Syaoran fue el primero en despertarse, aunque un poco confundido al no verse en su habitación, pero este sonrió al ver a Sakura cubierta solo con una sábana durmiendo sobre su pecho. Él besó su cabello y luego miró el techo para recordar todo lo que habían vivido la noche anterior.

La verdad es que nunca se planteó que una reconciliación pudiese resultar en ellos dos haciendo el amor toda la noche, eso de que los dejaran solos dos fines de semana ya se les estaba haciendo costumbre, una que los hacía muy felices, de hecho.

Syaoran se removió un poco haciendo que Sakura, por estar en su pecho, se despertara, ella lo miró confundida por un momento, pero luego sonrió al recordar porque se encontraba ahí junto a ella, por lo que el primer impulso del día fue besarlo. Él correspondía a su beso enérgicamente mientras sentía como ella se ponía a horcadas sobre él.

-Esta es una nueva forma de iniciar el día – Dijo él entre besos.

-Solo estoy buscando una forma más cómoda de besarte, Syaoran – Respondió la chica inocentemente.

Él se separó de ella para alzar una ceja sugestivamente – Si como no.

-Allá tú si no me crees – Dijo ella con falsa molestia – Aunque por lo visto te ha molestado.

-Nunca dije que me molestara, tonta – Contestó Syaoran volviendo a capturar sus labios.

Sakura no tardó en sentir la lengua de él explorando su boca con vehemencia, haciéndola soltar suaves gemidos que provocaron que ella moridera el labio inferior de él. Syaoran puso ambas manos en la cadera de ella, mientras las manos de Sakura viajaban una por su cabello y la otra acariciaba su pecho.

Syaoran abandonó sus labios para besar el cuello de ella con impaciencia y Sakura enredaba sus manos en el cabello de él ahogando gemidos, hasta que se tensó y Syaoran pudo darse cuenta de ello por lo que habló.

- ¿Qué sucede?

-Shh – Chistó ella haciéndolo callar y hablando en susurro luego de unos segundos – ¿No escuchaste algo?

Syaoran no dijo nada, simplemente se limitó a usar su buen oído para averiguar a que se refería su novia, cosa que ninguno de los dos tardó en descubrir ya que desde el piso de abajo se escuchó como una voz gruesa hablaba.

- ¿Monstruo? ¿Mocoso? ¿Están aquí?

La chica abrió los ojos de par en par para luego mirar al chico quien se encontraba igual de sorprendido que ella y hablar en susurros y muy temerosa – Es Touya.

Ella no esperó un minuto más para levantarse de la cama y ponerse rápidamente la bata de baño para tapar su desnudez, Syaoran por su parte, también se levantó y apresuradamente se puso sus bóxers que se encontraban en el suelo esparcidos con el resto de la ropa.

Sin embargo, solo unos segundos después Sakura y Syaoran escucharon fuertes pasos que provenían de la escalera, por lo que solo significaba que Touya estaba subiendo y por nada en el mundo podía encontrar a Syaoran en ese lugar y mucho menos solo en ropa interior.

-No te dará tiempo de ir a tu cuarto, podría verte – Dijo Sakura en susurros – Debes esconderte aquí hasta que él vuelva a bajar, yo te cubriré.

-No quepo debajo de la cama – Respondió él de la misma forma, viendo lo estrecho que era ahí debajo.

Ambos escucharon pasos en la planta de arriba y seguido de ellos como Touya tocaba la puerta de la habitación de Syaoran, Sakura miró su armario y luego le dijo algo al chico – Métete en el closet, ahora.

Syaoran no dijo nada, ni siquiera recogió su ropa esparcida en el suelo, simplemente se escondió cerrando la puerta del pequeño closet tras él, Sakura por su parte, puso su propia ropa y la de Syaoran bajo la cama para que Touya no hiciera preguntas que no podría responder más que con la verdad.

Cuando terminó aquello se escucharon unos toques en su puerta, trató de no verse tan nerviosa y luego habló – Pase.

Su hermano mayor se asomó en la puerta del cuarto y Sakura se abalanzó hacia él para abrazarlo – ¡Hermano! Qué sorpresa que estés aquí.

