Syaoran se encontraba sirviendo dos tazas de café mientras su madre preparaba el desayuno y lo ponía en la mesa. Se había levantado más temprano ese día para correr un poco antes de ir a la escuela, por lo que volvió a tiempo para tomar una ducha antes que Sakura y comer algo.
El chico recién se sentaba a comer cuando su padrastro apareció en escena – Buenos días a todos – Dijo con una sonrisa mientras besaba a su esposa.
-Buenos días – Dijo el muchacho para luego tomar un sorbo de café.
Fujitaka se sirvió una taza de café y se sentó frente a Syaoran quien le deseó buen provecho, el hombre lo agradeció mientras se disponía a desayunar y a leer el periódico. El más joven de los hombres terminó su desayuno rápido, aunque aún seguía sentado tomando café.
Fujitaka miró su reloj para luego mirar alarmado a Syaoran – ¿Sakura ya se levantó?
El aludido levantó los hombros en señal de que no lo sabía y luego habló – Me levanté más temprano para ir a correr, cuando volví para ducharme ella aún no se había despertado, supongo que era muy temprano aún.
- ¿Podrías asegurarte de que ya se haya levantado, por favor? No quiero que se les haga tarde – Pidió Fujitaka.
-No hay problema – Dijo Syaoran levantándose de la mesa y dirigiéndose hacia las escaleras.
Mientras el muchacho abandonaba la cocina Ieran le dio una sonrisa a su esposo – Creo que ya se hablan de nuevo.
-Me alegra que sea así – Contestó Fujitaka – Las cenas se estaban tornando bastante incómodas – Ieran estuvo de acuerdo con él y se sentó para comenzar a desayunar.
-Me preguntó porque se habrán dejado de hablar esta vez – Dijo Fujitaka.
Ieran suspiró – Son adolescentes, pudo ser cualquier cosa, quien sabe – Finalizó dejando el tema de lado.
Syaoran caminaba hasta la habitación de Sakura tranquilamente, hacía ya varios días que se habían arreglado entre ellos y agradecía que ya fuese así, la verdad es que esos días que estuvieron sin hablarse se tornaban difíciles cuando sus padres les pedían hacer favores de ese tipo.
Tal vez hubiesen pasado varios días desde que decidieron olvidar lo que pasó, sin embargo, lo que Syaoran jamás podría olvidar era aquel pequeño beso en la mejilla que le dio la chica justo antes de salir de su cuarto, dejando olvidado incluso su diario.
Él sonrió al recordar cómo habían sido las cosas el día después de su reconciliación cuando decidió devolverle su diario.
-Flashback-
Syaoran y Sakura se encontraban de camino a la escuela, de hecho, estaban prácticamente corriendo debido a que se habían quedado dormidos por su conversación de la noche anterior. Apenas y habían podido darse los buenos días aquella mañana antes de salir disparados con destino hacia la escuela.
Ambos llegaron con solo unos minutos de retraso, por lo que posiblemente no tuvieran muchos problemas. Se encontraban parados frente a sus casilleros cambiando sus zapatos, cuando de repente Syaoran habló aún exaltado por la carrera.
-Oye.
Sakura levantó la mirada de sus zapatos para encontrar a Syaoran extendiendo hacia ella su diario junto con la llave en forma de estrella, él volvió a hablar – Ayer olvidé devolverte esto luego de que… Bueno de que nos volvimos a hablar.
Sakura lo tomó entre sus manos sonriendo – Gracias, Syaoran.
Él le dio una habitual sonrisa de medio lado y luego ella miró la llave de su diario que siempre traía colgada al cuello – ¿Podrías ponérmela? Si intento hacerlo yo misma tardaríamos más.
-Claro – Dijo tomando la cadena.
Sakura le dio la espalda mientras aflojaba un poco el nudo de su corbata para que fuese más fácil poner la cadena y recogió su cabello con sus manos. Syaoran la rodeó con sus brazos para poder ponerle aquello y, ambos adolescentes sintieron como una pequeña descarga eléctrica al estar tan cerca el uno del otro en esa posición.
Syaoran veía sus manos temblar mientras intentaba poner la cadena, no estaba tan cerca de ella desde aquella vez que pelearon, además nunca había podido ver su blanquecino cuello tan de cerca, y tuvo un extraño impulso de besarla justo en esa zona, pensamiento que tuvo que desechar de inmediato mientras se reprendía a sí mismo.
