Solo les pido una cosa, mantengan la mente abierta a todo, no esperen nada de nadie... mucho menos de mi, para así no defraudarse. No quiero que lleguen aquí con esperanzas de que pase algo, y que luego no suceda nada en absoluto. Créanme, lo he visto miles de veces, y cada vez duele como la anterior, aún cuando lo esperamos de todos modos. Este es un Fic sobre Sasuke Uchiha, lo que pase en su vida amorosa que no las desespere, es un consejo a las fans de Sasusaku. Quizás encuentres un hermoso amor eterno entre ellos, uno epico, o quizás no. Las cosas no pasan siempre como lo planeamos, y aunque haya planeado el que Sakura se quede con Sasuke, cosa que admito desde ya, quizás pasen algunas cosas en el camino que los hagan cambiar para siempre, y que los separen... sin vuelta atrás.
Sentí que los labios de Sasuke se encontraban con los míos.
Y… fue tan sencillo como eso. Todas las preguntas contestadas, todos los temores enterrados, todas las dudas eliminadas. Lo que yo sentía en estos momentos no era solo deseo, sino una ternura dolorosa y un amor tan fuerte que me hacía estremecer. La intensidad de sus sentimientos habría resultado aterrador, pero solo estando con el nada podía asustarme.
Estaba en casa.
Aquí era donde pertenecía, y lo había encontrado por fin.
Con Sasuke estaba en casa.
El me aparto ligeramente, y percibí que temblaba.
- Corinne - musito el sobre mis labios -. No podemos…
- Ya lo hemos hecho - susurre, volviendo a atraerlo hacia mí.
Era como si pudiera oír sus pensamientos, percibir sus sentimientos. Placer y deseo corrían veloces entre nosotros, conectándonos, uniéndonos. Y percibí también una fuente de emociones muy profundas dentro de él. Él quería abrazarme eternamente, protegerme de todo daño. Quería defenderme de cualquier mal que me amenazara. Quería unir su vida a la mía.
Sentí la tierna presión de sus labios sobre los míos, y apenas fui capaz de soportar la dulzura de todo eso. Si, pensé.
Las sensaciones ondulaban a través de mí como olas en un estanque quieto y transparente, y me sumergía en ellas, tanto en la alegría que percibía de Sasuke como en el delicioso oleaje de respuesta que brotaba de mi misma. El amor de Sasuke me bañaba, brillaba a través de mí, iluminando cada punto oscuro en mi alma igual que el sol. Mis manos tomaron sus cabellos deslizando mis dedos por ellos con ternura, las manos de él estaban en mis caderas con fuerza, sosteniéndome contra él, sentía su corazón, sus labios, su calor…
Temblé de placer, amor y anhelo.
El me aparto despacio, como si no pudiera soportar separarse de mí, y nos miramos mutuamente a los ojos con maravillada alegría.
No hablamos. No había necesidad de palabras. El me acaricio los cabellos, con un roce tan leve que apenas lo sentí, como si el temiera que pudiera quebrarme en sus manos. Supe entonces que no había sido odio lo que le había hecho evitarme durante tanto tiempo. No, no había sido odio en absoluto.
No tenía ni idea de lo tarde que era cuando salí de mi habitación con un camisón de seda negro, toque la puerta de Sasuke e ingrese en silencio, el aún estaba de pie junto al ventanal. Me acerque a él y mantuve su mano cogida, mientras le miraba el rostro y lo acercaba nuevamente hacia mí.
- Es la policía - dijo, recuperando la voz con cierta dificultad; resultaba curioso hablar tras haber estado en silencio durante tanto tiempo -. Ésos de la entrada son el auto de Itachi y mi padre. Y ahí está el de Neji - indico.
Mire a Sasuke, y la paz que me había inundado pareció frágil de repente.
- Me pregunto qué ha sucedido. ¿No supondrás que Sakon ya les ha contado…?
- Ni siquiera Sakon sería tan estúpido - dijo.
Aspire con fuerza, y, de mala gana, solté mi mano de la de él. Deseaba con todo mi corazón que Sasuke y yo pudiéramos estar a solas juntos. Pero no se podía evitar. Salimos de su habitación, y descendimos las escaleras. Dentro, la casa estaba toda iluminada.
Al estar en el despacho, vi lo que parecían docenas de rostros vueltos hacia mí y tuve una repentina visión de mi aspecto, allí de pie en la entrada, con el camisón de seda hasta menos de la mitad de mis muslos, casi desnuda, y con Sasuke a mi lado. Y entonces Chiyo lanzo un grito y me rodeo con sus brazos, zarandeándome y abrazándome al mismo tiempo.
- ¡Mi niña! ¡Gracias a Dios que está a salvo! Pero ¿Dónde ha estado? ¿Y porque no telefoneo? ¿No se da cuenta de lo que nos ha hecho pasar a todos?
Pasee la mirada por la habitación llena de perplejidad. No comprendía nada.
