Solo les pido una cosa, mantengan la mente abierta a todo, no esperen nada de nadie... mucho menos de mi, para así no defraudarse. No quiero que lleguen aquí con esperanzas de que pase algo, y que luego no suceda nada en absoluto. Créanme, lo he visto miles de veces, y cada vez duele como la anterior, aún cuando lo esperamos de todos modos. Este es un Fic sobre Sasuke Uchiha, lo que pase en su vida amorosa que no las desespere, es un consejo a las fans de Sasusaku. Quizás encuentres un hermoso amor eterno entre ellos, uno epico, o quizás no. Las cosas no pasan siempre como lo planeamos, y aunque haya planeado el que Sakura se quede con Sasuke, cosa que admito desde ya, quizás pasen algunas cosas en el camino que los hagan cambiar para siempre, y que los separen... sin vuelta atrás.


Todo estaba silencioso en mi habitación de techo alto. Los grandes ventanales no tenían postigos y dejaban entrar la luz del sol. En el cielo, incluso el sol parecía arrastrarse a hurtadillas, y el haz de este seguía sobre el suelo de madera noble.
Sonreí. Había sido un día largo y apacible y ahora tenía intención de disfrutar de una noche interesante.
Entrar por la ventana no era tan fácil como había esperado. Cuando llegue con ciertas complicaciones hasta el tercer piso pensé en cambiar de estrategia y simplemente ingresar por las grandes puertas de entrada. Pero eso era demasiado fácil. Como pude me sostuve de los ladrillos, y entre balanceos sentí a algo junto a mí. No se parecía a ningún pueblerino corriente, de algún modo él también estaba a mi lado para abrir el gran ventanal. Sostenido con una mano y ambos pies, mientras que con la otra deslizaba el vidrio haciéndolo parecer la cosa más fácil del mundo.
- ¿Yahiko? - Pregunte mientras sus angelicales ojos marrones se posaban en mí y luego miraban hacia el interior de la habitación.
- ¿Quién si no? - Recibí como respuesta a la vez que me sostenía y saltaba dentro de esta.
- ¡No lo hagas! - Dije automáticamente - Yo puedo sola.
- Vamos, eres solo una niña, ¿recuerdas? Confía en mí. Confías en mí, ¿verdad?
Su respuesta me llegó en un tono tranquilizador.
Con una sonrisa el tomo mi mano y me jalo con velocidad hacia terreno estable, lo había dudado, de alguna forma había pensado que él aprovecharía la ocasión para soltarme y dejarme caer a veinte metros de altura, pero no lo hizo. Y funciono exactamente tal y como él había dicho. Después de unos segundos ya estaba dentro de mi habitación y acurrucada en su pecho. Me aparte enseguida y carraspee. Él sin la menor vacilación se puso sobre en mi cama y tomo una computadora.
- ¿Qué haces? - Le pregunte al ver que la encendía y tecleaba.
- Algo interesante - Respondió - Archivos... ajá. Diario. Vaya nombre tan original - Yahiko abrió y examino el contenido.
- ¿Que miras? - Le pregunte mientras me centava a su lado y observaba la pantalla con disimulado interés.
- Ingresar a los archivos de Sakura Haruno, veo que escribe un Diario de vida - Se bufo y luego puso sus ojos en mí, a centímetros de mi cara. Sentí un cosquilleo en todo mi cuerpo, y me costó trabajo respirar. Ningún chico me había puesto así, a excepción de Sasuke y Neji. Yahiko era un completo desconocido, era uno de los Caballeros a los cuales su información no tenía un libre acceso. Era peligroso. Y ahora estaba a centímetros y haciéndome sentir un dolor punzante en los labios para besarlo.
- Querido Diario - Comenzó a leer imitando la voz de una niña - Desperté esta mañana y... maravilla de maravillas, me vuelvo a sentir yo. He vuelto. Ha sido un viaje infernal. Morí, queridísimo Diario, realmente morí. Me había marchado junto a Ayumi el día en que ella decidió abandonarme ¡Me alegro tanto de estar de vuelta! Ahora estaré con Sasuke, para siempre - Yahiko se giró a verme y enarco una ceja, luego sonrió fugazmente y volvió a la lectura - Ayumi descansa en paz, con los ángeles. No se cómo voy a compensar a aquellos que llegaron hasta las puertas del mismísimo infierno por mí. Bueno, estoy cansada y ansiosa por estar con Sasuke. Soy muy feliz. Hemos tenido un día estupendo, riendo y amándonos en ese hermoso lago ¡contemplando nuestros rostros infinitamente! Sakura.
