Hola a todos, y buen inicio -tedioso- de semana u.u Bueno, como dije.

Hoy que es lunes, bueno al menos en mi país si es xD les tengo la segunda parte del fic.

Shingeki no kyojin no me pertenece fue escrito e ilustrado por el único y autentico….Hajime Isayama. Simplemente el fic salió de mi imaginación retorcida :333 Aunque si me perteneciera, Ereri sería más que real (Hard,hard, hard xDDD), Mikasa se quedaría con Annie, aunque aún la pusiera de la hermana adoptiva- ya no tan excesivamente- sobreprotectora de Eren. Ah.

Ahora espero que lo ¡Disfruten! :33

Los rayos del sol se colaban por entre las rejas o de lo que al menos pretendía ser una ventana. Eren se levantó abatido, no había sido consciente en ese momento, pero luego cayó en la cuenta de que había ignorado el llamado del Sargento y estaba seguro de que por eso obtendría un castigo. Y conociendo al sargento, seguro le hace limpiar todo, hasta el establo. Y el establo está técnicamente lleno de tierra y suciedad. El joven suspiro pensando en más tipos de castigos. Pero poniendo todo de él y la poca voluntad que le quedaba, se levantó y fue en busca del sargento. Para al menos pedirle disculpas por lo sucedido, aunque no estaba muy seguro de que responderle si le preguntaba la razón de su estupidez al ignorar a un superior.

Caminaba perdido en sus pensamientos, contando cada paso que daba, cada respiración que soltaba y el número de polvos que alcanzaba a ver. Los cuales eran inexistentes, por lo que no tuvo mucho con lo que distraerse. Estaba empezando a sentir los nervios invadiéndolo nuevamente, y no eran los típicos nervios que se siente cuando vas a dar una prueba realmente muy importante. Eran el tipo de nervios que hacían que tu corazón latiera más rápido, que tu cara empezara a calentarse, tus manos te empiecen a sudar y que viene incluido con la sensación de que lo que quiera que salga de tu boca vendrá con un tartamudeo inexplicablemente absurdo y frustrante.

Intentó volver a respirar, abriendo y cerrando las manos, dándose leves golpes en las mejillas y pensando en porque ese lugar debía ser tan caluroso, a pesar ser de tener la apariencia de un lugar oscuro y frío. Si apenas y la luz podía invadir ese largo pasillo, lleno de puertas y con esa baja silueta asomándose entre las sombras…Esa silueta que se acercaba más, a paso lento pero firme. Si, esa pequeña silueta.

Eren se quedó mirando a la sombra que empezaba a tomar forma y al verlo más claramente no pudo reprimir un grito ahogado. De verdad lo había asustado.

-Bu…buenos días Sarg…Sargento- El joven sentía que volvía a enrojecer y esta vez con más intensidad. ¿Maldición, que le estaba pasando?

-Oh, Eren. Eres tú- el sargento lo miró fijamente mientras fruncía el ceño-Y para que lo sepas, ya es tardes, no días. Te perdiste la comida, mocoso.

-¿Ya es tarde? ¿Comida?- Eren apartó los ojos del sargento para mirar por la ventana más cercana. Si, al parecer ya era tarde. Suspiro apesadumbrado – Está bien, no importa. Supongo que podré comer en la noche.

-Ajá- El más bajo lo miro atento- Ahora, ¿Qué haces por aquí? ¿Viniste por tu equipo?

-¿Mi equipo?- el más alto lo miro desconcertado, cuando recordó que el Sargento se lo había quitado, para revisar si hizo su…trabajo- ¡Ah! Mi… mi equipo. ¡Claro! Si, por eso vine, Sargento.

-Bien, está en mi habitación- El sargento empezó a caminar en dirección a su cuarto supuso Eren y lo siguió de cerca, aunque como siempre manteniendo una distancia prudencial.-Y por cierto, mocoso. No hiciste para nada bien tu trabajo. Es más parece que ni siquiera hiciste el menor esfuerzo por limpiarlo.

Eren asustado oír lo que le dijo el más bajo empezó a tartamudear respuestas intangibles. No supo cómo responder, como supuso antes, no había siquiera tocado las ventanas- Y-yo no…es decir, yo…yo si las limpiaba pero…entonces y-yo…-

Levi le lanzó una mirada seria y se detuvo tan abruptamente, que el joven casi choca con él. Eren miró a Levi, pensando en una estrategia de escape. Seguro, lo matara ahí mismo y lo haría tan lentamente para que sienta hasta el mínimo detalle de dolor. Y usaría su cuerpo como ejemplo para aquellos soldados que se atrevan a desobedecer a un superior, y más aún si se trataba del Sargento.

Aun así el golpe nunca llegó y eso sorprendió de sobremanera al joven que tenía los ojos cerrados fuertemente. Abrió un ojo lentamente, pero el sargento ya no estaba. Abrió ambos y empezó a buscarlo con la mirada.

