Solo les pido una cosa, mantengan la mente abierta a todo, no esperen nada de nadie... mucho menos de mi, para así no defraudarse. No quiero que lleguen aquí con esperanzas de que pase algo, y que luego no suceda nada en absoluto. Créanme, lo he visto miles de veces, y cada vez duele como la anterior, aún cuando lo esperamos de todos modos. Este es un Fic sobre Sasuke Uchiha, lo que pase en su vida amorosa que no las desespere, es un consejo a las fans de Sasusaku. Quizás encuentres un hermoso amor eterno entre ellos, uno epico, o quizás no. Las cosas no pasan siempre como lo planeamos, y aunque haya planeado el que Sakura se quede con Sasuke, cosa que admito desde ya, quizás pasen algunas cosas en el camino que los hagan cambiar para siempre, y que los separen... sin vuelta atrás.
Regreso a mí, todo ello: los pasillos angostos y las ventanas diminutas, y el olor mohoso a libros viejos. Había estado en Bélgica investigando al mayor Alfil-viejo-científico que tenía aquella organización que tanto había perturbado nuestra tranquilidad. Me había sorprendido encontrar un libro en ingles sobre un tema como aquel. Pero allí estaba, con la tapa deteriorada hasta quedar convertida en una compacta capa de bruñido color óxido sin título ni autor, si es que alguna vez habían constado. Faltaban páginas en el interior, de modo que nadie podría conocerlos jamás, si es que alguno de ambos había estado impreso allí alguna vez. Cada entrada receta, veneno o experimento del interior suponía conocimientos prohibidos.
Podía recordar con facilidad: La Sangre es grandemente buena como remedio general para todas las Dolencias o daño Causado por aquellos que Danzan en los Bosques durante el Desamparo de sus Espiritus
Luego de que el viejo me dijera entre esos labios resecos por los años: El secreto, tú eres el secreto... muchacha...
Aquel Alfil me había jugado una buena jugarreta, a esos que pertenecían a esa tanda de mandriles no se les podía creer nada.
El veneno que había usado en los arboles no era tratable con medicinas corrientes. No quería abandonar a Neji, y sin duda alguna no quería que Sasuke viera lo que haría a continuación. A toda velocidad fui por mi maleta de mano, tome los frascos, hiervas, aceites, grasas, y medicinas experimentales que había robado de aquel lugar hace tres años y que constantemente había ido adquiriendo a lo largo del tiempo. Sosteniendo aun la cabeza de Neji por encima de la cálida agua rosada, tome dos semillas de Jafuku y espere. Mi cabeza exploto de dolor, mis ojos llamearon, lloraron sin poder controlarlo, podía sentir como mi sangre se iba calentando, hirviendo. No pude controlar los gritos. Mi cabeza iba a explotar. Dolor, dolor y más dolor. Mis músculos se contraían y luego volvían a su posición original. Mis ojos eran de un rojo carmesí por las arterias que habían explotado. Era el momento, ahora Neji se salvaría. Saque nuevamente la navaja de bolsillo y con un gesto veloz, me hice un corte en la base de la garganta.
Ahora el disponía de gran cantidad de sangre. El problema era como conseguir que él la bebiera. Enfundando la navaja, alce al muchacho fuera del agua e intente acercar sus labios al corte.
Volverá a enfriarse, y tú no tienes ningún modo de hacerlo tragar.
Deje que Neji se deslizara de nuevo dentro del agua y pensé. Luego con mis colmillos efectué otro corte: éste en el brazo, en la muñeca. Seguí la vena que había allí hasta que la sangre no tan solo goteaba sino que fluía ininterrumpidamente. A continuación coloque mi muñeca sobre la boca alzada de Neji, ajustando el ángulo de su cabeza con la otra mano. Sus labios estaban parcialmente abiertos y mi sangre fluyó a la perfección. Alternadamente, él tragaba. Todavía había vida en él.
