Syaoran había decidido pasar la tarde haciendo algunos tiros libres en el gimnasio de la preparatoria para librarse del estrés que últimamente lo invadía entre los exámenes y las tensiones en su propia casa con Sakura. Sin duda, las cosas no habían mejorado mucho desde su última pelea hace tres días, de hecho, el ambiente se tornaba bastante pesado cuando ellos estaban en una misma habitación, por lo que habían decidido evitarse por completo.
Syaoran intentaba alejarla de sus pensamientos para hacer aquello todo más fácil, sin embargo, era algo inútil considerando el hecho de que se sentía culpable aun por haber sido un completo idiota. Tal vez ella también tuviera ganas de herirlo en ese momento, pero él admitía haberse pasado de la raya al darle detalles tan específicos.
-Creo que este es el momento perfecto para olvidarme de estos jodidos sentimientos, de todas formas, jamás debí pensar en ella como algo más que una hermana, esos sentimientos no me llevaran a ningún lado… pero tampoco puedo dejar las cosas así, cuando éramos niños prometimos arreglarnos cada vez que esto sucediera, aunque en aquel entonces no sabía lo difícil que se pondrían las cosas ente nosotros –.
Él hizo un tiro libre dando un grito de frustración, para luego ser sacado de sus pensamientos por unas voces que recién entraba al gimnasio, se trataban de Sakura acompañada de Hiro quien traía puesto su uniforme del equipo de baloncesto, ambos venían riendo sobre algo y evidentemente se sorprendieron al verlo ahí solo.
-Syaoran – Dijo Sakura mirando aleatoriamente a ambos chicos.
-Li – Dijo Hiro mirando desafiante a Syaoran – No sabía que entrenabas en solitario.
-Solo hacía un par de tiros libres, Tanaka – Respondió él despectivamente llamándolo por su apellido como solía hacerlo en los entrenamientos.
-Oh, en ese caso quería saber si querrías tener un pequeño y amistoso partido de uno contra uno – Dijo Hiro – ¿Qué dices, capitán? De todas formas, venía a practicar aprovechando la tarde libre.
Syaoran lo miró a él, pero luego miró a Sakura quien se veía un tanto incómoda y le dedicó una mirada confusa. Él volvió a centrarse en su oponente – Acepto.
Hiro sonrió satisfecho y luego miró a Sakura – ¿Nos vemos después?
-De hecho, esta noche me toca hacer la cena en casa y será mejor que me vaya pronto – Dijo Sakura – Tal vez mañana.
-No hay problema – Hiro se despidió de ella dándole un rápido beso en la mejilla – Nos vemos luego.
-Sí, nos vemos luego Hiro – Respondió ella dándole una última mirada al chico y luego a su hermano para luego salir del gimnasio apresuradamente.
Hiro y Syaoran se miraron desafiantes para luego empezar con su pequeño y no tan amistoso partido de baloncesto. Syaoran defendía como si su vida dependiera de ello, sin embargo, Hiro lucía bastante calmado y relajado al respecto, pero sin dejarse ganar por su capitán, ambos eran bastante buenos.
-Tu hermana es genial – Dijo Hiro con una sonrisa descarada – ¿lo sabías?
-Sí, ella es muy buena – Respondió Syaoran haciendo una finta – Por eso siempre le digo que debería alejarse de los idiotas que no valen la pena.
-Eso suena como a una indirecta, Li – Contestó Hiro tomando posesión del balón – Ya he salido con ella antes y no parecías tan enojado por eso como ahora.
-Bueno por algo terminaron ¿no? – Dijo Syaoran intentando recuperar el balón.
-En ese momento no funcionamos – Se defendió Hiro – Pero he cambiado, además ¿has oído lo de "dónde hubo fuego cenizas quedan"?
-Pues a mí me parece que esas jodidas cenizas ya se las llevó el viento – Respondió Syaoran recuperando el balón y haciendo una anotación rápidamente.
