Solo les pido una cosa, mantengan la mente abierta a todo, no esperen nada de nadie... mucho menos de mi, para así no defraudarse. No quiero que lleguen aquí con esperanzas de que pase algo, y que luego no suceda nada en absoluto. Créanme, lo he visto miles de veces, y cada vez duele como la anterior, aún cuando lo esperamos de todos modos. Este es un Fic sobre Sasuke Uchiha, lo que pase en su vida amorosa que no las desespere, es un consejo a las fans de Sasusaku. Quizás encuentres un hermoso amor eterno entre ellos, uno epico, o quizás no. Las cosas no pasan siempre como lo planeamos, y aunque haya planeado el que Sakura se quede con Sasuke, cosa que admito desde ya, quizás pasen algunas cosas en el camino que los hagan cambiar para siempre, y que los separen... sin vuelta atrás.


Mi entrada estuvo pensada para ser teatral, combinada con un relámpago justo en el momento en que mis botas golpeaban el auto. Simultáneamente, había enviado otro salvaje adiós, en esta ocasión dirigido a los árboles, los títeres que estaban siendo controlados por un amo invisible. Cinco disparos a cada árbol, y luego retrocedieron hasta desvanecerse en la oscuridad. La patada que le di al último árbol sobre el auto arrancado el techo como si hubiese sido una lata de sardinas gigante, reflexione, de pie sobre el capó. Muy práctico para mí.
Luego dirigí la atención a la inconsciente Tete, la de los moños, quien en justicia debería haberme estado abrazando los pies en estos momentos a la vez que jadeaba: ¡Gracias!
No lo hacía. Estaba en la misma posición, al igual que Neji. Enojada baje el brazo para tomar la mano a Neji, y entonces fui yo quien se sobresaltó. Lo percibí antes de tocarlo, lo olí antes de notar como me manchaba los dedos. Un centenar de pequeños pinchazos, rezumando sangre. Debían de haberlo hecho las agujas de los pinos, tomando sangre de él o... no, bombeando alguna sustancia resinosa al interior. Algún anestésico para mantenerlo inmóvil mientras aquella cosa efectuaba cualquiera que fuese el siguiente paso en su consumo de la presa; algo verdaderamente desagradable, a juzgar por los modales de aquella criatura hasta el momento. Una inyección de jugos gástricos parecía lo más probable.
O a la vez algo simplemente para mantenerla con vida, como anticongelante para un auto, supuse, advirtiendo con otro desagradable sobresalto lo frio que estaba. Su muñeca tenía el tacto del hielo. Eche un vistazo a los otros conejos, la chica de moños con los perturbadores ojos de mirada lógica, la chica de cabello oscuro, prima de Neji posiblemente y el rubio que siempre intenta simpatizar. Era imposible que esta vez haya dejado demasiado poco margen de tiempo. Desde luego no pintaba nada de bien para los otros tres conejos. Pero a este si lo iba a salvar. Porque así se me antojaba. Y quizás a la de moños también, solo quizás, porque me había pedido ayuda tan lastimosamente. Porque aquel parasito, había intentado hacer que presenciara sus muertes, con los ojos medio concentrados en esto mientras desviaba mi mente del presente con una gloriosa ensoñación. Parasito; modo de vida sin importancia que solo sirve para contaminar y ser asesinado.
Pero ahora pienso en este parasito solo como si la palabra misma fuese algo malvado, un sonido para ser escupido o siseado.
Ni tenia intensión de dejarlo ganar. Levante a Neji como si fuese un pedazo de pelusa de diente de león y me lo puse al hombro. Luego di un salto ligero desde el auto.
Correr con un chico al hombro era un desafío. A mí me gustan los desafíos.
Decidí llevarlo a la fuente de agua caliente más próxima, que se encontraba en la mansión Uchiha. No necesitaba molestar a nadie.
Había más de una docena de habitaciones en aquella madriguera que estaba por sobre cualquier mansión de este lodo de pueblo.
A menos que Sasuke fuese un mirón, no se dedicaría a entrar en los baños de otras personas.
