Syaoran caminaba como si hubiese sido sentenciado a muerte ese mismo día, la verdad es que no había podido borrar de su cabeza la imagen de Sakura parada en la puerta pensando que él estaba correspondiendo a los besos de esa chica.

Había pasado toda su hora en detención con un sentimiento horrible en el estómago y con la cabeza dándole vueltas, ni siquiera había estado de ánimos para darle miradas amenazadoras a Hiro Tanaka por lo que le había hecho a Sakura, porque incluso eso que había pasado se sentía peor que lo que aquel tipo le hizo a la chica.

Syaoran logró llegar a su casa para encontrar que Fujitaka y su madre habían llegado temprano del trabajo en esa ocasión, al entrar pudo percibir el olor de la cena, la verdad es que esa noche era su turno de prepararla, pero cuando sus padres llegaban antes que ellos a la casa decidían sorprenderlos con alguno de sus platillos favoritos, y en aquella ocasión cocinaba Fujitaka.

-Hola – Dijo Syaoran captando la atención de los dos adultos.

-Hola hijo – Contestó Ieran acercándose para besar la mejilla de su hijo como solía hacerlo desde que era un niño.

Él la miró desaprobatoriamente – Madre ya tengo 18 años, estoy grande para eso.

-Nunca serás suficientemente grande para uno de mis besos, Xiao Lang – Dijo la mujer – Sigues siendo mi pequeño niño que adoraba las artes marciales y los libros de magia antigua.

Syaoran se sonrojó un poco al escuchar a su madre hablando así de él, de verdad que cuando era pequeño se la pasaba leyendo mucho esos viejos libros.

-Hola Syaoran – Respondió Fujitaka desde la cocina – ¿Sakura viene contigo?

Syaoran lo miró confuso – ¿Ella no está aquí?

-No – Respondió el hombre.

-Cuando no la vimos aquí creímos que iba a esperar que salieras de detención para luego venir a casa – Dijo Ieran un poco preocupada.

-Creí que tenían servicio hoy juntos – Dijo Fujitaka empezando a preocuparse.

Syaoran entonces entendió aquello, por lo que decidió actuar con rapidez – Si hicimos el servicio hoy, pero había olvidado que me dijo que pasaría a buscar algo en la casa de Tomoyo, quizás aún está con ella o debe venir en camino.

-Oh, entonces no hay de qué preocuparse – Respondió Fujitaka volviendo a la cocina.

Sin embargo, Ieran miró un inquisitivamente a su hijo, pero antes de que pudiera decir algo éste habló – Oh, acabo de recordar que Eriol se quedó con mi libro de historia y tengo tarea. Iré a por él, no me esperen para cenar – Dijo Syaoran poniéndose de nuevo los zapatos para salir.

-Ten cuidado, Xiao Lang – Dijo su madre no muy convencida – No vuelvas muy tarde.

-Si madre, no te preocupes – Respondió él saliendo de la casa.

Syaoran salió prácticamente disparado de su casa para empezar a buscar a Sakura por todos lados, era obvio que ella no había querido ir a casa para evitar que ambos estuvieran solos y se vieran en la obligación de hablar de lo que había pasado con Ayami, pero a Syaoran no le importaba el tema en ese momento, solo le importaba encontrarla antes de que anocheciera.

-Demonios, esto es mi culpa. Debí saber que esa tonta de Hayashi solo me buscaba para eso, y fui aún más tonto al no detenerla y bajarla de la mesa cuando tuve la oportunidad – se reprendía a si mismo mientras paseaba por los alrededores buscando a la chica.

Se sentía frustrado debido a que la relación ya estaba lo suficientemente tensa con lo del beso, para que vinieran Hayashi y Nakahara a empeorarlo todo con sus coqueteos, Syaoran incluso sentía que el mundo estaba conspirando en su contra para poner cada vez peor las cosas con Sakura. Jamás quiso que todo aquello se tornara así – Solo la quiero de vuelta, nuestra antigua relación – se decía a si mismo caminando por las calles cercanas a la escuela.

Tuvo las intenciones de llamar a Tomoyo o a Eriol, pero recordó que ninguno de ellos estaba en la escuela cuando pasó aquello, y tampoco quería preocuparlos por algo así, ya que, aunque no lo admitiera en voz alta, Sakura estaba escondiéndose de él y eso lo mataba.

-Piensa como Sakura – se decía a si mismo mientras miraba a su alrededor, estaba anocheciendo y se estaba quedando sin muchas opciones – Si estuvieras enojada, triste o como sea que se sienta en este momento ¿a dónde iría? – pasaba su mano por su cabello en señal de preocupación y respiraba agitadamente por el temor y el ajetreo de haber corrido tantas calles desde hace rato.

