Capitulo XX:
Cita de Navidad
- ¿Crees que estuvo bien? – preguntó Maya, de repente.
Ya llevaban mucho tiempo caminando, se estaba haciendo de noche, finalmente Len había pagado el traje y los daños causados al local (recuerden que es millonario ^^), finalmente decidió en llevárselo.
- ¿Qué cosa? – preguntó.
- Ya sabes…dejarlos solos, ¿estará bien que entre ambos empiece a nacer un amor? Yoh está comprometido, ya sabes…
Ambos se detuvieron. Len quedó mirando a Maya, como si su comentario hubiese sido salido de lugar.
-…El amor se encuentra en el lugar que menos lo esperas, - dijo él – solo hay que dejarse guiar por la emoción, las reglas poco importan ahora…
Maya quedó mirándolo impresionada, Len caminó unos pasos dejándola atrás…ella había tomado una expresión algo triste, eso significaba que para él lo de los nombres era una especie de regla, ¿no? Len se detuvo y le quedó mirando.
- ¿Qué pasa? – preguntó el chico, fríamente como siempre.
-…Nada, - contestó finalmente la chica.
Y así, ambos siguieron su camino hacia la casa de los Asakura, podía que ésa noche se avecinara una tormenta de nieve…y lo más seguro era permanecer en casa.
Ayu 's POV
Llegué a mi casa demasiado contenta, es la primera vez…que siento a Yoh, fue algo completamente diferente a cuando abracé a Hao. ¡Fue algo tan agradable! Al fin he podido estar con él de forma sincera, ¿será posible que yo le guste? ¡Ah! ¡Al imaginarme eso me sonrojo otra vez! Estoy segura que él no es así con todas las personas…aunque me hubiese gustado estar más tiempo junto a él…aunque fue bastante lo que duró el consuelo, después de esto, me siento fuerte como para pelear contra ese par de gemelos.
Me dirigí a mi habitación, abrí la ventana para poder admirar el cielo despejado de nubes, las estrellas en ese momento se veían hermosas, aún más con el resplandor de la luna llena.
- ¡Ah! ¡Hoy ha sido un día grandioso! Aunque ha habido tristeza…éste día me hizo sentir una tranquilidad que no siempre se suele sentir…- dije para mí.
Observaba atentamente las estrellas, que parecían luceros en el cielo. Recordé nuestro abrazo, y las lágrimas brillantes que cayeron de mis ojos…fue algo tan cálido, Yoh es así de cariñoso, sin embargo, ésta vez dejaba notar tristeza, me sentí extraña al ver esa expresión en su rostro, como de una persona que jamás ha sido amada de verdad. Me gustaría saber qué es lo que siente su corazón, tener su confianza y que por su boca me diga qué es lo que le pasa con la gente…en la escuela no es un chico muy sociable, en cambio, con Manta parece que se abre sin problemas. Me pregunto si Anna ha conseguido llegar al corazón de Yoh, de modo que él le diga por voluntad propia lo que siente…a mí todavía no me ha dicho nada de él, aún no confía en mí.
- Quiero…saber más de Yoh, quiero estar cerca de él…- dijo Ayu.
El viento jugaba con su cabello anaranjado y sus ojos brillaban con la luna. La chica se apartó de la ventana y se sentó en su escritorio, aún mirando el cielo, su espíritu acompañante no quería hacer acto de presencia, ya que había notado que varias lágrimas se habían derramado otra vez en sus ojos. Kururu no soportaba verla llorar, por eso es que apenas podía aguantar que Ayu siguiese de tal forma a Yoh…en un principio creía que era un amor pasajero, un amor inconveniente, ya que el muchacho es un chico muy peligroso.
- Yoh…- suspiraba Ayu, cerrando los ojos.