Deje suavemente tendido a Neji junto a mi súper deportiva, mientras intentaba hacerlo reaccionar por unos minutos y así también hacerlo que cooperara y se sujetara de mi cintura con todas sus fuerzas.
Resulto que Sasuke no solo era un mirón, sino que además era muy veloz para llegar en su Audi. Casi hubo una colisión cuando él doblo un recodo. El primer intercambio de frases no fue ni brillante ni ingenioso.
- ¿Qué diablos estás haciendo? - Exclamo Sasuke.
- ¿Qué diablos estás haciendo? - Dije, o empezó a decir, cuando advertí que no se encontraba solo, y se veía diferente.
Mientras que la mayor parte de mi mente se limitó a tambalearse por la impresión, una pequeña parte empezó al instante a analizar la situación, a intentar averiguar cómo había pasado Sasuke de ser un nada a un... un.
Santo cielo. Ah, lo mejor será poner al mal tiempo buena cara.
- Me ha llegado un texto, ellos se han accidentado - Dijo Sasuke - ¿Cuándo te has convertido en Peter pan?
- Deberías alegrarte de no haber estado en el accidente. Y lo he salvado porque así lo he querido, muchacho.
Era una completa fanfarronada. En cualquier caso era perfectamente correcto, cuando estuve en Italia, dirigirse a un pariente más joven como ragazzo o muchacho. Aunque Sasuke no era menor que yo. Ah, bueno. Y no estábamos en Italia.
- Bueno, ahora, mírate - Dije con todo el sarcasmo que pude reunir y resulto ser mucho, al ver como Sakurita observaba por el parabrisas - ¿Eso es un halo? ¿Me estoy dirigiendo a San Sasuke ahora?
La respuesta de Sasuke fue impronunciable.
- ¿Donde esta Tenten, Naruto y Hinata? - añadió con ferocidad - ¿Y porque todo el bosque esta en llamas?
- ¿O - proseguí, ignorándolo - podría ser que mereces ser felicitado por haber aprendido el arte del engaño? ¿Cómo es que has pasado a tener un aura de esa magnitud? ¿O me has engañado, ocultándoselo?
- ¿Y tú que estás haciendo con Neji? - Exigió Sasuke, haciendo caso omiso a mis comentarios.
- Parece ser que aún no dominas del todo el Japonés polisilábico, así que lo expondré con toda la sencillez que pueda. Me has engañado.
- Tú has engañado aún más que yo ¿No es cierto? Si es que alguna vez has dicho algo que es cierto.
- Sasuke ha permanecido con sus buenos modales. Con la omisión por el bien común. Y ahí está tu benefactora - Indique con la cabeza a Sakurita que seguía en el auto.
- Ahora dime qué está pasando y que le has hecho a Neji.
El impulso de responder: Nada. ¿Por qué crees que debería? era casi irresistible... casi.
- Los otros conejiiiiitos - Respondí, alargando las palabras hasta toda su obscena longitud - Están en el Lamborghini - repentinamente virtuosa - Yo llevaba a Neji a tu casa.
Sasuke estaba de pie junto a su auto, a una distancia perfecta para examinar el brazo extendido de Neji. Los pinchazos se convirtieron en un manchón de sangre cuando los toco, y Sasuke examino sus propios dedos con horror. Me concentre en un cercano fenómeno astronómico.
- A todo esto, ¿cómo es que estas con la pelirrosa a estas horas?
- Estaba en su casa - Respondió Sasuke sin vacilar.
- ¿Has estado consolando a la pobre chica? ¿De qué forma...?
Pam.
Caía hacia atrás y hacia la izquierda. Golpee un árbol. Intentando asegurarme de que Neji no chocara también contra él... ya que el muchacho podría quebrarse. Momentáneamente aturdida caí sobre el suelo. Sasuke estaba justo encima de mí.
- Has sido - Le dije un tanto ininteligiblemente a través de la sangre que tenía en la boca - un chico travieso, muchacho.
- Ella me obligo. Literalmente. No podía dejarla sola en su casa, Asashi no estaba. Ahora dime... que le ha sucedido a Neji...
- Así que la consolaste a pesar de tu heroica e incansable resistencia...
