Furia pasada
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Pareja: TezukaXFuji
Nota: Los comentarios siempre se agradecerán :)
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La lluvia había dejado de caer, dejando a luz matutina iluminar el lugar; en la amplia sala, los huéspedes del lugar dormían en provisionales camas.
Uno que otro obligado por su acostumbre a levantarse temprano, vio todo en calma, o más bien, todo se sentía tan tranquilo.
Oshitari miro hacia uno de los sillones, ahí dormía Fuji entre los brazos de Tezuka, no había dicho nada, pero sabía que había sido muy duro para Atobe permitirlo, quien ahora mismo estaba a su lado, seguramente no despertaría temprano.
Kawamura, Akazawa, Takuya, Tachibana y Sanada, también estaban despiertos. Oshitari les hizo un gesto en dirección a la cocina, comprendió que estaban cansados al notar que no le entendieron, haciendo ahora con la mano el gesto de estar comiendo.
Los 5 entendieron y se levantaron silenciosamente, al fin que no estarían solos.
Poco a poco el resto se fue despertando, los que faltaban lo hicieron por las voces y el olor a comida.
Tezuka también despertó, el ver el rostro de Fuji en su pecho le llevo a recordar todo, habían logrado que respirara nuevamente, pero no había despertado y esperaba que lo hiciera pronto.
Yuuta también despertó y se acerco a su hermano, en ese momento los párpados de Fuji temblaron.
–¿Aniki?– pregunto dudoso al verlo abrir los ojos
–Yuuta– contesto en respuesta pero sin querer moverse, el aroma que llegaba a su nariz lo había reconocido rápido –¿Tezuka?– lo miro un momento solo para después sonrojarse al descubrir la posición en la que estaba
Ambos chicos suspiraron aliviados, los había llamado como acostumbraba. Era el Fuji que conocían
–¿cómo te sientes?– lo ayudo a sentarse
–bien– pero su rostro no corroboro sus palabras –aunque me duele la cabeza y me siento cansado… ah y tengo hambre– agrego reconociendo el aroma a comida
–me alegra que hayas vuelto–
–¿Fuji qué paso?– se acerco Eiji curioso, los chicos con la comida llegaron
–¿de qué Eiji?–
–¿sabes que fuiste poseído por un fantasma?–
–si lo se– agrego tranquilamente ante la sorpresa de todos los que lo escucharon
–Entonces ¿cuál es tu pretexto?– se notaba el enojo en Atobe
–no tengo, yo deje que me poseyera–
–¿qué?–
–vaya sorpresa, y uno aquí alarmándose– Echizen mal humorado
–lo siento chicos, es que… me pareció lo mejor
–¿cómo que lo mejor?– lo regaño su hermano –estuviste diciendo cosas raras, llorabas desesperadamente, la lluvia no ayudaba nada y para colmo el teléfono no servía ni los celulares, y… y… estuviste a punto de morir–
–nunca lo estuve, hice eso para evitar precisamente que me mataran, aunque… tal vez se me paso la mano–
–no es un juego– Atobe se sentó pesadamente en uno de los sillones –es real– más que cualquier cosa, era la relación que tenía su familia, sus antepasados, su abuelo –¿por qué?, he venido varias veces, y jamás nada…–
–es porque todo se repite– lo miro de frente –todos los involucrados estamos aquí, y lo que sucedió esa vez también está pasando–
–¿qué paso?–
–realmente creías que te dejaría quedarte con Tezuka–
Las miradas se encontraron –no–
–tu abuela se dio cuenta y no lo iba a permitir, por eso me quiere matar, mientras que mi abuela intenta protegerme y ayudarme–
–Había 6 personas en ese tiempo, ¿quiénes son los que juegan ese papel?– le contestaría, pero más le preocupa lo que sucedía, él era el responsable del lugar
–Tezuka el de su abuelo, tu el tuyo, yo el de Ayame, Abigail toma el suyo propio, y ella– vio a la criada, que había permanecido con ellos durante ese tiempo –el de Fabela–
–¿qué?–
–ella es la nieta de Fabela, y lo sabe–
–s–si, así se llama mi abuela–
–además de conservar fotos como la que hemos encontrado–
–mi abuela me los dio, falleció hace tres años, ella… bueno… no estaba bien de salud y me contaba muchas historias, y… la quería mucho–
–y entre esas historias ¿no te contó que paso aquí?–
–bueno, a mí siempre me parecieron cuento de hadas, aunque…– mirando directamente a su patrón –me contó una sobre dos princesas que se casarían, ese cuento es especial, porque no tiene final–
–¿nos lo podrías contar?–
–si, claro es…–
El teléfono se dejo escuchar, Muraki contesto siendo el más cercano –si, ah… un momento, es tu abuelo Atobe–
El aludido se acerco –¿abuelo?, si… ah es que falló la línea anoche– estaban atentos a lo que decía el chico –quería preguntarte algo, pero decidimos preguntarle al Abuelo de Tezuka, era un historia concerniente a los dos… sobre tu media hermana– Atobe guardo silencio, esperando respuesta –¿qué paso?– tuvo que pedirla
Nuevamente se puso el altavoz del teléfono, dejando que todos escucharan
–fue un error que cometió mi padre cuando joven, no sé qué paso, pero creo que se enamoro de alguien en uno de sus viajes, siéndole infiel a su esposa. La trajeron a vivir con nosotros porque su madre murió y la familia de ella dejo de apoyarla, mi madre la acepto más que nada porque yo ya era el heredero legitimo y no afectaba mi status–
–¿la bisabuela no la quiso?–
–más bien no le importo, para la sociedad ella fue una buena esposa al aceptar a la hija ilegitima–
–¿y por qué no me lo has contado?–
–pasaron muchas cosas, realmente no… quería recordarla–
–supe que murió, ¿cómo fue?–
–¿cómo lo sabes?–
–sabes dónde estoy, he estado investigando–
–me causa dolor saberlo, es una triste historia… ella…. Se iba casar, su boda fue cancelada por un temblor destruyendo el templo, le afecto mucho, lo vio como un mal augurio, creo que por eso lo hizo–
–¿qué es eso que hizo?–
–bueno ella, se lanzo al rio cuando estaba crecido, no pudimos… no pudimos recuperarla–
–lo siento abuelo– espero un momento, pudo sentir el dolor de recordarlo en sus palabras –¿fue por eso que dejaste la amistad con el abuelo Tezuka?–
–si, ellos… verlos me recordaba a ella y… creo fue por eso–
–lo siento, no quería que recordaras cosas tristes–
–está bien Keigo, creo que me hacía falta hablarlo, pero ahora me llena la curiosidad de saber ¿qué te llevo a preguntarlo?–
–pues… es muy largo de explicar, aunque te quiero preguntar una cosa más– sus razones no eran fáciles de explicar
–dime–
–¿conociste a una chica llamada Ayame?–
–Kurosika Ayame, claro que si fue en el mismo tiempo que conocí a Kunikasu, ellos eran parejas cuando nos hicimos amigos, después solo fuimos un trío de amigos y cuando llego mi hermana ellos comenzaron a salir como pareja, en broma Ayame y yo lo hicimos también–
–¿en broma?–
–si, cosa de amigos nada mas, aunque si…– la voz alegre se interrumpió a sí mismo –ah bueno, no importa, pero ¿tu como sabes de ella?–
–al igual que la abuela Abigail–
–ah cierto, averiguando sobre una sabes de la otra–
–Y qué paso con ella, ¿sabes?–
–desapareció–
–¿cómo?–
–poco después de que murió Abi, Ayame desapareció, fue muy extraño, pues una amiga en común me había dicho que esperaba un hijo, supongo que se fugo con el padre–
–¿ella era de ese tipo?–
–mas bien era de esas chicas valiente, capaz de hacer todo, pero siempre fiel a sí misma y a las personas que quería, por eso se me hizo extraño que no nos dijera lo que paso, la admirábamos–
–¿no intentaste buscarla?–
–si, pero su familia no quiso decir nada, y más pistas no había–
–¿la noche en que murió la abuela Abigail paso algo?–
–¿Cómo que algo?–
–si, algo extraño–
–Pues… fue… extraño, no recuerdo lo que pasó–
–¿no?–
–no, nada… espera… es extraño no recuerdo nada, a pero lo puede saber Fabela, es la amiga que me dijo lo de Ayame, seguro recuerda todo– Keigo miro el rostro de Miho
–abuelo, ella falleció hace tres años–
–¿falleció?, ¿por qué nadie me lo dijo?– completamente alterado –¿quién te ha informado eso?–
–Miho, su nieta–
–pasamela– la llamo con un gesto, ya había escuchado todo
–buenos días Atobe-sama–
–buenos días Miho, dime ¿qué paso con tu abuela?–
–ella falleció hace tres años señor–
–¿cómo?, y ¿por qué nadie me lo dijo?–
–la señora Kintaro le llamo–
–no, a mí nadie me lo reporto–
–lo siento señor, pero eso fue lo que me informaron–
–¿por qué no me lo dijiste tu misma?–
–perdóneme, pero en ese tiempo yo… andaba muy deprimida–
–Comprendo, pero me hubiera gustado estar ahí, ¿sabes? siempre quise a tu abuela, fue una gran amiga–
–Gracias señor–
–no tienes que agradecerlo, es cierto, ella… también tiene relación con Abi, mi hermana nos la presento junto con su hermano, llegaron a Japón por Abi, ¿sabias que ellos fueron fugitivos de la segunda guerra mundial?, nosotros les dimos hospedaje y ya nunca se marcharon–
–lo sé, mi abuela me lo contó–
–un día tendremos que hablar sobre ella, me ha dado mucha nostalgia, al fin que a cabo tu abuela era el único recuerdo que tengo de mi juventud, bueno, ahora también Kunikazu–
–me dará gusto–
–bien, pásame a mi nieto, quiero saber si no tiene más preguntas–
Las posiciones se cambiaron, ahora Keigo estaba cerca –no, ya no tengo más preguntas, o más bien, no tienes las respuestas–
–lo siento–
–no importa abuelo, pero gracias por decirme todo lo que sabias–
–Estamos al tanto–
–sí, Adiós–
–Adiós–
Todos guardaron silencio un momento, asimilando la nueva información.
