Hola, hola, ¡Hola! :33
Bueeeeno, aquí les traigo el tercer cap (Lo termine en la semana TuT) Ah. Y… pues Feliz Semana Santa(?) xD

Espero y lo disfruten :DD -Desaparece bailando "This love"-

O/O

Limpieza, recuerdos y una espantosa declaración.

-Jabonar, enjuagar, arriba, abajo, volver a restregar, de un lado a otro y secarlo.- Eren no sabía cómo podía ser posible que limpiar las ventanas fuera tan cansado y tedioso, había jurado que las había limpiado bien. Hasta que vino el sargento e hizo su revisión, eso fue todo. Ahora se encontraba cansado ¿Y cómo no estarlo? Ya las había limpiado como unas cinco veces, y no sabía dónde rayos seguían los residuos que según el Sargento son visibles hasta para un ciego. El no veía absolutamente nada, bueno si veía. Su reflejo, eso hacía que fuera más que obvio que estaba muy limpio. Suspiró. Y se miró más atentamente; se veía ligeramente despeinado y con unas imperceptibles sombras bajo los ojos, pero ahí estaban, hizo una mueca. No tenía un buen aspecto y sabía perfectamente la razón, con todo y detalles. Últimamente un hombre de unos ojos verde-oliva, baja estatura y de mirada seria y fría, invadía sin falta cada uno de sus sueños, y no simplemente eso. Lo atormentaba hasta cuando estaba despierto, aparecía sin permiso dentro de su mente, inconscientemente lo miraba cada vez que estaba cerca, y cuando estaba solo, el simple hecho de recordarlo hacía que automáticamente se dibujara una sonrisa tonta en sus labios. Era estúpido.

Suspiró dejando caer su frente contra la ventana, se sentía cansado tanto mental como físicamente, ya no tenía fuerzas ni siquiera para bajar. Otra vez se encontraba a una altura inquietante, aunque no le importaría caer. Al final se volvería a regenerar, como una lagartija. Recordó que eso le pareció asqueroso al Sargento. Seguro y también sentía asco de él.

Levantó la cabeza y la golpeó contra la ventana. Otra vez dirigiendo sus pensamientos al Sargento, así era todo el bendito día, todo lo que hacía lo relacionaba de alguna forma con el más bajo. Algo debía estar mal con él. Eren volvió a levantar la cabeza, para golpearla una vez más pero se detuvo cuando vio algo extraño. Más bien vio a alguien y no exactamente extraño, parado -dentro de la habitación donde limpiaba las ventanas- cruzado de brazos y con el ceño fruncido. Como siempre.

-¿Acaso no se cansaba de siempre estar así?

-¿De estar así como, mocoso?

-¿Eh? Ah no…no nada Sargento.-El joven se dio cuenta de que lo había dicho en voz alta. Que despistado podía llegar a ser a veces. Debería tener más cuidado.-Ah… ¡Bueno Días Sargento!

-No tienes que gritar tanto Eren.- El pelinegro lo miró molesto y abrió más la ventana. ¿A qué momento la había abierto? Pensó Eren perplejo.-Vamos entra, está empezando a oscurecer.

- ¿Enserio?- El joven volteó a ver y sí, efectivamente ya estaba oscureciendo; el cielo se estaba tornando de un matiz anaranjado oscuro, mientras fragmentos ya nublados por la noche se esparcían y consumían la poca luz que quedaba en el cielo. Al castaño siempre le pareció inquietante como esos colores pueden aparecer en el cielo. Aún así le gustaba.- Es hermoso- el castaño susurro sin pensarlo. Siempre le ha parecido hermoso como la tarde se va marchitando, es como si pidiera un respiro y la noche la ayudara a recomponerse, para el siguiente día. En donde el amanecer afloraría en toda su plenitud, alegrando el día a los demás, con su brillante luz. Sentía que también, el necesitaba un respiro.

-Hey Eren.

-¡Ah! ¿S-si?- había olvidado una vez más en donde se encontraba y con quién.

