Sakura se dirigía hacia el gimnasio con sus pompones en la mano y caminando a paso apresurado, se le había hecho tarde como de costumbre, sin embargo, esta vez su razón había sido completamente diferente.

Usualmente se demoraba por tener servicio o porque se quedaba hablando con Tomoyo o alguna de sus amigas, pero en aquella ocasión su retraso había sido por verse con Syaoran disimuladamente en un armario de limpieza. Sakura se sonrojaba levemente al recordar lo que acababa de experimentar con su novio.

Era la primera vez que hacían algo como eso en la escuela, pero la verdad es que apenas y tenían tiempo para verse de esa manera por las noches en su casa y por poco tiempo, pero en aquella ocasión Syaoran se las ingenió para que ambos se escaparan de sus amigos minutos antes de la salida y lograron encontrar ese lugar.

Era impresionante como el tiempo pasaba tan rápido, ya que Syaoran y Sakura ya llevaban dos meses saliendo en secreto, y tal vez no haya sido nada fácil, sin embargo, habían encontrado la forma de hacer que funcionara.

Además, estaba el hecho de que se encontraban en los meses finales de su último año en la preparatoria Seijo, por lo que habían estado más estresados que nunca por estudiar para los exámenes. Y hacía solo una semana habían recibido sus cartas con los resultados de sus exámenes para la universidad, dándoles la magnífica noticia de que ambos habían sido aceptados en la Universidad de Tokio.

A pesar de todo, habían tenido sus diferencias, al fin y al cabo, era muy distintos y sus personalidades seguían chocando, pero sus reconciliaciones ahora eran totalmente diferentes a las de antes de saber sus sentimientos.

Sakura se sonrojaba de lo mucho que habían avanzado en lo que respectaba a la intimidad, no habían tenido relaciones aún debido a que sería como una misión suicida con sus padres en la misma casa, sin embargo, eso no les impedía llevar sus caricias al siguiente nivel conforme pasaban las semanas, de hecho, ella se mordía el labio avergonzada al recordar las manos de Syaoran tocándola por encima de la ropa.

Sumida en sus pensamientos logró llegar al gimnasio donde encontró a todo el equipo de porristas estirándose para poder comenzar el entrenamiento. Sakura las miró avergonzada – Hola chicas, disculpen el retraso.

El resto de las porristas no dijeron nada, de hecho, estaban acostumbradas a que su capitana llegara tarde ya que la mayoría de ellas la conocían desde la primaria, por lo que aquello no era nuevo y no les molestaba. Sin embargo, mientras Sakura se disponía a empezar a estirarse ella también se escuchó una voz hablándole.

- ¿Y aun así eres nuestra capitana? – Dijo Ayami burlonamente – La verdad es que no entiendo como escogen este tipo de cosas aquí en esta escuela ¿tú si Saya?

La otra muchacha se río fuertemente – Tal vez lo hagan solo por lástima.

Sakura las miró duramente mientras seguía estirándose, la verdad es que había preferido ignorarlas desde aquella vez, sin embargo, esas chicas no paraban de molestarla, y aunque no fuera partidaria de la violencia decidió que esa vez, quizás se las podría desquitar un poco.

-Ignoraré los últimos comentarios, chicas en vista de que el partido final se acerca creo que debemos empezar con la pirámide – Dijo Sakura sacando una libreta de su mochila y empezando a leerla – He asignado las posiciones de acuerdo con el peso como siempre, y creo que Chiharu debería estar esta vez en la punta, las necesito a todas en fila.

Las chicas hicieron caso y en cuestión de minutos Sakura se encontraba acomodándolas cuidadosamente de acuerdo con su estrategia, ser capitana era un duro trabajo, sin embargo, ella lo hacía desde niña y disfrutaba de aquello, y aunque no a todas las chicas les caía bien, siempre podía ignorar a las que trataban de herirla física y emocionalmente todo el tiempo, como era el caso de Ayami y Saya.

Sakura seguía en sus tareas como capitana, hasta que vio como de repente una furiosa Ayami que estaba en el primer piso de la pirámide se levantaba y de esa forma dejando caer al resto de las chicas hasta quedar templadas en las colchonetas que estaban esparcidas por el suelo.