Hiro tomó el balón y siguieron con su juego – Pues cenizas o no, ella ha aceptado salir conmigo de nuevo, espero que no te moleste capitán.
-Por supuesto que no – Dijo forzadamente Syaoran – ¿Por qué habría de molestarme?
-Fácil, porque eres un celoso de mierda y jamás dejarías que un idiota como él le vuelva a poner las manos encimas a Sakura, pero sabes que no estás en posición de reclamarle absolutamente nada por lo que no te queda de otra que aceptar que ella saldrá de nuevo con este tipo –.
-He oído lo celoso que es su hermano mayor – Dijo Hiro haciendo una finta – Pero ella me dijo que actualmente vive en Tokio, por lo que debo suponer que te ha dejado a ti como el guardián de su querida hermana.
Syaoran apretó los puños al escuchar aquello – Ella está grande para decidir con quien desea perder su tiempo, yo no tengo nada que ver en eso.
-Me alegra que sea así – Dijo Hiro encestando la pelota debido a la distracción de Syaoran – Eso significa que ¿tengo tu bendición para seguir adelante con ella?
-Solo si admites que toda esta patética excusa de querer jugar un partido de baloncesto conmigo fue para interrogarme y que de alguna forma te dejara el camino libre con ella – Contestó Syaoran mirándolo seriamente.
Hiro río – Eres muy astuto, digamos que, si tuve una doble intención, además quería hacerte otra pregunta.
A Syaoran este tipo no le daba buena espina, tal vez él y Sakura hayan salido un par de veces el año anterior y las cosas no hayan funcionado en un primer momento. Pero bajo ningún concepto se creía ese cuento de que había cambiado – Tipos como él nunca cambian –, estaba seguro de que se traía algo más entre manos, sin embargo, no quería hacer acusaciones tan precipitadamente, lo que menos necesitaba era otra pelea con Sakura por un idiota como él.
Sin embargo, se prometió a si mismo vigilarlo de cerca tanto en los entrenamientos como cuando estuviera con Sakura – Su mirada no me gusta –.
Syaoran logró recuperar el balón y en un arranque guiado por su impulsividad y rabia hacia ese tipo pudo hacer una inteligente finta y anotar de nuevo a su favor – Solo escúpelo.
Hiro atajó el balón, pero esta vez no lo rebotó, simplemente se acercó a Syaoran con una sonrisa descarada, lo miró desafiante y dijo en voz baja – Sabiendo que eres un experto en el tema, quería que me dijeras ¿Qué tal eran las porristas en la cama?
Syaoran no lo soportó ni un minuto más, se abalanzó contra Hiro olvidando su jodido partido amistoso y empezó a golpearlo en la cara descargando toda su furia contenida. Hiro por su lado, trataba de quitar a Syaoran de encima de él mientras también lo golpeaba a sus costados. Aquello sin duda se estaba saliendo de control cuando a Hiro empezó a sangrarle la nariz y Syaoran en repuesta recibió un puñetazo en el estómago.
Aquello pudo pasar a mayores, pero dos profesores aparecieron a tiempo para separarlos, quien sabe a donde pudieron haber llegado los dos solos en el gimnasio. Ambos fueron llevados de inmediato a la enfermería y posteriormente a la oficina del director para ser interrogados, finalmente el hombre les dio detención por las tardes las próximas dos semanas.
Syaoran salió junto con Hiro de la oficina del director, éste último le dio una sonrisa descarada antes de soltar algo y palmearle la espalda – Supongo que nos veremos en la detención, o tal vez en tu casa, capitán.
Syaoran lo miró de la forma más dura que pudo y se apartó bruscamente de él para darle una última advertencia – Aléjate de ella, Tanaka.
Hiro se río – Eso está por verse, Li.
