Solo les pido una cosa, mantengan la mente abierta a todo, no esperen nada de nadie... mucho menos de mi, para así no defraudarse. No quiero que lleguen aquí con esperanzas de que pase algo, y que luego no suceda nada en absoluto. Créanme, lo he visto miles de veces, y cada vez duele como la anterior, aún cuando lo esperamos de todos modos. Este es un Fic sobre Sasuke Uchiha, lo que pase en su vida amorosa que no las desespere, es un consejo a las fans de Sasusaku. Quizás encuentres un hermoso amor eterno entre ellos, uno epico, o quizás no. Las cosas no pasan siempre como lo planeamos, y aunque haya planeado el que Sakura se quede con Sasuke, cosa que admito desde ya, quizás pasen algunas cosas en el camino que los hagan cambiar para siempre, y que los separen... sin vuelta atrás.
En la penumbra del auto, a Neji y a Naruto se les ocurrió la idea al mismo tiempo. Pero Naruto fue más rápido, y hablaron casi a la vez.
- ¡Soy un idiota! Neji, ¿dónde está el botón para reclinar el respaldo?
- Hinata, ¡tienes que echar el asiento hacia atrás! ¡Hay un asa pequeña, deberías poder alcanzarla y tirar hacia arriba!
La voz de Hinata surgía entrecortada.
- Mis brazos... es como si me aguijonearan... los brazos...
- Hinata - Dijo Naruto con voz apagada - sé que puedes hacerlo. Neji... ¿el asa está justo... debajo... del asiento delantero o...?
- Sí. En el borde. A la una... no, a las dos en punto.
Neji no tuvo aliento para más. Una vez que hubo agarrado el árbol, descubrió que si aflojaba la presión por un instante, éste le presionaba con más fuerza el cuello.
No había elección, me dije. Aspire tan profundamente como pude, empuje hacia atrás su rama con mi mano derecha, oyendo como Naruto gritaba, y se retorcía, sintiendo como astillas afiladas igual que finos cuchillos de madera le desgarraban la garganta, la oreja y el cuello cabelludo. Se había liberado de la presión en la parte posterior del cuello, pero estaba asombrada de ver como aumentaba el volumen del árbol que penetraba en el coche. El asiento estaba repleto de ramas, y había agujas de árbol amontonadas en gruesas capas por todas partes.
No era de extrañar que Neji estuviera frenético, pensé aturdida, volviendo la cabeza hacia él. Naruto estaba sepultado en ramas, y su mano luchaba con algo que tenía en la garganta, pero vio a Neji.
- ¡Neji... hazlo... con tu asiento! ¡Rápido! Hinata, sé que puedes.
- No puedo - Le dijo Neji - Tengo astillas en mi nuca, cada segundo que pasa... mas se meten en mi piel.
- Yo te las quitare - Le dije calmando la voz - Yo te las quitare Neji, cuando por fin ya no quede ninguna, tu tiras el respaldo del asiento.
- Tenten - Dijo alterado - Si tiro el respaldo hacia atrás, este te golpeara. En tu espalda también hay ramas. No digas que no, puedo verlas con claridad.
- Pero Neji...
- No Tenten.
- Escúchame, las ramas no me harán daño, son ramas solamente, no hay espinas. A la cuenta de tres... uno...
Neji se pudo rígido en su asiento.
- Dos...
Quite las espinas de su nuca.
- Tres. ¡Ahora Neji!
Neji hurgó y se abrió paso por entre las ramas, luego buscó a tientas el asa que haría caer hacia atrás el respaldo de su asiento. El asa no quería moverse a causa de las ramitas duras que la rodeaban, mullidas y difíciles de partir. Las retorció y las quebró salvajemente.
El respaldo de su asiento cayo, y él se escabulló por debajo del enorme brazo-rama... si es que aun podía llamarlo así, ya que el auto estaba ahora lleno deenormes ramas similares.
Entonces, justo cuando Neji alargaba la mano para ayudar a Naruto, el asiento de éste se reclino también hacia atrás.
