Sakura miraba las fórmulas matemáticas puestas en el pizarrón, sin embargo, su cabeza estaba en cualquier lugar menos en ese. Había pasado una semana desde su incidente con Syaoran, y admitía que sin duda había sido una semana de infierno.

Aunque ella y Syaoran hubiesen quedado en olvidar aquello, existía una tensión entre ellos que les impedía actuar como antes, trataban de hablar con toda la normalidad posible, pero Sakura podía sentir esa pizca de decepción en la mirada de Syaoran, cosa que tornaba incómoda cada conversación que tenían.

Ella apretó los puños mientras fijaba la mirada frustrada en su cuaderno – ¿Por qué rayos te sientes tan enojada si tú le pediste esto? Lo hiciste para no decepcionar a tu padre y a su madre – Entonces tomó su lápiz y empezó a garabatear cualquier cosa en su cuaderno, sin embargo, se detuvo cuando se dio cuenta que inconscientemente había dibujado un pequeño corazón en la esquina de la hoja.

Sakura se quedó mirándolo, recordando cómo se sintió aquel día en el sofá cuando por fin pudo besar al chico que actualmente se encontraba sentado detrás de ella martillándola con la mirada.

«Si estuvo tan mal como ambos pensamos ¿cómo en ese momento se sintió tan bien?»

Aquella frase que había dicho Syaoran daba vueltas en su cabeza desde esa noche, él tenía razón en eso de que había estado mal, pero debía admitir que ella también lo sintió como algo bueno – Demasiado bueno diría yo –.

Se dispuso a hacer más dibujos alrededor del corazón mientras seguía perdida en sus propios pensamientos – Todo es tan confuso hacia él, dejando de lado el hecho de que sea mi hermano, él es como un enigma; desde esa noche su mirada es de tristeza y decepción, aun cuando aceptamos olvidarlo… Pero la cuestión es que yo tampoco he dejado de sentir como que además de fallarle a mi padre y a Ieran, le fallé a él de alguna manera –.

- ¿Señorita Kinomoto? – Dijo una voz sacándola de sus pensamientos para darse cuenta de que estaba siendo vista por todo el salón – ¿Podría hacer el siguiente ejercicio, por favor?

Sakura se reprendió a si misma por no haber estado prestando atención a la clase, suspiró resignada – Sí, profesor Miyake.

Ella se levantó con dirección al pizarrón a ver que podría hacer, aunque la traía sin mucho cuidado, matemáticas no era su mejor materia por lo que, lo más probable es que terminara teniendo la mayor parte del ejercicio mal y el profesor le diría que debía practicar más, típico.

Mientras tanto Syaoran la miraba, así como todo el salón de clases, sin embargo, él no miraba en lo absoluto el ejercicio, solo posaba los ojos en ella sintiendo esa extraña cosa en el pecho que le provocaba querer golpearse así mismo por haberla besado ese día. No estaba arrepentido de aquello, sin embargo, estaba furioso de que su relación se haya agrietado por eso, y por ende se sentía culpable de todo.

«No Syaoran, no me gustó el beso. La verdad creo que fue un impulso de ambos»

Sí, tal vez él lo haya hecho por impulso, pero fue del mismo sentimiento de confusión y adrenalina que le provocaba la presencia de ella, su cercanía y la forma que lo miraba en ese momento, fue inevitable que él no hiciera algo como eso. Y, aunque ella haya sido bastante clara, en su cabeza no cabía el hecho de que a ella no le hubiese gustado el beso, porque él trató de hacerse la idea de que tampoco le había gustado, pero erró al rememorar dicho momento en su mente todos los días cada vez que tenía la oportunidad.

-Señorita Kinomoto, me parece que tiene un error en el ejercicio – Dijo el profesor Miyake mirando desaprobatoriamente a Sakura.

Ella no se molestó, la verdad es que las matemáticas nunca habían sido su fuerte y ni siquiera estaba prestando atención. El hombre volvió a hablar – Debería practicar y prestar más atención en mis clases en vez de hacer dibujos en su cuaderno.