- He sido testigo de ese "Día estupendo" - Dije molesta y me levante de la cama.
- Yo igual - Se burló Yahiko y luego se levantó.
- ¿Qué harás? - Le pregunte y él se giró perezosamente.
- Darte información, un nuevo Caballero ha llegado a Okutama. Mantente alerta.
- ¿Donde esta? - Le pregunte mientras elevaba la voz y el solo sonrió.
- Aun no lo sé. Bueno, me iré. Luego nos vemos.
- ¿Luego?
- Ajá, sal a divertirte... hermosa Corinne, yo cuidare de ti - Se acercó y con delicadeza me beso en la frente, luego en cuestión de segundos se lanzó por la ventana. Maldición, son veinte metros hasta el suelo
- ¡Yahiko... espera! - Me acerque deprisa hasta los ventanales, pero él ya caminaba en dirección al bosque y desaparecía.
Divertirme, una pelea injusta en un bar de mala muerte. Deshacerme de algunos Peones y hacer a alguien muy, muy desdichado. Quizás a un caballero.
Me observe en el reflejo del ventanal, me veía hermosa con mi cinta azul-petróleo y mis gafas de sol.
A través del mi casco polarizado, se podían ver de color café los árboles y el gris camino de pavimento bajo ellos. Gire en la vuelta hacia el oeste por dónde se llegaba a los barrios más bajos de Okutama. Estuve siguiendo el río hasta la ribera. Desde ese momento, cuando la senda y el río convergieron, pude ver el agua, oscura y salobre, remolineando a mi lado. Veinte minutos después me detuve lentamente en frente de un alejado bar al lado del río. Estaba construido con grisácea madera antigua, y en un fanfarrón anuncio, empapado de agua, sobre la puerta principal, se podía leer STYX en letras irregulares pintadas a mano.
Un puñado de pendones de plástico anunciando cerveza había sido engrapado a las vigas de madera justo debajo de donde terminaba el techo de lámina, en un mediocre intento de mostrar festividad. Estudie las imágenes impresas en los triángulos de plástico, palmeras y bronceadas chicas usando diminutos bikinis acercando botellas de cerveza a sus sonrientes labios, y me pregunte cuando había sido la última vez que alguna chica de verdad pisó este lugar.
Dos tipos pasados de moda vestidos como punks fumaban sentados en bancos frente al agua. Eran unos Mohawks de aspecto cansado, inclinados sobre sus frentes de mediana edad, con chaquetas de cuero que mostraban el aspecto sucio, opaco, de algo que habían estado usando desde que el estilo punk era lo nuevo.
La expresión en blanco que mostraban en sus miserables y morenos rostros hacía que la escena se viera aún más desolada y ridícula.
El embalse a la orilla de la carretera de doble sentido había empezado a inundar el asfalto, y el camino de alguna manera se veía invadido de hierba y fango. Nunca había llegado tan lejos en la ribera del río.
No sé si este equivocada, pero creo que luego de mi invitación... aunque sea este lugar el punto de encuentro, Neji igual vendrá.
Mientras permanecía sentada en este bar, escuche a un auto estacionarse frente al Styx.
El chofer ya había llegado, y con Neji dentro del auto. Me levante enseguida y observe impaciente por una ventana... aun no bajaba. Él estaba inseguro sobre lo que haría una vez bajándose de él, o dudando si había sido una buena idea, mientras el cuestionaba el lugar la puerta de Styx se abrió repentinamente dejándome frente al auto para que me viera.
El auto aún estaba en marcha, estacionado en el camino. Después de un momento, el conductor que yo había contratado, un hombre con lentes de sol deportivos, una delgada cadena en el cuello y poco cabello bajo su vidrio polarizado y con un movimiento de cabeza me indico que Neji estaba en los asientos traseros. Me recargue plácidamente contra el mosquitero, con una pierna cruzada sobre la otra. Sabía que a través del vidrio polarizado yo no podía verlo, sin embargo, como si yo realmente pudiera, le extendí mi mano y le indique que se acercara.
Él se quitó el cinturón de seguridad y se deslizó del asiento trasero de lujosa piel beige, en el sedán, y en cosa de segundos ya estaba fuera de él y con sus ojos grises puestos totalmente en mí.
Él extendió su mano. En ella había un pequeño sobre blanco. Mi invitación. Una gruesa tarjeta color marfil cremoso con su nombre grabado en un decadente dorado en la esquina inferior izquierda. Reí en voz baja, aquel detalle había sido algo nuevo para mí... con una tarjeta de invitación y un chofer contratado había invitado a Neji a un desastroso bar en las calles más bajas de Okutama. El chofer se alejó y Neji se acercó a mí, sin mirar más allá el lugar, solo yo.
