-No quiero estar aquí – Dijo Syaoran fastidiado – Es una mala idea.
-Anda de todas formas, no tenemos nada mejor que hacer – Dijo Eriol caminando.
-No creo que mirar entrenar a las porristas solucione nuestra hora libre – Respondió Syaoran – Podríamos ir al gimnasio y hacer unos tiros libres.
-Eres el único chico que prefiere hacer tiros libres a mirar a las porristas entrenando – Acotó Eriol.
-Déjalo Eriol – Dijo Yamazaki – Solo no quiere ir porque ya ha salido con casi todo el equipo, quiere evitar dramas.
Syaoran giró los ojos hasta ponerlos en blanco – Ustedes dos tienen novias.
-Y la mía es una porrista – Respondió Yamazaki – Además, no podemos estar en otro lugar que no sean los patios o la biblioteca.
-Y la biblioteca está repleta de personas a esta hora – Añadió Eriol, Syaoran lo miró desaprobatoriamente – No me mires así, a Tomoyo no le molesta que mire a otras chicas, siempre y cuando no lo haga descaradamente.
-Por lo que solo nos queda el patio donde casualmente las porristas y mi querida novia están entrenando – Respondió Yamazaki.
- ¿Están seguro de que esto no es más que otro de sus planes para que yo me anime a invitar a salir a otra de esas chicas?
-Nosotros jamás haríamos algo como eso – Dijo Yamazaki en un fingido tono dramático.
Eriol palmeó la espalda de su mejor amigo – Hace mucho tiempo que no sales con ninguna chica.
-Bueno, excepto por Sakura – Contestó Yamazaki distraídamente.
Syaoran de inmediato se puso un poco nervioso – ¿De qué hablas? No pasa nada con ella.
-Oye cálmate, lobo – Siguió Yamazaki – A lo que me refería es a que es la única chica con la que pasas tiempo últimamente, pero en definitiva no cuenta cómo salir porque es tu hermana.
-Oh – Dijo él avergonzado, cosa que no pasó desapercibida para Eriol – Sí, tienes razón.
-Ves, incluso pareces un poco tenso y nervioso últimamente – Dijo Yamazaki tomando asiento en una de las bancas del patio donde podía ver a Chiharu – Necesitas una chica.
-Yo creo que más bien necesitas a una sola chica, y ésta vive contigo – Susurró Eriol de forma que solo Syaoran pudo escucharlo a tiempo para darle una mirada asesina, a lo cual el chico con gafas sonrió.
-Cierra la boca – Dijo Syaoran en el mismo tono.
Yamazaki saludaba y mandaba besos a Chiharu desde donde estaba sentado, para luego girarse hacia sus amigos – Bueno Syaoran, creo que no tienes demasiado de dónde elegir con las porristas o causarías una enorme controversia.
-Creo que ya las ha causado antes – Dijo Eriol riendo.
-Cállate – Respondió Syaoran – No necesito una chica ahora.
-Yo creo que sí – Siguió Yamazaki – Entre los exámenes para entrar a la universidad, las clases y los entrenamientos siempre hay espacio para un poco de amor.
Sin embargo, Syaoran escuchaba a lo lejos las palabras de Yamazaki debido a que se encontraba muy ocupado mirando como Sakura dirigía la pirámide humana que hacían el resto de las porristas. La verdad es que era la primera vez que la veía en su faceta de capitana, se veía tan concentrada que incluso fruncía el ceño como él solía hacerlo, incluso sin darse cuenta una sonrisa tímida se asomó en su rostro al verla.
-Syaoran – Dijo Yamazaki sacándolo de su ensoñación y haciéndolo poner los pies en tierra de nuevo.
-Lo siento, me distraje por un momento – Dijo él tratando de mostrarse lo más serio como de costumbre.
-Sí, lo notamos – Contestó Eriol con una sonrisa pícara.
- ¿Por qué rayos me miras así? – Preguntó Syaoran.
-Es obvio, amigo – Dijo Yamazaki – Sucede que acabamos de llamarte unas 3 veces y apenas contestaste, me preocupas.
- ¿Qué tiene eso de preocupante?
-Que no veía una sonrisa así de estúpida desde que Eriol vino a contarnos que Tomoyo sentía lo mismo por él.
Eriol borró su sonrisa – Puedo jurar que no me veía tan tonto como Syaoran hace dos minutos.
-Yo no sonrió así – Respondió Syaoran a la defensiva – Apenas y sonrío de vez en cuando.
