La noche del jueves transcurría tan normal como de costumbre, Ieran y Fujitaka le hacían cualquier tipo de preguntas banales a sus hijos quienes se encontraban inusualmente callados esa noche durante la cena.
Ieran siempre se fijaba en estos detalles, al fin y al cabo, Syaoran era su hijo y a Sakura la conocía desde hacía 8 años, por lo que era suficientemente capaz de saber cuándo algo le pasaba, y sin duda, esa noche algo inquietaba a los dos adolescentes, sin embargo, con el paso de los años la mujer había aprendido que si les preguntaba directamente no obtendría respuestas, por lo que decidió por el momento sacarles cualquier tipo de conversación.
-Y bien chicos – Dijo Ieran captando la atención de los más jóvenes – ¿Qué tal van los últimos días en la escuela? ¿Alguna novedad?
Sakura y Syaoran se tensaron un poco al recordar lo que había pasado esa misma mañana en la escuela, aunque quien trató primero de disimularlo fue la chica.
-Nada nuevo que reportar – Dijo ella apenas levantando la vista de su plato – Tomoyo llevó hoy un par de fotos de cuando éramos más pequeños.
-Sí – La secundó Syaoran siguiendo con la conversación – Habían buenas fotos.
- ¿Ah sí? Debió ser lindo que recordaran esos momentos con sus amigos.
-La escuela es una de las etapas más hermosas, haces amigos para toda la vida – Dijo Fujitaka uniéndose a la conversación – Aunque casi siempre nos damos cuenta de lo maravillosa que es hasta que está tan cerca la graduación.
-Sí, tienes razón papá – Apoyó Sakura – Hasta hoy no nos habíamos fijado en todas las cosas que extrañaremos cuando estemos separados.
-Pero recuerden que el que se separen no quiere decir que deben dejar de ver a sus amigos – Agregó Ieran.
-Sí, chicos – Dijo Fujitaka – Tal vez sea un poco complicado, pero piensen en todo lo que pasaron desde que eran niños, esas cosas no se desechan tan rápido.
Sakura y Syaoran sintieron vagamente como aquellas palabras por parte del hombre parecían indirectas para ellos dos. Esa tarde cuando pasó lo de Ayami y luego pelearon en el aula de clases sentían como todo se volvía más difícil y complicado, pero habían olvidado pensar en todo lo que tuvieron que pasar para llegar hasta donde estaban.
Entonces, fue cuando Sakura se sintió como una tonta por haberle pedido a Syaoran que necesitaba pensar toda su situación – No puedo tirar a la basura todos nuestros logros, eso sería idiota – se reprochó a si misma mientras miraba de reojo a Syaoran.
-Chicos, lamento cambiar el tema tan drásticamente, pero necesitamos decirles algo – Dijo Fujitaka haciendo que Sakura volviera a ponerle atención.
- ¿De qué se trata, papá? – Dijo la chica de ojos verdes.
-Ieran y yo tenemos que viajar de nuevo – Respondió Fujitaka viendo nerviosamente a su esposa.
La mujer le devolvió la mirada de la misma forma y habló – Lamentamos que tenga que ser otro fin de semana, nos iremos mañana por la noche y aún no sabemos cuándo volveremos, pero prometemos que será antes del día de la graduación.
-No nos perderemos su graduación por nada en el mundo, es solo que es un asunto importante que no puede aplazarse – Dijo el hombre visiblemente nervioso.
- ¿Algo anda mal? – Preguntó Syaoran viendo la extraña actitud de sus padres.
Ieran lo miró apretando los labios antes de hablar – ¿Por qué lo dices, hijo?
-Es que se notan nerviosos – Respondió Sakura sin pasar desapercibida aquel comportamiento por parte de los adultos.
-No tienen nada de qué preocuparse – Dijo Fujitaka dándole una sonrisa tranquilizadora a su hija.
-Es cierto – Complementó Ieran – Son solo asuntos de trabajo, ustedes solo preocúpense por descansar y por no incendiar la casa mientras no estamos, aunque la última vez que se quedaron solos todo estaba en orden.
Los adolescentes se sonrojaron levemente al recordar cómo había sido ese fin de semana que estuvieron solos, toda la casa estaba en orden, aunque sus habitaciones eran otra historia.
- ¿Podemos confiar en ustedes de nuevo? – Preguntó Fujitaka mirándolos a ambos.