Las lágrimas se resbalaban de su rostro, ella apoyó su rostro en el escritorio, intentando controlarse. Miró la hoja que tenía bajo sus brazos: tenía que escribir la canción que recitaría por "voluntad propia". Luego de un largo rato, se durmió en el escritorio, sin que pudiese ocurrírsele nada…con el lápiz en sus manos y la hoja llena de borrones. Kururu apareció junto a ella, estaba muy preocupada, junto a ella…una gama de brillos de diferentes colores apareció, Kururu no tuvo que voltearse para saber que Keiko Asakura estaba a sus espaldas.
- ¿Qué haces aquí otra vez? – preguntó Kururu, seriamente - ¿vienes a producirle pesadillas, Keiko?
- Entiendo tu odio hacia mi familia, - dijo suavemente Keiko – pero sabes que Ayu merece saber la verdad de todo…
- No, no tiene porqué saberlo…solo le haría sufrir más de lo que está sufriendo.
- Necesitamos que ella salve a nuestra familia de las garras de Hao…ella es la única que tiene el poder para destruirle de forma definitiva. ¡Tenemos que acabar con esto ahora!
- No permitiré que mates a Ayu…debe haber otra forma…
Keiko tenía una sonrisa dulce, y una mirada afable, parecía estar contenta de estar allí…miró con ternura a Ayu, quien seguía durmiendo. Ella siempre velaba por Ayu, ya que sabía que el poder que ocultaba Ayu no era una coincidencia…sino que ella era la auténtica alma gemela de Hao, y la única que compartía esa fuerza que él tenía con él. La intención de Keiko era tal como lo había planeado…que Ayu conociese a Yoh, y debido al parentesco que él tenía con Hao, enamorarse de él primero…un amor verdadero que no fuese a deshacerse jamás, con esa fuerza conseguirían al fin destruir el alma de Hao. Keiko venía muchas noches a ver a Ayu, por eso es que Kururu sabía cuáles eran sus intenciones…sin embargo no le gustaba la idea: sabía que la forma de que Hao muriese era que Ayu entregase su alma…
La flauta de Suzuki le había permitido a Keiko producirle esos sueños a Ayu, antes de conocer la verdad…para saber si es que el amor que sentía por Yoh era auténtico, si es que ella amaba de verdad a su hijo, haría lo que fuese para que él pudiese continuar su vida…y acabar con Hao. Aún así, Kururu se negaba con todas sus fuerzas.
- No puede…¡Ayu no puede hacer eso por un estúpido como tu hijo! – le gritó.
- No lo hago solamente por mi hijo…- le dijo Keiko, a medida que desaparecía en el aire. – Lo hago por todas las personas que han sufrido en manos de Hao…
[…]
A la mañana siguiente, Ayu despertó con muchos ánimos y ordenó rápido su habitación, al fin…esa noche sería la tan esperada Navidad, ¡ella tenía muchos deseos de pasarla con Yoh y los demás! Miró al cielo con alegría…no sabía porqué, pero sentía que un ángel cuidaba de ella, aunque no pudiese verla, sentía su esencia todas las noches.
Kururu 's POV
No quiero, no quería nunca que Ayu se enamorase de Yoh…no quería ni que lo conociera, aunque esa Keiko siempre me advirtió que no importaba lo que pasase, ellos dos se conocerían y Ayu se enamoraría de él antes que de Hao. ¡Pero porqué! ¡Hubiese preferido que el mundo hubiese sido un mundo de shamanes y Hao se hubiese quedado con Ayu! Yo no quiero que ella ame a Yoh Asakura…porque si lo que dice Keiko es verdad, si todo eso es cierto…significa que ése amor será tan fuerte…que Ayu llegará a…
Kururu estaba al borde de las lágrimas al imaginar a Ayu sacrificarse por Yoh, sobretodo porque ella era perfectamente capaz de eso…¡no podía aceptarlo! Era algo que realmente odiaba…Ayu había sido su amiga, era prácticamente como una hermana para ella, y si acababa talvez muerta para salvar a un hombre que no valía la pena…jamás podría perdonárselo. Pero al parecer, Ayu es la única que puede dar su alma para matar a Hao…
- Debo reunirme con los chicos…debemos adornar la casa entera de adornos navideños, ¡se verá tan bonita! – exclamó Ayu, contenta. - ¿Sabes Kururu? Voy a seguir peleando…he descubierto que a veces uno tiene que luchar por lo que quiere…aunque sigo teniendo algo de miedo a las peleas…¡ay! Pero que cosas digo, ¿verdad?
