Solo les pido una cosa, mantengan la mente abierta a todo, no esperen nada de nadie... mucho menos de mi, para así no defraudarse. No quiero que lleguen aquí con esperanzas de que pase algo, y que luego no suceda nada en absoluto. Créanme, lo he visto miles de veces, y cada vez duele como la anterior, aún cuando lo esperamos de todos modos. Este es un Fic sobre Sasuke Uchiha, lo que pase en su vida amorosa que no las desespere, es un consejo a las fans de Sasusaku. Quizás encuentres un hermoso amor eterno entre ellos, uno epico, o quizás no. Las cosas no pasan siempre como lo planeamos, y aunque haya planeado el que Sakura se quede con Sasuke, cosa que admito desde ya, quizás pasen algunas cosas en el camino que los hagan cambiar para siempre, y que los separen... sin vuelta atrás.
Seguimos el sendero de regreso… ella se empeñó en que podía caminar sola hasta la casa, no me opuse, supongo que debe resultarle incómodo, sin embargo para mí es lo mejor del mundo, así me evito el riesgo de que se lastime.
- ¿Cómo te sientes? - Le pregunte con una media sonrisa.
- Muy bien… demasiado bien - Me respondió emocionada - Cuando mi madre sepa esto, no se asemeja en lo más mínimo con sus lugares rematicos de los libros.
Sonreí, me agradaba que ella pensara eso.
- Ya veo, así que… te llevas bien con ella.
-Sí, ella es… mi mejor amiga - dijo y me sonrió de nuevo, contrayendo sus labios en una mueca inocente, la misma que me imaginaba en los mejores de mis sueños.
- ¿Y aun así habían días en que preferías en que ella no estuviera? - le pregunte recordando la conversación del día en que Karin le corto el cabello, ella me miro asustada y luego me tomo del brazo para ir mas juntos, me apretó con fuerzas y luego sonrió.
- Ese fue un comentario infantil, ya no pienso eso…
- Eso es bueno, tener a una madre se convierte en lo más importante para uno, y no todos disfrutan de ese privilegio… - Ella me miro un poco confundida queriendo preguntar algo pero me adelante, no quería entrar en detalles - ¡Ya llegamos!
Cruzamos los jardines, los árboles y arbustos…
Recordé a su Madre…
Había mirado con detenimiento todas y cada una de las cosas de aquella sala de estar en casa de Sakura, muchas fotografías de ella cuando era pequeña, pero una en particular llamó mi atención, era de sus padres. No había visto a su madre pero al reconocerla me di cuenta de que el parecido con Sakura era extraordinario, sobre todo por los rasgos faciales, eran tan finos como los de ella, su cabello también era rosa pero largo hasta la cintura… lo único que era fácil de identificar como distinto eran sus ojos, de un color miel.
Si no hubiera sido por eso hubiera pensado que era Sakura vestida de novia, por otro lado estaba su padre, de complexión liviana y abrazando a su mujer, pude ver en él los ojos de Sakura, verdes claro y una sonrisa dibujada en su rostro. Me pregunté por qué se había separado ya que parecían tan felices, pero eran jóvenes. Debió ser eso, la gente que se casa joven por lo general tarda poco en separarse, a excepción de mis padres, claro.
Ella se acomodó un poco su vestido y limpio sus zapatos, se veía hermosa, me dedicó una tímida sonrisa y eso la hizo parecer mucho más bonita de lo habitual. Llevaba un vestido rosa casual por arriba de la rodilla y algo abombado con un moño al centro que la hacía lucir muy tierna. Su cabello iba acomodado en una bola con unos palillos que sujetaban el mismo, calzaba unas zapatillas de tacón bajo del mismo tono que el vestido.
- ¿Cómo me veo? - me pregunto mientras se daba una vuelta, pero eso era innecesario, pues claro que se veía hermosa.
- Te ves… bella – Se sonrojó, acomodo su bolso y nos acercamos a la entrada. Yo no iba a la altura de ella, tendría que ponerme algo decente llegando a la casa. Ella se quedó boquiabierta. Supongo que le debió parecer algo grande pero le gustó.
- ¿Esa es tu casa? - Pregunto anonadada mientras la señalaba.
Chiyo- basama nos abrió las puertas al tocar el timbre.