El cayó con el asiento, lejos del árbol, dando bloqueadas. Por un instante se limitó a permanecer inmóvil. Luego acabó de arrastrarse por completo al asiento trasero, llevándose con él a una figura envuelta en agujas de árbol. Cuando habló, su voz era ronca y su pronunciación, todavía lenta.
- Neji. Bendito seas... por tener... este rompecabezas... como auto.
Pateó el asiento delantero para que volviera a su posición, Neji a arrastras lo siguió hasta nuestro asiento y se quedó inmóvil.
- Neji - Dije aturdida.
Neji no se movió. Muchas diminutas ramas seguían enroscadas en él, atrapadas en la tela de la camisa, enredadas en sus cabellos.
Naruto y yo empezamos a tirar de ellas mientras Hinata se sacaba sus propias espinas. Allí donde las ramas se soltaban, dejaban moretones o diminutas heridas de pinchazos.
- Parece que estuvieron intentando introducirse en el - Dijo Naruto, mientras le arrancaba una larga rama que dejaba agujeritos ensangrentados tras él.
- Hinata ¿Tu estas bien?
- Si - Dijo ella mientras se quejaba y sacaba espinas de sus brazos.
- ¿Neji? - Le hable en vos baja; trataba de desenredar las ramas de sus cabellos - ¿Neji? Vamos, arriba. Mírame.
Pequeños temblores empezaron en su cuerpo, pero este dejo que lo girara hacia arriba.
- No creí que pudiera hacerlo - Dijo Hinata mientras miraba asustada a Neji.
- Me has salvado la vida - Le dijo Naruto.
- Estaba tan asustada...
- Al igual que yo... - Dijo Neji en voz baja y luego pestañeo fuertemente.
Hinata se puso entonces a llorar sobre los hombros de Naruto.
Mire a Naruto en el preciso instante en que la luz del techo parpadeó hasta apagarse. Lo último que vi fueron los azules y profundos ojos de Naruto, que tenían una expresión que de repente me produjo un miedo aún mayor. Mire por las tres ventanas que ahora podía ver desde el asiento trasero.
Habría sido difícil ver algo. Pero aquello que buscaba presionaba directamente contra el cristal. Agujas de pino. Ramas. Todo bien compacto sobre cada centímetro de las ventanas.
Sin embargo, Naruto y yo, sin necesidad de decir nada, alargamos las manos hasta las manijas de las puertas traseras, que chasquearon, se abrieron apenas un centímetro y luego volvieron a cerrarse violentamente.
Nos miramos. Yo volví a mirar hacia abajo y empecé a arrancarle ramitas a Neji.
- ¿Te duele?
- No. Sólo un poco...
- Estás temblando.
- Hace frio.
Hacia frio ahora. A través de las ramas que cubrían la ventanilla, pude oír el viento que soplaba en el exterior. Silbaba como si atravesara muchas ramas. También se oía el crujido de madera, sorprendentemente fuerte y absurdamente muy por encima de nuestras cabezas. Parecía una tormenta.
- ¿Qué diablos ha sido eso? - Estalló Naruto, pateando el asiento delantero con ferocidad.
- ¿Eso que me ha obligado a dar ese brusco volantuzo en la ruta? - Pregunto Neji mientras se enderezaba con sufrimiento.
La rubia cabeza de Naruto se alzó despacio.
- No lo sé; yo estaba a punto de bajar la ventanilla. Sólo lo vi fugazmente.
- Apareció justo en medio de la carretera - Les dije mientras ellos dialogaban internamente.
- ¿Un lobo? - Pregunto Hinata, quien aparentemente supo del accidente cuando nos vimos rodeados de ramas de pino.
- No era un lobo, los lobos no están parados en dos piernas - Dijo Neji mientras fruncía el ceño.
- ¿Dos piernas? - Hinata sacudió la cabeza negativamente.
- Creo que tienes razón Neji, era un hombre - Dijo Naruto.
- Tenía a un animal al lado, algo rojo.