–¿cómo liberó el alma de mi abuela?– le pregunto a Fuji
–hay dos formas, descubriendo que la llevo a suicidarse y recuperar su cuerpo para que al fin tenga un lugar de reposo, o…–
–¿o?–
–exorcizarla, que es la manera más segura, pero para nosotros inalcanzable; así que repito hay que descubrir que paso y sacar su cuerpo del ahora crecido rio, donde hace poco nade y casi me ahogo, para ser sepultada en un terreno lodoso que obstaculiza nuestros movimientos– su tradicional sádica sonrisa, ya sabía lo difícil de su trabajo
–Ah–
–opto por el exorcismo, mientras sirva el teléfono podemos pedir ayuda– comento Eiji
–no creo que encontremos en la guía telefónica un exorcista a domicilio– dijo con sarcasmo Gakuto
–pues si hay– Tanuya tenía el directorio
–a ver a ver, llamemos– Momo lo tomo y marco el numero
–¿qué paso?– Yukimura se acerco
–esta ocupado– puso una mirada extraña
–¿tendra muchos clientes?– miradas incrédulas
–Fuji, ¿qué pasa?– pregunto Tachibana al verlo cojear hasta la venta
–hay algo mas–
–¿de qué hablas?–
–creo que… hubo algo más que las mismas fantasmas ignoran, creo que es por eso que ellas están atrapadas–
–ellas te mostraron lo que paso, ¿no es así?–
–si, me mostraron escenas que se grabaron fijamente en este lugar, con eso les puedo decir lo que paso, o lo que ellas creen que paso–
–¿y qué fue?–
–pelearon, parece que traicionaron su amistad por amor al hombre que amaban–
–¿qué paso?–
–Abigail se iba a casar con Kunikasu, pero al final se comprometió con alguien más, pero con el derrumbe del templo se dio cuenta que no amaba a esa persona, sino a Kunikasu; pero él amaba a Ayame, quien amaba a Nicholai, lo que llevo a una pelea de celos. Al estar fuera de la relación Kaito y Fabela unieron más sus lazos–
–entonces… el abuelo de Tezuka y Ayame terminaron unidos otra vez, y Abigail con Nicholai– exclamo Atobe
–me estoy confundiendo–
–Para mi esta buena la novela–
–cállense–
–¿por eso se enojaron?, porque uno tenía a la novia o novio de la otra persona– pregunto confundido Inui
–no, ellas se prestaban al novio, nunca hubo secretos– explico Fuji
–tu dijiste… cuando estabas poseído dijiste que nunca se lo prestarían, es al novio, ¿no?–
–no– la vista perdida en la mente –el… el… el ¡amuleto!– exclamo aclarando todo –el amuleto estaba maldito, ese libro contiene maldiciones, seguramente ellas cayeron en el embrujo, eso es…–
–¿qué pasa Fuji?– su vista ahora por toda la sala, buscando algo
–no es Abigail quien me quiere matar es…–
–¿qué?, ¿qué?, ¿quién?– Yuuta preocupado
–necesitamos el amuleto, si lo destruimos todo se acabara y las almas de ellos descansaran–
–¿ellos?, ¿no son ellas?–
–no, también están aquí las almas de Fabela y Nicholai, solo que no se han aparecido porque viven dentro de Miho–
–¿qué?–
–han sido tus guardianes todo este tiempo, el que los mato a intentado corromperte como lo hizo con nuestros abuelos, pero ellos te han protegido evitando que te mataran junto con los demás–
–¿matar?, ¿Quiénes están muertos?–
–los demás empleados–
–no–
–nosotros seguimos vivos porque Abigail y Ayame nos protegen–
–¿Entonces quien es el que te quiere matar?– Eiji confundido
–no lo sé–
–pero dijiste que ya sabias– un desesperado Kaigo
–se quien es, pero no se cual sea su nombre–
–Dominque Tollentio–
–¿eh?–
–es el nombre que tiene escrito en el libro– Inui mostró la primera hoja –es un diario de hechizos, cada uno tiene fecha–
–ese es su nombre– Fuji vio las escaleras –mi cuarto–
–¿qué tiene tu cuarto?–
–era el de Abigail– intento caminar, pero se estaba forzando demasiado
Tezuka se apresuro a sujetarlo, lo abrazo logrando un sonrojo en el más bajo, tornándose más rojo por un gruñir de su estomago
–creo que tengo hambre–
–no has comido desde antier, por eso estas tan débil–
–ah de ser, ten– le acercaron uno de los platos, aunque todos tenían su comida nadie había probado bocado
–gracias– no dudo mucho y comenzó a comer –tenemos que subir a mi cuarto, creo que ahí podemos encontrar algo mas–
–deja de pensar en eso un momento y come– agrego fastidiado Yuuta, se notaba la palidez y el cansancio en el cuerpo de su hermano, le molestaba que no considerara eso
Tras el desayuno algunos se digirieron a la habitación designada a Fuji, los demás se quedaron organizándose en la sala, buscando la mejor forma de recuperar el cuerpo de Abigail.
Fuji estaba recargado en la ventana, pensando profundamente en las visiones, sabía que ese era el cuarto de Abi, y sabía porque ella estaba ahí, pero no entendía el mensaje que le había dado.
Aléjate
Es lo que había dicho, en un principio considero que le decía que se alejara de Tezuka, pero nada de lo que supuso al principio era cierto ahora.
–¿qué quieres encontrar aquí?– Taka se coloco en medio de la habitación
–no estoy seguro– volteo a un lado, la luz del sol alumbrando solo un lado de su rostro
–¿no puedo creer que esto esté pasando?– Yuuta se sentó en la cama de su hermano, era la que estaba al lado de la puerta de entrada
Tezuka también estaba ahí, a un lado de la puerta del baño. Pero decidió avanzar, acercarse a Fuji, la luz que le marcaba su silueta, le atraía. Coloco una mano en el más bajo llamando su atención.
–¿eh?– estaba muy pensativo, no se había dado cuenta del acercamiento
–estarás bien– no reconoció el tono con que lo dijo, pero le bastaba tenerlo a su lado; al menos todo eso tenía una parte buena
–gracias– le sonrío con sinceridad, hacía tiempo que no sentía su calor tan amable
Fue en ese momento de relajación que se dio cuenta de algo, dando unos pasos hacia la esquina del cuarto, noto lo que podría ser una pared falsa, el tapiz continuaba debajo del yeso.
–aquí– despedazo un poco con sus dedos –aquí está el secreto, tenemos que destruir la pared–
–no creo que Atobe nos lo permita– contesto Kawamura acercándosele
–Pues lo veo muy interesado en resolver todo, al fin que su familia tiene que ver, seguro nos deja– se sentó en la cama, aun no terminaba de recuperarse –hay que avisarle–
–Iré yo–
–te acompaño Kawamura– ambos salieron dejando a Tezuka solo con Fuji
Uno frente al otro, uno de pie otro sentado, todo estaba tan tranquilo, incluso se podía percibir un lejano canto de aves, al fin y acabo estaban en la montaña, se debería respirar paz.
¿Dónde estaba esa paz?
