- ¿Por qué tan sonriente? – Preguntó Tomoyo mientras caminaba por los pasillos de la escuela con rumbo a la biblioteca.
Sakura fue sacada de sus pensamientos y se sonrojó un poco, apenas había escuchado lo que su amiga había estado diciéndole, no porque no le importara, sino porque sus pensamientos estaban en cierto chico de ojos color chocolate.
-No estoy sonriente, solo lo normal – Dijo Sakura tratando de desviar el tema.
Tomoyo levantó una ceja sugestivamente – Haré de cuenta que esa enorme sonrisa es lo normal, pero también he notado que tu ánimo ha mejorado mucho los últimos días ¿qué sucedió?
Sakura se mordió en labio dudosa, ella y Syaoran habían acordado no decirle a absolutamente nadie sobre su relación, y aunque les doliera, eso incluía a Tomoyo y Eriol. Aunque sabían que si les llegaran a contar ambos estarían felices por ellos, sin embargo, no querían arriesgarse a dañarlos a ellos también si su relación no funcionaba.
A la vez sentían que no hacían lo correcto, pero cuando estaban solos y un sentimiento de felicidad los llenaba por dentro, no podían arrepentirse de su decisión.
-No pasó nada especial – Sakura debió morderse la lengua por mentirosa – ¿No te parece que ya está empezando a hacer un poco de brisa al fin?
-Estás cambiándome el tema – Dijo Tomoyo de inmediato – Eso solo significa que algo pasó.
Sakura no dijo nada, su mejor amiga era demasiado astuta y la conocía bien, sabía que tarde o temprano se daría cuenta de su cambio, la amatista volvió a hablar – Y he notado que tú y Syaoran ya no pelean tanto ¿tiene eso algo que ver?
-Sí – Dijo ella dudosa – Ehm, acordamos en que últimamente solo peleábamos por tonterías, por lo que decidimos dejarlo, por Dios ambos tenemos 18 años y actuamos como unos niños, es hora de que maduremos un poco.
-Pero verlos pelear casi por cualquier cosa era lo más divertido de ustedes dos – Dijo Tomoyo riendo.
- ¡Oye! – Soltó Sakura mientras reía también.
-Sabes que es cierto – Siguió la chica – ¿Qué sucedió con Nakahara?
-Oh, pues sabes no me llama mucho la atención, así que el día después que me ayudó con el ejercicio de matemáticas le dije que no me interesaba de esa manera, y creo que lo tomó bastante bien.
-Bueno han pasado dos semanas desde eso – Dijo Tomoyo – Y no lo he visto insistir contigo de nuevo.
Y era cierto, el día después de su conversación con Syaoran en el parque donde dejaron claro cómo se sentía hacía el otro, Sakura había decidido no darle alas a Shi Nakahara, de todas formas, se sentía un poco mal por el chico ya que ella solo había aceptado salir con él para hacer enojar a Syaoran. Sin embargo, cuando le dijo que no estaba interesada en él de esa forma el chico lo entendió.
-Sí de todas formas, no creo querer una relación en este momento, no después de todo lo que pasó con Hiro.
-Es un tonto – Dijo Tomoyo – Sabes que no valía la pena de todas formas, hay chicos que te miran con mejores ojos.
Y Sakura sabía que aquella era una indirecta por parte Tomoyo para referirse a Syaoran, al fin y al cabo, su amiga siempre le había dado esas indirectas a las que ella nunca había prestado atención, y quizás por eso había tenido tantas confusiones y problemas con Syaoran antes de saber lo que sentían – Nota mental: hacerle caso a Tomoyo en todo de ahora en adelante –.
Sakura estaba por decirle algo más a su amiga, sin embargo, sintió como alguien pasaba por su lado tropezando con ella y haciendo caer los libros que tenía, de inmediato se agachó para recogerlos con ayuda de Tomoyo.