Al mirar a su alrededor pudo ver que se encontraba en una de las calles que recorría para llegar hasta su casa cuando estaba en la primaria, y sonrió nostálgicamente al recordar la primera vez que pasó por ahí con Sakura, se llevaban terrible y ella intentaba arreglarlo disuadiéndolo para llevarlo al parque del Rey Pingüino.

Y como si un balón lo hubiese golpeado lo tuvo – ¡El parque del Rey Pingüino! – pensó él recorriendo esa misma calle por la que caminó con Sakura tantas veces cuando eran niños y que usualmente no frecuentaban porque tenían otros intereses, pero que, sin embargo, traía buenos recuerdos.

Syaoran vio a lo lejos al Rey Pingüino y se apresuró, ya era de noche y todo estaba iluminado por las lámparas de la calle y las luces de colores con las que estaba adornado el parque, el lugar se encontraba desierto por ser de noche, sin embargo, pudo ver la figura de una persona sentada de espaldas a él y meciéndose lentamente en los columpios, y no tuvo que indagar mucho para sentirse tranquilo, sabía que se trataba de ella.

Él se acercó silenciosamente, no estaba muy seguro de cómo hacer aquello, por lo que simplemente se sentó a su lado sobresaltándola – Syaoran.

El aludido vio su rostro el cual estaba un poco hinchado y tenía las vagas marcas de lágrimas en sus mejillas. Sakura al darse cuenta de su presencia intentó limpiarse un poco, pero fue inútil, por lo que desvió la mirada hacia el suelo.

-Nos tenías preocupados – Dijo él duramente – Tuve que decir que estabas buscando algo en casa de Tomoyo para que tu padre y mi madre no salieran a buscarte desesperados.

Sakura seguía mirando el suelo y limpiando otra lágrima – Lo siento, solo quería estar sola un rato.

Syaoran pudo fijarse de ello por lo que buscó entre sus bolsillos hasta encontrar el pañuelo azul que llevaba consigo a todos lados, se lo extendió a Sakura. Ella lo miró indecisa, hasta que optó por tomarlo y limpiar su cara.

- ¿Por qué no volviste a casa? – Dijo él luego de un rato de silencio.

-Ya te lo dije, quería estar sola.

-Es mentira – Respondió Syaoran buscando sus ojos – Es porque no querías verme ¿cierto?

Sakura esta vez sí lo miró, la verdad es que había sido muy obvia en la escuela por lo que no había que ser un genio para adivinarlo. En respuesta subió sus hombros – Me conoces muy bien.

-Siento que no lo hago – Dijo él apretando sus puños – Porque sigo lastimándote.

Sakura sonrió ladeadamente y acarició levemente la mejilla de él – Syaoran sé que no lo haces a propósito, son solo cosas que pasan.

-No quería que vieras eso – Dijo el chico sin dejar de mirarla a los ojos – Estaba tratando de deshacerme de ella y de la nada me besó.

-No, Syaoran – Respondió ella seriamente – Yo ni siquiera debería enojarme por esto, al fin y al cabo, solo soy tu hermana, tú puedes salir con la chica que quieras y yo debería sentirme feliz con eso.

-Al igual que si tú sales con cualquier chico no debería volverme loco de la forma en que lo hago, de hecho, debería alegrarme por ti, pero no lo hago – Contestó él – Ninguno de los dos lo hace.

-Pero eso está mal, ya hablamos sobre esto – Refutó ella – Syaoran no te preocupes por mí, siempre seré tu hermana y te apoyaré en todo.

-Y una mierda que somos solo hermanos – Dijo Syaoran sintiendo como si su corazón fuese a salir de su pecho – Sabes que nos hemos tratado más como amigos que como hermanos.

-Lo sé, amo nuestra relación por eso – Respondió Sakura sin saber a dónde los llevaría esa conversación – Y por eso mismo te digo que puedes salir con la chica que quieras.

Syaoran la miró intensamente sintiendo como su voz temblaba y su pecho apretaba con lo que estaba por decir – ¿Qué pasa si te digo que la chica que quiero es mi mejor amiga, vamos a la escuela juntos desde que somos niños, vive conmigo y, además está sentada aquí junto a mi ahora?

Sakura ni siquiera podía creer lo que estaba escuchando y tampoco tuvo tiempo de responder debido a que Syaoran juntó sus labios con los de ella empezando a besarla suavemente mientras ella acariciaba su mejilla como hace un rato y correspondía al beso.

Syaoran puso sus manos en los hombros de ella y con una mano acariciaba lentamente la zona de su cuello mientras sentía sus bocas abrirse y dándole paso a sus lenguas, sin embargo, cortaron el beso, y se quedaron con sus frentes pegadas respirando pausadamente, disfrutando de ese pequeño momento de felicidad.

Syaoran buscó sus ojos y susurró – ¿Vas a decirme que ese beso tampoco te gustó?

