Solo les pido una cosa, mantengan la mente abierta a todo, no esperen nada de nadie... mucho menos de mi, para así no defraudarse. No quiero que lleguen aquí con esperanzas de que pase algo, y que luego no suceda nada en absoluto. Créanme, lo he visto miles de veces, y cada vez duele como la anterior, aún cuando lo esperamos de todos modos. Este es un Fic sobre Sasuke Uchiha, lo que pase en su vida amorosa que no las desespere, es un consejo a las fans de Sasusaku. Quizás encuentres un hermoso amor eterno entre ellos, uno epico, o quizás no. Las cosas no pasan siempre como lo planeamos, y aunque haya planeado el que Sakura se quede con Sasuke, cosa que admito desde ya, quizás pasen algunas cosas en el camino que los hagan cambiar para siempre, y que los separen... sin vuelta atrás.


Kakashi-Sensei solo nos hizo repasar algunas páginas del libro. En los primeros minutos mientras se paseaba soñolientamente a través de los puestos él vigilaba que todos leyéramos; Sasuke Uchiha estaba extraño, no lo conocía, no sabía muy bien cuál era su comportamiento habitual pero el que tenía en este momento, no era para nadie "normal".
Estaba tenso, como si tuviera un monologo interno e intentara callarlo de cualquier forma, me ignoro por completo, en algunos momentos pude verlo a los ojos y solo vi indiferencia, incomprensión y odio.
¿Qué le sucedía?, ¿Necesitaría ayuda?, quizás si le preguntara, ¡No! N era una buena idea.
Un golpe en la puerta rompió toda la concentración de la clase.
- Adelante - Dijo Kakashi-Sensei mientras suspiraba.
Una niña de estatura mediana entro y le entrego una notificación al Sensei, después se retiró muy nerviosa y este miro al despreocupado.
- Sasuke, avisan de Dirección que se retira, su hermano lo espera en la entrada.
Se levantó, tomo su mochila y a toda prisa abandono el salón sin decir nada. Con mucha urgencia, como si alguien le hubiera enterrado un lápiz, como si necesitara escapar de mí, o de alguien, quizás de él mismo.
Al terminar la clase tome mi mochila y salí rápido de ahí, no mire a nadie mientras todos clavaban sus ojos en mí.
Una vez pasada la cafetería, la clase número tres resultaba fácil de localizar; me tocaba Química II y por lo que sabía había un gran «3» pintado en negro sobre un fondo blanco con forma de cuadrado en la esquina del lado este. Noté que mi respiración se acercaba a hiperventilación al aproximarme a la puerta. Para abrirla, contuve el aliento y entré detrás de dos personas que llevaban muchas carpetas y unas maquetas de experimentos.
El aula era pequeña. Los alumnos que tenía delante se detenían en la entrada para colgar sus abrigos en unas perchas; había varias. Los imité.
Entregué el comprobante al profesor, un hombre alto de cabello oscuro y gafas de sol, la placa que descansaba sobre su escritorio lo identificaba como Ebisu-Sensei. Se quedó mirando embobado al ver mi nombre, pero no me dedicó ninguna palabra de aliento, y yo, por supuesto, me puse colorada como un tomate, debe conocer a mi padre, el jefe de policía. Me envió a un pupitre vacío al fondo de la clase sin presentarme al resto de los compañeros. A éstos les resultaba difícil mirarme al estar sentada en la última fila, pero se las arreglaron para conseguirlo. Mantuve la vista clavada en la lista de lecturas que me había entregado el profesor. Era bastante básica.
Cuando sonó el zumbido casi nasal del timbre, una chica rubia se asomó y me saludo con la mano, Ino.
- Vamos Haruno, iremos a la Cafetería - A su espalda se asomaba Hinata y Tenten.
- Yo saldré con mi padre ahora, después volveré, nos vemos chicas – Me miraron y salí a toda prisa por la puerta principal.
Mi padre me invito a un restaurant, no hablamos mucho y le agradecí por eso, necesitaba pensar en todo lo extraño del día, ¿porque Sasuke Uchiha había reaccionado así? ¿Sería yo el problema?, solo soy una nueva, quizás le invadí su espacio, quizás prefería sentarse solo en clases y yo era una molestia.
No quise atormentarme demasiado por lo que había pasado pero era inevitable ignorar los hechos, sobre todo cuando estaban tan claros frente a mí.