Era como alimentar una cría de pájaro, estaba tremendamente satisfecha con mi memoria, mi ingenio y... bueno, simplemente conmigo misma.
Sonreí radiante a nada en particular.
Si al menos funcionara.
Cambie levemente la posición para estar más cómoda y volví a abrir el agua caliente, sin dejar de sostenerlo, de curarlo, todo lo sabía de un modo elegante y sin desperdiciar un movimiento. Era divertido. Me atraía por lo que tenía de ridículo. Aquí, justo en este momento estaba yo, en lugar de dejarlo morir, estaba intentando salvarlo de una muerte cierta curándolo con mi propia sangre.
Más que eso. Había seguido toda clase de tradiciones y costumbres al intentar quitarle la ropa sin comprometer su pudor de todo un caballero con buenos modales. Había resultado excitante. Desde luego, había visto su cuerpo de todos modos, no había habido modo de evitarlo. Pero lo cierto era que resultaba más emocionante cuando intentaba seguir las reglas. Nunca antes lo había hecho.
A lo mejor era así como Sakura Haruno se sentía con Sasuke. No, Sakura Haruno tenía a Sasuke, con eso era suficiente. Él era ya suficientemente estimulante por sí mismo, por su esencia. Sin embargo no había pensado en él desde hacía minutos. Tal vez nunca había dejado de pensar en él tanto tiempo.
Sería mejor que lo llamara, para que luego lo hiciera entrar y le explicara cómo funcionaba esto de modo que no existiría un motivo para que me aplastara el cráneo. Probablemente causaría mejor impresión.
Repare de repente en que no podía percibir la señal de Sasuke, no me podía comunicar con él. Pero antes de que pudiera investigar hubo un estreñido, luego pisadas resonantes, y a continuación otro estreñido, más próximo. Y entonces Tú-Enana-Nada-Tonta-Estúpida abrió la puerta del cuarto de baño de una patada...
Avanzó amenazadora, sus pies se enredaron, y bajó la vista al suelo. Se sonrojo. Sostenía en alto partes de la ropa de Neji. Las soltó como si la hubiesen mordido, volvió a recoger su sudadera, y giro en redondo, chocando al hacerlo con Sasuke, que entraba. Me limite a observar, divertida.
- ¿Puedo golpearla Sasuke? ¿Puedes sujetarla mientras...? ¡Sangre! ¡Lo está haciendo beber sangre!
Tú-Enana-Nada-Tonta-Estúpida se interrumpió, dando la impresión de que podía atacarme por su cuenta. Mala idea.
Ella trabo la mirada conmigo. Enfrentándose al monstruo, pensé aún más divertida.
- Suel...ta...lo...
Ella hablo despacio, probablemente con la intensión de transmitir amenaza, aunque pareció, que me consideraba una deficiente mental.
Tú Enanamente Tonta Estúpida. Pero eso daba...
-Tete -Dije en voz alta, sacudiendo levemente la cabeza.
Aunque, bien pensado, podría servirme en el futuro como nombre para ella.
- ¿Tete? ¿Me está llamando...? ¡Cielos, Sasuke, por favor, ayúdame a golpearla! Ha matado a Neji.
Las palabras brotaron de ella en un torrente imparable.
Sasuke se mostraba sorprendentemente calmado. Coloco a Tete detrás de él e indicó:
- Ve y siéntate con Sakura, Naruto y Hinata - Lo dijo de un modo que indicaba que no era una sugerencia, y se volvió hacia mí - No lo has dejado morir - Dijo, y no fue una pregunta.
- ¿Engullir veneno? No es mi idea de diversión, muchacho.
Una comisura de los labios de Sasuke se crispo. No me respondió, sino que se limitó a mirarme con ojos que eran... perspicaces. Me moleste.
- ¡Te he dicho la verdad!
- ¿Vas a adoptarlo como hobby?