Ella sonrió avergonzada antes de hablar – Te mentí ese día, si me gustó y no he podido sacármelo de la cabeza desde entonces – Luego de esto hizo una pausa para mirarlo a los ojos fijamente – Me vuelves loca en todos los sentidos, Syaoran.

Él sonrió complacido – Demonios, estaba jodidamente asustado por esto, no sabía a ciencia cierta cómo te sentías con respecto a mí, pero yo no podía aguantarlo más.

-Me sentía igual de asustada – Admitió ella – Pero veo que fuimos unos tontos, porque estamos igual de locos el uno por el otro.

Él sonrió para darle un corto beso en los labios, sin embargo, ella volvió a bajar la mirada y de inmediato Syaoran le habló – ¿Qué sucede?

-Que aún estoy un poco asustada – Respondió Sakura poniendo una distancia prudente entre ellos – ¿Qué pasará con nosotros desde ahora?

Syaoran la miró un tanto confundido – Me gustas y te gusto, podemos estar juntos.

-Técnicamente somo hermanos, Syaoran – Dijo ella seriamente.

-Acabamos de admitir que nunca nos hemos visto como hermanos, solo somos dos extraños que por casualidad son familia – Dijo él tomando su mano entre la suya – Ni siquiera tenemos un vínculo sanguíneo o algo que nos una de esa manera.

-Más que el matrimonio de nuestros padres – Dijo ella apretando su mano con la de él – No quiero lastimarlos.

-Yo tampoco – Respondió él – Pero quiero estar contigo.

-Syaoran también quiero estar contigo – Contestó Sakura – Pero ponlo de esta manera ¿qué tal si no funciona?

- ¿Quieres terminar conmigo ya? Ni siquiera hemos empezado bien – Bromeó él.

-Syaoran estoy hablando en serio – Puntualizó ella – Si no funciona imagina como se sentirán ellos teniéndonos en casa a ambos, sufren mucho cuando peleamos, imagina si se enteran de que tenemos una relación que después no funciona.

Syaoran lo pensó por un momento apretando más su mano con la de ella – Tienes razón, pero me niego a dejarte ir cuando sé lo que sientes, y cuando por fin me gusta alguien de verdad.

Sakura se sonrojó al escuchar eso – Se me ocurre algo, es un poco loco y si todo sale bien nos meteremos en problemas, pero podría funcionar para nosotros.

Syaoran la miró un poco dudoso – ¿De qué se trata?

-Podemos intentarlo – Empezó ella – Hablo de ser una pareja, pero solo tú y yo sabremos que somos una pareja.

Entonces él entendió todo – ¿Quieres que salgamos en secreto?

-Ponlo de esta manera, si no funciona terminamos y quedaría entre tú y yo, no afectaríamos a nuestros padres; y si funciona y vemos que todo va bien para ti y para mí podemos decirles que estamos juntos y que en serio nos queremos, no sé cómo reaccionaran, pero es la opción más viable que veo ¿qué dices?

Syaoran suspiró y acercó su rostro de nuevo al de ella juntando sus frentes – Es un plan de locos, pero solo tengo algo que decir sobre él.

Ella lo miró dudosa, en su cabeza sonaba como un buen plan, no sabía que podría estar mal – ¿Qué cosa?

-Quiero que sepas que va a funcionar – Dijo él seriamente – Tal vez ahora no tenemos ni idea de a donde iremos con todo esto, pero prometo que haré lo imposible para que funcione, porque nunca me había importado alguien como lo haces tú.

Sakura sonrió y esta vez fue ella quien juntó sus labios con los de él por segunda vez en la noche. Sentía como Syaoran acariciaba con la lengua su labio inferior y luego la introducía en su boca para acariciarla con la suya y hacerla sentir como si estuviese en el paraíso.

Ella lo cortó, pero no separó su frente de la de él – Tampoco había sentido esto por nadie nunca, es algo nuevo y me gusta, y tal vez este plan sea una completa locura, pero creo que mientras estés conmigo podemos lograrlo.

Syaoran la miró feliz – Esa es mi chica.

Volvieron a besarse bajo la luna llena que adornaba el cielo aquella noche, sintiéndose completos de nuevo. Estaban asustado por lo que podría pasar, pero estaban aún más emocionados por descubrir cómo lo llevarían que el miedo quedó en segundo plano para ellos, y aquello parecía ser un buen comienzo.

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N/A: ¡Hola chicos! Aquí les traigo el nuevo capítulo, dejaré el drama por el momento, ya era hora de que estos dos tuvieran un poco de felicidad y sé que muchos de ustedes ansiaban con este momento, espero que les haya gustado, pero no crean que aquí acaba la historia, aun queda camino por recorrer, así que sigan leyendo y comentando. Muchos besos a todos, bye ;)