-Listo – Anunció él luego de varios intentos fallidos poniendo esa cosa.
Sakura miró la llave en forma de estrella y luego se giró para mirar a Syaoran – Muchas gracias, mejor nos vamos a clases.
-Sí, no queremos meternos en problemas – Acordó él.
Ambos prácticamente corrieron hacia su primera clase del día, y aunque sonara algo loco para los dos, el resto de la mañana tuvieron un extraño e inexplicable hormigueo en su piel, y solo pensaban en que aquello no podía ser algo bueno.
-Fin del Flashback-
Syaoran aún se reprendía mentalmente por haber tenido aquel impulso en ese momento de besarla en el cuello – Ella es tu hermana, no deberías pensar en ella de esa manera. Eso está realmente mal, además, tú jamás podrías gustarle de esa manera, te comportas como un idiota cuando estás a su alrededor –.
Él abandonó ese tipo de pensamientos para concentrarse a lo que había ido. Estaba frente a la habitación de Sakura, tocó la puerta dos veces, pero nadie contestó, intentó una tercera vez, pero el resultado fue el mismo, por lo que era evidente que ella seguía dormida
-Tengo que entrar, o ambos llegaremos tarde – pensó él mientras abría la puerta y fijaba su vista en la cama, aunque no esperó encontrarse con aquella imagen.
Sakura evidentemente seguía dormida, sin embargo, la chica se encontraba acostada boca abajo y sus sábanas estaban en el suelo, al parecer le había dado calor por la noche y se había desecho de ellas. Pero ese no era el caso, la cuestión era que la chica solo vestía una camiseta de tirantes y unos pequeños shorts que dejaban a la vista sus largas y bien trabajadas piernas.
Syaoran sintió como sus mejillas se tornaban de color rojizo ante semejante imagen, nunca la había visto tan ligera de ropa, ni siquiera cuando eran niños. Ellos solían ser muy cuidadosos en ese aspecto, excepto por ese día y el de su pelea.
Él decidió ponerse en acción antes de que su cuerpo lo traicionara o que llegaran tarde a la escuela, lo que sucediera primero. Por lo que decidió empezar a llamarla – Sakura.
Ella apenas y se movió – A este paso no llegaremos nunca –.
Syaoran se acercó a su cama y empezó a tocar su pie y a moverla con un poco de brusquedad para que despertara – Sakura despierta, ya es muy tarde.
En ese momento la chica dio un brinco inesperado, haciendo que Syaoran retrocediera de nuevo hasta el marco de puerta, ella habló – ¡Me he quedado dormida!
Syaoran rodó los ojos – Eso no es una novedad. Anda, aún tienes 10 minutos para alistarte, me iré contigo o sin ti.
-No puedo llegar tarde nuevo – Dijo ella corriendo por la habitación buscando su toalla – ¡Me van a castigar!
Sin embargo, Syaoran había dejado de discutir su impuntualidad ya que a ella no le había inmutado el hecho de estar tan ligera de ropa en frente de él. De hecho, ella se movía de un lado a otro rápidamente, pero no lo suficiente como para que Syaoran fuese incapaz de notar su figura.
Siempre había sido una chica delgada, pero con los años y los entrenamientos sus piernas se habían vuelto fuertes, además tenía una cintura pequeña, y aunque sus senos no fuesen enormes, tenían un buen tamaño, y para mala suerte de Syaoran, tuvo que admitir en ese momento que su hermana tenía algo que él y sus amigos denominarían como un buen trasero.
-Maldita sea, eres un pervertido. No deberías mirarla de esa forma ¿recuerdas? – Se reprendió a si mismo aun viéndola embelesado.
-Syaoran – Dijo Sakura sacándolo de sus pensamientos.
Ella se encontraba parada frente a él con una toalla en su mano y con algo de ropa en la otra, él aun distraído decidió contestarle – ¿Qué sucede?
Sakura lo miró extraño – Bueno, estás bloqueando mi salida.
-Oh, lo siento – Respondió avergonzado mientras salía al pasillo, dejándole el camino libre.
Sakura lo miró sospechosamente de nuevo y antes de entrar al baño le habló una última vez – Creo que estás un poco distraído esta mañana.
