¡Hola mundo! xD Aquí les traigo el siguiente cap, lo iba a subir ayer pero hubo algunos problemas y no pude T-T Pero aquí está :D
Espero lo ¡disfruten!
Advertencias: Lemon lemon…lemon xD
Y por cierto esto es Ereri (Eren x Levi Uke) Y bueno sin más…Aquí está :3
Eren suspiró contra el cuello de Levi haciendo que este se estremezca, siguió dispersando besos y mordidas en la piel nívea, haciendo que se enrojezca. Sintió su deseo presionando dolorosamente, exigiendo ser liberado. Exigiendo atención.
Con impaciencia empezó a desabotonar la camisa del pelinegro, besando la piel aporcelanada que liberaba de aquella prenda y la deslizó suavemente por sus hombros.
Tomó a Levi de las manos atrayéndolo a sí, y lo empujó hacia la cama, situándose encima de él a horcajadas, mientras miraba embelesado el cuerpo debajo de él; a pesar de lo sorprendentemente bajo que era el sargento, tenía un cuerpo consumadamente torneado, musculoso de una manera no tan exagerada que lo hacía verse perfecto.
-Deja de mirarme así mocoso, estas poniéndome incomodo.- Levi tenía las mejillas levemente encendidas, su boca estaba ligeramente abierta y su respiración se escuchaba un poco agitada. Al verlo así, a Eren le consumió la necesidad de volver a escucharlo gemir como hace un momento, y no solo eso, quería escucharlo gritar su nombre.
Eren sonrió ante sus pensamientos mientras se agachaba para seguir dispersando besos por su cuerpo. Empezó a besar su pecho, lamiendo los pezones, haciendo que se endurezcan. Bajó sus manos hacia los muslos de Levi, sin dejar de jugar con los botones sonrosados y erectos de su pecho, y los separó de manera tortuosa, abriéndolos y rozando la parte interna. Colocó su rodilla entre las piernas del más bajo, haciendo que rozara con la entrepierna que empezaba a despertar del pelinegro. Siguió su camino de besos por el torso bien formado, descendiendo hasta la bragueta de su pantalón y empezando a bajarla desmesuradamente lento.
-Se ve tan candente desde aquí Sargento.- susurró insinuante acercándose al oído del pelinegro, mordiendo el lóbulo de su oreja, haciéndolo jadear deliciosamente, aunque parecía seguir controlándose.
-No me digas, mocoso. ¿Algo más para añadir a la lista de idioteces que salen de tu boca? – Eren rió, no exactamente por el comentario, si no por las enrojecidas mejillas del Sargento. Sabía que lo dicho, había hecho efecto en el más bajo.
Sujetó las dos muñecas del pelinegro con su mano, colocándolas encima de su cabeza, pegadas a la cama, mientras que con su otra mano tomaba su mentón inmovilizándolo. Selló ágilmente los labios del pelinegro con los suyos, con un beso tierno y lento. Abrió ligeramente los ojos, encontrándose con la mirada sorprendida de Levi, no respondía al beso pero tampoco lo apartaba. Aunque eso no lo tranquilizó del todo.
El pelinegro que tenía las manos fuertemente aferrados a la sábana debajo de él, intentó relajarse mientras sentía los suaves labios del ojiverde besándolo. No se sentía tan mal, sus labios no eran demandantes ni duros. Solo lo presionaban débilmente. Empezó a cerrar los ojos y dejar de apretar tan fuerte las sábanas que lo rodeaban. Se dejó llevar por las sensaciones que sus labios sentían al ser tomados por los del castaño. Aunque lo irritara de sobremanera, que en todos sus años de vida, solo ese mocoso lo hiciera sentirse tan endemoniadamente prendido.