- Adelante querido. Veo que ya has traído a tu novia, le avisaré a su padre y hermano - Dijo dedicándole una sonrisa a Sakura que le correspondió con timidez y entramos a la sala principal.
Llevé a Sakura a mi habitación en los pisos superiores, le dije que esperara en la salita y ella accedió.
- ¿Tu habitación tiene una salita? ¡Wow!, que genial - dijo impresionada, no era común en ella ver tantos lujos, supongo. Su casa era pequeña comparada con la mía, pero me parecía genial… era muy decorativa y además… tenía un ambiente familiar a pesar de que sólo vivía con su padre.
- Claro… – Le respondí y entré a mi habitación para cambiarme de ropa, al salir ella contemplaba las guitarras, partituras, cuadros y las pilas y pilas de discos de música que tenía en la repisa.
- ¡Vaya! Esto parece una tienda - dijo asombrada.
- Bueno… es que me gusta coleccionar - dije con una sonrisa, se detuvo a mirar una guitarra eléctrica y acústica - Un día de estos te cantaré una canción - Le dije acercándome a su oído y ella se estremeció, salimos de la salita y nos dirigimos al comedor.
Jalé a Sakura por el brazo para conducirla, se quedó mirando los pasillos con la acostumbrada alfombra roja que se extendía por ellos, las decenas de cuadros y demás.
Al llegar al pasillo derecho la conduje al comedor para presentarle a mi padre y hermano.
Cuando llegamos al comedor di el primer paso con Sakura tomada de la mano y a mi lado, entonces al entrar a la sala los vi, ambos parados esperándonos.
- Hola -. Les dije, acercándola a mí para darle confianza - Ella es Sakura.
Mi padre se acercó sonriéndole y le extendió una mano
- Hola querida.
- Mucho gusto señor Uchiha - Le respondió con cortesía.
- Puedes llamarme sólo Fugaku.
Luego se acercó Itachi, Sakura abrió los ojos como platos, primero me miró a mí y después a mi hermano, si… lo sé. Somos parecidos, quizás demasiado.
- Mucho gusto… emm… - Le dijo Sakura a Itachi.
- Soy Itachi… supongo que debo parecer una copia más grande de Sasuke ¿no?, mucho gusto – Le dijo con amabilidad, Sakura asintió y se estrecharon las manos por unos segundos y luego Sakura la retiro con nerviosismo.
- Que bien que viniste, ya queríamos conocerte, pero… ven… la comida ya está lista, por favor siéntete como en tu casa.
Pasamos al comedor, retiré la silla para que ella tomara asiento y miré de reojo a mi hermano, él me guiño un ojo, cosa que no pasó desapercibida por Sakura, quien rió en voz baja.
Chiyo-basama trajo la comida junto con el demás personal, Sakura parecía aturdida por tanta atención.
- Vaya, eres muy linda, mi hermanito eligió bien – Le dijo Itachi con una sonrisa y ella la correspondió.
- Muchas gracias Itachi-san.
- No uses el san por favor, no soy tan viejo, además somos casi familia - Sakura se puso algo roja y mi padre rió, yo disimulé una sonrisa por lo bajo y continuamos la comida de lo más normal.
- Querida – Se dirigió mi padre a Sakura - ¿Ya te has recuperado de tu gripe? – Le pregunto con una sonrisa.
- Si, ya estoy mucho mejor, gracias.
- ¿Él es el Jefe de policía? - Le pregunto aunque ya sabía la respuesta.
- Si, él es el jefe de policía del distrito – Le respondió mientras se deleitaba con la comida, me alegró saber que fuera de su agrado.
- Pues ya sabes hermanito – Dijo Itachi - Más te vale tratarla bien porque si no… - Dijo con una mirada de susto.
Sakura rió un poco pero yo permanecí igual de serio.
- Sé que eres una muy buena estudiante, eso es fantástico.
Mi padre comenzaba con su interrogatorio, cuando era pequeño Tenten y… Corinne pasaron por lo mismo, siempre les hacía preguntas respecto a sus gustos y a sus amistades conmigo, ahora le tocaba a Sakura.
- Si, gracias. Yo he tenido que estudiar demasiado para lograr conseguir la beca en Konoha Daigaku Todai, de otro modo yo no podría…
- ¡Wow! Entonces debes ser más inteligente que Sasuke, ya quisiera ver eso – La interrumpió Itachi, sólo torcí los ojos en desaprobación y Sakura volvió a reír.
