Capitulo Dos: Recibiendo a un Extraño.

Tras a verse dormido hace un par de horas atrás, Daniel se encontraba ahora en aquel vacío oscuro, se encontraba recostado en el suelo como la primera vez que estuvo allí, se levanto, y miro a su alrededor sin encontrar nada. Volvió su mirada al frente, se rasco la cabeza pensando la razón por la cual estaría devuelta ahí, hasta que un rostro conocido se hizo presente asustándolo.

"Hola".

"AAAAAAH". Gritó el chico mientras caía de sentón al suelo de esta, y aquella chica peli verde se reía de lo que le había sucedido. "¿Pero que acaso me quieres matar de un susto?". Le grito desde donde estaba.

"Perdón". le decía entre risas mientras le ayudaba a levantarse, una vez de pie se fijo en la ropa que ella llevaba puesta, una camisa rojo suave , una pollera negra asta por debajo de las rodillas y zapatos de tacón, a en le parecía extraño la forma de vestir teniendo en cuenta como estaba vestida la primera vez. "Me encantaría decirte él porque estoy vestida así, pero no puedo". Le dijo ella sorprendiéndole.

"¿Cómo...?".

"Como supe que pensabas, simple use un conjuro para leer mentes en ti". Le contesto antes de que él pudiera preguntar algo.

"Si es así, entonces sabrás que es lo próximo que voy a preguntar". Le dijo algo serio.

"Si, lo sé, pero desgraciadamente no puedo decírtelo, ya que tengo muy poco tiempo aquí al igual que tu". Le decía con algo de desilusión.

"¿Por qué?". Pregunto Daniel la otra solo meneo la cabeza de un lado a otro antes de seguir hablando.

"Me encantaría, pero no puedo. Toma ten esto". Le dijo entregándole un reloj de malla metálica y una tarjeta blanca que solo ocupaba el espacio de su palma.

"¿Qué es esto?". Le pregunto mirando la tarjeta.

"Es tu tarjeta de presentación, se que quieres ver a la princesa por algo, y para que ella pueda reunirse contigo debes hacerle llegar eso". Le respondió, el otro solo asentía con la cabeza mientras la veía. "Pero lamentablemente no podrás obtener lo que quieres". Daniel se quedo estático y aparto su mirada de la tarjeta para verla a ella que estaba con la cabeza baja.

"¿Cómo?". Dijo pero ella no respondió, después de unos segundos ella levanto su vista a él y le dijo.

"Ya se nos acabo el tiempo, es hora de irnos". De pronto sus cuerpos empezaron a desvanecerse poco a poco. El otro se sorprendió al ver lo que sucedía y cuando solo tenía de la cintura para abajo desvanecidas le hizo una última pregunta a la chica.

"Antes de que desaparezcamos de aquí, me podrías decir al menos tu nombre". Para ese momento solo les quedaba la cabeza por desvanecerse, ella solo sonrió antes de responderle.

"Me llamo Elizabeth".

Terminaron de desaparecer de aquel sitio para cada uno terminar en el lugar que estaban antes, Daniel se encontraba ahora recostado en el asiento usando la mochila que tenía como almohada, pero su descanso se vio interrumpido cuando sintió como algo se apoyaba sobre su cuerpo y se deslizaba asta estar cerca de su cara para después hincarle la nariz hasta que se despertara.

"Que pasa Cloud, no puedes dormir". Le decía algo somnoliento viendo a la pequeña pegaso en su pecho.

"¿Que fue esa luz?". Le pregunto susurrando al humano dejándolo algo desconcertado.

"¿Que luz?". Le pegunto mientras se acomodaba para estar en una mejor posición.

"Es que estabas brillando y la luz me despertó".

"A si ¿Y de qué color brillaba?". Le pregunto de manera juguetona.

"Gris". Le respondió siguiéndole el juego, Daniel miro después por la ventana y vio que todavía era de noche, después se volvió a la pequeña pegaso y noto que esta estaba cabeceando por el sueño, el humano solo sonrío antes de preguntarle algo.

"¿Tienes sueño?".

"Si". Le contesto mientras se recostaba encima de él hasta dormirse, Daniel también se quiso dormir, pero una voz le impidió hacerlo.

"¿Sabes usarla magia?". Le pregunto Blood que también estaba despierta, viéndolos ahí desde su asiento con sus brillantes ojos naranjas.

"No, no la sé usar".

