Solo les pido una cosa, mantengan la mente abierta a todo, no esperen nada de nadie... mucho menos de mi, para así no defraudarse. No quiero que lleguen aquí con esperanzas de que pase algo, y que luego no suceda nada en absoluto. Créanme, lo he visto miles de veces, y cada vez duele como la anterior, aún cuando lo esperamos de todos modos. Este es un Fic sobre Sasuke Uchiha, lo que pase en su vida amorosa que no las desespere, es un consejo a las fans de Sasusaku. Quizás encuentres un hermoso amor eterno entre ellos, uno epico, o quizás no. Las cosas no pasan siempre como lo planeamos, y aunque haya planeado el que Sakura se quede con Sasuke, cosa que admito desde ya, quizás pasen algunas cosas en el camino que los hagan cambiar para siempre, y que los separen... sin vuelta atrás.
- ¡Ven Yudai! - Dijo Sakura haciendo señas con su mano.
Luego iríamos a la casa de Naruto para la fiesta de celebración; como siempre empeñado en celebrar todas las buenas noticias. Al menos ofrecía su casa y no la de otro; con lo inoportuno que puede llegar a ser.
- ¡Oh! Tú debes ser el amigo de Sakura-chan ¿no es verdad? - Dijo señalando a Yudai con el dedo y abriendo los ojos como platos; no tenía nada de asombroso.
- Si, un gusto - Dijo tendiéndole la mano.
Naruto volteó instintivamente hacia mí y yo desvié la mirada.
- Oh pues... yo soy Naruto Uzumaki, y quedas oficialmente invitado a nuestra fiesta de celebración en mi casa - Dijo riendo un poco.
- Pues... muchas gracias Naruto-kun - Dijo haciéndose el cortés.
- ¿Donde esta Tenten? - Le pregunto Naruto a Sakura mientras buscaba con la mirada. Un poco más allá se encontraba ésta abrazada a Corinne y dando brincos de felicidad, Naruto se acercó a ellas y le hablo…
- Corinne, quería invitarte a la fiesta de celebración que se hará en mi casa - Dijo entusiasmado y luego sonrió nervioso al ver que no obtenía una respuesta de Corinne, Tenten la jalo del brazo para que respondiera un sí.
- Lo siento Naruto, debo llamar a Itachi para que venga por mí, no tengo mi moto y bueno... no tengo en que regresar después.
Corinne tenía ese semblante que tanto reconocí cuando pequeño, ella se estaba justificando. No quería ir a una celebración donde no conocía a nadie, ni tampoco le agradaba la idea de socializar y ser amable con todos, ella no era así.
- Yo te puedo llevar, no tengo ningún problema - Le dijo Neji mientras se acercaba para hablar con Naruto, Corinne se quedó en silencio y luego enarcando una ceja le sonrió amistosamente.
- Vous êtes très aimable - Le dijo haciendo una delicada reverencia para Neji, cosa que solo él y yo comprendimos. No pude evitar sonreír al ver la cara de Naruto al no entender.
- Corinne, yo puedo llevarte ahora a mi casa, te puedo llevar en mi súper deportiva - Le dijo Naruto mientras se quitaba su chaqueta y se la prestaba - Hace frio.
Corinne se acomodó su cabello a un lado y luego mientras se acomodaba la chaqueta de Naruto y cerraba la cremallera lo siguió hasta la salida.
Llegamos a casa de Naruto un rato después: nos recibió su padrino, Jiraiya-sama; era una buena persona.
Él cuidó de Naruto cuando sus padres fallecieron. Naruto nunca conoció a sus padres pero decía que debieron ser personas fabulosas; yo nunca lo dudé.
El único recuerdo que Naruto tiene de ellos son las cosas que le ha contado Jiraiya.
Eso me hace recordar lo extremadamente afortunado que soy. Es verdad, perdí a mi madre, pero me queda mi padre y mi hermano. No he perdido a mi familia del todo.
Al llegar, Jiraiya-sama saludó cortésmente a todos.
Entramos a la sala y tocaron la puerta, Sai abrió y comenzó a preguntarle a Naruto el porqué de la tardanza, pero se quedó en silencio al ver ingresar a Corinne detrás de él.
- ¡Eh! Pero que no se te ocurra echarle el ojo a ninguna de mis amigas Ero-sennin - Dijo Naruto como advertencia y las chicas, éstas se quedaron viendo al padrino de Naruto con precaución.
- ¿Qué? No me llames así delante de las damas,- Le respondió gritándole como de costumbre.
Naruto había invitado a casi todos los de nuestra generación, prácticamente los sacó de sus casas.
- Que pereza venir hasta acá, estaba durmiendo - Se quejó Shikamaru.
- No te quejes Shikamaru, que va a haber comida - Le dijo Chouji.
Yo me senté en el sofá al lado de Sakura. Me sabía de memoria la casa así que no miré hacia ningún sitio en particular.
- Oye Naruto ¿Dónde tienes los CD de música? - Le pregunto Tenten mientras buscaba en los estantes y reclamaba por el desorden.
Naruto que conversaba con Corinne junto al bar y le ofrecía uno que otro refresco se dio media vuelta para contestarle pero Corinne se adelantó...
- Tenten, puedes poner mi IPod - Levanto su brazo para indicárselo - Estoy segura que Naruto no recuerda donde se encuentran.
Ella sonrió brevemente y luego miro a su alrededor al darse cuenta que todos la observaban, se había quitado la chaqueta de Naruto, y todos la observaban evaluativos.
- Tu prima es hermosa - Dijo Sakura que también la observaba.
Hinata se acercó a ellos y Naruto le cedió su puesto como todo un caballero, aunque uno bien torpe. Hinata saludo a Corinne y esta se vio alarmada al ver cómo le agregaban el sufijo "san"
- Solo Corinne - Le dijo a Hinata y luego le dio su refresco.
- ¡Wow! Qué lindo eres Yudai-kun, que artístico eres - Dijo Ino con la mirada perdida en ese chico de cabello rubio.
- Pero está equivocado, sin duda los colores tenues dan mejor realce a una pintura si se tienen los conocimientos y la técnica adecuada para manejar el papel - Dijo Sai interrumpiendo a Ino.
- No es verdad; yo lo he intentado y...- Pero fue detenido por Sai, quien había estudiado Pintura en Paris.
- Será porque no tienes la práctica - Le dijo con voz seria y sin quitar esa sonrisa falsa de su rostro.
- ¿Eso es lo que piensas? - Le pregunto Yudai a la defensiva.
Era inútil ponerse a discutir con Sai sobre pintura, sólo hay que ver la manera en la que dibuja y en los prestigiosos colegios de arte a los que lo mandan sus padres.
- ¡Basta Sai! ¿Tú qué sabes de lo que hace Yudai-kun? - Dijo Ino mirándolo recelosa y Sai se puso de los nervios.
- Pues lo digo porque yo he tomado miles de millones de cursos y he ido a miles de...
- Hey, ya basta, estamos aquí para celebrar, no para discutir sobre los cuadros de mi casa - Dijo Naruto y tanto Yudai como Sai le pusieron mala cara; Sakura ignoraba por completo la situación; eso me sorprendió, pero ponerse a criticar los cuadros que había hecho la Madre de Naruto no era apropiado.
- Perdón - Dijo Corinne, y una vez que tuvo la atención de todos, prosiguió- Pero yo encuentro que son hermosos - entrecerró los ojos - ¿Y saben que es lo que veo en esos cuadros? Más que solo tela o pintura. Lo que está en ese cuadro también está en los ojos de un niño cuando se van por primera vez, lo que está en el corazón de un soldado cuando recibe un disparo en la vanguardia, eso está en el rostro de una madre mientras recibe el impacto de un golpe - provocó un silencio sepulcral en la sala, mientras todos prestaban atención - Y está en las manos de un padre mientras se mata a trabajar. Está en el alma de una ciudad lo que hace tras desmoronarse y arder en llamas, y está también en la sangre de un héroe al saber que quizá no sea capaz de regresar del lugar al que está yendo…
- ¿Me dices que lo que ves ahí - interrumpió Yudai - es dolor y es perdida?