- Pues la verdad no creo, Sasuke es demasiado inteligente – Le respondió mirándome de reojo.
- Yo también tengo mis logros - Dijo Itachi arqueando una ceja y empezando a alardear.
- ¿De verdad? -Le dijo Sakura con curiosidad.
- Itachi… no empieces - Le dijo mi padre mientras ponía los ojos en blanco.
- No iba a hacerlo, sólo quería molestar a Sasuke.
Sakura e Itachi empezaban a tener mucha confianza, al menos él se disponía a hacer bromas.
Al final de la comida Sakura se disponía a levantar sus cosas pero apareció una Chiyo-basama muy alarmada…
- ¡Oh no! Señorita claro que no, es usted muy amable pero de eso me encargo yo.
- En serio no es molestia – Le dijo un poco sorprendida y con su cálida sonrisa, ella era tan auténtica y tan sencilla.
- Descuide – Le dijo Chiyo-basama y se alejó con las cosas, Itachi no perdía detalle de sus movimientos, seguro que estaba evaluando la clase de chica que había traído a casa, seguro pasó el examen pues le sonrió con cortesía al finalizar la cena.
- Ahora viene el postre - dijo con felicidad, a él le encantaban todas las cosas dulces, yo las detestaba, no eran de mi aprecio.
Al volver Chiyo-basama traía unos flanes con caramelo por encima para todos, menos para mí claro.
- Sasuke, ¿No te gusta el flan? - dijo curiosa mirando mi plato vacío.
- No, no me gusta lo dulce.
- Una lástima ¿no crees Sakura-chan? Es lo más delicioso del mundo - dijo Itachi con aplomo.
- Por supuesto - dijo correspondiendo a mi hermano, a ella le gustaba lo dulce pero a mí no, bueno, no podíamos estar de acuerdo siempre, esperé a que terminaran de comer todos, nos dirigimos a la sala y…
- Sasuke… ¿Por qué no le muestras a Sakura que tocas el piano? - Dijo mi padre con aplomo y se sentó en el sofá.
- Mejor otro día - dije algo nervioso.
- No seas tímido hermanito, si no lo haré yo - Dijo con pereza - Y ya sabes que casi no lo hago.
- Hazlo tú - dije y tomé de la mano a Sakura para sentarnos en el sofá.
Itachi se paró de mala gana y se sentó en el taburete para tocar el piano… Sakura miraba expectante.
- ¿Qué toco? – Pregunto Itachi a mi padre.
- La que quieras - dijo con indiferencia.
- Bueno… hay una que está en proceso, la estuve inventando ayer por la tarde, creo que ya está lista, veamos - Dijo sacando las partituras rayadas.
- Que cuidadoso eres - Le dije con sarcasmo.
- Pues lo lamento, pero las mentes brillantes se inspiran a partir de lo que se les viene a la mente…si no lo escribo deprisa y tacho las notas hasta que quede como quiero, no me sirve, no tengo tiempo de ponerme a escribir todo perfecto…- Dijo reprochándome y Sakura rió un poco.
Puse los ojos en blanco y comenzó a tocar la pieza.
Comenzó con maestría, todos nos quedamos en silencio, era muy bella… sí que debió quebrarse la cabeza para hacerla, era tan vivaz, Sakura lo notó también y escuchó sin apartar la vista de las manos de mi hermano, se movían deprisa y ella intentaba seguirles el ritmo. Al final de la pieza mi padre habló.
- Vaya… es grandiosa hijo - dijo dedicándole una sonrisa.
- Gracias - dijo y guardó de nuevo la partitura.
- Que bella ¿Cómo se llama? – Le pregunto Sakura con los ojos muy abiertos.
Itachi volteó a verla y examinó silenciosamente su rostro con curiosidad, así era él, apenas alguien decía algo muy común y se quedaba pensativo, era un raro.
- No… no tiene título todavía, estoy en la espera del ideal - Dijo con un dejo de tristeza que sólo yo pude notar.
- ¡AH! pues es preciosa - dijo con sinceridad.
- ¿Tu tocas? - Pregunto Itachi con curiosidad.
- Si - Le respondió con timidez.
- ¿Quieres tocar algo? – Le pregunto con la mirada fija en sus ojos verdes como el jade.
