

- Me marchare primero, te veo con las chicas – fue lo único que dijo antes de salir del departamento sin volver a verme. No me sorprendí, al contrario, lo esperaba, entre a mi habitación por un cambio de ropa, para dirigirme a bañar, tenía que apurarme, una vez más tendría que pasar más tiempo del adecuado maquillándome para ocultar las grandes ojeras que se formaron en mi rostro al paso de los días por la continua falta de sueño.

Estaba en la ducha. Sintiendo como el agua recorría mi piel, solo que no reconocía si era cálido o frio solo tenía la certeza de que caía sobre mí, cerré los ojos intentado olvidar todo y para no sentir.

- Tonta, ¿cómo pude olvidar las llaves del consultorio?, me repelaba a mí misma por mi distracción. Entre rápidamente al departamento para coger las llaves e irme, las localice en seguida, iba a salir cuando mi estómago me recordó que no había comido nada así que fui al refrigerador por un yogurt bebible, al pasar por la repisa vi una enorme naranja la cual hizo que se hiciera agua la boca por comérmela.

Fui directamente por ella. La comería cuando fuera seguro que mi estómago no se vería afectado. Pero al tomarla vi tres papeles que llamaron profundamente mi atención, al verlos me sentí consternada, pero especialmente la renuncia. Escuche ruidos y en un acto idiota tome las tres cartas y salí corriendo de mi departamento. Me detuve cuando mis pies no pudieron más. Miré aterrada los tres documentos cuando estuve tranquila, pensando una sola cosa, cualquiera de las tres opciones me alejara de ella.

Suspire mientras me dejaba caer en el asfalto. Pero está bien ¿no? Al final ya no somos nada, ya no siento nada por ella, no me importa que se vaya ¿de verdad no me importa? Con estos y millones de pensamientos aun en la mente me quede mirando fijamente lo que para Hanayo es una nueva oportunidad y para mí sería un adiós definitivo.

Eran las cuatro de la mañana cuando me desperté exaltada en mi cama, llevaba teniendo la misma maldita pesadilla desde que logré hablar con Elichi de manera tranquila, las escenas se repetían sin cesar en mis recuerdos, una ambulancia, sangre, la noticia de que alguien murió, el mar. Me asuste aún más cuando escuche un ruido demasiado alto en la cocina, me levante rápidamente, tome lo primero que encontré en mí y salí con toda la precaución posible.

Antes de entrar a la cocina me puse encuclillas y comencé a caminar en esa posición con mucha cautela, vi de reojo a alguien en el refrigerador batallando con algo que no podía meter, no lo razone, es más ni si quiera me detuve a observar la figura, tome uno de sus pies, lo jale rápidamente para subirme encima de esa persona, el movimiento fue tan rápido que alcance a escuchar perfectamente como su cabeza dio de lleno con el suelo, con una mueca de victoria le grite.

- Te atrape ladrón - observe a la persona debajo de mí, la cual tenía la cara tan llena de chocolate que parecía afroamericano.

- Nozomi – gimió una voz demasiado familiar para mí - ¿Qué demonios planeas hacer con ese maldito libro? ¿de que ladrón hablas? Me duele la cabeza – grito aun con la cara llena de chocolate.

No pude crear un comentario coherente para explicar la situación ya que verla debajo de mí, con esa cara tan graciosa y en esta estúpida situación solo me hizo comenzar a reírme a carcajadas, como una loca, realmente esta situación es lo más estúpido que me ha pasado. Ella al verme reír aun sin cambiar mi posición intenta pelear conmigo, por un momento, pero después simplemente comenzó a reír como loca, es decir como yo.

Cuando nos calmamos, nos miramos fijamente, como tenía años que no lo hacíamos, aprecie enormemente sus facciones aun llenas de chocolate, el cual por el clima frio, comenzaba a solidificarse, ¿qué me paso? ¿qué nos pasó? No tengo idea, ¿quién beso a quién? Tampoco lo se solo se que por fin después de tantos años, tenía la satisfacción de probar lo dulce de sus labios y estoy segura de que no fue solamente por todo el chocolate que devorábamos juntas.

