Solo les pido una cosa, mantengan la mente abierta a todo, no esperen nada de nadie... mucho menos de mi, para así no defraudarse. No quiero que lleguen aquí con esperanzas de que pase algo, y que luego no suceda nada en absoluto. Créanme, lo he visto miles de veces, y cada vez duele como la anterior, aún cuando lo esperamos de todos modos. Este es un Fic sobre Sasuke Uchiha, lo que pase en su vida amorosa que no las desespere, es un consejo a las fans de Sasusaku. Quizás encuentres un hermoso amor eterno entre ellos, uno epico, o quizás no. Las cosas no pasan siempre como lo planeamos, y aunque haya planeado el que Sakura se quede con Sasuke, cosa que admito desde ya, quizás pasen algunas cosas en el camino que los hagan cambiar para siempre, y que los separen... sin vuelta atrás.
- ¿Que harás qué?
- Iremos a unas cabañas que tiene Hinata, está cerca - Le explique a Sasuke al oír el tono de su voz - No te enojes Sasuke, Sakura no quiso ir.
- ¿A qué hora irán? - Me pregunto un poco más aliviado.
- A las nueve pm - Respondí con una risita cantarina - Iremos con Naruto, porque tenemos que traer algunas cosas que pidió el padre de Hinata.
- El Baka de Naruto no me dijo nada - Se quejó, pero al fin y al cabo el tampoco iría para quedarse con Sakura.
- Bueno, el recién se enteró. Neji lo llamo al llegar a su casa y le dijo que sí.
- ¿Una cita de a cuatro? - Se burló al percatarse que iría Naruto, Hinata, Neji y yo.
- No es chistoso. Ya adiós Sasuke, luego hablamos.
- Adiós Tenten - Se despidió y corto la llamada.
Neji tomo las llaves del auto mientras él, Naruto, Hinata y yo nos amontonábamos para subir. Naruto en el amplio asiento delantero junto a Neji y yo y Hinata detrás. Neji no perdió de vista a Hinata, ya que cuando estaba agitada acostumbraba a no usar el cinturón de seguridad. La ruta a través del bosque para llegar a las cabañas tenía demasiadas curvas peligrosas para tomársela a la ligera, incluso aunque fuéramos los únicos que viajáramos en ella.
No más muertes, pensé mientras nos alejábamos de la mansión Hyuga.
Yo quería lo mismo que Sasuke; quería que las cosas regresaran a la normalidad para seguir llevando su antigua y sencilla vida de siempre, esta vez junto a Sakura.
La voz de Hinata interrumpió mis pensamientos.
- Justo cuando pensaba que todo iría bien – Gemía Hinata, casi llorando - Justo cuando pensaba que todo saldría bien después de todo. Nosotras en una playa junto a Sakura.
- Es difícil, ya lo sé - Dijo Naruto, con gran dulzura - Ahora parece que no dejamos de perderla, cada día que pasa se aleja más de nosotros. Pero no podemos ser tan egoístas.
- Yo sí puedo - Declare, tajante.
Al menos interiormente, donde nadie puede ver mi egoísmo. La buena de Tenten; no me importaría... que comprensiva podía llegar a ser. Bueno, pues ésta es una cosa que a la buena de Tenten le molesta. Aunque ella haya perdido a su madre, nosotros queremos mantenerla cerca para ayudarla, para que no siga perdiendo a personas importantes.
Pero ella ha elegido alejarse, al menos durante un tiempo. ¿Qué puedo hacer yo? ¿Secuestrarla? ¿Mantenerla obligada junto a nosotros?
La idea fue como un chorro de agua fría. Preste más atención a la ruta que seguía Neji.
- Se suponía que iríamos juntas a la universidad - Insistió Hinata - Y se suponía que luego regresaríamos aquí a Konoha. Lo teníamos todo planeado... desde que ha llego, prácticamente... y ahora se ha muerto su madre y está aún más apegada con Sasuke-kun. Ya nada será como antes, ¿verdad? - Finalizo Hinata en tono más calmado y con un pequeño suspiro entrecortado - ¿Verdad? - Ni siquiera era realmente una pregunta.