Ella me miro con timidez y luego le respondió a Itachi.
- Yo… no lo sé.
- Podemos tocar juntos si gustas - Ella se lo pensó un poco, luego me miró y le sonreí de medio lado, ella aceptó y se sentó a su lado en el taburete.
- ¿Cual tocaremos? - dijo con nerviosismo, mi padre no apartaba la vista de ella, seguro le parecía hermosa… como mamá.
- Mmm… pues ¿Qué te parece esta?
Itachi saco las partituras de otra de sus canciones inventadas; no sabía que tenía tantas de su invención…pero luego recordé que debían ser esas que escribía a sus novias en la preparatoria y puse los ojos en blanco.- De acuerdo… ¿Cómo se llama? - dijo y mi hermano le respondió.
- May be.
Comenzaron después de unos segundos, Sakura miraba las partituras y después a las teclas del piano, la melodía era algo complicada pero la siguió a la perfección. Noté algo extraño, como una conexión entre ellos cuando tocaban la pieza, como si se dijeran algo entre cada una de las notas musicales. Mi hermano de vez en cuando la veía de reojo y se asombraba por la velocidad de sus dedos en las teclas, Sakura igual… pero continuó la pieza de lo más normal, al final Itachi se quedó muy serio, mirándola fijamente a los ojos y dedicándole una sonrisa después de un rato.
Itachi, obviamente, no se esperaba tanto dominio por parte de Sakura, ella le sonrió y mi padre elogió su talento, ella se puso algo colorada.
- Fantástico Sakura-chan… eres increíble - dijo sin caber en la emoción.
- Muchas gracias - dijo y bajó la cabeza, ¿por qué se avergonzaba tanto?
Conversamos un rato más y pude notar que Itachi permanecía algo pensativo después de eso… no supe por qué.
- Fue un placer conocerte querida - Dijo con una amable sonrisa y tendiéndole la mano a Sakura… ella le correspondió con gratitud e igual a mi hermano.
- Deberías venir más seguido Sakura-chan - Dijo Itachi con un brillo extraño en los ojos, Sakura asintió con timidez y desvió la mirada hacia otro sitio… mi hermano sonrió por lo bajo y se alejó un poco de ella. No lo comprendí. Después me miró de soslayo, salimos de la casa y la llevé a la suya.
- ¿Qué tal te parecieron? - Le pregunte algo nervioso, esperaba que no la hubieran tratando demasiado como el centro de atención, porque a ella eso le incomodaba.
- Me parecieron geniales, ya veo de donde sacaste la cortesía y esas cosas - dijo con una sonrisita de medio lado.
- Si… así somos los tres.
Ella quedo pensativa, mirando hacia afuera y luego a mí, su rostro cambio un poco y luego me pregunto…
- ¿Los tres? - Pude ver la duda en esa pregunta, algo más que el mero concepto de tres y supuse lo que se venía después, podía dejarla con la duda pero…
- Si, mi padre, mi hermano y yo… mi madre, ella… bueno, sufrió un accidente automovilístico en Osaka y… murió.
Tragué saliva, con cuidado intenté aliviar ese dolor que se extendía por mi garganta y le sonreí para evitar deslices.
Sakura se quedó muy quieta, parecía cuestionarse por qué lo había hecho, ya se estaba tardando en preguntarme sobre mi madre. Sabía que algún día lo haría, o que tal vez ya se imaginaba algo así y no quería tocar el tema, ahora sé que en verdad no se lo imaginaba.
- Yo… lo siento - dijo bajando la mirada.
- No te preocupes, está bien - dije apretando el volante para tranquilizarme un poco.
Sakura siguió en silencio y eso me puso incómodo, lo mejor sería contarle todo, dejarlo salir tal vez incluso me aliviaría un poco.
- ¿Quieres oír hablar de ella? - dije mientras conducía calle abajo.
- ¿Qué? pero tú no te sientes….- dijo dubitativa.
- No, eso ya lo superé - Le respondí no muy convencido de ello.
- Mmm… de acuerdo - Dijo alzando la mirada y evaluando mi expresión.
- Bueno, como empezar - sonreí - Ella era muy bella, lo era tanto como tú - dije y se sonrojó de sobremanera - Aunque ella tenía el cabello y los ojos negros, era muy amable, le encantaba pintar, todos los cuadros que ves en casa ella los hizo - dije y ella se asombró.