"Entonces. ¿Porque tu cuerpo brillaba con aura de color gris?".

"No lo sé". Le respondió el humano mientras acariciaba la crin de Cloud. "Mejor duerme un poco mas, todavía falta para que amanezca". La pegaso solo asintió y se acomodo para volver a dormir, lo mismo hizo el humano solo que ahora tendría a la más pequeña durmiendo encima suyo.

En la tierra la situación era diferente, Elizabeth se encontraba dentro de lo que sería un pequeño y reducido baño, la chica peli verde se lavaba la cara para después salir de ahí y pasar a un espacio más amplio del avión privado en el que se encontraba, se arrimo por una ventanilla para ver que estaba sobrevolando de una ciudad, después pasa a la zona de pasajero en donde se encontraban otros tres tipos: dos de ellos llevaban solo un pantalón negro y zapatos de vestir marrones, llevaban aparte una camisa blanca la cual tenían desabotonada los tres botones de arriba y colgándoles las corbatas del cuello. El tercero a diferencia de los otros dos tenía un traje negro con una camisa color uva y zapatos negros, solo tenía desprendido el botón del cuello y no tenia puesta la corbata, tenía en una de sus manos una copa con algo en su interior a la cual estaba agitando suavemente para mezclar su contenido.

"¿Y cómo se encuentra ahora señorita Elizabeth?". Le pregunto esta a la chica que se sentó junto a este.

"Mejor que antes". Le respondió para luego continuar. "¿que estas bebiendo?".

"Un poco de vino blanco, cosecha del '83. ¿Quieres?". Le pregunto levantando una botella con etiqueta de marca.

"Solo un poco no más". Le dijo para después agitar una copa y frotarse las sienes, el otro sonrió eh hozo brillar su mano con una aura de color azul oscuro haciendo levitar la botella y sirviéndole un poco a la chica peli verde. "Sabes bien que no puedes usar tu magia así como si nada, recuerda que el resto de las personas no saben de su existencia, a excepción de las familias de Griffin y Fred". Le recrimino esta. Veía como se iba vaciando un poco de la bebida en su copa.

"No te preocupes, los únicos sin magia fuera de nuestras familias son solo los pilotos". Se defendía el otro de manera elegante para después dejar la botella en una porta vinos de metal. "Pero lo mismo me gustaría decirte a ti mi querida amiga". Termino diciendo, Elizabeth lo miro de mala manera mientras daba un pequeño sorbo de la copa.

"¿A qué se debe eso?".

"A la simple razón de que sentí que usabas magia al ir al baño a refrescarte, ya que te sentías algo mareada". Prosiguió el otro agitando devuelta su copa, Elizabeth solo lo miraba con rabia mientras terminaba su copa.

"Eso no es asunto tuyo Dominic". Deja la copa y se acomoda en el asiento.

"Y eso no es todo". Siguió hablando el otro. "Me dan ganas de saber que era de ti aquel sin magia al que fuiste a visitar al cementerio".

"¿Me seguiste hasta el cementerio?". Le preguntaba algo incrédula de lo que había oído. "Me prometiste que no lo harías".

"Y que quieres que haga, no puedo dejar que tu vayas por ahí juntándote con cualquiera en especial si es alguien de una clase inferior a la nuestra". Le dijo para después recibir una bofetada por parte de la peli verde.

"Eso es por romperme una promesa". Después, le da otra en la otra mejilla. "Y eso es para. Que no se te olvide que yo nací en la clase baja". Le dijo para después levantarse de su asiento y pasar a otro más cerca de los dos que estaban contemplando sorprendidos ante tal acto. "Me pregunto ¿por qué mierda tu abuelo te mando aquí conmigo si yo le pedí que solo vinieran Edd y Alfred?". Mascullaba furiosa con apenas unas lagrimas en sus ojos, el otro solo se quedo sentado, volvió a agitar su copa para después terminarse su contenido.

Equestria.

Ya había amanecido, y los tres viajantes ya se encontraban despiertos, Daniel había tomado lo que quedaba de su pay para repartirlo entre los tres, después de eso le calculo la hora para tomar el medicamento que el doctor le había dado el día anterior, Cloud vio esto y le pregunto que era lo que estaba consumiendo, el humano solo le respondió que era el antídoto contra el veneno de manicura, ya que cuando el llego a ese mundo se había topado con una y lo lastimo bastante y todavía tenía bastante de este circulando en su sangre, Blood se sorprendió cuando él les contó sobre que se había enfrentado a una manticora. Después de un rato entro al vagón otro guardia real, este era una poni pegaso blanca de crin rubia, que sorprendió tanto al ver al humano que casi tira lo traía, esta se fue a donde estaba el otro guardia, este era una pegaso blanca de crin rubia, Daniel la siguió con la vista, y cuando volvió su mirada con las hermanas noto que Blood lo estaba mirando raro.