Sakura sintió como el color subía hasta su cara – Disculpe, profesor Miyake. No fue mi intención.

El hombre la miró desaprobatoriamente una vez más y luego fijó su vista en el resto de la clase – ¿quién puede decirme dónde está el error de la Señorita Kinomoto?

Syaoran desde hacía rato que tenía terminado el ejercicio en su cuaderno, las matemáticas no eran un problema, pero no tenía las más mínimas ganas de participar en clases, sobre todo si era para fastidiar a Sakura cuando sabía que a ella no se le daba tan bien aquella clase.

Sin embargo, la pregunta del profesor no se hizo esperar cuando la mano de un chico se alzó, el hombre habló – Señor Nakahara, adelante.

El muchacho se levantó y Sakura le dio la tiza para que éste corrigiera en el ejercicio, pero cuando ella estuvo a punto de irse a su asiento el chico la tomó del hombro indicándole que se quedara un momento más, ella lo miró confusa pero no se movió de su lugar.

-Señor Miyake, ha dicho que el ejercicio de Kinomoto está errado, pero lamento decirle que lo he resuelto en mi cuaderno y el error es mínimo de hecho, el resultado no varía demasiado – Dijo el muchacho.

El hombre lo miró seriamente – ¿Está cuestionándome, señor Nakahara?

-Para nada, señor – Dijo él empezando a borrar una parte del ejercicio hecho por Sakura – Si se fija Kinomoto solo restó cuando en realidad tenía que sumar – Esto lo dijo con su calculadora en mano mientras garabateaba algunos números – Pero si se fija bien podrá notar que la diferencia fue de apenas dos dígitos, así que en teoría el ejercicio está correcto.

El hombre no dijo nada al momento, simplemente se quedó verificando el ejercicio que el muchacho acababa de corregir y luego habló – Si, veo que la Señorita Kinomoto no lo hizo del todo mal.

Syaoran pudo jurar que cuando Nakahara dijo aquello vio como éste le picaba el ojo coquetamente a Sakura, y ésta en respuesta le dio una tímida sonrisa, esto sin duda lo hizo sentir algo furioso empezando a apretar sus puños por debajo del pupitre, cosa que no pasó desapercibida para Eriol quien estaba a su lado mirándolo un tanto preocupado, sin embargo, no dijo nada.

-Con su debido respeto señor Miyake, creo que Sakura merece una disculpa de su parte – Dijo Nakahara dándole una sonrisa a la chica.

- ¿quién demonios se cree este idiota que es para llamarla por su nombre sin consultárselo antes y para colmo darle todas esas sonrisas y picarle el ojo? – Syaoran fulminaba a Nakahara con la mirada, por suerte este no se fijó en aquello por dos razones; el joven chino estaba al final de la fila y, porque se encontraba muy ocupado mirando a Sakura.

-Sí, tiene razón Nakahara – Dijo el hombre relajando sus facciones y girándose hacia donde estaba Sakura – Disculpe mi comportamiento señorita Kinomoto, admito que me ha dejado impresionado con su mejoría.

Sakura sonrió amablemente – No tiene de que preocuparse, profesor Miyake.

-Y discúlpeme usted también, señor Nakahara – Dijo el hombre dirigiéndose al chico – Es todo un caballero al defender así a su compañera.

-De hecho, no es molestia hacerlo – Dijo Nakahara volviendo a picarle en ojo a Sakura, gesto que no pasó desapercibido para nadie en el salón de clases.

-Bien, vuelvan a sus asientos, continuaremos con la clase – Ordenó el señor Miyake.

Para suerte de Syaoran, Sakura y Nakahara se encontraban sentados en lados opuestos del salón, sin embargo, cuando ella pasó frente a sus amigas éstas empezaron a darle sonrisas y hacer esos ruidos extraños de emoción que hacen las chicas cuando se trata de un chico que les gusta, aquello sin duda solo aumentó la racha de celos por la que estaba pasando Syaoran.