Neji y yo intercambiamos una fugaz mirada, el por el espejo retrovisor y yo acercándome cada vez más a Hinata. Naruto se dio media vuelta para observar a Hinata que se rodeaba a si misma con los brazos, evitando el contacto conmigo.
Es Hinata... simplemente Hinata actuando de modo teatral, pensé.
- Imagino - Dije lentamente - que eso es más o menos lo que todos pensábamos, en realidad, cuando ella recién llego.
- Si, que viviríamos todos más cerca. Antes de que Sasuke...
Sacudí la cabeza, mirando a lo lejos más allá del parabrisas.
- Sasuke no.
Todos comprendieron a lo que me refería. Sasuke no se llevaría a Sakura lejos de su padre.
- Tienes razón - Dijo Naruto - Sasuke no se llevaría a Sakura, ni con el propósito de llevarla a una Universidad cara. Jamás la alejaría de lo que ella quiere. Y ahora ha llegado Corinne, con extrañas intensiones. Pero a mí ya no me engaña... sé que quiere obtener algo de Sasuke. Algo que pronto averiguare.
- Por qué le gusta cambiar cosas por simple aburrimiento, eso me lo conto Sasuke hace mucho tiempo atrás. Pero ahora, es porque quiere que Sasuke se vaya con ella a Francia, lo sé. Lo sé por la forma en que lo mira, y sus actitudes reservadas. Y ese falso acercamiento a todos nosotros. Como si le importáramos, como si le importara alguien más que solo ella.
- Ya nada será igual - Dijo Hinata.
- Lo será - Dijo Naruto desde su asiento.
- No quería decir que realmente tengan que cambiar...
- Pero lo hacen - Dijo Neji - ¿No te das cuenta? No es algo sobrenatural; es... la vida. Todo el mundo tiene que crecer...
- ¡Lo sé! ¡Naruto-Kun tiene una beca por deportes! ¡Tenten se ira a una Universidad quizás fuera de Japón! ¡Y tu Neji-san... te iras a la universidad y luego te casaras! ¡Y probablemente tendrás hijos! - Hinata se las arregló para hacer que aquello sonara como una actividad indecente - Yo voy a quedarme atrapada en el Instituto eternamente. Y ustedes tres se convertirán en adultos y se olvidaran de Sakura-san y Sasuke-Kun y de mi - Finalizo Hinata en un hilo de voz.
- ¡Eh!
Naruto había tenido siempre una actitud muy protectora hacia los agraviados y los ignorados, y justo en estos momentos se sentía atraído hacia Hinata, que parecía tan pequeña y tan frágil.
- Pero ¿que está diciendo? Volveré aquí después de la universidad. Probablemente moriré aquí, en Okutama. Pensare en ti. Quiero decir, si deseas que lo haga.
Palmeo como pudo el brazo de Hinata, y ella no rechazo su contacto como lo había hecho conmigo. Se sonrojo al máximo, e incluso se recostó en el brazo que Naruto dejaba hacia atrás. Se recostó hacia él y apoyo su frente. Cuando ella se estremeció, ligeramente, él intento tomar su mejilla sin pensarlo siquiera.
- No tengo frio - Dijo Hinata, aunque no intento zafarse de su mano - Es una tarde cálida, incluso ya está oscureciendo. Es solo... que no me gusta cuando dices cosas como Probablemente moriré... ¡Cuidado!
- ¡Neji, cuidado!
- ¿Qué...?
Neji piso el freno a fondo, maldiciendo y sujetando el volante con las dos manos mientras Naruto se enderezaba, Hinata se agachaba y yo me apuntalaba.
- ¡Agárrense! - Aulló Neji mientras el auto patinaba; los neumáticos chirriaron, y a continuación todos fuimos zarandeados de un lado a otro cuando la parte posterior dio un brusco viraje al interior de una cuneta y el paragolpes delantero chocó contra un árbol.