Primero, Karin hace un show de Diva frente a toda la clase y la nueva le responde desafiante y de mala gana, ¡Grandioso!, ahora era el objetivo de las burlas y abusos de Karin.
Segundo, Sasuke Uchiha, el chico más deseado del Internado me odiaba por algo que no comprendía, estuve en el momento y lugar equivocado, algo le había pasado y yo lo molestaba con mi presencia.
Tercero, debía hacer como si nada a los dos peores problemas que tenía, el tiempo decidirá, si se les pasa bien, y si no, bien también.
- Hija ¿algún problema? – Me preguntó mi padre sacándome de mi monologo interno.
- No Papá es solo que me siento un poco mal, quizás el cambio de clima me…
- Oh, si quieres puedo llevarte al hospital, esto de las alergias y enfermedades son peligrosas si no las tratas a tiempo.
Lo había asustado, inventar una enfermedad no fue buena idea, si me hacia la desinteresada sería peor, lo interpretaría como un "no le des importancia" en traducción paternal es "Estoy grabe pero le temo al hospital".
- Papá, es solo un dolor de cabeza…
- Srta. ¿Puede traer la cuenta por favor? – Le hablaba a una muchacha detrás de un mostrador, esta se acercó rápidamente.
- Muchas gracias, vamos Sakura.
Se levantó muy deprisa. ¿Qué le sucedía? Se tomó muy enserio todo.
- ¿Dónde iremos? – Le pregunte con nerviosismo, podía sentir su impaciencia.
- Al hospital.
Abrió mi puerta y luego manejo muy serio.
Una vez ahí no quise decir nada, el doctor me atendería y diría que no tengo nada, solo eso tranquilizaría a mi padre.
Habían muchas personas esperando que la atendieran, ¿Qué pasaba?, había muchos niños enfermos y otros que dormían en los brazos de sus mamas. Una enfermera vio a mi padre y se sorprendió al poner la vista en mí, ¿Cuál era mi aspecto? me sentía muy bien. Le hizo una seña con la mano y nos dirigió a un cuarto de atención muy iluminado y amplio.
Me senté en la camilla, estaba todo tan tranquilo, sentí como mis mejillas se empezaban a calentar, vi como todo daba vueltas y las voces de pronto se escucharon más distantes.
- Veamos Srta. Haruno ¿Qué siente? – Un hombre me tomo el pulso y luego me pidió que abriera la boca para ver mi lengua, solo lo hice.
- ¿Puedes oírme?
Estaba frente a mí, pero no lo distinguía exactamente, podria haber sido mi padre, incluso el doctor.
- Yo… - solo eso pude decir, mi cabeza me daba vueltas. Sentía que me oprimía el cerero, que mi corazón se disparaba y que un calor potente me abrazaba y no me dejaba respirar, ni sentir mis extremidades. Mire hacia el suelo y cerré los ojos con fuerza.
- ¿Puedes acomodarte mejor?, vamos, estírate en la camilla y descansa, descansa Sakura… descansa.
Tranquilidad, me sentía tan bien ahora, sentía que flotaba, la voz del doctor se seguía escuchando, hablaba con mi padre sobre… no estaba tan claro… sobre una… ¿Gripe?, ¿Reacción alérgica?
No quise abrir los ojos, si fuera por mí me quedaría ahí hasta que… hasta siempre.
- ¿Srta. Haruno? ¿Puedes abrir los ojos? Esta consiente… - Ahora se dirigía a mi padre – Creo que quiere quedarse aquí.
Seguían hablando sobre una gripe.
- Estoy bien, no tengo nada – Me enderece de golpe y sentí un pito en mi cabeza, pero el doctor me tomo de los hombros y ayudo a que me sentara bien.
- Soy el Doctor Uchiha, solo tienes una gripe que puede ser cuidada con facilidad, puede que…
- Pero debo ir a clases… no puedo faltar, apenas es mi primer día… - Me quedo mirando y luego sonrió, ¿Doctor Uchiha? Él era familiar de…
- Claro que puedes ir a clases, solo tendrás que tomarte estos medicamentos cada tres horas durante dos semanas, te sentirás mejor.
Me sentí aliviada, lo mire disimuladamente, tenía cierto parecido a Sasuke pero su pelo era castaño oscuro, su mirada era amable y su sonrisa estaba dispuesta a cualquier persona, solo en eso no se parecían. Un gran doctor, parecía llevarse bien con mi padre.