- ¿Por qué no pude venir en mi auto? - Fue lo primero que dijo.
- Porque tu auto no puede estacionarse en un lugar como este - Le respondí perezosamente.
- ¿Y tú BMW S1000, puede hacerlo? - Enarco una ceja y luego sonrió al ver mi cara de reproche - Le pregunte al chofer donde íbamos, ya que la tarjeta no lo indicada, él dijo: "A un pequeño remanso río abajo. A Corinne-san le agrada el color local. Sólo siéntate y relájate", creí que no te gustaban los sufijos.
Mostro un semblante molesto, pero supe de inmediato que no era por los sufijos, sino por el "relájate" que le había dicho el chofer.
- Te entiendo, a mí nunca me ha gustado que me digan que me relaje, especialmente cuando siento que me lo dicen como un tipo de advertencia para no hacer más preguntas.
- Y no las hice - Añadió.
- Neji-san, quiero que me acompañe a descargar mi estrés - Hice una pequeña reverencia - He tomado su palabra de querer conversar, me siento totalmente alagada por no dejarme plantada.
Él sonrió por mi forma de búrlame ante tal situación, por exagerar las costumbres japonesas y no tomarme nada en serio, parecía agradarle.
- No iba a dejarte plantada - Dijo Neji - Así que, ¿qué es este lugar? ¿Y desde cuando tienes un servicio de auto particular?
- Desde hoy, y ya lo he dicho Neji-san... quiero que me acompañe a descargar mi estrés.
- ¿Quieres golpear a algún tipo? - Dijo alarmado, solo sonreí - Si se trataba de eso... podría haberte invitado a mis clases de artes marciales. Cuando tu chofer llego por mí, estaba practicando.
- Para la siguiente vez, tú serás el que me invite a una de tus clases. Ahora, solo ingresémonos a este bar de alta clase. Entremos - Le dije, guiándolo tras el mosquitero a medio caer de la puerta - Podemos platicar aquí dentro.
El interior del bar estaba revestido de madera, había unas pocas lámparas naranjas que con su tenue luz proveían la única iluminación en el lugar. Cornamentas de todos tipos y tamaños estaban montadas en la pared y un guepardo disecado estaba suspendido sobre el bar, listo para atacar en cualquier momento. La rockola estaba tocando Ziggy Stardust, y un tipo viejo con la cabeza rasurada y pantalones de cuero estaba bailando solo, a mitad de un arrebato de entusiasmo. Además de Neji y yo, él era la única otra persona en el lugar.
Le señale hacía dos bancos. Los gastados cojines verdes de cuero estaban rasgados justo en el medio, la esponja beige sobresalía como si fuera una masiva cantidad de palomitas de maíz. Ya había un vaso medio vacío frente al asiento que reclame, Neji observo la bebida en su interior de color café claro, estaba diluida con hielo y pequeñas gotas cubrían el vaso.
- ¿Qué es eso? - Me pregunto.
- Georgia Moonshine - Le respondí tomando un trago - No lo recomiendo para comenzar. Cuando él me miró acusadoramente, agregue - He estado aquí todo el día.
- Encantador - Dijo con sarcasmo - ¿Cuántos años tienes, dieciséis? ¿Sentada en un bar tú sola y todo el día?
- Técnicamente tengo diecisiete - corregí – Y estuve calculando cuantos tragos de consolación iba a necesitar si me dejabas plantada hoy - Él me ignoro y miro por un ventanal al exterior, luego se giró y observo mi vaso.
Yo no me veía obviamente borracha, ni siquiera había sentido algún tipo de mareo. Él estaba a salvo conmigo aquí, o yo lo estaba con él aquí. Debía demostrarle lo irresponsable que podía llegar a ser, para que él tomara la decisión de alejarse de mí. Eso era lo que él debía decidir, eso era lo único que podía hacer por él ahora.
- ¿Qué es lo que en verdad te molesta? - Le pregunte - ¿Este lugar? ¿O el hecho de que no nos están dando un buen servicio? - Levante la voz para casi gritar las últimas palabras, lo suficientemente alto como para lograr que un enorme y fornido cantinero caminara desde la puerta de la cocina tras el mostrador. Tenía un largo cabello cortado en capas, y tatuajes que parecían trenzas de cabello humano corriendo arriba y abajo por sus brazos. Era todo músculo y debía pesar por lo menos trescientas libras. Él podría ser involuntariamente una persona para descargar mi estrés. Me voltee hacía Neji y sonreí.
