Solo les pido una cosa, mantengan la mente abierta a todo, no esperen nada de nadie... mucho menos de mi, para así no defraudarse. No quiero que lleguen aquí con esperanzas de que pase algo, y que luego no suceda nada en absoluto. Créanme, lo he visto miles de veces, y cada vez duele como la anterior, aún cuando lo esperamos de todos modos. Este es un Fic sobre Sasuke Uchiha, lo que pase en su vida amorosa que no las desespere, es un consejo a las fans de Sasusaku. Quizás encuentres un hermoso amor eterno entre ellos, uno epico, o quizás no. Las cosas no pasan siempre como lo planeamos, y aunque haya planeado el que Sakura se quede con Sasuke, cosa que admito desde ya, quizás pasen algunas cosas en el camino que los hagan cambiar para siempre, y que los separen... sin vuelta atrás.


En el brumoso atardecer sobre el cementerio, un buitre describía círculos. Dos días habían pasado desde la muerte de Ayumi, y yo no había sido capaz de comer o dormir. Estaba parada con un vestido negro sin magas en la cuenca del cementerio, donde todos se habían reunido para presentar sus respetos a mi Madre. Como si una poco entusiasta ceremonia de dos horas fuera suficiente.
Hoy es el gran día, hoy es el día en que me despido para siempre de ella. Sasuke me acompaño en el auto de Itachi. Nadie ha dicho nada aun. El silencio ha perdurado desde ayer.
Hay muchas personas desconocidas para mí, amigos de Asashi... aún no he podido verlo, he estado veinte minutos frente al ataúd de Ayumi y mi padre no aparece.
- Sera dura está perdida - Dijo Naruto a mi espalda mientras tomaba mis hombros.
- Lo sé - Asentí sin levantar la mirada del ataúd.
- Ven - Dijo mientras me movía hacia un costado, al lado de Hinata.
- ¿Han visto a Sasuke? - Les pregunte mientras miraba a mi alrededor, había desaparecido hace cinco minutos en busca de algo... aun no regresaba.
- Ha dicho que volverá enseguida - Me dijo Naruto mientras pasaba mi brazo por el suyo.
Nos quedamos en silencio durante un rato, viendo como la gente llegaba a la parte deshabitada del cementerio.
- Ella siempre quiso que la enterraran aquí - Dije con una sonrisa viendo el ataúd de Ayumi. Hinata se sobresaltó por mis repentinas ganas de hablar y Naruto carraspeo.
- Sakura - Comenzó Hinata - te has tomado las cosas con calma, eres muy fuerte.
No sé si eso era un reproche o si simplemente se sentía deslumbrada por mi actitud, pero había llegado a la conclusión de que llorar ya no mejorarían las cosas, llorar no traería a Ayumi de vuelta, y llorar no me hacía bien.
- Hay otras formas de desahogarse, no es necesario que me pase llorando todos los días - Le respondí molesta y Hinata se sonrojo y negó con la cabeza.
- L-lo sé... no era ese el sentido con que lo dije, me refiero a que...
- Lo se Hinata, te entiendo a la perfección - Le sonreí y tome su mano, ella apoyo su cabeza en mis hombros por unos segundos y luego se apartó.
- Ahí viene Ino y Tenten - Indico al frente, a dos chicas luchando por pasar entre la multitud de desconocidos.
Todos vestidos de negro, una masa oscura que ahora me obstruía la visión, nadie se había acercado a repetir las líneas "Lo siento, todo estará bien", eso había facilitado las cosas, no quería tener que sonreír forzadamente, mientras más lejos estuviera de los demás, mejor.
Había algo falso sobre estar de pie aquí en medio de esta multitud, algo que lo hacía peor por los pocos que estaban llorando. Hizo que me sintiera como si Ayumi era solo una extraña para mí. ¿Debo llorar? ¿Debo hacerlo para que los demás se convenzan de que me importaba?
Me importa, ella era una de las personas más importantes en mi vida... es solo que, ya no me quedan lágrimas. Dejen a Ayumi descansar en paz. Déjennos al resto de nosotros solo superarlo, en silencio.
- Hola querida - Dijo Ino mientras me abrazaba y me besaba en la mejilla - Fue difícil llegar hasta aquí.
- Lo creo, no conozco ni a la mitad de esta gente - Me queje mientras tomaba las rosas blancas de Ino y Tenten.