Sakura se sentó en su pupitre recibiendo una pequeña sonrisa por parte de Tomoyo, sin embargo, sintió la mirada de alguien a sus espaldas, por lo que se giró para encontrar a Syaoran con el ceño bastante fruncido. Ella le habló en voz baja – ¿Qué pasó?

Él soltó un bufido – ¿Es que acaso ese idiota de Nakahara no tiene un poco de decencia al coquetearte frente al profesor y a todo el salón?

-No le digas idiota – Soltó Sakura un poco molesta por su actitud – ¿Por qué estás tan enojado con él? Solo corrigió el ejercicio.

-Y aprovechó el momento para dedicarte sonrisas y picarte el ojo, no sabía que era parte del ejercicio.

-Vale, no tienes por qué ser un idiota – Dijo ella en susurro – Solo estaba siendo amable.

-Sí, como no – Dijo él girando los ojos.

- ¿Por qué te molesta tanto? – Preguntó Sakura enojada de la actitud de Syaoran.

Sin embargo, la respuesta de él no se hizo escuchar ya que el señor Miyake se dirigió hacia ellos – Señor Li y señorita Kinomoto ¿sucede algo que quieran compartir con el resto de la clase?

-No profesor, disculpe – Se apresuró a decir Sakura – Solo me pedía un borrador.

-Sí, disculpe señor – Siguió Syaoran.

El hombre los miró una última vez antes de voltearse al pizarrón y seguir escribiendo. Sakura miró a Syaoran con molestia – Solo olvidémoslo ¿sí?

Él resopló antes de contestar en voz casi audible – Si, porque somos unos expertos en eso.

Sakura había entendido a la perfección cada palabra y estaba segura de que tenía doble sentido, estaba haciendo referencia a lo que ella dijo en aquella ocasión sobre el beso y le había dolido un poco. Ella se volteó para tratar de concentrarse en lo que quedaba de clase sin pensar en esas palabras de Syaoran, sin embargo, fue inútil.

oOo

-Creo que hoy fue tu día de suerte en matemáticas – Dijo Tomoyo recogiendo sus cosas – Sabía que algún día las entenderías.

Sakura sonrío – Yo la verdad había perdido la esperanza desde la primaria, pero veo que no todo estaba perdido.

-Sí – Respondió Tomoyo – Supongo que te veré mañana.

-Lamento no poder acompañarte a elegir ese vestido para tu cena con Eriol – Dijo Sakura – No recordaba que tenía servicio hoy después de clases.

-Ya habrá más vestidos que escoger – Respondió Tomoyo – Creo que tú tienes cosas más importantes de que preocuparte.

Sakura la miró confusa y la chica con ojos amatista volvió a hablar – Vi que tú y Syaoran discutieron en matemáticas.

Sakura miró al suelo – Se enojó porque Nakahara me sonrió y me picó el ojo en matemáticas ¿acaso parecía que me estaba coqueteando?

Tomoyo se mordió el labio nerviosa – La verdad es que fueron muy evidentes todos sus gestos.

-De igual forma, no debería enojarse conmigo por eso – Saltó ella – No puedo controlar que los chicos coqueteen conmigo, cuando o donde lo hacen.

-En eso tienes razón – Dijo Tomoyo – Pero creo que Syaoran odia la simple idea de cualquier chico cortejándote.

Sakura suspiró fastidiada – Ya hasta se parece a Touya, quien lo diría.

Tomoyo le dio una sonrisa amable para luego despedirse de ella, cuando lo hizo Sakura miró el salón casi vacío en su totalidad. Para su suerte – aunque no estaba segura si era buena o mala – el servicio siempre le tocaba con Syaoran por sus apellidos, sin embargo, en ese día deseaba incluso que le tocara solo a ella.

Syaoran había salido un momento al baño antes de comenzar con el servicio, por lo que Sakura se dispuso a empezar a borrar el pizarrón, sin embargo, no se dio cuenta cuando Nakahara se acercó a ella tomándola por sorpresa.

