Solo les pido una cosa, mantengan la mente abierta a todo, no esperen nada de nadie... mucho menos de mi, para así no defraudarse. No quiero que lleguen aquí con esperanzas de que pase algo, y que luego no suceda nada en absoluto. Créanme, lo he visto miles de veces, y cada vez duele como la anterior, aún cuando lo esperamos de todos modos. Este es un Fic sobre Sasuke Uchiha, lo que pase en su vida amorosa que no las desespere, es un consejo a las fans de Sasusaku. Quizás encuentres un hermoso amor eterno entre ellos, uno epico, o quizás no. Las cosas no pasan siempre como lo planeamos, y aunque haya planeado el que Sakura se quede con Sasuke, cosa que admito desde ya, quizás pasen algunas cosas en el camino que los hagan cambiar para siempre, y que los separen... sin vuelta atrás.


- Maldición, ¿no podía avisar antes?
Me apresure a entrar en mi auto para dirigirme a casa de mi padre, ya era tarde y se oscurecía. Me había llamado para avisar que se iría al trabajo y que me fuera de inmediato a casa, ya que necesitaba urgentemente hablar conmigo.
¿Qué necesita ahora?, pensé.
Una chica alta de tez pálida se acercó a la ventanilla del auto para ver en el interior de éste; las ventanillas estaban polarizadas así que le tomo trabajo conseguirlo. Tras no lograrlo toco la ventanilla y me habló…
- ¿Hay alguien ahí?
Nunca la había visto, se notaba de mi edad, era un poco llamativa para andar sola a estas horas, volvió a tocar la ventanilla sonriendo.
- ¿Qué quieres? - Le pregunte, con voz tajante mientras bajaba la ventanilla. Sus ojos se abrieron de par en par, note que se ruborizaba. No la mire, solo encendí el motor del auto y cambie mi vista a un punto fijo.
- ¿Podrías ayudarme por favor? Mi auto se averió y no quiere encender, creo que se le ha pinchado un neumático, vivo lejos y no puedo abandonarlo aquí, podrías…
Mire por el espejo retrovisor al lugar donde me indicaba, un auto con un neumático desinflado tendría que encender de todas formas, éste se veía en perfectas condiciones.
- ¡Lo siento, se me hace tarde! - Esta vez la mire para no ser tan descortés - Si quieres puedo llamar a que te recoja una grúa, es lo único que puedo hacer por ti.
- Por favor, no te quitare demasiado tiempo, pareces un buen chico - usaba todo su poder de convencimiento mientras se acercaba a la ventanilla - Tienes un lindo auto ¿cómo te llamas?
- No puedo ayudarte, debo irme.
Note que se molestó y ahora ya no miraba de forma conquistadora, me importaba en lo más mínimo que su impresión sobre mi fuera de un poco caballero, no quería seguir perdiendo mi tiempo en este estacionamiento, una vez que me fuera llamaría a una grúa para que la ayudaran, con eso debía bastarle.
- ¿Para dónde vas chico lindo? - Saco un arma y me apunto directamente. Su expresión era desafiante, contuvo su tensión y apretó su mandíbula. De una chica que necesitaba ayuda cambio drásticamente a una con unos profundos ojos marrones que decían "O te quedas tranquilo o te mueres".
No pretendía coquetear con el desastre, provocar a una inexperta era una mala idea y no fantaseaba, solo sonreí y apague el auto.
- ¿No deberías estar en tu casa, haciendo tus deberes? - Le pregunte totalmente ajeno, una persona normal debería entrar en pánico y suplicar que no lo mataran. Me mostraba carente de emociones, la mire con mis ojos negros que adquirían un destello glacial y le decían que no sentía miedo en absoluto.
- Baja del auto, ahora - Se alejó de la puerta y me indico con la cabeza que lo hiciera lo más rápido posible. Me quite la chaqueta y baje cerrando fuertemente la puerta detrás de mí.
A lo lejos pude oír como la felicitaban y se acercaban cuatro hombres de aspecto peligroso, dos eran más altos que yo y traían bates de béisbol, los otros dos eran un poco más bajos.
- Woh, bien hecho, pescaste uno gordo, mira ese auto - El más alto daba la vuelta y lo observaba maravillado, provocando en la chica una sonrisa satisfecha por haber hecho un buen trabajo.
- Ahora apártate y no quieras salir corriendo - Me moví un poco a la izquierda obedeciendo, para dejar espacio a los ladrones y que así subieran sin problemas a mi auto, eche una ojeada a mi alrededor y entendí porque eligieron este lugar.
- ¿Cómo se enciende esto? - Me pregunto uno desde adentro, lo mire y luego sonreí.
- Tiene una clave, de seis dígitos, y no pienso dárselas. Si la quieren tendrán que sacarla a la fuerza.
Me miraron sorprendidos, como si hubiera dicho algo que jamás se hubieran esperado, yo solo me gire un poco para quedar frente a ellos.
- ¿Quieres pelear chico millonario? Veras como te arrepientes de haber dicho eso.
Los cuatro bajaron, uno se acercó corriendo pero lo esquive con facilidad, mientras caía al frente lo golpee en el estómago. Uno de los grandes dio un salto para golpearme desde arriba pero me adelante y le di en la pierna asiéndolo caer de golpe, sus ataques eran descoordinados e individuales, si hubieran golpeado todos a la vez quizás podrían haberme derrotado, pero eran solo un grupo de idiotas.
Un fenomenal teatro callejero.
Uno comenzó a tirar ataques más planeados que me costó un poco esquivar, era habilidoso y después que lo golpeaba me los devolvía rápidamente, su compañero saco una cuchilla para apoyarlo, ya habían entendido y golpeaban entre dos.