- Muchas gracias, yo creí que no tenía nada… veo que los contactos del Jefe de Policía me benefician. Atención inmediata, con un gran doctor y padre de mi compañero de clases.
- ¿Eres compañera de Sasuke? - me pregunto mientras se inclinaba en un escritorio y escribía una receta.
- Si, hoy fue mi primer día – le respondí mientras me bajaba de la camilla y mi padre corría a socorrerme, apoyo a la enferma.
- Ya veo, es un poco reservado y un gran estudiante – Pude darme cuenta como sonreía, no sé si por lo de "un poco reservado" o porque se sentía orgulloso de que fuera un gran hijo.
- Lo sé, fue muy amable conmigo.
Já, como no, muy amable, cuando miento puedo llegar a ser muy convincente para los demás.
- Esta es la receta, recuerda las indicaciones para que no tengas que volver a ver esa camilla.
Me sonrió amistosamente, ojala viera esa sonrisa en su hijo, así me aria más fácil el día.
- Muchas gracias Doctor Uchiha – le sonreí y luego le dije a mi padre – Te espero en el auto para que me lleves de regreso al Internado, Adiós doctor.
Salí del hospital, corrí de ese aroma particular que lo identifica, eso pone enferma a cualquiera.
¿Una Gripe? ¿En qué momento…? Nunca fui tan enfermiza.
Cerré la puerta y también los ojos, solo quedaban dos clases y seria el fin del día, me tocaba Literatura y Artes.
- ¿Vas atrasada? – Me preguntó mientras daba la vuelta a la esquina y se dirigía al Internado.
- No, vamos bien de tiempo.
Aun sentía dolor de cabeza y mis mejillas estaban calientes.
- Aquí están tus medicinas, cada tres horas… recuérdalo.
Estaciono el auto y me entrego los frascos de pastillas, no quise leerles el nombre, no estaba de humor.
- Te quiero papá, gracias por preocuparte, cualquier cosa te llamo… lo sé – le sonreí y baje del auto.
- Adiós hija.
Corrí a la entrada viendo mi mapa del Internado, Literatura, Literatura, edificio dos, segundo piso, después de Trigonometría.
No vi ni a Hinata ni a Ino, pero todos corrían a sus clases, algunos chicos me quedaban mirando y se apartaban de mi camino, quizás porque se daban cuenta que iba de prisa y no querían estorbar.
Entre rápido a la clase y le entregue mi horario al profesor a cargo, un hombre alto de cejas amplias, se veía muy activo y me hizo sentarme en la última fila sin presentarme, eso es bueno.
Vi a Hinata y a Naruto, me miraron y sonrieron, Naruto en un intento de pararse de su asiento fue descubierto por el Sensei y lo hizo volverse al frente.
- Hoy es un día muy especial, escribiremos poemas dedicados a personas importantes, ¡Sinceridad!, ¡Amor!, quiero Drama y Pasión. El primero en deleitarnos con su creación será Lee. El Sensei nos miró a todos y luego levanto su pulgar.
Estaba sentada sola, ¿sería así siempre?, estaba un noventa y siete por ciento segura que era lo mejor, sentarme sola era igual a tranquilidad.
- Sensei, ya está listo mi poema.
El chico de las cejas pobladas se levantó muy entusiasmado y luego se paró frente de toda la clase. Hablo sobre el valor y la astucia de sus amigos, algo así. No lo comprendí.
Hubo un silencio en la clase que parecía que no acabaría nunca, yo solo mire mi libro y me decidí a no levantar la cabeza jamás.
- Oh, Lee eso fue muy… creo que te excediste un poco en la pasión, pero ya aprenderás a contenerte.
- Muchas gracias por sus consejos Sensei, ¡Muchas Gracias! – Lee se sentó rápidamente y todos lo miraron, muy pocos tenían el valor de leer poemas, incluyéndome.
- Ahora… será el turno de… - El Sensei miraba su lista de alumnos y observaba las primeras filas – Sera… Hinata Hyuga. Vamos Hinata, atrévete.
La mire preocupada, ella no era de las que se pararía en frente de la clase y hablaría, pobrecita, si se levantaba quizás hasta se…
- ¿Sensei?, ya que no me presente a la clase… ¿Podría leer un poema?
Eso fue instinto, Hinata había sido muy amable conmigo y no podía permitir que le diera un ataque cardiaco en frente de todos, al menos yo tenía un poco de experiencia en ruborizarme, tartamudear e ignorar las mirada de todos.