Cuando todo dejo de moverse, Neji soltó el aliento, aflojando las manos que sujetaban el volante como tenazas. Empezó a girar la cabeza hacia nosotras y entonces se quedó paralizado, al igual que yo. Buscó a tientas la luz del techo, y lo que vimos nos dejó paralizados otra vez.
Hinata se había vuelto, como siempre en momentos de profunda angustia, hacia mí y estaba tumbada con la cabeza sobre mi regazo y las manos aferradas a mi brazo y mi camisa. Naruto estaba sentado, apuntalado, inclinado hacia atrás todo lo posible, con los pies estirados para empujar contra el suelo por debajo del salpicadero; el cuerpo arqueado hacia atrás en el asiento, la cabeza también echada bien atrás, los brazos empujándome hacia a un lado para proteger a Hinata.
Insertada directamente a través de la ventanilla abierta, como una lanza nudosa y greñuda o el brazo codicioso de un feroz gigante terrenal, vi la rama de un árbol. Pasaba por encima de la base del cuello arqueado de Naruto, y las ramas inferiores se extendían sobre el cuerpo de Hinata. Si el cinturón de seguridad de Hinata no le hubiese permitido a ésta girar; si Hinata no se hubiese agachado de aquel modo; si Naruto no hubiera cruzado su brazo para empujarme a un lado y proteger a Hinata; si yo no lo hubiese sujetado...
Neji se encontró mirando directamente al igual que yo el astillado pero muy afilado extremo de la lanza. Si su cinturón de seguridad no le hubiese impedido inclinarse en aquella dirección...
Podía oír mi propia respiración entrecortada. El olor a árbol de hoja perenne resultaba opresivo en el interior del coche. Incluso podía oler los lugares en los que las ramas más pequeñas se habían roto y rezumaban savia.
Muy despacio, Naruto alargo la mano para romper una de las ramitas que le apuntaban a la garganta como una flecha. No se rompió. Pasmado, Neji alargó su mano hasta allí para intentarlo él. Pero aunque la madera no era mucho más gruesa que su dedo, era dura y ni siquiera se dobló.
- Como si la hubiesen endurecido con fuego - Dijo Naruto aturdido.
- Pero eso es ridículo. Es un árbol vivo; puedo sentir las astillas - Le dijo Neji intentando romper más ramas.
- Uy, ¿Puedo incorporarme ya, por favor? - Dijo Hinata en voz baja, la voz amortiguada contra mi pierna - Por favor. Antes de que me agarre. Quiero hacerlo.
Neji la miro fugazmente, sobresaltado, y se arañó con el extremo astillado de la rama grande.
- No va a agarrarte.
Yo tenía un nudo en el estómago mientras buscaba a ciegas el cierre del cinturón de seguridad. ¿Por qué había pensado Hinata lo mismo que yo: que aquello era un enorme y retorcido brazo peludo? Yo ni siquiera podía verlo.
- Saben que quiere hacerlo - Musito Hinata, y ahora el leve temblor pareció estrace apoderando de todo su cuerpo. Hinata alargó su brazo atrás para soltar su cinturón.
- Neji, tenemos que deslizarnos - Dijo Naruto.
Naruto había mantenido con cuidado la aparentemente dolorosa posición arqueada hacia atrás, pero advertí que el respiraba con más dificultad.
- ¡Necesitamos resbalar hacia ti. Está intentando rodearme la garganta! - Grito perdiendo un poco la reparación.
- Eso es imposible...
Pero Neji también podía verlo. Los extremos recién astillados de la rama más pequeña se habían movido tan solo de un modo infinitesimal, pero ahora había una curva en ellos, y las astillas presionaban la garganta de Naruto.
- Creo que nadie puede permanecer curvado hacia atrás de ese modo eternamente - Dije, sabiendo que era una estupidez.
- Hay una linterna en la guantera... - Dijo Neji.