Ayu se golpeó despacio su cabeza y sacó la lengua. Kururu intentaba aparentar una sonrisa, mientras la chica se alistaba para ir a casa de Yoh.
Yoh 's POV
No entiendo porqué…pero Anna me pidió que saliésemos al parque de diversiones, ya que íbamos estar todo el día muy ocupados adornando la casa con objetos navideños…todos los chicos celebraremos juntos Navidad, ¡será muy divertido! Está nevando deliberadamente, el ambiente está muy hermoso y Anna se ve muy bien, esta es la primera vez que salimos los dos solos de forma tan casual…es algo así como una "cita", observamos la gran rueda de la fortuna y otros fuegos que ahí se encontraban.
- Mira eso, - me dijo Anna.
Parecía curiosa, yo me quedé mirando un juego de ésos que se golpea una campana con un martillo…y te dan un premio a cambio, Anna se quedó mirando un conejo rosa.
- ¿Lo quieres? – le pregunté con una sonrisa.
Ella no me respondió, me miró con esos negros ojos que ella tiene…su cabello rubio que tocaba sus mejillas. Anna es preciosa, bueno…siempre ha sido preciosa, si tan solo su carácter fuese un poco más…En fin, le di un poco de dinero al señor que atendía aquel puesto, él me pasó un martillo para probar fuerza.
Yoh iba a golpear, aunque como estaba algo distraído…golpeó menos fuerte de lo que debió, cosa que no consiguió llegar hasta arriba.
- Oh, no llegó lo suficientemente algo para ganar aquel peluche…pero ha ganado esto – dijo el señor, con una sonrisa.
Le dio a Yoh en sus manos un llavero, con una sonrisa se lo entregó a Anna, quien lo miraba con cara de pocos amigos. No tuvo que decir nada…Yoh se volteó y pagó de nuevo, el chico cogió el martillo decidido a ganar aquel conejo rosa, mientras Anna hacia girar el llavero entre sus dedos sin expresión alguna. Yoh golpeó fuertemente el martillo, haciendo que la campanita casi se salga de su lugar, sino tendrían que pagar el arreglo, el señor del juego aplaudió sorprendido.
- ¡Felicidades! Tome, ha ganado el mejor premio, es usted muy fuerte y tiene una linda novia – expresó el señor, entregándole el peluche.
Sonriendo, Yoh le entregó el peluche a Anna, quien se sonrojó un poco por el comentario del hombre. Los chicos siguieron caminando por el parque, Yoh miró de reojo a Anna, era primera vez que le veía sonriente, calmada…resopló y prosiguió el camino junto a ella.
- Gracias, - le dijo Anna después del rato, algo sonrojada.
- ¡No te preocupes! Aunque ocupé algo de energía espiritual para conseguírtelo…- dijo Yoh, sonriendo con una gotita en la cabeza. – Por cierto, Anna…¿tú lo sabías?
Anna se detuvo ante el comentario, Yoh parpadeaba curioso.
- Si…siempre lo supe, - contestó Anna – que esa chica se haya acercado a ti no fue una coincidencia…y nuestro encuentro tampoco lo fue…
Yoh cambió la expresión, parecía algo preocupado: era cierto, Ayu representaba el quinto elemento y en su interior también guardaban los poderes de Hao. Al igual que con Maya, Haruko, Anna y Sayuri…
- Solo que Hao la quiere – prosiguió Anna – y juntos, cumplirán su ambición…
Yoh no contestó, solo se acercó a la rubia, sonriéndole ampliamente.
- Vamos, subámonos a la rueda de la fortuna, - dijo el shaman.