- ¿Qué quieres? - Le pregunte.
- No importa - Respondió negando con la cabeza - Realmente no tomo alcohol.
- Tú estabas tomando champaña en la fiesta de Naruto - Le señale - ¿Ves quien si pone atención? - Lo golpee suavemente con mi hombro - Tu mejor champaña aquí - Le dije al cantinero, quien tiró su cabeza hacia atrás y dejó escapar una sarcástica y áspera risa.
Sin hacer el menor intento de pedir una identificación a esta adolescente o al menos mirarme lo suficiente para adivinar mi edad, el cantinero se dirigió a un pequeño refrigerador con puerta deslizante de cristal. Las botellas tintineaban mientras rebuscaba entre ellas. Después de lo que había parecido un buen rato, el mesero emergió con una pequeña botella de Freixenet.
- No acepto la responsabilidad por esto - Comento el cantinero, ofreciéndonos la botella.
Neji botó el corcho y elevó sus cejas hacía mí. Tome la botella y serví el Freixenet ceremoniosamente en una copa.
- Quiero disculparme - Dije - Yo sé que he ido demasiado lejos. Por pedirte que me acompañes a este lugar - Espere a que él asintiera antes de continuar hablando - No me siento bien por esto, para conversar merecíamos un lugar mejor.
Neji observó las burbujas subiendo en el vino. Luego con la intención de decir algo el agarró su copa para beber un sorbo antes de comenzar.
- Oh, espera - Puse una mano en su brazo - No puedes beber hasta que no hayamos brindado por algo - Eleve mi vaso y le sostuve la mirada - ¿Por qué deberíamos brindar? Escoge.
El mosquitero de la puerta principal se abrió ruidosamente y entraron los tipos que habían estado fumando en el porche. El más alto de ellos, con grasoso cabello negro, nariz afilada y uñas asquerosamente sucias, echó una mirada hacía donde me encontraba, y se encaminó hacia donde estábamos sentados.
- Deberíamos brindar por tu acogedor lugar donde descargar tu estrés - Dijo Neji con una sonrisa.
- ¿Qué estamos celebrando? - Pregunto el hombre, observándome con fascinación. Choco su vaso con el mío. Se acercó más, y percibí el roce de su cadera - ¿La primera noche fuera de la nena? ¿A qué hora es el toque de queda?
Neji se tensó y se giró apretando su vaso, yo solo lo mire y con una confidente mirada le indique que se quedara en su lugar.
- Estamos celebrando que vas a llevar tu trasero fuera de aquí, ahora mismo - Replicó Neji de una manera tan agradable como si estuviera sólo anunciando que era mi cumpleaños. Fijó sus grises ojos en el tipo, que mostró sus dientes llenos de caries.
- Fuera de aquí, ¿huh? Sólo si ella me acompaña.
El tipo hizo el intento de coger mi mano. Después de indicarme Neji sobre sus clases de artes marciales, yo esperaba que el necesitara sólo una mínima excusa para que sus manos volaran a los golpes. Pero él no era así, él era un caballero que jamás comenzaría una pelea en frente de una chica. Pero él sabía de mi estado de ánimo, él sabía lo que yo quería hacer... y lo que haría dentro de poco. Especialmente si había estado bebiendo en este lugar todo el día. Pero Neji se veía sorprendentemente tranquilo. Todo lo que hizo fue arrojar la mano del tipo con la velocidad, gracia y fuerza brutal de un león lanzando a un ratón. Sonreí complacida, ahora era mi turno.
Observe al tipo mientras retrocedía dando traspiés. Luego Neji sacudió su mano con una mirada aburrida en el rostro, entonces acarició levemente mi muñeca donde el tipo había tratado de sujetarme.
- Lamento esto. ¿Qué estaba diciendo sobre este acogedor lugar?
- Neji, pase lo que pase ahora, te quedaras sentado aquí, sin hacer nada. Prométemelo.
Le ordene al ver como la novia del tipo ingresaba molesta al bar, venia hacia mí con una furia incomparable en sus ojos. Y el otro tipo venia hacia Neji.
- Lo prometo - Asintió y sentí la sangre ardiendo en mis mejillas. Directamente en mi interior, una enorme oscuridad empezaba a abrirse, extendiéndose, desplegándose hasta convertirse en la más grande, negra sombra que jamás había sentido, ya estaba lista.
Una descarga de viento ártico era disparada desde mi centro, y sentí la frialdad glacial de mis dedos aún sobre los de Neji, seguía acariciando su piel.