Ella entró al baño, dejándolo a él aún con los nervios de punta – Obviamente estoy jodidamente distraído esta mañana, y es porque te he visto con esa jodida pijama de verano con la que jamás debí verte – Él sabía que mirarla de esa forma estaba mal, y estaba seguro de que si Touya lo sorprendía haciéndolo no viviría para contarlo, pero también admitía que él era un chico y ella una chica – Que extrañamente se puso muy atractiva –, convivían todos los días en la misma casa y en la escuela, por lo que en cualquier momento debía esperar reaccionar de esa manera, sobre todo cuando aquella imagen apareciera frente a él tan inesperadamente.
Syaoran suspiró frustrado mientras pasaba su mano por el cabello – Malditas hormonas.
oOo
-Chicas aquí podemos almorzar – Dijo Chiharu sentándose al pie de un árbol y siendo imitada por sus amigas.
-Miren chicas, al parecer los chicos jugaran un partido de baloncesto – Dijo Naoko mientras destapaba su almuerzo.
-Bueno, por lo menos sabemos que varias de nosotras disfrutaran el almuerzo hoy – Dijo Rika dándole una mirada pícara a sus amigas.
-Y que lo digas – Agregó Sakura mirando hacia donde estaban los chicos empezando su juego – Y por lo visto Eriol y Yamazaki hacen lo posible por lucirse ¿no lo creen chicas?
Chiharu y Tomoyo se rieron, pero fue la primera de estas la que habló – Yo creo que alguien se está luciendo por ti también.
Sakura se puso muy roja al instante, sobre todo porque cuando su amiga dijo aquello su vista se fijó en Syaoran, intentó disimular un poco – ¿De qué hablas, Chiharu?
-Oh vamos, hace un año saliste con Hiro.
Sakura respiró aliviada al saber que no se referían al joven chino – ¿Por qué pensé en él? De todas formas, él nunca haría alguna de esas cosas para lucirse con una chica, o por lo menos no conmigo – pensó ella tristemente.
-Tierra llamando a Sakura – Dijo Rika volviendo a captar su atención.
-Lo siento – Dijo ella apenada – Lo de Hiro no funcionó, le dije que solo quería ser su amiga.
-Es una lástima – Respondió Rika – Estoy segura de que tu príncipe azul aún está por ahí buscándote.
Sakura iba a decir algo, pero Tomoyo aprovechó que las otras tres chicas estaban distraídas viendo a los chicos para acercarse a su amiga a susurrarle algo – Tal vez el dichoso príncipe está más cerca de lo que crees, tal vez en tu propia casa ¿te lo imaginas?
- ¡Tomoyo! – Susurró Sakura dándole un codazo a su amiga mientras esta reía.
-Tomoyo creo que la vista para ti y para Chiharu ha mejorado considerablemente – Dijo Naoko sin dejar de mirar hacia la cancha.
Sakura y Tomoyo fijaron su vista hacia aquel lugar para encontrar que debido al calor que hacía los últimos días, los chicos habían decidido sacarse las corbatas y las camisas del uniforme para rápidamente reanudar su amistoso partido.
-Verdaderamente, la vista ha mejorado – Dijo Chiharu sin dejar de ver a su novio.
-No es como si no los hubieran visto sin camisa antes, o ellos a ustedes – Respondió Sakura tomando un poco de su refresco.
-Pareces una experta en el tema – Dijo Chiharu mirando a su amiga pícaramente – ¿Hiro y tú llegaron a segunda base?
Sakura escupió su refresco y tosió un poco causando risas en su grupo de amigas – No, definitivamente no he llegado tan lejos con ningún chico.
-Es una lástima ¿sabes? – Dijo Naoko mirando de nuevo a la cancha – Porque Hiro no está nada mal.
-Como Syaoran, solo que menos serio – Dijo Rika volteándose a ver a Sakura – ¿Cómo haces para tenerlo andando todo el día en tu casa? Sin duda, todas las chicas de la escuela quisieran estar en tu lugar.
-No es como si se la pasara sin camisa todo el tiempo de hecho, solo lo he visto sin camisa un par de veces, es muy reservado – Dijo ella tratando de ocultar el rubor en sus mejillas – Creo que no sería la envidia de esas chicas si supieran lo pesado que es a veces.
-Bueno pesado o no debes admitir que tu hermano es muy guapo – Dijo Rika mirando hacia esa dirección.
De repente, Sakura sintió una chispa de celos naciendo dentro de ella, y aunque trató de disimularlos Tomoyo había estado muy atenta a sus reacciones por lo que lo captó en seguida.