-¿Sargento?- lo empezó a llamar, hasta que dio con su voz llamándole.-No lo veo. ¿En dónde está?

-Aquí mocoso, ¿Es que acaso estas ciego?

Eren se sobresaltó y se apartó. No tenía ni la menor idea de en qué momento el sargento llegó a estar detrás suyo.-Sargento, ¿Cuando llegó ahí?- El más bajo bufo molesto, lanzándole una mirada fría.

-Te llamaba, pero tenías los ojos fuertemente cerrados- el más joven lo miro consternado.

-Es que creí que… creí que me golpearía- clavó la mirada en el suelo.

-A la próxima no dudaré, mocoso- Eren lo miro asustado pero asintió.

-Está bien. Y-yo lo siento Sargento. La próxima vez haré el doble de bien la limpieza diaria.

-Más te vale, Eren- luego de lanzarle una última mirada asesina, se giró y entró en una habitación. El joven lo miro titubeando pero siguió al sargento con paso inseguro.

-¿Esta es su habitación?- preguntó el joven dando una ojeada a su alrededor.

-No, es solo que me dio unas malditas ganas de entrar a un cuarto ajeno y limpiar.-Eren paró en seco, mirando a la espalda del más bajo. No tendría por qué sorprenderse, conociendo al Sargento, seguro también tenía sus ataques nerviosos de limpieza. El castaño dejó de seguirlo y se percató de que el cuarto no parecía necesitar limpieza, estaba pulcramente ordenado, limpio y brillante. El Sargento pareció darse cuenta de que el joven dejó de seguirlo y se dio la vuelta con un gesto de molestia.- ¿Es en serio Eren? No puedo creer que no logres identificar el sarcasmo.

-¿Sarcasmo?-Eren lo miró sin entender, intentando reaccionar a lo que dijo su superior. Era muy raro, parece como si estar cerca de Levi, no solo lo hiciera ponerse nervioso, si no también no le permitiera a su cerebro formas ideas coherentes.- ¿Estaba bromeando?- Levi soltó un largo suspiro.

-Solo sigue Eren, olvida lo que dije.- Y dicho eso se acercó a su armario y saco su equipo tridimensional, que parecía más limpio que antes, hasta parecía brillar mas.-Ten y límpialo más diariamente. Estaba asqueroso.

-¡Ah! ¡Gracias Sargento! Lo limpiaré más adecuadamente- Eren volvió a sentir ese inquietante calor inundando su cuerpo. No sabía el porqué, pero el hecho de que el Sargento haya limpiado su equipo lo puso feliz. El solo hecho de pensar que lo estuvo limpiando, y tal vez en esos momentos pensando en él, hizo que su humor mejorara de una manera alarmante. ¿Cómo un gesto tan pequeño puede ponerte de ese humor de un momento a otro?

-No tienes por qué agradecer, mocoso.-El Sargento se sentó en la silla cerca de su escritorio, cruzando sus brazos y sus piernas, mirándolo fijamente como esperando por un explicación. Una explicación que ni el mismo Eren podía dar, estaba seguro de que se lo preguntaría e intento pensar en alguna excusa creíble. Pero nada se le había ocurrido. Era realmente frustrante.

-¿Q-que…que pasa Sargento?-Miró el escritorio intentando hacerse el desentendido, ese escritorio tan excesivamente ordenado, incluso le pareció aterrador como alguien puede ordenar y limpiar de esa forma tan impulsiva.

-Escucha, mocoso. Aquí los dos sabemos de lo que estoy hablan…-

-¡Lo siento por ignorarlo, cuando usted me llamó, Sargento!-El joven intentó no parecer muy tenso al decirlo. Tenía que desviar como sea la conversación. No podía, temía el tener que hablar con el Sargento de la culpa que lo carcomía al recordar como sus compañeros habían muerto, por esa mala decisión.

-¡No estoy hablando de eso Eren!- Levi se levantó abruptamente y se acercó Eren con un semblante molesto y amenazante.-Hoy en la mañana, no te veías bien. Y he notado que has estado así desde...-el más bajo dejó de hablar, al ver a Eren. Ya no, el más joven estaba cansado de tener que soportar toda esa culpa, toda esa tristeza e ira que lo inundaban cuando más solo estaba. Cerró los ojos fuertemente sintiendo cada una de las lágrimas descender por sus mejillas, ya no tenía fuerza para detenerlas. Los sollozos no tardaron en llegar, cada vez más altos y afligidos. Se sentía débil e impotente. Por su propia culpa, llegó a perder a muchas personas, por no ser más fuerte. No…Más bien por tener la capacidad de acabar con todo y ni siquiera así poder hacerlo. Cayó de rodillas, tapando su rostro con el dorso de su mano. Se rompió frente a la persona que menos quería que lo viera así.

