Disclaimer: Haikyuu! Pertenece a Furudate Haruichi.
Date cuenta, Hajime...
IV. El rompimiento (Doce años).
El mayor de sus colmos, fue al entrar a la secundaria y decidió unirse al equipo de volley, algo que siempre le había llamado la atención pero nunca se animaba a probar oficialmente; porque siempre estabas tú en todos lados. Sin embargo al Kitagawa Daiichi solo tener equipo masculino, egoístamente pensaba que se podría deshacer de ti y ser libre al menos unas horas.
La primera semana, fue como el paraíso, nadie le preguntaba por su molesta vecina; ni siquiera te conocían, por esa misma razón, nadie lo molestaba ni lo emparejaban contigo, ¡era todo un hombre libre!
—¡No me jodan!
Sin embargo...
—¡¿Qué demonios haces tú aquí?! —te señaló groseramente, con el dedo índice, después de que el coach te hubiese presentado, como la nueva mánager del equipo.
—Lo acaban de decir —hablaste inocente—, soy...
—¡Ya lo sé! —vociferó sin importar estar en el gimnasio, y que la estructura del edificio provocara un eco que resonó en tus oídos, además de estar rodeados por muchas personas—, ¡¿otra vez vas a arruinar lo que es mio?!
—Pero, la tía dijo que... —así te referías hacía la mamá del moreno. Resumiendo, te había mencionado que intentaras entrar a como de lugar a ese equipo, porque ella conocía a su hijo y sabía que su temperamento podría causarle problemas, te lo había encargado para que lo cuidaras, además, así acaban clases a la misma hora y era más fácil ir a recogerlos. Te negaste obviamente, pero cuando sinceramente te pidió que lo procuraras, solo pudiste asentir en silencio.
—¡No me importa lo que haya dicho mi madre!, ¡¿por qué siempre tienes que meter la nariz en lo que es mío?!, ¡estoy harto!, ¡no quiero volver a verte!
Sentiste como el corazón, se te hacía chiquito de nuevo ante su reacción. Apretaste los labios, giraste hacía el entrenador, luego te disculpaste para que se entendiera que renunciabas al cargo antes de salir corriendo.
Hajime jamás había sido tan hiriente como entonces, a pesar de otras veces aguantar sus desprecios, esta vez dolió como nunca, porque podías palpar la verdad de sus palabras.
Realmente quería que desaparecieras.
Él se quedó ahí dentro, mientras el entrenador lo veía con el ceño fruncido, pero no le dijo nada, sus estúpidos traumas preadolescentes le valían un comino, lo único que le preocupaba era tener que encontrar otra mánager a una semana de haber iniciado las clases; justo cuando ya todos habían elegido un club.
Como todos se hallaban formados en una hilera, desde el extremo opuesto en el que Hajime se encontraba, se dejo oír un sonoro suspiro de una resignación sonriente.
—Sé que lidiar con las ex novias es complicado, Iwa-chan... —dijo aquella voz, Hajime se asomó para ver quien era el bastardo que había dicho que eras su ex, y además se había atrevido a llamarlo "Iwa-chan". Fue la primera vez que Oikawa Tooru había hecho su aparición y para empeorarlo, con una actitud arrogante y personalista—, pero nunca, le hables a una chica de esa forma...
Borrando su estúpida sonrisa, dijo eso de una forma tan seria, que le dio escalofríos, y también, le hizo pensar que a lo mejor, se había pasado...
Un poquito...
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Continuará...