Eren miró con profundo alivio como el Sargento cerraba sus ojos y empezaba a mover su boca a la par con él. Sus labios eran duros pero besaban de una manera suave, aunque poco a poco ese beso empezó a tornarse apasionado y exigente. Mordió el labio del pelinegro, haciéndolo jadear. Su lengua empezó a lamer el labio inferior, y la introdujo dentro de la boca del otro, explorando cada rincón en su interior. El ambiente se volvió más tenso, haciéndose indescriptiblemente más vibrante y pasional, haciéndola más lujuriosa y llena de erotismo.
Levi se levantó, tirando bruscamente la camisa de Eren, sacándosela y tirándola, mientras sus ojos deseosos y llenos de excitación se clavaban en él. Cambiando de posición, empezó a explorar con sus manos el cuerpo del castaño sin apartar los ojos del joven y con un rápido movimiento sacó sus pantalones, deseoso de verlo.
Eren tomó de la cintura a Levi poniéndolo a horcajadas encima de él, tentando a su deseo, que se encontraba presionando contra la tela de su bóxer. Lo volvió a recostar mientras con el deseo consumiéndolo, introdujo su mano en la prenda, tomando el miembro erecto del pelinegro, empezando a mover su mano de arriba abajo, como si de una lenta tortura se tratara.
-… Ahh.- Levi soltaba suspiros suaves, su cabeza estaba inclinada hacia atrás y tenía los labios ligeramente abiertos. Eren lo tomó como una buena señal y empezó a masturbarlo de manera más rápida, acariciando la punta. Mientras que el líquido pre seminal brotaba sin permiso. Acercó sus labios al glande y lo lamió, saboreando su esencia.
-¡Ahh! ¡M-mocoso dege…degenerado! ¿¡Qu-Que crees que estás haciendo!?- Eren ignoró la queja de Levi e introdujo el miembro dentro de su boca, su lengua formaba círculos alrededor de la punta y sus dientes rozaban el glande, haciendo que este se endureciera y creciera más, obligándolo a abrir más la boca. Sintió un espasmo en su miembro que también se endurecía simplemente escuchando los gemidos del Sargento.- ¡Detente! Eren voy a…¡Ngh! ¡Me voy a correr Eren!
-Córrase Sargento.-murmuro Eren y volvió a meter el hinchado deseo en su cavidad, metía y sacaba el miembro palpitante de su boca, mientras sentía que las caderas de Levi se alzaban penetrándolo más profundamente y su cabello era tironeado con deliciosa brusquedad.
-¡Mhh…¡Ahh..!- Dando una última estocada y soltando un largo y ronco gemido, Levi se corrió dentro de la boca del castaño. Eren -casi ahogándose en el proceso- tragó con dificultad el líquido espeso pero no derramó ni una sola gota. El pelinegro lo veía jadeante, con el dorso de la mano tapando su boca, intentando recuperarse y normalizar su agitada respiración.
Con desesperada impaciencia, se despojó de su bóxer, quedando completamente expuesto. Tomó las rodillas del más bajo que aún seguía recobrándose del orgasmo vivido, las alzó y las separó mientras acariciaba el interior de sus muslos hasta bajar a su entrada. Acercó sus dedos al miembro,- que seguía manchado con la esencia del pelinegro- y los humedeció.
-¿Qué crees que estas…¡Aaah!- Metió un dedo ya humedecido en la estrecha entrada, sintiendo el cálido interior y como este se apretaba.
-Sargento relájese, o no podré dilatarlo.
-Dilatarlo y una mierda ¡Sácalo ahora mismo!- Levi jadeaba ante la incómoda sensación, no es como si doliera, es simplemente la impresión de sentir que algo en lo más profundo lo empezaba a llenar.-
El joven comenzó a sacar su dedo para volverlo a meter repetidas veces, formando círculos con él. Al sentir que ya no estaba tan apretado introdujo el segundo dedo dilatándolo aún más, moviendo sus dedos, separándolos en forma de tijeras. Levi estaba rígido, más que todo porque estaba asustado consigo mismo y con las sensaciones que su cuerpo creaba, se sentía tan bien con esos dedos inexpertos dentro de él, se movían de una forma tan tímida, explorando cada rincón dentro suyo. Sentía el placer recorriéndolo en forma de leves descargas. Estrujaba la almohada en la que estaba recostado y se concentraba en controlar la fuerza con la que soltaba los traviesos gemidos que escapaban de sus labios. A pesar de que los dedos ajenos eran largos, el pelinegro empezó a balancear sus caderas, buscando que entraran más profundamente en él. Se alarmó al experimentar esa necesidad, ese jodido mocoso de verdad estaba haciendo que se calentara y excitara a más no poder.
