Sakura abrió los ojos para despertar en la habitación de su hermano mayor, pocas veces había dormido ahí con Touya, solo en un par de ocasiones cuando ellos eran más pequeños y ella solía tener pesadillas que le impedían dormir, por lo que Touya le abría un espacio para dormir junto a él a pesar de los gemidos de miedo que daba su hermana pequeña.

Sin embargo, en esa ocasión ella no había dormido ahí producto de una pesadilla, y tampoco lo había hecho con Touya. Esta vez, las circunstancias eran muy diferentes, sobre todo porque en otras ocasiones su propia ropa nunca había estado esparcida por el suelo desordenadamente, y esta vez, no era Touya quien se encontraba durmiendo a su lado.

Sakura sonrió al sentir los brazos de Syaoran rodeándola y su respiración chocando con la parte de atrás de su cuello. Se quedó unos momentos observando la habitación en la que había estado un millón de veces a lo largo de su vida, y que jamás pensó que la noche anterior sería el escenario del acto más intenso y hermoso que pudo vivir hasta el momento con el chico que la abrazaba.

-Touya nos mataría si se enterara de lo que hicimos en su habitación – pensó ella avergonzada al imaginar la mirada que les daría su hermano mientras veía su cama vacía al otro extremo de la habitación – Jamás en la vida se va a enterar de esto, de lo contrario, no viviríamos para hacerlo de nuevo – pensó finalmente para luego disponerse a girarse cuidadosamente para no despertar a Syaoran.

Al quedar frente a su novio no pudo evitar quedarse mirándolo fijamente, detallando sus facciones antes de comenzar a repartir pequeños besos en su cara, yendo desde de su frente, besando ambas mejillas, su nariz y luego sus labios, donde se quedó enganchada hasta que sintió los de él correspondiendo a su beso.

Sakura se separó para encontrarlo semi despierto, ella le dio una sonrisa antes de dirigir sus labios al cuello de él donde empezó a repartir pequeños besos bajando hasta su pecho. Syaoran se río al sentir los labios de ella en esa parte de su cuerpo por lo que decidió hablar.

-Esta sí que es una excelente forma de decirme buenos días.

Sakura se detuvo para volver a poner su cara cerca de la de él – Lamento haberte despertado, es solo que no pude contenerme.

-No dije que me molestara – Respondió él antes de besarla en los labios.

Sakura correspondió al beso al instante y sintiendo como los brazos de Syaoran la atraían más hacía él, presionándola contra su cuerpo desnudo. Syaoran no esperó mucho para en un impulso ponerse encima de ella y dirigir sus labios hasta la altura del cuello de ella y empezando a bajar hasta sus senos.

Sakura gimió ante aquello, sin embargo, todo el calor del momento fue interrumpido cuando un sonido proveniente de su hambriento estómago hizo que Syaoran cortara el beso y que Sakura se pusiera realmente roja.

Syaoran se río fuertemente antes de volver a mirar a su novia a la cara – Alguien está hambrienta al parecer.

-Lo siento – Dijo ella tratando de no mirarlo a los ojos – Es solo que anoche apenas y comí unas botanas en casa de Chiharu después del partido, y luego tú y yo…

-Sí, lo entiendo – Admitió él dándole un corto beso en los labios antes de volver a hablar – También muero de hambre.

-Lamento que mi estómago haya arruinado el momento.

-No me quejo – Dijo él sentándose al lado de ella – De todas formas, tenemos el resto del domingo para continuar donde quedamos ¿no?

Sakura sonrió y asintió, él volvió a hablar – ¿Tienes algo en mente para el desayuno?

-No, pero supongo que lo averiguaremos en cuanto bajemos a la cocina – Dijo ella antes de levantarse, pero se contuvo para mirar a Syaoran un poco incómoda – ¿Te importaría voltearte mientras busco mi ropa?

Syaoran la miró con la boca abierta – Tuvimos relaciones anoche, creo que ya no hay nada que no haya visto de ti.

-Sigue siendo un poco incómodo – Dijo ella roja de la vergüenza – Solo déjame acostumbrarme a que me veas sin ropa.

Syaoran giró los ojos para luego inesperadamente levantarse sin ningún tipo de vergüenza y empezar a buscar sus bóxers. Sakura se puso realmente roja, pero no pudo evitar mirar el cuerpo de su novio, que pronto fue cubierto con la ropa interior.

Él se giró para descubrirla mirándolo, levantó la ceja sugestivamente – ¿Ves que no era tan dificil? Te veo en la cocina.