Ellos se tensaron un poco, ya que de por sí aprovechaban que sus padres no estaban para hacer algo que se supone no deberían, sin embargo, asintieron y hablaron al mismo tiempo.
-Si puedes hacerlo.
Ieran y Fujitaka sonrieron satisfechos para luego volver a tocar temas banales, aunque esas sonrisas solo hicieron que Sakura y Syaoran se sintieran peores hijos de lo que ya eran.
oOo
Sakura llevaba más de una hora dando vueltas en su cama tratando de conciliar el sueño, y cuando se cansó de aquello se levantó y junto con ponerse sus pantuflas de conejitos salió de la habitación y bajó a la cocina decida a buscar algo de leche o agua, aunque al entrar a la cocina no esperó encontrarse con Syaoran sentado en la mesa con un vaso en su mano en medio de la oscuridad.
Ambos se quedaron mirándose un momento, hasta que la chica decidió cerrar la puerta detrás de ella para dirigirse al refrigerador a cumplir con su cometido, trataba de no mirarlo, sin embargo, podía sentir la mirada profunda y penetrante de Syaoran siguiéndola en cada paso que daba.
Cuando ya no pudo resistirlo más cerró el refrigerador y lo encaró – ¿Se te perdió algo?
-Qué ruda – Bufó él levantándose de la mesa y parándose frente a ella, quien se encontraba de espaldas al mesón.
-Pues no has dejado de mirarme desde que entré ¿se te ofrece algo?
-Sí, de hecho, me estaba preguntando ¿hasta cuándo vamos a durar así?
Sakura lo miró con la boca abierta y los ojos llenos de fuego – ¿Acaso no estabas ahí cuando nuestros padres dijeron que si podían confiar en nosotros? Niégame que no te sentiste como el peor hijo del mundo.
-Sabes que sentí lo mismo que tú – Respondió desafiante acercándose más a ella y sintiendo como sus alientos se mezclaban.
-Pues no pareciera.
- ¿Qué pretendes que haga? Ya te dije lo mucho que también me duelen todas las mentiras que les decimos, pero tampoco quiero dejar lo nuestro ¿o acaso no escuchaste lo que dijo tu padre? ¿Acaso pensaste en todo lo que hemos pasado desde niños y en lo estúpido que sería tirarlo por la borda a estas alturas de la vida?
Sakura lo miraba a los ojos intensamente y hablaba en susurros – Por supuesto que lo pensé.
-Entonces ¿Por qué seguimos sin hablarnos?
-Porque sabemos que, a pesar de todos nuestros logros, sigue estando mal.
-No pienso lo mismo, si nos hace tan felices ¿por qué está mal?
-Por las mentiras – Siguió ella sin poner una distancia prudente entre ellos.
Syaoran bufó – Incluso da la impresión de que quieres terminar conmigo… Si es así, solo hazlo.
-Por supuesto que no quiero, idiota – Respondió Sakura sintiendo rabia hacia él por decir aquello.
-Pruébamelo.
Sakura lo miró con fuego en sus ojos, y en un arrebato lo besó apasionadamente abrazándolo por el cuello y él poniendo sus varoniles manos en su cintura empezó a acariciarla en esa zona. Ella introducía su lengua en la boca de él sin ningún pudor comenzando con las caricias y los gemidos ahogados en sus bocas.
Syaoran puso ambas manos en el trasero de ella y la levantó para sentarla en el mesón, Sakura no tardó en rodearlo a él con sus piernas a cada lado. Las manos de Syaoran viajaron hasta el camisón de pijamas de ella, empezando a tocar sus senos y junto con ellos, sus pezones erectos.
Sakura no tardó en deshacerse de la camiseta de pijama de él, dejando su tonificado torso a la vista, él dirigió esta vez sus labios al blanquecino cuello de ella besándolo con desespero, y dirigiendo sus manos al borde del camisón de la chica, sin embargo, su acción fue interrumpida al sentir unos pasos provenientes del piso de arriba que empezaban a hacerse más fuertes desde las escaleras.
Ambos se separaron y acomodaron rápidamente sus ropas para ponerse en extremos opuestos de la cocina, por lo que, para cuando Fujitaka entró al lugar en busca de un poco de agua, los encontró inusualmente callados, sin embargo, no hizo ningún comentario ya que durante la cena también habían actuado de esa manera.
-Veo que también estaban sedientos – Se limitó a decir.