El castaño empezó a sacar sus dedos para volver a penetrarlo con fuerza, más rápido, más bruscamente. Simulaba salvajes estocadas haciendo que Levi temblara y sus gemidos sonaran más altos y placenteros. Sacó sus dedos y los subió -acariciando su ya erecto miembro, jugueteando un poco con él, hasta que se volvió a endurecer-, para luego seguir hasta su cadera. El de ojos Oliva lo miraba molesto con su cabello pegado a su frente, la respiración alterada saliendo a raudales de sus labios y sobre todo con sus ojos inundados de excitación y lujuria.
Acarició sus caderas, tomándolas con ambas manos y lo atrajo de manera rápida hacia él, haciendo que sus piernas se abrieran y su erección chocara con el deseo palpitante del más bajo, provocando que ambos gimieran audiblemente.
-Ábrase solo para mi Sargento.- Comenzó a moverse provocando una deliciosa fricción entre ambos, acercó su rostro al del pelinegro mientras seguía meciéndose contra él.-No deje que nadie más lo vea así.-
Se posicionó encima, apoyando sus codos en la cama, rozando sus labios con los de Levi mientras dejaba que su miembro empezara a adentrarse al interior del pelinegro. No quería hacerle daño, por lo que entró de manera suave, pero notaba que el pelinegro estaba tenso y hacia que su entrada se oprimiera.
-Aaaah Eren. Jo…, ¡Joder! Du…duele, ¡No vayas tan rápido!
-¡ L-lo siento! Tranquilo Sargento, que ya falta poco.
-¡Mierda Eren! La tienes jodidamente grande.- ¡Maldición! de verdad le dolía. Sin ser muy consciente, alejó sus manos de la almohada para llevarlas hacia el cuerpo de Eren, lo estrechó por la espalda y hundió el rostro en su cuello intentando ahogar los gemidos y jadeos que ya no parecían dispuestos a ocultarse y salían en un tono más alto y erótico.
Con una brusca y firme estocada, entró por completo en el Sargento, que aún se encontraba jadeante contra su cuello, no podía ver su rostro porque lo tenía oculto.
-Y-ya entró todo Sargento.- Eren también jadeaba, sentía el corazón golpetear de manera incesante y frenética, por las tantas sensaciones que empezaba a experimentar.
El interior del Sargento se sentía tan apretado, tan jodidamente apretado, su miembro estaba siendo abrazado por las paredes de la intimidad del más bajo. Estaba poniendo todo de sí para no moverse de manera frenética y salvaje. Mordió suavemente el hombro del más bajo mientras lo tomaba de la cintura haciéndolo levantarse y sentándolo a horcajadas encima de él, haciendo que el deseo del castaño penetre más profundamente, quedando cara a cara. Sus respiraciones agitadas chocaban y se perdían en sus propios labios. Levi comenzó a mecerse, sintiendo el miembro de Eren tan adentro. Estaba seguro de que estaba tocando sus entrañas, pero a pesar de eso le gustaba, no solo eso, lo estaba llevando a lugares insospechados y placenteros que hacían que se volviera loco de deseo. A pesar del dolor inicial, que sin duda, le dolió horrores, sintió que lo partían en dos, a pesar del maldito trabajo de dilatación. ¡Joder! Y de paso que ese mocoso la tenía malditamente enorme, aún estaba cuestionándose como rayos había entrado absolutamente todo.