–¿por qué?– pregunto de repente Fuji en voz baja para que solo él escuchara
El más alto lo miro confundido, no sabía específicamente de que hablaba
–¿por qué terminaste conmigo si aun me quieres?–
–Fuji yo…–
–dimelo por favor– su azul mirada pidiendo la respuesta –tal vez no salga de esto, y al menos quiero saberlo–
La mirada de sorpresa se noto en Tezuka, Fuji estaba contemplando el hecho de que pudiera morir, ¿no estaba él seguro de que no se dejaría matar?
–Concédeme eso al menos–
–no dejare que mueras– no sabía si pudiese cumplirlo, pero deseaba que sucediera
–eso es un: ¿no te lo diré?–
–eso es un: fue una tontería el alejarme de ti– se inclina, acercándose a la cama, no era la mejor forma de volver a empezar
–qué prete…!– se escucho la puerta abrirse dejando entrar a varias personas
Atobe vio lo cerca que ellos estaban, en su interior sabía que existía esa posibilidad, aunque nunca espero que fuera tan pronto, pero por ahora lo dejaría pasar, ahora tenía que arreglar el problema de sus abuelos, aunque no estaba muy seguro que todo fuera cierto.
–¿qué pretendes con querer romper mi pared?–
–Realmente no es tuya, y tampoco viene siendo una pared– se repuso rápido de la sorpresa, al fin que tenía que estar concentrado –este cuarto le perteneció a tu Abuela Abigail, y ella ya me dio permiso–
–ja, ¿debo creerte?–
–puedes preguntarle si quieres, ella… más bien ellas, están aquí–
–¿Desde cuándo?– pregunto Eiji asustado, quien ahora los acompañaba
–en cuanto entraron ustedes– miro a lo que parecía ser un punto vacío –y me asegura que la pared es falsa y además que había una puerta que conducía al otro cuarto–
–espera un momento– alego Oshitari bastante confuso –¿quieres decir que ahora vez fantasmas y hablas con ellos?–
–si, fue a conciencia de la posesión y mi casi muerte– lo dijo con toda tranquilidad
–¿no sé si seas más tenebroso tu, o que estemos rodeados de fantasmas?–
–yo te ayudo a contestarlo– se le acerco Kikumaru –es Fuji–
–creo que te daré la razón–
–pero bueno, ¿nos dejaras derrumbar la pared?–
–supongo que no tengo de otra, iremos por algunos mazos, creo que hay algunas en la bodega, vamos Kabaji–
–Usu
–gracias Atobe– Fuji lo miro fijamente, esas palabras venían más allá del permiso de demolición
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En la sala ya se habían puesto de acuerdo para recuperar el cuerpo de Abigail, siguiendo a Atobe que bajaba en ese momento, fueron guiados hasta la bodega para ir por unas cuerdas y más cosas.
En el rio, algunos habían cruzando al otro lado por la parte menos profunda, amarrándose a unas cuerdas y usando ramas como apoyo.
Dos cuerdas atravesaban el rio de lado a lado, algunos chicos en las rocas, todos los que estaban amarrados a esas cuerdas usaban las redes de la piscina para remover las cosas en lo profundo.
El lugar donde estaban era donde se hundió por primera vez Fuji, Saeki estaba seguro de recordar bien donde era.
–aquí hay algo– dijo Renji sacando lo que podría ser cabellos
Bane se amarro una cuerda, sujetado firmemente por varios chicos y se sumergió, y con algo de repulsión se acerco al cadáver descubierto –no puedo sacarla, una roca la aplasta– recuperando el aire, era muy difícil nadar ahí
–te ayudo– otra cuerda en la cintura David, ambos se sumergieron y lograron quitar la piedra, el cuerpo floto de inmediato, los que estaba afuera lo guiaron con los largos mangos de las redes a la orilla.
–Lo logramos– exclamo Tetsu, –ahora hay que enterrarla– ambos nadadores ya se habían cubierto con toallas.
–Vamos– la iban a subir en una larga tabla de madera que habían encontrado en la bodega, pero cuando fue movida por Sakurai algo cayo –¿qué es esto?–
–el medallón del que hablan– se acerco Akazawa –hay que entregárselo a Fuji Syusuke –Kisarazu vayan ustedes–
–si– dijeron ambos hermanos alejándose
–ahora vayamos nosotros a terminar con esto– el resto se dirigió a donde estuviera el templo.
Donde los esperaba otro grupo que había tenido problemas para mover la tierra húmeda que impedía cavar el lugar que sería el reposo de la fallecida.
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Un golpe más a la pared, y ésta dejo ver una puerta y a su lado un espejo rallado.
–aquí no hay nada– agrego Atobe fastidiado, quien esperaba encontrar respuesta
–debe haber algo más que no vemos– Fuji se acerco al espejo colocando su mano en la superficie –tal vez este espejo tenga algo que ver–
–¿qué crees que sea Aniki?–
–no se–
–tal vez tengamos que destruir la parte contraria– agrego confuso Kawamura –quizás sea lo que hay del otro lado de la puerta–
–posible–
–oigan chicos– los gemelos habían entrado –encontramos el medallón– extendieron su mano permitiendo que la gema roja deslumbrara con los rayos del sol
Todo tomo un tono rojizo, incluyendo el espejo, Fuji pudo notar un extraño movimiento en el objeto, como si se tratara de un mar teñido de carmín.
–eso– exclamo el tensai, todos voltearon solo para ver como decenas de sombras salían del espejo y lo envolvían –¡Tezuka!– exclamo al verse atrapado y siendo llevado al interior del espejo.
El castaño intento alcanzarlo, pero Fuji fue jalado con rapidez desapareciendo en el interior del espejo, la mano de Tezuka se estrello contra una firme superficie, solo su propio reflejo estaba ahí.
–Fuji– veía la imagen del otor como si fuera un cristal, 'Ayuda' parecía que decía, solo que ningún sonido se escucho.
El espejo volvió a la normalidad.
–Aniki– Yuuta se acerco al espejo, tocando toda la superficie, recorriendo cada detalle del reflejo, pero no encontraba a su hermano –no puede ser– susurro entristecido, había perdido a su hermano.
¿Para siempre?
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Todos reunidos nuevamente en la sala, algunos tenían hambre pero no querían pronunciar palabra por el pesado ambiente, aun sabiendo que no debían continuar así.
–hay que preparar algo– se levanto Yukimura sacando a todos de su mutismo
–te ayudo– varios más se levantaron, aun sin palabras, la orden de permanecer juntos seguía.
–¿qué haces Yuuta?– Akazawa y Mizuki estaban sentados a cada lado de él
–intento hablarle a Aniki, tenía su teléfono consigo cuando… espero que me conteste– la cabeza baja y esperando con ambas manos en el celular a que el tono sonara.
–Yuuta–kun– una mano en su hombro, Mizuki no sabía cómo animarlo
–¿por que?– pregunto de repente –¿por qué tuvo que pasarle esto a mi hermano?– una traicionera lagrima se escapo mientras veía a su sempai –él no tenía que ver en esto–
–no lo sé–
–él no tenía!… él no tenía que ver en esto– apretó aun mas sus manos, dejando libre su llanto, ya solo le quedaba esto –¿Aniki donde estas?– grito a la nada, exigiendo una respuesta
¿Donde estas?
No era el único que lo preguntaba Tezuka se sentía frustrado, enojado consigo mismo, había tenido a Fuji tan cerca y no pudo hacer nada, dejo que se le escapara de entre las manos.
Enojado Yuuta se levanto con las intenciones de aventar el celular que no le servía para nada cuando de reojo vio en uno de los reflejos, los cuadros, en los vidrios algo se movía, se quedo en esa posición siguiendo la sombra hasta una de las vitrinas, cuyo fondo era un espejo.
–Aniki– corrió hasta ahí chocando sus manos con las puertas de vidrio, muchos se acercaron, Tezuka fue uno de los primeros.
Fuji intentaba decir algo, pero su voz no se escuchaba.
–no te entiendo– sus labios se movían desesperadamente intentando comunicarles algo
–no te escuchamos– dijo en voz alta Oishi, esperando que por lo menos él si los oyera, funciono. Fuji dejo un momento de hablar para tranquilizarse.
Moviendo sus labios lentamente, esperaba que pudiera entenderlo.
'Desuyan'
–¿desuyan? ¿Eso qué es?–
–desayunen muletas?–
'Des–tru–yan el a–mu–le–to'
–¿qué destruyamos el amuleto?– un asentamiento de cabeza
–¿con eso serás libre?– pregunto el menor de los Fuji
'destrúyanlo' dijo nuevamente
–está bien–
–¿seras libre si lo destruimos?– esta vez pregunto Tezuka al ver que no respondía
Fuji no dijo nada, giro la cabeza a sus costados, estaba atento a su alrededor, pareciera que él escucho algo.
