- ¿Pasó algo entre ustedes? – Dijo Ieran curiosa mirando a los dos adolescentes.
Sakura y Syaoran se sobresaltaron al escuchar que la mujer se dirigió a ellos, ambos negaron con la cabeza sin levantar la vista de sus platos. Ieran los miró sin creerles, sin embargo, prefirió no seguir insistiendo por el momento, desde que eran niños peleaban por cualquier cosa y siempre terminaban arreglándose de alguna forma.
Pero esta vez las cosas habían sucedido muy diferentes, desde que compartieron aquel beso esa misma tarde ninguno de los dos había podido despejar su mente, ni siquiera podían mirarse entre ellos o a Ieran y a Fujitaka, sentían como si de alguna forma les hubiesen fallado.
Aunque tenían esa extraña sensación en los labios que les había dejado su pequeño encuentro y, además un ligero hormigueo a la altura del estómago. Sin embargo, también sentían miedo de cómo serían las cosas de ahora en adelante entre ellos, porque evidentemente no serían iguales.
-Pues yo creo que están más callados que de costumbre – Dijo Fujitaka viendo a su hija y a su hijastro – ¿Se han peleado de nuevo?
Sakura fue quien decidió levantar la vista aún apenada y contestar algo para que la tensión entre ellos no se hiciera más obvia de lo que ya era – Fue una tontería, solo me enojé con Syaoran porque olvidó bajar la tapa del baño de nuevo.
Syaoran se sintió un poco avergonzado ante aquello y en otras circunstancias hubiese dicho algo para molestarla, pero en ese momento no tenía otra opción que estar de acuerdo con ella para que sus padres dejaran de hacerle preguntas.
-Sí, eso fue lo que pasó – Respondió él sin mirarla – Sé que estuvo mal, y no volverá a pasar.
-Bueno Syaoran creo que debes ser más cuidadoso – Dijo Ieran mirando seriamente a su hijo – Y no solo hablo de ser cuidadoso en casa, sino también en la escuela.
Syaoran maldijo por debajo, era obvio que el director llamaría a su madre para contarle sobre su pelea con ese idiota – Maldito Tanaka –.
-Entonces – Dijo Ieran – ¿Qué fue lo que sucedió con tu compañero?
-Madre ambos sabemos que el director ya te dijo que me peleé con él, para que darle tantas vueltas al asunto.
-Xiao Lang – Dijo la mujer seriamente.
Syaoran chasqueó la lengua – Lo siento, madre.
Ieran relajó sus facciones un poco – Y entonces ¿quién comenzó?
Syaoran sabía que esa noche le esperaba semejante interrogatorio y evidentemente no podía hacer nada por evitarlo, miró a su madre – Yo lo comencé, traté de contenerme, pero me provocó con algo que me hizo perder los estribos.
-Xiao Lang, la violencia nunca es la solución, te lo he dicho desde que eras un niño.
-Lo sé, madre – Dijo Syaoran de sonar lo más convincente posible, pero sin tener que abordar la verdadera razón por la que se había peleado – Pero no entiendes, yo…
-Estaba defendiéndome, Ieran – Dijo Sakura de repente para sorpresa de todos los presentes.
Syaoran la miró a los ojos por primera vez desde esa tarde, estaba confundido, sin embargo, ella desvió la mirada para dirigirse a su madrasta – Ese chico Tanaka al parecer estuvo diciendo algunas cosas no tan agradables sobre mi mientras entrenaba con Syaoran, imagino que en algún momento de la conversación el chico dijo algo realmente malo que hiciera a Syaoran lo golpeara como lo hizo.
Ieran y Fujitaka miraban con cierto asombro a Sakura, la forma en que saltó para ayudar a Syaoran para que éste no fuese también castigado por su madre, nunca la habían visto de esa forma con nadie, ni siquiera para defender a Touya.
- ¿Eso es cierto, Syaoran? – Preguntó Ieran.
Syaoran asintió lentamente, no sabía que decir ante tal acción de parte de la chica. Fujitaka fue quien esta vez habló – Has defendido a mi hija, Syaoran. Muchas gracias.
El aludido se sonrojó un poco al escuchar eso, y luego murmuró algo que a pesar de todo fue escuchado por los presentes – Para eso están los hermanos.
Era la segunda vez que Sakura escuchaba esa oración de sus labios y sin duda esta vez había sido más duro escucharla que la primera ocasión, sin embargo, solo se limitó a disimular dándole una sonrisa tranquilizadora a su padre y a su madrastra.
-El director dijo que tendrías que cumplir castigo, Syaoran – Dijo Ieran relajando sus facciones, al parecer cuando supo cuáles fueron las verdaderas intenciones de su hijo, todo su enojo pasó a segundo plano.
-Sí, madre – Afirmó él – Tendré que estar en detención todas las tardes por dos semanas.
- ¿Y el otro muchacho? – Preguntó Fujitaka seriamente.