Pam.
El puño de Sasuke había astillado el tronco de árbol. Este nuevo árbol olía a resina. Jamás tuve un interés especial en conocer el interior de los árboles, pensé a la vez que escupía una bocanada de sangre.
- Solo te he empujado, te has golpeado sola con el árbol. Tampoco he querido golpearte. No me obligues Corinne. No me obligues a golpearte.
Sasuke se las había arreglado para dejar a Neji arriba en la carretera mientras yo caía en dirección al árbol. Por lo general, yo siempre estaba dispuesta a pelear, pero en estos momentos recordé a los amigos de Neji y del mismo Sasuke. Y Sasuke quería pelear. Ni siquiera intentaba ocultarlo, pero también estaba preocupado al igual que Neji por sus... ¿cuál era la palabra? Ah sí. Amigos.
En estos momentos intentaba escapar de una paliza y enumeraba mis activos, que no eran muchos, porque Sasuke todavía me mantenía inmovilizada. Pensamiento. Habla. Una inclinación a pelear sucio que Sasuke simplemente no parezca poder comprender.
Lógica. Una habilidad instintiva para encontrar los puntos débiles del enemigo...
Vaya...
- Hinata, el rubio y...- ¡Maldita sea! ¿Cómo se llama la muchacha? - su acompañante están muertos a estas alturas, creo - dije en tono inocente - Podemos permanecer aquí y tener una disputa, si es así como quieres llamarlo, teniendo en cuenta que yo jamás te puse un dedo encima... o podemos intentar resucitarlos. ¿Qué opción prefieres?
Realmente me preguntaba cuánto control tenia Sasuke sobre él mismo en estos momentos.
Como si hubiese hecho un brusco alejamiento con el zoom de una cámara, Sasuke se había alejado un poco y observaba el bosque en llamas.
Hable durante la pausa mientras Sasuke resultaba más vulnerable.
- No fui yo quien les hizo daño - Añadí - Si le echas una mirada a Neji - Gracias al infierno ese nombre si lo recordaba - veras que yo no sería capaz de hacer eso. Creo - añadí ingenuamente, para conseguir un mayor impacto -... que los atacantes fueron árboles, controlados por un parasito.
- ¿Arboles? - Sasuke apenas dedico un momento a echar una ojeada al brazo de Neji, añadiendo a continuación - Necesitamos llevarlos a casa y meterlos en agua caliente. Tú lleva a Sakura...
Vaya, encantada. De hecho daría cualquier cosa, cualquier cosa...
-... y este auto con Neji de vuelta directamente a la casa. Haz todo lo que puedas por Neji. Yo me adelantare y sacaré a Naruto, Hinata y a Tenten...
¡Ese era el nombre! Tenten. Si al menos encontrara un mecanismo nemotécnico para recordarlo...
- Están en la carretera un poco más adelante ¿no es cierto?
Y mientras lo tenía recientemente en la memoria... T de Tú, E de enana, N de nada, T de tonta, E de estúpida. Y ya lo tenías. La lástima era que podía aplicarse a todos ellos y sin embargo no todos ellos se llamaban TENTE. Ah, maldición... ¿se suponía que llevaba otra N al final? ¿Tú Enana Nada Tonta Estúpida Necia? ¿Enana Nada Tonta Estúpida Necia?
- ¿Me oyes? Te he preguntado si estás de acuerdo.
Regrese al presente.
- No, no estoy de acuerdo. El otro auto está destrozado. No se puede conducir.
- Llamare a alguien para que venga por nosotros.
- No dejare mi súper deportiva aquí.
- Te la llevare luego. Vamos, Corinne. Siento haberte empujado; tenía una idea totalmente equivocada de lo que sucedía. Pero Naruto, Hinata y Tenten están agonizando, incluso si nos vamos lo antes posible puede que... Por favor, Corinne.
- No llevare a Sakura. Me iré con Neji en mi moto, ya ha recuperado la conciencia... lo he visto moverse - Le dije mientras tomaba el rostro de Neji y este volvía a pestañear, lentamente pero me miraba.