Jadeante volvió a rodear el cuello del castaño mientras se movía. Sintió las manos del ojiverde tomarlo por las caderas alzándolas para dejarlas caer irrumpiendo bruscamente en su interior.
-¡Aaah! Se siente…tan bien dentro suyo.-
-Callate ¡Ahh! ¡Mocoso! - Las estocados se volvieron más salvajes y demandantes, el miembro de Eren buscaba entrar más dentro, buscaba un punto concreto en el interior del pelinegro, uno que hiciera que vea chispas y grite fuerte.
Lo volvió a recostar, subiendo las piernas del más bajo por sus hombros, haciendo más fácil el acceso de su palpitante miembro. Volvió a apoderarse de sus caderas, alzándolas y a penetrarlo más rápido y más violentamente.
-¡Ahhh! ¡!Eren! ¡Ngh!..Mhhh- Levi se rindió antes el hecho de acallar sus propios gemidos cuando Eren tomó su miembro y lo empezó a mover al ritmo de las fuertes embestidas.- ¡Joder Eren! A este paso voy a….!AHHH!
SI, lo había encontrado. Sonrió. Lo penetró más fuerte, golpeando ese punto que hacía que Levi gritara improperios y maldijera, cegado por la corriente de placer que lo recorría.
-¡Mierda ¿¡Q-que carajos tocaste?! ¡AHH! M-mas fuerte E-eren…Ngh… ¡a-ahí! - Levi clavó sus dedos en los brazos de Eren mientras este no paraba de embestirlo con ferocidad.
-Sar…sargento…es…solo…mío…Solo…grite…para…mi…S-solo…corrase…Para…mi.- Eren hablaba quedo al ritmo de las estocadas. Mientras que Levi le lanzaba una mirada de molestia. El pelinegro notó su cuerpo caliente, sintiendo descargas excitantes recorriendo todo su cuerpo. Percibió un cosquilleo acrecentándose en la boca de su estómago, llenándolo de pura anticipación. Estaba cerca del orgasmo.
-Ahh ahh ahh…Eren Ngh ¡ah! Voy a…Ah! ¡Correrme! - Eren aumento el número de embestidas, las paredes del pelinegro empezaban a tensarse por el delicioso y agónico placer. Sentía las entrañas del pelinegro succionando su deseo con voracidad y desesperación. Su mano lo masturbaba de manera más frenética que antes. Acercó su rostro a la del Sargento y pegó su frente a la de él.
-Córrase conmigo Sargento- Eren también se sentía cerca al orgasmo y dio unas últimas estocadas bruscas, chocando con el dulce punto del pelinegro.-
Con un fuerte gemido Levi se corrió, manchándolos a ambos. Seguido por Eren corriéndose en el interior del más bajo. Se dejó caer al ya no tener fuerza en sus brazos y cerró sus ojos abrazando a Levi, con una media sonrisa plasmada en sus labios.
-L-lo amo Sargento.- Levi abrió sutilmente los ojos dejándolos en rendijas. Aun sentía su cuerpo demasiado sensible, su corazón empezaba a calmarse, pero lo sentía latiendo por todo su cuerpo, su respiración seguía siendo irregular.
Había vivido el orgasmo más intenso y vivo de toda su jodida vida…con un hombre. Con un mocoso. Y se había corrido dentro de él, lo que lo hacía sentirse húmedo y sucio. Pero se dio cuenta –con notable aprensión- que estaba dispuesto hacerlo otra vez, justo ese momento, con el mismo mocoso. Lo haría hasta que amaneciera, hasta ya no sentir su cuerpo… ¡¿Qué jodidos pensamientos son esos?! Se removió incómodo. Eren se lo había vuelto a decir. Que estaba enamorado de él y volvía estar en la misma situación frustrante. No sabía que decirle. Si, sin duda sentía algo por el ojiverde. Algo muy fuerte que no había sentido por nadie y tenía la esperanza de no sentir, pero no sabía exactamente si era esa cosa cursi llamada "amor".