'destrúyanlo, o él…'
–¿él qué?– su movimiento de labios no quedo claro –¿nadara?, ¿quién?–
Fuji negó rápidamente 'matara, él los matara' sus ojos mostraban terror, algo había descubierto en ese mundo
–¿nos matara?– preguntaron temerosos
–¿quién?–
–¿nos matara?–
–Fuji, sal de ahí– Eiji se acerco, no quería perder a su amigo, aunque también quería alejarse
–un momento, si destruimos el amuleto, tu ya nunca saldrás, el amuleto es la llave para entrar al otro mundo– todos miraron a Oshitari, quien había estado pensando en todo lo sucedido.
Fuji asintió ante sus palabras, sabía que él llegaría a la respuesta.
–y los espejos las puertas–
'destrúyanlo para que él no salga' fue lo último que logro decir antes de verlo mirar hacia atrás y que desapareciera junto con el espejo que ahora caí en pedazos.
–ese alguien…– exclamo lentamente Yuuta –va tras mi hermano, lo va a matar. Si no lo sacamos ¡él morirá!. Denme el amuleto– intento acercarse a Kisarazu Ryou quien aun lo llevaba consigo, escondido en su bolsillo.
–no Yuuta–
–dámelo, no dejare que mi hermano muera–
–Espera, detente– intentaban sujetarlo para que no llegara con Ryou –no sabemos cómo funciona, debemos ser precavidos– intento explicarle Renji –si liberamos a otra persona en vez de tu hermano, estaremos en peligro–
–pero mi hermano está en peligro ahora mismo– ya no siguió avanzando, tanto Momo como Kaido lo sujetaban
–debemos pensar mejor las cosas, creo que incluso tu hermano se dejo capturar–
–¿de qué hablas?, Aniki no haría algo así–
–ya lo hizo, no es así, el dejarse poseer le permitió ver los espíritus y todas esas cosas difíciles para un humano normal, creo que esta vez fue en búsqueda de las ultimas respuestas dejándose llevar por el poder que engaño a sus abuelos hace 50 años– explico Oshitari
–¿qué quieres decir?
–Fuji no nos explico bien las cosas, es más, estoy seguro que nos las oculto por saber lo peligroso que sería–
–etas diciendo que mi hermano se sacrifico–
–estoy diciendo, que él no tenía muchas opciones–
–pero creo que podemos crearlas–
–¿de qué hablas Inui?–
–seguramente alguna de las protagonistas de hace 50 años leyó este libro, liberando así el poder del amuleto, probablemente aquí también ha de haber una forma de sacar a Fuji sin riesgo, y cerrar ese otro mundo para siempre–
–si, pero viene escrito en un idioma que nadie conoce–
–hay alguien que lo conoce–
–¿quién?–
Inui volteo a ver a la chica –ella–
–¿yo?–
–si, estoy seguro que tu abuela conocía este idioma–
–si, se que ella sabia latín, pero yo nunca lo aprendí, no sé leerlo–
–entonces tu abuela tendrá que leerlo–
–pero ¿cómo?, si ella…–
–ahora mismo, el mundo entre los muerto y los vivos están muy unidos, incluso si nos concentramos podemos sentir la presencia de los fantasmas que Fuji veía, así que si te decides podrás hablar con tu abuela, además… Fuji dijo que ella estaba dentro de ti protegiéndote–
–pero ¿cómo hago eso?–
–quizás solo hablándoles–
–pues lo intentare– cerro los ojos junto sus manos –¿abuela?– pregunto tímidamente –abue…–
Unos gritos se escucharon de la cocina.
–¿qué paso?– preguntaron a quien sea
–mejor vamos a ver–
–que unos vayan, los demás esperen aquí–
Kamio fue el primero en llegar, seguido de Ibu, el resto de Fudomine y algunos de Hyotei –¿qué sucede?–
–vi–vimos a Fuji– contesto Bunta mirando el reflejo de cazuelas y sartenes colgados en el centro sobre una amplia mesa.
–¿dónde?–
–vimos a Fuji, aunque él no estaba aquí– intento explicar Taka-san
–en los reflejos, ¿no es así?–
–si– le contesto Yukimura
–¿cómo sabes?– pregunto Sanada
–estamos averiguando por nuestra parte lo que sucede–
–oh, ¿qué más han averiguado?–
–varias cosas más, pero díganos, ¿qué suponen que hacia Fuji?–
–escapar–
–¿eh?–
–no solo vimos a Fuji, sino a otra personas que corría tras de él, creo que tenía un arma–
–Seguramente era Dominique– Tachibana vio a Oshitari –¿hacia dónde corrió?–
–Hacia allá– Jackal apunto hacia una puerta al lado contrario –creo que lleva al sótano–
–no nos dijo Fuji que apareció ahí–
–si, cuando lo escuchamos en el ático, el se desmayo y apareció en el sótano, creo que ahí ha de haber más pistas–
–mas que pistas, creo que ahí fue donde todo empezó–
–¿por que crees eso Oshitari?– le pregunto intrigado Shishido
–para aclarar mejor bajemos– se acerco a la puerta, pero se dio cuenta que nadie lo seguía –¿tienen medio?–
–Fuji dijo… que esa persona quería matarnos–
–¿qué?– pregunto Sanada
–hace rato Fuji pudo comunicarse con nosotros, dijo que destruyéramos el amuleto para que esa persona que causo las desgracias en el pasado no nos matara, pero… algunos no tienen intenciones de hacerlo, no hasta que rescatemos a Fuji–
–los entiendo–
–¿entonces vamos a bajar?, entre más rápido acabemos con esto, mas rápido podemos decir que estamos a salvo–
–vamos–
Todos bajaron en parejas por las escaleras, aunque contaba con iluminación, el lugar estaba muy oscuro. Un segundo apagador encendió otra sección de luces.
Se admiraba una pequeña cava sumida entre unas paredes, repisas con objetos polvosos, tan grande como toda la casa, el lugar no tenia paredes solo pilares fundidas en arco que sostenían la casa. Cada arco guardaba una cava de vino diferente por lo que se podía llegar a ver desde su lugar.
–no se ve nada raro– agrego temeroso Tachibana
–Revisemos bien todo, si encuentran algo, por muy simple que parezca, avisen– Oshitari avanzaba cautelosamente
Se dispersaron por el lugar, todo estaba al descubierto, a excepción de la parte de la escalera.
De vez en cuando miraban a los otros, solo para ver que todo estaba bien.
–aquí hay algo– grito Bunta que estaba con Jackal
–¿qué es?–
–una puerta, pero… tiene extraños grabados–
–son como los del libro, ¿se puede abrir?– el moreno tomo la manija, esta giro pero la puerta no se movió.
–no, nada–
–usemos algo como palanca– sugirió Sanada buscando en los alrededores
Encontraron varias palas y viejos atizadores, golpeando la cerradura y visaras logrando zafarla, todos se taparon la nariz al llegarles un olor pestilente.
–¿qué peste?, ¿qué será?–
–está muy oscuro, ¿alguien tiene una lámpara?–
–Había algunos en la cocina, iré por unas, acompáñame– Taka se apresuro.
Ya con lámparas en mano, descubrieron con horror, varios cuerpos.
–son los… empleados de Atobe–
Todos dentro de un pentagrama dibujado en un color oscuro, velas dispersas a su alrededor y sangre regada por todos lados.
–Seguramente él los mato–
–no, no fue él–
–¿de qué hablas Oshitari?–
–Dominique sigue atrapado con Fuji, seguramente lo usara para llegar a nuestro mundo, así que tuvo que ser alguien que está aquí–
–¿las fantasmas?– confundido Yukimura
–no, ellas nos protegen, fue lo que dijo con Fuji, hay alguien más–
–¿pero quién?–
–ya lo sé, los demás están en peligro–
»» O ««
–intenta concentrarte un poco mas– le decía Atobe a una cansada chica
–si, solo que… me es muy difícil, y…– agrego cabizbaja –si me ayudan concentrándome en ella, ya saben como es, solo necesitan imaginarla en su mente–
–buena idea, somos mucho, lo lograremos– la mayoría cerró los ojos, imaginándose a la chica
Un trueno, la lluvia caía.
–¡ATOBE, CUIDADO!– todos miraron a quienes gritaron, Oshitari veía con horror como Miho sacaba un cuchillo de entre sus ropas, no llegaría a salvarlo.
Atobe cayo, otro trueno, los vidrios temblaron, todo se oscureció de pronto.
Jiroh se había lanzado a tiempo, solo un rasguño en el hombro del rubio.
–¿pero qué?–
Era las 3 de la tarde, pero la oscuridad inundo todo, no se veía nada afuera.