"¿Qué?". Le pregunto extrañado por aquella mirada.

"Nada". Decía la otra para después dirigir si vista a la ventana con una sonrisa marcada en su rostro.

El tiempo paso y habían llegado a la estación, mientras todos recogían sus cosas para bajar, el humano noto a la guardia irse al otro vagón, pero había notado que esta lo miraba de otra manera diferente a cuando había entrado, se pregunto entonces de que habrán hablado en ese instante los dos guardias. Una vez en el andén Blood empezó a hablar.

"Que viaje más incomodo". Se quejaba mientras se estiraba.

"No me quejo". Decía para luego acercarse a las chicas. "Muy bien. ¿Qué piensan hacer ahora?". Les pregunto dirigiéndose a las pegasos.

"Pues lo primero será ir a la casa de nuestra tía y de ahí ya veremos". Le decía Blood al humano.

"Entonces nos volveremos a ver en otra ocasión". Les decía mientras se arrodillaba para estar a su altura.

"¿No quieres venir con nosotras?". Le preguntaba Cloud.

"No puedo, tengo otros asuntos que debo atender primero Cloud". Le respondía, la pequeña pegaso bajo cabeza triste, a Daniel no le gustaba dejarla así. "Si quieres puedo ir a visitarlas en cuanto pueda". Tras decir esto Cloud empezó a dar brincos y junto con su hermana se despidieron del humano. Daniel se quedo parado ahí para verlas alejarse, después de un rato alzó su mochila listo para irse, pero un papel blanco que estaba en el suelo bajo de esta le llamo la atención, se agacho para tomarlo entre sus dedos y ver que era. Al levantarlo se da cuenta de que trataba de la tarjeta blanca, le dio vuelta varias veces para ver si tenía algo, pero solo estaba en blanco, al levantarse se percata de la presencia de dos guardias que hablaban a un lado del tren, el escucho claramente lo último que decían.

"Entiendo su preocupación Sargento, pero ahora mismo nuestras ordenes son la de custodiar el cofre hasta llegar al castillo". Le decía el unicornio negro.

"Pero...". Quería excusarse la Pegaso, pero el otro la callo.

"Sin peros, recuerde que tiene un deber que cumplir primero". Le recordó para dirigirse de nuevo al tren, la pegaso bajo la cabeza y con unos de sus cascos golpeo fuertemente el suelo, se percato después que el humano la estaba observando, le dio una mirada intimidante antes de volverse al tren.

Daniel se quedo intrigado por cómo cambio de actitud la pegaso en comparación al poco tiempo que estuvo en el vagón junto con el otro, también quería saber de qué era lo que estaban hablando los dos, puso la tarjeta en uno de los bolsillos del pantalón y se dispuso a salir de la estación, a la salida nota como una poni rosa y de crin alborotada recibiendo a todos los que llegaron con gran felicidad, el intento escabullirse y evitarla, pero cuando ya se estaba por un costado apareció de la nada otro poni llamándole la atención a la poni rosada.

"Me cago en la...". Se decía en voz baja y con los ojos bien cerrados esperando que la poni no lo viera, se giro lentamente en su dirección y los abrió lentamente, solo para no ver nada. "¿Donde se fue?". Dijo intrigado.

"¿Donde se fue quien?". Sintió una voz a su lado.

"Aaaaaah". Grito apenas la vio junto a él con unos ojos que mostraban tanto curiosidad y como alegría.

"Wow ¿Qué eres? Nunca antes había visto algo parecido". Le decía emocionada y saltando a su alrededor.

"Tranquila". Dijo deteniéndola. "Y para responder tu pregunta soy un humano".

"¿Eres un humano de esos de los que habla Lyra, que caminan camina sobre su cascos traseros a los cuales llaman pies, tienen manos, nada de pelo en su cuerpo a excepción de su cabeza y que se cubren el cuerpo con algo llamado ropa?". Daniel no sabía que pensar con respecto a la poni, si le estaba tomando el pelo describiéndolo básicamente con lo que tenía al frente o que su amiga era extremadamente rara.