- ¿Podrás hacerlo? - Pregunto vacilante al ver como ayudaba a incorporar a Neji y este sobre la moto se balanceaba a un lado.
- Neji, agárrate de mí cintura lo más que puedas. Sin soltarte - Le dije y éste me abrazo con fuerzas y luego detrás de mí sentí lo baja de su temperatura.
Bueno, esta se parece más a la antigua Corinne. Aunque la nueva Corinne tenía un trasfondo bastante distinto. Con todo, mientras Sasuke pensase que yo era en este un momento un ratón, yo era un ratón. Fin de la discusión.
- Corinne, tendré puesto el auricular. Llámame.
- Eso es algo que yo diría. Cualquier cosa que suceda... me avisas. Algo así como "Corinne, necesito ayuda. No puedo con esto solo. Soy muy débil"
- Estamos en contacto - Respondió mientras prendía su auricular e iba a ayudar a los demás.
Invoque todos mis considerables recursos, rodeándome mentalmente de hielo, y espere que al menos un halito de frialdad sustentara mi respuesta.
- Iré a tu casa. Te veré más tarde; espero que los conejos no estén muertos aun.
Al separarnos, Sasuke me envió palabras de desaprobación; no me castigo con puro odio elemental como había hecho cuando me arrojo contra el árbol, pero se aseguró de que su opinión quedara impresa en cada palabra. Le envié unas últimas palabras antes de que doblara en dirección a Okutama.
- No te comprendo - Dije inocentemente a Sasuke que se perdía de vista - ¿Qué hay de malo en decir que espero que los conejos estén todavía vivos? He evitado comercios de tarjetas de felicitación, ya lo sabes. Y tenían secciones como "Espero que te mejores" y "Condolencias", lo que debe de significar que el hechizo de buenas vibras de antes no había sido lo bastante poderoso. Así que ¿qué hay de malo en decir "Espero que no estén muertos"?
Sasuke no se molestó en responder. Pero le mande el sonido de una fugaz y centelleante risita de todos modos, mientras hacía girar nuevamente la súper deportiva en dirección a la mansión Uchiha.
Tome velozmente la mano de Neji, el ataque de congelamiento que sufría lo había hecho apretarme con fuerzas y respirar con dificultad. Si es que estaba respirando aun.
- Hola, príncipe de hielo. Aun tienes el mismo aspecto cautivador de siempre, ¿eh? Y no estas nadan de mal, tampoco.
Era una de las peores frases que había dicho en mi vida, pensé con desaliento. Pero no me sentía yo misma del todo. Ver a Sasuke me había sobresaltado; eso debía de ser lo que pasaba, decidí.
- Co...rinne.
Di un respingo. La voz de Neji era lenta y vacilante... y absolutamente hermosa: melaza goteando dulzura, miel cayendo directamente del panal. Su tono era más grave, estaba segura.
- Si, ángel. ¿Te he llamado ángel anteriormente? Si no lo hice, fue simplemente un descuido.
Y al decirlo, comprendí que había otro componente en la voz de Neji, uno que había pasado por alto antes: Amor y pureza. La voz de alguien que no le deseaba el mal a nadie, que siempre velaba por las personas que quería. Que era capaz de dar la vida por otra persona, quizás por mí. Pureza, la penetrante pureza de un serafín de serafines. Eso debería haberlo disuadido, pero tan solo me recordó que Neji Hyuga era alguien a quien tomar en serio, jamás a la ligera.
- Te tomaría en serio o a la ligera o de cualquier modo que tú prefirieras, si no estuviese tan colada por el estúpido de Sasuke.
Dos brazos me rodearon aun con más fuerza. Los brazos fríos de Neji. Él me había oído.
Por primera vez en mi vida, estaba rodeada de personas igual o más fuertes que yo. Y para mí, el poder lo era todo: sobrevivencia, bienes materias, posición en la comunidad, un compañero que cualquiera envidiase, riquezas, comodidades, sexo, dinero, cosas agradables.
Era una sensación curiosa. No del todo desagradable con respecto a Neji. Me gustan los hombres fuertes. Había estado esperando a uno lo bastante fuerte, y había estado decidida esperar mucho más tiempo aun.