-No sabes cómo me alegra que el atardecer te parezca lo más lindo que has visto en tu vida. Pero no todos lo disfrutamos, peor aún, si estas congelándote porque tienes la maldita ventana abierta, mientras un idiota no para de decir estupideces. Es algo irritante.

Eren lo miró avergonzado mientras entraba con cuidado a la habitación, sin saber exactamente en donde pisar. -No es como que todos los días entraras por ventanas como si fuera lo más normal del mundo- intentó no pisar la base de la ventana, para no ensuciarla y que lo mandara a limpiar otra vez. No funcionó. Intentaba por todos los medios entrar sin ensuciar absolutamente nada, pero todo se volvía más difícil con el equipo. Se sostuvo por los extremos de la ventana e intento balancearse un poco. Mala idea.

Su cabeza chocó con la parte superior de la ventana, haciéndolo perder el control por un momento. Un momento en donde soltó su agarre y cayó al suelo de la habitación. Bueno, no específicamente al suelo. Más bien, encima del sargento, que por una milésima de segundo se vio sorprendido, para luego cambiar su semblante a uno molesto y por último a uno asesino, enojado e irritado.

-Tú, mocoso…

El castaño ni se inmuto por el tono sombrío del más bajo, no es como que le importara mucho si iba o no a ser asesinado, cuando lo tenía debajo de él, como tantas veces lo había soñado. Solo lo observaba, no podía apartar la mirada. Miraba su boca, que parecía estar lanzando una variedad de insultos. Sus ojos, de ese particular color verde-oliva que lo miraban furiosos, esa piel nívea con un aspecto tan suave. Eren sin poder resistirse, acarició una de las mejillas del pelinegro, mientras este lo miraba aún más furioso.

-¿¡Que crees que haces, mocoso!?-Levi intentó apartar la mano del joven con un manotazo, pero el castaño con su mano libre se lo impidió cogiendo ambas manos del sargento y llevándolas encima de su cabeza.- ¡Basta, Eren!

-N-no puedo Sargento- la mano que acariciaba la mejilla de Levi, empezó a descender, acariciando todo a su paso; su cuello, sus hombros, hasta llegar a su pecho y empezar a desabotonar la camisa, sin dejar de mirarlo. Sentía que su mano hormigueaba cuando tocaba la piel del más bajo. De repente, sintió que el Sargento dejó de forcejear y se sorprendió al escuchar la voz neutral y carente de emociones del pelinegro.

-¿De qué hablas, Eren?- El joven vio como Levi volvía a recomponer su semblante frío.- ¿Qué intentas hacer con todo este juego? ¿Tener placer por un rato? ¿Eso buscas?

-¿Qué?- Eren paró en seco mirándolo estupefacto, aflojando su agarre sobre las manos de Levi, quien al notar esto, empujó al castaño lejos de él.- Yo no… ¡Claro que yo no busco eso!

-¿Ah, no?- Levi se levantó y empezó a abotonar su camisa, mientras miraba a Eren, quien se encontraba arrodillado, mirando al suelo, con su flequillo cubriendo sus ojos, que se encontraban fuertemente cerrados.- Pues no parecía, el simple hecho de que busques una excusa tan barata, como caerte encima mío, dice bastante.

No podía creer lo que le había dicho el Sargento, él no era ningún joven calenturiento que busca hacer algo así con cualquiera. Aunque lo sabía, la culpa también recaía en él, no midió sus acciones, no se pudo controlar. Más que todo porque se trataba de la persona de quien estaba…enamorado. Si, enamorado. Irrazonable y tontamente enamorado. Jamás se había sentido así por alguien, al principio creyó que era admiración. Una fuerte y gran admiración hacia el Sargento, pero parece que últimamente esa "admiración" empezó a convertirse en algo más fuerte y profundo. Algo que no podía controlar.

-Es que yo…- ¿De verdad tenía las agallas para decirle lo que siente?