Empecé a soltar a Neji, imaginando que dejarlo caer en el agua ensangrentada seria el paso previo apropiado para abandonar este estúpido lugar pero...
Pero yo lo había salvado. Había tragado suficiente de mi sangre ahora para que se mejorara rápidamente. Y si la cantidad de sangre que ya le había dado no era suficiente, es que no se trataba del remedio adecuado. Además, el hacedor de milagros estaba aquí. Y poseía suficientes medicinas extrañas para ayudarlo, y salvarlo finalmente.
Mi saliva cerró el corte de mi brazo lo suficiente como para que dejara de sangrar, magnifico, y empecé a hablar...
Y la puerta volvió a abrirse de golpe.
En esta ocasión era una Tete menos enfadada, quizás se había marchado solo para escuchar la poca conversación que tuve con Sasuke. Ahora solo sostenía la sudadera de Neji. Tete, era una persona que daba mucho miedo, su lógica era peligrosa y hace un tiempo me había dado cuenta de la manera inquisitiva en que me observaba. Al menos ahora dedico unos instantes, lo que antes no había hecho, a echar una ojeada a las ropas pisoteadas del suelo del baño y le pregunto más calmada a Sasuke: ¿Como esta?, algo que antes tampoco había hecho.
- Se pondrá bien - Dijo Sasuke, y me sorprendí ante mi sentimiento de... no alivio, desde luego, pero de satisfacción por un trabajo bien hecho.
Tete inspiro profundamente y cerro los aterradores ojos marrones por un instante. Al hacerlo, todo su rostro resplandeció. Quizás estaba rezando. Hace años que yo no había rezado; y jamás había recibido respuesta ninguna a mis plegarias.
Entonces Tete abrió los ojos, se sacudió y volvió a resultar aterradora. Empujo suavemente el montón de ropa del suelo y dijo, despacio y con energía:
- Si la prenda que hace juego con esto no sigue en su lugar todavía en el cuerpo de Neji, va a haber problemas.
Sasuke pareció confuso. ¿Cómo era posible que no comprendiera la importantísima pregunta sobre la ausencia de la prenda interior? ¿Cómo podía nadie ser un idiota... tan poco observador? ¿Es que él no la llevaba... nunca? Me quede totalmente inmóvil, demasiado cautivada por las imágenes que pasaron por mi mente para moverme por un instante. Luego hable. Tenía la respuesta al acertijo de Tete.
- ¿Quieres venir y comprobarlo? - pregunte, desviando la cabeza virtuosamente.
- Te creo - Dijo con tono categórico, entonces había sido solo una pregunta copsiosa.
Cuando me di vuelta ella volvió a decir.
- Tienes sangre en la boca - Sus ojos parecieron más oscuros que nunca.
- Intentaste succionar el veneno ¿verdad? - Dijo Sasuke, arrojándome una toalla blanca de tocador.
- Si, y también me has lanzado contra un árbol.
Me limpie el perfil que Tete había estado contemplando y me encontré con una mancha de sangre. No era de extrañar que mi boca me hubiese estado escociendo como fuego. Aquel veneno era algo de lo más repugnante.
- Y tienes sangre en la garganta - prosiguió Tete.
- Un experimento fallido - le dije, y me encogí de hombros.
- Así que has encontrado un modo de eliminar el veneno. Te has cortado en la muñeca; parece un buen corte.
- Para ustedes, tal vez ¿Ha finalizado ya la conferencia de prensa?
Tete se recostó hacia atrás, manteniendo los ojos apartados de la bañera Te pierdes tantas cosas, tonta. Aquella era la palabra que había estado buscando antes, tonta. Pude leer su expresión y sonreí interiormente. ¡Extra! ¡LA HORRIPILANTE TETE FRUSTRADA! Conocía la expresión de aquellos que tenían que reconocer que yo era un hueso duro de roer.
Tete se puso en pie.