-Levántate que pesas, mocoso.- Sin duda era el hombre más romántico en la faz de la tierra. De eso estaba seguro.
No miró a los ojos del castaño mientras que este con un suspiro -¿triste?-, salía de su interior, dejándolo con una sensación de vació dentro. No sabía si irse o no, pero quería evitar una situación incómoda a la mañana siguiente, por lo que prefirió salir de ahí y volver a su habitación. Recomponiendo su mirada fría, se volvió hacia Eren que lo miraba fijamente, desmesurado. Suspiró mientras se levantaba de la desordenada cama, o al menos intento hacerlo. Cayó de rodillas amortiguando el impacto con sus manos. ¿¡Que mierda…!? Su maldita cadera le dolía y mucho, sentía pinchazos en la parte baja de la columna y sus piernas parecían hechos de algún tipo de goma de baja calidad. Se sentía tan débil. Fue tanta la impresión que no pudo emitir palabra, hasta que fue consciente del líquido espeso que salía de su interior.
-¡S-sargento! ¿Se encuentra bien? Déjeme ayudarlo.- Eren tomó en brazos al pelinegro, -sin notar el leve temblor en su cuerpo-, lo puso con delicadeza sobre la cama y lo cubrió con la manta.
-Eres…eres un maldito mocoso del demonio- Sintió como Eren se recostaba a su lado. ¡¿Es que acaso no podía notar el aura asesina que lo rodeaba?! Quería matar a ese niño, matarlo con sus propias manos.
Todo quedó sumido en un silencio sepulcral y tenso.
Eren apartó la mirada del techo para mirar de soslayo al pelinegro que se encontraba de espaldas a él. Supuso que ya estaría dormido por su respiración acompasada y el hecho de que sus hombros ya no estaban tan rígidos. Un suspiro largo salió de sus labios. Había pasado, había tenido sexo con el sargento, acababa de vivir la experiencia más intensa y erótica en su vida. Había perdido la virginidad con la persona que amaba, a pesar de que este parecía no corresponder al sentimiento.
Se lo había dicho por segunda vez. Esas palabras simplemente se esfumaron de su corazón para escapar por sus labios, pero el más bajo solo lo miró y le dijo que se apartara. Su corazón dolió y en ese instante estaba plenamente consciente- ya no se desmayó en el acto-, pero hubo algo más. Algo que impidió que su esperanza se desvaneciera y que su corazón se quebrantara. Vio en los ojos Oliva una sombra de emoción, había sido casi imperceptible pero ahí había estado. Y eso había sido razón suficiente para no rendirse, para no dejar que se valla y para conseguir que algún día, de esos labios, salga un "Te amo" con la misma intensidad y firmeza.
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La claridad del alba no era muy notable, pero hacía que la pequeña oscura habitación se iluminara al menos un poco. Eren se sentía relajado, sentía su cuerpo tan descansado, sus ojos aún se encontraban cerrados y su respiración se oía acompasada. Hacía años que no dormía tan bien, siempre sus sueños eran acompañados de recuerdos tormentosos; de voces gritando desesperadamente pidiendo ayuda, rostros inundados de dolor y miedo, personas diciendo blasfemias acerca de los reclutas fallecidos en batalla y sobre todo de falsas esperanzas y sueños rotos murmurados por personas con el semblante más afligido que ha visto en su corta vida. Todo eso se acumulaba tan cruelmente en su mente, dejándolo a veces sin aire. Por eso había casos en los que prefería no dormir y permanecer lo que quedaba de la noche en vela, pero eso no evitaba que sus pensamientos se desviaran a un lugar sombrío.
Pero ese amanecer había sido diferente, sentía el cuerpo cálido del sargento a su lado. No solo era su aroma, -que ahora también se mezclaba con el suyo propio- lo que lo hacía darse cuenta de su presencia ahora era más consciente de ese ser con el que había unido su cuerpo la noche anterior.