Luego de un rato me aleje un poco de ellos para buscar a Sasuke, aun no regresaba. Mientras seguía caminando por los pequeños espacios que dejaban las personas un brazo se enroscó en mi cintura y me tiro hacia atrás.
¿Sasuke?
Pero no, era Itachi-san.
Sus oscuros ojos buscaron los míos y parecieron distinguir su decepción, lo cual solo me hizo sentir peor. Mordí mi labio para impedir que se disolviera en un sollozo. Ver a Itachi no debería hacerme llorar, yo solo estaba muy desgastada emocionalmente, tambaleándome en el muro del colapso. Mordí tan fuerte que saboree sangre, luego limpie mi boca en mi mano.
- ¡Hey! - Dijo Itachi, acariciando la parte de atrás de mi cabello.
- Lo siento - Me disculpe torpemente mientras limpiaba mis mejillas por las lágrimas.
- ¿Te disculpas por llorar? - Me dijo con una mueca de disgusto.
- No, es solo que... lo siento - Y las lágrimas volvieron a caer, él se quedó en silencio.
- ¿Sucede algo? - Le pregunte al ver que su mirada aún estaba en mis ojos con lágrimas, haciendo parecer que el igual sufría al verme así.
- Sasuke te ha estado buscando, no sabía dónde podías estar - Sonrió y luego se puso en puntillas para ver bien entre la multitud de personas.
Mire hacia mi derecha, más allá de los robles que rodeaban el lugar, el césped de esta parte del cementerio estaba bien cuidado y las hojas de los árboles en el suelo volaban arremolinadamente de un lugar a otro.
- Ella quería ser enterrada aquí - Le dije y el solo resoplo.
- Nadie quiere hablar sobre ser enterrado, ¿tu madre lo hacía? - Se bufo y luego se puso serio al ver que no sonreía.
Hablo de una forma tan poco sensible sobre esto, considerando que estábamos en el funeral de mi madre, eso me alivio... con Itachi-san no debía aparentar nada, podía dejarme llevar sin importar... no quería llorar, quería sonreír y bufarme como una completa idiota, quería ser feliz sin importar el día.
- Estoy sumergida en un mar de sentimientos, sentimientos sin control. Quiero sonreír, gritar, llorar y volver a sonreír. Quiero golpear a alguien tan fuerte en el rostro, golpearlo y luego consolarlo, decirle que "Lo siento, que todo estará bien" - Tome mi rostro con mis manos, esto estaba yendo demasiado lejos, quería a Sasuke para que me ayudara a controlarme.
- Eso es...
- ¿Raro? - Le dije pero el negó con la cabeza.
- Es lo más sensato que he oído decir - Sonrió y eso me alivio un poco.
Mi pecho se apretó, ahora venía lo siguiente, la tristeza me golpeo con furia en el corazón... ahora era el turno de sufrir la perdida de Ayumi, de recordar él porque estaba aquí.
Ahora él me sostenía, cubriendo mi cuerpo con su calidez, mientras yo me apretaba contra él, que me mecía en sus brazos. Yo sollozaba e hipaba y deseaba un pañuelo para sonarme la nariz. Me pregunte cómo era posible sentirse tan mal por tantas cosas a la vez.
- Shh - Susurro - Shh.
- Gracias, Itachi-san.
Sus brazos me apartaron con delicadeza y sus manos ayudaron a que mis lágrimas desaparecieran con más facilidad, había arruinado su traje Armani de alta costura, malditas lágrimas que no se controlaban.
- ¿Donde fue que viste a Sasuke? - Le pregunte mientras limpiaba mis mejillas.
- Sigue caminando en esa dirección - Indico el trayecto que daba directo hacia el ataúd de Ayumi - Allí te encontraras con él.
- Gracias Itachi-san.
Me di la vuelta para ir en la dirección indicada, pero vi a una figura delgada, alta, pálida e inquisitiva justo en mi dirección. Sus ojos grises y vacíos me miraron por unos largos segundos, pero también lo hicieron a través de mí. Corinne estaba vestida como indicaba la situación, sus jeans negros y sus botas militares, su chaqueta de cuero ajustada a su torso y su cabello que azotaba en el roble... ondulando en diferentes direcciones por el viento.
Sus labios de un rojo carmesí no se abrieron para decir palabras repetidas, esta vez sin titubear se dirigió a mi destilando el peor de los venenos, esa era su actitud intimidante.
- Soyez le bienvenu - Dijo cuando pase a su lado, enarcando una ceja y subestimándome. Ella no sabía que le entendería, y lo hice perfectamente.