- ¿Hay algo que pueda traerle para que la boca le deje de sangrar? ¿Algo de beber, tal vez?
Sasuke se limitó a mostrarse acongojado. Estaba segura que el problema de Sasuke, bueno, una parte de uno de los muchos problemas de Sasuke, era que pensaba que beber a esta edad era pecaminoso. Quizás incluso hablar de ello, no lo sé.
Tal vez era más placentero así. La gente disfruta con cualquier cosa que considera pecaminosa. Incluso muchos piensan igual que yo. Me sentí incomoda ¿Cómo retrocedía uno en el tiempo hasta la época en que cualquier cosa era pecaminosa? Porque yo, tristemente, ya no encuentro placer en nada.
De espaldas, Tete resultaba menos aterradora. Me arriesgue a contestar a la pregunta sobre que podía beber.
- A ti, cariño... cariño mío - Solté una risita tonta.
- Demasiados cariños - repuso ella en tono misterioso. Y antes de que pudiese descubrir que simplemente dejaba constancia sobre un tema lingüístico, y no era comentario sobre su vida personal, ella ya se había marchado.
Sasuke y yo nos quedamos solos y el dio un paso hacia mí.
- Hiciste mucho por él - indico, al que parecía resultarle tan difícil mirarme como a Tete la bañera.
- Me dijiste que me darías una paliza si no lo hacía. Nunca me han gustado las palizas.
Le dedique una sonrisa radiante y la mantuve hasta que empezó a volverse para mirarme, y entonces la borre inmediatamente.
- Has ido más allá del deber.
- Contigo, Sasuke, uno nunca sabe dónde se finaliza el deber. Dime, ¿qué aspecto tiene la inmensidad?
Sasuke suspiro profundamente.
- Al menos no eres la clase de matona que solo aterroriza cuando lleva ventaja.
- ¿Me estas invitando a salir fuera, como acostumbra a decirse?
- No, te estoy dando las gracias por salvarle la vida a Neji Hyuga.
- No creí que tuviera elección. A propósito, ¿cómo te las has arreglado para curar a Hinata, Naruto y...y... como lo has hecho?
- Tenía las cremas con las que tú me habías curado las heridas. Y no estaban tan mal como Neji. Me da la impresión de que harán falta pocos minutos más para que se recuperen del todo, a juzgar por sus progresos desde que despertaron hasta ahora.
- Al menos respiran - dije mirando a Neji - El no mucho, pero no se puede pedir todo. No ha dicho ninguna palabra - añadí quejumbrosamente, luego me encogí de hombros - Está igual.
- ¿Te importa? ¿Por qué, Corinne? ¿Por qué no admitir que él te importa, al menos lo suficiente para mantenerlo con vida?
- Ha sido un experimento - explique con un esfuerzo.
Y ahora había finalizado. Neji despertaría o dormiría, viviría o moriría, en las manos de Sasuke... no en las mías. Estaba mojada, me sentía incomoda, había pasado tiempo más que suficiente desde mi última comida. Esta hambrienta y enojada.
- Ahora sostenle tú la cabeza - Le dije con brusquedad - Me voy. Tú y Sakurita, Hinata, Naruto y... Tete pueden acabar...
- Se llama Tenten, Corinne. No es difícil de recordar.
- Lo es si uno no siente el menor interés por ella. Hay demasiadas cosas mucho más importante para recordar que una estúpida jovencita con moños. No es para nada importante.
Sasuke golpeo la pared con fuerza y su puño se abrió paso a través del blanqueado.
- Maldita sea, Corinne, Tenten era nuestra amiga cuando éramos pequeños. Ella es mucho más que nada...
- No lo es para mí.
- Ese es tu problema, nada es importante para ti.
- Así es. Sobrevivir es lo único que me interesa. No intentes fingir que aquí hay algo más. No sirve de nada intentar encontrar pruebas para una bonita mentira.