Abrió los ojos lentamente, enfocando al más bajo, que tenía puesta su mirada en él con su ceño fruncido y cara de pocos amigos. El pelinegro pareció tensarse al ver sus ojos ya abiertos, mirándolo fijamente.
-Buenos Días Sargento- dijo Eren con una expresiva sonrisa.
Levi no le contesto, simplemente apartó la mirada y se dispuso a levantarse.
Eren se dio cuenta –con sorpresa- que el Sargento ya estaba vestido con su uniforme. Al parecer despertó más temprano que él, ese hecho lo lleno de una extraña sensación de decepción a sí mismo. Hubiera querido despertar junto a él, verlo despeinado, con su rostro adormilado y con las sábanas enredándose en su cuerpo. Pero no, ya estaba más que listo para un nuevo día. Pero estaba recostado a su lado viéndolo mientras dormía ¿Había querido estar más tiempo a su lado? Eso arrancó una sonrisa tonta al castaño, aunque no podía evitar sentirse avergonzado.
-Apúrate mocoso, ya deberías estar en la cocina ayudando a preparar el desayuno para todos. Hoy te toca a ti y a Kirschtein.- dijo Levi con voz que detonaba molestia mientras se acomodaba pulcramente el pañuelo en su cuello.
Eren bufó al saber con quién le tocaba. No es como si le cayera mal, es solo que dudaba que alguna vez se llegue a llevar bien con ese tipo. Aun así se relajó y se acercó despacio a su malhumorado sargento, lo miro sonriendo al notar como el más bajo se tensaba al percatarse de lo cerca que se encontraba, aun así siguió arreglando como si nada el pañuelo blanco, a pesar de que ya se encontraba más que en su lugar.
-Sargento, lo que pasó ayer…-
-¿Qué? Tuvimos sexo, nada más- interrumpió el pelinegro cruzándose de brazos, mirando molesto y con su ceño más fruncido y rígido.
-Pero ¿N-no sintió algo?
-Sí. Molestia- respondió mientras caminaba hacia la puerta.
-¿Molestia? – Eren se acercó rápidamente tomándolo de la muñeca. El contacto provocó una ligera carga eléctrica entre ambos, lo que hizo estremecer al pelinegro.-No parecía sentir molestia ayer, más bien, parecía desearlo tanto como yo y…-
-Desvarías mocoso. Y no recuerdo haberte dado permiso para nada- soltó el sargento tranquilamente mientras se apartaba bruscamente y rompía el contacto.
-¿Por qué? Usted fue quien vino hasta aquí abajo y…y me tentó. No se haga el desentendido.
-¿Tentar? ¿Con unas caricias ya te pones caliente?
-¡N-no quise decir eso! Usted…solo usted puede ponerme de esa forma con unas caricias- dijo mientras un leve sonrojo invadía sus mejillas.
-Idiota –murmuro Levi haciendo círculos sobre su sien.- Solo apresúrate.
-¡S-si! Solo...solo una cosa más – se acercó en una zancada usando toda su voluntad y arriesgándose ante el hecho de ser golpeado, tomó por la cintura al sargento y lo acercó robando sus labios en un torpe, pero a la misma vez, tierno beso.
Levi se veía pasmado, sus ojos estaban abiertos mirándolo con sorpresa. El castaño sonrió sobre los labios ajenos, no todo el mundo tenía el privilegio de ver el rostro atónito de un superior y menos aún si se trataba del llamado más fuerte de la humanidad, parecía estar asimilando la situación y eso hacía que se sintiera feliz. De verdad lo había tomado con la guardia baja.
Luego de un momento el pelinegro agarró los hombros del ojiverde y lo apartó. Tenía la mandíbula apretada, su pecho subía y bajaba expresando lo alterado que parecía estar, aunque su rostro no detonaba lo que en realidad sentía. Salió sin dedicar una última mirada al castaño.
