Sakura y Syaoran caminaban tomados de la mano por las calles de Tokio, hacía un rato se habían bajado del metro y se encontraban caminando por primera vez sin tener que esconderse o sin tener que preocuparse por ser cuidadosos para que no los vieran, aquello apenas y se sentía real.
Cuando se subieron al metro en Tomoeda, decidieron apagar sus celulares y ponerlos en sus bolsos, prometieron no prenderlos por lo menos por el resto de la noche, y eso se debía a que probablemente a esas alturas sus padres, así como todos los presentes en su casa, debieron darse cuenta de su ausencia, y a pesar de que se sentían mal ya no iban a retractarse, ya estaban en Tokio.
A pesar de que eran pasadas las 11:30 de la noche, la ciudad se encontraba bastante movida, por todos lados había personas caminando o saliendo de algún establecimiento de comida, una discoteca o un bar, y aunque aquello lucía divertido, los chicos se apresuraron por llegar al registro civil, el cual hasta donde podían recordar, cerraba a media noche para aquellas parejas que decidían casarse a último minuto, tal como ellos.
Y si, durante todo el viaje a Tokio hablaron y estuvieron de acuerdo en que lo que estaban haciendo era una completa locura y que probablemente todos los matarían cuando volviesen a Tomoeda, pero estaban felices de que por fin habían tomado una decisión real con la que, a pesar de todo, sentían que las cosas irían bien.
Un rato luego de caminar por varias calles y preguntarles a unas que otras personas, se encontraba justo al frente del registro civil, al entrar pudieron notar que iba de salida una pareja tomados de la mano y agitando felizmente el acta de matrimonio mientras se besaban, ellos sonrieron al ver los felices que ese par de desconocidos lucía.
Siguieron caminando hasta llegar a la recepción, donde encontraron a una señora de edad avanzada quien estaba haciendo unas anotaciones en un cuaderno, al darse cuenta de la presencia de los jóvenes los miró con una sonrisa – Buenas noches ¿en qué los puedo ayudar?
-Hola – Dijo Syaoran apretando la mano de Sakura – Verá, mi novia y yo queremos casarnos ¿aún estamos a tiempo?
La mujer les dio una sonrisa amable – Sí, casi es la hora de cerrar, pero puedo unir a otros dos enamorados más esta noche, las parejas jóvenes son tan hermosas.
Sakura y Syaoran sintieron un poco de vergüenza por ese comentario y la mujer volvió a hablar – Pasen al otro salón, buscaré algunas cosas que necesito, estaré ahí en unos momentos.
-Está bien – Respondió Syaoran.
-Muchas gracias – Dijo Sakura empezando a caminar hacia el otro salón aún tomada de la mano del chico.
Al estar ahí pudieron ver que era el mismo salón donde se habían casado sus padres solo 8 años antes, el lugar no había cambiado casi nada, incluso pudieron jurar que aún conservaban las mismas sillas en las que estuvieron toda la ceremonia pateándose y mandándose miradas asesinas. Quien diría que solo un par de años más tardes serían ellos lo que se unirían en ese mismo lugar.
Sakura se deshizo de su chaqueta y Syaoran la imitó, ambos acomodaron sus ropas, las cuales estaban un poco mal puestas por toda la agitación que habían tenido las últimas horas. Syaoran miró a la chica quien se arreglaba su vestido y luego habló – Te ves hermosa.
Ella bufó – Gracias, aunque digamos que cuando me vestí esta tarde no creí que mi vestido de graduación también sería el de mi boda.
-Sigo pensando que te ves hermosa.
-Y tú luces muy guapo, aunque tu corbata está torcida – Dijo ella acercándose a él para acomodar la prenda.
Estaban realmente cerca, y sus alientos podían mezclarse, incluso mientras Sakura hacía el nudo en la corbata, Syaoran pudo darse cuenta como sus manos temblaban y susurró – ¿Aún quieres casarte conmigo?
-Por supuesto que quiero, tonto – Dijo ella terminando con la corbata, pero sin poner distancia entre ellos – Aunque de todas formas estoy un poco asustada, todo ha ido muy rápido hoy.
-No voy a enojarme si no quieres hacerlo.
Sakura se puso de puntitas para darle un suave beso en los labios antes de hablar – Si quiero hacerlo… ¿Y tú? Te ves muy sereno.
Él bufó – Estoy tan nervioso como tú, pero también estoy feliz de hacerlo – Dijo Syaoran antes de capturar sus labios de nuevo.
Sin embargo, el beso no duró demasiado ya que alguien aclaró la garganta haciéndolos separarse sonrojados al ver a la señora del registro civil con un libro, un papel y un pequeño ramo de flores mirándolos con una sonrisa.
-Podrían haber esperado solo unos minutos para eso, pero ni modo – Dijo ella dirigiéndose hacia los jóvenes.
-Discúlpenos – Le dijo Syaoran apenado.
-Sí, nos dejamos llevar por el momento – Secundó Sakura igual de apenada.
-Oh no se preocupen – Dijo la mujer sentándose en una pequeña mesa, invitando a Sakura y a Syaoran a sentarse en las sillas en frente de ella – Yo también tuve su edad, es una etapa maravillosa.