- No - respondió evaluando su refresco - Es la razón de por qué lo hacemos - observo nuevamente el cuadro - Esto hace que el dolor merezca la pena. Por esto nos inclinamos y retrocedemos de nuevo. Aquí es donde tu cabeza te miente, Yudy, o como sea que te llames. Te miente en el momento en que viste ese cuadro parado representando todo lo que tenemos. Lo que viene de allí arriba, eso es amor. El amor es eso…
Todos se quedaron en silencio, pero Corinne le sonrió a Yudai como si estuviese parado bajo una bandera blanca, con indolencia.
- ¡Listo, al fin! - Grito Tenten, rompiendo la atmosfera, había logrado conectar por fin el IPod con el subwoofer de Naruto, todos volvieron a hacer lo que estaban haciendo… a excepción de Sakura, que me miraba expectante.
- ¿Escuchaste lo que dijo Sasuke? Ella… - observo a Corinne -. Tuvo una forma tan literal de decir las cosas, lo que veía. Wouh, envidio su perspectiva… si me preguntas lo que veo…
- ¿Qué ves en ese cuadro? - le interrumpí.
- Veo… - su mirada se volvió perspicaz - Veo una persona de pie, quizás cansada de tanto caminar, que le agrada el otoño… y por eso sostiene la hoja de un gran roble en su mano, antes de que se eche a volar nuevamente.
Le sonreí con complacencia, y luego añadí:
- Bueno, yo veo a un hombre que ocultó sus secretos cuando el roble le revelo los suyos – observe a Corinne -. Veo la evidencia, el carmesí penetrando hasta sus huesos. Veo a un hombre que se alejó y fue perseguido hasta el final, que siente como un vacío que las palabras no son capaces de explicar. Veo algo que nadie sabrá, algo en lo que se convirtió. Veo una mujer representada en la fuerza de un roble, y a un hombre. En ella veo diez mil promesas, pero fue descuidada para dejarlas caer… así que él lo retuvo todo. Él, Sakura, lo retuvo todo, y ella estaba a su lado… observando, Impotente.
Sakura sonrió con admiración, y volvió a preguntar…
- ¿Eso ves, Sasuke?
- Si, te puedo decir que veo diez mil formas de prometer, y diez mil formas de perder.
Sakura me sepulto en un abrazo, mientras observaba la pintura, con una sonrisa.
- No era tan complicado - Le dijo Corinne a Tenten.
- ¿No?, tu IPod esta todo en Francés - Se quejó mientras se sentaba junto a ella y a Hinata.
- ¿Te gusta la música? – Le pregunto Neji y ésta le mostro por primera vez una sonrisa divertida.
Ella se burlaba de su pregunta, se burlaba de la forma que utilizaba para abrir un tema de conversación, lo veía como algo trivial en los hombres, como un método repetido. No la culpo, ya que la mayoría de los jóvenes de este pueblo carecían de creatividad, incluso para algo tan sencillo como el inicio de una conversación.
- Si, me gusta mucho la música, por eso se tocar uno que otro instrumento y he compuesto algunas canciones… en parlant de cela, que bueno que ganaron - dijo perezosa - Se lo merecían todo después de hacer ese tierno conjunto de manos y gritar "A GANAR" - Dijo mientras me miraba y sonreía brevemente.
Neji se sonrojo y Naruto la miro espantado. Así es, ella nos había descubierto. Ella había estado observando en algún lugar, quizás para escucharnos.
Miré con detenimiento a Neji, antes de eso parecía realmente nervioso y me tomó menos de un segundo encontrar el por qué. Claro, él se quería acercar a Corinne, ¿ella lo sabría?
Pasaron un par de horas y todos charlaban animadamente, Corinne seguía sentada en el bar, calmada y observando con detenimiento cada fisura de la pared, concentrada en cada botella del bar. Sakura hablaba ahora con Yudai y Neji acompañaba a Naruto a la cocina. Me levante del sofá y Tenten me miro dubitativa, tomo a Hinata y la obligo a que la acompañara a la cocina.
- ¿Estas bien? - Le pregunte mientras ella tomaba de un refresco y lo dejaba a un lado, aburrida.
- Lo estoy - enarco una ceja - Estoy perfectamente - añadió sin mirarme.
- ¿Estas siendo sincera?
Me puse a su lado y ella levanto por segundos la mirada.
- ¿Llevo acaso una camiseta que diga Mentirosa compulsiva, aquí? - movió el vaso a un lado - Añádele el cuidado.
- Tendré cuidado entonces…
Resopló.
- Es solo que me gustaría un Brandy. Ya puedo sentir que me alcoholizare en refresco, y es aburrido…
Sonreí por unos segundos y nos quedamos en silencio, todo estaba muy tranquilo ahora.
- Tu crítica sobre el cuadro fue - alargue las palabras -. Motivante.
- Nada personal con el muchacho…
- Si más no recuerdo, Itachi me dijo que pintabas.
- Pintar es una metáfora para el control - se volteo para mirarme -. Cada elección es mía… el lienzo, el color. Cuando niña, tampoco tuve un sentido del mundo ni mi lugar en él, pero el arte me enseño que la visión de uno se puede lograr por pura fuerza de voluntad. Lo mismo es cierto para la vida, con tal que uno se niegue a dejar que algo se interponga en tu camino.
Y esa es su forma tan particular de decirme que me aleje, pensé.
No encontraba los motivos suficientes para alejarme de Corinne, tenía que ser sincero. Pero no podía estar dispuesto a que cada vez que estuviéramos cerca creciera la necesidad de acercarme aún más. De alguna u otra forma necesitaba manipular estas situaciones a mi favor, lograr lo que quiero, y así obtener la verdad.
Hay muchas cosas que no conozco respecto a ella, cosas que ella oculta y mantiene sepultadas; secretos y misterios que día a día intensificaban mis dudas, y las dudas incrementaban las ansias por obtener respuestas. Solo ocupe un instante para ver en sus ojos, un instante para que ella uniera su mirada a la mía, solo para observar, solo para ver si puedo encontrar las respuestas ahí…
- Es Audioslave - dijo con una sonrisa, refiriéndose a la música que se tocaba - Me gusta esa canción, Like a Stone. Me hace creer - alardeo - que esperare y esperare… como una roca.
Ella está dejando que me acerque demasiado, por alguna razón desconocida ella tiene las mismas necesidades que yo, pero aún no logro comprender cuáles son sus motivos, ni cuales son las preguntas que necesito responder. Debemos estar cerca, ella lo quiere y yo ocupare esa necesidad a mi favor.
- Audioslave ocupa un lugar en mi colección de discos – admití.
- Te doy el número privado de Chris Cornell si tú me consigues el licor más fuerte que se encuentre en esta casa, es un trato – me propuso.
- ¿Tan joven y anhelando un licor Corinne? Aunque mi verdadera duda es saber cómo conseguiste ese número privado - me mostré especulativo.
- No especules, muchacho - me ordeno - Soy amiga de su hija, considérame parte de la familia – ahora sonreía, complacida -. Puedo decirte que le enseñe unos cuantos trucos, con los chicos.
- Hey, escuchen todos - Interrumpió Naruto - Deberíamos ir a Yaeyama.
- Suena genial - Dijo Hinata.
- He oído que es un archipiélago cerca de Taiwán, pero sigue siendo parte de Japón, ¿no? – Añadió misteriosamente Shino sentado en la esquina junto a la chimenea.
- ¡Sí! Hay que ir, total ya estamos de vacaciones - Dijo Lee.
Tenten jaló a Hinata por el brazo y se la llevó a un sitio más apartado, la miramos junto a Corinne y ella soltó una risita por la extraña actitud de Tenten.