Esto lo dijo antes de dirigirse al baño del pasillo, dejando a Sakura aún enrollada entre las sábanas, cosa que no tardó en cambiar ya que se levantó de la cama para buscar sus bragas y ponérselas, sin embargo, no pretendía usar el uniforme de porristas, por lo que abrió uno de los cajones de Syaoran para tomar una de sus camisetas y usarla como un vestido, seguido de ello se puso sus pantuflas de conejitos y bajó a la planta baja.

Al pasar por la sala no pudo evitar detenerse justo frente a la estantería donde se encontraban las fotos familiares, varios portarretratos lo adornaban, entre los cuales había fotos de Touya y Sakura cuando eran más pequeños, las hijas de Ieran, algunas en sus bodas y otras en sus graduaciones, una foto de Syaoran cuando tenía alrededor de 4 años con su cara seria como de costumbre, y un portarretrato con una foto de Ieran y Fujitaka el día de su boda.

Sin embargo, los dos portarretratos que más llamaron a atención de Sakura eran los que estaban en el medio, contenían cada uno la foto de dos personas que en el presente no estaban con ellos físicamente, pero su esencia aún vivía con ellos a pesar de los años, se trataba de una foto de Nadeshiko Kinomoto, la madre de Sakura, y el otro pertenecía a la fotografía de Hien Li, el padre de Syaoran.

Sakura no pudo evitar quedarse mirando la foto del hombre y detallándola como nunca lo había hecho, cuando su padre se casó con Ieran ella le mostró sus álbumes familiares, mediante los cuales pudo conocer a Hien y en ese momento pudo darse cuenta del parecido que tenía Syaoran con aquel hombre, sin embargo, en ese entonces él era solo un niño por lo que había muchos detalles en lo que aún diferían. Pero ahora que lo veía bien, con el paso de los años Syaoran se había transformado en el vivo retrato de su padre, de hecho, si no fuese por el color de ojos, podrían ser la misma persona.

Syaoran venía bajando las escaleras para encontrar a Sakura parada viendo las fotos, él decidió simplemente ponerse a su lado, ella notó su presencia y lo miró un poco nerviosa al ser descubierta, sin embargo, él solo pasó su brazo por la espalda de ella para atraerla hacía él.

-Lo siento – Soltó ella de repente.

Él la miró confundido – ¿Te disculpas por ver unas viejas fotos?

-No, es solo que me quedé prácticamente hipnotizada viéndolas – Dijo ella mirando alternativamente la foto de Hien y luego a Syaoran – Jamás había notado el gran parecido que tienes con tu padre.

-Todos lo dicen desde que soy un niño – Respondió Syaoran fijando su vista en el retrato de su padre – También decían que, si no hubiese sacado los ojos marrones de mi madre, sino los ojos azules de mi padre podríamos haber sido gemelos de diferentes edades.

Sakura se río levemente, y él volvió a hablar – ¿Sabes? Siempre he pensado que debe ser duro para mi madre verme cada día y recordar a mi padre.

Esta vez ella no río, pero sí habló – No creo que eso sea algo malo, creo que mantiene vivo su recuerdo a través de ti.

- ¿Me estás diciendo viejo?

-Yo no dije eso – Dijo ella.

-En fin – Respondió Syaoran ahora centrando su mirada en la foto de Nadeshiko – Por lo que veo solo tú heredaste los ojos de tu madre.

-Sí, y su legendaria torpeza según papá, mi bisabuelo y la tía Sonomi – Añadió la chica mientras miraba sonriente la foto de su madre.

Syaoran la apretó contra él, y luego Sakura volvió a hablar – ¿Puedo confesarte algo?

-Lo que quieras.

-Varias veces he pensado en que, si ellos no se hubiesen ido, tal vez no nos habríamos conocido.

-Creo que de cualquier forma nos habríamos cruzado – Dijo él firmemente.

Ella lo miró confundida – ¿Qué te hace estar tan seguro?

-El tonto de Eriol una vez me dijo una frase que creo que nunca podré olvidar, y creo que es más cierta de lo que alguna vez he pensado.

- ¿Qué te dijo?

-Me dijo que no existen las casualidades, solo lo inevitable ¿entiendes?

Sakura lo miró expectante mientras le hablaba en susurro – Entonces ¿quieres decirme que no importa la situación, de cualquier forma, nos hubiésemos conocido?

-Creo que era algo inevitable.

Syaoran no tardó en volver a juntar los labios con los de ella, solo que esta vez en una forma más pausada y tierna, y Sakura correspondía de la misma manera abrazándolo por el cuello y sintiendo sus leves caricias a la altura de su cintura.

Sakura se separó dejando su frente pegada a la de él – Sabes que en cualquier momento mi estómago volverá a sonar ¿cierto?