Syaoran decidió no decir nada más, simplemente caminó con paso decidido y hecho una furia hasta la salida de la escuela, no quedaba nadie más que él y unos pocos chicos que terminaban de cumplir con sus actividades extracurriculares, o algún castigo. Lo más probable es que Sakura ya estuviese en casa preparando la cena.
Antes de irse decidió pasar por el baño y al mirarse al espejo pudo notar que tenía unos golpes en la cara, por lo que todos en casa se darían cuenta de lo que había pasado – Genial, lo que me faltaba, un interrogatorio –, suspiró y empezó a caminar resignado a que ese día pudiese mejorar.
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Sakura se encontraba preparando la cena meticulosamente mientras trataba de evitar cualquier pensamiento que tuviera que ver con Syaoran y su extraña rivalidad con Hiro. La tensión podía cortarse desde el momento que llegó al gimnasio en compañía de Hiro, y desde el primer momento Syaoran lo miró de la misma forma en que él mismo era observado por Touya la mayoría del tiempo, como una amenaza.
- ¿Por qué rayos sería Hiro una amenaza para él? De todas formas, hace unos días quedó claro que solo está interesado en salir con cualquier chica, no debería importarle con quien estoy o no –.
Sin embargo, los pensamientos de Sakura fueron interrumpidos cuando escuchó la puerta principal abrirse, decidió dejar por un momento lo que estaba haciendo para ver de quien se trataba, al llegar a la sala se encontró con Syaoran quien al verla se quedó quieto por unos minutos, sin embargo, fue tiempo suficiente para que ella notara los moretones en su cara.
Syaoran se giró rápidamente, pero Sakura le habló antes de que pudiera irse a su cuarto – ¿Qué te pasó en la cara?
-Nada, no tiene importancia – Dijo él secamente.
Sakura no hizo caso a aquello que dijo, por lo que se acercó y ella misma giró su cabeza para ver con más detalle su cara y quedar asombrada ante lo que vio – Syaoran te han golpeado.
Él trató de restarle importancia – Fue una tontería, vuelve a la cocina.
Sakura tomó la cara de él con una de sus manos y lo miró con el ceño fruncido – Siéntate en el mueble, voy por el botiquín de primeros auxilios.
-Pero… – Empezó a decir él, pero fue interrumpido por ella poniendo un dedo en su boca.
-No te estoy preguntando si quieres o no, solo hazlo – Y diciendo esto se dirigió primero a la cocina para apagar las hornillas en las que tenía algunas cosas cocinando y luego se dirigió al baño donde tenían el botiquín de primeros auxilios.
Syaoran se sentó en sofá aún enojado con Hiro por haberlo provocado, pero sobre todo se sentía enojado consigo mismo por haberse salido de control y haberse rebajado a ese nivel, él no era así. Además, estaba Sakura, pudo ver en su rostro que estaba preocupada por él, esa mirada y su actitud se lo dijo todo, y a pesar de que estuviesen enojados, estaba seguro de que no se quedaría tranquila hasta que él le contara.
Sakura volvió unos minutos después con el botiquín de primeros auxilios en mano, ella sacó el alcohol y un poco de algodón para empezar a limpiar las heridas de Syaoran.
-Auch – Dijo él al sentir aún dolor.
-Entonces ¿me vas a decir como ocurrió esto? ¿O voy a tener que adivinarlo? – Dijo Sakura poniendo con cuidado un poco de crema.
Syaoran suspiró resignado, no tenía caso decirle que no fue nada, ella sabía muy bien que se había peleado por algo serio – Me peleé con Tanaka.
Sakura lo miró seriamente – Me imaginé que él había estado implicado en esto, cuando los dejé solos en el gimnasio se miraban como si quisieran hacerse mucho daño el uno al otro, veo que lo lograron ¿estás feliz?
Syaoran pudo notar lo molesta que estaba ella con aquello – Sabes que odio las peleas, pero esta vez no me pude aguantar.