Me levante de mi asiento y mire al Sensei, vi como todos me miraban sorprendidos, algunos fueron más disimulados y se dieron vuelta de inmediato y otros me alentaron.
- ¡Wow, Sakura-Chan, enséñales a todos como se lee un poema!
Naruto me gritaba desde su puesto y Hinata me miraba con cara de agradecimiento, yo sabia que estaba muy roja. ¿Qué leería?, no había pensado en eso, camine al frente de toda la clase y tome mi libreta, si hacia el ridículo no me importaba.
Quise mirar a todos pero me ruborice aún más, ¡Grandioso! La Fiebre me estaba afectando, solo concéntrate… en no desmayarte…

Termine la última línea y me quede en silencio mirando el suelo, había sido mucho por hoy, ya sabía que la gripe me había afectado el cerebro y ahora me daba por leer poemas en clases.
- Wow, Sakura-chan eso fue… fue el mejor poema que he escuchado.
Naruto me alentaba desde la primera fila, pude darme cuenta que la vergüenza que había sentido en algún momento se iba evaporando, sus palabras de aliento me ayudaban mucho.
Levante mi cabeza y le sostuve la mirada.
Gracias Naruto, pensé.
- Oh, fue un gran poema, ¿a quién iba dedicado? – Me pregunto el Sensei mientras ponía su mano en mi hombro.
Lo mire un poco avergonzada y luego entre risas le dije…
- Lo hice en mi antigua escuela, para mi Madre - le respondí alejándome del frente, dando trancos sin mirar a nadie. Podía oír la aprobación de toda la clase. Suficiente por hoy, fue la presentación más extraña que pudiera hacer, me senté con pereza y sepulte mi cara entre mis brazos sobre la mesa. Hasta el final de la clase, no me movería.
- ¿Sakura-san?, ¿Sakura-san, estas bien? – sentí como tomaban mi hombro e intentaban despertarme, ¿Despertarme?
- ¿Ah? – Me levante de golpe y perdí un poco el equilibrio pero Hinata me sujetaba preocupada.
- ¿Estas… estas bien?
- Si, solo… - No podía ver bien y mi cara estaba caliente, maldición, mis medicinas…
- ¿Estas enferma?, yo… - Preguntó cómo debatiéndose si hacerlo o no.
- Hinata, por favor acompáñame al baño, no me siento bien.
Me levante tambaleándome pero me apoye en sus brazos, repentinamente alzo la vista preocupada y me ayudo a caminar, ¿Qué aspecto tendría?, uno fatal.
Salimos de la clase aparentando normalidad, bajamos dos escaleras y doblamos en el pasillo principal a la izquierda, los baños se veían vacíos así que entre rápido, Hinata me espero afuera.
Quizás debería llamar a Asashi para descansar, no lo sé.
Trague aire forzadamente y me senté para que mi cabeza dejara de girar. Escuche como dos chicas entraban al baño comentando sobre algo y se reían de sus chistes. Reconocí un apodo, La nueva.
- En realidad, ni siquiera es guapa. No entiendo por qué los chicos la miran tanto.
- Le iría bien engordar un poco, quizás así no se la lleva el viento.
Comentar sobre la nueva era un tema común, ya me había hecho la idea. Me puse de pie, abrí mi puerta y salí como si nada, sospechaba que se habían asustado, la principal de sus chistes había salido del baño y lo había escuchado todo.
- ¿Te sientes mejor Sakura-san? – Hinata me tomo del brazo y camino a mi lado.
- Claro, mucho mejor – le mentí, pero no quería preocuparla, me sentía muy mal, mi cabeza era algo peligroso que podía desprenderse en cualquier momento y rodar por todo el internado, estaba fatal y rompí la confianza con Hinata, no le fui sincera.
- Nos toca Artes y ahí podrás descansar un poco más. Nuestro profesor no ha venido a clases y lo remplazara Iruka-Sensei.
Entramos a una sala muy bien ambientada, la temperatura era agradable. Me senté junto a Hinata, era un cadáver andante. Puse mis brazos sobre la mesa y luego hundí mi cabeza para no despertar más.
- Descansa Sakura-san, te despertare cuando termine la clase.
Escuche la voz de Hinata cada vez más distante… como si solo captara su eco y luego se desvaneciera.
- Gracias Hinata, es muy… generoso de tu parte.

Y todo estaba negro, sin nadie ni nada, solo yo y mi oscuridad.