Anna le miró, y para su sorpresa, le dirigió una sonrisa tímida, y ambos se subieron esa confusa mañana a la rueda, el cielo cubierto de nubes blancas…como si hubiese nieve en ellas, los copos que caían lentamente, y la ciudad que se veía desde tal altura. La rueda les ofrecía un hermoso paisaje, Anna apoyó su hombro en Yoh, quien no esperaba aquella reacción, pero le sonrió, y volvieron su vista al cielo. No entendían exactamente qué es lo que ocurriría de aquí en más…ni los sentimientos los invadían, solo tenían claro que deberían cuidar el mundo en el que vivían…para poder sentir esas confusiones otra vez…
Maya 's POV
Hemos salido temprano de casa para ir a comprar los regalos de los chicos…¡esta será mi primera Navidad! Estoy segura de que será estupenda, aunque no he hablado con Len el asunto de la cita…después de la aparición de Yuuji y Sayaka, todo regresó a la normalidad, él es el chico frío y yo la tonta que habla y habla. Me siento mal ya que aún no entiendo a Len, y aún no sé qué es lo que quiere para Navidad…es el único al que no le he comprado regalo.
- Ah…- suspiré, mientras estiraba mis brazos hacia arriba – ya está todo, ¿qué tal si vamos a tomarnos algo?
- ¿Eh? ¿Ahora? – preguntó Len, algo sorprendido.
- Vamos…después tendremos sed de estar ordenando la casa todo el día, ¡tenemos que armar el "arbolito" y esas cosas! ¿No?
Se notaba que Maya apenas comprendía lo que era la Navidad, ella sonrió ampliamente, Len desvió la mirada.
-…Haz lo que quieras – le respondió.
Maya decidió sentarse en el primer lugar que vio que podían pedir un par de jugos, se sentaron en una mesa que tenía dos sillas. Len se apoyó en su mano…como con aburrimiento, no estaba nada emocionado con el hecho de que Navidad se acercaba. Maya le pidió al mesero dos jugos de naranja.
- ¡Adoro el jugo de naranja! – exclamó Maya en todo infantil.
Ella ladeaba la cabeza, muy contenta. Len le miraba y no le respondía…estaba sonrojado, varias personas los miraban muy curiosos, parecía en verdad como si tuvieran una "cita"…eso lo enfadaba y avergonzaba.
- Dos helados para la mesa 5 – dijo un joven de cabellos rubios y ojos color miel, el cual era el mesero.
El chico se acercó hacia donde estaban Len y Maya y les sirvió los jugos.
- ¡Arigatou! – exclamó Maya, sorbiendo del jugo por la pajilla.
- ¿Usted viene aquí a menudo? – preguntó el joven mesero a Maya.
- Es la primera vez que vengo – respondió ella.
Ella sonreía de manera alegre, mientras seguía tomando del jugo…ya que en verdad que tenía mucha sed. El joven sonrió ante el gesto.
- Ya veo…mi nombre es Daisuke Amano…
- Soy Maya Natsume, - dijo ella sorbiendo aún el jugo.
- ¿Maya? Qué hermoso nombre…esas orejas de gatita le quedan muy bien.
- ¿De gatita? – dijeron Len y Maya al unísono.
- Si…es un placer conocer tan bella dama…- dijo el chico, cogiendo la mano de Maya y besándola. – Si hay algo que se le ofrezca no dude en pedírmelo…
- ¡¿Eh? – preguntó Maya, ladeando la cabeza. – ¡El placer es mío!
La chica parecía no entender, pero finalmente le sonrió cálidamente, sin entender cuáles eran sus intenciones…A Len se le paró el cabello, mostrando que estaba molesto.
Len 's POV
¡¿Quién demonios se cree ese estúpido? ¿Qué pretende diciendo en ese tono las cosas? Me molesta cómo le habla…me molesta que la toque, ¡y me enfurece que la mire de ésa manera! Él no es nadie para acercársele…creo que lo voy a cortar en pedazos.
- Vamos…muéstrame tu lindo rostro, - dijo el idiota ése.