"Si". Le respondió.

"Oh, pero que olvidadiza soy se me olvidaba, mi nombre es Pinkie Pie ¿Cuál es tu nombre?". Le pregunto entusiasmada.

"Daniel Miranda". Contesto dudando si debió hacerlo o no.

"Bien Daniel es hora que te cante mi canción de bienvenida". Dijo emocionada para luego desaparecer en un parpadeo y reaparecer con una extravagante caja musical.

"¿La que de qué?". pregunto, después de eso la poni rosa hizo sonar una música mientras cantaba y bailaba Daniel solo se quedo viendo el pequeño espectáculo quieto en su lugar, de pronto Pinkie saca un pequeño caño el cual disparo confeti hacia el humano, pero la fuerza del disparo fue tal que lo mando a volar un par de metras para atrás.

"¿Porque será que siempre me sale mal el especial de confetis?". Se decía Pinkie dando pequeños saltitos en dirección al humano, Daniel intentaba levantarse algo aturdido por aquello, y cuando lo intentaba alfo se le apoyó encima. "¿te encuentras bien Dani?". Le pregunto algo preocupada Pinkie.

"Si, solo te pediría que salgas de encima por favor".

"Oki doki loki". Contesto para luego hacer una mortal para atrás y poner una pose típica de de los gimnastas olímpicos cuando hacen sus demostraciones, el otro lo vio todo de donde estaba y se preguntaba como lo había hecho mientras se levantaba del suelo. Una vez de pie no se dio cuenta que del bolsillo se había caído la tarjeta, Pinkie la agarro y la vio por un momento antes de guardársela en su alborotada crin cuando vio que el humano se estaba yendo. "Oye ¿a dónde te estas yendo?". Le preguntó tras alcanzarlo.

"Pues a lo que vine, a buscar a un poni en especifico". Respondió sin mirarla.

"¿Quién es?". Pregunto entusiasmando.

"No lo sé, solo sé que es el estudiante de la princesa". Respondió rascándose la nuca, Pinkie se quedo quieta con los ojos abiertos, Daniel percibió eso y se detuvo a verla. "¿Sucede alfo?". Le pregunto.

"Si, conozco a esa poni, es mi mejor amiga". Respondió volviendo a mostrar su alegría de siempre y seguir hablando. "Ven conmigo que te la presento". Dicho esto último lo tomo del pantalón y se le llevo arrastrando.

Después de unos minuto llegaron a lo que se parecía a una casa árbol, Pinkie no dudo ni por un instante en azotar la puerta en entrar y gritar el nombre de la poni, pero fue recibida por el quejido de algo cayéndose junto a un gran número de libros. Daniel por fin tuvo la libertad de poder levantarse del suelo, se sacudió la tierra de las prendas y se estiro tratando de acomodar todas sus articulaciones y huesos en su lugar, miro a su alrededor y noto que estaba en una especie de biblioteca.

"Pinkie ¿Dónde estamos?". Preguntaba mientras se acercaba a uno de los estantes y leía los títulos de estos,

"Estamos en la biblioteca de Poniville, aquí es donde vive mi amiga". Decía mientras hurgaba en un montón de libros tirados. "Aquí esta". Decía mientras intentaba sacar algo de ellos.

"¿Aquí esta qué?". Le pregunto acercándose, tras eso Pinkie logra sacar algo, este era un reptil morado con escamas verdes en su lomo. "¿Pero qué es eso?". Dijo sorprendido al verlo.

"Es Spike el ayudante de Twilight". Decía mientras lo sacudía para despertarlo. "Spike ¡Spike! ¿Dónde está Twilight?".

"Deja de sacudirme por favor Pinkie Pie". Le decía el pequeño reptil mientras era sacudido por lo poni rosa quien lo dejo de hacer disculpándose dejarlo en el suelo. "Perdóname Pinkie, pero Twilight no esta se fue hace un rato a lo de Applejack". Le decía mientras se sacudía las escamas, pero noto la presencia del humano. "¿Quién es él?". Pregunto señalándolo con unas de sus garras.

"Oh, el es Dani un amigo y está buscando a Twilight". Contesto la poni rosada.

"Hola". Dijo el otro levantando una mano para saludarlo, después se arrodilla par seguir hablando. "Disculpa ¿Donde dijiste que estaba Twilight?". Pregunto dudando un poco del nombre, cosa que no percibieron los otros.