Los dos adolescentes asintieron, y seguido de ello Sakura salió casi corriendo de la cocina murmurando un débil "buenas noches", para luego encerrarse en su cuarto y tratar de pasar la adrenalina que acaba de vivir con Syaoran.
Se recostó en su cama y suspiró resignada – Él tiene razón, no podemos darnos por vencidos ahora.
oOo
El viernes pasó rápidamente, entre que los chicos fueron al ensayo de la graduación, ayudaron a sus padres con el equipaje para el viaje del que aún no sabían cuando volverían y, además, haciendo los quehaceres del hogar para aligerarles las tareas a sus padres.
Sin embargo, Sakura y Syaoran apenas y se habían llegado a hablar desde la noche en la cocina, cuando ni siquiera tuvieron tiempo de decir una palabra cuando casi fueron descubiertos por Fujitaka.
Syaoran estaba decidido en aquel día a dejar su orgullo de lado y hablarle a la chica, ya que la incertidumbre de lo que pasaría entre ellos dos lo iba a matar, solo esperaba a que sus padres tomaran el taxi que los llevaría al aeropuerto, para poder abordar a Sakura sin interrupciones. Sin embargo, antes de que sus padres lograran irse, la chica había ido a casa del Tomoyo, por lo que Syaoran resignado tuvo que esperar a que volviera a casa.
Sus padres se fueron, dejándolo completamente solo en casa. La verdad es que pocas veces eran las que se había quedado así, ya que siempre que sus padres estaban ocupados con el trabajo y Touya estaba en la universidad, tenía la compañía de Sakura, y aunque muchas veces cuando eran más pequeños no se llevaran bien, siempre lograban encontrar cualquier cosa divertida que hacer, aunque a los 5 minutos estuvieran discutiendo.
Y fue en ese momento cuando se dio cuenta de que ella siempre había estado a su lado acompañándolo en todo momento, y eso lo hacía sentirse feliz ya que, a pesar de los años y las situaciones, eso no había cambiado, aunque en el momento no estuvieran en los mejores términos.
Syaoran recordó vagamente su íntimo, pero breve encuentro la noche anterior en la cocina y se sonrojó ante la acción tan atrevida que tuvo la chica al pedirle que le probara que no querían terminar. Aunque haya sido algo brusco, había disfrutado de cada momento, y gracias a ello pudo sentir lo real que había sido, por lo que estaba más que seguro que aún valía la pena que ellos lo intentaran.
Las horas pasaron lentamente para Syaoran debido a su soledad, y por la hora que era supuso que Sakura ya habría cenado con Tomoyo, por lo que para su desgracia también tuvo que comer solo. Cuando terminó de hacer aquello se recostó en el sofá de la sala, dónde puso una película cualquiera y al cabo de unos minutos se quedó dormido.
El chico sintió que fueron solo 5 minutos, pero al despertarse pudo darse cuenta de que ya eran alrededor de las 11:00 de la noche, pudo haberse preocupado de no ser porque fue el sonido de las llaves y los pasos en el recibidor lo que lo despertaron.
Syaoran se sentó en el sofá y justo frente a él en el umbral apareció Sakura, quien lo miró tímidamente y luego habló en un tono de voz casi audible – Hola.
-Hola – Dijo él levantándose del sofá.
-Lamento haberte despertado.
Syaoran se encogió de hombros – De todas formas, no hubiese sido cómodo dormir toda la noche en este sofá, mi espalda te lo agradece.
Sakura sonrió ladeadamente antes de volver a hablar – ¿Podemos hablar?
Syaoran asintió y siguió a Sakura quien empezó a subir las escaleras con dirección hacia su habitación. Ambos adolescentes entraron al cuarto de la chica y se sentaron en la cama a una distancia prudente.
-Lamento haberme puesto como loca – Soltó de inmediato ella nerviosamente – Sé que nada de esto es tu culpa, los dos aceptamos que lo mantendríamos en secreto hasta que supiéramos que era real, es solo que me asustó el hecho de que fuese tan obvia que incluso Ayami pudo darse cuenta.
Syaoran tomó su mano – Eso significa que en serio te importo.
-Sí, lo haces – Refutó ella – Toda esa actitud que tomé no fue porque quería terminar contigo.
-Lo sé, y soy un idiota por haberlo pensado así.