- Nos alegramos de tenerte de vuelta - dijo Fugaku.
- He estado aquí - dije lentamente -. Sasuke me trajo.
- ¿Y esos arañazos en tu rostro? ¿Y tú vestido? ¿Qué sucedió? - pregunto Fugaku.
- ¿No lo saben? Entonces Sakon no se los conto. Pero en ese caso, ¿Por qué esta la policía aquí?
Me acerque lentamente a Sasuke de un modo instintivo y sentí como él se me aproximaba más para protegerme.
- Están aquí porque esta noche atacaron a Tayuya en el cementerio - dijo Neji.
Mi estómago se contrajo.
- Oh, Neji… escúchame… quiero decirte que…
- No importa - dijo y su expresión se tornó dura.
Él, Hinata Hyuga y Tenten estaban de pie junto a la chimenea, con aspecto cansado.
- La encontramos hace unas dos o tres horas y te hemos estado buscando desde entonces.
- ¿Atacada? - dije, atónita -. ¿Atacada por quién?
- Nadie lo sabe - respondió Hinata.
- Bueno, de todos modos, puede que no sea nada de lo que preocuparse - indico un policía -. Fugaku-sama dijo que se ha llevado un buen susto, y que había estado bebiendo. Todo ello podría haber sido fruto de su imaginación.
- Los arañazos no se provocan solo con imaginación - dijo Neji, cortes pero obstinado.
- ¿Qué arañazos? ¿Pueden explicármelo? - inquirí, paseando la mirada de un rostro a otro.
- Yo te lo contare - dijo Tenten, y me explico, sucintamente, como ella y los demás la habían encontrado -. No hacía más que decir que no sabía dónde estabas, que estaba sola con Haki cuando sucedió. Y cuando la trajimos de vuelta a aquí, Fugaku-sama dijo que no encontraba nada concluyente. No estaba realmente histérica, excepto por los arañazos, y podría haberlos hecho un gato, o ella misma en una situación de desesperación.
- ¿No había otras marcas en ella? - pregunte en tono seco.
- No - dijo Neji - desde luego, un gato no le arranco las ropas…, pero Haki podría haberlo hecho. Ah, y tenía la lengua mordida.
- ¿Qué? - exclame.
- Un mordisco terrible, quiero decir. Debe haber perdido una gran cantidad de sangre, y siente dolor cuando habla.
Junto a mí, Sasuke se había quedado muy quieto.
- ¿Alguna explicación sobre lo sucedido?
- Estaba histérica - índico Tenten -. Realmente histérica; lo que decía no tenía ningún sentido. No hacía más que farfullar algo sobre pinchazos en su espalda, ojos y neblina y no ser capaz de huir…, motivo por el cual Fugaku-sama piensa que fue una especie de alucinación.
- Pero - intervino Fugaku -, por lo que he podido averiguar hasta el momento, los hechos son que ella y Haki estaban en la cabaña en ruinas que hay junto al cementerio, que era alrededor de medianoche, y que alguien entro allí y la ataco.
- No ataco a Haki - añadió Hinata -, lo que al menos demuestra que tenía algo de buen gusto. La policía lo encontró inconsciente en el suelo de la cabaña, y no recuerda nada en absoluto.
Pero apenas escuche las últimas palabras. Algo terrible le pasaba a Sasuke. No podía saber cómo lo sabía, pero lo sabía. Se había quedado rígido mientras Neji terminaba de hablar, y en estos instantes, aunque no se había movido, yo sentía como si nos separara una distancia enorme, como si yo y el estuviéramos en lados opuestos de un tempano de hielo agrietado que se resquebrajaba.
Él dijo, con aquella voz terriblemente controlada que había escuchado ya antes en su habitación:
- ¿En la cabaña, Neji?
- Si, en la cabaña en ruinas - respondió él.
Sasuke no dijo nada, y sentí como el abismo entre nosotros se ensanchaba.
- Sasuke - susurre, y luego, con más insistencia - Sasuke, ¿Qué sucede?
El sacudió negativamente la cabeza.
No me dejes fuera, pensé. Pero él ni siquiera me miro.
- ¿Vivirá? - pregunto el súbitamente.
- No tiene nada grabe - respondió Fugaku -. Nadie ha sugerido siquiera que pudiera morir.
El gesto de asentimiento de Sasuke fue brusco; luego se volvió hacia mí.
- Tenemos que hablar - dijo -. Ahora.
El policía, Itachi y Fugaku seguían hablando. Neji, Tenten y Hinata ahora estaban justo a la ventana seguramente llamando a sus casas.
Salí junto a Sasuke del despacho, tome su mano cuando el comenzó a avanzar y me llevo hasta la puerta más cercana, era una sala vacía.
Me tomo de la cintura velozmente y me arrincono hacia la pared.
- Ahora me dirás - dijo en voz baja pero amenazante - ¿Qué pensabas cuando te dirigiste junto ese cretino hacia el cementerio?
Estaba realmente molesto.