-Ay disculpa, soy tan torpe a veces – Dijo una voz femenina con cierta molestia.
Sakura levantó la vista del suelo para encontrarse con Ayami acompañada de Saya, la segunda de ellas habló entre risas burlonas – Pero por lo menos no eres una inoportuna como otras personas.
-Tienes razón Saya – Dijo Ayami mirando despectivamente a Sakura – Yo sí sé tocar la puerta antes de entrar.
Ambas chicas rieron una última vez antes de irse rápidamente por el pasillo, Sakura no tuvo ni siquiera tiempo de decir algo. Se sintió realmente enojada por aquello, y desde donde estaba las miró con rabia – Debes controlarte, puedes desquitarte con ella mandándolas a calentar un poco más en los entrenamientos –.
Sakura y Tomoyo se levantaron del suelo para retomar su camino a la biblioteca, la segunda de ellas habló a su mejor amiga – ¿Qué fue eso?
La chica de ojos verdes se mordió el labio nerviosa, nunca le contó a Tomoyo sobre lo que pasó la tarde en que tuvo servicio. La verdad es que podía contárselo sin dar demasiados detalles de lo que pasó después.
-El día que tuve servicio con Syaoran estábamos a punto de terminar con las tareas, así que decidí llevar los libros que dejó la profesora de biología a la biblioteca mientras Syaoran escribía la bitácora – Relató ella tratando de sonar relajada – Pero cuando volví al salón me encontré con Syaoran y Ayami besándose no tan sutilmente.
Los ojos de Tomoyo se abrieron y Sakura siguió hablando – A eso se refiere con que soy una inoportuna. Obviamente no me quedé a mirar semejante espectáculo, pero supongo que ella me odiará el resto de su vida por arruinar su patético intento de acercamiento con Syaoran.
Aquello último que había dicho sonó como algo que diría una chica celosa, y obviamente estaba molesta por eso y no pudo ocultárselo a su mejor amiga – En fin, antes de que lo preguntes le dije a Syaoran que lamentaba la interrupción y que si iba a ser promiscuo de nuevo, que no lo fuese en la escuela.
- ¿No pelearon por eso? – Preguntó Tomoyo asombrada.
-No, como te dije dejamos las peleas por tonterías de lado – Saltó Sakura – De todas formas, dijo que ella lo besó forzadamente y que no la quería cerca.
-Eso es demasiada madurez para ustedes dos, apenas puedo creerlo – Dijo Tomoyo mientras reía.
Sakura río con ella, aquello había sido en parte cierto por lo que no se sintió tan mal. Tomoyo volvió a hablar – Pero creo que deberías tener cuidado con esas chicas, parecen ser muy rencorosas.
-Tranquila, te recuerdo que en los entrenamientos yo soy la capitana, y siempre puedo hacerlas trabajar un poco más duro.
-Esa es mi amiga – Dijo Tomoyo entrando a la biblioteca.
Sakura entró a la biblioteca con ella, la verdad es que no sabía porque había evitado contarle sobre lo que pasó con Ayami, pero se sentía mejor saber que su amiga sabía sobre aquello, aunque lo de su relación con Syaoran aun fuese un secreto que le dolía esconder. Solo esperaba que todo valiera la pena al final – Y lo hará – pensó finalmente.
oOo
Sakura daba vueltas en su cama mientras abrazaba uno de sus peluches favoritos, la verdad es que no había logrado dormir porque, aun cuando habían pasado dos semanas desde que estaba con Syaoran la cabeza le daba vueltas pensando en cómo serían sus estrategias para verse cada día. Además, se encontraba particularmente triste porque ese día no habían podido verse más que en la escuela y en la cena.
Syaoran ya había acabado con su castigo por la pelea con Hiro, pero se había pasado toda la semana recuperando los entrenamientos que perdió, debido a que debían prepararse para el final de la temporada que sería en un par de meses. Ella había estado también entrenando con las porristas, pero no tan duro como lo estaba haciendo el equipo de baloncesto.