-Pues creo no te diste cuenta, pero tenías una sonrisa estúpida estampándote la cara, y tu mirada era hacia donde estaban las porristas – Dijo Yamazaki dándole una sonrisa – Tal vez estás por unirte al club de los enamorados.
-No estoy enamorado – Dijo Syaoran – Deja de decir tonterías.
-Yamazaki mira ese salto que harán Chiharu y Sakura al mismo tiempo, demonios parece que volaran – Dijo Eriol haciendo que ambos chicos fijaran su vista de nuevo en las chicas.
Syaoran volvió a fijar su mirada en ella, de verdad que parecía como si estuviera volando con semejantes acrobacias en el aire y saltos inesperados. Él no sabía si era la luz de aquella tarde o el jodido uniforme de las porristas que la hacían lucir particularmente – ¿hermosa? ¿atractiva? ¿bonita? ¿caliente? – Ni siquiera podía elegir solo una categoría.
Sabía que se ponía la soga al cuello cada vez que se sorprendía a sí mismo pensando en ella de esa manera, cosa que cada día se hacía más constante. Incluso parecía que ella se arreglara más o se pusiera ropas más ligeras solo para provocarlo – Ella no es así, pero demonios ¿cómo nunca me había dado cuenta de lo que causa en mí? Es como si todo el mundo se detuviera a mi alrededor cuando me quedo mirándola, justo como ahora –.
Syaoran seguía mirándola en todo su esplendor, liderando la coreografía, apartando el cabello de su rostro por el calor de la tarde y sonriendo de vez en cuando. Incluso llegó a sentir un poco de miedo al ver como se lanzaba de repente y era atajada por sus compañeras, es como si un sentimiento de protegerla se apoderara de él de repente.
Entonces fue cuando ocurrió, los ojos marrones se cruzaron con los verdes de ella en un contacto como el que tuvieron en día anterior durante su partido de baloncesto. Es como si ninguno de los dos pudiera o quisiera cortarlo, como si el resto del mundo desapareciera dejándolos solo a ellos dos a unos metros de distancia, aunque se sentía como si estuvieran solo a centímetros de que sus pieles hicieran contacto.
Sin embargo, tal como el día anterior el contacto no duró mucho debido a que ella se tropezó torpemente con otra de sus compañeras haciéndola enfadar. Y fue justo ahí cuando Syaoran volvió en si para darse cuenta de que sus amigos estaban disfrutando de aquel accidente – ¿Eso ha sido mi culpa? – se preguntó aún aturdido.
-Espero que Saya no pretenda golpear a Sakura – Dijo Yamazaki – Debería estar acostumbrada a que es algo distraída.
-Sí, pero se ve bastante enojada – Añadió Eriol – Aunque no creo que llegue a golpearla.
Syaoran vio a lo lejos como Sakura se disculpaba con Saya nerviosamente, era obvio que había sido su culpa por estar mirándolo en ese momento y no estar pendiente de por dónde caminaba. Se sintió un poco mal por haberla metido en un problema, sin embargo, más que eso se sentía confundido – Ya ha pasado dos veces ¿qué significan todas esas miradas? –.
Eriol y Yamazaki llamaron a Syaoran para que fueran a recoger sus cosas para poder irse a casa, e incluso cuando el chico trató de adentrarse en una conversación sobre fútbol con sus amigos, no pudo dejar de pensar en que sentía que se iba a volver loco con todas esas miradas y pensamientos extraños – Sabía que era una mala idea venir a este lugar después de todo. Maldita sea –.
oOo
Syaoran se encontraba preparando la cena, desde que se mudó con los Kinomoto y desde que Touya se había ido a la universidad y luego posteriormente a vivir en Tokio para trabajar, sus padres, él y Sakura se dividían las tareas del hogar. Sin embargo, como Ieran y Fujitaka salían más tarde que ellos dos, se turnaban para hacer la cena cada día.
Sakura le había dicho que entrenaría hasta tarde con las porristas, por lo que él tuvo que adelantarse para hacer la cena y que le quedara un poco de tiempo para hacer unas tareas.
Sin embargo, mientras preparaba la cena su mente seguía divagando con todas las cosas fuera de lugar que habían pasado con Sakura últimamente. No tenía ni idea desde cuándo se sentía de esa forma por ella, no estaba seguro si fue antes o después del accidente con su diario, o si fue después de ese beso que le dio en la mejilla cuando lograron reconciliarse, lo único que sabía es que todo aquello lo estaba matando y apenas y podía mirarla a la cara sin volverse un manojo de nervios.