-Pues no lo hagamos esperar más – Y sin decir nada más se dirigieron a la cocina.

oOo

Sakura y Syaoran pasaron el resto del fin de semana en casa, descansando de la dura semana de entrenamientos que tuvieron para el partido final y, además, aprovechando todo el tiempo que era posible para estar los dos solos.

Ese corto fin de semana habían logrado hacer tantas cosas que usualmente se limitaban, como por ejemplo cocinar juntos mientras se besaban y hacían de la cocina un desastre, también lograron hacer un acaramelado maratón de películas la tarde de domingo en el sofá de la sala, el cual terminó con ambos besándose frenéticamente en encima del mueble sin saber con exactitud como fue el final de la película que se dispusieron a ver desde un principio.

Debían aprovechar aquel día al máximo debido a que por la mañana del lunes sus padres volverían, por lo que tendrían que retomar su relación a escondidas. Sakura se miraba en el espejo del baño mientras pensaba en la conversación que acababa de tener con Syaoran solo unos minutos atrás.

-Flashback-

-Tú quieres decirles – Dijo Syaoran adivinando los pensamientos de su novia después de haber visto el cambio de actitud de ella luego de haber visto las fotos.

Ella suspiró resignada – Sí, no me gusta tener secretos con ellos, y ya hemos llegado demasiado lejos.

Syaoran se puso serio – Lo dices por lo de anoche ¿cierto?

-No sólo por eso, Syaoran – Dijo ella tomando su mano entre la suya – Llevamos meses en esto, anoche fue la prueba de que las cosas van en serio ¿no crees?

-Sí, lo sé – Respondió él apretando su mano – ¿Pero crees el mejor momento para decirles es luego del fin de semana que estuvimos solos?

Sakura bajó la mirada resignada, y Syaoran al ver a aquello no pudo evitar hablar de nuevo confesándole algo – También le he dado vueltas al asunto un millón de veces en mi cabeza, odio mentirles tanto como tú, pero si lo vamos a hacer tiene que ser de la manera más sutil que podamos.

-Tienes razón, no podemos decirles luego de un fin de semana nosotros solos en casa, sería demasiado obvio.

-He estado pensando que podríamos decirles poco después de la graduación – Soltó él.

-Faltan dos semanas para eso – Recordó Sakura – Y ya hemos esperado meses para decirles, creo que puedo aguantar un poco más.

-Sí, por eso pensé que sería la fecha correcta, todos querrán matarnos, pero se acabarían los secretos.

-Y luego nos iríamos a Tokio, a la universidad, donde nadie nos conocerá.

Syaoran sonrió – También he pensado mucho con respecto a eso.

- ¿A qué te refieres exactamente?

- ¿Alguna vez has pensado en el largo viaje que tendríamos que hacer de ida y vuelta todos los días para ir a la universidad?

-Bueno, la verdad no me lo había puesto a pensar, pero creo que eso nos llevará mucha parte del día y apenas y podremos hacer nuestros deberes y estudiar – Dijo Sakura con una cara de pánico.

-Por eso mismo he pensado en mudarnos a Tokio.

- ¿Qué? ¿Mudarnos? ¿Juntos?

Syaoran se río – Ya vivimos juntos, y lo hemos hecho durante 8 años en contra de nuestra voluntad ¿por qué no hacerlo ahora que estamos juntos y que estudiaremos en un lugar diferente a Tomoeda?

-Porque primero deben aceptar que estamos juntos, y debemos salir vivos de ese reto.

-Y luego nos mudaremos a Tokio, tal como lo hicieron Touya y Yukito, tu padre los apoyo al cien por ciento.

-Touya y Yukito no son hermanos.

Syaoran la miró con el ceño fruncido y se levantó del sofá, antes de dejar la sala le dijo una última cosa – Tú y yo tampoco lo somos, creí que eso había quedado claro entre nosotros hace mucho tiempo.

Y fue justo cuando él salió que se sintió peor que nunca – Buena esa Kinomoto –.

-Fin del flashback-

Sakura se miraba al espejo con ganas de querer golpearse a sí misma, por supuesto que quería mudarse con él a Tokio, pero en ese momento de su boca solo salieron estupideces que fueron provocadas por su miedo e inseguridad, por lo que Syaoran se enojó con ella.

-Y con todo el derecho del mundo puede enojarse, fue una reverenda idiota al decir algo como eso, es que ¿en qué rayos estaba pensando? – Se reprochaba a sí misma.

Suspiró resignada mientras veía su propio reflejo, sin embargo, no esperó ver el reflejo de Syaoran entrando por la puerta del baño.