Sakura se aseguró primero de que ninguna de las pocas chicas que estaban en la pirámide hayan salidos lastimadas y luego se dirigió furiosa hasta donde estaba Ayami parada de brazos cruzados, la capitana le habló – ¡¿En qué rayos estabas pensando Ayami?!

La chica de cabello negro la miró despectivamente para luego hablar – No quiero estar en lo más bajo de la pirámide, creo que merezco estar en la punta o por lo menos más arriba.

-Ya te he dicho que las puse así dependiendo del peso – Aquello era verdad hasta cierto punto, ya que en parte también lo había hecho para molestarla – Además, eso no te da derecho a hacer lo que hiciste ¡cualquiera de ellas pudo lastimarse gravemente!

-Debiste pensar eso cuando me pusiste en ese lugar, capitana – Respondió desafiante.

-Y como capitana debo pensar en todas y cada una de ustedes, aunque no me caigas bien – Dijo Sakura enojada – Y tú deberías respetar las decisiones que tomo, pudiste habérmelo dicho sin tener que recurrir a eso ¿Acaso sabes cómo me sentiría si a alguna le hubiese pasado algo?

-La verdad me tiene sin cuidado – Dijo Ayami mirándose las uñas – De todas formas, pienso que haces un pésimo trabajo como capitana.

Sakura apretó los puños fuertemente – Lo dices porque por dentro te mueres de ganas de estar en mi lugar.

Ayami sonrió cínicamente mientras se acercaba más a Sakura para mirarla de forma desafiante – La única razón por la que me gustaría estar en tu lugar es para estar cerca de tu lindo hermanito, es tan sexy.

Sakura sentía como le hervía la sangre y trataba de controlarse, cosa que se le estaba haciendo completamente imposible – No hables de él, ni siquiera viene al caso.

- ¿Por qué no, capitana? – Preguntó Ayami dándole una sonrisa – ¿Te pones celosa? ¿Eres una hermana celosa?

-Cierra la boca – Dijo Sakura apretando cada vez más fuerte sus puños.

- ¿Por qué no quieres compartirlo entonces? – Siguió la chica – La forma en que besa es tan maravillosa, pero claro eso es algo que solo yo puedo confirmar… Aunque podría hacerlo con más propiedad si no hubieras interrumpido ese día.

- ¿Jamás lo superarás? – Preguntó Sakura respirando rápidamente.

-De hecho, podría hacerlo – Respondió Ayami con un tono de voz inocente – Pero de no ser por ti, esa misma tarde podría haber descubierto que tan bien dotado está Syaoran, definitivamente eres una inoportuna de mierda Kinomoto.

-A la mierda no ser partidaria de la violencia, esto es guerra – Y junto con pensar esto último no esperó ni un minuto más para lanzarse contra Ayami empezando a jalarle su perfecto cabello negro. La chica no fue nada lenta, ya que también tomó el cabello de Sakura y empezó a tirarlo.

Sakura se abalanzó sobre ella quedando encima a horcadas, sin embargo, Ayami no soltaba su cabello, y ella tampoco lo hacía con el de ella, de hecho, aquello ya se había vuelto personal y al parecer ninguna daría su brazo a torcer. Incluso pudo empezar a escuchar como las chicas daban gritos y trataban de separarlas, pero aquello era inútil, ambas estaban demasiado concentradas en el odio que tenían por la otra.

Por otro lado, Syaoran iba caminando por el pasillo mientras hablaba con Eriol, delante de ellos iban el resto del equipo de baloncesto con camino hacia el gimnasio para su práctica de aquella tarde, ellos dos iban sumidos en su propia conversación cuando de repente vieron como los chicos que iban más adelante se apresuraban a correr entrando como locos al gimnasio.

Eriol y Syaoran los vieron confundidos, por lo que se alarmaron y decidieron correr hasta el gimnasio, en la medida de que se iban acercando podían escuchar muchas más voces provenientes de ese lugar.

Cuando por fin pasaron por las puertas del gimnasio vieron cómo tanto el equipo de baloncesto como las porristas estaban en el medio del lugar rodeando algo que estaba en el medio y gritando como locos todo tipo de frases, entre las cuales pudieron distinguir "dale más duro", "tienen que separarse ahora" y "tenemos que llamar a un profesor".