-Este no es Li Syaoran, nunca me había afectado la presencia de una chica ¿por qué demonios tiene que ser diferente con ella? ¿Es porque es mi hermana? Pero jamás me he sentido así por Shiefa, Fuutie, Feimei o Fanren, de hecho, la sola idea de sentirme así por ellas es desagradable. Sakura no es como ella, todo es diferente con ella –.
Se sentía frustrado al no tener respuestas a todas sus inquietudes, pero necesitaba llegar al fondo de todo eso, bueno siempre y cuando pudiera sacarse la sonrisa y la mirada verde de Sakura de su cabeza.
-Debo estar perdiendo la cabeza – Dijo en voz alta.
- ¿Con quién hablas? – Dijo Sakura entrando a la cocina, aún traía su uniforme de las porristas.
Syaoran se sobresaltó al verla ahí, ella se dio cuenta de aquello por lo que le dio una sonrisa amigable – Solo soy yo.
-Oh, lo siento – Dijo él volviendo su mirada a las verduras que estaba cortando – No te oí entrar.
-No te preocupes, yo fui la que te asustó.
-No me asustaste – Respondió él tratando de cubrir su nerviosismo – Solo me tomaste con la guardia abajo.
Sakura rodó los ojos – Como digas ¿necesitas ayuda?
-No te preocupes – Dijo Syaoran – Ya casi termino, además luces cansada, el entrenamiento de hoy estuvo duro.
-Sí, y mucho – Respondió ella – Creo que tomaré una ducha.
Syaoran se volteó para decirle algo, pero se contuvo al ver que la chica estaba moviendo su mano derecha como si estuviera rota – ¿Te caíste?
Ella se sonrojó un poco, no quería que él se diera cuenta – Ehm sí, fue un accidente, pero estoy bien.
-Pues no parece, déjame ver – Dijo él dejando la comida a medias para acercarse a Sakura y tomar su mano.
-Auch – Soltó ella por el dolor.
-Creo que te torciste la muñeca – Respondió el chico – Iré por la caja de primeros auxilios.
-Syaoran no es necesario – Sin embargo, para cuando ella dijo esto él ya había salido de la cocina en busca de aquello.
Sakura suspiró resignada – Es un terco –.
Minutos después Syaoran apareció con la caja de primeros auxilios y empezó a ponerle cremas a Sakura para bajar la inflamación, y luego de ello se dispuso a vendar su muñera para que se enderezara.
-Gracias – Dijo ella sonriendo levemente.
Él sonrió ladeadamente – ¿Vas a decirme cómo te torciste la muñeca?
-Ya te lo dije, fue un accidente.
-Sí, pero no estaría mal que me dieras algunos detalles sobre tu accidente.
Sakura tragó saliva nerviosa – Saya me dejó caer, no fue su intención, estábamos haciendo una pirueta donde debía atajarme con fuerza, pero calculé mal la distancia y no me atajó, yo estaba parada de manos.
Syaoran la miraba seriamente – Te vi hoy en el entrenamiento, parecía que tenías todo bajo control.
-Todos nos equivocamos alguna vez, Syaoran – Refutó ella.
-Te la pasas calculando las distancias y los tiempos de cada coreografía como para que lo hagas mal, no creo que haya sido un accidente.
Sakura lo miró confundida – ¿De qué hablas?
-Vi cuando accidentalmente tropezaste con Saya, ella se veía muy enojada porque el resto de las chicas se rieron.
-Syaoran no creo que… – Pero él la interrumpió.
-Salí con ella – Dijo mirándola fijamente.
Sakura sintió un poco de rabia hacia él – ¿Y qué tiene que ver eso con mi accidente?
- ¿Te has puesto a pensar en que tal vez esa chica al igual que todas con las que he salido la tienen agarrada contra ti porque eres mi hermana?
Sakura lo miró incrédula – No eres tan irresistible como piensas, Syaoran.
Él se enojó al escuchar aquello, ella quería una pelea y una pelea tendría, iría con todo, aunque eso implicara ponerse tanto a ella como a él en evidencia, además estaba seguro de que sacaría provecho de ello para aclarar sus inusuales pensamientos hacia ella.
- ¿Es por eso por lo que te la has pasado mirándome todo el tiempo?