-Lo… Lo siento. Yo…ya no podía. Nunca quise que pasara eso, le quité su escuadrón en un momento…Yo de verdad…de v-verdad lo lamento, Sargento. -Tenía la mirada gacha, los sollozos sacudían su cuerpo, ya no sabía que más decir. Y lo peor de todo era que estaba seguro de que el Sargento lo odiaba. Que lo ha odiado todo este tiempo e intentaba aparentarlo…El solo hecho de pensarlo hizo que algo dentro de él se revolviera, sintió dolor en lo más profundo de su pecho.

-Oye Eren- el joven sintió como una mano se posaba sobre su hombro, alzó la mirada inseguro y la posó en los ojos del Sargento. ¿Desde cuándo esos ojos le parecían tan fríamente lindos?-Ya te lo dije Eren, no es tu culpa. Tu no tenías la certeza de lo que iba a pasar, ni de las consecuencias. Ahora sucedió, no puedes volver el tiempo atrás por más que lo desees, lo único que puedes hacer ahora, es vivir el presente y dejar de lamentarte por los muertos.

-Sargento Rivaille, yo…-No supo de dónde sacó tanto coraje para acercarse más al rostro del sargento, que lo miraba sin inmutarse.-Prometo que viviré. Y no descansaré hasta que todos los titanes hayan desaparecido. No descansaré hasta ver este mundo libre de ellos. No lo haré.-Estaba tan cerca, que con un solo movimiento podría besarlo. Eren sentía que estaba enloqueciendo, algo en el quemaba. Sentía descargas en la piel que llegaban hasta su pecho y lo hacía sentirse cálido. Se empezó a acercar más, y solo miraba esos labios ajenos, que parecían estar diciéndole algo. Algo que Eren no alcanzaba a escuchar. Sus oídos zumbaban y solo escuchaba su propia respiración levemente alterada. En un segundo todo se volvió borroso y no podía enfocar absolutamente nada a su alrededor. Sus oídos escucharon algo diferente a la voz del sargento, quien también desapareció de su vista.

"Eren" Eren alcanzó a escuchar un susurro, tan leve y lejano. Intento voltear hacia la voz, pero su cuerpo se sentía entumecido y pesado. Aun así esa voz lo seguía, lo amarraba y lo acercaba ¿Porque esa voz se le hacía tan familiar?

"¡Eren! Mira lo que encontré, a tu mamá le gustan estas flores"

"Le gustan los arreglos que haces con ellas"

"Pues haré un arreglo muy bonito con estas flores, también haré unas para ti, Eren"

Esa voz…

"No te molestes, a mí no me gustan las flores."

"Si te gustan, solo que odias decir que algo así de cursi te gusta"

"¡No es así!"

"Si, lo es. Deja de negarlo"

"¡Cállate! Por eso solo salgo con Armin en las tardes"

"Sé que me quieres Eren y también a las flores"

Esa voz era de…

"Basta, Mel"

"Ay, que terco Eren… ¡Eren!"

-¡EREN!-Eren abrió los ojos sorprendido, sintiendo algo suave debajo, empezó a bajar la mirada, encontrándose con el semblante afilado y molesto de parte del Sargento.- ¿Qué crees que estás haciendo mocoso?

-Yo…-El joven (muy asustado) cayó en la cuenta de la incómoda posición en la que se encontraba. Estaba encima del Sargento, con el rostro muy cerca del otro y sosteniendo las manos ajenas sobre el suelo, impidiendo que el más bajo se mueva. Si, ahora estaba más que seguro de que tendría problemas.- ¡Lo siento! No era consciente de lo que hacía, Sargento.- se levantó rápidamente, intentando recuperar el equilibrio y acomodándose sutilmente la ropa. Extendió titubeante su mano al Sargento, para ayudarlo a levantarse, pero este la apartó y se levantó con su gracia tan característica.

-Para tu suerte, el piso estaba limpio, Mocoso.- el más bajo se acomodó el pañuelo que llevaba sobre el cuello, para luego acercarse y tomar al más joven por el cuello de su camisa.- Y por cierto, por si no lo sabes mocoso impertinente. Mi nombre es Levi.-Eren lo miró sin entender, él sabía perfectamente que ese era el nombre del Sargento.-…No Mel.

Y dicho eso, salió a paso firme sin dirigirle una última mirada. Al escuchar como la puerta se cerraba, el castaño pensó que lo mejor sería salir de ese cuarto, antes de que el pelinegro volviera y esta vez sí lo golpeara por quedarse parado en el cuarto de un Superior, pero a pesar de eso, Eren no pudo moverse, solo se quedó mirando al vació, pensando.

"Mel" hacía tiempo que no recordaba a esa niña de brillantes ojos verdes, sonrisa sincera y cabello de brillantes matices dorados.

O/O

Bueeeeno, con esto termina el segundo cap. Ah :333
Espero que les haya gustado, y daré todo de mí para subir el siguiente en la semana.

Y con esto, me despido. Los ama…

••Erevi Tetsu••