- Yo…
- Dime Corinne. ¿Sabías lo que podía pasar esta noche? ¿Sabías que algo los podía atacar?
- Sí.
- ¿Esperabas que fueras tú la atacada? ¿Por qué te comportas como una irresponsable?
No había reacción en sus ojos, estaban entornados, sin brillo.
- Sabia de los ataques en el cementerio, me acerque a Sakon con la intención de que fuéramos a ese lugar. Al principio todo estaba normal, solo un grupo de jóvenes comportándose de manera infantil. Luego, la tumba se movió conmigo encima, y el ambiente se tornó tenso. Algo estaba sucediendo. Cuando Sakon me invito a ese otro lugar del cementerio esperaba descubrir realmente si era ese idiota quien atacaba a las chicas o algo más. Pero me equivoque - aspire - Atacaron a Tayuya y a Haki, y a mí solo un idiota sin modales.
Sasuke agacho la cabeza y luego le dio un golpe a la pared, esta se astillo.
- Si algo te hubiese sucedido… si ese idiota te hubiese…
- No lo hizo Sasuke, solo quedo en forcejeo.
- Podría haberlo matado.
- Pero no lo hiciste.
Tome su mano, entrelace los dedos y tome su mejilla con ternura. No hubo reacción por parte de él. Le oprimí la mano, intentando trasmitir lo que sentía. Desee que lo comprendiera.
El bajo la mirada a las manos de ambos sin mostrar nuevamente la menor expresión, luego, lentamente, volvió a subirla hacia mí. Y entonces, por fin, me devolvió la presión a mis dedos.
- Si, Corinne - musito mientras sus ojos se aferraban a los míos -. Puedo darme cuenta de lo que sientes por mí… pero aun así…
- No es suficiente, ¿no? No es suficiente para que te alejes de Sakura Haruno.
- Lo siento, siempre será ella…
Eran demasiadas las sensaciones que me envergaban, y pude darme cuenta que Sasuke estaba en la misma situación.
- Lo comprendo, y más de lo que te imaginas…
Era una noche dulce y terrible, un torrente de emociones. Había ido a él y él a mí. Y me estaba sintiendo tan feliz, llena de terror reverente y dicha… Intenté explicárselo con la mirada, ya que no podía explicarlo con palabras. Toda esta noche me estaba haciendo feliz, e incluso si me rechazaba hoy… no me detendría, y así me sentiría mañana también, cuando despertara y el no estuviera junto a mí, pero me sentiría poseída por la mayor de las dichas…
Casi podría tratarse de un sueño, pero los temblores de Sasuke eran reales, y sus manos demandantes también lo eran. Los latidos descontrolados de mi corazón y mi calor corporal que ascendía ya estaban fuera del poder de mi razón, no quería seguir deteniéndome. Mi respiración estaba agitada, agitada por lo que iba a hacer ahora, queríamos que compartiéramos el mismo aliento, nuestros labios calientes y llenos de pasión, que cada partícula de mi cuerpo se fundiera en el de él. Quería amarlo, pero aún así… no lo hice.
Le dedique una sonrisa.
- Está bien - dije al fin.
Le bese suavemente la palma de sus manos y luego salimos de la sala vacía. Ingresamos a la cocina, yo antes que él. Itachi sacaba de los estantes algunas hierbas y las examinaba con curiosidad.
- Esas son hierbas medicinales - le dije y él se sobresaltó - Si quieres tomar un té estas son las mejores…
Camine despacio hasta su lado y le prepare uno para dormir, él sonrió y luego miro inquisitivo a Sasuke.
- ¿Te sucede algo? - le pregunto. Sasuke se había quedado recargado en la entrada, con su vista puesta en mí.
- No. - le dijo y sonrió de medio lado.
Intente mantener la tímida satisfacción que sentía alejada de mi voz.
- ¿Quieres uno, Sasuke?
- No, pero muchas gracias.
- Corinne, en el despacho quieren hablar contigo, el policía te espera - dijo Itachi mientras dejaba su taza a un lado.
- Oh, mi niña - dijo Chiyo pasando a un lado de Sasuke -. He ido por ti pero parecía que no estabas en tu habitación. En el despacho…
- Ya voy - dije y camine hacia la salida, Sasuke se hizo a un lado y mientras pasaba junto a él le sonreí.
Al minuto siguiente ya estaba en el despacho.
Aspire profundamente y mire hacia la atestada habitación. Fugaku comenzó a revolotear y a fruncir el ceño.
- Corinne - dijo -, ¿Qué sucedió con tu vestido?
Y sus ojos se dirigieron a la puerta, donde estaba Sasuke de pie.
Una especie de risa histérica ascendió vertiginosamente por mi garganta, pero la contuve.
- Por supuesto que Sasuke no lo hizo - dije -. Él me salvo. - Sentí que mi rostro se endurecía y mire al agente de policía situado junto a Fugaku -. Fue Sakon.
Corinne Uchiha