Solté el libro, sin importarme a donde fue a para, y me dedique a besarla como si mi vida dependiera de ese preciso momento, no quiero despertar, estoy segura de que solo es un sueño. Este que, aunque es tan anhelado en la realidad no puede durar por siempre, así que la bese desesperadamente, era tan desesperada mi acción que seguramente un hombre que acaba de encontrar un oasis después de una semana sin beber agua, actuaria con más recato.

Bese su boca como quise y cuanto pude, mis labios bajaron desesperados, pero tiernamente hasta su cuello, justo al filo del inicio de sus pechos mis manos vagaron a consciencia sobre su hermoso trasero y lo firme de sus piernas, estaba muriendo de placer al obtener, aunque fuera en sueños estas caricias, pero no todo es eterno, el aire pronto nos cobró la factura y me tuve que detener, cerré los ojos, esperando pacientemente el momento en el que despertaría de este bello sueño.

- Non, perdona, pero necesito respirar – me dijo suavemente, abrí los ojos sobre exaltada, me aparté de ella tan rápido como pude, pero al no poner atención tropecé con el mismo libro que había aventado minutos atrás. Ella trato de no reírse por lo graciosa que seguramente me vi, así que solo se levantó, me tendió la mano y con una gran sonrisa en la cara me dijo.

- Será mejor que nos apuremos o no llegaremos a ensayar, si quieres esto puede ser un sueño, tal como pensaste, o un nuevo comienzo.

La mire fijamente, ella era perfecta, hermosa como nunca imagine, aun con todo ese chocolate en la cara, en definitiva, estaba en un gran problema, todos estos sentimientos que guarde en mi pandora personal, han escapado, tome su mano, y la jale rápidamente contra mí volví a ponerme sobre ella y la volví a besar.

- Por unos minutos más quiero que sea un sueño, pero te prometo que, al despertar, hablaremos de esto, ahora Elichi, creo que ese chocolate no se comerá solo, así que gracias por la comida – no deje que me respondiera, solo me dedique a seguir disfrutando de este disparate.

Deberíamos despertar más de madrugada, parece que solo a esta hora podemos ser perfectamente sinceras la una con la otra, y me encanta.

Continuara…

Gracias a todos por sus maravillosos comentarios, espero les siga gustando esta historia, ahora es momento de responder algunos comentarios:

Yui Funami Sonoda: Gracias por tu comentario, lamento alimentar esperanzas de ese tipo, pero quien sabe todo puede pasar, y si Hanayo la esta sufriendo. Saludos.

Guest: Gracias por comentar, también quería matar a Daidouji cuando golpeo a Eli, pero era parte de la trama, al final quien sabe que pueda pasar con este cuarteto amoroso, las cosas entre Daidouji, Nozomi, Karen y Eri están lejos de terminar. Saludos.

.737: Gracias por comentar. Concuerdo al 100% contigo, Honoka era la única y sigue siendo la única de las chicas que me parece no es lesbiana, ya que pese a su actitud torpe no mostro tener como que esa preferencia con nadie, y siempre la imagine con un chico tan lindo como ella, aunque dicen que alguien como Hiroshi no existe pero creo que alguien debía escribir sobre esto. Y no, no pienso en Niko al escribir de Honoka, realmente la inspiración de este drama fue un solo de Honoka, el cual me hizo pensar que de alguna manera ella siempre fue la tercera en rueda, gracias por darte el tiempo de leerme. Saludos.

Night Flying: Gracias por comentar y quedarte pese a que no te guste Hiroshi, realmente el llego para quedarse y se que no a todos les gusta, pero me agrada saber que pese a ello la historia tiene aceptación. Saludos.

Maclowd: Gracias por comentar. Tienes razón todo se puso a flor de piel, las emociones y los sentimientos se respiran en el aire y pues no se Tsubasa que vaya a generar en todo esto, puede y cosas muy raras. Espero poder seguir contando contigo para llegar juntas/os al final de este fic. Pd: es verdad Aldama desapareció, quien sabe que pasara cuando regrese. Saludos.

Katengecchi: Esta historia tendrá tiempo para todas nuestras musas y sus respectivos dramas, las cosas están interesantes y lo se Hiroshi es un punto fuerte y débil de toda la historia, me ha costado bastante trabajo reconstruir a estos personajes la verdad. Porque quiero ser fiel a sus personalidades lo más que pueda, pero también pensando hasta donde llegarían ante algo que los hiriera. Tsubasa bueno al final ella será algo super caótico. Saludos.