–ella fue quien lo planeo todo–
–¿eh?–
Los ojos de la chica estaban vacíos.
–así es, pero de nada te servirá eso– se lanzo nuevamente contra Atobe quien seguía en el piso. Apenas logro esquivar el ataque.
–hay que detenerla– la chica atacaba a cualquiera que tuviera cerca, nadie se atrevía a pararla; la sorpresa el miedo… no les permitía reaccionar.
Un golpe en la nuca obligo a la chica a detenerse, Tachibana la había golpeado con una lámpara –lo siento– no había querido golpearla, pero no había muchas opciones.
–Oshitari, ¿explica lo qué pasa?–
–lo único seguro, es que ella mato a los demás empleados y planeo todo esto–
–¿qué?, ¿pero no qué era un fantasma?–
–si, pero alguien tuvo que haber leído el libro, y hasta donde sé, los fantasmas no tienen presencia física por lo que no pueden agarrar cosas–
–por eso necesitan a alguien, en este caso a ella– agrego Yuuta
–¿así que la persona que puede terminar con todo esto es la misma que nos intenta matar?–
–si–
–Genial– Atobe se dejo caer fastidiado en el sofá
–pero tal vez no sea ella– Mizuki deducía
–¿qué quieres decir?–
–bueno, ella esta poseída por el espíritu de su abuela, ¿si solo es ella quien nos quiere matar?–
–También, no hay nada que te garantice que Miho no esté colaborando con su abuela– contrariado Inui
–pero puede que ni ella sepa lo que está pasando realmente–
–Dejemos de suponer, y hagamos algo, ahora todos estamos atrapados en este lugar– A pesar de que la chica estaba inconsciente la oscuridad de afuera permanecía –vamos a morir todos, y todo por sus estúpidos juegos de cazafantasmas– furioso Atobe
–cálmate, además si no te has dado cuenta, todo estaba planeado, sabían que vendríamos–
–si lo sabían– agrego Atobe pensativo –es más, fue Miho quien me aconsejo hacerlo, había visto varias revistas donde salían nuestros equipos–
–solo que Aniki los descubrió, por eso ahora estamos alertados–
–así que en vez de alterarnos, busquemos la forma de solucionar esto, tenemos varias claves para resolverlo, solo pensemos– agrego Tezuka
–Como si fuera tan fácil, sabiendo que alguien intenta matarte para revivir a un brujo–
–un brujo, eso es– exclamo Inui
–¿qué?–
–si no ha podido escapar, es porque necesita su libro, si destruimos el libro posiblemente lo destruimos a él también–
–pero si lo destruimos Aniki quedara atrapado–
–no, solo el brujo perderá su poder, así nos será más fácil enfrentarlo–
–yo no sé que planeen, pero no deberíamos hacer algo con ella porque sino en cuanto despierte volverá en su intento de matarnos– asustado Momo
–Amarrémosla, y quememos el libro– Kaigo fastidiado
–yo no creo que sea bueno quemarlo– Saeki dudaba
–¿por qué no?–
–¿que sabemos realmente de magia?, ¿qué tal que en vez de quitarle sus poderes lo hace mas fuerte?, la única persona que sabe lo que pasa está atrapada y creo que la solución más segura, es buscar la forma de rescatarlo y nos diga que hacer–
–¿cómo vamos hacer todo eso?– Taipei confundido
–abriendo el portal como se hizo la primera vez, si algo salió y lo jalo, significa que es de entrada y salida, solo hay que averiguar donde esta, y donde está el enemigo–
–si están lejos uno del otro podremos sacar a Fuji fácilmente– termino Saeki
–me parece buen plan– apoyo Yuuta
–ahora solo falta descubrir cómo encontrar a Fuji– Oshitari concluyo
–lo podemos ver en los reflejos, si ahorita no se ve, es porque no está aquí– Tachibana explico
–¿así qué quieres que recorramos toda la casa?– asustado David
–si– Yuuta no dejo duda
–¿y si pasa algo?– aun dudaba Jiroh
–Iremos en grupos–
–Además, con ella amarrada, y el brujo ocupado con Fuji, nosotros ya no corremos riesgo, por el momento– confiaba Oshitari
–ya es un poco de alivio– exclamo Momo
–igual iremos en grupo y buscaremos en todo el lugar para acelerar, y unos se quedaran a vigilar a Miho–
–bien–
Apenas terminado de decir Yuuta corrió hacia las escaleras –¿a dónde vas?– Akazawa fue tras de él
–Buscaré en su cuarto– Mizuki y Yanagisawa fueron tras de ellos
–también se me había ocurrido eso– Oshitari
–acompañémoslos, el segundo piso es igual de grande–Yukimura lidero
–lo sabía, lo sabia– Yuuta se había parado frente a la puerta, una luz rojiza se filtraba en ella –Aniki– abrió la puerta, nada se veía, tanteando encontró el switch, pero la luz no encendía
–busquemos unas lámparas– Akazawa bajo, Tezuka lo acompaño de regreso
No tardaron en traer dos lámparas consigo, la habitación se veía normal, Yuuta camino hasta quedar frente al espejo, no estaba su hermano.
–Yuuta, aquí esta– Yanagisawa apunto el espejo del baño, que reflejaba el lado contrario.
Fuji estaba recargado en la puerta que comunicaba ambos cuartos, la cabeza gacha.
–Aniki– grito esperando ser escuchado –¡Aniki!– Una sacudida en el cuerpo de su hermano, le hizo saber que si fue escuchado –Aniki, estamos aquí–
Lo vio levantarse cansadamente y asomarse por la puerta, aun cojeaba, ellos escucharon el chirrido de la puerta al abrirse, pero esta ya estaba abierta, al menos de su lado.
–sigue sin gustarme esto–
–espera Aniki– Yuuta se acerco al espejo al verlo desaparecer tras la puerta
–entrare– Tezuka se acerco con el amuleto en mano
–es demasiado peligroso– agrego temeroso Akazawa
–me arriesgare– frente al espejo donde entro Fuji, busco el rayo de luz, todo se ilumino en una luz carmín.
La superficie ahora liquida del espejo fue atravesada por el capitán de Seigaku
–yo también voy– Yuuta intento atravesarlo, pero el espejo era sólido otra vez
–aun creo que es demasiado peligroso, ahora el amuleto está al alcance de ese sujeto–
Escondió el amuleto entre sus ropas, y tomo el camino por el que vio irse a Syusuke. El lugar era idéntico, pero el decorado en las paredes y el lugar de algunas cosas no eran como las recordara.
Además de una atmósfera enrarecida y la sensación de no estar solo, como si alguien más lo estuviera vigilando muy atentamente.
Giro hacia atrás en el pasillo, mientras continuaba caminando, fue en ese momento que sintió que no fue buena idea haber entrado, no estaba consciente de lo que hacía, pero no le gustaba estar fuera de los hechos, y sobre todo, no iba a perder a Fuji, no otra vez.
Continuo avanzando, tenía que alejar sus miedo; aunque claro que lo que estaba viviendo en estos momento no es algo que suceda diario, pero no habiendo otra forma más que mantenerse lo más sereno posible, encontrar lo más rápido posible a Fuji y salir de ahí.
Un fuerte ruido se escucho en una de las habitaciones atrás de él. Giro y regreso sobre sus pasos, las escalera al desván.
–¡no!– reconoció la voz de inmediato
–¿qué hiciste?– fue una segunda voz.
Al subir encontró a un sujeto de larga cabellera y extraña ropa golpeando a Fuji que se encontraba en el piso.
Tomo lo primero que encontró, una vieja caja y con eso golpeo al atacante quien cayó junto a una lluvia de viejos periódicos.
–Fuji, ¿estás bien?–
–¿ah?– expreso dudoso –si, gra–cias–
Le ayudo a levantarse –salgamos de aquí–
–si– le noto raro, pero todo ahí lo era.
Llegaron a la habitación de Abigail, Tezuka saco el medallón ante el espejo, mientras Fuji miraba hacia atrás.
El cuarto se ilumino de rojo, y fueron recibidos del otro lado por Yuuta y los demás. Una sacudida en el espejo les hizo a todos voltear a verlos, el brujo golpeaba la superficie, gritaba desesperado
–vámonos– querían alejarse.
Todos esperaban ahí, ya sabían que había sido encontrado Fuji, y miraron alegres su regreso.