-¿Qué?- sentía la mirada penetrante del pelinegro sobre él, lo que solo lo hacía ponerse más nervioso. Alzó la mirada y la clavó directamente a los ojos olivas que aún lo miraban impasible.

-Yo…-cerró fuertemente sus manos, clavando sus propias uñas en su palma.- Yo lo amo Sargento.

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-…pero creo que estará mejor así - ¿Estará mejor así, que? Eren se encontraba recostado, no sabía exactamente en qué, pero era algo suave, supuso sería una almohada. Intentó levantarse, pero algo se lo impidió, más bien alguien.

-Si Mikasa lo sabe, seguramente nos matara a ambos.- ¿Armin? El castaño quería abrir los ojos, los sentía pesados, se sentía pesado. Cayó en la cuenta de lo cansado que estaba, así que mejor prefirió seguir recostado e intentar seguir la conversación.

-Nos matará a ambos y luego irá a matar a los hombres que lo golpearon.-

-Ah, lo sé-

-Deberíamos llevarlo a su casa y contarle a Carla lo que sucedió-

-Buena idea-

-Armin sostenlo de las piernas y yo lo sostendré de los brazos-

-Está bien, Mel.-

-Oye Armin, ¿sabes en donde está Eren? Lo vi hace… ¿Ese es Eren?...que… ¿¡QUE LE PASO A EREN!? ¡DÉNMELO! – "Si, sin duda Mikasa se escucha aterradora cuando está preocupada" El castaño se sintió sacudido por alguien, que supuso era Mikasa.- ¿Quien…Quien le hizo esto a Eren? Le haré sentir el doble de dolor. No, mejor dicho el triple…-

-Mi-mikasa, está bien. Pero primero hay que llevar a Eren a su casa y…-

-Lo haré Armin. Y en cuanto a ti Mel, deberías alejarte, no le hace bien a Eren que estés cerca. Solo le traerá problemas y más ahora que sabemos que…-

-¡Lo sé, Mikasa! Y lo haré, lo prometo. Tampoco quiero ver a Eren así-

-Eso espero, Mel.- el joven no lo recordaba, ¿porque? ¿Porque se fue Mel?-Tranquilo Eren, ya no permitiré que esos hombres te vuelvan a golpear. Y sé que Mel tampoco lo permitirá.-

"Mel"

-¿Eren?- alguien lo llamaba. Tanteó a su alrededor, estaba sin duda sobre una cama.- ¡Oye Eren! Vamos, despiertaaa. El mundo de los conscientes te llama.-

-¿Hanji-san?- empezó a abrir los ojos dejándolos en pequeñas rendijas, estaba demasiado claro para intentar abrirlas por completo…Estaba demasiado claro para ser su habitación-calabozo. ¿Por cuánto tiempo había estado durmiendo?-

-Si, si la misma.- La mujer se encontraba parada, viéndolo de forma excesiva y un poco maniática.- ¡Hola mi querido Eren! ¿Cómo te sientes?

-Bien, supongo.- apoyó los codos sobre la cama y se levantó ligeramente para ver a su alrededor. Miró desconcertado a su alrededor; estaba en la enfermería o más bien laboratorio de Hanji, pensar en eso le provocó un escalofrío. Esperó no haber sido objeto de los múltiples experimentos de la Sargento.- ¿P-porqué estoy aquí?

-Bueno, no sé muy bien la razón.- La sargento se sentó en el borde de la cama, mientras una sonrisa gigante se dibujaba en sus rostro.- Levilú, te trajo en sus brazos diciendo que te habías desmayado repentinamente, intenté sacarle más información por todos los medio pero él se negaba a decirme más. Me exigió que viera la razón por la que te habías desmayado tan súbitamente pero al final no encontré nada malo, solo tu ritmo cardíaco un poco acelerado. Le dije que te dejara descansar y que él se vaya a seguir con sus cosas. Ya sabes limpieza, pero se negó y dijo que va a esperar a que despiertes.- Terminó de hablar. Eren se quedó mirándola

¿Levilú?...Bien, eso era lo de menos. ¿Por qué se desmayó? El castaño solo recordaba haber estado hablado con el más bajo y fue cuando le dijo…Fue cuando le dijo lo que sentía. Empezó a enrojecer mientras recordaba cómo se lo había dicho, el rostro del sargento y luego como todo se había oscurecido en un segundo.