- Hinata, ¿pero qué estás diciendo? Se supone que nos vamos a Río pasado mañana – Le dijo con reprobación.
- ¡Ay! Tenten, por favor, será un millón de veces más divertido si nos vamos a Yaeyama con todos nuestros amigos - Dijo Ino para convencerla.
- Puedes ser - puso cara pensativa - Oh, si… Corinne – se giró de prisa – Podrías ir con nosotros, con todos….
A Corinne se le ensombreció el semblante.
- No creo que sea una buena idea.
- Pero si todos quieren conocerte, estoy segura de eso. Aparte que vuelta de vacaciones te matricularas en nuestro mismo Internado, quizás es buena idea que desde ahora…
- Lo siento, je le sens, je ne peux pas. Tengo cosas que hacer, no puedo.
- Corinne… podrías ir - Le propuse, observándola pero ésta se mostró inflexible.
- No lo entiendes, Sasuke. Te aconsejo que me liberes de los delirios de Tenten. Esa - me remarco -. Sí es una buena idea.
Todos comenzaron a murmurar y a aprobar que Corinne fuera al viaje, pero esta se puso de pie y luego miro a Neji quien asintió con la cabeza e interrumpió su conversación con Lee.
- No puedo acompañarlos Tenten, debo hacer algunas cosas de muchísima importancia - Saco su celular y leyó un texto - Debo irme, lo siento. Fue un gusto venir a tu celebración Naruto.
Naruto se vio afligido y me miro por unos segundos.
- Gracias a ti por venir Corinne.
- Merci pour m'inviter.
Se acomodó su cabello y le sonrió amistosamente a todos, luego me murmuro…
- En casa de tu padre nos vemos, Adiós - se detuvo después de dos pasos -. Ah, y no regreses sin mi IPod…
No podía visualizar que era lo que ella había intentado evitar en este viaje, cuáles eran los motivos tan importantes por los que no quería i. ¿Qué era lo que motivaba a Corinne para actuar de ese modo? ¿Y si simplemente quería mantenerse alejada de mí? ¿Y si ella sospechaba que yo estaba en busca de su pasado?
- Um, Sasuke... - Se acercó Tenten a la esquina del bar, donde yo estaba de pie observando la puerta por donde se había marchado Corinne.
- ¿Que sucede? - Le pregunte fingiendo un falso interés.
- Es solo que quería que Corinne nos acompañara, quizás para volver a comenzar.
- Se vendrán más oportunidades, aunque no creo que puedas luchar contra su desinterés.
- No te atrevas a decir que se comporta como una roca - Me interrumpió alarmada, solo sonreí y tome una botella de refresco de piñas.
- Jamás diría algo así - Negué con la cabeza.
- Demonios ya me estaba imaginando la cantidad de chicos lindos y bronceados que me podría encontrar por allá en Río, Sudamericanos - Suspiro - Ahora he rechazado esa idea y he decidido ir a ese archipiélago donde Corinne no estará...
- Aunque es una buena idea que ella no vaya – le dije, y esta me miró expectante -. Imagínate lo que ese sol podría provocarle a su piel, considéralo.
Ésta sonrió.
- Sería terrible para el mundo. Visualízala, Corinne perdería su encanto de piel de magnolia.
- ¿Entonces que dicen? - Pregunto Naruto en general.
- ¡Vamos! He oído que la comida es excelente - Dijo Chouji.
- ¡Sí! Será genial, algo que recordar de nuestras vacaciones, pero para eso... ¿cuándo nos iríamos? - Pregunto Naruto y puso cara de concentración.
- Luego del baile de fin de curso; nos da tiempo de crear terapias a nuestros padres y así lograr ir.
Por la gran puerta de arco con cerámica Azul petróleo ingreso Jiraiya-sama, con un aire de alivio.
- No va a haber necesidad de eso muchachos, yo los puedo llevar, iríamos todos en el autobús de mi trabajo.
Jiraiya-sama era un hombre de negocios, él era dueño de una agencia de viajes. Era muy sencillo irse de viaje con Naruto ya que siempre tenía algún lugar nuevo que conocer y su tío nos facilitaba todo al conseguir boletos de avión y permisos a nuestros padres.
- Bueno, eso le quita la pereza al asunto, sería complicado decirle a mi madre que me voy de viaje con mis amigos - Dijo Shikamaru rascándose la cabeza.
Voltee a mirar a Sakura, ella había estado conversando con Yudai... y yo me había separado, ahora ella estaba muy callada, quizás su padre no la dejaría ir de viaje, yo me encargaría de convencerlo.
Me separe de Tenten y me fui al sofá donde ella se encontraba, le sonreí y ella sonrió y se acomodó en mi hombro, aliviada.
- Sakura ¿qué te parece la idea?
- Me parece una genial idea, pero mi padre - hizo una mueca -. No estoy segura de sí...
- De eso no te preocupes - la interrumpí -. Si hay que convencerlo yo se lo digo ¿de acuerdo? Además... te voy a cuidar - Le besé la mejilla, todos los que estaban cerca nos quedaron viendo y después evadieron nuestra mirada algo incómodos, Sakura estaba roja.
- ¡Ah! Amigo Yudai-kun, tú estás invitado también - Le aviso Naruto.
- ¡Oh! Pues...gracias.
Al acabar la reunión llevé a Yudai a su casa, no me agradaba en nada... pero Sakura estaba allí; no podía dejarlo solo y que él se las arreglará, era el novio de Sakura y yo debía velar por su bienestar, y por ahora... el de él también era importante.
- Entonces nos vemos pasado mañana en mi casa, Naruto pasará por nosotros a las once de la mañana. ¡Recuérdalo! - Dijo Sakura desde la ventanilla de mi auto; puse una mueca de fastidio, suerte que los vidrios eran polarizados.
Después abrí la puerta trasera y Sakura salió para entrar al asiento delantero.
- ¡Uy! Que emoción, nunca he ido a una playa.
- ¿De verdad? - Dije asombrado.
- No, es decir... si se nadar, pero mi madre nunca me llevó a ninguna debido a que el sol le produce alergia en los brazos - Dijo mirando por la ventanilla los escaparates de la cuidad y los anuncios con luz neón, las horas se nos habían ido en casa de Naruto y ya había llegado la noche.
- ¡Oh! Pues eso está por cambiar, hablare con tu padre para conseguir el permiso - Le dije y sostuve su mano izquierda con mi mano libre, esas manos eran tan pequeñas y delgadas, y suaves, sobre todo eso.
- Gracias, seguro que te dice que si - Dijo con seguridad y nos detuvimos en la entrada de su casa y ella vacilo por un instante.
- ¿Prefieres que se lo diga hoy o mañana?
- Pues... ahora estaría bien
Ambos bajamos del auto, ella se aferró a mi mano... entramos a su casa y Asashi llamo desde la cocina.
- ¿Hija?
- Si, papá ¿no estarás cocinando? - Dijo alarmada y solté una risa baja.
- Este...si ¿por qué?
Sakura corrió a la cocina y le seguí atrás, al llegar a la habitación vimos una voluta de humo salir expandirse de una cacerola en la estufa.
- Ya había dejado la cena lista papá - Le protesto Sakura abriendo el refrigerador.
- ¿Enserio? Oh, lo siento, no lo vi. Que mala suerte - Se disculpó como un pequeño.
Después reparó en mí y me saludó.
- Hola Sasuke-kun ¿qué pasó? ¿Cómo les fue en el concurso? - Pregunto mientras ponía la extraña comida en el fregadero.
- Bien, ganamos.
- Emm... papá hay algo que... algo que...- Comenzó Sakura pero le interrumpí para que no le costara trabajo convencer a Asashi.
