Prompt:

38. Escucharla (o) aunque hable siempre de lo mismo (y poner la misma cara de interés de la primera vez).

Pairing:

Hakudōshi/Kanna

Este fic participa en "Diario de amor, cien relatos feudales" del foro ¡SIÉNTATE!

Advertencia. Posible Ooc

Disclaimer. Los personajes de Inuyasha son propiedad exclusivamente de Rumiko Takahashi.

Chapter 2: Alardear

¿Cuánto tiempo llevaban caminando? Bufo en su interior. Naraku los había enviado a espiar al equipo de Inuyasha y después de mediodía en ello se toparon con un ogro que deseaba devorarlos. El arrogante albino se dispuso a pelear contra él por mero aburrimiento mientras que Entei se internaba en el bosque buscando un lugar para descansar. Ahora ambos niños recorrían el bosque para encontrarlo.

Kanna estaba consciente de que el chico que caminaba a su lado era arrogante, soberbio y orgulloso, su actitud rebelde salía por cada poro de su pálida piel y como un hombre nacido para la guerra, también disfrutaba de contar sus batallas con más frecuencia de la que se podía considerar soportable, en otras palabras Hakudōshi era perfecto para alardear y la hora y media que llevaban recorriendo el bosque a pie se lo dejaba más que claro.

–…Y luego el estúpido ogro creyó que me tenía atrapado, era tan débil que no me costó nada liberarme…

Se suponía y óiganme bien, que esa era su característica principal, que Kanna representaba a la nada, eso quería decir: cero emociones, cero sentimientos porque eso de sentir era cosa de humanos pero si se lo preguntaban a ella; Naraku no era muy bueno haciendo sus extensiones, al menos no con ella. Tal vez por la depresión de que Kikyo no correspondiese a sus sentimientos o el estrés que sentía por la falta de contacto humano habían influido en ella.

Ella era la nada, su expresión no cambiaba sin importar las circunstancias, no se emocionaba ni se entristecía, es más ni siquiera dolor físico tenía pero con Hakudōshi las cosas cambiaban; no dejaba de ser una muñeca de porcelana, su voz no adquiría otra tonalidad seguía fría y distante pero el chico la afectaba. Nunca había estado enamorada, en realidad no sabía si podría sentir amor, lo más seguro fuese que no; sin embargo su compañía la hacía menos vacía e insignificante.

–…Me gustaría decir que ese mounstro ha sido el más patético que he encontrado pero unos días después me enfrente a un grupo de monjes ambulantes, te juro que me dio pena ajena, fue de demasiado frustrante incluso el ogro de hace un rato resistió más tiempo…

Ella realmente dudaba que fuese indiferente a todo, así como Hakudōshi podía hacer su existencia menos hueca también poseía la gran habilidad de aburrirla de sobremanera y viniendo de la nada debía ser algo grave.

– ¿En qué me quedé? Lo olvidé.

– Los monjes corrían formando un círculo a tu alrededor.

– Cierto, estaban tratando de purificarme, sólo tuve que clavarle mi lanza a un sacerdote para que todos me vieran horrorizados…

El camino le estaba pareciendo largo ¿Dónde estaba el tonto caballo? Con el espejo aún en sus manos buscó al grupo del híbrido para ver que estaban haciendo, todos se encontraban sentados en un prado comiendo, al parecer Entei no era el único que necesitaba descansar y hablando del rey de Roma, lo acababan de encontrar bebiendo agua a la orilla de un lago y a juzgar por los restos de frutas, principalmente manzanas, que cubrían el suelo tuvo una buena comida.

– No es tan malo hablar contigo ¿sabes? Nunca dices nada y a veces pienso que me ignoras pero de alguna manera sé que no es así – dijo Hakudōshi mostrándole una pequeña sonrisa – Anda, descansaremos un poco antes de volver con la mandona de Kagura – le dijo antes de dejarla sola y dirigirse a su mascota.

El albino era arrogante y orgulloso, quizá por eso se desconectaba cuando lo oía alardear una y otra vez, porque sí amigos, Kanna ocasionalmente consideraba tratar de sorberle el alma a su compañero con el espejo que a todos lados llevaba y cuando estaba a punto de intentarlo todo se jodía al ver esa sonrisa que aunque presumida era sincera y sus ojos violáceos resplandecer con algo cercano a la alegría.

Aunque su ser por fuera no cambiara y su rostro no mostrase nada, su interior se llenaba de una extraña sensación cálida que no podía explicar la hacía estremecer, cosa que nadie jamás sabría.

No se me ocurre mucho para decir pensé que el capítulo de ayer era demasiado Ooc y trate de que este no fuera igual pero no sé si lo logre.