-Syaoran yo fui la idiota, por poco dejo ir lo que más me ha importado solo por miedo, y no me detuve a pensar en todo lo que hemos logrado juntos.
Syaoran suspiró triste – Lamento que hayas tenido que ver el beso que me dio Ayami.
-Déjalo, sé que fue ella y que tú la quitaste apenas pudiste, de todas formas, sé que para ti no significó nada.
Él sonrió aliviado – Y no quise que te vieras débil frente a ella, solo trataba de cuidarte de que te ganaras otro castigo por su culpa.
-Lo sé, es solo que a veces soy muy atolondrada para darme cuenta de esas cosas.
-Sabes que así igual te quiero ¿verdad?
Sakura se sonrojó mucho al escuchar aquello, por lo que no pudo evitar abalanzarse sobre él para besarlo tiernamente, él le devolvió el gesto abrazándola por la cintura y atrayéndola hacia él. Ella abrazó la su cara con ambas manos mientras correspondía al beso de forma pausada.
Al separarse se recostaron en la cama de ella, él pasó su brazo para que la chica pudiera poner su cabeza en él y se abrazaron. Sakura lo encaró para darle una sonrisa – También te quiero.
Syaoran le dio un corto beso en la frente para luego ponerse a jugar con su cabello mientras ella hacía círculos en su pecho por encima de la ropa. Fue él quien decidió hablar esta vez.
-Anoche estuvo cerca ¿no lo crees?
-Sí, demasiado cerca – Acordó ella – Gracias al cielo que tenemos un buen oído.
-Es triste que luego tengamos que hablarles como si nada, pero espero que eso cambie en unos días – Dijo él refiriéndose a que faltaba poco para la graduación y, por lo tanto, para que sus padres se enteraran de todo.
- ¿Crees que se enojen demasiado?
-No lo sé, no creo que se imaginen una situación como esta, pero debemos hacernos la idea de que las cosas cambiarán un poco, por lo menos hasta que nos mudemos a Tokio.
Sakura se mordió el labio nerviosa – Creo que deberíamos guardarnos lo de Tokio para otro día, sino queremos que nuestros padres sufran un ataque al corazón.
-Creo que deberíamos dejar el tema hasta aquí por hoy, tanto nerviosismo nos hará acobardarnos en el último momento – Propuso él.
-Tienes razón – Estuvo de acuerdo ella mientras aún acariciaba su pecho – Entonces ¿qué quieres hacer?
Syaoran quitó su brazo de la cabeza de ella para levantarse y colocarse encima de la chica con una sonrisa pícara – Tengo varias cosas en mente.
Sakura se sonrojó y se mordió el labio – Creo que tengo una idea de a qué te refieres, y me agrada.
Él no dijo nada más, simplemente se acercó para empezar a besarla ferozmente mientras sus manos se posaban en sus largas piernas. Sakura pasaba sus manos por la ancha espalda de él buscando el borde de la camisa, y al encontrarlo no dudó en pasarla por encima de su cabeza para luego tirarla al suelo.
Syaoran no tardó en hacer lo mismo con la camiseta de ella para dejar a la vista un brassier azul celeste, y sus labios se dirigieron justo a su cuello donde empezó a repartir besos y leves lametazos que la hicieron empezar a gemir. Cuando volvió a capturar sus labios, Sakura introdujo sus dedos en su cabello marrón trayéndolo más hacia ella y sintiendo como sus lenguas seguían un mismo ritmo dentro de sus bocas.
Syaoran cortó el beso para levantarse y deshacerse de sus pantalones, a lo cual Sakura lo imitó, y bajo la no tan inocente mirada de su novio, decidió quitarse el brassier para dejarlo en el suelo con el resto de la ropa, con solo una prenda cada uno, Syaoran volvió a acostarse encima de ella para besar su cuello y luego descender hasta sus pequeños senos.
Comenzó repartiendo pequeños besos y caricias, pero luego decidió probar algo nuevo, y eso fue lamerlos de a poco para ver como reaccionaba su novia, cosa que no tardó en saber al escuchar sus gemidos de placer. Decidió meter uno en su boca mientras que con sus manos recorría el resto de su cuerpo, ella incluso podía sentir la erección de él entre sus piernas a través de la ropa interior de ambos.
Syaoran volvió a besarla en los labios para luego rápidamente bajar pasando por sus senos, besando su estómago y vientre, hasta llegar a sus bragas de encaje, las tomó de cada lado y empezó a bajarlas lentamente, sin embargo, en el camino no dudó en besar a la chica en esa zona haciéndola soltar otro gemido, ella no esperaba que hiciera eso.