- ¿De verdad? Es… genial - dijo con los ojos desorbitados.
- Ella era muy caritativa, cada navidad o año nuevo llevábamos regalos a los niños de los orfanatos.
Sakura permaneció callada escuchando…
- Ella era… bueno, es la mejor madre del mundo, siempre se preocupó por mi hermano y por mí, y en especial yo… estaba mucho tiempo con ella; me gustaba verla pintar y me cantaba todas las noches antes de dormir, supongo que fue a partir de ahí que descubrí mi gusto por la música, ella decía que con la música se dicen muchas cosas; se transmiten muchos sentimientos y es más fácil que los demás te entiendan si eres de pocas palabras - Sakura sonrió con brevedad y me miró de soslayo - Mi padre la adoraba… es decir, la ama; aún después de lo que pasó.
- Sasuke si no quieres seguir…
- No, tienes que saber aunque sea esto - continúe - Mi padre iba conduciendo cuando unos hombres en un vehículo se atravesaron, iban ebrios y perdieron el control de éste, nos empujaron al borde de una barranca y mi padre intentó virar hacia el otro lado, no pudo, se había roto la cerca de metal; yo iba con ellos, mi hermano igual, entonces mi madre volteó aterrorizada hacia atrás, le dijo algo a mi hermano y el me sujetó, Itachi me estrechó contra él y me abrazó para que no recibiera el impacto, también tapó mis oídos con sus manos para que no escuchara los estallidos del auto tras nuestro. Yo… no podía parar de llorar, mi hermano no me soltó en ningún momento, entonces descendimos aún más hasta que el vehículo se giró completamente y quedamos de cabeza, no me dañé porque mi hermano amortiguó el golpe. Después recuerdo estar sujeto por el cinturón de seguridad, mi hermano seguía aferrado a mí. Mi madre no lo llevaba puesto, lo recuerdo a la perfección, siempre lo olvidaba. Escuché a mi padre preguntar por nosotros y mi hermano le contestó en su lugar una vez que se aseguró que yo estuviera bien. La voz de mi padre se quebró cuando vio algo que iba mal… mi madre, ella no hablaba, no pude verla pero él sí… y gritó desenfrenado, mi hermano sollozó también… yo no entendía nada, tenía seis años. Los vidrios estallaron en mil pedazos. Después llegaron las ambulancias. Nos sacaron del auto y mi padre como pudo se acercó a mi madre, mi hermano me sujetaba por los hombros y yo estaba aterrado. Vi a mi madre en una camilla, estaba llena de sangre, su rostro… estaba lleno de color rojo y tenía muchos rasguños del cristal en sus brazos. Itachi… sostenía mis mejillas y me murmuraba que todo iba a estar bien. Estaba temblando y yo no podía respirar bien, entonces él se alteró y llamó a los paramédicos, tenía un gran corte en el brazo pero no le importó. Me atendieron y entonces me subieron a una camilla, me inyectaron algo punzante, un líquido que me quemó ascendió por mis venas; me pusieron una mascarilla, nunca había sido asmático, pero sólo surgió así, tal vez por la emoción tan vívida, luego mi corazón palpitó demasiado rápido, mi hermano se situó a mi lado, llorando, después no recuerdo nada más.
- Oh, Sasuke… - Sakura estaba llorando, ¿Por qué lo hacía?, eso no me ayudaba en nada… no quería hacerlo, no debía.