Hubo un estrépito de cristales cuando la mujer aplastó su vaso sobre mi cabeza. Lentamente, me levante de mi silla y sacudí de mi cabello algunos restos de cristal. Gire hacia aquella mujer, que fácilmente me doblaba la edad y era bastantes pulgadas más alta que yo.
Neji se levantó de su banco, afrontando lo que había sentido acerca de la pelea que estaba a punto de empezar entre yo y esta mujer.
- Lo prometiste - Le dije y él se sentó lentamente, sin apartar la vista de mí y del tipo que se tambaleaba hacia nosotros. Neji temía lo que podía suceder al ver por primera vez mis ojos de un color negro como sombra oscura, o como noche-de-muerte desplegada sobre mí, mis ojos resplandecían... lo veía en mi reflejo de las gafas de la mujer.
Inmediatamente, la mujer comenzó a lanzarme cachetadas. Luego se hizo a un lado y el tipo llego hasta mí.
Esto dolerá un poco, pensé.
Empezó a golpearme ciegamente, recibí esos golpes sin ton ni son como si fueran los besos de un niño. Neji no era el único sorprendido por mi serenidad. El bailarín uso-pantalones-de-cuero se había encogido junto a la rockola. Y hasta el tipo de cabello grasiento después de haberme golpeado varias veces, se retiró unos pasos, escrutándome, confuso.
Durante ese tiempo, la sombra en mi interior creció inundándome por completo, oscuros zarcillos creciendo como mala hierba. Neji se encogió y se estremeció en el momento en que yo esquivaba el último puñetazo del tipo drogado. Y entonces decidí responder a la pelea. Fue simplemente un ligero movimiento de mis dedos, como si me hubiera deshecho de una hoja marchita. En un minuto, el tipo estaba todo sobre mi rostro, pero cuando mis dedos furiosos conectaron con su pecho, este salió volando, sacudiendo sus pies por el aire, desperdigando botellas vacías de cerveza por su trayecto, hasta que su espalda se estrelló en la pared opuesta, cerca de la rockola. El tipo se frotó la cara y, quejándose, empezó a ponerse en cuclillas.
- ¿Cómo hiciste eso? - Los ojos de Neji estaban abiertos de par en par, asustado y fascinado al mismo tiempo. Ignore su pregunta, voltee hacía el robusto y menos alto amigo de aquel tipo y lo encare - ¿Sigues tú? - El segundo tipo alzó las palmas.
- No es mi pelea, niña - Balbuceó, mientras retrocedía.
Me encogí de hombros, camine hasta el primer tipo, y lo alce en vilo sujetándolo de la espalda de su playera. Sus miembros oscilaron inexorablemente en el aire, como si fuera una marioneta. Una fea marioneta, no me gustan las marionetas.
Entonces, con un simple movimiento de mi muñeca, lo arroje contra la pared. Parecía que se iba a quedar pegado ahí cuando lo sujete nuevamente, azotándolo, diciendo una y otra vez.
- Te dije ¡fuera de aquí! - Medio inconsciente él asintió y lo deje sobre su llorona novia, creí que se lanzaría sobre mí para dar más cachetadas, pero ahora estaba quietecita y asustada.
- Neji, vámonos - le dije y él se levantó enseguida y me siguió.
- Tendrás que decirme como hiciste eso - Me exigió a un lado de mi súper deportiva y observando nuevamente el lugar.
- Descarga de estrés - Le respondí, esquivando su mirada y observando el camino que quedaba por recorrer hasta su casa.
- ¿Descarga de estrés? - Repitió y luego sonrió.
- Así es.
- ¿Que le ha pasado a tus ojos? - Dijo mientras fruncía el ceño.
- Pasa esto muy seguido, la melanina cambia de color - Le respondí y le pase mi casco.
- Yo no me pondré esto, tú póntelo - Se molestó y me lo tendió de vuelta.
- No seas tan caballero, tu póntelo - Le dije mientras se lo volvía a entregar.
- Lo siento pero no lo hare. Cumplí con mi palabra de no hacer nada allí dentro. Ahora tú me harás este pequeño favor y te pondrás el casco.
Lo mire molesta y me lo puse de mala gana. Me subí a mi motocicleta y el vacilante me imito.
- ¿No podemos llamar nuevamente al chofer? ¿O llamar a mi casa para que traigan mi auto?
- No - Le dije mientras sonreía y el pasaba sus manos por mi cintura. Su calidez se extendió por mi abdomen y luego por todo mi cuerpo.


Corinne Uchiha