-¿Y…Y donde está el Sargento?- tragó con fuerza. Hanji-san le había dicho que el sargento se había negado a irse hasta que despertara. Pero no lo veía por ningún lado. Se sobresaltó al oír como la castaña empezó a reír tan inesperadamente.

-Ah Levicito se fue porque estaba celoso.- El castaño la miró sin comprender. ¿Celoso el sargento? ¿Por qué?

-¿Por qué dice que estaba celoso, Hanji-san?-

-Bueno, porque tu no parabas de susurrar "Mel, Mel, Meeel". Y al escuchar eso nuestro pequeño Levi, se levantó y se fue. No sin antes cerrar la puerta con toda su fuerza contenida.- Hanji paró de reír mientras se acercaba a Eren.- La rompió Eren, rompió el cerrojo…Pero ¿¡A quién le importa!? Tuve la oportunidad de ver a Levicito ¡Celoso! ¡Debería contarle a Irvin! Seguro y no se lo creerá…

Eren se desconectó de la conversación, o al menos de lo que pretendía ser una. ¿De verdad había puesto al Sargento celoso? Pero ¿Porque?... ¿Será que el más bajo también sentía algo por él? Aunque el castaño lo dudaba, el Sargento lo trataba igual que a los demás; le exigía cosas, lo mandaba a limpiar una o dos veces más, lo ha amenazado y ha sido golpeado por él. Reprimió un suspiro. No, es imposible que el Sargento sienta algo por él. Aunque…Eren recordó el último segundo antes de desmayarse. El rostro impasible del Sargento antes de decirle lo que sentía. Podía jurar que el pelinegro lo miró sorprendido y no solo eso. Su expresión había cambiado, es como si hubiera visto una parte vulnerable del Sargento. Como si hubiera derribado por un momento la máscara que lleva siempre el más bajo.

-…aunque dudo mucho que a ese titán le desagrade ese cuento, pareció gustarle cuando se lo leí. Aunque casi me devora, pero aun así no dejaba de sonreír de esa forma tan particular.- ¿En qué momento había cambiado tan drásticamente la conversación? Hanji tenía los ojos brillantes que siempre tenía cuando hablaba de titanes.

-Hanji-san…me gustaría seguir escuchándola pero tengo que buscar al Sargento y…-

-¿A Levilú?- sus ojos empezaron a brillar más, pero de una forma diferente, parecía más maniática, lo que asustó a Eren.- ¡Claro Eren! Ve con tu amado y has que deje de estar celosito. Si sabes a lo que me refiero.- Eren rió nervioso, mientras se levantaba. A veces Hanji podía llegar a fantasear y no de manera sana.

-¡S-si!- salió a paso rápido en busca de lo que según Hanji era su amado. El castaño sonrió pensando en lo feliz que sería de que fuera así. De que el Sargento corresponda a sus sentimientos.

Al encontrarse en el pasillo escuchó la voz de Hanji y no pudo evitar enrojecer.

-¡Ereeeeen! ¡No olvides contarme los detalles de su apasionado encuentro!

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Eren corrió en busca del Sargento, pero no lo encontraba y empezaba a ahogarse en su propia frustración. Así que optó por volver a su habitación, aun con los nervios a flor de piel. ¿Por qué se sentía así? ¿Por qué las palabras de Hanji habían hecho mella en él? Él no quería tener la esperanza de que sus sentimientos fueran correspondidos, no quería ilusionarse y que al final la realidad lo golpeé tan fuerte, que haga que no se vuelva a reponer jamás. No quería eso.