- Al otro día estaba en un cuarto de hospital, con mi hermano al lado. Yo pregunté deprisa por mi madre y su rostro se ensombreció… estaba muerta. Comencé a forcejear que me dejaran verla y él se derrumbó sobre mí diciendo que debía ser fuerte. El debió sufrir demasiado, por ser fuerte ante mí y mi padre. Después fue su funeral, aún recuerdo como mi padre se desmoronó en mil pedazos al ver su ataúd. Se lanzó a llorar sobre él descontroladamente diciendo a mi madre que no se fuera, que no nos dejara. Yo no sabía si llorar o gritar, o morirme yo también. Mi hermano me llevó a un lado despejado de los jardines, hacía un clima bastante feo, estaba lloviendo cuando salimos al jardín. Me dijo que a partir de ahora sólo seríamos tres pero que mi madre estaría con nosotros siempre, que nos vería desde el cielo y que nos cuidaría. Mikoto, ese era el nombre de mi madre. Yo era un niño feliz, siempre reía por todo, era una copia del Naruto de ahora; pero después de eso… me volví callado, prefería estar solo, él perdió a sus padres cuando nació, vive con su tío, por lo tanto nunca hemos concordado en esos sentimientos. Tener un lazo y perderlo no es lo mismo que nunca haberlo experimentado, es mil veces peor el saber lo que se siente tener una madre y después, así sin más… que unos idiotas te la arrebatasen. Pero… sé que lo que dijo mi hermano es verdad, que ella me cuida y sabe que estoy bien, que no se esfumó de la nada. Desde ese día cada vez que veo el sol me imagino que mi madre es ese astro rey, que sale todos los días para despertarme, para indicarme que vive en mí… y que… y que me quiere.
Una nota amarga terminó la frase en mi voz y Sakura me tomó la mano, que estaba sujeta al volante con demasiada dureza, no la miré, no quería llorar, llorar y perder los estribos, así estaba bien. Ese era mi pasado… era triste pero era lo único que tenía, además de unos pocos momentos felices que estallaron fugazmente desde la muerte de mi madre.
- Sasuke, paremos por allí - Dijo con la boca seca y no me animé a ver su expresión, me acerqué a un lado de la carretera, un sitio donde había un camino de grava y lleno de pinos y abetos silvestres.
Me detuve y la miré, ella un estaba llorando.
- Sasuke yo… no tenía idea, de verdad que yo no sabía, pero lo imaginaba… - dijo controlándose y limpiándose las mejillas con el dorso de la mano - Yo… sé que te duele.
Bajé la mirada, claro que me dolía, era mentira que lo había superado, todavía esperaba despertar de ese maldito sueño y tener seis años de nuevo; ver a mi madre a mi lado y sonreírle.
- Supongo que… habrá cosas que nunca olvidaré - dije con voz rasposa y fría.
- Bajemos un rato ¿sí? - Dijo y compuso una sonrisa falsa en su rostro, lo hice, el aire fresco me sentaría bien ahora.
Nos acercamos al borde de los pinos y abetos y en un momento de descuido me abrazó, yo hice lo mismo y nos adentramos en el pequeño bosque a la derecha.
- Sasuke…tú, has sufrido tanto…- dijo estrujándome más y entonces me vine abajo, la abracé con más fuerza que antes y acomodé mi cabeza en su cuello, sin mirarla.
Nos apartamos aunque me hubiera gustado estar de ese modo por toda la eternidad.
- Sasuke… yo, te amo, y voy a ayudarte en todo lo que pueda ¿sí? Porque no quiero que seas infeliz - dijo y un calor abrazador me tomó por completo, le sonreí con brevedad y volvió a estrecharme de nuevo, algo que en otro momento debió de resultar bastante cómico, ya que yo era más alto y ella me abrazaba de tal modo que yo parecía el pequeño.
- Gracias - dije y alcé la vista para fundirme en un beso que ella correspondió de inmediato.
- Te dije que…te prometí que… me quedaría contigo siempre.
Eso me hizo muy feliz en esos momentos de amargura, la tomé por las mejillas y ella volvió a besarme, pero en una forma más poderosa, me contó un enorme trabajo seguirle el ritmo y me dejó boquiabierto al final. Ella se avergonzó por su atrevimiento pero yo la tomé de nuevo en mis brazos, ella se sujetó a mi cuello y yo la acerqué más a mí, ahora ella se sorprendió de mi atrevimiento pero no se soltó. La besé con urgencia, con desesperación y en ese beso le quise decir miles de cosas, que la amaba, que lo era todo…que la necesitaba, que no quería estar solo de nuevo.
Al separarnos en busca de aire ella se sonrojó de sobremanera, volvimos al auto después de unos minutos y la llevé a casa, ella no pensaba tocar el tema en esos momentos, quizás ya nunca.
- Gracias por la comida en tu casa, fue genial - Dijo una vez que ambos nos hubimos recuperado del todo.
Y al estar nuevamente en mi auto, alejado de ella, reflexione. Solo intentaba enterrar el dolor, pero me hizo llorar, y no puedo parar el llanto…
Sasuke Uchiha