El puño de Sasuke salió disparado. Era el izquierdo, y yo sostenía la cabeza de Neji en aquel lado, así que no podía apartarme con elegancia como hubiera hecho normalmente. El muchacho estaba inconsciente; los pulmones se le podrían llenar de agua y morir inmediatamente ¿Quién sabe, en especial cuando había sido envenenado?
En mi lugar, me concentre en esperar el puñetazo en mi lado derecho del mentón. Calcule que podía aguantar un puñetazo de Sasuke, sin soltar a Neji... incluso aunque Sasuke me partiera la mandíbula.
Su puño se detuvo a pocos milímetros de mi cara.
Hubo una pausa; nos miramos desde una distancia de medio metro.
Sasuke inspiro profundamente y adopto una posición relajada.
- ¿Lo admitirás ahora?
Estaba genuinamente desconcertada.
- ¿Admitir que?
- Que ellos te importan algo. Lo suficiente para recibir un puñetazo antes que permitir que Neji se hundiera en el agua.
Me quede mirándolo, luego empecé a reír y descubrí que no podía parar.
Sasuke me devolvió la mirada. Luego cerró los ojos y se volvió, dolorido. Yo seguía con mi ataque de risa tonta.
- Y tú pen... pensabas que a mí... me im... importaba un insignificante co... co... conejo.
- ¿Por qué lo has hecho entonces? - pregunto Sasuke con voz cansada.
- Ca... capricho. Te lo... di... dije... Simple capr... ju... jauja...
Me desplome, atontada por falta de aire y por el carrusel de emociones.
La cabeza de Neji se hundió bajo el agua.
Ambos nos lanzamos hacia él y nuestras cabezas chocaron al topar por encima de la parte central de la bañera. Ambos nos echamos hacia atrás un instante, aturdidos.
Yo ya no reía. Si acaso, luchaba como un lobo para sacarlo del agua. Sasuke también lo hacía, y con sus reflejos parecía estar a punto de conseguirlo.
Pero sucedió lo que yo había pensado justo una hora antes, más o menos: ninguno de los dos considero en ningún momento cooperar para sujetar a Neji. Cada uno intentaba hacerlo solo, y cada uno obstaculizaba los movimientos del otro.
- Sal de mi camino, mocoso - gruñí, seseando amenazadora.
- A ti él no te importa un comino. Apártate tú del medio...
Hubo algo parecido a un surtidor y Neji salió disparado hacia arriba, fuera del agua, por sí mismo. Carraspeo y gritó: ¿Que sucede?, en un tono capaz de derretir un corazón de piedra.
Y eso fue lo que paso. Contemplando a un empapado retoño, que, instintivamente, aferraba la toalla contra el cuerpo, con sus llameantes cabellos pegados a la cabeza y sus enormes ojos grises pestañeando coordinadamente, algo se hincho de orgullo en mi interior. Sasuke había corrido a la puerta para contarles a los demás de la buena noticia y, por un momento, estábamos solos: Yo y Neji.
- Tiene un gusto horrible - Dijo Neji apresuradamente escupiendo más agua.
- Lo sé - Le respondí mirándolo fijamente.
Este sentimiento había crecido en mi interior hasta hacer que la presión resultase casi insoportable. Cuando Neji dijo: Creí que había muerto, cambiando totalmente su estado de ánimo, mientras su fino y elegante rostro se ruborizaba repentinamente de vergüenza al ver su estado de desnudes, el feroz orgullo que sentí resulto embriagador.
Yo y solo yo lo habían traído de vuelta desde el filo de la gélida muerte. Yo había curado su cuerpo repleto de veneno; era mi sangre la que había disuelto y dispersado la toxina, mi sangre...
Y entonces lo que crecía en mi interior estallo.
Existió, para mí, un chasquido palpable aunque no audible cuando la piedra que encerraba mi alma reventó y un gran pedazo de ella se desprendió.