Pero el fugaz apretón de Neji me había vuelto a la realidad. Estacione frente a la mansión Uchiha, agarre al cada vez más rígido Neji, y ascendí, corriendo, la grande y cada vez más larga escalera en dirección a mi habitación. Era el único lugar al que metería a Neji en una bañera.
Apenas había espacio para seis en el diminuto cuarto de baño, y yo era quien llevaba en la espalda a Neji. Empecé a llenar de agua la refinada bañera de cuatro patas según lo que mis sentidos exquisitamente afinados me indicaban que eran cinco grados por encima de la actual temperatura glacial del muchacho.
Menudo dilema. ¿Pedirle a Itachi que no hiciera preguntas y que desvistiera y bañara a Neji? ¿Esperar a Sasuke para que lo hiciera, y arriesgarme a que muera? ¿O pedirle a Itachi que hiciera el trabajo y observarlos a ambos para indicarle lo que tenía que hacer, pero sin tocar... a menos que se produjera una catástrofe? Además, alguien tenía que localizar a Chiyo y conseguir que preparara bebidas calientes. No, Itachi queda fuera de esto.
Regrese al cuarto de baño, deposite a Neji sobre la gruesa alfombra y empecé a quitarle la ropa. Fuera la camisa de un hermoso color azul. Fuera la sudadera, la quite fácilmente a la vez que intentaba no mirar directamente. No pude evitar ver, sin embargo, que las marcas de pinchazo que había dejado el árbol estaban por todas partes, por toda su escultura y admirable bien formado cuerpo.
Empecé a quitarle los jeans negros, pero tuve que sentarme y apoyar uno a uno sus pies en mi regazo para quitarle antes sus zapatos, de modo que los jeans pudieran pasar por los tobillos. Fuera los jeans.
Y eso fue todo. Neji quedo desnudo salvo por su propia sangre y su ropa interior. Lo levante y lo coloque en la bañera, empapándome yo al hacerlo.
El agua de la bañera se tornó rosa cuando introduje a Neji en ella. Deje la canilla abierta porque la bañera era muy grande, y luego me senté hacia atrás para considerar la situación.
El árbol había estado inyectándole algo con sus agujas. Fuese lo que fuese no era bueno. Así que tendría que salir. La solución más sensata era succionarlo como si se tratase de una mordedura de serpiente, pero no me decidiría a probarlo hasta estar segura de que Sasuke no me aplastaría el cráneo si me descubría succionando metódicamente la parte superior del cuerpo de Neji.
Tendría que conformarme con la segunda mejor opción. El agua ensangrentada no ocultaba del todo la figura de Neji, pero serbia para esfumar los detalles.
Sostuve su cabeza contra el borde de la bañera con una mano, y con la otra empecé a oprimir y masajearle un brazo para sacar el veneno. Supe que hacia lo correcto cuando me acerque y olí el aroma resinoso a pino. Era tan espeso y viscoso que todavía no había desaparecido dentro del cuerpo de Neji. Estaba consiguiendo sacar una pequeña cantidad de aquel modo, pero ¿sería suficiente?
Cautelosamente, vigilando la puerta me lleve la mano de Neji a mis labios como si fuese a besarla.
En su lugar, coloque la muñeca e hice un pequeño corte con mis colmillos, fluyo un chorrito de sangre, luego con la muñeca en mi boca y, suprimiendo todos los impulsos por el sabor de la sangre, me limite a succionar.
Escupí casi inmediatamente. Tenía la boca llena de resina. El masaje no era suficiente ni de lejos. Ni siquiera la succión aunque pudiese conseguir a un par de docenas de conejos y fijarlos a todos sobre el cuerpo de Neji como sanguijuelas sería suficiente.
Me senté hacia atrás sobre los talones y contemple aquel fatalmente envenenado joven-hombre al que en cierto modo me había comprometido para salvar. Por primera vez, me di cuenta que estaba empapada hasta la cintura. Dedique una irritada mirada al cielo y luego con una coleta me hice una cola alta en el cabello.
