Solo les pido una cosa, mantengan la mente abierta a todo, no esperen nada de nadie... mucho menos de mi, para así no defraudarse. No quiero que lleguen aquí con esperanzas de que pase algo, y que luego no suceda nada en absoluto. Créanme, lo he visto miles de veces, y cada vez duele como la anterior, aún cuando lo esperamos de todos modos. Este es un Fic sobre Sasuke Uchiha, lo que pase en su vida amorosa que no las desespere, es un consejo a las fans de Sasusaku. Quizás encuentres un hermoso amor eterno entre ellos, uno epico, o quizás no. Las cosas no pasan siempre como lo planeamos, y aunque haya planeado el que Sakura se quede con Sasuke, cosa que admito desde ya, quizás pasen algunas cosas en el camino que los hagan cambiar para siempre, y que los separen... sin vuelta atrás.


Sakura:

Después de todo lo que había estado llorado en esta vida, después de todo lo que mi alma habia sufrido esta noche, me siento serenamente feliz. Completa. El solo hecho de estar con Sasuke me engullía el alma.
Ahora me tocaba a mí.
- ¿No te estoy sujetando demasiado fuerte ni haciéndote daño?
Él estaba siempre tan preocupado por mi bienestar. Siempre tan atento de no provocarme daños. En esta ocasión, fui yo quien lo besó de forma demandante.
Y percibí lo extraño que a él le resultaba que yo deseara de esta forma sus besos, tan exigente, tan liberal.
Riendo, lo tumbe de espaldas contra la cama y revolotee sobre él. Sabiendo que él pensaba que iba a hacerlo rabiar, volví a centrarme en sus suaves y febriles labios. Pero esta vez lo bese con mayor fuerza, mucho más que antes, en demasía, hasta que lo hice decir por favor mentalmente. Pero no me di por satisfecha hasta que lo obligue a pronunciar por favor también en voz alta.
Sus caricias y sus besos embargaban mis sentidos, haciendo creer que de algúna u otra forma estaba viajando directamente hacía el cielo, entre las nubes, flotando por los aires.
No había nada más improtante o urgente que esto, que mi necesidad hacía él, que mi deseo...
Podría haber continuado con el juego hasta que ya no me quedaran labios pero un estridente sonido se hizo lugar entre la casa y nosotros.
Asashi había llegado y abría la puerta.

Tenten:

No podía recordar ninguna oración más sofisticada y, como una criatura cansada, recitaba una vieja plegaria.
-... suplico al Señor que mi alma tome...
Ahora ya no era más que un debil balbuseo de una mente delirante. Una queja de un alma que sabe que se va, que no hay vuelta atrás.
Habíamos agotado todas nuestras energías pidiendo ayuda a la nada y no habíamos obtenido respuestas, absolutamente ninguna, solo un ligero ruido del viento en respuesta y el propio silencio de la noche. Sentía sueño, demasiado sueño, tanto que mi diminuto respirar era un total desafio. Pero el dolor había desaparecido y estaba entumecida, al igual que el pobre Neji, que parecía inconsciente en el asiento junto a Hinata y Naruto. Lo único que me molestaba era el frio. Pero por otra parte, eso se solucionaría. Podía echarme una manta por encima, gruesa, tibia y aterciopelada. Lo sabía sin saber cómo.
Lo único que me mantiene apartada de la manta es pensar en mis padres. Mis padres se entristecerían si yo dejaba de luchar. Eso también lo sabía sin saber cómo. Si al menos pudiese hacer llegar un mensaje a mi madre, explicándole que había luchado tan duro como había podido, pero que el entumecimiento y el frio me habían impedido seguir adelante. Y que había sabido que me moriría, pero que no había sentido dolor, de modo que no había motivos para que mis padres lloraran. Y la próxima vez aprendería de mis errores, prometí... la próxima vez, la próxima vez...


Sakura Haruno y Tenten