Puse una mano frente a la cara del más grande y este se asustó retrocediendo un poco, un ataque de distracción, mientras se alejaba lo golpee en el pie izquierdo que dejaba al frente haciendo que perdiera el equilibrio y cayera sobre el que tenía el cuchillo. Tire el arma al otro extremo del auto, este solo se quedó ahí y no se movió.
Mire a la chica que temblaba asustada, me acerque un poco más a ella pero esta se alejó enseguida.
- No planeo golpearte, ¿porque no te vas a tu casa y dejas de hacer estas estupideces?, anda, corre lejos de aquí y no regreses - Ella me miro confundida y supe que comenzaría a llorar, ¡Grandioso! Una ladrona arrepentida.
- Lo siento mucho, yo… yo… él solo me dijo que te asustáramos, pero yo lo siento - se dio la vuelta y se alejó corriendo sin mirar atrás.
Me aleje de los que estaban en el suelo, muy torpe para andar robando autos, ya se me había hecho tarde y debía ir a la casa de mi padre. Malditos inconvenientes.
Escuche como aplaudían y alguien se asomaba detrás de un auto, totalmente pendiente de todo lo que estaba sucediendo.
- Grandioso, no me esperaba menos de ti - Dijo el hombre mientras caminaba en la oscuridad del estacionamiento, me conocía, pero no le podía ver el rostro, aminoraba un poco el paso mientras cortaba distancia entre yo y él, y ahí estaba… él.
- ¿Quién eres?
- Nadie. Estoy aquí para darte un recado, solo eso, las presentaciones pasémosla por alto, Sasuke Uchiha.
Detrás de él apareció un grupo de hombres que me rodearon en segundos, llevaban trajes negros y anteojos oscuros, atentos a cualquiera que fueran mis movimientos, dispuestos a atacar, ese era el trabajo que debían cumplir.
- No te asustes pequeño Uchiha, te preguntaras quien soy, bueno, una persona muy cercana a ti me ha mandado a decirte algo, tómame como un mensajero.
- Un mensajero. No envidio tu trabajo.
- Si, un mensajero, uno que sabe usar un arma.
- ¿Qué es lo que me debes decir? - No entendía nada, el hombre de traje negro al igual que los otros me miraba fijamente y esperaba paciente que me callara para proseguir.
- Dejemos las preguntas pequeño Sasuke, si pones atención y sigues las reglas no te pasara nada, espero que seas un joven obediente, no queremos lastimarte innecesariamente.
Retrocedí, esa declaración me hacía querer tomar distancia, esto ya se había escapado de mis manos, yo no podía controlar la situación, no estando solo. Ellos me conocían a mí pero yo no a ellos, eso me dejaba en una clara desventaja, y una que no me gustaba.
- ¿Qué me quieres decir? Soy todo oídos - En ese momento el sujeto sonrió satisfecho de mi respuesta y se acercó un poco más.
Maldición, está recuperando la distancia perdida, pensé.
- Bueno, esto tiene que quedar en tu cabeza así que pon atención, esteremos vigilándote en todo momento, pero has tu vida normal, piensa que nadie te observa, al menos no nosotros. Querrás preguntar el por qué, es una pregunta que no te contestaremos aun. Más adelante, en algún momento nuestro Jefe hablara contigo y te darás cuenta del porqué de las cosas.
- Si no puedo preguntar el por qué ¿entonces a que viene todo esto? Podrías haber estado observándome sin siquiera yo saberlo - Perdí la tranquilidad y me comencé a acercar al sujeto pero todos los que me rodeaban sacaron sus armas y me apuntaron, fue un sonido coordinado, todos al mismo tiempo haciendo la situación más terrible.
- Tranquilo pequeño Uchiha, no hagas cosas precipitadas. Y eso que dices es un poco aburrido. - Él se había quedado en su lugar y ahora me miraba sonriendo, una sonrisa indiferente pero peligrosa – Esto tiene un propósito más grande del que puedes siquiera entender, volveremos, y cuando lo hagamos deberás responder a algo. Solo esperamos que olvides nuestro encuentro y no hagas algo estúpido como avisarle a tu padre o a tu hermano, incluso a la policía. Esto es algo que no saldrá bien si abres tu boca para hablar demasiado. No queremos lastimar a tu familia innecesariamente, te estaremos observando.
- ¿Qué? - Me quede como una piedra, ¿lastimar a mi familia?, ¿Qué era lo que querían?
- Bueno, no te haremos perder más tiempo, ¿ibas deprisa donde tu padre, no?, ve sin problemas. Ya sabes, solo actúa con normalidad, nada ha cambiado, todo seguirá como antes.
Les hizo señas con la mano a los otros y estos se alejaron llevándose a los ladrones, se subieron a una Hummer H1 Alpha y se fueron a toda prisa. Como si nunca hubiese pasado nada.
Comenzó a vibrar mi celular, era mi padre.
"No hagas algo estúpido como avisarle a tu padre o a tu hermano, incluso a la policía, esto es algo que no saldrá bien si abres tu boca y hablas demás. No queremos lastimar a tu familia innecesariamente"
- ¿Hola?
- ¿Hijo, donde estás? ¿Te ha pasado algo? se suponía que debías venir a casa pero… - Escuche como tomaba aire, estaba preocupado.
- Estoy bien, voy enseguida - Cerré los ojos con fuerza y me apoye en el auto, esto estaba mal, no podía hacer nada para…
- Te espero aquí Sasuke, tu hermano también, debemos hablar.
- Adiós.

Me subí a toda velocidad y encendí el auto, intente calmarme para pensar claramente y de una forma racional, salí del estacionamiento intentando no pensar en lo que había pasado. Solo actuando como si fuera un mal sueño, nada más.


Sasuke Uchiha