Mientras una melodía me inundaba, aferre a Neji contra mí, notando su abdomen mojado contra la seda delgada de mi blusa, y sintiendo su mojada toalla en mis jeans.
Definitivamente, era mi Neji, y no de otra, pensé aturdidamente. Me aferre a él como si lo necesitase para obtener su cariño y aceptación... como si estuviéramos en mares azotados por huracanes y soltarlo significara perderlo.
El pequeño bulto blando de mi nuca me dolía con fiereza, la piedra seguía agrietándose; iba a estallar por completo, dejando salir a la Corinne contenida dentro; y yo estaba demasiado borracha de orgullo y felicidad para que me importara. Las grietas se propagaban en todas direcciones, con pedazos de piedra saliendo disparados...
Neji me aparto con sus manos en mis hombros, de un empujón.
Tenía una fuerza sorprendente a pesar de haber estado recientemente envenenado. Se apartó de mis brazos por completo. La expresión en su rostro había vuelto a cambiar radicalmente, ahora su cara mostraba sólo miedo y desesperación... y, si, repugnancia.
- ¿Porque, Corinne?
Sus ojos grises estaban abiertos de par en par y su rostro volvía a estar en blanco.
Tete paso como una exhalación desde la otra habitación. Hinata, Naruto y Sakura contemplaban desde la puerta: a Neji aferrando con ferocidad la toalla, intentando cubrirse con ella, levantando una mano para que no me acercara a él, y yo arrodillada junto a la bañera con mi rostro inexpresivo.
- ¡Por favor! Ella oía llamar... podía percibirlo en el otro extremo... pero se limitó a observar. Se quedó allí quieta viéndonos morir a todos. Quiere la sangre de ignorantes en charcos escarlata, los bastante liquida aun para descender por los escalones de blanco mármol de el Kakimarmaro de Atenas. Ella quiere a toda una ciudad silenciada, purgadas de personas ruidosas, caóticas e hipócritas, dejando solo sus partes necesarias. La versión asesinada de sangre de la tierra de la leche y la miel... Aquí en mi cabeza, pude verlo... no sé cómo... pero en el momento en que ella me abrazo pude percibir sus pensamientos. El veneno del árbol…
Vaya. Y lo dijo perfectamente. Era más competente de lo que había imaginado. No era insólito darse cuenta de que alguien recibía tus transmisiones, uno obtenía reacciones, pero identificar al individuo requiere talento. Además, era evidente que había oído el eco de algunos de sus pensamientos. Tenía un don para manipular a su favor el veneno que aún quedaba en su cuerpo, su muchacho... no, ya no era su muchacho: la miraba con una expresión tan próxima al odio como podía mostrarla Neji Hyuga. Ahora solo queda apartar a Sasuke Uchiha.
Hubo un silencio. Yo tenía una oportunidad de negar esa acusación, pero ¿por qué molestarse? Sasuke sería capaz de juzgar mi veracidad. Quizá Neji también.
La repugnancia y el desconcierto se reflejaban en sus rostros.
Tete agarró otra toalla. Llevaba alguna clase de bebida caliente en la otra mano: cacao, a juzgar por el olor. Estaba lo bastante caliente como para ser un arma efectiva; no había modo de esquivar todo aquello, no para alguien cansado. Mi pistola y mi navaja provocaban cosquilleos en mi bolsillo y en la parte trasera de mi jeans, incluso mis expertos colmillos, indicando que no estaba completamente sola, pero era inútil.
- Toma Neji. Estas a salvo. Sasuke está aquí. Yo estoy aquí. Hinata y Naruto están aquí. Toma esta toalla; deja que te la ponga alrededor de los hombros.
Sasuke había permanecido fuera de la habitación quizás de pie en silencio, quizás observándolo todo..., no, observándome a mí. Tete lo busco con la mirada y después meneo la cabeza, endureció su rostro de un modo irrevocable y pronuncio una sola palabra:
- Fuera.