Sakura seguía mirando al techo, pero apartó su vista de ese lugar cuando escuchó como la puerta se habría lentamente y vio como Syaoran entraba cuidadosamente a la habitación y cerrando la puerta detrás de él. Sakura se sentó en su cama sonriendo.
Syaoran se acercó hasta sentarse a su lado, pero fue ella quien habló en susurro debido a que estaban junto al cuarto de sus padres – ¿Qué haces aquí?
-No tuve tiempo de verte hoy, creí que podría pasar por aquí un rato – Dijo él mientras la besaba en los labios.
Sakura correspondió a su beso posando su mano en el cabello de él acariciándolo a la altura del cuello, mientras Syaoran puso ambas manos a cada lado de la cara de ella, empezando a introducir su lengua en la boca de ella haciéndolos a ambos ahogar gemidos.
La verdad, es que desde que estaban juntos hacia dos semanas solo se limitaban a tener ese tipo de tiempo a solas una o dos veces al día, por lo que tal como ese momento, debían aprovecharlo lo más posible. Tanto Syaoran como Sakura trataban de gemir en la boca del otro debido a que estaban justo al lado de la habitación de sus padres.
Sakura acariciaba el pecho de Syaoran con su mano levemente por encima del pijama, y él la llevaba más hacia delante buscando proximidad, ante esta acción Sakura empezó a sentir una molestia en la espalda por aquella posición, por lo que poco a poco fue recostando su espalda en el colchón atrayendo a Syaoran con ella.
Syaoran no estaba recostado del todo a ella, sin embargo, era la posición perfecta para que una de sus manos viajara desde su cara para posarse en una porción de piel desnuda a la altura de su cintura. Él acariciaba esa zona e inconscientemente su mano fue adentrándose en la camiseta del pijama de ella, tocando su estómago y una parte de su torso. Pero, Sakura al sentir sorpresivamente la mano de Syaoran en ese lugar se tensó haciéndolo cortar el beso.
Syaoran miró a Sakura quien se había puesto un poco roja y lo miraba con una mezcla de miedo y vergüenza, él habló – Demonios, lo siento.
-No te preocupes – Dijo ella sin cambiar de posición – Es solo que creo que es muy pronto para eso aún.
-Sí, lo sé, es muy pronto – Dijo él bastante nervioso y avergonzado – Solo me dejé llevar, rayos ni siquiera te pregunté si tu querías…
Pero las nerviosas disculpas de Syaoran fueron interrumpidas cuando ella tomó su cara con las manos y puso sus labios sobre los de ella en un suave pero corto beso. Al separarse ella lo miraba sonriente, por lo que él le dio una de sus sonrisas ladeadas, pero aún con vergüenza.
-Sí quiero hacerlo – Dijo ella tomándolo por sorpresa – Pero no con nuestros padres en la misma casa, no estoy tan loca.
Él se acercó para besarla de nuevo y luego se recostó a su lado, dejando que ella pusiera la cabeza en su pecho y entrelazando sus manos. Fue Sakura quien habló esta vez en susurro – Creo que podría acostumbrarme a estas visitas nocturnas.
Syaoran se río fuertemente – No estaría mal que tú también las hicieras en mi habitación, por lo menos no está al lado de la de ellos.
-Buen punto – Estuvo de acuerdo ella – ¿Qué tal estuvo la práctica de hoy?
-Pues bastante dura – Dijo él jugando con las manos de ella – Además, el hecho de que Eriol se la pase toda la práctica y las clases diciéndome que repente tengo sonrisas estúpidas en el rostro no lo hace mejor.
Sakura ser río fuertemente – Creo que tú y yo somos demasiado evidentes en ese aspecto.
- ¿Por qué lo dices? – Preguntó confundido.