Me siento como si mi alma se hubiera desprendido de mi cuerpo y flotara en otra dimensión. Una dimensión en la que puedes hacer cualquier cosa, y hablar con quién quieras, me gustaría hablar con Ayumi y preguntarle como esta.
- ¿Sakura? ¿Hija? – Escuche esa voz que me es tan familiar, de un fondo negro cambio a un paisaje lleno de recuerdos, el sol, los árboles, yo cuando pequeña.
- ¿Mamá? ¿Eres tú?
Mi vista era solo de 120°, no podía darme la vuelta, es como si literalmente todo lo que hiciera se quedara en el olvido y nunca más pudiera recuperarlo, pero no me importaba, en un sueño lo que dejas atrás no importa; te despiertas y después vuelves a soñar, así de simple.
- ¿Hija?
Me hablaba desde el otro extremo de mi conciencia, con esa sonrisa tan característica.
- Te extrañe.
Corrí a sus brazos para no soltarla, solo hasta despertar.
Era difícil mostrarle entusiasmo, incluso en las peores circunstancias esto era solo un sueño y en el sueño no podía sonreír.
Estaba helada y sin expresión como una roca, se sentó, mirando la negra agua correr al lado de la congelada orilla, mirando fijamente a través de ella e ignorándome.
- ¿Mamá? ¿Qué sucede? ¿Por qué estas así?
Le acaricie el rostro pero mi mano paso a través de ella, como si su cuerpo no estuviera ahí.
- ¿Por qué estoy así? Es tu sueño, tú respóndelo.
- Yo ya no quiero seguir soñando entonces, quiero despertar.
- Lo harás.
Se levantó del suelo oscuro y comenzó a alejarse.
- ¿Lo hare? Mamá, no te vayas.
- Abre los ojos Sakura, ya estas despierta.
El sol apareció entre las nubes, y la débil luz hizo brillar todo el césped congelado, estaba junto a Naruto quien me tomaba del brazo y Hinata del otro lado.
Un minuto más, decidí. Sólo la vería una vez más. Cerré los ojos pero fue inútil, podía soportar eso. Quizá alguien mencionaría mi pendiente ausencia, construiré la historia de nuevo, solo volvería a dormir.
- ¿Sakura? Y… lo siento.
- ¿Ino? – Abrí los ojos de golpe y ella estaba frente a mí, sus ojos estaban afligidos, negué con la cabeza, ¿Qué era esto?
- Tu Padre llegara enseguida.
Mire a mi alrededor, estaba en un lugar desconocido pero por lo que veía estaba en el cementerio, había mucha gente de negro, algunos me miraban y quitaban la vista enseguida.
- Yo… ¿Qué es esto?
Me aparte de los brazos de Naruto y Hinata, intente darme la vuelta pero no pude.
- Sakura… estuviste todo el día diciendo que esto era un sueño, por favor… déjanos ayudarte.
Observé a lo largo de las imágenes poco definidas que parpadeaban rápidamente. Me vi a mi misma mezclada con extrañas sombras que no podía entender, me miraba desde otro ángulo. Nubladas e imprecisas formas.
- Ino, ayúdame. Hinata… esto es un sueño, despiértenme.
- No es un sueño Sakura, es tu realidad – me susurro Ino y luego Hinata hablo…
- Sakura, no te lo niegues… - se detuvo, y me llevó por una extensa colección de rosas a lo largo de una tumba, una tumba a la cual le debería llorar pero no entendía el porqué.
- Ahí está.
Hinata se agacho y saco una rosa negra.
- ¿Quién está ahí?
- Lo sabes Sakura, tú lo sabes.
Camine en otra dirección, no quería seguir ahí, todo estaba confuso, hasta que lo vi acercarse a mí, con una rosa negra y su mirada carente de emociones.
- ¿Sasuke?, ¿Por qué estás en mi sueño?
- No es un sueño, aunque años atrás yo hubiera preferido que lo fuese…
Una espina de la rosa le clavo el dedo y lo hacía sangrar, aunque él lo ignoraba… solo me miraba.
- Pero si yo estoy en clases y me dormí, no puedo despertar, ayúdame Sasuke.
Y de pronto, repentinamente, lo abrazaba… él me acariciaba el cabello y me decía que la vida no era justa.
Este era un lugar que conocía. Lo había visto antes…
Esto era difícil; podía sentirlo, no quería quedarme, la información en mi mente colapsaba y me hacía sentir de la peor forma, esto era solo un sueño… eso quería.