-Hola monstruo – Respondió Touya viendo la usualmente desordenada habitación de su hermana menor – Sí, fue algo imprevisto. Ieran y papá me pidieron el fin de semana pasado que si podía viniera a verlos y asegurarme de que estaban bien, pero estaba muy ocupado. Sin embargo, este fin de semana estaba más ligero de trabajo por lo que decidí hacerles compañía para que no se maten tú y el mocoso.

Sakura sintió como los colores subían a su cara al imaginarse que desde el fin de semana pasado Touya pudo haber llegado a su casa en cualquier momento y encontrarla a ella y a Syaoran en situaciones demasiado comprometedoras, sin embargo, le dio gracias al cielo que no haya sido así.

- ¿Dónde está el mocoso? No está en su habitación – Preguntó Touya sacándola de sus pensamientos.

-Oh – Respondió Sakura buscando alguna excusa – Quizás fue a trotar, me acabo de levantar y no lo he visto hoy, iba de camino a tomar una ducha.

-Entiendo, entonces será mejor que vayas a eso mientras yo desempaco, a nadie le gustan los monstruos apestosos – Soltó él con una sonrisa.

Sakura rodó los ojos saliendo de su cuarto al pasillo – Eres de lo peor, ni que seas un adulto cambias.

Touya no dijo nada, simplemente cuando Sakura salió de su habitación él aprovechó para entrar al pequeño recinto rápidamente como buscando algo, ella se alarmó mucho al verlo dirigiéndose a abrir su armario.

-Touya no – Pidió ella, pero era demasiado tarde, su hermano ya había abierto el closet revelando a Syaoran quien lo miraba con absoluta confusión.

La cara de Touya se puso muy roja mientras miraba aleatoriamente a su hermana menor y a su hermanastro, quien se encontraba escondido dentro del closet solo con unos bóxers puestos. Lo siguiente que hizo fue tomar a Syaoran con ambas manos por el cuello.

- ¡Hermano, suéltalo! – Decía Sakura asustada.

-Sabía que me estabas escondiendo algo – Respondió Touya rojo de furia forcejeando con Syaoran quien trataba de quitárselo de encima – Pero jamás me imaginé que fuese algo como esto, te voy a matar mocoso.

- ¡Basta! – Seguía ella – ¡Te lo puedo explicar, pero déjalo!

Touya soltó a Syaoran viéndolo con una inmensa rabia, aunque Syaoran lo veía con coraje y sin nada de miedo. El más grande de los dos le propinó un puñetazo en el estómago al otro, y aunque Syaoran era bastante fuerte tuvo que admitir que ese fue un buen golpe.

- ¡No vuelvas a hacer eso! – Dijo Sakura acercándose a Syaoran – ¿Estás bien?

-No te preocupes – Respondió él tranquilizándola – Voy a estar bien.

Touya los miraba sin poder creerlo y apretaba los puños. Sakura y Syaoran le sostenían la mirada al hombre esperando que dijera o hiciera algo más, para suerte de ambos sólo habló.

-Los espero en la sala dentro de 5 minutos – Dijo seriamente – Ni un minuto más.

Touya abandonó la habitación dándoles una mirada dura, cuando se volvieron a quedar solos Sakura no pudo evitar sentir más miedo que nunca y Syaoran solo con mirarla se pudo dar cuenta de ello, por lo que decidió abrazarla con fuerza sintiendo como ella lloraba un poco en su pecho.

-Todo va a estar bien – Dijo él en su oído – Pero necesito que estés conmigo.

Ella se separó para asentir y luego Syaoran se fue a su habitación para empezar a vestirse, Sakura lo imitó en su habitación pensando en todas las cosas que podría preguntarles Touya, y aunque esa no era la situación en la que esperaba que su hermano mayor se enterara acerca de ella y Syaoran, era momento de enfrentarlo.

Cuando estuvo lista vio a Syaoran en el marco de la puerta esperándola para bajar juntos, él tomó su mano entre la suya y ambos empezaron a bajar las escaleras. Al llegar a la sala encontraron a Touya sentando en el sofá de la sala con la cara de seriedad más pronunciada que hayan podido ver en sus vidas.

Los dos adolescentes entraron a la sala y se sentaron al otro lado del sofá bajo la acusadora mirada de Touya. El hombre estuvo un buen rato sin decir nada, simplemente mirándolos como tratando de averiguar todo sin tener que escucharlos de sus bocas, Syaoran no aguantó esa situación por lo que decidió hablar.