"No esta aquí, se fue hace un rato a la granja de Applejack a por algo".

"¿Y dónde queda por casualidad?". Volvió a preguntar.

Oh, oh, yo sé donde vive, déjame llevarte hasta allí". Respondió alegremente la poni.

"No gracias, me encantaría ir solo esta...". Quiso decir algo, pero Pinkie ya lo había agarrado del pantalón y llevárselo arrastrando por el suelo, y al salir por la puerta está la había cerrado de un portazo tan fuerte que había tirado todos los libros, Spike al ver todo el desastre largo un quejido para luego empezar a levantar los libros.

Mientras tanto Pinkie llevaba a rastras a Daniel por un camino de tierra, por un lado había un bosque y por el otro un vasto terreno lleno de manzanos, se detuvieron en el camino, la poni se acerco a una valla blanca que separaba los terrenos del camino, y empezó a gritar a alguien que estaba por ahí.

"Applejack, por aquí". Le gritaba a una poni color anaranjado de crin rubia y con un sombrero vaquero, tenía como cutie mark unas manzanas, esta al escucharla se alzo al galope para acercarse.

"Hola Pinkie Pie, ¿Qué te trae por aquí?". Le preguntaba eta con su típico asentó del campo una vez se había acercado.

"Estoy buscando a Twilight ¿la has visto?".

"Si, estuvo aquí hace unos momentos, vino a pedirme unas cuantas manzanas". Contesto, luego nota la presencia de Daniel detrás de la rosada y le pregunta alarmada por aquel extraño ser. "¿Pero qué es eso que esta detrás tuyo?". Pinkie se da vuelta para ver qué es lo que era para luego volverse con la otra.

"Es mi amigo Daniel, está buscando a Twilight". Dijo mientras el aludido se acercaba.

"Hola". Saludo este una vez estaba con la otras dos. "Disculpa ¿Sabe dónde puedo encontrar a Twilight?".

"Pues aquí no, se fue hace un momento a la casa de Fluttershy". Le respondió con algo de desconfianza.

"¿Y dónde queda?". Le preguntó pero la poni rosa le volvió a contestar.

"Yo sé, yo sé". Dijo para luego tomarlo y llevarse arrastrando una vez más, pero esta vez al caerse al suelo su cabeza dio contra una piedra dejándolo inconsciente.

Paso un buen tiempo de esta manera, hasta que se despertó, se levanto de lo que parecía un sofá y se noto en una sala llena de casitas para aves cojines y una gran variedad distintas de otras cosas más para el cuidado de animales, en eso noto un grupo de cuadros de los cuales se podían ver a una pegaso amarilla de crin rosa con unos animales, había otra en la cual estaba junto a otras pegaso, la cual era celeste y de crin arcoíris, y otra donde estaba junto a otras ponis, las cuales reconoció a Applejack y a Pinkie, también estaba la pegaso celeste y había aparte dos unicornios una morada de crin morada con un mechón rosa y otro en in tono igual pero un tono más oscuro que el de su crin, y la otra era blanca y con la crin bien peinada y de color violeta. Noto después otro cuadro, pero este estaba boca abajo, lo levanto y vio que en este estaba cuando era una potrilla junto a otro color azul y crin gris y a una yegua madura que era parecida a la pegaso amarilla solo que esta era color beige y de crin roja. Después de verla la volvió a poner en su lugar y como eraba y se dio vuelta y cuando lo hizo noto a alguien que lo estaba observando desde la escalera, que al notar que lo estaba viendo termino de subir. El se acerco un poco a la escalera para volver a ver quién era, pero al pasar cerca de un saco con alimento, de su interior salió Pinkie.

"Te despertaste". Decía sobresaltando al pobre humano.

"Pinkie por favor no hagas eso que me vas a dar un infarto". Decía mientras trataba de recuperar el aliento a la vez que se agarraba el pecho. "¿Donde está Fluttershy?". Pregunto una vez recuperado.

"Ya hable con ella, dijo que se había marchado un par de minutos antes de de que llegáramos".

"Que bien". Se decía Daniel mientras se ponía la mano en la frente. "Y por preguntar ¿Cuánto tiempo llevo inconsciente?".

"Cerca de dos horas". Le contestaba con gran naturalidad, el otro solo se dio un facepalm al escuchar la respuesta. "No te preocupes, Shy me dijo a donde se había ido". Estaba a punto de salir corriendo cuando el humano la detuvo.