-Lo siento, no sabía que estabas aquí – Dijo él disponiéndose a retirarse, sin embargo, Sakura lo llamó.

-Syaoran.

Él se quedó parado en el marco de la puerta mirándola fijamente. Ella le devolvía las miradas y con un nudo en la garganta soltó – Si quiero mudarme contigo a Tokio.

-Solo lo dices porque me enojé contigo – Respondió tajante – No voy a obligarte a hacer algo que no quieres.

-Pues eso es lo que quiero hacer – Refutó ella – Lamento haber reaccionado como lo hice, es solo que me aterra todo esto, el cómo se lo diremos a nuestros padres, en cómo podrían reaccionar y tú estás pensando en mudarnos.

Él se acercó a ella – Piénsalo de esta forma, no estoy planeando estas cosas en función a lo que podría pasar con nuestros padres cuando les digamos, las estoy planeando en función de que quiero estar contigo sin importar lo que pueda pasar, y solo lo podré hacer si tú estás conmigo en esto.

Sakura en definitiva no lo había pensado de esa manera, él siguió hablando – Desde ahora quiero que sepas no me importa si los demás aceptan o no nuestra relación, yo te quiero y estaré contigo a pesar de todo, siempre y cuando tú quieras que así sea.

Ella seguía sin hablar, solo lo miraba y él habló – ¿Quieres que así sea?

Sakura asintió levemente antes de hablar – Sí, quiero que así sea.

Syaoran tomó su mano – No creas que no me importa lo de nuestros padres, también me aterra lo que pueda pasar, pero me aterra más que intenten separarnos solo porque nos queremos.

-No quise que malentendieras lo que dije – Soltó ella – No te veo como un hermano, nunca lo hice, es solo que a veces digo tonterías sin pensarlo.

-Sólo olvidemos eso.

Sakura no lo pensó dos veces antes de besarlo sintiendo como él devolvía el beso, aunque esta vez aquel beso iba cargado de mucha pasión, por lo que ella aprovechó el estar de espaldas al lavamanos para sentarse en él y enrollar sus piernas alrededor de la cintura de Syaoran empezando a sentir la naciente erección chocando con ella.

Syaoran no tardó en empezar a deshacer la ropa de ella, así como también la suya mientras desesperadamente besaba el cuello de su novia y gemían en la boca del otro. Cuando solo la ropa interior los separaba de la completa desnudez, Syaoran habló aun con sus labios repartiendo besos en el cuello de ella.

- ¿En tu habitación o en la mía?

Sakura tomó el rostro de él entre sus manos para darle un corto beso antes de responder con una mirada pícara – En la ducha.

Syaoran le dio una sonrisa ladeada y sin pensarlo dos veces se deshizo de las prendas que aún tenían puesta y se dirigieron a la ducha. Al abrirla sintieron el agua recorrer sus cuerpos, y sin perder un minuto más se volvieron a fundir en un beso desesperado y hambriento de cercanía.

Mientras se besaban no faltaron los típicos juegos con agua para que al otro le entrara agua en la nariz o en la boca, como si de dos niños se tratara, por lo que las risas no faltaron. Sin embargo, esos juegos pasaron a segundo plano cuando ella enrolló sus piernas alrededor de él y empezaron aquel vaivén de emociones.

Cuando ambos dieron el gemido final y en el baño solo se escuchaba el agua caer y las respiraciones entrecortadas, Sakura se acercó al oído de él – Tantas peleas por el estúpido baño cada mañana y nunca pensamos en que podríamos compartirlo.

-Y tantas formas de reconciliarnos y jamás habíamos probado esta ¿curioso no crees? – Dijo él entre gemidos.

No dijeron nada más, simplemente se quedaron un rato más tratando de recuperar la respiración para luego dirigirse a la habitación de ella donde más entrada la noche no dudaron en repetirlo. Sin duda, a pesar de todo, había sido un buen fin de semana, y aunque hubiese estado lleno de paz para ellos, aquello podría no durar demasiado.

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N/A: Hola mis queridos lectores, aquí les traigo este nuevo capítulo cargado con un poquito amor, un poquito de tensión, y por supuesto, un poquito de misterio en la parte final;) Primero que nada quiero agradecerles porque la historia llegó a 100 comentarios, esto de verdad me emociona mucho ya que nunca me había pasado con ninguna de mis historias, además ya estamos en las 12.000 visitas, esto es gracias a ustedes, de verdad son los mejores y por eso cada lunes y jueves les traigo un capítulo nuevo. Espero que hayan disfrutado de este capítulo y que sigan dejándome sus maravillosos y divertidos comentarios, nos leemos el lunes sin falta. Un beso enorme para todos.