¿Qué podía hacer? Neji necesitaba medicinas, pero no tenía ni idea de cuales necesitaba, y no había ningún doctor al que conociera al que apelar. ¡Fugaku! ¿Y qué le diría? ¿Necesito medicinas para una persona que ha sido envenenada por aboles? Podía entregárselo a su gente y dejar que ellos probaran sus ciencias chapuceras al llevarlo a un hospital, pero estarían trabajando con un muchacho que ha sido envenenado por árboles que se movían, por cosas fuera de lo normal que a ellos no se les permitiría jamás ver o comprender. Sin decir que a estas alturas para quien sea que haya atacado Neji ya debería estar muerto.
Distraídamente, me había estado pasando una toalla por brazos y manos y por mi camisa negra abombada de tela. Eche una mirada a la toalla y decidí que Neji merecía al menos una concesión a la modestia, en especial porque no se me ocurría nada más que pudiese hacer por él. Empape la toalla y luego la extendí y la empuje bajo el agua para cubrirlo desde la garganta a los pies. Floto en algunos lugares, se hundió en otros, pero en general funciono.
Volví a subir la temperatura del agua, pero no sirvió de mucho. Neji iba adquiriendo la rigidez de la auténtica muerte, joven como era.
Y todo había tenido lugar bajo mis narices. La trampa, el ataque en manada, la maravillosa técnica y sincronización había matado a este joven mientras yo estaba allí sentada y observaba. Lo había aplaudido.
Lentamente, por dentro, pude sentir algo que crecía. Había cobrado viva cuando pensé en la audacia del parasito, cazando a mis conejos justo debajo de mis narices. No pregunte en que momento el grupo del auto se habían convertido en mis conejos; supuse que era porque habían estado tan en contacto últimamente que parecía que fueran míos y podía disponer de ellos, decidir si Vivian o morían.
Esta creciente sensación me recorrió como una oleada una vez que recordé el modo en que ese parasito me había manipulado los pensamientos, atrayéndome hacia una contemplación extasiada de la muerte en términos generales, mientras que la muerte, en términos muy específicos, tenía lugar justo a mis pies. Y en estos momentos alcanzaba ya niveles incendiarios porque me habían dejado en evidencia demasiadas veces hoy. Realmente era insufrible...
... y era Neji...
Neji, que estaba segura jamás había hecho daño a una... a una criatura indefensa por malicia.
Neji, con unos cabellos que recibían el nombre de castaño algo, pero que simplemente parecía llamear ahora en el agua. Neji, con aquella piel traslucida, con sus masculinos fiordos y estuarios color violeta de venas por toda su garganta y la parte inferior de sus brazos. Neji, que últimamente había tomado por costumbre mirarme de reojo con sus enormes ojos juveniles, grandes y grises, bajo pestañas como estrellas...
Mi mandíbula y mi boca ardían por la resina venenosa. Pero todo esto podía dejarse de lado, porque me consumía una única idea.
Neji había pedido mi ayuda a través de Tete durante casi cinco minutos, luego durante media hora en sus pensamientos antes de sucumbir a la oscuridad.
Era necesario considerarlo. Debía reflexionar sobre ello. Neji había llamado a Sasuke que estaba demasiado lejos con su pelirrosa, pero también me había llamado a mí, y había suplicado mi ayuda.
Y yo había hecho caso omiso. Con cuatro de los amigos de Sasuke a mis pies, había hecho caso omiso del suplicio que padecían en ese Lamborghini aventador que ya conocía, había hecho caso omiso de las frenéticas suplicas de ellos para que no los dejara morir.
Por lo general, esto me hubiera echo marcharme a alguna otra ciudad. Pero, por alguna razón, yo seguía aquí y saboreando aun las amargas consecuencias de mi acción.
Me recosté con los ojos cerrados, intentando dejar fuera el abrumador olor a sangre y el olor mohoso de... algo.
Fruncí el ceño y mire a mí alrededor. El cuarto de baño estaba limpio incluso en los rincones. No había nada mohoso aquí. Pero el olor no quería desaparecer.
Y entonces lo recordé.


Corinne Uchiha