Eren miraba confundido la puerta cerrada por donde el sargento había abandonado la habitación. Tomó las prendas botadas en el suelo, algunas estaban bastante lejos de la cama, esparcidas deliberadamente, pero ninguna era del pelinegro, supuso que ya las había recogido todas al despertar, sin dejar rastro alguno de lo sucedido, como si en realidad no hubiera ocurrido nada y todo fuera una absurda ilusión de su enamorado corazón.
Se acercó a la desordenada cama, todo estaba hecho jirones, las sábanas arrugadas y una de sus almohadas caída lascivamente en el oscuro suelo. Sus pensamientos empezaron a tomar otro rumbo, los recuerdos de la apasionada noche invadieron cada rincón de su mente; los gemidos contenidos, los susurros salidos eróticamente de sus labios, sus cuerpos tan unidos, húmedos y calientes, pidiendo por más.
Suspiro lanzando la ropa en el montón de prendas agrupadas para llevarlas a lavar. Se lanzó a la cama, estiró la mano recogiendo la almohada tirada y hundió su rostro en ella; inhaló su aroma, ese aroma tan delicioso, se embriagó con esa esencia tan característica de Levi, estaba seguro de que él también tenía impregnado su olor y eso le hizo sentirse pleno y feliz.
No sabía cuánto tiempo se había quedado abrazando esa almohada cuando recordó que tenía que ir a ayudar en la cocina, pero aún no quería levantarse, su mente estaba siendo consumida por sensaciones que no había experimentado antes, solo recordando al sargento, la expresión al intentar reprimir sus provocativos sonidos, pero al final siendo arrancados de esos labios llenos de lujuria, su aporcelanada piel brillando, su cuerpo bien torneado, sus labios suaves y a la vez bruscos y demandantes, su rostro molesto pero con un deseo peligroso y cautivador.
-¿¡Que jodida parte no entendiste?! Maldito mocoso.-
Eren se sobresaltó hasta el punto de casi caer de la cama, miró asustado la puerta. Los fuertes pasos del pelinegro se escuchaban cerca. ¡Maldición! Estaba seguro de que lo iba a matar, no de manera suave, ni con piedad…lo mataría de la manera más macabra que solo a ese pequeño hombre se le ocurriría.
Tomando rápidamente su ropa interior, corrió hasta el baño y cerró la puerta con el corazón golpeando sus costillas, podía jurar que hasta lo sentía latir hasta en la garganta. Tenía la esperanza de que simplemente al ver que no estaba, se fuera tranquilamente a seguir con sus labores diarios en vez de dañarlo físicamente. Suspiró. Eso ni en sus sueños más raros pasaría. Se sentó bajando la tapa del sanitario mientras escuchaba atento a los sonidos provenientes de afuera, estaba seguro de que el sargento ya había entrado aunque no escuchaba nada que pudiera advertirle de su presencia. Su respiración empezó a normalizarse y relajó sus rígidos hombros.
Se levantó y se dispuso a abrir la puerta.
-Mocoso idiota.
-¡Sar-sargento! ¿Cómo…?-
-¿Es que acaso aparte de mocoso eres un jodido desobediente?
-N-no es…eso solo que…-
-¿Qué?
-Lo siento, prometo no volver a desobedecerlo.- indico Eren bajando la cabeza apenado.
-¿Y crees que con solo decir eso te salvarás de una castigo?
-Claro que no, asumiré mi castigo Sargento-
-Lavaras el piso de todas las habitaciones ¿entendido? De Todas.-puso énfasis mirándolo serio.
-Como mande Sargento.
-Ahora ven –ordenó dándole la espalda, dirigiéndose a la pequeña silla situada al costado del simple escritorio dentro de la pequeña habitación.
Eren lo observó confundido mientras este sentaba tranquilamente y fijaba su mirada en él.
-¿Cuánto tiempo más te quedaras parado ahí? Apresúrate alistándote tienes cinco minutos- exigió con su semblante cada vez más irritado.