Llegó cansado a su habitación-celda, aun con los pensamientos consumiéndolo, se adentró al oscuro lugar, se apoyó en la fría pared y dejó volar su imaginación. Se preguntó cómo sería despertar a lado del más bajo, ser lo primero que vea a la llegada del amanecer, ser lo primero que toque cuando se cuelen los primeros rayos de luz, ser lo primero que bese al primer canto de un pajarito que pase volando inocentemente fuera de la habitación. Pero no, en cambio estaba ahí, en esa decadente habitación, esperando por un mísero milagro. Caminó hacia la cama, iluminada ligeramente por la poca iluminación que ofrecía la luna. No tenía ni la fuerza para cambiarse, aunque si se sacó los arneses. A veces llegaban a ser realmente incómodos.

Estaba dispuesto a cerrar sus ojos y dejarse llevar por el sueño, cuando escuchó la puerta abrirse tras él, se sobresaltó pero prefirió seguir recostado, seguramente era Hanji, que venía a hacer su "inspección". Aunque El castaño sabía que esa inspección era más para saber si por alguna extraña razón dormía en su forma de titán, a pesar del pequeño tamaño de la celda. Sonrió pensando en la alocada imaginación de la líder de escuadrón.

Volvió a cerrar los ojos, al ya no escuchar nada. Pero parecía que no lo iban a dejar dormir. Volvió a escuchar aquellos pasos acercándose y se tensaba cada vez más. ¿Se tensaba? …¿Esos pasos? Tan particulares, tan firmes, tan "suyos". Los conocía perfectamente, por eso se había tensado, parecía que su cuerpo ya reconocía hasta el ritmo de las pisadas del Sargento. Le pareció absurdo pero no pudo evitar sentirse feliz. Su cuerpo reaccionó antes que el mismo se diera cuenta.

-Eren- escuchó un susurro proveniente del pelinegro. Aun así no respondió, siguió en completo silencio, acompasando sus respiraciones, simulando dormir. Aunque por dentro estuviera ahogándose de los puros nervios que llenaban su cuerpo tenso.- Oye Eren.- Oyó su voz más nítida, se estaba acercando más y él sin poder soltar palabra. Sintió como el borde de la cama de la que estaba de espaldas se hundió.

¡Oh, mierda! ¿Se acaba de sentar? Estaba seguro de que en cualquier momento empezaría a hiperventilar, su pulso se aceleró demandante, sintió como su corazón chocaba desenfrenado contra sus costillas, parecía querer escapar hasta por su boca. Apretó los labios y cerró fuertemente los ojos. No resistiría por mucho tiempo, si eso seguía así gritaría y se abalanzaría al cuerpo del pelinegro.

Oyó el suspiro proveniente del más bajo, sintió como este se empezó acercar a su oído y vivió una desesperación que nunca en su vida había experimentado.

La esquina de su fina manta fue tirada hacía un lado, sintió el reflejo de tomarlo pero eso haría que Levi supiera que estaba despierto, cosa que no deseaba en absoluto. El costado de su pequeña cama se volvió a hundir aún más. ¿Qué está haciendo el Sargento? Quería darse la vuelta, quería saber que estaba haciendo. La curiosidad hacia que apretara más fuerte el borde de la sábana, tratado de liberar su frustración.

Suspiro. Ese suspiro estuvo tan cerca de su nuca, lo sintió tan próximo a él, como chocaba tan suave contra su cuello. Sintió su piel arder, leves descargas extendiéndose por su cuerpo, llenando su mente y disipando pensamientos coherentes.

-A veces eres un idiota, ¿sabes?- el brazo del sargento rodeo la cintura del más joven que se encontraba controlando sus propios temblores.-Siempre siendo tan jodidamente directo... Siempre logrando que tus superiores se queden sin palabras. Eres un indisciplinado.- subía sus manos por el torso del castaño, acariciándolo.

Empezó a ascender de forma lenta, tocando su pecho (donde un corazón desbocado chocaba sin piedad) hasta llegar a la parte superior de su camisa entreabierta, desabotonó el primer botón rozando su piel desnuda y sensible. Luego llegó al segundo y al igual que el primero lo zafó con una lentitud que hacía que Eren hundiera los dientes en sus labios, intentando asfixiar el nerviosismo y la desesperación.