-Tomoyo me estaba diciendo lo mismo hoy antes de… – Sin embargo, se quedó callada porque no quería contarle a Syaoran sobre lo que había pasado con Ayami.
Pero, Syaoran no era tonto, sabía que la chica le estaba escondiendo algo y no pararía hasta saberlo – ¿Antes de qué?
-Nada, olvídalo.
-Ni hablar – Respondió mirándola a la cara.
-No tiene importancia.
-Para mí si tiene – Refutó él – Porque eres mi novia.
Sakura no pudo evitar sonreír al escuchar aquello, era la primera vez que la llamaba de esa manera y la verdad es que le había encantado. Él se dio cuenta de inmediato y la miró un poco extrañado antes de hablar – ¿Qué? Ni creas que no me dirás.
-Es primera vez que me llamas tú novia, se escuchó lindo – Respondió Sakura sin borrar la sonrisa de su rostro.
Entonces Syaoran le dio una sonrisa antes de robarle otro corto beso y hablar – Pues eres mi novia, tal vez no a los ojos del resto, pero mi novia, al fin y al cabo.
Sakura se acercó para besarlo de nuevo, la verdad es no se cansaba de aquello, de hecho, pareciera que con el tiempo necesitaba más de aquellas dosis de caricias y besos que él le proporcionaba cada vez que podía.
Al separarse Syaoran volvió a hablar – Pero ni creas que no me dirás, habla.
Sakura suspiró resignada – Me tropecé hoy con Ayami.
Syaoran de inmediato se pudo hacer una idea de lo que trataba – ¿Se metió contigo?
-Sabes que siempre lo hacen todas las chicas que han salido contigo – Dijo Sakura – Solo derribó mis libros y trató de molestarme junto con Saya.
-Me va a escuchar – Dijo él enojado.
-No, Syaoran – Lo detuvo ella.
-Tal vez ellas no sepan que eres mi novia, pero a los ojos de ellas sigues siendo mi hermana por lo que tengo buenos motivos para defenderte de esas arpías.
-Syaoran confía en mí, ya he pensado como desquitarme con esas dos.
-Pero tal vez si les digo unas cosas puedan dejarte en paz.
-Puedo defenderme sola de chicas como ellas – Aseguró Sakura – ¿Confías en mí?
Syaoran la miró dudoso, sin embargo, de eso se trataba su relación, de confianza en el uno por el otro, por lo que se limitó a besarla en la frente cerrando sus ojos – Está bien, confío en ti, pero quiero saber cómo lo harás.
-Nada grave, solo me desquitaré con ellas durante las prácticas de porristas.
Syaoran la miró inseguro – Esos entrenamientos son como un campo de batalla, ten cuidado.
-Tranquilo – Aseguró ella apretando su mano con la de él – ¿Qué podría salir mal?
Él le dio una sonrisa ladeada antes de hablar de nuevo – Será mejor que vuelva a mi habitación.
-Sí, mañana tenemos escuela y no podemos darnos el lujo de dormir juntos y que nos descubran sin una buena explicación.
Él la besó de nuevo – En algún momento lo haremos, lo prometo.
Syaoran se levantó de la cama y ella le dio una amplia sonrisa antes de hablar – Te tomo la palabra. Buenas noches.
-Buenas noches.
Y sin decir más salió de la misma forma cuidadosa en la que entró, cuando Sakura escuchó la puerta del cuarto de Syaoran cerrándose se recostó de nuevo en su propia cama sonriente, mirando el techo y aspirando el aroma que había quedado impregnado en sus sábanas.
-Sin duda, necesito más de estas visitas nocturnas –.
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N/A: Hola a todos, espero que hayan tenido un espléndido fin de semana. Por acá les dejo este nuevo capítulo que me salió un poco cursi, espero que les haya gustado. Gracias por comentarme, y espero que lo siga haciendo ya que me alegran el día. Nos leemos el jueves sin falta, un beso enorme.