- ¿Bienvenida? - Le pregunte deteniéndome a su lado, ella sonrió complacida.
- Así es - Respondió sin mirarme, observaba más allá de los robles, donde no había personas.
- Qu'est-ce que ça veut dire? - Pregunte sin vacilar, esperando que mi francés estuviera a un nivel digno de entenderse, al menos Corinne pesco mis palabras y se giró dejando sus grises ojos en los míos.
- Ahora eres bienvenida. Ya eres parte de esto.
- ¿Parte de qué? - La mire intentando no parecer una idiota con semblante aterrador, mi mirada era dura, pero en comparación con la de ella era solo la mirada de un gato asustado.
- De la soledad, querida. Acostúmbrate - Y a paso lento se alejó por la multitud de personas. Solo pude caminar a tropezones para llegar hasta Sasuke, solo quería estar con él, no quería ser parte de la soledad, no.
Encontré a Sasuke un poco más alejado de lo que me había indicado Itachi, estaba solo con una rosa blanca en sus manos, una espina había lastimado su dedo anular y ahora sangraba sin que él se diera cuenta.
- ¡Sasuke! - Le dije una vez a su lado, el me observo de pies a cabeza y luego sonrió.
El aspecto desvalido que había visto en sus ojos en esos momentos justo antes de que se alejara de mí, hace veinte minutos atrás. Ahora me sentía como si estuvieran en el pasado. Recordé la forma en que me había mirado después del beso de despedida. El sabor de sus labios sobre los míos, la sensación de su aliento en mi cuello, sus manos fuertes envueltas a mi alrededor. Todo había sido tan maravilloso, excepto por el miedo en sus ojos.
Pero Sasuke no me había mirado así desde hace tiempo. La forma en que me miraba era como que no se rendiría. Él me miró como si fuera a quedarse, casi como si tuviera que hacerlo. Las cosas eran diferentes ahora. Todo el mundo lo decía, y ahora podía sentirlo también: una revelación de crecimiento cada vez mayor dentro de mí, una sensación de que algo faltaba, pero que otro sentimiento inundaba el vacío, Sasuke.
Yo me había visto morir a mí misma, y sobreviví gracias a él. Sasuke no tenía que asumir su castigo solo, ya no debía asumir la pérdida de su madre en soledad. Era algo que podíamos hacer juntos, ahora éramos iguales. Ambos nos necesitábamos más que nunca.
Lo abrase para no soltarlo más.
- Quiero decir algo - Dije contra su camisa, secándome los ojos con las manos - Quiero decirlo antes de hablar de cualquier cosa.
Podía sentirle la barbilla cepillando la parte superior de mi cabeza. Él asentía con la cabeza.
- Sé que tengo que tener cuidado con lo que digo. Que las palabras se funden en nuestros corazones, y las promesas se hacen para cumplirlas. Sé que hay que ser sincera. No me iré a ninguna otra parte, Sasuke, puedo sentirlo. Al menos no sin ti - Trate de sonreír- Creo que ya no soy una frágil pieza de vidrio. Así que te declaro algo Sasuke, Te amo. Así que te pido, como tu amiga, como tu novia, como tú sabes, el amor de tu vida, que des un poco más por mí, necesito que tú también lo digas. De lo contrario me siento aislada y ansiosa y…
Él me cogió la barbilla con el dedo y echó mi cabeza hacia arriba. Estaba mirándome con curiosidad.
- Te amo Sakura.
Y el tiempo se detuvo a mí alrededor, lo dijo. Ya lo sabía, pero esta vez las palabras salieron de su boca, él me amaba... sin importar nada.
Lo deje ahí, con la esperanza de que Sasuke se sintiera lo suficientemente cómodo para decirme más.
Esta era la conversación más abierta, honesta y madura que había tenido, quizás nunca.
¿Estaba dudando de sus sentimientos? Claro que no. ¿Pero de su voluntad? No quería hacerlo, pero en estos momentos él lo había dejado a una libre interpretación, y esta era mi forma de pensarlo. Luego, demasiado pronto, la nube que ni siquiera yo sabía que había estado temiendo pasó por el rostro de Sasuke. El silencio.
La decepción inundó mi cuerpo. Quizás todavía trataba mis sentimientos como los de una niña. Un paso adelante, diez pasos hacia atrás.
Los profundos ojos de Sasuke miraron hacia adelante, hacia el bosque sombrío, hacia el montón de desconocidos.
- Ya es hora - Dijo en voz baja.


Sakura Haruno