Tezuka lo sentó en el sillón –hay que curarle las heridas–
–¿dónde tienes el botiquín Atobe?– apenas dicho esas palabras, el lugar comenzó a temblar, la furia del hechicero se sentía por todos lados
–¡suéltenme! ¡Suéltenme!– gritaba furiosa Miho, haciendo brincar la silla donde estaba amarrada
–creo que hicimos algo mal– los objetos comenzaban a caerse –pregúntenle a Fuji que hacemos–
Tezuka se acerco al cansado tensai –Fuji, tienes que decirnos que hacer…, sabes ¿qué hacer?–
–¿el medallón?, ¿Dónde está el medallón?–
–ten– en cuanto lo tuvo en sus manos su mirada cambio, las heridas desaparecieron
–al fin– se levanto, y se puso el medallón –al fin, después de 100 años– las cuerdas que sujetaban a Miho desaparecieron
–tengo un mal presentimiento– Echizen miraba al cambiado Fuji
–es hora de que termines tu trabajo– mirando a la chica –yo me haré cargo de estos– tomo con velocidad y fuerza increíble el cuello de Tezuka, levantandolo –me alimentare de sus almas–
Sus dedos enterrándose cada vez más en la carne de Tezuka, impidiéndole el paso del aire. El castaño no podía creer lo que pasaba
–Aniki, ¿qué estás haciendo?– Yuuta corrió a intentar separarlos, Atobe lo imito pero al acercarse
–tu también serás mi alimento– lo tomo del cuello igualmente
–no Aniki, no lo hagas– una ráfaga de energía lo hizo salir disparado
–él no es Fuji–
–¿qué?–
–el brujo ha de haberse apoderado del cuerpo de Fuji, nos engaño– Oshitari
–claro que los engaño– Miho tomo a Bunta que estaba cerca y le clavo un pedazo de vidrio en el hombro. Un fuerte grito del parte del él
–¡no!– Jackal se apresuro a ayudarlo, pero Miho lo lanzo y con rapidez usando el mismo vidrio le inmovilizo la pierna y le rasguño el antebrazo
–tenemos que detenerlos–
–¿y cómo vamos a detener a Fuji?–
–Fuji– Mizuki busco un reflejo, muchos vidrios se habían roto –hay que buscar al verdadero Fuji–
–¿dónde?–
–un espejo, cualquier espejo, y rápido–
Pocos tenían la oportunidad de hacerlo, varios intentaban detener al brujo, otros de bloquear los ataques de Miho, ya muchos estaban heridos.
–¿por que pasa esto?– le dolía todo el cuerpo, apenas y logro sentarse, en su mano derecha sintió algo frío, un pedazo de espejo –¿Aniki?– pregunto al ver el rostro del brujo, intentaba decirle algo, pero hablaba demasiado rápido –no te entiendo–
–Quítenle el medallón– se había escuchado claramente
–ahora si te entendí–
–Yuuta, ¿estás bien?– Saeki le ayudo a levantarse, aun estaba dolorido por el efecto del ataque
–si, Aniki dice que le quitemos el medallón–
–no hemos podido acercarnos a él– agrego Itsuki
–¿algún plan?– Tezuka y Atobe ya habían sido liberados, eran muchos ellos, pero él era demasiado poderoso
–ninguno– Saeki se oía desesperado
–tenemos que pensar en algo, sino todos moriremos– Itsuki viendo el combate
–pero todo es un caos, aunque estamos resistiendo ya no tenemos fuerza para luchar–
–maldición– a excepción de ellos tres, todos los demás se estaban enfrentando al enemigo –el libro, podemos usar el libro–
–no sabemos cómo usarlo–
–Aniki– se tiro al suelo, buscando el pedazo de espejo –¿dime que sabes usar el libro?– veía el rostro desconocido que ahora era familiar
–si, parte de su conocimiento se quedo en este cuerpo, solo necesito leerlo–
–te lo conseguiremos–
–aun lo tiene Inui, ¿cierto?–
–si–
El Data estaba enfrentándose a Miho, quien mostraba una fuerza increíble influenciada por el poder de Dominique, la tenia sujeta de las muñecas impidiéndole que le atacara, retrocedía por la fuerza de la lucha.
Saeki sujeto a Miho de los brazos, atrapándola de sorpresa –apúrate– le costaba detenerla al albino, no tardo mucho para que ella se liberara y lo lanzara al piso, Itsuki y David se apresuraron a ayudarlo.
–¿Inui, aun tienes el libro?– Yuuta se acerco rápidamente
–si, aquí lo tengo– dijo tocando sus ropas a la altura del pecho
–Aniki quiere verlo–
–¿qué?– dijo mirando al loco asesino que intentaba llegar ante Tezuka y Atobe que yacían inconscientes en el piso, siendo protegidos por sus amigos
–él no, Aniki– le mostró el pedazo de espejo con la figura del brujo
–estas diciendo…– se tomo un momento para aclarar su mente –cambiaron de cuerpo–
–si–
–era de sospecharse–
–vayamos a otro lado, mientras Aniki investiga que hacer–
–vamos– ambos lograron llegar a la salida hacia el vestíbulo, a simple vista nadie los había visto
Colocaron el libro abierto en el piso, y el espejo sobre él –así ¿está bien?– pregunto Yuuta
–si, cambia la hoja, esa no sirve–
–si– muy poco tiempo duraban en una hoja, ya contaban la 15ª cuando…–
–¡el libro!– se quemo en un fuego desconocido, ambos miraron hacia la sala, "Fuji" los miraba con una temible frialdad. Ya conocían la agresiva mirada el ojiazul, pero esta… emanaba furia, deseo de sangre.
–es una gran pérdida, pero ya no lo necesito– Yuuta escondió el espejo tras de sí, retrocediendo alejándose de quien se le acercaba, un segundo reflejo –no sé que pretenden, pero mejor acabo primero con ustedes– la mano extendida y el medallón brillando intensamente.
–alto– la figura de Dominique apareció de repente y se lanzo, su cuerpo más grande y fornido termino derrumbando al de Fuji –intercambio de almas– ambas miradas se encontraron –te destruiré– las palabras salieron con odio
–no lo creo– empujándolo con las rodillas se lo quito de encima, en una voltereta Fuji ya estaba de pie y en su cuerpo –ahora yo tengo el medallón, y el libro lo has destruido–
–aun tengo poder– los demás llegaron a ver el enfrentamiento, inmóviles no supieron que hacer
–Aniki, acaba con él de una vez–
–claro que si–
–no pueden destruirme, has regresado a tu cuerpo, y aun sin el medallón aun tengo magia– una ataque de fuego directo hacia el tensai que fue inútil
–tu propio medallón me protege, y alguien ya me dijo… como destruirlo y con ello tu desaparecerás–
–es imposible destruirlo, ha devorado miles de almas, incluso de aquellos que murieron en este lugar–
–jamás devoraste las almas de Abigail y Ayame, sus almas eran puras aun cuando las hayas usado–
–tienes razón sus almas no fueron devoradas, pero aun así no son libres–
–lo son ahora, porque ahora saben la verdad, no tienen ningún motivo para seguir aquí–
–por eso consideras que ya sabes cómo destruirlo, ten por seguro que no lo lograras–
–no fueron ellas quienes me lo dijeron–
–¿no?–
–fui yo– Miho apareció –jamás te fui fiel, solo te tenía miedo, pero ahora– mirando a Fuji –ya no lo hago mas–
–lastima por ti– un ataque hacia la chica, pero Fuji se interpuso protegiendo a ambos con el medallón
Una presencia espiritual salió de la chica, Fabela abandono el cuerpo de su nieta, Abigail y Ayame aparecieron a lado de ella.
–tienes razón el medallón no puede ser destruido, pero…– le entrego el medallón a Ayame –Adiós abuela–
Se sonrieron, las tres con las manos unidas –me haré cargo de lo demás–
–¿qué pretendes?–
–el medallón ira a un lugar donde jamás podrás alcanzarlo– las tres fantasmas desaparecieron
–¿dónde han ido?–
–van a descansar al fin–
–no, no, no, ¿dónde está el medallón?–
–es un objeto mágico, la maldad solo viene de su creador, ahora está en el lugar donde descansan las almas, lugar donde tú nunca podrás ir–
–Maldito seas– Dominique se le lanzo intentando ahorcarlo
–Es inútil– no había hecho movimiento alguno para detenerlo, recibiendo el ataque directo –tu cuerpo ya no resistirá, desaparecerás y tu alma ira a donde pertenece– intentaba ahorcarlo
–no, ¡NO!– Fuji fue liberado cuando las manos del brujo comenzaron a desintegrarse, su cuerpo desaparecía gradualmente –no puede ser, no puedo acabar así–
–adiós– solo quedaba una montaña de polvo
El lugar comenzó a iluminarse, la oscuridad desapareció.
Se veía una hermosa tarde.
–¿se acabo?–
–si, ya se acabo– dijo Fuji cerrando los ojos y cayendo inconsciente al piso
–ANIKI!–
–FUJI!–
»» O ««
Muy cansado para despertarse, pero ya fastidiado de estar recostado, aunque no sabía porque, con bastante pereza se sentó en la cama, solo para ver que no estaba en su habitación.