- Señor, lo que ocurre es que luego del baile de fin de curso con unos amigos del Colegio hemos acordado ir a Yaeyama a pasar un rato divertido en la isla, me preguntaba si usted me concedería el permiso de llevar a su hija con nosotros, sólo será un día - Dije tratando de elegir las palabras adecuadas.
- Humm... a Yaeyama ¿eh? Pues... está algo lejos - Dijo algo preocupado.
- Lo sé señor, pero no iremos solos; somos cerca de diez personas y un adulto que nos acompañará; el padrino de Naruto Uzumaki.
- ¡Oh! ¿El dueño de las agencias de viajes de Tokio Dome?
- Si, el Padrino de Naruto... Jiraiya-sama.
- Humm… Pues no lo sé hija - Dijo mirando preocupado a Sakura.
- Prometo que la cuidaré - Dije y él pareció más convencido.
- De acuerdo, pero confío en ti muchacho - Dijo y respondí que si en tono solemne; me fui deprisa porque debía llegar temprano a casa.
Me despedí de Sakura con un beso en la mejilla ya que era consciente de que su padre nos observaba desde el pasillo.
Subí a mi auto y me dirigí a casa. Al llegar me fui directo a mi habitación pero un pitido de cornetilla para cumpleaños algo ensordecedor me detuvo. Mi padre y mi hermano, además de Chiyo-basama que traía entre los brazos un pastel de chocolate.
- ¿Qué pasa? - Dije desconcertado y mi hermano puso cara de pocos amigos.
- ¿Cómo que qué pasa? - se quejó -. Pues obviamente es una felicitación por haber ganado el concurso de las bandas.
- Felicidades hijo, estoy muy orgulloso de ti, y perdona que no haya podido ir; tuve tres operaciones de urgencia.
- A mí no me dejaron escaparme de las clases, decían que ya actuaba demasiado como para que fingiera estar enfermo, me sale tan natural... no lo puedo
evitar - Dijo Itachi fingiendo tristeza.
- ¿Ya saben que... ha llegado Corinne, no? - Les pregunte al ver que no estaba ella.
- Oh, sí... ha llegado y ahora esta... no lo sé muy bien - Dijo Itachi mientras se volteaba a ver la puerta - quizás te tenga alguna sorpresa, escuche rumores -
Finalizo mientras observaba a mi padre.
Me quede en silencio ante tal expectativa, ¿que tenía preparado...? mi inexcusable curiosidad me carcomía el cerebro y explotaban las ideas sin control.
- Si quieres puedo ir por ella - Me dijo Itachi al ver mi concentración después de su noticia.
- No... - Le dije y mi padre rio al ver mi cara de complicación.
- Sasuke-chan, sé que no te gusta el pastel por ser dulce pero... - Comenzó Chiyo-basama pero Itachi la interrumpió.
- Yo le dije que lo hiciera, ya sabes, es como el símbolo de que estamos festejando y... aparte, le queda delicioso.
- No tienen remedio - Dije con voz cansina y nos dirigimos a la cocina.
Chiyo-basama cortó rebanadas de pastel y acepté una por educación; seguramente se debió esforzar mucho por hacer el pastel como para despreciarlo. El pastel no era malo, de hecho me hizo recordar los momentos de la infancia. Pero... tenía un serio problema si ingería demasiado azúcar. Me ponía hiperactivo, más que Naruto y eso sólo ocasionaba serios problemas, como cuando me colgué de la cortina larga del ventanal de la sala a los cinco años y le di un buen susto a mi madre por eso, o cuando me quedé despierto toda la noche viendo películas con Itachi y cuando se durmió le rayé la cara con plumón indeleble. Como cuando con ayuda de Corinne llenamos los frascos de shampoo con crema de afeitar, en realidad esa fue su broma, ya que yo igual caí en la trampa.
Después de terminar mi rebanada mire el pastel con detenimiento, era el pastel favorito de Itachi y de Corinne...
- Bueno hijo... es hora de que me vaya de nuevo.
Mi padre se dedicaba mucho a su empleo, decía que si había la oportunidad de salvar una vida más de la cuenta así lo haría; deduzco que adoptó esa concepción desde lo que pasó con mi madre.
- Si papá, adiós, ¡ah! Es verdad; quedé con mis amigos de ir a Yaeyama luego del baile de fin de curso, ¿si recuerdas donde es?
- Claro hijo... ¿irás con...? - Dijo dubitativo.
- Con Naruto, chicos de mi clase y su tío nos llevará.
- ¿Por cuantos días? - Pregunto tomando su portafolio de la mesa.
- Sólo será un día, regresaremos por la noche.
- ¡Oh! Ya veo, de acuerdo hijo; que te diviertas - Dijo y todos lo acompañamos a la salida hasta que se detuvo y añadió...
- No nos veremos hasta dentro de unos días hijo; tengo un Congreso en Kioto y no puedo faltar.
Después tome un té para dormir, subí con pereza hasta mi habitación y mientras cruzaba el pasillo una pálida mano tomo mi brazo y me arrastro hasta el extremo de la puerta siguiente.
- Sasuke, tengo un regalo para ti - Dijo Corinne mientras abría su puerta y me hacía ingresar.
Observe su habitación, era amplia, una pila de libros en un rincón donde se encontraban unos curiosos trofeos, pergaminos y diplomas sin importancia para ella, pero de algún valor para aun conservarlos. Un gran ventanal cubría toda la distancia de una pared, al lado de ésta, la pared que daba al contrario de la puerta era de un color azul petróleo, su cama era matrimonial y con un cobertor del mismo tono... su cama era de un estilo colonial con fierros de color dorado y figuras en su respaldo, figuras igual a las rosas.
- Deberías ver mi colección de guitarras - Dijo mientras tomaba mi mano, las de ella estaban frías y por un segundo sentí una corriente eléctrica recorrer todo mi cuerpo, ella la soltó enseguida.
Caminó hasta una puerta de madera negra y la empujo con suavidad, ésta se abrió enseguida dejando una iluminada sala de color blanco, ¿Por qué yo nunca había entrado aquí antes?
- Ven - Dijo mientras me sonreía y la seguí.
Treinta guitarras en total, todas de diferentes diseños y algunas autografiadas, no quise preguntar por quienes... pero lo sospechaba.
- Escoge la que quieras - Dijo sin vacilación, y me quede rígido por un momento.
- ¿Por qué debería hacerlo? - Le pregunte confundido y ella sin mirarme respondió.
- Porque es mi regalo para ti, una guitarra que no podrás comprar en ninguna otra parte.
- ¿A si? - Le pregunte con sarcasmo y ella me miro molesta.
- Así es, vamos... escoge una.
Mire todas las guitarras, cada una era mejor a la anterior, cada diseño era único, cada tono era igual de especial... recordé la azul zafiro que ella había tocado en el concurso.
- Podrías ayudarme - Le dije al ver que no miraba ninguna guitarra sin un interés especial, no quería quitarle algo que ella viera como único e incalculable.
- Yo, si fuera la primera vez que las viera... sin saber su historia - Me miro con un brillo diferente en sus ojos, con tonalidades violetas y negras - Diría que la que he tocado esta noche, la azul.
Se acercó a las grandes repisas de cristal y saco la guitarra, de un perfecto azul zafiro que brillaba en contraste con la luz. Era hermosa. Con un diseño original, nunca antes había visto una guitarra así.
- Me gusta - Le dije y esta sonrió complacida.
- Es tuya.
Me tomo del brazo y una vez fuera de la sala le dio un golpecito a la puerta y esta se cerró enseguida.
- Tienes que cuidarla, es especial - Dijo tirándose en la cama y mirando hacia el ventanal.
- Corinne... ¿por qué no quisiste ir al paseo? - Le pregunte mientras me sentaba en la cama y esta solo se rodaba para mirarme.
- Bueno... solo porque no quise, no quiero estar con personas que no son de mi agrado - Dijo con una sinceridad que percate al instante.