Syaoran sonrió ladeadamente dirigiéndose a su padrastro – No te preocupes, él también estará ahí.
Fujitaka se relajó para seguir con la cena, en aquella ocasión no se dijo nada más sobre la pelea de Syaoran, eso había quedado en el pasado cosa que aliviaba a Syaoran, por un lado. Sin embargo, todavía tenía un asunto bastante grande que arreglar, miró de reojo a Sakura quien se había vuelto a poner un poco tensa, pero no dijeron nada más el resto de la cena.
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Sakura daba vueltas en la cama sin poder conciliar el sueño, las escenas en el sofá con Syaoran seguían reproduciéndose sin parar en su cabeza haciéndola sentir tal como en ese momento, sin embargo, el sentimiento de miedo volvió a invadir su pecho haciéndola perder el sueño de nuevo.
-Dios mío, besa como los dioses… Nunca me había sentido así, y juro que si nuestros padres no hubiesen llegado no me quiero imaginar donde hubiera terminado todo eso… ¿Por qué tiene que ser mi hermano? – Se preguntaba a sí misma frustrada mientras ponía una almohada en su cabeza para gritar sin ser escuchada – Ansiaba por ese beso desde hace años, soy una persona terrible ¿cómo puedo hacerle esto a mi padre y a Ieran? – Sakura tragó grueso para quitar la almohada de su cara y mirar el techo por décima vez en aquella noche – ¿Cómo con mis anteriores novios me daba tanto miedo el contacto físico, y con Syaoran no me molestó en lo absoluto que me tocara de esa manera? Por Dios, incluso llegó a tocarme debajo de falda y no me importó para nada, de hecho, incluso me hubiese gustado que aquello durara mucho más – Al pensar eso último sintió como su cara se ponía muy roja – ¡Eres una pervertida! Ni siquiera deberías pensar de esa manera, deberías estar pensando en que todo aquello estuvo muy mal y que no quieres que se repita – Sin embargo, no estaba muy segura de eso último.
Sakura suspiró resignada mientras quitaba las sábanas para salir de su cama, se puso sus pantuflas y salió de su cuarto, tal vez un poco de leche le ayudara a dormir. Al pasar por el frente de la habitación de Syaoran la miró por un momento con las intenciones de entrar y hablar, como lo había hecho la última vez, pero no podía, no se sentía lista para encararlo, por lo que siguió de largo y empezó a bajar las escaleras.
Cuando llegó a la puerta de la cocina la encontró inusualmente cerrada, esa puerta la dejaban abierta por las noches, quizás a su padre o a Ieran se les paso, no le dio mucha importancia y la abrió de golpe. Al entrar pudo notar que no solo ella había ido a buscar un poco de leche para conciliar el sueño.
-Syaoran – Dijo ella cuando sus ojos se encontraron con los de él, se encontraba parado junto al refrigerador con un vaso con leche en la mano. Ella le dio una sonrisa tímida – Veo que no soy la única que vino por un poco de leche.
Él se hizo a un lado mientras ella servía un poco de aquello, esta vez sí usaba un pijama largo, para su buena suerte. Syaoran decidió hablar para romper un poco la tensión que se estaba creando – ¿Tampoco puedes dormir?
-No – Dijo ella cerrando el refrigerador y parándose junto a él – Tengo muchas cosas en la cabeza últimamente.
-Sí, yo también.
Sakura se mordió el labio nerviosa, entre sus planes de ir a buscar un poco de leche no estaba el hecho de encontrarlo a él ahí, posiblemente con las mismas inquietudes de ella, y en ese momento estaba teniendo una lucha interna consigo misma debido a que una parte de ella quería volver a su habitación a hundirse en sus propios pensamientos, pero la otra parte quería quedarse ahí con él, aunque estuvieran en total silencio.
-Gracias por lo que hiciste hoy en la cena – Soltó él de repente.
-No fue nada, para eso son los hermanos ¿no? – Respondió ella usando esa misma frase que él usaba y que de un tiempo para acá había empezado a dolerle.
Syaoran sintió cierto desagrado por sí mismo al escuchar esa frase, pero dirigida hacía él, sin duda era una frase de mierda, pero no podía simplemente quedarse callado.
-Creo que somos una clase diferente de hermanos – Respondió él tratando de abordar sutilmente el tema que ambos temían – Y no lo digo por ser hermanastros.
-Entiendo – Dijo ella arrastrando las palabras y luego encarándolo – Somos el tipo de hermanos que se besan.
Syaoran no había querido decirlo tan directamente, pero al parecer a ella no le daba miedo sacar el tema tan estrictamente como había sucedido, por lo que había llegado el momento de enfrentarlo cara a cara.
-Tú me pediste que te callara – Dijo él no muy seguro de qué decir al respecto.
Sakura lo miró incrédula – Hay millones de formas de hacer callar a una persona, y el besarme creo que estaba fuera de nuestros límites.