- ¿Y por qué pelearon? – Preguntó ella poniendo un poco de alcohol en su frente.
Él no dijo nada en el primer momento, no tenía ganas de contarle que toda aquella farsa de jugar un partido amistoso con él había sido para acercarse más a ella. Sakura volvió a hablar al no tener repuesta de él – Syaoran.
-Sólo déjalo – Respondió él sin ganas de hablar.
Ella lo miró con el ceño fruncido – Me lo debes después de cómo me trataste hace unos días.
Syaoran suspiró derrotado, ella tenía razón, tal vez ambos se habían herido el uno a otro en su última pelea, pero sin duda él había sido un completo idiota y aún no había tenido la oportunidad de disculparse, por lo que decidió contarle.
-Sólo quiso tener ese pequeño partido conmigo para acercarse más a ti.
Sakura lo miró confundida – No entiendo porque llegaron a la parte de los golpes, eso es algo bueno ¿no? Significa que le gusto.
Syaoran apretó los puños y luego la miró fijamente – Lo golpeé porque me preguntó qué tal eran las porristas en la cama – él se sostuvo la mirada unos momentos – Creo que es obvio lo que quiere de ti ¿no lo crees?
Sakura apartó el algodón ensangrentando y el alcohol poniéndolo encima de la mesa, ella bajó la mirada hacia sus pies. Syaoran de inmediato pudo darse cuenta de que tal vez no usó las palabras correctas, debido a que era la segunda vez que un idiota la usaba para conseguir eso.
-Oye – Dijo él tomando su cara para que lo mirara – Te dije que esos tipos no valen la pena, y mucho menos tus lágrimas.
-Syaoran es que no sabes lo horrible que es que solo le gustes a un chico porque quiere acostarse contigo – Respondió ella derramando una pequeña lágrima – Creí que en serio le gustaba.
-Ese idiota no te merece – La reconfortó él mientras pasaba su brazo por los hombros de ella abrazándola – Te aseguro que le pegué lo suficientemente duro para que le quedara claro que eres mucho más que eso.
Sakura le dio una sonrisa ladeada – Gracias por eso – Entonces Sakura se alarmó al recordar algo – ¿Los encontraron peleándose?
Syaoran asintió avergonzado – No te preocupes, solo nos dieron dos semanas en detención.
-Pero tus entrenamientos de baloncesto…
-Haberte defendido lo vale, y hacía mucho tiempo que quería golpear de esa manera a Tanaka – Admitió Syaoran – Tú me diste la excusa perfecta para hacerlo.
Sakura sonrió levemente de nuevo para luego soltar algo que Syaoran lo esperaba – Lamento haber peleado hace unos días, fue algo estúpido el motivo.
-Yo lo siento más que tú, me comporté como un completo idiota – Dijo Syaoran apenado – De hecho, creo que merecía los golpes que me dio Tanaka.
-Entonces ¿estamos bien? – Preguntó ella un poco temerosa.
Él le dio una de sus tímidas sonrisas – Sólo con una condición.
Ella lo miró confundida – ¿Cuál?
-Esta – Dijo Syaoran mientras se abalanzaba sobre ella para hacerle cosquillas.
- ¡Basta! – Decía ella entre risas y lágrimas.
Sakura llegó a recostarse involuntariamente en el sofá mientras se retorcía de la risa, y Syaoran se ponía encima de ella sin aplastarla para hacerle cosquillas con más facilidad.
- ¡Para! ¡Haré lo que quieras!
Syaoran decidió que ya había sufrido demasiado con esa sesión de cosquillas por lo que decidió parar, pero sin quitarse de encima de ella. Sakura tenía los brazos extendidos y trataba de recuperar la respiración, cuando por fin pudo hacerlo lo miró con fingida molestia.
- ¡Eres un tonto!
-Hacía mucho tiempo que no hacía eso, creí que sería divertido cerrar de esa forma nuestra conversación de hoy.