"Ya Pinkie, dudo que este ahí ahora mismo". Pinkie solo bajo su cabeza mientras se ponía triste, pero el rugir de tripas proveniente del humano la puso contenta.

"¿Tienes hambre?". Le preguntó está dando un brinco.

"Bastante, solo comí esta mañana una porción de pay de manzana". Aclaraba Daniel mientras se llevaba una mano a la panza que estaba volviendo a rugir.

"Pues conozco un lugar en donde podremos comer algo delicioso". Dijo para intentar salir devuelta pero se detuvo antes de hacerlo. "Se me olvidaba". Se da vuelta. "Nos vemos más tarde Fluttershy". Le dijo a la pegaso amarilla que se había ocultado tras el sofá, al parecer le daba miedo el humano, después agarra de la mano a este y se lo lleva a tropezones, al salir se topan con un unicornio color beige y crin castaña corta, sus ojos son color verde oscuro y tenía como cutie mark la garra de algún animal, este al ver al humano abrió los ojos como platos y tenía la boca bien abierta. "Hola Leon, adiós Leon". Le decía Pinkie mientras pasaba velozmente a su lado. En un abrir y cerrar de ojos llegaron al pueblo, el otro no se lograba explicar el cómo pudieron llegar tan rápido si estaban muy lejos. Pinkie lo había llevado a un negocio el cual se parecía a una casa echa de dulce, ahí Pinkie le sirvió una gran cantidad de muffins y pastelillos. Pasado un tiempo Daniel pudo terminar de comerlos, y después salieron para continuar buscándola, y en lo que daban vueltas por todo el pueblo se toparon con otras dos amigas de Pinkie, la primera con la que se toparon fue Rainbow Dash, o más bien dicho ella se topo con ellos, en especial con Daniel, ya que ella se encontraba realizando una acrobacia y sin darse cuenta voló demasiado bajo y chocó con el humano.

La posición en la que habían quedado después del choque era algo comprometedora sin contar que tenían sus rostros a escasos centímetros, tras eso la pegaso se disculpo y se volando a gran velocidad. Con la otra solo fue un encuentro casual, se encontraba dando vueltas para buscar algo de inspiración para una nueva línea de ropa, la obtuvo al ver a Daniel, junto a ella se encontraba Spike el cual le comento que Twilight se encontraba en la biblioteca, después de despedirse ambos se fueron corriendo al lugar. No faltaba decir que Pinkie entro azotando la puerta, y sentir como unos libros se caían sobre alguien.

"Pinkie cuantas veces tengo que decirte que no entres así". Le reprochaba la unicornio

"Ups. Perdón Twi". Se disculpaba la poni rosa.

"Bien ¿Que se te ofrece?".

"Vengo a traerte un amigo, te ha estado buscando todo el día, es un humano como los que nos contaba Lyra". Le decía mientras jalaba algo al interior de la casa.

"Pinkie, debo decirte que los humanos no existen y que no deberías creer lo que Lyra...". Intentaba decirle algo Twilight a Pinkie pero se quedo boquiabierta tras ver a Daniel, este la saludo tranquilo.

"Hola, mi nombre es Daniel Miranda". Se presentaba a la unicornio extendiéndole una mano, esta se sacude la cabeza y le corresponde el saludo.

"Twilight Sparkle". Le decía algo emocionada. "¿En serio eres un humano?". Le preguntaba todavía incrédula.

"Claro que lo es, no seas tontita". Le contestaba Pinkie dándole unos pequeños golpecitos en la cabeza.

"¿Y qué te trae por aquí?".

"Haber como te lo puedo decir". Se decía a si mismo intentando buscar las palabras que quería, hasta que al fin opto por al grano. "Mira, cono notaras no soy de este mundo, y tras mi llegada me pasaron un par de cosas que quisiera dejar atrás, un poni con él me tope me dijo que solo la princesa me podría ayudar a volver a mi mundo, pero me resultaría difícil llegar a ella, y que capaz tu me podrías ayudar con eso. No importa si no me quieres ayudar por la forma en que te lo pido, ya que podría buscar otras formas de poder hablar con la princesa". Le decía el humano tratando de sonar sincero en lo que le pedía, Twilight se quedo mirándolo callada por un momento hasta que empezó a hablar.