- Eso quizás si era un lobo. Un lobo y un hombre - Dije al recordar una silueta alta y una baja.
- Los lobos no son rojos - Dijo Naruto mientras sacudía su cabeza.
- No era un lobo - repuso Hinata - estaba... al revés.
- ¿Al revés? - Pregunto Neji mientras observaba en su brazo una herida del porte de un dedo, sin dejar de sangrar.
- Su cabeza estaba en lugar equivocado. O eso tenía una cabeza en cada extremo.
- Hinata, me estas asustando, en serio - Dijo Naruto.
Yo no quería admitirlo, pero Hinata también me estaba asustando. Porque por lo poco que había visto del hombre este tenía el cabello de un color gris, y del animal... se parecía a la misma clase de figura deforme que Hinata describía.
- Tal vez es sólo que lo vimos de un ángulo extraño - Dijo Neji mientras Naruto indicaba:
- Podría haber sido tan sólo algún animal asustado por...
- Por... ¿qué?
Neji alzó los ojos hacia el techo del auto. Seguí su mirada. Muy despacio, con un crujido metálico en los bordes, el techo se abollo y el material se comenzó a romper. Y una segunda vez. Daba la impresión de que algo pesado se estuviera apoyando en él.
- El techo es desmontable, fácilmente algo podría entrar por ahí - Dijo Hinata mientras se tapaba su boca y miraba a Neji asustada.
- Mientras estaba en el asiento delantero, ¿por qué no apreté el acelerador a fondo...? - Neji miro con ansiedad a través de las ramas, intentando distinguir el acelerador y el contacto - ¿Pueden ver si las llaves aún están ahí?
- Neji, hemos caído en una zanja.
- Tienes razón Tenten, era imposible. Además, si hubiese servido de algo, se me habría ocurrido.
- ¡Esa rama te habría arrancado al cabeza! - Protesto Hinata.
- Es cierto - Se limitó a decir Neji.
- ¡Te habría matado, y a Naruto-Kun igual!
- Su hubiese servido para conseguir sacarlas a ustedes dos, lo habría sugerido. Pero estaban atrapadas mirando de lado; yo estaba mirando al frente al igual que Naruto. Ya estaban aquí; los árboles. Por todas partes.
- ¡Eso... no es... posible!
Naruto golpeó el asiento delantero para dar más énfasis a cada palabra de Neji.
- ¿Es esto posible?
El techo volvió a crujir.
- Dejen de pelear... ustedes - Dijo Hinata, y la voz se le quebró en un sollozo.
Sonó una explosión parecida a un disparo y el auto se hundió de improviso hacia atrás y a la izquierda.
Hinata dio un respingo.
- ¿Qué ha sido eso?
Silencio.
-...un neumático al reventarse - Dijo Naruto por fin.
No confiaba en su propia voz. Miró a Neji.
Hinata y yo hicimos lo mismo.
- Neji-san... las ramas están ocupando el asiento delantero. Apenas puedo ver la luz de la luna. Todo está quedando muy oscuro - Dijo Hinata al borde de la histeria.
- Lo sé.
- ¿Que vamos a hacer?
Podía ver la tremenda tensión y frustración que asolaba el rostro de Neji. Sin embargo, su voz sonó sosegada cuando dijo:
- No lo sé.
En el auto de Neji la oscuridad no hacía más que aumentar a medida que los árboles seguían impidiendo el paso la luz de la luna. Durante un tiempo intentamos chillar pidiendo ayuda. No sirvió de nada, y además, como señalo Neji, necesitábamos conservar el oxígeno del auto. Así que volvimos a permanecer sentados y en silencio.
Finalmente, Neji introdujo la mano en el bolsillo de sus jeans oscuros y sacó un llavero del que colgaba una linterna diminuta. Su luz era azul. La encendió y todos nos inclinamos al frente. Que una cosa tan pequeña significase tanto, dije en pensamientos.
Los asientos delanteros empezaban a presionarnos.