-Tienes una extraña forma de cerrar conversaciones – Dijo ella ligeramente nerviosa por la posición en que estaban, sus caras estaban a una distancia no muy razonable.
-Saqué provecho de la situación, dijiste que harías cualquier cosa por mí.
Sakura giró los ojos – Ni hablar, lo dije en un intento desesperado porque me soltaras.
-Ya hiciste la promesa – Respondió él – Ahora debes cumplir conmigo.
-Tal vez pueda cumplir mientras tú estás en detención y los chicos en las prácticas de baloncesto ¿qué te parece?
-Oh, cállate – Dijo él rodando los ojos.
Sakura lo miró desafiante – Cállame.
Syaoran la miró seriamente por unos momentos, y ella lo hacía de la misma forma, sus labios se encontraban entreabiertos y sus rostros se encontraban más cerca que al principio, para colmo seguían en aquella comprometedora posición, sin embargo, ninguno de los dos hizo nada para deshacer eso.
Él no lo pudo resistir más y juntó sus labios con los de ella en un arrebato, era un beso desesperado y ansiado por ambos, ya que ella correspondía con la misma intensidad con la que él la había besado. Syaoran había llevado sus manos hasta la pequeña cintura de ella y había recostado su propio cuerpo con el de ella.
Sakura por su lado, había puesto una mano en la cara de él acariciando su mentón y la otra en su cabello marrón, podía sentir la lengua de Syaoran acariciando su labio inferior para luego adentrarse a explorar su boca y encontrarse con la suya, haciéndolos ahogar un gemido.
Una de las manos de Syaoran viajó por las largas piernas de Sakura que se encontraban abrazando su cintura, y se detuvo en sus muslos para acariciarlos levemente por debajo de la falda del uniforme. Sakura había empezado a quitar la corbata de él y seguido de ello desabrochar los primeros botones de su camisa para acariciar su cuello y una parte de su pecho.
Era la primera vez que ambos experimentaban algo como eso, por primera vez se sintieron completos y verdaderamente felices, sus labios tenían un efecto único en los labios de otro y no pudieron más que disfrutar de aquel momento como ningún otro.
Sin embargo, el momento fue interrumpido cuando perfectamente ambos adolescentes escucharon el auto de Fujitaka estacionarse en el garaje haciéndolos separarse de inmediato y sentándose en el sofá con las respiraciones agitadas, las ropas desordenadas y los labios hinchados.
Sakura y Syaoran se miraron por un momento sin decir nada, sus miradas solo expresaban miedo de absolutamente todo en ese momento. Cuando escucharon el auto apagándose y pasos desde afuera Sakura corrió devuelta a la cocina acomodando su ropa y cerrando la puerta detrás de ella mientras aún luchaba por recuperar la respiración.
Syaoran por otro lado, podía sentir un bulto que apretaba en sus pantalones y en definitiva no estaba listo para explicar eso y su cara golpeada en una misma conversación, por lo que cuando Sakura se fue él salió corriendo escaleras arribas entrando directamente al baño y desvistiéndose para meterse en la ducha, sin saber cómo sentirse al respecto con lo que acababa de pasar.
Sakura en la cocina y Syaoran en el baño solo podían rebobinar en su mente lo que había pasado y tener cierto sentimiento de culpabilidad al escuchar a sus padres hablando con ellos tranquilamente y preguntándoles que tal había estado su día.
Tal vez estuvieran en lugares opuestos de la casa, pero en sus mentes albergaba el mismo pensamiento – Vamos a ir al infierno por esto –.
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N/A: Hola queridos lectores, espero que hayan tenido un gran fin de semana. Bueno he aquí el momento que muchos habían estado esperando con tantas ansías, aunque obviamente esto va a complicar un poco más las cosas, pero no diré más nada :). Gracias por los comentarios, son geniales y sigan así. Nos leemos el jueves sin falta, un beso enorme.