Echada como un perro, ridículamente expulsada de mi propia habitación. Por Tete, quien ni siquiera vivía aquí. Busque a tientas mi maleta de mano con todo lo que ellos alguna vez pudieron haber necesitado para salvar sus vidas, la encontré, y desee que la búsqueda de mi sentido del humor pudiera tener el mismo éxito. Los rostros que me rodeaban estaban todos idénticos. Podrían haber estado esculpidos en piedra.
Pero no una piedra tan dura como la que volvía a fusionarse alrededor de mi alma. La roca se soldó con una rapidez sorprendente; y le añadí una capa extra, como la capa que se le añade a una perla, aunque esta no cubría nada tan hermoso.
Los rostros permanecieron impasibles mientras intentaba salir del cuarto de baño. Algunos de ellos hablaban; Hinata a Neji, Tete, no, Tenten vertía un chorro de puro odio ácido... pero yo en realidad no oía las palabras. Olía demasiada decepción allí. Todo el mundo había ocasionado una pequeña herida que ahora había desaparecido por completo. La cabeza me daba vueltas, tenía que salir de aquí o agarraría al primero y le aplastaría los dientes, porque ya ninguno de ellos me importaba, ninguno.
¿Cómo podía contener el impulso de aplastar a uno de ellos? ¿Echaría realmente en falta a uno de ellos?
Luego estaba aquella persona a la que no había visto, y al que no quería ver. Contemplar las deliciosas facciones de Sasuke crispadas en la misma mascara de repugnancia que veía en todos los demás rostros que había allí seria... repulsivo, me dije de nuevo impasible.
Pero era inevitable. Al salir del cuarto de baño, me encontré a Sasuke justo delante en la oscuridad, de pie tan descomunal, y mis ojos se vieron atraídos justamente a lo que no quería ver: su expresión.
Las facciones de Sasuke no eran un reflejo de la de los demás. Lo veía preocupado, alterado. Pero no había ni rastro de la repugnancia o el odio que aparecía en los demás rostros.
- Dime lo que de verdad ha pasado. Por favor, Corinne - dijo en voz baja.
Me limite a enarcar una ceja hacia él ¿Hablarle a un puñado de conejos sobre mí? ¿Pretendía ser liberalmente ridículo?
Además, el parasito no había hecho nada en realidad. Me habían distraído durante unos pocos minutos, eso era todo. De nada serbia culpar al parasito cuando todo lo que había hecho había sido intensificar mis propios puntos de vista por un breve periodo. Me pregunto si Sasuke tenía alguna idea del contenido de la pequeña fantasía que había tenido durante esta noche.
- Sé que hay algo. Puedo percibirlo. Dímelo Corinne, confía en mí.
Vaya, bueno, quizá Sasuke estaba acostumbrado a ver los trapos sucios de todas las personas. Sasuke no efectuó ninguna respuesta al rostro desinteresado que le mostré, así que quede a oscuras al respecto.
Oscuridad. Que era a lo que estaba acostumbrada, de donde procedía. Todos se marcharían, cada uno por su lado, los conejos a sus madrigueras cálidas y secas y yo a un árbol en el bosque. Y Sasuke iría a dejar a su hermosa pelirrosa a su casa.
Por supuesto.
- Bajo estas circunstancias, no diré Je me plais ici - Le dije dedicándole una deslumbrante sonrisa, él me devolvió una mirada seria - Diremos adiós y lo dejaremos así.
No hubo respuesta por parte de los demás conejos.
- Por favor - Murmuro Sasuke.
Inicie la marcha hacia el gran ventanal y deslice el vidrio con mi chaqueta de cuero y los Ray-Ban en mi otra mano.
- Corinne, por favor.
Pero yo ya iba en picada para perderme en la oscuridad, mientras me frotaba el cuello por el dolor punzante y desaparecía, para no regresar.
Corinne Uchiha