Cogió el mentón de Maya, forzándola a mirarlo…¡esto si es el colmo! Ella pareciese como si no le importara…¡pero qué falta de respeto! Creo que voy a matarlo…
- Disculpa, me estás lastimando – dijo Maya, intentando soltarse.
Él empezó acercar su rostro al de ella, y Maya no cambiaba esa estúpida expresión…¡¿es que no sabe tratar con estás cosas? ¡Yo jamás haría eso! Golpee la mesa con furia, haciendo que el vaso de jugo se derramase…
- ¿Qué demonios crees que estás haciendo, bastardo? – le dije, con el tono más frío que tenía. – Maya dijo que le estabas haciéndole daño…suéltala antes de que me ponga serio…
Puse mi mano en su muñeca y con fuerza lo quité del mentón de Maya, quien me miraba sorprendida por mi reacción. Aún sostenía su muñeca, empecé a apretarla cada vez más fuerte…poco a poco, quería romper cada uno de sus huesos.
- ¡Tú no eres nadie para decirme que tengo que hacer, enano! – me gritó.
Grave error…nadie toca a Maya, ¡y NADIE me llama enano! Si se hubiese callado hubiese sido una muerte rápida, pero ahora disfrutaré haciéndolo sufrir…Saqué mi cuchilla, llamando la atención de los testigos, le enseñé al sujeto el filo de mi arma y sonreí: éste sujeto no es nada para mí.
- ¡Basta Len! – me dijo Maya, cogiendo mi brazo. – Mejor vámonos...no debemos causar problemas…
- ¡Suéltame Maya! ¡Voy a partirlo en dos! – le grité, intentando zafarme de ella.
La chica, con mucha fuerza me sacó del local contra mi voluntad, el sujeto se había caído hacia atrás…impresionado y temblando de miedo, ¡qué patético! En fin, Maya me sujetó del brazo y me sacó corriendo de allí…toda la gente de la ciudad nos miraban extrañados. Creo que hicimos todo un espectáculo.
Ya había llegado la hora del almuerzo, todos los shamanes se habían reunido a comer y después de eso…todos se dedicaron a decorar la casa de forma muy bella, llena de cosas navideñas. Quienes eran las más encantadas eran Ayu, Maya y Pilika, quienes parecían adorar la Navidad…finalmente las heridas de todos habían sanado y todos iban corriendo a las tiendas a comprar los últimos regalos, a preparar el festín de la noche, las últimas cosas que faltaban… los chicos iban corriendo de un lado a otro arreglando la casa.
- Sayuri…- suspiró Manta, junto al futon donde dormía su hermana – ojalá estuvieras acá para disfrutar de ésta Navidad con nosotros…
- ¿Manta, qué haces? – dijo Anna, en tono de reproche, - ¡tienes que ir a comprar el pavo!
- ¡Es cierto, no nos dejen todo el trabajo duro a nosotros! – gritó Horohoro, llevando unas cajas.
- Esto parece todo un ejército, - dijo Yoh, riendo.
La gente corría de un lado a otro, mientras que las más contentas eran las chicas, quienes cantaban alegremente villancicos de Navidad.
- ¡Ah! ¡No tenía idea que la Navidad era tan divertida! – exclamó Maya, moviéndose de un lado a otro.
- Ehhh…la Navidad es en la noche, - dijo Manta, con una gotita en la cabeza. – Lo que estamos haciendo ahora son preparativos para Navidad…
- Espero que nadie se haya olvidado de los regalos (¬¬) – dijo Anna, cruzada de brazos. – Sobretodo de los míos…
- Siii Anna – respondieron todos al unísono.
- Por cierto…Horohoro, necesito que vayas a recoger un encargo…
- ¿Un encargo? ¿De qué? – preguntó el ainu, confundido.
- Hace varios días que ordené por correo un pino auténtico de la montaña Ozore…quiero que vayas a recogerlo a la oficina de correo.