-Kinomoto – Dijo él con una sonrisa – Ehm ¿puedo llamarte Sakura?

Ella le dio una sonrisa amable – Claro, Nakahara.

-Llámame Shin – pidió él.

-Shin – Dijo la chica – Gracias por lo que hiciste por mí en matemáticas, la verdad es que esa clase se me da muy mal y que haya hecho el ejercicio casi bien fue como un milagro.

-No fue problema, además alguien debía enseñarle al señor Miyake que todos cometemos errores, y que no es razón para avergonzarte frente a toda la clase.

Sakura se sonrojó un poco – Eres muy amable.

Shin le sonrió – Entonces ¿qué dices sobre salir conmigo alguna vez?

Sakura no esperaba aquella pregunta, ella no tenía novio, pero no pudo evitar pensar en Syaoran cuando le hizo aquella pregunta. No sabía que contestar al respecto, y para su suerte, en ese momento el joven chino entró al salón para mirar duramente a Shin y luego a ella, y posteriormente dirigirse a guardar algunas cosas.

Ella lo miró furiosa y luego fijó su mirada en el chico que tenía en frente – Me encantaría salir contigo, Shin.

Él sonrió satisfecho – Genial, sabes ahora me tengo que ir, pero podemos hablar mañana a ver si podemos ir al cine o a comer algo juntos ¿qué dices?

-Suena genial.

-Entonces, nos vemos mañana Sakura – Respondió él dándole un corto beso en la mejilla.

Sakura no esperaba aquel gesto, la verdad es que la descolocó un poco pero no quiso ser grosera – Adiós Shin.

El chico se dispuso a salir del salón y le hizo un gesto con la cabeza a Syaoran en señal de despedida, él había estado viendo de reojo toda aquella escena y sus celos solo habían ido en aumento considerablemente.

Él y Sakura se miraron sin decirse nada, Syaoran sabía que no estaba en posición de reclamar nada, ella podía salir con quien quisiera, y aunque le haya dolido ver como Nakahara la miraba, no podía interferir, por lo que ambos decidieron hacer el servicio en total silencio haciendo que nada había pasado, al parecer las discusiones por ese tipo de cosas ya no tenían lugar en su relación.

El tiempo que estuvieron silenciosamente haciendo el servicio pasó algo lento debido a todo el trabajo que tenían, y también porque no se dirigían la palabra o alguna mirada, era como si no se conocieran en lo absoluto, y aunque no lo admitieran en voz alta, aquello los estaba matando a ambos.

Las tareas del servicio estaban llegando a su fin, por lo que solo quedaba llevar un par de libros a la biblioteca y escribir la bitácora. Sakura se acercó a Syaoran quien se encontraba arreglando el último pupitre.

-Si quieres puedo ocuparme de los libros de la biblioteca – Dijo ella un poco incómoda por lo que había pasado hace rato.

Syaoran no discutió – Está bien, me encargaré de escribir la bitácora y luego me iré a detención.

Sakura por un momento había olvidado que Syaoran aún cumplía con la detención que le habían puesto por su pelea con Hiro – la pelea que tuvo por defenderme – se recordó a si misma para luego sentirse mal por su comportamiento últimamente con él, sin embargo, no dijo nada más, simplemente tomó los libros y salió del salón con camino hacia la biblioteca.

Syaoran se dispuso a sentarse un momento, no tenía prisa por escribir la bitácora de todas formas, pasaría toda la tarde en detención, por lo que decidió tomarse un tiempo para repasar en su cabeza todo lo que había pasado ese día y reprenderse a sí mismo por sus estúpidos celos – Las cosas solo van de mal en peor –.

Él se quedó un rato pensativo con la cabeza en el pupitre hasta que se dispuso a escribir por fin la bitácora. Escuchó como la puerta se abría, sin embargo, no era Sakura quien había regresado.

- ¿Hayashi?

La chica sonrió acercándose a él – Sabes que puedes llamarme Ayami.