- La guantera está totalmente bloqueada por ramas. Hinata, ¿puedes alargar la mano para soltar mi cinturón?
- Lo intentare - Hinata se deslizó hacia adelante sin alzar la cabeza, tanteando en busca del botón que lo soltara.
- Tenemos un problema aquí - Dijo Neji - Me parece como si las hirsutas ramas aromáticas del árbol me estuvieran engullendo. Tirando de mi al interior de sus agujas.
- Tenemos un maldito árbol de navidad aquí dentro.
Desvié la mirada, para observar por el cristal de la ventanilla de mi lado. Ahuecando las manos para ver mejor en la oscuridad, apoye la frente contra el sorprendentemente frio cristal. Sentí que algo me tocaba la nuca. Di un brinco, luego me quede toralmente inmóvil. No era frio ni caliente, parecía la uña de una chica.
- Maldita sea, Hinata...
- Tenten...
Estaba furiosa por haberme sobresaltado. Pero el contacto había sido... áspero.
- ¿Neji?
Aparte lentamente las manos hasta que pude ver en el oscuro reflejo de la ventanilla. Hinata no me estaba tocando.
- No te... muevas... a la izquierda, Tenten. Hay un largo pedazo afilado allí.
La voz de Neji, normalmente serena y un tanto remota, acostumbraba a recordarme aquellas fotografías de calendarios con lagos azules rodeados de nieve. En aquel momento simplemente sonaba entrecortada y tensa.
- ¡Neji-san! - Exclamo Hinata antes de que yo pudiera hablar.
La voz de Hinata sonó como si surgiera de debajo de un colchón de plumas.
- No pasa nada, solo tengo que... mantenerla apartada - Dijo Naruto - No te preocupes. Tampoco voy a soltarte.
Sentí un agudo aguijoneo de astillas. Algo me tocó el cuello en el lado derecho, con delicadeza.
- ¡Hinata, detente! ¡Estas arrastrando el árbol dentro! ¡Nos lo estás echando encima a Naruto y a mí!
- ¡Tenten, cállate!
Me quede en silencio. El corazón me latía violentamente. La última cosa que deseaba era alargar la mano atrás. Pero eso es estúpido, porque si Hinata en realidad no está moviendo el árbol, al menos puedo mantenerlo quieto para ella.
Alargue el brazo hacia atrás, trémulo, intentando observar el reflejo de la ventanilla, lo que pasaba. Mi mano se cerró sobre un grueso nudo de corteza y astillas. No recordaba haber visto un nudo cuando apuntaba a mi garganta...
- ¡Lo tengo! - Dijo una voz ahogada, y se oyó el chasquido del cinturón de seguridad de Naruto al soltarse.
A continuación, mucho más temblorosa, la voz dijo:
- ¿Naruto-Kun? Tengo agujas de pino clavadas por toda mi espalda, al igual que Neji-san.
- De acuerdo, Neji. Tenten. Hinata - Naruto hablaba con gran esfuerzo, pero con mucha paciencia - Neji, ahora tienes que abrir tu puerta.
- No son simples agujas - Dijo Hinata con voz aterrada - Son ramitas. Es una especie de alambre de púas. Estoy... atrapada...
- ¡Neji! Es necesario que abras la puerta ahora mismo...
- No puedo.
Silencio.
- ¿Neji?
Neji se apuntalaba, podía verlo por el costado del auto. Empujaba con los pies, cerraba las dos manos sobre la corteza, rugosa ahora. Empujo hacia el lado con todas sus fuerzas.
- ¡Neji! - Casi chilló Naruto - ¡Se me está clavando en la garganta!
- ¡No puedo abrir la puerta! ¡Hay un árbol también de este lado!
- ¿Cómo puede haber un árbol allí? ¡Esto es la carretera!
Otro silencio. Podía ver las astillas, Neji las podía percibir, las esquirlas de rama rota clavándosele más profundamente en la nuca. Si Neji no se movía pronto, no podría hacerlo jamás.
Tenten