-Me dan ganas de golpearte.- Liberó el último botón, haciendo que la camisa se abriera. El castaño aun con la espalda hacia el Sargento se estremeció ante la repentina corriente de aire que chocó contra su pecho descubierto.- Porque a pesar de que yo lo quería negar, mi estúpido corazón se aceleró sin pedirlo. Fue un momento tan patético, ¿sabes?

Eren abrió los ojos sorprendido, boqueó sin saber que decir, tantas palabras atoradas en su garganta, como escondiéndose para no ser vistas. No podía sacarlas, exhaló bruscamente, removiéndose.

-También mi corazón se aceleró Sargento.- Lo dijo en un susurro tan bajito, apenas un murmullo inaudible, pero supo que el más bajo lo escuchó al sentirlo tensar los brazos que lo rodeaban, aun tocando su piel.

Todo quedó sumido en silencio. Se escuchaban las respiraciones de cada uno, el del castaño más rápida que del pelinegro.

Aun así Eren podía sentir el corazón de Levi, ya que este estaba tan pegado a él, su pecho presionando su espalda, rozándose. Podía sentir los golpeteos de este, igual de alterados, queriendo escapar de la celda que eran sus costillas.

Se dio la vuelta, quedando cara a cara con el Sargento que lo miraba impasible, a pesar de la posición en la que se encontraba. Aun abrazando al castaño y este aun con la camisa abierta. El más bajo pareció darse cuenta, por lo que retiro las manos rápidamente e hizo amago de levantarse, pero Eren lo detuvo tomando su mano.

-Tsk...Suéltame, mocoso.-tiró de su mano, intentando romper el agarre.

-S-sargento.- Eren se levantó aun sosteniendo la mano del pelinegro mientras que este tenía un aura asesina alrededor, pero no dejó que eso lo intimidara. Se acercó y lo rodeo con sus brazos, lo apretó suavemente y hundió su rostro en su cuello.

-¿Qué haces Eren? ¡Te dije que me soltaras! ¡Ahora!.- Levi lo empujó, pero él no iba a ceder, empezaba a sentir el cuerpo del pelinegro más cálido, tan vulnerable ante él y eso hacía que se empezara a excitar como nunca antes. Repartió besos por su cuello, mientras que sus manos descendían a la espalda baja de Levi y lo atrajo más a sí.

-Deja de hacer esto Eren. ¡Basta! Ya para… ¡Nhg!- Levi dejó de forcejear y se cubrió la boca sorprendido ante el sutil gemido que se escapó de sus labios, no había podido esconderlo, el castaño mordió una parte sensible que ni siquiera él sabía que tenía y eso lo asustó de sobremanera.

-Huele tan bien Sargento.- Eren inspiró el aroma del pelinegro, se embriagó con su dulce olor tan característico. Jabón, algunos productos de limpieza pero más que todo era ese aroma de un toque dulce y a la misma vez rebelde, que lo hacía enloquecer. Ni siquiera podía explicarlo, simplemente era su perfume personal.

-Ca-cállate Eren.- Ya no parecía dispuesto a controlar su respiración, se oía igual de agitado y trémulo, sus ojos lo miraban llenos de molestia, pero con una incierta y expectante sombra de deseo en ellos, que hacían que sus ojos brillen en la penumbra.

O/O

Y pues terminó. Ah n.n Perdón por dejarlo ahí en la parte más buena (Si saben a lo que me refiero 1313 ok no xDD) Pero era necesario DD: Hay que sacarlo del horno (CofCofTodoCalienteCofCof) 7u7 Ah.

Pueden dejarme un review, es gratis (?) Sí que si xD Aunque sea uno que diga hola T-T Los "Hola" pueden alegrar el día EwE
Y pues eso u.u Con esto me despido.

Adiooous *-*/

••Erevi Tetsu••