Me quede en silencio, preguntándome como sería la mejor manera de acercarme. Ella me ayudo sin saberlo, ya estaba consiguiendo que hablara sobre lo que sentía y lo que le molestaba, solo debía hablar de temas no muy importantes, de los cuales ella pudiera hablar con libertad. Luego poco a poco me profundizaría en su subconsciente, hablándole sobre lo que ella quisiera escuchar, y así sin más... respondería a mis preguntas.
- No te culpo, no son muy interesantes - Dije con una sonrisa de medio lado.
- ¿Tú crees? - Pregunto con sarcasmo.
- Lo sigo, aún sigo pensando lo mismo... nada de esto sería competencia a una cena familiar con Chris Cornell, ¿no? - Sonreí -. Hay que esforzarse demasiado para...
- ¿Encajar? - Me interrumpió, y puso los ojos en blanco - Créeme que aquí no deseo encajar, es solo que prefiero mantenerme alejada de cosas innecesarias.
- ¿A qué viene eso? - Le pregunte fingiendo desinterés, pareciendo solo una pregunta casual, sin sentido.
- ¿A qué viene el querer saber de mí, Sasuke? - Se enderezo tomando una posición felina, y acercando su rostro al mío... tomando una posición que tenía como fin perturbarme, pero no lo lograría. Ella había tomado el ritmo de la conversación, ella sabía ahora sobre mi exagerado interés... ¿estará dispuesta a responder mis preguntas?, pero interrumpió mis pensamientos.
- No te esfuerces demasiado en crear una conversación casual, vamos. Pregunta lo que tanto quieres saber - Dijo acusante y sonrió de una manera inquietante para cualquiera. Mi rostro se tornó duro y mis ojos fríos. Era el momento.
- ¿Qué haces aquí?
- He vuelto por información - Dijo sin vacilación, se sentó y apoyo su espalda en el respaldo de la cama, con su mirada profundamente en la mía, pero con un aire de resignación. Responderá a mis preguntas.
- ¿Qué información? - Le pregunte acercándome e imitando su posición.
- Mientras menos sepas sobre esto, mejor para ti Sasuke - Me advirtió, su tono se había vuelto amenazador, ya no tenía una gota de diversión para ella.
- Si te preocupa mi seguridad, entonces acepare lo que merezca saber - Ella asintió y observo por el ventanal, exhalo con fuerza y tomo sus piernas como protección.
- Hay cosas que ni tu padre ni Itachi saben, cosas que tu solo crees saber a medias. No estoy aquí para aclararte dudas, tampoco es esa mi intención. No estoy aquí por querer acercarme a la familia, créeme, tampoco lo necesito. Hace mucho tiempo las cosas cambiaron para mí, tu solo conoces la superficie de este problema. Había decidido cargar con toda la responsabilidad de los Uchiha pero veo que los problemas llegaron ante ti y te han responsabilizado de algo que no tienes ni idea - Suspiro - pero como de todas maneras me voy a ir a la infierno debería hacer lo que quisiera, y ayudarte a entender esto, aunque sea un poco.
- ¿Sabes que no tengo idea de lo que dices?
Ella lo sabía, pero estaba siendo honesta. Había notado la advertencia escondida que sus palabras tenían. Me había dado cuenta que debía levantarme e irme lo más rápido posible.
Pero no me levante y eso la sobresalto. La mire fijamente como si hubiera dejado su oración a la mitad.
- Sasuke, ellos te harán daño. Ellos lograran de alguna u otra forma que entres en pánico, que creas que ellos tendrán control sobre ti, que podrán hacer lo que quieran... pero no es así. Sasuke, debes ser fuerte e inteligente, aun estas a tiempo de proteger a las personas que quieres. No todos tuvimos la oportunidad de elegir a tiempo, no eres el único involucrado en esto. No eres el único que ha perdido seres queridos.
- Corinne, ¿qué ha pasado en tu vida para que estés así?, no debes cargar con toda la responsabilidad…
- Claro que debo hacerlo - Dijo tajante.
- ¿Por qué debe ser así?
- Porque soy la única que no tiene nada que perder.
¿Ella había perdido a un ser querido?, ella no había llegado a conocer a sus padres biológicos, tampoco a su padre adoptivo. Desde un comienzo ella había vivido con nosotros, había pasado la mayor parte de su infancia aquí, hasta que tuvo que marcharse con su tutor. Quizás había perdido a alguien especial para ella, ¿algún novio? ¿Amigos?
- Tu no te mereces esto Sasuke - prosiguió -. Yo soy una mala persona, todo lo que he obtenido es porque me lo he merecido.
- Estas equivocada - Le respondí - Nadie a sus dieciséis años es "malo", no puedo creer que hayas echo algo por lo que debas arrepentirte, ¿o sí?
- Por supuesto que soy mala. No estoy regocijándome en ello, mientras tú eres más bueno que yo ¿merezco tener tu comprensión? si yo fuera una buena persona me hubiera mantenido alejada de ustedes, alejada de ti. Como respuesta aquí me vez, arriesgando su seguridad para obtener lo que quiero. ¿Ahora lo comprendes?, soy mala. Todo gira en torno a mí.
Se levantó de la cama en un veloz movimiento y se apoyó en el ventanal, mirando algo que no estaba en el paisaje, buscando respuestas que no lograría encontrar por si sola.
- ¿A qué te refieres con que debería proteger a las personas que quiero? ¿De qué forma debo hacerlo Corinne? - Me comencé a acercar a ella pero levanto su mano para indicarme que me detuviera.
- Sasuke, no te acerques... - murmuro - No te muevas.
Se alejó del ventanal y abrió la puerta de su habitación, ella había visto algo ahí fuera...
- Debes irte - Me indico mientras se ponía su chaqueta.
- Pero Corinne, dime...
- Llegara un momento en que tendrás que tomar grandes decisiones, deberás poner la seguridad de otros antes que tu necesidad, o tu amor. Eres inteligente, nada de lo que se pierde es realmente doloroso - Sonrió - Lo superaras, por ahora... no te metas en mi camino.
Acomodo su cabello a un lado y volvió a observar por el ventanal.
- Sasuke, supongo que ya no debo aparentar ser la chica que se preocupa por los demás, la chica buena... - Enarco una ceja - Mantente alerta, y no te ilusiones en conseguir algo más de mí. Adiós.
Y bajo deprisa las escaleras, dejándome frente a su puerta... sin saber que le había sucedido en su vida, solo eso protegía con un muro de piedra impenetrable.
Ingrese a mi habitación y me tumbe en mi cama, había conseguido hablar con Corinne. Me había advertido que tenía que estar alerta, y que luego tendría que tomar una decisión...
La solución para hablar con Tenten se me ocurrió de un modo más bien repentino y sencillo. Sentía lástima por ella; sabía que se había sentido dolida por lo esquiva que se había convertido Corinne, pues apenas habían hablado, y ya había pasado una semana desde ese día en la casa de Naruto. Por lo general Tenten se limitaba a saludarme con un veloz movimiento de cabeza cuando se cruzaba en mi camino. Y cuando tropecé con ella un día en un pasillo vacío de la farmacia, la joven desvió la mirada.
- Tenten... - empecé. Quise decirle que no se sintiera mal respeto a Corinne. Quise decirle que de parte de ella nunca había sido su intención herirle, y que se sentía fatal en estos momentos. Pero era mentira, a Corinne ni siquiera le importaba. Pero no sabía cómo empezar para poder hablar con ella así que finalmente me limitó a soltar: « ¡Lo siento! », y me gire para salir de ahí.
- Sasuke - dijo ella, y me di media vuelta. Ahora sí me miraba, con los ojos entreteniéndose en las paredes. Luego meneó la cabeza como para indicar que le había gastado una buena jugarreta.
- ¿Corinne es así contigo también? - inquirió finalmente.