–Aniki hasta que despertaste– Yuuta estaba sentado junto a la ventana
–ah, supongo que no fue un sueño–
–ojalá hubiera sido así–
–¿todos están bien?–
–muchos salieron heridos, pero ya todos están bien, aunque… Atobe no parece estar muy feliz contigo–
–ja, eso es de siempre– una amplia sonrisa
–más bien, todos te tienen miedo,
–¿todos?– una mirada de sorpresa –mmm los chicos ya me temían…, ya amplíe mi poder–
–Aniki– le reclamo
–era broma, el tiempo hará que olviden esto, no te preocupes tanto–
–si tu lo dices, ah por cierto– recordó con ánimo –los empleados no fueron asesinado, Miho los mantuvo sedados para engañar al brujo ese–
–esa es buena noticia–
–fueron traslados a un hospital y dijeron que fueron envenados por gases de ese cuarto oculto–
–bueno– se estiro en su lugar –ahora lo que quiero es comer, siento que no he comido en días– se disponía a levantarse –ouch– pero el dolor de su tobillo no lo dejo
–cuidado– se apresuro a ayudarlo –creí que habían desaparecido todas tus heridas–
–me parece que solo las que me hice en ese mundo, espero que no se me haya puesto peor el tobillo– ambos se sentaron en la cama
–Esperemos, sino dile adiós al tenis–
–no creo que sea para tanto, pero ya me las ingeniare para seguir jugando, siempre me la arreglo ¿no es así?–
–presumido–
–Yuut… a ya despertaste Fuji Suysuke–
–Mizuki, ¿cómo has estado?–
–bien, ¿y tú?, creo que has tenido un buen sueño– miro a su reloj –ah, unos 50 minutos mas y hubieras a completado las 24 horas–
–¿qué?– sorprendido el ojiazul
–así es Aniki, llevas casi un día dormido–
–no puedo creerlo–
–créelo, vaya que tienes largas siestas–
–¿yo quiero saber por qué no me despertaron?–
–ni quien te quiera despierto– se burlo su hermano
–yo esperaba un beso encantado–
–no encontramos un príncipe ni sapo que quisiera besarte–
–auch eso dolió. ¿Pero en verdad nadie quiso despertarme?–
–no, ¿por qué?– Mizuki confundido
–creí que ahora que se alejarían de aquí cuanto antes–
–así es– comenzó Mizuki –solo que en ese instante llegaron los abuelos Tezuka y Atobe, quisieron explicación, sobre todo de los objetos destrozados, les explicamos pero aun no lo creen y Tezuka–sama decidió que esperáramos hasta que despertaras–
–que amable Tezuka-oji, pero aun quiero comer primero–
–Quedo algo de la comida–
–vamos Aniki, te ayudare a bajar– Mizuki se alejo sin mas
–vaya, si me temen–
–así es–
–¿y tú?–
–así eres siempre, ya me acostumbre–
–que bueno–
Estaban llegando a la sala –eres muy pesado Aniki–
–no es cierto, y no te quejes, ya casi llegamos– al entrar solo encontraron a Sanada, Yukimura y Bunta –chicos, ¿no están los abuelos?–
–fueron a la galería, ¿te encuentras bien Fuji Suyuske?–
–si, me encuentro bien, gracias– y viendo hacia su hermano –ayúdame un poco mas–
–pues ya que–
–un favor chicos– les hablo el mayor de los Fuji
–si– hablo Yukimura
–si los ven, díganles que estamos en el comedor, me encanta ese lugar–
–se lo diremos–
–Gracias–
Recién había terminado de comer cuando ambos adultos entraron.
–Fuji–kun, que alegría verte– Kunikasu se acerco al ojiazul
–vaya tienen razón, se le parece– al igual que el mayor de los Atobe se sentó a la mesa, mirando atentamente a Syusuke
–los muchachos nos contaron lo que paso, es una historia muy increíble–
–yo tampoco la creería–
–¿y qué paso?– había algo más en su pregunta –¿qué paso esa noche en que…?– deseoso de saber Kaito
–¿lo de Abigail?–
–si–
–¿qué le paso a mi hermana?–
–pues… me agrada mucho Tezuka-oji, y no tengo nada contra usted Atobe-sama, aunque no me agrade su nieto, pero prometí no revelar nada–
–pero tienes que decirnos, nos es importante averiguar lo que paso, que les sucedió a ellas como para que sus almas quedaran vagando–
–es que… no puedo decírselo–
–¿por qué no?– insistía el abuelo Atobe
La cabeza baja y las manos ocultas bajo la mesa –no puedo– un tono muy triste de voz, ya no insistieron
–bueno, lo que importa es que ya todo acabo–
–cierto–
–Bueno, aun tengo que hablar con el abuelo Yuuta y convencerlo de que no odie a okaza–
–¿de qué hablas?–
–que Ayame es realmente nuestra abuela–
–vaya, nunca lo imagine, al menos eso explica el parecido–
–no tanto, Fuji Yuuta no se parece tanto– ambos voltearon al ver al chico, quien se puso nervioso al instante
–ah de haber salido al padre–
–mh– algo enojado por sentirse ignorado
–¿y sabes quién es el padre?– curiosos el abuelo Tezuka
–claro, mi papá se llama…–
–no, no, el padre de tu madre–
–ah, como hablaban de mi hermano…–
–dinos Fuji-kun–
–es…– lo recuerdos llegaron rápidamente a su mente, esa noche que vivieron las chicas había sido terrible para todos, Dominique había ofuscado la mente de todos; sabía que los abuelos habían estado presentes pero supuso que la magia de esa noche había escondido los recuerdos de ellos dos.
¿Tendría el que recordárselos?, ¿vivir con el recuerdo el resto de su vida? A él mismo le causo mucho dolor verlo.
Esa noche, esa noche…
Estaban los seis reunidos, discutían sobre su cambio de actitud. Abigail se levanto con el medallón en el pecho, estaba enojada. Fabela y Ayame también se levantaron, se gritaban entre ellas.
Todos estaban enojados y a la vez tristes.
Palabras ofensivas salían de todos.
Nicholai abrazo a Abigail, Fabela los separo, Kaito se levanto a defender a su hermana, Kunikazu pedía calma, Ayame volteo a reclamarle.
Las velas se apagaron, la lluvia entraba por la entrada principal una sombra se vio en el marco. Los seis voltearon a ver.
Las imágenes perdieron control, símbolos comenzaron a aparecer por todos lados, Ayame estaba sentada en el piso, Abigail tirada, Fabela recargada en la pared alguien la tenia acorralada, los hombres no se veían.
Ayame sentía dolor, podía escuchar sus gritos retumbar en toda la casa, no se podía levantar, gritaba desesperada, Fabela y Abigail también gritaban.
Nicholai apareció, levanto a Ayame quien tenía su mirada perdida en el medallón.
–que se acabe– grito nuevamente, corrió hacia Abigail le arranco el medallón siguió su carrera hacia el rio, todos la seguían
En la orilla, con el medallón entre sus manos
–es mío, mío– gritaba alguien–¡dámelo!– Abigail se acerco, quería arrancarle el medallón –¡suéltalo!–
Fabela se unió a la lucha, la tierra húmeda, Ayame iba a caer
–AAH– cayo Ayame sobre el lodo, el medallón salió volando,–¡NO!– el maldito objeto fue cubierto por las olas. Abigail se lanzo, Fabela la iba a imitar pero fue detenida. Los chicos llegaron a tiempo para detenerla, miraban el rio, sus mentes estaban confusas.
Un velo había sido retirado de sus ojos.
Regresaron a la casa, todos sucios y mojados. Sin palabras se marcharon se alejaron de ahí, para no volver a recordar.
Solo Fabela se quedo, no tenía otro lugar a donde ir y miedo de conocer otro lugar. Su hermano había desaparecido, causándole un gran dolor en su corazón.
–es… confuso, ustedes que lo vivieron no lo recuerdan solo quedan sombras de lo que sucedió–
–¿pero entonces como puedes decir que sabes lo que paso?–
–Hilando pistas–
–Pero entonces debes deducir quien fue– insistía Kaito
–puedo deducir porque tiene usted tanto interés en saberlo, pero hay cosas que son mejor no saberlas–
–yo también deseaba saberlo, pero como dice Fuji–kun, hay cosas que mejor no hay que saberlas– Kunikasu recargo su mano en el hombro de su viejo amigo, tal parecía que había vuelto esa confianza, la amistad que se había perdido en el pasado.