Sakura lo miró sorprendida – ¿A qué te refieres?
-Ya sabes, ayer durante nuestro partido de baloncesto, y hoy durante tu práctica con las porristas, justo antes de que te tropezaras con Saya – Dijo él – Estabas mirándome.
Ella se río – Te recuerdo que tú también lo hacías.
-Tú lo empezaste ayer, y por ti me quitaron el balón, creí que sería justo hacerte lo mismo a ti hoy.
- ¿Estás seguro de que fue solo por venganza?
- ¿Por qué más podría ser? – Preguntó desafiante.
-Pues por las mismas razones que lo hice yo – Respondió Sakura con simplicidad, aunque la tensión podía sentirse en el aire.
- ¿Y cuáles son esas razones según tú?
-Que solo no quería ser tan obvia mientras miraba a Hiro – Dijo ella dándole donde más le dolía – De hecho, empiezo a encontrarlo realmente guapo.
- ¿Ah sí? Pues me parece que no somos tan diferentes después de todo, hermanita.
- ¿Hermanita? Tienes que estar bromeando – Pensó ella enojada.
- ¿Por qué lo dices? – Preguntó ella evidentemente enojada.
-Te miraba a ti porque estaba tanteando el terreno – Dijo Syaoran sin apartar la mirada de ella – Los chicos tienen razón, necesito una chica ¿por qué no volver con alguna de las porristas e intentar cosas nuevas? Tú sabes a lo que me refiero.
Sakura no lo soportó más, ella sabía que estaba hablando de sexo y no se iba a quedar ni un minuto más a escuchar los planes de él con sus compañeras. Sin decir nada más, se levantó dirigiéndose hacia la puerta.
- ¿Se te acabaron los argumentos baratos? – Dijo Syaoran burlonamente.
Ella se giró para encararlo – No, se me acabaron las ganas de discutir contigo sobre cosas sin importancia… Sabes, puedes acostarte con todo el equipo de porristas si quieres, no me importa. De todas formas, eres el rey de la promiscuidad, háblame cuando no lo seas.
-No sé porque te enojas, te dije que ya no soy ese chico.
Ella lo miró furiosa – Pues haces un pésimo trabajo demostrándomelo, idiota.
Syaoran también se enojó, dejando las burlas de lado se acercó a la puerta haciéndole frente a ella y diciéndole en voz baja – Cuando veas a Hiro dile que le mando mis saludos, y dile que no olvide los condones.
Sakura le sostuvo la mirada duramente y le respondió en el mismo tono – Cuando estés con Saya dile de mi parte que no se asuste si no encuentra a tu amiguito, de todas formas, lo tienes diminuto "señor Irresistible".
Syaoran y Sakura se sostuvieron las miradas por unos minutos más, sin decir nada, simplemente intercambiando toda su rabia contenida a través de lascivas miradas y respiraciones mezcladas. Sakura decidió salir finalmente de la cocina y prácticamente corriendo hasta el baño, necesitaba tomar una ducha, sentía que iba a explotar en cualquier momento.
Mientras estaba debajo de la regadera enjabonando su cuerpo aún podía ver los ojos llenos de rabia y coraje de Syaoran, y aún sentía que la sangre le hervía cuando recordaba como hablaba de las otras chicas en frente de ella. Se sintió incluso como una completa idiota por haber pensado todo lo que pensó y haber experimentado todo lo que sintió en día anterior y ese mismo día cuando sus miradas se cruzaron – Fui una tonta si pensé que él sentía algo por mí, no es más que otro idiota del que tengo que alejarme – pensó ella antes de dejar su mente en blanco.
Por otro lado, Syaoran seguía parado en el marco de la puerta tratando de controlar los deseos que tenía de ir a moler a golpes a Hiro en ese momento, pero sobre todo conteniendo las ganas de molerse a golpes a si mismo por haber dicho todo aquello, ni siquiera sabía de donde le había salido ser tan idiota, lo único que sabía es que la había vuelto a cagar – ¿dónde demonios está Touya dispuesto para darme una paliza cuando realmente lo necesito? –.
oOo
N/A: Hola lectores, espero que no quieran matarme por este capítulo, pero es que necesitaba este tipo de peleas entre ellos para que la historia avance como quiero;). Estoy contenta de ver tantos comentarios, de verdad me motivan mucho y me alegra saber que les gusta la historia, sigan así. Nos leemos el lunes en el siguiente, un beso enorme.