- No - respondí al momento y sin vacilación -. Pero sabes que ha sido esquiva desde pequeña, tiene una forma diferente de valorar…
- Las cosas. Comprendo. - Tenten asintió, mostrándose a la vez más sombría y algo más comprensiva.
- Pero no creo que te evite porque tenga algo personal contra ti. Es así con todo el mundo...
- Excepto contigo.
- No. Me habla a veces, pero no sobre nada personal. Nunca dice nada sobre su familia o lo que hace en sus momentos libres. Es como...
- Como si hubiera un muro a su alrededor que nadie puede atravesar.
- Si, y no creo que jamás deje que nadie atraviese ese muro. Lo que es una condenada idiotez, porque creo que en realidad se siente desdichada.
Tenten reflexionó sobre ello, fascinada por una visión de Corinne que no había considerado antes. Corinne siempre parecía tan controlada, tan calmada, distante e imperturbable... Pero, por otra parte, sabía que yo también causaba esa impresión a otras personas. ¿Sería posible que en el fondo yo me sintiera tan confuso e infeliz como ella?
Fue entonces cuando Tenten tuvo la idea, y era ridículamente simple. Nada de ardides complicados, nada de tormentas eléctricas o coches que se averían.
- Sasuke - dijo despacio -, ¿no crees que serías una buena cosa si consiguieras franquear ese muro? ¿Una buena cosa para Corinne, me refiero? ¿No crees que serías lo mejor que podría sucederle? - Alzó los ojos para mirarme intensamente, deseando que comprendiera.
La mire fijamente un instante, horrorizado, retrocedí y la mire. Sentí un nudo en la garganta y luego cerré los ojos brevemente y sacudí la cabeza con incredulidad.
- Tenten - dije -, eres increíble. ¿Acaso no sabes que estoy con Sakura? Haces bailar a la gente a tu son y no creo que te des cuenta siquiera de que lo haces. Y ahora vas a pedirme que haga algo para ayudarte a tenderle una emboscada a Corinne, y yo soy tan imbécil que podría incluso aceptar hacerlo. ¿Quieres que sea novio de ella, Tenten? ¿Estas-momentáneamente-ridícula?
- No eres un imbécil, eres un caballero. Y sí, quiero pedirte un favor, pero sólo si consideras que es correcto. Solo eso, lo prometo. No quiero hacerle daño a Sakura, y no quiero hacerle daño a Corinne.
- ¿No quieres?
- Claro que no. Ya sé cómo debe de sonar esto, pero es cierto. Sólo quiero... - Volvió a interrumpirse.
¿Cómo podía explicar lo que quería cuando ni siquiera lo comprendía ella misma?
- Sólo quieres ayudar a Corinne. Lo has dicho desde el inicio de esta conversación.
- Así es - subió el mentón totalmente satisfecha.
- Y dime, ¿crees que ella quiere que la ayuden?
- Obviamente no. Pero eso no significa que no podríamos hacerlo.
- No lo hare. Corinne es como…
- No lo digas - dijo ella -. Sasuke, no te atrevas a decir que es como un tempano de hielo, o una roca, o el monstruo de las nieves. Y no pongas esa expresión.
- Lo siento - Suspire -. De acuerdo, ¿qué es lo que se supone que debo hacer? ¿Atarla de pies y manos y arrojarla ante tu puerta?
- No - respondió ella -. Sólo quería que consiguieras que acudiera al baile de finales de curso de la semana próxima - Mostré una expresión curiosa.
- Sólo quieres que esté en el baile. - Tenten asintió. - De acuerdo. Estoy seguro de que estará allí. Y, Tenten... a mí no me apetece llevar a nadie más que no sea Sakura.
- De acuerdo - respondió ella tras unos instantes -. Y, bueno, gracias - Mi expresión seguía siendo peculiar.
- No me des las gracias, Tenten. No es nada... en realidad.
Seguía intentando comprender aquella expresión que puso cuando dio media vuelta y se alejó por el pasillo.
Al otro día Sakura llamó a la casa para decir que saldría con Yudai a pasear con su hermanita. Eso me sentó de lo peor, ya tenía pensado llevarla al puerto a dar un paseo en yate; estaba más que convencido que le encantaría; pero como siempre ese chico entrometido tenía que asomar las narices. Así que me dediqué a revisar los errores de las canciones por todo el día entero; mi hermano entró a la sala donde estaba peleándome con las notas musicales y...
- Hola ¿Qué haces? - dijo curioso.
- Arreglando algunas cosas de las canciones - Respondí sin pizca de motivación.
- ¿No quieres que te traiga una foto de Sakura-chan para que te inspires? - Dijo burlesco y puse mala cara.
- Hmp... Haz algo útil y dime ¿qué le hace falta?
Le pase las partituras con pereza, las miró por unos minutos con cara de asombro.
- Hermanito... sólo a ti se te ocurre meter estas notas tan complicadas, no sólo la música importa ¿sabes? La letra es igual o más importante; lo que quieras decir a los demás es lo que cuenta - Dijo y dejó a un lado las partituras.
- Mmm... Tienes razón - Dije pasando una mano por mi rostro con frustración.
- ¿Por qué no descansas un poco? Me extraña que no salgas con tu novia hoy - Dijo con una media sonrisa y contesté.
- Ella saldrá hoy con su amigo.
- ¡Ah! Ya veo, el chico ese tan odioso del que hablas - dijo y pude percibir en su tono de voz que disfrutaba de mi enfado - Debes entender que ella tiene otras cosas en su vida; tú también deberías despejarte un poco, sé que la quieres pero... no sé, vivimos en el siglo XXI; no están atados de ninguna manera - Finalizo con simplicidad y medité cuidadosamente sus palabras. Tenía razón, quizás estaba llevando al límite nuestra relación al grado de apoderarme por completo de su vida.
- Hmp, lo sé, yo sólo decía...- dije cabizbajo.
- No está mal que te sientas como un desquiciado controlador de vidas; todos lo hemos sido alguna vez - dijo mirando al suelo de nuevo; entonces lo supe, estaba recordando su pasado, su pasado amargo; donde "esa" chica en especial lo hizo sufrir de la peor de las maneras.
- Supongo... pero, no quiero ser así - dije mirándolo de frente y él asintió.
- Ese es el punto, la mejor forma de evitar esos pensamientos es distrayéndote por allí; si permaneces encerrado todo el tiempo como ahora nada te saldrá bien. Debes aprender a canalizar tus ansias de ver a Sakura-chan, verás que hasta tú te sientes mejor - Dijo y se puso de pie.
- ¿A dónde vas? - dije curioso y él se dio la vuelta para mirarme con fanfarronería.
- Voy a jugar gotcha con mis amigos, ¿te apuntas?
- Hmp ¿Gotcha? ¿Que no es demasiado "violento" o poco pacifista para tus principios? - dije arqueando una ceja con escepticismo.
- Si te pones a pensarlo puedes verlo como una sana diversión; además no acabo con ninguna forma de vida, sólo es una bolita de pintura - dijo no muy convencido y me reí por eso: él se enfadó un poco pero acepté su oferta; salir de casa me despejaría un poco la mente.
Parte del día la pasamos con sus amigos de la Universidad; eran buenas personas y me atrevo a decir que eran muy divertidas. Mi hermano recibió la burla de todos por el hecho de cargar con un arma. Todos nos reímos de él pero después de un momento aceptó entrar al juego.
Me tocó hacer pareja con Sasori, fue muy sencillo derrotar a mi hermano, pero su amigo Deidara, ese era imposible, se nos fue casi toda la tarde en eso.
Al llegar a la casa me fui al despacho de mi padre con Itachi por las partituras hasta que alguien hablo a nuestra espalda.
- Hola - Dijo divertida y nos volteamos para verla.
- Hola Corinne - Saludo Itachi mientras la miraba evaluativo, ella estaba vestida de la misma forma de siempre, pantalones oscuros y una camisa oscura de encaje, sus botas con restos de hojas secas a un costado, su cabello suelto a un lado y una sonrisa resplandeciente.