"No puedo". Daniel solo bajo la cabeza al escuchar la respuesta, pero Twi siguió hablando. "No te pongas mal, no es que no quiera ayudarte, es que la princesa se encuentra en estos momentos en asuntos diplomáticos con unos embajadores del reino de los grifos que vinieron ayer". El otro alzo la cabeza contento saber en qué le ayudaría, pero otro problema se le vino con eso.

"¿Y cuanto crees que va a tardar eso?".

"Depende de los asuntos a tratar, a veces tardan semanas enteras". Daniel soltó un leve quejido, en eso de la nada salta Pinkie y lo abraza.

"¡SI! Te vas a vas a quedar más tiempo, cuando escuche que venias de otro mundo y que debías regresar me sentí muy, muy triste porque no te pude dar tu fiesta de bienvenida, pero al escuchar que te vas a quedar por más tiempo me alegre y ahora te la podre dar, y para que no te sientas mal durante este tiempo tratare de hacer que tu estadía aquí en Equestria sea de las mejores y ten den ganas de regresar cuando tú quieras para que te pueda recibir con un gran pastel". Decía eufórica mientras lo abrazaba fuertemente, Twi sonreía mientras lo veía.

"Bien si me disculpan voy a escribirle una carta a la princesa para que sepa de tu existencia". Les decía mientras se retiraba a un lado de la sala, Daniel al escuchar eso se libro del abrazo de Pinkie y la detuvo.

"Espera, ¿Cuándo lo hagas podrías mandarle algo más?". Le pregunto, la otra asintió y el se metió la mano en uno de sus bolsillos buscando algo, al sentir que no estaba se registro entero intentando dar con algo, pero no lo encontró, desesperado agarro su mochila y empezó a vaciarla, las ponis se sorprendieron al ver el puñal que lo tenia ahí guardado, pero este les aclaro que no se asusten. "Oh no". Decía tras sacar el frasquito con píldoras y encontrar la mochila vacía.

"¿Qué? ¿Qué pasa?". Le pregunto Pinkie.

"No encuentro una tarjeta". Respondía mientras se agarraba de la cabeza.

"¿Que tarjeta?". Pregunto Twilight.

"Una tarjeta que me habían dicho que se la entregue a la princesa". Para cuando me vaya a presentar. "Se me debió caer en una de esas que anduvimos dando vueltas por el pueblo".

"No será una de color blanco y que no tiene nada". La describió Pinkie con cierta duda.

"Si, ¿La viste?". Le pregunto agarrándola de los hombros.

"Aquí la tengo". Dijo sacándosela de la crin. "Se te había caído después de cantarte mi canción de bienvenida". El se lo agradeció y agarro la tarjeta para verla bien, después se la pasa a la otra quien la toma usando su magia.

"¿Que tiene de especial esta tarjeta?". Le preguntó esta observándola más detalladamente.

"No lo sé". Contesto el otro. "Para empezar me la dio la misma persona que trajo aquí, y me dijo que esta sería mi tarjeta de presentación y que debía dársela a la princesa para que pudiera verla".

Twilight solo la miro intrigada en esta, se preguntaba que tenia esta y porque va decía nada, "quizás sea alfo que solo la princesa pueda leer, pensó antes de ir a escribir la carta y enviársela junto a asta. Después de hacerlo se volvió con el humano el cual estaba ojeando devuelta los libros que tenían, noto que Pinkie se ha ya ido aprovechó el resto del día a preguntarle cosas sobre el mundo del cual venia.

Esa misma noche en las afueras de Poniville en una casita bastante alejada de este, una extraña figura se movía inquietante en su interior. Leon el unicornio con el cual se habían cruzado Daniel y Pinkie ese mismo día se encontraba alterado de alguna forma, "No me creo lo que acabo de ver" "Debo decírselo a los otros", era una de las tantas cosas que se decía mientras intentaba escribir algo en papel pergamino, después de escribir algo en ellos se dirige a una jaula y saca dos cuervos a los cuales les dio la orden de buscar y entregarle el mensaje a sus compañeros, salió del edificio para liberarlas y ver como se iban volando en diferentes direcciones, mientras tanto otro ser salía para acompañarlo.

"Vamos Hela, debemos prepararnos para la reunión, esto es algo que nunca antes había sucedido, y se pondrá mejor". Le decía a esta que resultaba ser una manticora la cual tenía una cicatriz en su ojos izquierdo, mientras se volvía a meter en la casa.