- ¡¿Quieres que vaya a buscar un árbol?
- ¿Alguna protesta?
Anna dirigió esa mirada que no le gustaba mucho al chico, y sin rechistar, tuvo que partir a buscar el árbol a la ciudad. Tomó un tren bala para llegar…eran las siete de la tarde y hacía mucho frío, toda la gente se estaba reuniendo con sus parejas, familia y amigos para celebrar aquella Navidad…¡¿y a él lo habían mandado a buscar un árbol?
Horohoro 's POV
Genial, ¡¿por qué solo tengo que ser yo? He estado vagando por la ciudad de noche…no encuentro absolutamente nada, ¿dónde era que quedaba la oficina de correos? Ah cierto, hacia la derecha del parque Suou…¿o no? ¡Ahh! ¡Me perdí!
- ¿Qué haces tú aquí? – preguntó una voz a mis espaldas.
Me voltee, confundido y de mal humor, fue cuando vi a Haruko…¿qué hace ella acá?
- ¿Em? Anna me ordenó ir a buscar un pino de verdad a la oficina de correos, - le expliqué - ¿sabes dónde queda?
- Ni idea…yo estoy de acá de paso, - dijo ella, apoyándose en la pared.
-…¿No celebrarás la Navidad con tu familia?
- Prefiero comer arañas antes de celebrar otra Navidad con ellos…- dijo Haruko, más para ella que para mí.
Su cara adquirió un semblante muy extraño…jamás había visto esa expresión tan triste en su rostro, Haruko no sonríe mucho pero suele ser una chica seria y fría que no demuestra emociones, en verdad…es una persona especial. Me apoyé en la pared, junto a ella.
- No sé qué tan terrible sea tu vida, - le dije – ni cuánto rencor sientas hacia tus padres…pero siempre he dicho que lo bueno de la Navidad es pasarla con tus seres queridos…
Me aventuré a mirarla, ella también me quedó mirando. Hubo un prolongado silencio, mientras nos contemplábamos…le mostré una sonrisa, y ella enseguida desvió la mirada, parecía…no estoy muy seguro, pero creo que se sonrojó un poco.
-…Yo no quiero a mis padres – me respondió.
- ¡Pues entonces ven y pásatela con nosotros! – le dije, - en este tipo de fechas, no hay nada mejor que los amigos…
- Horohoro…
Ella se giró a verme, parecía sorprendida de lo que le decía. Por primera vez, me dediqué a mirarla directamente a sus ojos…eran grandes y oscuros, tan profundos, como de aquellas personas que han sufrido mucho. Parecían que iban a llorar en cualquier momento. Me sentí un poco intimidado, así que cambié rápidamente el tema:
- ¡Hey! ¿Qué te parece si me ayudas a encontrar la oficina de correos? – pregunté, sonriendo.
Haruko me devolvió la sonrisa, pero esta parecía una risa pícara. Como de esas que suele poner cuando va a hacer alguno de sus comentarios.
- Jah, con tu sentido de orientación…no llegaremos nunca, - dijo ella.
- ¡Oye! ¡Qué es lo que dijiste! – le grité, molesto.
- ¡Nada, nada!
Parecía más contenta, eso estaba bien. Lo bueno de esta época es que hay que aprovechar al máximo con aquellas personas importantes…salí corriendo tras ella, mientras la nieve caía sobre nosotros.
- ¡Ya llegamos! – exclamaron unas voces.
A la casa entraron Yoh, Len, Manta, Lyserg, Chocolove, hasta Ryu () en terno negro y ropas muy formales. Todas las chicas se pusieron a gritar emocionadas, ellas también se habían vestido con hermosos trajes…Anna llevaba un vestido de gala negro, Ayu ocupaba un vestido diseñado por ella color rosa, Maya usaba un hermoso vestido blanco que combinaba con sus orejas. Pilika usaba un vestido también blanco y Jun uno azul. La casa estaba adornada completamente, el árbol navideño no hacia mucha falta con lo recargada que estaba la casa…
- ¡Muy bien! – exclamó Manta, haciendo de anfitrión. - ¡Todos a sentarse a la mesa mientras les traemos la cena!