- Hinata - Dijo Neji - Nadie nos oirá chillar aquí. Si alguien pudiese oírnos, habría oído el neumático y habría pensado que era un disparo.
Hinata sacudió la cabeza como si no quisiera escuchar. Neji seguía quitándose agujas de pino de la carne.
Tiene razón. Estamos a kilómetros de nadie.
- Hay algo malo aquí - Dijo Hinata.
La interrumpí.
- Por supuesto que hay malo aquí, nos estamos muriendo. Y nadie puede oírnos, ni aunque llamáramos.
Neji se giró enseguida y Naruto me observo alarmado.
- ¿Que sucede?
- Podríamos llamar - Dijo Naruto y busco su celular entre sus bolsillos.
- ¡No hay modo de salir de esto! - Dije al ver como intentaban pescar la señal.
- Yo puedo llamar, pero solo a un celular con señal satelital. Nadie que conozca tiene uno - Dijo Neji mientras veía sus contactos - Tampoco me queda suficiente batería, solo para una o dos llamadas cortas.
- ¿A quién podemos llamar?
- A Sasuke - Le dije mientras el intentaba marcar el contacto.
- ¡Sasuke y Sakura están demasiado lejos, y probablemente estén dormidos ya! ¡¿Y no hay nadie más con un celular de esos?!
Los cuatro estábamos siendo empujados unos contra otros, a medidas que las ramas presionaban los asientos hacia atrás sobre nosotros. Yo y Neji estábamos bastante cerca como para mirarnos directamente por encima de la cabeza de Hinata. Y Naruto apoyado en la ventanilla, casi sin poder respirar.
- Esto - Dijo Naruto, sobresaltado - Esto... ¿estamos seguro de eso?
- No - respondió Neji, y sonó a la vez lúgubre y esperanzado - Le enviare un texto a Sasuke, para que venga a ayudarnos... ojala llegue el texto. Y llamare...
- ¿A quién llamaras? - Pregunto Naruto mientras observaba desesperanzado por la ventanilla.
- A Corinne-san.
Ahora volví a sentir nauseas. Y... justo antes de que esto sucediera, estaba pensando en Corinne. Puede que no sea tan mala persona después de todo, o que al menos alguien de aquí le interese como para venir a ayudar. Puede que no le interese nuestras vidas, pero podría esperar hasta que alguno de nosotros este muerto para salvar a los demás.
Hinata seguía sollozando.
- Así que bueno, la estoy llamando - Dijo Neji, e incluso en esta crisis, su voz era firme, rítmica e hipnótica.
La patética luz era tan preciosa, además. Era todo lo que tenían para impedir que la oscuridad se volviera absoluta. Porque en este momento, seria cuando a toda la luz, a todo el aire, a todo el exterior se le hubiera cerrado totalmente el paso, por la presión de los árboles. Ya para entonces la presión habría hecho pedazos nuestros esqueletos.
- ¿Neji?
- Está marcando - Índico mientras en el celular indicaba que la llamada había sido contestada.
- ¿Puede escucharnos? - Pregunto Naruto mientras acercaba su cabeza para ver con mayor claridad la pantalla.
- Quizás sí, si puede oírnos... pero nosotros no a ella - Dijo Hinata, al percatarse que no se escuchaba ninguna respuesta.
- ¡Habla! ¡Dile algo! ¡Pide ayuda! - Grito Naruto exasperado.
Le arrebate el celular y comencé a gritar...
- ¡Corinne, soy yo... Tenten! Escúchame, por favor... estamos en la carretera, en el paso 59. Hemos caído en una zanja... ya no nos queda oxígeno y estamos rodeados de árboles, ¿Corinne? ¿Me escuchas? ¡Ayúdanos! ¡Por favor! ¡Corinne! Nos duele tanto que podría gritar aún más. Pero en vez de eso estoy poniendo toda esa energía en llamarte. ¡Por favor!
Y la llamada se cortó, luego el celular se apagó totalmente. Después de eso no se oyó más sonido que el susurro de los pinos.
Tenten