Sakura le habló de nuevo a su amiga – No me dirás que tú también quieres salir con él, Rika.
-Sabes que me gustan los chicos mayores – Respondió ella relajada – Pero nunca está mal hacer un cumplido.
Sakura se relajó un poco y sacudió su cabeza, se sentía como una completa tonta por haber sentido celos de su amiga – Rayos, la cuestión es que ni siquiera debería estar celosa. Él puede salir con quien quiera, y lo hace; y yo debería sentirme feliz por ello… ¿Por qué no puede ser así? – se sentía algo frustrada.
Sakura decidió prestarle atención al partido de baloncesto al igual que sus amigas mientras terminaban sus almuerzos, sin embargo, cuando Eriol le hizo un pase a Syaoran y este se adueñó del balón también lo hizo de la mirada y atención de ella. Si era cierto cuando les dijo a las chicas que solo lo había visto sin camisa un par de veces, pero no había tenido la oportunidad de detallarlo bien, bueno no desde el día del accidente con su diario.
Él sin duda era bastante alto y musculoso, tenía piernas tonificadas y una espalda ancha. Sus facciones eran mucho más maduras de lo que alguna vez había notado y al caminar desprendía masculinidad en todo su esplendor. Además, estaban esas pequeñas descargas eléctricas que sentía cuando estaba muy cerca de él.
Tal vez los años habían pasado por ellos y apenas y se dieron cuenta, pero él era todo un hombre y apenas se había fijado en ello. Pero, sobre todo él era un hombre y ella una mujer, y aunque odiara admitirlo y probablemente se fuera al infierno por eso, ella se sentía atraída hacia él, y aún podía sentir todo aquello que experimentó cuando estuvo encima de ella evitando que tomara su diario.
-Esto está mal, él no debería atraerme. Debería verlo como veo a Touya, o sea nada atractivo, pero es imposible. Por Dios, ni siquiera con mis anteriores novios había tenido esta sensación y necesidad de sentirme cerca de él todo el tiempo –.
Sakura lo miraba fijamente sin darse cuenta del pasar de los minutos, incluso parecía que daba la impresión de que estaba como embelesada ante tal imagen. Sin embargo, entre tanto sus ojos verdes se encontraron sorpresivamente con unos de color chocolate que por un minuto quedaron igual de prendidos en esa mirada.
Sakura sabía que había sido descubierta, pero en el primer instante no hizo nada para cortar el contacto, y él tampoco lo hizo. Fue como si el resto del mundo hubiese desaparecido a su alrededor y solo existieran ellos dos, por un momento se sintieron únicos. Sin embargo, aquello fue interrumpido cuando a Syaoran le quitaron el balón los del equipo contrario, y Sakura reaccionó quitando la mirada de la cancha para encontrar a sus amigas con unas enormes sonrisas.
- ¿Qué? – Dijo ella tratando de disimular el hecho de que estuvo perdida mirando a Syaoran por quien sabe cuánto tiempo.
-Creo que alguien ha sido descubierta mirando a algún lindo jugador de baloncesto – Dijo Chiharu.
Sakura se mordió el labio, nerviosa intentó hacerse la desentendida – No sé de qué hablan.
-Oh vamos, Sakura – Dijo Rika – Es obvio que estabas mirando a Hiro y no te culpo.
-Donde hubo fuego cenizas quedan – Agregó Naoko.
Sakura solo les dio una sonrisa y respiró tranquila al saber que no habían captado a quien había estado viendo realmente todo ese tiempo. Sin embargo, sus ojos se encontraron con los de Tomoyo y ella la miraba seriamente, Sakura no pudo darle la misma sonrisa a ella, no podía mentirle a su mejor amiga, y Tomoyo estaba más que segura a quien había estado mirando.
Sakura se reprendió a si misma por ser tan obvia y por haberse dejado llevar, en un futuro debería ser más cuidadosa. Bajó su mirada mientras frustrada pensaba – Estúpidas hormonas.
oOo
N/A: ¡Hola, feliz inicio de semana a todos! Bueno aquí les dejo este nuevo capítulo, tal vez no hubo mucha acción por parte de la pareja, pero si hubo algo de tensión que sé que les gusta. Me encantan sus comentarios, por favor sigan así ya que me ponen muy feliz. ¡Nos leemos el jueves, cuídense y besos!