Ayami Hayashi era una chica del otro salón que también estaba en el equipo de porristas, era la mejor amiga Saya, y hacia un año Syaoran salió con ella una vez al cine, sin embargo, había sido solo una más en su lista de chicas que tuvo en su "fase de promiscuo" como decía Sakura, no había significado nada para él.

Syaoran rodó los ojos con fastidio – ¿Se te ofrece algo?

-Sólo me quedé un poco más tarde para pasar a verte, pero estaba esperando que Kinomoto se fuera – Dijo ella sentándose encima del pupitre de él.

Syaoran pudo ver sus intenciones y no tenía ganas ni tiempo para tratar con una chica molesta – Solo dime que quieres y vete de una vez, tengo detención.

-Oh, chico malo – Dijo ella sonriendo – Bueno digamos que estaba pensando en que podríamos aprovechar que no hay nadie en este lugar, y rememorar nuestra cita de hace un año ¿recuerdas?

Syaoran intentaba terminar de escribir la bitácora sin hacerle caso a la chica, sin embargo, decidió dejarle claro que no estaba interesado – Solo fue una cita, no creo que funcionemos juntos.

-A mí me parecía que si teníamos mucha química en ese entonces – Insistió ella tomando la barbilla de Syaoran obligándolo a mirarla.

Él la miró con el ceño fruncido, pero Ayami volvió a hablar – Me encanta cuando me miras de esa manera. No te hagas rogar Li Syaoran, sé de buena fuente que ni siquiera estás saliendo con alguien.

-Y tampoco quiero hacerlo – Refutó él mirándola con enojo mientras ella peinaba con una mano su espeso cabello negro.

Ayami le dio una sonrisa coqueta – Sé qué quieres esto tanto como yo.

Y sin previo aviso lo tomó de la corbata y juntó sus labios con los de ella en un forzado beso, Syaoran intentaba zafarse de ella, pero tampoco quería ser brusco, empujarla y que formara un drama que lo metiera en más problemas. Además, ella sujetaba fuertemente su corbata para que él no fuese capaz de separar sus labios de los de ella.

Syaoran casi pudo quitar la mano de Ayami de su corbata cuando se escuchó la puerta del salón abrirse de golpe haciéndolos separarse a ambos y mirar a Sakura parada en la puerta, aparentemente sin palabras ante lo que acababa de ver.

Syaoran iba a decir algo, pero Sakura se le adelantó – Disculpen la interrupción – Y sin más cerró la puerta y prácticamente corrió a lo largo del pasillo.

Ayami lo miró de nuevo – Hay personas que verdaderamente no tienen modales y no tocan la puerta ¿lo puedes creer?

Sin embargo, Syaoran no escuchaba, simplemente se la quitó de encima lo más bruscamente que pudo y salió disparado por el pasillo tratando de saber hacia dónde había ido Sakura, para su desgracia, solo pudo llegar hasta la entrada ya que no lo dejarían irse hasta cumplir con su castigo, por lo que no vería a Sakura hasta que fuese a casa esa noche y a lo mejor hiciera lo posible por no hablarle.

Syaoran apretó los puños – ¿Acaso habrá un jodido día en el que no le ponga más mierda a nuestra situación? –.

oOo

N/A: Hola mis queridos lectores y lectoras, espero que hayan tenido un gran fin de semana. Bueno por aquí les dejo este capítulo por el que seguramente querrán matarme jajaja, entiéndame, me encanta el drama y sé que a ustedes también. Muchas gracias por todos los comentarios y visitas que ha recibido la historia en los últimos capítulos, de verdad me inspiran a seguir escribiendo y espero que sigan así, me encanta leerlos, sus reacciones son fantásticas;) Sin más que decir, nos leemos el jueves en el próximo capítulo. Cuídense!

PD: ¿Entre mis lectores hay algún fan de Miraculous Ladybug? Si hay alguno díganme en los comentarios si ya vio los capítulos nuevos de la 2da temporada… También soy parte de ese fandom y me encantaría hablar sobre eso. Ahora sí, bye.