Ambos muchachos se acercaron y al ver la escena ante sus ojos Syaoran no podía creerlo – Maldita sea – Sakura estaba encima de Ayami tirando de su cabello y recibiendo golpes y jalones por parte de la otra chica. Él no podía creer que todos aquellos estuvieran a su alrededor sin hacer nada, por lo que sin pensarlo dos veces hizo a un lado a todos los que estaban al frente y se adentró hasta el centro de la pelea donde tomó a Sakura de la cintura y la levantó del suelo mientras ella luchaba por volver para más.

- ¡Suéltame! – Dijo ella aún con rabia en los ojos.

- ¿Qué pasa, capitana? – Dijo Ayami mientras se levantaba del suelo y sacudía su uniforme que estaba hecho un desastre – ¿No puedes defenderte por ti misma?

- ¡Suéltame, Syaoran! ¡Casi la tenía!

- ¡Ni hablar! ¡Estaban a punto de matarse! – Dijo él enojado mientras miraba a la chica.

- ¡Pues déjame terminar de hacerlo! – Soltó ella mientras hacía fuerza para liberarse del agarre de Syaoran, pero él la tomaba con más fuerza evitando que ella se escapara.

Ayami les dio una sonrisa cínica a ambos y luego le habló a Sakura – Sabía que no eras capaz de luchar tus propias batallas, Kinomoto. Él lo hace por ti, eres una cobarde.

- ¡Y tú eres una zorra! – Soltó Sakura enojada y frustrada por no poder soltarse del agarre del Syaoran.

Al escuchar aquel insulto Ayami dio un paso adelante para volver a abalanzarse contra Sakura, sin embargo, se detuvo en seco cuando se escucharon las puertas del gimnasio abrirse de nuevo mostrando al director de la preparatoria junto con la entrenadora de las porristas y una de las chicas del equipo, que lucía bastante asustada por lo que había pasado, a lo cual todos suponían que había buscado alguna autoridad que detuviese aquella situación.

Syaoran soltó a Sakura, sabía que todo se había puesto serio y que ella no intentaría hacer algo más con los profesores presentes. El director y la entrenadora caminaron hasta donde estaban las chicas y las miraron severamente, ambas tenían el uniforme hecho un desastre, sus cabellos estaban despeinados y enredados y las dos presentaban rasguños en la cara y los brazos.

El director habló mientras las miraba duramente – Señorita Hayashi y señorita Kinomoto, acompáñenme a mi oficina ahora mismo.

Ninguna dijo nada, Ayami simplemente le dirigió una mirada desafiante con una pequeña sonrisa a Sakura mientras empezaba a caminar, ella sintió más rabia y apretó su puño, sin embargo, antes de seguirla a la oficina del director, Sakura se volteó para mirar a Syaoran, él se encontraba mirándola preocupado por lo que había pasado y ella le dirigió una mirada de reproche antes de salir del gimnasio.

Syaoran se quedó preocupado el resto de la tarde, ya que Sakura no había vuelto, por lo que lo más probable es que la debieron castigar, sin embargo, eso lo tenía sin cuidado, debido a que esa última mirada llena de rabia había sido capaz de abarcar todos sus pensamientos el resto de la tarde.

oOo

Aquella noche la cena en su casa había estado bastante tensa, ya que obviamente el director había llamado a Fujitaka para avisarle de la pelea en la que había estado involucrada su hija, y que por ello debía estar dos semanas en detención. Fujitaka se caracterizaba por ser un hombre muy amable y paciente, sin embargo, al enterarse de que fue Sakura quien inició la pelea tuvo que dar su brazo a torcer y ser un poco duro con su hija, por más que le doliera, ya que había estado realmente mal.

Además, Sakura no le había dicho a nadie las razones por las que había empezado aquella pelea, lo único que había dicho es que tenía que defenderse y que ello la había llevado a la parte de los golpes. Sin embargo, Syaoran sabía mejor que nadie que había otra razón detrás de todo eso y no dormiría hasta saberla.