-Oh vamos, Kinomoto – Siguió el muchacho – Sólo di algo, nos vas a matar de la angustia.

-Cierra la boca, mocoso o tendré más razones para querer castrarte en este preciso momento.

-Hermano, Syaoran – Dijo Sakura regañándolos a ambos – Basta de peleas, vamos a hablar de esto como adultos.

Ninguno de los dos dijo nada por el momento, por lo que Sakura volvió a mirar Touya con temor y habló – Hermano, lamento de verdad que tuvieras que enterarte de esa manera.

Touya los miró fríamente – ¿Desde cuándo?

Sakura suspiró – Unos cuantos meses.

-Imagino que Ieran y papá no lo saben ¿cierto? – Dijo acusadoramente.

-No – Bajó la mirada la chica.

-Pero teníamos pensado decirles pronto – Secundó Syaoran sosteniendo una dura guerra de miradas con Touya.

-No te estoy hablando a ti, mocoso.

-Touya – Dijo Sakura – Él y yo estamos juntos en esto, tiene todo el derecho de opinar.

Él los miró duramente de nuevo – ¿En qué demonios estaban pensando?

-Lo quiero – Respondió Sakura sosteniéndole la mirada a su hermano mayor – Y él me quiere.

- ¿Y pensaron alguna vez en todos estos meses lo que su relación podría causar? ¿Saben cómo estarán de afectados Ieran y papá?

-Sí, lo hicimos – Dijo ella – Y fue una decisión difícil, pero decidimos estar juntos en secreto hasta que supiéramos que era real y que no era solo un capricho.

-Eso no cambia el hecho de que les afectará.

-Tal vez lo haga, y tal vez los decepcionemos de muchas maneras, pero también sé que nos apoyarán, tal como lo hicieron contigo y Yukito – Respondió Sakura.

-Fueron casos diferentes – Soltó Touya.

- ¿Por qué es diferente? – Preguntó ella.

-Porque Yuki y yo no somos hermanos – Respondió Touya acusadoramente.

-Pero jamás la he visto como a una hermana – Interrumpió Syaoran – No somos hermanos reales, y nunca me he sentido con ninguna otra chica de la forma en que me siento con ella.

-Solo lo dices porque te encontré en su habitación a punto de acostarte con ella – Soltó con rabia.

Syaoran lo miró con seriedad – Esto no es sobre el sexo, es sobre nosotros queriendo que nuestra propia familia acepte que nos queremos y que es real lo que sentimos el uno por el otro.

-Si es real ¿por qué lo han ocultado tanto tiempo?

-Porque no queríamos herirlos a ninguno de ustedes si no llegaba a funcionar – Respondió Sakura.

-Entonces decidieron mentirnos a todos, sabia elección – Dijo Touya sarcásticamente.

-Demonios, Kinomoto – Dijo Syaoran al ver como Sakura bajaba la cabeza – ¿Qué parte de que no queríamos herirlos no entendiste? Mentimos por una buena causa, no queríamos que se creara una gran tensión en la familia si les decíamos y no funcionaba para nada.

-Solo admite que tenías miedo a que yo no te aceptara – Respondió Touya acusadoramente.

-Sí, lo tenía – Admitió Syaoran – Temía que tú, Fujitaka, mi madre y todas mis hermanas pensaran que estaba mal todo esto y que no me dejaran si quiera intentarlo, por eso mentimos.

-Gran excusa, mocoso.

Syaoran lo miró duramente – ¿Crees que nos gustaba mentir? ¿Crees que fue fácil para nosotros mirar a nuestros padres a la cara esa noche después que nos besamos por primera vez?

-Parece serlo si siguen haciéndolo.

El joven chino lo miró con impaciencia – ¿Qué más quería que hiciera? ¿Qué siguiera martillando mi cabeza sintiéndome culpable por no sentir un amor fraternal hacia Sakura? ¿Que guardara mis sentimientos hacia la única chica que en realidad he querido?

Touya no dijo nada ante la última declaración, la verdad es que no esperaba tales palabras por parte de su hermanastro, y Syaoran siguió hablando – Tuve que hacerlo, averiguar porque me sentía así ante una chica que solo debía ver como mi hermana y que no podía hacerlo. Tuve que decirle lo que sentía y no imaginas la sorpresa y la felicidad que me embargó cuando supe que ella se sentía de la misma forma que yo.