- ¿Cómo están? - Pregunto despreocupada y observo el despacho con admiración.
- Muy bien, ¿Y tú? - Le pregunto Itachi mientras esta se acercaba a él y lo abrazaba. Itachi se sorprendió al principio pero luego correspondió a su abrazo, ¿qué le sucedía?
- ¿Sabes? - Le pregunto Corinne - creo que deberíamos pasar más tiempo juntos, quizás salir a alguna parte... no lo sé - Finalizo divertida.
- Sería una buena idea - Dijo Itachi - uno de estos días podríamos ir... a cenar, o a pasear.
- ¿Qué te parece Gotcha? - Dijo enarcando una ceja.
- Acabamos de ir con Sasuke, la próxima vez te invitare, no creí que fuera tu estilo - Le dijo Itachi un poco confundido.
- Bueno, te sorprenderás de todo Itachi.
- Lo creo - Dije con sarcasmo.
- Sasuke, ¿puedes acompañarme ahora?, necesito hablar contigo.
Me miro por unos segundos, su semblante era serio, asentí y deje las partituras sobre el escritorio de mi padre, Itachi salió del despacho y yo seguí a Corinne hasta la salida de la casa.
- ¿Que sucede? - Le pregunte y esta saco las llaves de su súper deportiva.
- Quiero hablar contigo - Murmuro rápido.
- ¿Sobre...? - Pregunte inquisitivo.
- Sobre algo.
Me entrego un casco y ella tomo otro, esto iba a ser difícil.
- ¿Saldremos? - Le pregunte mientras me lo ponía.
- Así es - Asintió y subió a la moto, la imite... esta vez tome su cintura sin vacilar.
- ¿No podemos ir en mi auto? - Le pregunte molesto.
- No, el lugar al que iremos es poco accesible para un auto. Tranquilízate, no nos mataremos. Aun - Finalizo divertida y partió a toda velocidad.
No puse atención en el paisaje, deje que la decisión que había tomado Corinne para conversar me sorprendiera. Nos demoramos alrededor de treinta y cinco minutos en llegar a terreno estable. Corinne detuvo la súper deportiva y se irguió para indicarme que bajara, lo hice, caminamos en silencio por unos minutos.
Me miró hacia atrás para asegurarse de que le seguía el paso.
Le sonreí como si seguirla no era una gran cosa, pero mientras caminaba entre las retorcidas y viejas raíces, no podía evitar pensar en lo mucho que de pronto ella dejaba que me acercara.
Ahora íbamos hacia un área boscosa, la oscuridad debajo del follaje abundante era atravesada de vez en cuando por un pequeño rastro de luz desde arriba. El hedor de lodo frío y húmedo se sentía en el aire, y así supe de repente que había agua cerca.
- El bosque se abre aquí - Dijo Corinne. Atravesamos un claro, y en mi interior di un grito ahogado en asombro.
Algo había cambiado mientras yo y Corinne habíamos estado caminando a través del bosque, algo más que sólo la mera distancia desde mi casa. Porque cuando salimos de los árboles y nos paramos en esta alta roca roja, era como si estuviéramos volando y se creara una conexión con la naturaleza, podía oír todo a mí alrededor...
Cada color que mis ojos captaban era brillante, más brillante que habían parecido hace un momento. Desde el lago azul cristalino debajo de nosotros hasta el denso bosque esmeralda rodeándonos. Dos gaviotas pasaron en el claro cielo más adelante. Cuando Corinne se paró de puntillas, me indico los inicios de un pantano color cobrizo, uno que ella sabía daba inicio a la blanca espuma del mar en algún lugar en el invisible horizonte.
Eche un vistazo a Corinne. Ella también se miraba brillante. Su piel era dorada con esta luz, sus ojos casi como la lluvia. El peso de ellos en mi era intenso, una cosa sorprendente.
- ¿Qué opinas? - Me preguntó.
- No sabía de este lugar - Le respondí, escaneando la inmaculada superficie del lago, sintiendo una urgencia de nadar en él. Más o menos a cincuenta pies del agua, había una larga y plana roca cubierta de musgo. Ella la observo y luego frunció el ceño.
- No sé lo que es eso - Me dijo mientras observaba la superficie.
- Te mostraré - Le dije, quitándome los zapatos.
- Espera... no deberías hacer eso - Dijo espantada y su piel se puso más pálida.
- ¿Nadar? - Le pregunte divertido.
- Si - Respondió complicada.
- Vamos - Le dije tomando su mano pero la tenía sudorosas, estaba nerviosa, y miraba el lago con complicación.
- No puedo - negó con la cabeza - sobre eso quería hablar.
- ¿No sabes nadar? - Le pregunte con burla.
Se quedó en silencio, sus mejillas fueron tomando un color carmesí y sus labios un rojo más intenso, ella no podía nadar... algo le había sucedido, algo más que solo inexperiencia.
Trato sin éxito de no mirar cuando pase mi camisa sobre mi cabeza.
- Vamos - Le dije y tome su mano para darle confianza pero esta negó con la cabeza, necesitaba algo más que solo persuadirla.
- Puedes nadar eso - Añadí, pero esta miro el agua y trago saliva fuertemente - Hasta te dejaré que ganes - Finalice con una sonrisa de medio lado. Ella se rió. Por un segundo pude notar que ella tenía la urgencia de contarme que le había sucedido, había decidido romper el silencio. Tal vez con la esperanza de reírnos por algún mal entendido, pero para entonces fue imposible dejarla hablar.
Mis brazos estaban sobre mi cabeza y estaba en el aire, mi cuerpo arqueándose y luego cayendo, estaba nadando en el lago con un pequeño y perfecto salpicón. El agua no era fría y desde esta distancia podía ver a Corinne como se acercaba dudosa para observarme.
- Sasuke, ¿podríamos hablar sobre esto?, no es tan fácil como crees - Me grito desde su lugar, una inevitable sonrisa asomo en mi rostro. Corinne, la chica ruda que hace solo una semana había declarado no fingir ser más la chica buena ahora estaba asustada.
- ¿Estas asustada Corinne? - Le pregunte con burla mientras ella me miraba enfadada.
- ¡Bueno, pues... luego me entenderás! - Grito y comenzó a quitarse sus botas, luego se paró en el borde de la roca. La caída era más o menos veinte pies, la clase de clavados que hacen que el corazón se acelere.
Me sumergí y nade para separar la distancia de su caída, un segundo después mi cabeza salió a la superficie.
- ¡No me hagas cambiar de parecer sobre dejarte ganar! - Le grite.
Se quitó su camisa quedando solo con un top negro y sus pantalones oscuros, tomo un buen respiro, apunto sus dedos sobre mi cabeza, cerró sus ojos con fuerza y se lanzó hacia una gran caída. La caída solo duro un segundo, pero estaba seguro que la sensación que había experimentado fue la mejor, caer a través del aire, cayendo, cayendo, cayendo. Fue grandioso.
Corinne salió a la superficie para tomar aire, y dio un vistazo hacia donde me encontraba, mientras sonreía comenzó con su nadada de mariposa, se esforzó tanto que perdí su rastro. Ella se acercó más y más hasta que su mano golpeo con la roca un instante antes que yo.
Los dos estábamos jadeando mientras recorríamos la plana y caliente superficie. Sus bordes estaban resbalosos por el musgo, y Corinne tuvo un momento difícil encontrando su agarre. Yo no tuve problemas escalando la roca. Me di la vuelta y le di una mano, luego la jale hasta que pudo pasar una pierna sobre la roca. Para cuando ella había salido completamente del agua, yo estaba en el suelo sobre mi espalda, casi seco. Sólo mis pantalones decían que había estado en el lago. Por otra parte, el cabello de Corinne estaba goteando por todos lados, con su delicado torso mojado y solo en top, la mayoría de los chicos habrían aprovechado la oportunidad de observar más de lo que debían, pero yo solo me recosté en mi espalda y cerré los ojos, para darle tiempo a que se escurriera, para darle la suficiente privacidad.