-Enseguida Sargento- exclamó mientras de forma rápida se acercaba a la cómoda medio llena de su ropa, no es como que tuviera mucha. Empezó a sacar sus prendas, sus manos temblaban levemente, podía sentir la mirada penetrante del pelinegro en su espalda…desnuda. Suspiró. Pensar demasiado no lo estaba ayudando.
Se puso los pantalones, para luego seguir con las botas, tomó su camisa doblada descuidadamente y se las paso por ambos brazos. La abotonaba con torpeza, maldijo por lo bajo cuando se dio cuenta que los botones estaban mal ubicados así que los volvió a desabotonar. No supo en que momento pero el sargento se había levantado y caminaba por toda la habitación de la manera más tranquila, mientras el, sentía que su cuerpo hormigueaba. Estaba seguro que esos ojos fríos estaban pegados a su nuca, ese hecho no ayudaba a sus temblosos dedos.
-Ni siquiera poder vestirse- dijo de pronto Levi cerca de él, tomó ambos bordes de la camisa y empezó a abotonarlas una por una sin despegar sus ojos oliva del ojiverde.- Eso sin duda supera tu nivel de inutilidad, mocoso.
-No soy un mocoso- susurro Eren. De sus labios salían suaves suspiros al sentir las manos del pelinegro rozar con su piel descubierta.
-Sí, lo eres – terminó su labor, se alejó pero Eren afianzó sus muñecas y lo acercó peligrosamente a él.
-¿Quiere ver que no soy un mocoso?- murmuró rozando los labios del más bajo.
Levi no se apartó, esta vez no.
-¿Me lo quieres mostrar Eren?- preguntó rodeando su cuello con ambos brazos.
Eren lo besó, tomando sus labios suavemente, deleitándose con su sabor, degustando su boca, a merced de él. Apegó más el cuerpo del pelinegro al suyo, rodeo su cintura y lo levantó levemente mientras el beso se iba profundizando, sus labios empezaron a descender, besando todo a su paso hasta llegar a su cuello, lo mordió suavemente sacando un gruñido de parte del pelinegro, siguió besando cuando escuchó un imperceptible gemido, eso hizo mella en él. Volvió a buscar los labios ajenos y a besarlo más apasionadamente cuando de manera repentina sintió escozor en su labio inferior. Jadeó y abrió los ojos sorprendido divisando en los ojos del pelinegro una sombra de incertidumbre y molestia.
-¿Sargento?
-Termina de alistarte y sube – dicho eso desapareció por la puerta. Tan rápido que no le dio tiempo a Eren de impedir que se marche.
Eren quiso seguirlo, detenerlo y preguntar qué había pasado, pero supuso que eso no harías más que aumentar la irritación del pelinegro, así que prefirió terminar de ponerse lo que faltaba y corrió en dirección a la cocina esperando encontrar algo en que ayudar. Pero no se quedaría esperando mucho tiempo sin hacer nada, buscaría al sargento y lo haría hablar, sabía que ahora ya no solo eran simplemente "Sargento y subordinado" o al menos eso quería pensar.
Si antes lo amaba, y con solo verlo de lejos y soñarlo lo hacían sentirse bien, ahora sentía una necesidad imperiosa de saber más de la vida que antes llevaba, sentir que el sargento confiaba en él, ser su apoyo todos los días y mantenerse junto a él por lo que le quedaba de vida.
¡Tun tun! xD Tengo que decir que el capítulo se me alargo, ah.
Y de paso se me hizo un tanto difícil escribirlo…CofCofLemonCofCof e-e De verdad, escuchaba lo difícil que era escribir Lemon, pero enserio no creí que tanto DD:
Pero esto salió :33
Gracias, gracias, ¡GRACIAS! De verdad a los que dejan sus reviews. Son mi alimento (?) 333
Espero que les haya gustado T-T
Y ya saben, sus reviews son más que bienvenidos.
••Erevi Tetsu••