Ya se había hecho costumbre que una hora después de que sus padres se acostaran a dormir, él y Sakura tuvieran un tiempo a solas en alguna de sus habitaciones, y aunque ella no lo quisiera ver, él no rompería esa costumbre, por lo que cuidadosamente se encaminó hasta la habitación de ella.

Syaoran entró silenciosamente, sabía que ella no estaba dormida, solo mirando el techo como de costumbre, aunque esta vez ella no lo recibió con una sonrisa, de hecho, se encontraba muy seria y al verlo entrar se sentó en la cama sin cambiar su expresión.

Sakura lo miró mientras él se sentaba junto a ella y luego habló – ¿Ahora vienes tú a reprocharme?

Syaoran la miró confundido, ella estaba muy enojada y él no entendía la razón – No tengo porque hacerlo, no soy tu padre, soy tu novio.

-Sí, y eso no significa que puedas tomar decisiones por mí, Syaoran – Dijo ella cruzando sus brazos sobre su pecho.

Syaoran se sintió más confundido con aquella declaración – ¿De qué demonios estás hablando?

-Me hiciste ver como una completa inútil cuando me separaste de Ayami – Dijo ella susurrando, pero con ganas de gritarlo.

-Se estaban golpeando realmente fuerte – Defendió él en el mismo tono – ¿Qué rayos esperabas que hiciera? ¿Qué me quedara viendo el espectáculo como todos los demás?

-Creí que tenías más fe en mí – Respondió ella dolida – Que sabías que podía defenderme sola de niñas estúpidas como ella.

-Nunca creí que llegarías a golpearte con ella por una tontería – Reprochó Syaoran.

- ¿Una tontería? – Preguntó ella incrédula – Que poco me conoces.

-Te conozco mejor que nadie, y sé que tú jamás golpearías a alguien.

-Pues lo hice – Dijo ella con fuego en sus ojos – Y no fue por una jodida tontería.

-Bueno entonces ¿por qué demonios estabas golpeándola?

-Estaba defendiéndote a ti – Respondió Sakura con rabia – Pero veo que eso te parece una tontería, y además no me crees capaz de enfrentarme a ella o a alguna otra persona.

Syaoran tragó grueso cuando escuchó que él había sido el motivo de esa pelea, la verdad es que lo había sospechado vagamente, sin embargo, no esperaba que fuese cierto, deseaba que no fuese cierto. Él volvió a hablar – No es razón suficiente para golpearla, fue estúpido y caíste muy bajo.

- ¿Ahora la defiendes? – Dijo ella incrédula – Creo que después de todo si te gustó ese beso que te dio.

-Estás diciendo tonterías – Respondió él enojado.

-Es lo que me das a entender, no te parece nada importante que te haya defendido de esa arpía, solo me atacas diciéndome que todo eso estuvo mal y me dejaste como una inútil frente a ella y el resto del equipo de baloncesto y las porristas.

-Me preocupé por ti como jamás me he preocupado ni por mí mismo – Dijo él firmemente mientras se levantaba de la cama y miraba a Sakura seriamente – ¿Es eso razón suficiente para ti?

Y sin decir una palabra más, Syaoran salió de la habitación enojado dejando a Sakura más enojada y frustrada. Ella al escuchar cómo se cerraba la puerta de la habitación de él, tomó una almohada y la puso en su cara para gritar de frustración sin ser escuchada, todo estaba mal en la escuela, y para colmo ahora la había cagado con Syaoran, por lo que sentía como el mundo estaba en su contra.

-Que mierda de día – pensó antes de acostarse de nuevo e intentar dormir.

oOo

N/A: Hola mis queridos lectores, he aquí el nuevo capítulo en donde no todo es color de rosa, como ya les he dicho me encantan los dramas y el hecho de que estos dos ya estén juntos no quiere decir que no hayan más de ellos. Espero que les haya gustado, la verdad yo disfruté mucho escribiendo la pelea en el gimnasio. Gracias por leer y comentar, sigan así, son geniales;) Nos leemos el lunes sin falta, un beso enorme.

PD: A mis lectores que son también parte del fandom de Miraculous Ladybug ¿Vieron "Audimatrix/Prime Queen", "La Befana" y "Riposte"? Si ya lo hicieron díganme que tal les parecieron, me encantaría hablar de eso;) Ahora sí, bye.