Abrí mis ojos y ella me observaba...
- ¿Qué? - Ella pregunto, sonando nerviosa.
- Nada - Le dije divertido y volví a cerrar los ojos.
- ¡Sasuke! - Me dijo molesta.
- Es solo que... es como si conociera este lugar, habíamos oído hablar sobre él, ¿no crees? - Le pregunte rodando para encararla - Estoy seguro que había oído hablar de este lugar.
- ¿Eso crees? - Pregunto inquisitiva.
- Cuando pequeños... no puedo sacarlo de mi cabeza...
El agua golpeó contra la roca, salpicando sus dedos, sabía que estaba fría y se regó hasta sus pantorrillas. Finalmente, habló.
- No lo sé... - Su tono había cambiado, como si intentara hacer que yo riera. Sonaba como una cazadora: satisfecha, eternamente aburrida, engreída - Estoy halagada de que sientas que tenemos esta conexión, de verdad. Pero no tienes que inventar alguna historia olvidada para que una chica se fije en ti - Dijo con burla y luego sonrió.
- Eres una molesta - Le dije mientras me sentaba y miraba el lago
- Sasuke, ¿alguna vez has pensado en salir de aquí y no regresar nunca más?
- Todo el tiempo - Le respondí con un quejido, asumiendo que ella lo preguntaba porque se sentía igual.
- No, me refiero... ¿En verdad has considerado ir a otro lugar? ¿Otro Internado, universidades, academias? Es solo... Tokio no parece ser lo más apto para ti.
- No puedo darme el lujo de considerar seriamente otro lugar. Tokio - hice una pausa - prácticamente es lo mejor para mí, ahora tengo todo lo que alguna vez quise... estoy con Sakura.
- Vamos - Dijo Corinne esperando a que reflexionara sobre mis ideas.
- No podría saber - Le respondí.
- Podrías - Suspiro - siempre hay otra parada, Sasuke.
- Eso fue muy profético, Corinne - Me burle de ella y ella se molestó por no tomar en serio la conversación.
- Cuando vine aquí - Dijo ella - Me hice una promesa, de que no le hablaria a nadie sobre mi pasado, o que hice para aterrizar en este lugar... pero me lo estás poniendo difícil.
- Siempre hay un momento y lugar indicado para conversar las cosas, si no quieres hacerlo ahora... lo entiendo.
- Quiero hacerlo ahora, pero no sé cómo empezar - Dijo ella encogiéndose de hombros, tratando de bajarle el perfil a lo que había dicho recién.
- Comencemos por ese miedo al agua - Le indique lentamente.
Sus ojos parecían extenderse y sacar las palabras desde dentro de ella.
- Ha sido así durante los últimos cuatro años - Ella admitió finalmente, con un profundo estremecimiento - Ya sabes, una situación difícil de superar... que luego se convierte en un trauma.
- ¿Qué es lo que te sucedió?
Ella podría haber pensado que yo solo me estaba burlando de ella, o tratando de que ella continuara y así yo podría hacer una broma a sus expensas, excepto que mi voz se había puesto rasposa y mi rostro había perdido color, lo sabía.
- Hace cuatro años... los vi por primera vez. Siempre supe que debíamos escapar de algo, siempre cambiándonos de un lugar a otro. Nos marchamos de tu casa porque mi Tutor había decidido cargar con esos problemas solo. Sasuke, las amenazas siempre han existido, siempre he tenido que escapar.
No me sobresalte, así ella pudo continuar, pero por dentro sentía la peor furia... ella había tenido que cargar con la responsabilidad que por derecho le pertenecía a mi familia, algo aterrador le había sucedido por nuestra culpa.
- Mi tutor hizo su familia y me criaron como a una hija propia. Yong, su esposa y sus dos pequeños hijos. Ellos no tenían la culpa, ellos no tenían que pagar las consecuencias - Se detuvo por un momento - Un día mi Tutor nos llevó de paseo a un lago, las amenazas habían cesado así que decidieron no cambiarse de hogar, solo querían vivir como personas normales. El miedo se comenzó a hacer presente de una forma tan palpable y física... durante dos noche tuve sueños horribles donde ellos eran asesinados por mi culpa, pero nunca dije nada. Hasta que ya no fueron solo sueños, la realidad se hizo presente de la peor forma. Él, su esposa y sus dos hijos fueron ahogados en el lago... como advertencia. Vi como los asesinaban, como sus cuerpos luchaban y luego dejaban de moverse. Aún están en mi mente, aún recuerdo como aquel hombre empujo a mi padre sin vida a aquel lago, para que la naturaleza finalizara el trabajo - Se giró y pude ver su rostro, sus ojos eran un gris oscuro, fríos como témpanos.
Finalizo arrodillándose y poniendo sus manos en mi pecho.
- Y comenzó empujándolo directamente - Ahora ella estaba directamente en mi rostro. Su labio tembló, ella no podía creer que estaba realmente abriéndose a alguien, dejando de lado su horrible silencio. Su voz bajo hasta un susurro y dijo... - Aun está grabado en mi mente, el miedo me dejo tirada de espalda... sin poder hacer nada por ayudarlos.
Ella le dio a mis hombros el más suave empuje, no intentando afectarme para nada, pero el toque más ligero de sus dedos fue suficiente para lanzarme al suelo. Mi caída la tomo tan por sorpresa, que ella accidentalmente perdió su propio balance y aterrizó sobre mí.
Estaba totalmente sobre mi espalda, mirándola con amplios ojos. Ella no tenía que pasar por eso sola, ella era una inocente niña que no tenía que vivir afectada de ese modo... ahora entiendo cuando ella dijo que yo no era el único que había perdido a un ser querido, ella había perdido a cuatro. Ella había vivido sola... sin familia.
No quiero que ella se cuestione y piense que no tenía que haberme contado esto. Aquí estaba ella, sobre mí, ella había divulgado su más profundo secreto, la cosa que realmente la atormentaba. ¿Cómo de un momento a otro podía querer besarla tanto?, no podía hacer esto... no puedo besarla. Mi corazón está palpitando imposiblemente rápido. No solo el mío, estoy sintiendo los corazones de ambos, compitiendo entre ellos. Una suerte de conversación desesperada, una que nosotros no podríamos tener con palabras.
- Yo no lo sabía - susurre a la ligera mientras ella me observaba desde su posición, sus ojos eran de un gris claro, casi blancos... tenía un leve color carmesí en sus mejillas y sus labios eran de un rojo intenso por la fiebre. Sentía su cuerpo sobre el mío, ligero, suave, húmedo y cálido... sus manos ahora en mis hombros y las mías en su cintura para sostenerla. Cualquier cosa que sucediera para romper este trance estaba en manos de Corinne, yo no podía simplemente evitarlo.
Ella estaba moviéndose aún más cerca, inclinando su cabeza hacia mí y dejando que el perfume de su cabello impregnara mi nariz, comenzó a cerrar sus ojos. Sus labios se entreabrieron. Su aliento quedo atrapado en mi garganta... estaba muy cerca... demasiado cerca, aún más cerca.
- No tenías por qué saberlo - Sonrió y entreabrió sus ojos - gracias a ti ya lo he superado.
Observo mis labios por un momento, luego su vista ascendió hasta mis ojos, tenía un brillo especial, ella había roto el trance.
- Debemos irnos, ya está anocheciendo y tienes que prepararte para el baile - Se levantó y nos pusimos de pie.
Ella miró a lo lejos, al lago, agua de azul oscuro donde hace unos minutos nosotros habíamos estado riendo y salpicando. El lago ya no mostraba señales de esa diversión. Tampoco la cara de Corinne.
Sasuke Uchiha