- ¡Siiii! – exclamaron los más emocionados.
- ¡Yo te ayudo! – exclamó Ayu, siguiendo a Manta a la cocina.
Todos los chicos se sentaron en una mesa normal (es decir, no como esas chiquitas que usan los japoneses ^^) un mantel blanco la adornaba, y en medio varias velas y platos listos para servir la comida. Manta llegó con un buffet listo para servir, mientras que Yoh le miraba algo curioso.
- No parece que estuviese triste…- comentó el chico en voz baja.
Ambos observaron a Ayu, quien desde la cocina preparaba los alimentos y cantaba lindos villancicos navideños.
- Si…supongo que es mejor que nosotros tampoco se lo recordemos, - dijo Manta.
No debían de recordarle a Ayu lo de que ésa Navidad iba a ser diferente para ella…si no hubiese sido por aquél acontecimiento, que había ocurrido semanas antes de un día tan alegre.
- ¡Aquí está! – gritó Ayu, llegando con platos llenos de ensaladas gigantes.
Todo estaba listo para servirse y los chicos empezaron a exclamar emocionados, preparados para comer, sin embargo…fue entonces cuando Pilika, antes de que su tenedor tocase la comida, recordó algo.
- Oigan, ¿dónde estará mi hermano? ¿No creen que se ha tardado demasiado? – comentó.
- Debe de haberse perdido…- dijo Manta con una gotita en la cabeza.
- Es cierto, de seguro que está paseando por allí – dijo Anna, partiendo un pedazo de pavo. – Partamos sin él…
En aquél momento, sonó el timbre, los chicos no esperaban ninguna visita más. Maya se levantó de su puesto y fue hacia la puerta, para ver quién era.
- ¡Sorpresa! – exclamaron los recién llegados.
El grito fue tan fuerte que Maya se echó para atrás, confundida. Tras la puerta, muy sonrientes estaban el señor Yomei, Tamao y Kaoru…¿qué? ¿Es que habían viajado de Izumo? Maya se restregó los ojos, no creía lo que veía…
- ¡Feliz Navidad! – gritaron alegres todos, entrando a la casa.
Llevaban muchos regalos en bolsas, cuando los chicos, desde la sala los vieron llegar, quedaron igual de sorprendidos.
- ¡Abuelito! – exclamó Yoh, contento. - ¿Qué hacen por aquí?
- Pues…pensamos que estaríamos muy solos solo nosotros cuatro…- dijo el señor Yomei, con una sonrisa.
- ¿Cuatro…?
Junto a ellos, apareció la hermosa fantasma Chiaki, en un hermoso vestido color morado…no era como el que Kaoru había visto en sus sueños: era todavía más hermoso, ella se ruborizó y entró a la casa con los demás.
- ¡Ahhh! ¡Señorita Chiaki! ¡Qué bueno que está aquí! – gritó Ryu, sonrojado y con corazoncitos en sus ojos.
- Vaya, quien diría que tenemos más visitas…- comentó Anna.
Aunque la itako tenía una expresión de "maldición-tendremos-que-gastar-más-en-comida" que todos observaban nerviosos. Ayu dirigió una mirada horrible a Tamao, y Kaoru miró feo a Yoh, éstos chicos no se percataban de nada…sino que sonreían al ver que todos estaban reunidos.
- ¡Itadakimasu! – exclamaron todos, una vez sentados en la mesa.
(N/A: "Itadakimasu", su traducción es "Gracias por la comida" o "¡A comer!", se usa en Japón cuando las personas van a empezar a disfrutar del almuerzo o la cena.)
Los chicos partieron comiendo del pavo y de las ensaladas que habían ordenado Manta y Len, parte de la cena también era comida china.
- ¡Ah! ¡Esto está delicioso! – exclamó Ayu.
- ¿Y? ¿Ya es Navidad? – preguntó Maya, emocionada.