-Pues no vi que te opusieras o que trataras de apartarme de ti – Defendió él.
Sakura sabía que él tenía razón, ella no había hecho nada para detenerlo, incluso deseaba que hubiese sido más largo, pero no era momento de pensar en ello – No podemos repetir eso, estuve toda la cena torturándome a mí misma mientras veía a nuestros padres ¿sabes cuánto podría afectarles si se enteraran de que tú y yo estábamos…?
- ¿Besándonos y tocándonos? – Dijo él completando su frase – Me sentí igual de mal que tú.
Sakura se acercó más a él hasta que sus caras estaban solo a centímetros, ambos se miraban como si de una competencia de no pestañar se tratase – Si estuvo tan mal ¿por qué no lo detuvimos?
-Es lo que más me he preguntado desde esta tarde – Respondió él casi en susurro – Pero solo encontré una respuesta para eso.
Sakura lo miró confundida – ¿Cuál?
Él tragó grueso y sin dejar de mirarla lo soltó – Que tal vez no estuvo tan mal como pensamos, tal vez es lo que tenía que pasar.
Sakura no dijo nada al principio, no entendía del todo aquel razonamiento por parte de Syaoran, y él se dio cuenta de aquello por lo que siguió hablando – Ponlo de esta manera, si estuvo tan mal como ambos pensamos ¿cómo en ese momento se sintió tan bien?
- ¿Cómo sabes que se sintió tan bien como dices? No puedes saber lo que siento – Dijo ella a la defensiva.
-Tus acciones hablaron por ti – Dijo él sintiendo como el calor aumentaba en el ambiente.
-No puedes asegurar eso.
-Solo respóndeme una cosa – Contestó él seriamente.
Ella lo miró dudosa – ¿Qué?
-En todo ese momento que hicimos lo que hicimos ¿no sentiste como si te quitaras un enorme peso de tus hombros?
Sakura respiraba con nerviosismo por la intensidad que estaba tomando la conversación y por la proximidad del cuerpo de Syaoran con el de ella, además de que seguían hablando en susurros mientras sus alientos se mezclaban – Tal vez.
Ella no le daba respuestas muy convincentes y aquello estaba frustrando a Syaoran – Solo hay una forma de sacarme todas mis dudas de una vez por todas – Tal vez fuese algo directo y precipitado, pero la incertidumbre y el remordimiento no lo dejarían dormir aquella noche si no lo intentaba.
-Syaoran – Dijo ella con su boca muy cerca a la de él – Creo que mejor lo olvidamos, no fue nada.
Él mojó sus labios nerviosos antes de hablar – Solo respóndeme una última cosa, y prometo que te dejaré ir en paz.
Sakura lo miró nerviosa – Adelante.
Syaoran sentía que su corazón iba a salirse por su pecho – ¿Te gustó o no el beso?
Sakura sin lugar a duda no esperaba semejante pregunta, por dentro gritaba que, si le había encantado el beso y que nunca se había sentido tan completa, pero también pensaba en que lo que pasó a pesar de todo estuvo mal, y que si seguían así podrían lastimar a las personas que más querían, además ni siquiera estaba del todo segura de lo que sentía por él.
Ella se mordió el labio nerviosa antes de responder y apretó fuertemente los puños clavándose las uñas por lo que estaba a punto de decir – No Syaoran, no me gustó el beso. La verdad creo que fue un impulso de ambos.
Syaoran la miró por última vez a los ojos y luego desvió la mirada para empezar a caminar hacia la puerta, pero no se fue sin antes hablarle por última vez – Que bueno que lo arreglamos como siempre, tienes razón, esto fue un impulso y lo mejor es hacer que nunca ocurrió.
-Sí, esto nunca pasó – Dijo ella con un tono de voz apagado mientras miraba los ojos de él, los cuales se encontraban de hecho, llenos de – ¿tristeza? ¿decepción? –.
-Que tengas buenas noches – Dijo él saliendo de la cocina y cerrando la puerta detrás de él.
Sakura se quedó mirando la puerta por donde había salido por unos minutos, un sentimiento horrible empezó a formarse en su pecho, y aquel era quinientas veces peor que lo que había estado sintiendo cuando estaba recostada en su cama.
Suspiró resignada – Si esto es lo que quería ¿cómo puede ser que me sienta como la peor persona del mundo? –.
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N/A: Hola mis queridos lectores y lectoras. Sé que deben estar por matarme por haber dejado esto así, pero les prometo que aún hay mucho más por leer. Quiero decirles que agradezco todos los comentarios que dejaron en el capítulo anterior, no me decepcionaron con sus reacciones al beso de estos dos, sigan así porque de verdad me ponen muy feliz:) Bueno, sin más nos leemos el lunes en el próximo capítulo para decir juntos ¡Libérate! (Ok creo que no, ignórenme). Besos y abrazos a todos, bye.