–esta bien–
Miho había despertado, olvidando todo lo que paso esos días, Atobe Kaito y Tezuka Kunikasu contaron viejas historias con ella.
Al día siguiente todos se preparaban para marcharse.
–Atobe espero no me odies también por lo que paso aquí–
Miro un momento a Fuji, luego a la casa, estaban abordando los camiones
–aunque fue odio, pasaron muchas cosas, y sobre todo lo que siento por Tezuka es pura admiración, así que ya no tengo intensiones de algo con él más que amistad, así que pueden seguir su relación como siempre, lo que paso aquí me enseño muchas cosas–
Fuji suspiro, no había platicado mucho con los chicos, ninguno, incluyendo a Tezuka; se sentía culpable de lo que había pasado, habían sentido el peligro, la amenaza de muerte, y él se había comportado como si nada.
¿Es que ahora lo veían como a un fenómeno?, o ¿solamente intentaban asimilar todo lo sucedido?
Tal vez con el tiempo lo olvidarían, pero que solitario se sentía ahora, si no fuera por Yuuta que lo acompañaba, aunque… él ya intentaba alejarse, y se notaba las ganas que tenia de estar con sus amigos, en vez de estar de enfermero de su hermano.
Solo quedaba suspirar, relajarse y alejarse de aquí para olvidarlo todo. Lo que sí, es que tenía una buena historia para contarle a su nessan.
»» O ««
Tal y como se lo imaginaba, todo volvió a la normalidad al día siguiente de haber regresado, ahora todo lo contaban con humor.
No había clases, solo unos cuantos se habían reunido, organizados por Eiji, y es que algo que no pudo disfrutar en el campamento fue de los helados y justamente ahí estaban: él, Momo, Kawamura, Kaidoh, Inui y hasta un testarudo Echizen comiendo helados, Oishi llegaría más tarde con Tezuka, ambos habían ido a entregar el reporte de las actividades a Ryuzaki–sensei, los abuelos habían hecho algunas modificaciones por el bien de sus nietos.
Fuji estaba en su habitación, cambiándole continuamente de canal, con su tobillo enyesado, le habían ordenado descansar y no había podido acompañar a los chicos a la heladería, aun con las insistencias de Eiji.
–te traje algo de agua Syusuke– traía consigo una pequeña jarra y un vaso
–gracias nessan–
–¿estás aburrido?– se sentó a su lado, en la cama
–algo– una sonrisa como saludo
–Creí que después de tanta aventura, lo que querías era estar tranquilo– le quito el control y lo dejo en el primer canal de videos musicales
–creo que me gusto mas, lo emocionante– se dejo caer en la cama
–pues prepárate, porque veremos cómo explotar esa habilidad tuya de ver a los muertos–
–¿ah?– se sentó nuevamente y la miro de frente –no creo haber adquirido esa habilidad, no he visto ninguno desde que llegue–
–eso es bueno, significa que no hay aquí– una alegre sonrisa
–eso significa… nada, no me voy a convertir en tu conejillo de indias– un mohín de disgusto
El toque del timbre.
–iré a ver quién es– la castaña salió de la habitación, y él se recostó nuevamente en la cama, aun con la música sonando, pero completamente perdido en sus pensamientos.
–tienes visitas– escucho la dulce voz de su hermana, giro sobre si viendo hacia la puerta de su cuarto, supuso que sería Eiji o algunos de los chicos.
–Tezuka– pronuncio mientras se incorporaba en la cama y lo veía con sorpresa
–¿podemos hablar?–
–si, claro– lo vio sentarse en la silla de su habitación –¿quieres hablar de lo que paso allá? –
–no, aunque mi abuelo insiste que si logro hacerte decir de quien era el bebe de Ayame se lo cuente–
–Insistente– una picara sonrisa, mirando de reojo la ventana, aun se sentía incomodo.
–¿lo sabes? – lo vio distraerse, y quería recuperar su atención
–creí que no querías hablar de eso–
–Solo para que mi abuelo no diga que no lo intente– quiso aligerar un poco el ambiente
–Quizás, algún día– una sonrisa cómplice del ojiazul, tras un breve silencio –¿y a que viniste?
–Tenía que darte una explicación– suspiro pesadamente –y una disculpa– un giro de cabeza y una mano agitada al azar
–Escucho– dijo con voz baja el ojiazul
–yo siempre tuve dudas en nuestra relación, se que nunca puse de mi parte, que no…–
Fuji doblo sus rodillas, y escondió ahí su rostro, sin duda en esa relación él era el único que ponía de su parte, pero sentía que era parte del estoico comportamiento de su pareja.
–pero es que, no… me gustas, me agrada estar contigo, y sentí que así debía de ser, pero…
–¿pero? – insistió ante la larga pausa
–Me negué a mi mismo el disfrutar de una relación, todos dicen que las relaciones adolescentes no llegan a ningún lado, somos jóvenes y nos queda mucho tiempo– para él todo debía ser perfecto, convertirse en alguien cuyos problemas amoroso no eran obstáculos.
–También entiendo esa parte, pero no pretendía casarme contigo, o algo así, solo ser novios– disfrutar de tu propio tiempo
–si, lo sé, exagere todo, y cuando Atobe se me confeso, lo use como pretexto para terminar contigo–
–¿Qué sientes por Atobe? –
–Nada– aun no lograba ver el rostro del otro –por eso sentí que sería una relación más sencilla, lo aprecio como amigo, y lo admiro por ser tan capaz, pero es todo–
–no quieras apurarte a madurar– al fin lo miro –disfruta la vida como va, no quieras acelerar las cosas, tómalo con calma, quizás en el futuro no volvamos a vernos, o… bueno, hay muchas posibilidades–
–si– ahora él esquivaba la mirada –cuando creí que te morías– una larga pausa –lo entiendo ahora– se levanto, y sentándose ahora en la cama, junto al castaño –por eso ahora quiero disculparme–
–no lo sé– le sonrió con picardía, conocía bien sus sentimientos, y recordar como lo protegió durante esos días, no podía mantener el enojo más tiempo.
–Quiero disfrutar este tiempo contigo, ahora que puedo– acerco su rostro –perdóname por no poner de mi parte– le beso la frente, al ser la parte más accesible –pero permíteme ser un mejor novio–
–¿mejor novio?– levanto el rostro, quedando muy cerca.
–Mejor– sus labios al fin se unieron, en un lento y tierno beso
–¿no me tienes miedo con lo que paso allá?–
–Tengo miedo de no poder protegerte– nuevamente se besaron
–no tienes que protegerme, se cuidarme–
–lo sé– estiro sus brazos para acercar más sus cuerpos –pero quiero estar ahí cuando me necesites–
–te quiero Tezuka Kunimitsu–
Lo miro por un momento extrañado por decir su nombre completo –te quiero Fuji Syusuke– las dudas existen, siempre, pero hay tiempo para lamentarse y superarlas, y empezar de nuevo.
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Fin
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Extra
–Feliz cumpleaños Tezuka-oji–
–Gracias Fuji-kun– tomo el regalo –¿pero sabes cuál sería mi mejor regalo?-
–¿Cuál? –
–saber el secreto del bebe de Ayame–
–no se da por vencido–
–Yo también quiero saber– Atobe Keigo se acerco, invitado a la celebración
–supongo que no dañara a nadie–
–bien, ¿qué paso?–
–en la familia dicen, que la abuela Ayame sufría de delirios, ella solía decir que un joven de rasgos occidentales solía visitarla, nadie nunca vio al joven, así que creyeron que se volvió loca, y aun mas considerando que siempre contaba historias de fantasmas, y decían que eran reales–
–pero ahora sabemos que existen–
–Pero es difícil que la gente te crea–
–el abuelo Yuuta se hizo cargo de mi madre, enojado por la actitud irresponsable de ella, por los supuestos delirios. Yo la llegue a conocer, ella nos contaba a Neesan, Yuuta y a mi historias, así que es su culpa que nos encanten las cosas paranormales–
–el chico extranjero, ¿era Nicholai?– interrumpió Keigo
–supongo, y supongo que él era el padre del bebe de la abuela Ayame, recordando que cuando la abuela se fue de ese lugar, él también desapareció–
–se fue siguiéndola–
–¿Ayame fue feliz?– quiso saber el festejado
–a pesar de lo que todos decían, yo siempre la veía sonreír, ella me enseño que una sonrisa es un regalo que no se debe negar a nadie–
–Supongo que gran parte de quien eres, es debido a ella– Kunimitsu le tomo la mano
–creo que si– se sonrieron cómplices
–Bueno, entonces, a festejar, que aún le quedan muchos años a este viejo–
–Muchos años– ambos jóvenes se miraron, disfrutarían de su tiempo junto, ya tendrían tiempo de preocuparse por el futuro.