- No, Navidad es a las 12 en punto…señorita Maya, - dijo Kaoru, sonriendo.
Todos reían y hacían bromas, Ryu intentaba coquetear a Chiaki mientras Manta le recordaba que era un espíritu. Tamao hablaba muy alegremente a Yoh, aunque estaba algo sonrojada, Ayu y Anna no dejaban de mirarle…parecía como si saliesen rayitos de sus ojos (xD): había una nueva rival. Pilika conversaba con Len y con Lyserg, algo sonrojada por estar sentada junto a chicos tan guapos. Por otra parte, Fausto y su esposa, Eliza, se seguían amando (xD); Jun comía arroz muy a gusto, mientras Chocolove hacia chistes al aire, Kaoru miraba extrañado a Maya, que se zampaba toda la comida de un solo mordisco. Todos los demás platicaban y no hubo ni mención de Hao, de sus extensiones ni de las muertes provocadas… solo había felicidad en el ambiente.
Haruko 's POV
Demonios, ya son las once de la noche…¡queda una hora! ¡Y aún no encontramos la maldita oficina de correos! Éste estúpido de Horohoro…ha preguntado más de once veces por aquel lugar, no admite que estamos perdidos…cielos, ¿qué es una Navidad sin un lindo árbol? ¡Ah! ¡Esto no tiene que importarme! Después de todo…la Navidad es solo una pérdida de tiempo, una excusa para hacer comercio…Ya llevamos caminando horas, y no ha habido ningún progreso…estoy empezando a arrepentirme de pasar la Navidad con él…
- Oye, Haruko – me llama Horohoro.
- ¿Hn? – pregunto, mientras caminamos.
- ¡Haruko! ¡Espera!
- ¡¿Qué quieres?
No le observo, solo sigo caminando con los brazos cruzados y los ojos cerrados.
- ¡Cuidado con el…!
*PAF*
(N/A: Sonido de un golpe MUY duro… Haruko caminaba pensando todas estas cosas con los ojos cerrados ^^U y chocó con un poste.)
[…]
Me puse una bandita en la nariz, ¡se había puesto a sangrar como loca! Tras esto, Horohoro y yo seguimos caminando…estaba algo avergonzada por lo que acababa de pasar, pero eso no importa ahora…de pronto me detuve, sentí la presencia de algo…de un espíritu. Horohoro también se detuvo y me miró extrañado…
- ¿Qué te ocurre? – me preguntó.
Él no ha sentido nada, ¿será producto de mi imaginación? Miré para todas partes, y fue cuando la vi…una mujer, una chica más o menos de unos catorce años sentada en una banca cerca del parque Suou, su cabello era muy largo y rubio, estaba amarrado en dos trenzas bastante gordas, sus ojos eran de un color verde agua…su expresión era apagada y parecía una chica algo tímida. Sin embargo, sentía en ella una emisión de poder espiritual…el deseo de un alma desesperada…
- ¿Pasa algo con ese espíritu? – me preguntó Horohoro, también viendo a la chica.
- Es un espíritu aferrado a la tierra, - le expliqué. – Sus sentimientos hacia ese lugar son tan fuertes que no pudo dejarlo después de muerta…Me pregunto si…tal vez…
- ¡HOLAAAAAAAAAA! – se puso a gritar, interrumpiéndome.
¡Agss! ¡Ese estúpido de Horohoro no tiene delicadeza! Fue corriendo hacia la chica, con los brazos en alto, ella le miró extrañado mientras él se acercaba con una de ésas sonrisas bobas que tiene. En fin, si no tengo otra…me acerqué hacia donde estaban hablando ellos.
- Y dime, ¿cómo te llamas? – preguntó Horohoro, en tono infantil.
- Mi nombre es Akane, - respondió tímidamente la chica.
- ¿Estás esperando a alguien?
-…Bueno, algo así.
No estoy segura, pero algo me dice que estamos apunto de meternos en uno de esos problemas sentimentales que tanto odio…