- ¿Sasuke?, ¿Conozco al que está en esa tumba? – Me aferre a él con fuerzas, su cuerpo me protegía de las demás personas, de cualquier sentimiento ajeno.
- Sakura… la que está en esa tumba… es tu Madre…
Abrí los ojos de golpe, las imágenes temblaron y desaparecieron como un millón de pequeños cambios, ahora todo era oscuridad, podía sentir lo grande que era el lugar y yo estaba en medio, sola.
Apreté mi estómago con mis dos manos, mire confundida a mí alrededor y grite lo más fuerte que pude…
- ¡Por favor, quiero despertar!
- ¿Sakura-san?, ¿Sakura… estas bien? – sentí los brazos de Hinata rodearme y apretarme con fuerzas, estaba convulsionando.
- ¿Le sucede algo? ¿Está dormida?
Alguien más hablaba, sentí sus manos frías en mi espalda.
- Eso creo… ayúdame a despertarla.
Me levante de golpe y mire a mi alrededor con la vista perdida, esto era la realidad, lo podía sentir.
- Yo… estaba soñando… yo…
Y cayeron mis lágrimas impidiéndome hablar, estaba desesperada, Hinata dio vuelta mi silla y me abrazo con fuerzas.
- Yo… les daré tiempo a solas.
Era Sai quien había ayudado a Hinata a despertarme, se alejó enseguida al verme llorar.
- Por un segundo creí que estaría ahí para siempre, yo… gracias por despertarme. Me siento muy mal – me seque las lágrimas para mirar a Hinata y sentir su comprensión, ella miró directamente a mi expresión de horror, y luego volteó a mirar a los demás.
- Tranquila Sakura-san, nadie nos está mirando, llora tranquila, estaré aquí para apoyarte – volvió a mirarme mientras mis lágrimas se aproximaban a salir nuevamente.
- Gracias – necesite abrazarla con fuerzas.
- Solo fue un mal sueño, solo eso.
Me incorpore dentro de pocos minutos, ya estaba tranquila y nadie se había percatado de lo que me había pasado, solo Hinata y Sai, quien se había ido y no pretendía preguntar nada.

Las clases terminaron y me fui de inmediato a mi habitación para sepultarme bajo sabanas y no hablar nada, Ino no hizo preguntas, sospeche que Hinata le había contado todo y ahora entendía mi actitud.
Tenía miedo de volver a dormir, es que esa sensación de perder a un ser querido fue terrible hasta en un sueño.
Tocaron la puerta y Tenten entro con un vaso de agua y unos medicamentos.
- Sakura, ya han pasado tres horas, debes tomártelas – se sentó en mi cama y puso una mano en mi frente.
- Vaya – Susurré.
- Todo pasara si te tomas tus medicamentos, se una chica responsable – Tenten se reía y miraba a Ino quien se acercaba con unos dulces.
- No estoy enferma, es solo… - Me senté en la cama y me cubrí el rostro – Estoy bien.
- Si claro, todos los enfermos dicen eso… ignórala Tenten, si no quiere te ayudare a meterle las pastillas por la nariz – Ino se sentó en el suelo al lado de mi cama dejando los dulces a mi lado.
- Lo hare, tranquilas – tome el vaso de agua y las pastillas, me refregué los ojos y me las tome.
- Ahora, los dulces – los tomo y me los dejo encima de las piernas – Pasa Hinata, la puerta está abierta.
- ¿Hinata?
Ni siquiera había escuchado tocar la puerta, solo la vi entrar con más dulces.
- ¿Estas bien Sakura-san? – Se sentó junto a Ino y dejo los dulces sobre la cama.
- Si, ¿Para qué es todo esto? – les pregunte mientras tomaba las bolistas de colores junto a los chocolates y galletas.
- Las penas se pasan con azúcar, eso lo saben todos – Ino tomo unos chocolates y los abrió para comer. Esperé, sin respirar mucho y debatiéndome en si contarles o no.
- ¿Podrás desahogarte con nosotras?, estamos aquí para escucharte y aconsejarte en lo que necesites – me dijo Tenten mientras las otras asintieron con la cabeza y me miraron como unos niños pequeños a los que se les contara un cuento…
- Esta bien… pero fue solo un sueño – tome una bolsita de pastillas y me acomode en la cama dejándole espacio a las otras.