Syaoran terminó de quitar la prenda para luego volver a besarla en los labios, sintiendo como ella mordía fuertemente sus labios haciéndolo gemir, sin embargo, fue ella quien cortó el beso – Oye.
- ¿Qué sucede? – Preguntó alarmado.
-Cálmate – Dijo ella al ver su expresión – Solo quería decirte algo.
- ¿De qué se trata?
-Bueno, ehm – Empezó ella nerviosamente – Verás, me ha gustado lo que hiciste.
Él la miró confundida – ¿A qué te refieres?
-A eso que hiciste – Al ver aún la cara de confusión de su novio resopló y decidió ser más específica – Cuando me besaste justo ahí.
-Oh – Dijo él avergonzado – Bueno, fue algo que solo se me ocurrió y a ti te gustó por lo visto.
Ella asintió nerviosa, y él decidió hacerle una pregunta – ¿Quieres intentarlo de esa manera?
-No me molestaría – Susurró ella dándole luz verde a la situación.
Syaoran le dio un último beso en los labios para volver a repartir un camino de pequeños besos a lo largo de su cuerpo hasta llegar a su feminidad, donde se posó entre sus piernas y empezó a besarla lentamente. Ella gemía levemente al sentir sus labios tocando su parte más sensible, sin embargo, nada se comparó cuando la lengua de él empezó a explorar esa zona haciéndola tomar las sábanas y apretarlas mientras arqueaba su espalda.
El chico la besaba con desesperación, haciendo de sus lamidas cada vez más rápidas al verla a ella disfrutando de aquello. Cuando ella alcanzó el orgasmo por aquel acto, él volvió a recostarse a su lado mientras ella recuperaba la respiración.
Sakura lo miró luego de un rato, y él esperaba todo tipo de reacciones por parte de ella, aunque la menos probable fue la que ocurrió. Y es que Sakura se abalanzó sobre él para besarlo ferozmente en los labios para luego empezar a besar su cuello y todo su pecho recostándolo en la cama. Syaoran disfrutaba de aquello, sin embargo, no esperó que cuando ella estuviese a la altura de su estómago jalara la elástica de sus bóxers, dejándolo al mismo nivel de desnudez que ella y lentamente bajara hasta esa zona de su cuerpo y empezara a besarla.
Su reacción fue de sorpresa, ya que ella le pidió que él hiciera eso, pero él no se lo había pedido, había sido una decisión del momento, y estuvo a punto de detenerla para decirle que no era su obligación hacerlo, hasta que fue demasiado tarde, ya que ella lo había introducido en su boca y haciéndolo gemir conforme ella pasaba su lengua por toda la zona.
Ella lo lamía y tocaba con más rapidez conforme escuchaba los gemidos, hasta que escucho el gemido final que le indicó que él había llegado al orgasmo por aquella acción que por primera vez había decidido llevar a cabo.
Sakura lo besó de nuevo por todo el pecho y luego le dio un corto beso en los labios antes de recostarse a su lado de nuevo, ambos desnudos y con las respiraciones entrecortadas por todo lo que acababan de hacer, la verdad es que nunca se plantearon el sexo oral hasta ese momento, y aunque les costara creerlo, le había funcionado a la perfección.
Sakura miró tímidamente a su novio, quien a pesar de que aún estaba recuperando la respiración, no dudó en darle una sonrisa ladeada. La verdad es que Sakura estaba muy nerviosa por haber actuado tan precipitadamente, y no sabía cómo podría tomarlo, sin embargo, esa sonrisa la tranquilizó.
- ¿Qué tal estuvo eso? – Preguntó ella en susurro.
Syaoran volvió a ponerse encima de ella para mirarla a los ojos, y con una sonrisa pícara le respondió – Estuvo jodidamente sexy – Para luego de esto volver a capturar sus labios en un arrebato.
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N/A: Hola hola mis queridos lectores. Aquí les dejo un capítulo bastante largo, y como me he dado cuenta en sus comentarios que son unos pequeños pervertidos sé que les habrá encantado, pero no olviden dejarme sus reacciones en los comentarios, son las mejores;) Gracias por pasarse a leer, espero que tengan un buen fin de semana y nos leemos el lunes sin falta. Un beso enorme.