Sakura miraba a Syaoran impresionada ante todo lo que estaba diciendo, la verdad es que ella también se había sentido de esa manera cuando había descubierto sus sentimientos hacía él, había estado igual de asustada e igual de feliz al saber que era correspondida. Por lo que, decidió apretar fuertemente su mano mientras le daba un corto beso en la mejilla bajo la acusadora mirada de su hermano.

Touya miraba la escena consternado y con las palabras de Syaoran retumbando en su cabeza, jamás se imaginó a ese mocoso sin sentimientos estuviera hablando y actuando de esa manera por alguien, y mucho menos si ese alguien era su hermana menor.

Sakura volvió a encarar a su hermano – Te aseguro que esto no es un capricho, nos queremos de verdad, y sí, sé que estamos locos por haberlo mantenido en secreto todos estos meses, pero era la única manera de asegurarnos que no íbamos a dañar a nadie demasiado y que podríamos descubrir cómo nos sentíamos hacía el otro.

Touya seguía sin decir nada y ella volvió a hablar – Lamento que no seamos los hermanos que debíamos ser, pero el amor lo cambia todo, tú mismo me lo dijiste cuando aceptaste tus sentimientos hacia Yukito.

Touya se sorprendió al recordar ese momento hace 6 años, cuando por fin se dio cuenta que todo lo que sentía hacia su mejor amigo iba más allá de la amistad, y a la primera persona que tuvo el valor de constárselo fue a su pequeña hermana de 12 años, quien ya sabía los sentimientos de Yukito hacía su hermano.

Y Touya recordó que a pesar de que Sakura haya tenido un fuerte amor no correspondido por Yukito cuando era niña, ella estuvo realmente feliz de que hubiese una persona que lo amara tal y como era y, siempre los apoyó, desde que decidieron estar juntos hasta que decidieron mudarse como una pareja oficial a Tokio. Y la verdad, que él estuviera recriminándole su relación secreta con Syaoran, no parecía lo más correcto después de todo.

Touya resopló resignado para luego volver a mirar a los adolescentes – Por más que me moleste, no soy nadie para juzgarte por quererlo a él cuando tú no me recriminaste que yo amara a Yukito.

Sakura y Syaoran sintieron como si el nudo en su estómago hubiese desaparecido y miraban a Touya con absoluta sorpresa, fue Sakura quien habló primero sin poder creerlo.

-Eso quieres decir que ¿nos perdonas por haberlo mantenido en secreto durante tantos meses y que no estás enojado?

Touya asintió levemente para luego hablar – Sí, aunque me hubiese gustado no enterarme de que se están acostando.

Sakura no pudo evitar correr hacia donde estaba su hermano para abrazarlo con todas las fuerzas del mundo – ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Y mil gracias! ¡Eres el mejor hermano del planeta!

Al desprenderse del cuello de él, Touya miró a Syaoran y le extendió la mano para luego hablar – Supongo que eres digno de merecer a mi hermana, aunque no me caigas bien.

Syaoran sonrió ladeadamente y estrechó su mano – También te aprecio, Kinomoto.

Al terminar aquello Sakura tomó de nuevo la mano de Syaoran y él le dio un beso en la comisura de la boca, haciendo que Touya frunciera el ceño y volviera hablar – Que acepte su relación no quiere decir que pueden acostarse o siquiera besarse mientras yo esté aquí, así que más les vale contenerse de sus muestras de amor. Los tendré vigilados.

Sakura y Syaoran vieron como Touya abandonaba la sala para dirigirse a la segunda planta, el muchacho vio a su novia un tanto sorprendido y luego ella habló.

-Él nunca va a cambiar.

Syaoran asintió – Siempre será el hermano mayor sobreprotector que ha sido toda la vida.

Ella sonrió mientras miraba las escaleras por donde se había ido Touya unos minutos antes – Y me alegra que sea así.

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N/A: Hola a todos mis queridos lectores, espero que hayan tenido un gran fin de semana. Bueno aquí les dejo este capítulo dónde ya alguien de la familia Kinomoto se enteró del gran secreto;) ¿Qué les pareció la reacción de Touya? ¿Y las palabras de Syaoran? Déjenme sus opiniones en los comentarios. Gracias por leer, nos leemos el jueves seguro. Un beso enorme!