- Te escuchamos…
- Todo fue muy extraño, estaba en la clase y luego ya estaba en el sueño, pero yo sabía que estaba ahí, eso es más extraño aun – Exhalé. Y entonces mi respiración se agitó – Yo… deseaba hablar con mi Mamá y la vi, fue como una invocación, de pronto estaba junto a mi sentada… me hablaba, intente acariciarle el rostro pero en realidad era solo una imagen, sin cuerpo. Estaba triste y le pregunte el por qué… me dijo que era mi sueño así que yo era la culpable, yo lo sabía. Quería despertar pero ella mientras se iba me dijo que ya lo estaba. De pronto aparecí en otro lugar, junto a Hinata y a Naruto, era el cementerio… apareció Ino y me dijo que lo sentía… no sé porque… pero me sentí muy mal. – Mis lágrimas volvieron a caer, Tenten me abrazo y Hinata me seco las lágrimas con su mano.
- ¿Yo?, ¿Y porque te dije eso? – Ino me miro confundida y Tenten le dio un golpe en la cabeza.
- Es un sueño, deja que termine.
- Hinata me tomo de la mano y me llevo junto a una colección de rosas, estábamos al lado de una tumba, ahí fue cuando mi corazón se aceleró… pregunte quien estaba ahí y Hinata me dijo que yo lo sabía. Dije que era un sueño, me creían loca. Hasta que…
- ¿Hasta qué…? ¿Despertaste?, ¿Quién estaba en la tumba? – Las tres me preguntaron a coro.
- Hasta que apareció Sasuke con una rosa negra – mire a las chicas y vi la sospecha en sus ojos.
- ¿Qué hacia él ahí? – Me pregunto Ino frunciendo el ceño y mirando a las otras.
- Eso fue lo que le pregunte, él me dijo que no era un sueño… que el igual hubiera querido pensar eso años atrás, pero que la vida no era justa, que había que aceptarlo…
- ¡Oh, Dios! – me interrumpió Tenten mientras se ponía una mano en la boca y ocultaba su rostro.
- ¿Qué te sucede? ¿Tenten? – Di un salto en la cama y la mire asustada.
- ¿Cómo sabes eso Sakura?, ¿cómo es que…?
- ¿Saber qué?, ¿Qué es lo que sé? – La interrumpí, esto se estaba poniendo extraño, ella sabía cosas, ella entendía cosas que ni yo podía hacer… ¿Qué era?
- ¿Sakura?, en tu sueño… ¿Tu madre estaba muerta? ¿Era ella la que estaba…
- ¡Sí! – Grité - ¿Qué sucede Tenten?, ¿Cómo lo sabes?
- Es que… - No quiso terminar de hablar, le tome los hombros y la apreté con fuerza, estaba desesperada.
- Sakura, tranquilízate… fue solo un sueño… - me decía Ino mientras me separaba de Tenten.
- Tenten, por favor… dímelo – me tape la cara y comencé a llorar más que antes.
- Sakura, quizás no fue solo un sueño… lo que te dijo Sasuke…– Tenten me miro asustada y se acercó a mí.
- Yo… yo no sé nada… ¡No lo sé!
- Deberías continuar con la historia – Sugirió Ino.
- Él… después yo lo abrase… y ahí le pregunte si yo conocía a quien estaba en la tumba… y él me dijo que era Ayumi.
No podía respirar bien, me estaba ahogando, me levante rápido y me fui corriendo al baño… me enjuague la cara y sentí como las tres me esperaban en la entrada.
- No entiendo nada, ¿fue un sueño?, ¿Por qué él me dice eso… si yo no lo sabía?, en los sueños uno hace o dice cosas que ya… que ya sabemos, que conocemos, los relacionamos con lo que sentimos… con lo que hemos vivido.
- O que viviremos… - Me interrumpió Tenten mientras me abrazaba.
- ¡No! eso… - Me quede muda, no podía hablar, no podía aceptar eso.
- Tranquila, fue solo coincidencia, nada mas – Hinata me tomo de la mano y me llevo de nuevo a la cama.
- Demasiadas emociones por hoy, descansa - Ino saco los dulces y me dio un beso en la frente,
Hinata me acaricio la mejilla y se fue.
- Mañana nos vemos - Me dijo Tenten mientras cerraba la puerta.
- Mañana nos vemos.
Y esa fue la primera noche… que soñé con Sasuke Uchiha…


Sakura Haruno