Los jóvenes se sentaron en frente de ella mientras veían como la mujer ponía algunos papeles en orden y abría su libro, ella les pidió sus identificaciones y ellos se las dieron, sin embargo, lo siguiente que hizo no se lo esperaban ya que extendió el pequeño ramo de flores hacía Sakura.
-Imagino que esta fue una decisión de último minuto, pero una novia siempre debe tener su ramo de flores – Dijo la mujer con una sonrisa.
Sakura las tomó y le dio una sonrisa de vuelta a la mujer – Muchas gracias, si lo fue.
-Bueno, supongo que estamos listos para empezar – Dijo ella dándoles un par de bolígrafos y pasándoles el gran libro y otra hoja – Firmen donde puse las marcas en el libro y luego firmen el acta de matrimonio.
Los chicos hicieron caso a las indicaciones de la mujer y firmaron todo lo que ella les indicó, al finalizar ella les devolvió sus identificaciones y luego habló – Bueno hemos completado el papeleo y toda esta parte aburrida, ahora vamos a la capilla.
Ellos la miraron confundida y hablaron al mismo tiempo – ¿Capilla?
-Oh sí – Explicó la mujer mientras se levantaba y era seguida por los chicos – Cuando empecé a trabajar aquí las personas solo firmaban y se iban, no era nada romántico, tal vez solo sea el proceso legal, pero es una boda, se trata sobre el amor.
Ella entró a un salón seguida de los jóvenes y pudieron ver que aquel lugar estaba decorado con algunas flores y adornos que lo hacían ver bastante ameno, además estaba un pequeño altar y algunas sillas para los invitados, y se escuchaba música instrumental de un pequeño radio – Así que propuse hacer esta capilla, y es sin duda mi parte favorita. Vengan por aquí.
La mujer los dirigió hacia el altar donde ella se puso en medio y los paró a ellos frente a frente para empezar a hablar – Soy de las fieles creyentes que para el amor no hay límites, y les digo a ustedes que son jóvenes, que tal vez sientan una mezcla de miedo y excitación por esto, pero recuerden que, a pesar de todo eso, si sienten que lo que están haciendo está bien y los hace felices, solo háganlo. Aunque no lo crean, las mejores decisiones son las que no se piensan demasiado.
Ellos sonrieron y ella volvió a hablar – Por lo que me lleva a hacerles la siguiente pregunta… Li Syaoran ¿aceptas a Sakura como tu esposa?
Él le dio una sonrisa ladeada a la chica – Acepto.
-Y tú Sakura Kinomoto ¿aceptas a Syaoran como tu esposo?
Ella le dio una enorme sonrisa – Acepto.
-Sin más preámbulos, ya son marido y mujer – Dijo ella – Felicidades, puedes besar a la novia.
Syaoran no dudó ni por un segundo acercarse a su chica y besarla de lleno en los labios, sintiendo como ella correspondía con la misma intensidad. Mientras se besaban tenían una extraña sensación en sus estómagos, una que nunca habían experimentado, como de completa felicidad, aquello se sentía como mágico.
Al separarse se abrazaron y luego miraron a la mujer quien les sonreía – Espero que sean muy felices juntos.
-Gracias – Respondieron ambos al mismo tiempo mientras se tomaban de las manos.
-Bueno, ha sido un placer conocerlos y casarlos esta noche – Dijo la mujer – Pero ya debo irme, e imagino que ustedes dos también.
-Gracias, se portó sensacional hoy – Se adelantó Sakura.
-Sí ¿cómo podemos agradecérselo? Digo, no nos conoce y ha sido muy buena con nosotros – Dijo Syaoran.
La mujer les dio otra sonrisa – Solo no dejen que nada ni nadie arruine su felicidad, les queda un largo camino que recorrer juntos, disfruten cada momento. Buenas noches.
Y sin decir nada más la mujer los dejó ahí en la capilla y desapareció tras la puerta dejándolos solos y un tanto confundidos por su misteriosa actitud. Cuando ellos salieron para irse la buscaron, pero no la volvieron a encontrar. Y a pesar de su extraña actitud, ella tenía razón, no dejarían que nadie les arruinara la felicidad, y mucho menos que ahora que estaban casados.
Los chicos caminaron de nuevo por las calles de Tokio tomados de la mano, cuando sus estómagos empezaron a rugir, no habían comido nada ya que se fueron antes de la cena familiar que estaba planificada por su graduación. Por lo que decidieron entrar al primer restaurante de hamburguesas que vieron.
Al estar ahí no tardaron en hacer su orden, para solo unos minutos después engullir las hamburguesas sin ningún pudor. Estaban tan concentrados en aquello que al mirarse de reojo con las bocas llenas de comida no pudieron más que soltar una carcajada para luego tomar refrescos y limpiarse con unas servilletas.
-Que poco elegantes somos – Dijo Sakura aun riéndose por aquello – Ni siquiera en nuestra cena de bodas procuramos tener modales.
-No puedes culparnos, teníamos horas sin comer – Respondió Syaoran – Además, ni que sea nuestra cena de bodas, una hamburguesa no se come de manera elegante.
-Tienes razón – Respondió ella – ¿Qué hora tienes?
Él miró su reloj – Es casi la 1:00 de la mañana.
Ella se asombró – ¿Cómo hay tantas personas aún en las calles? Parecen solo las 9:00 de la noche.
-Así es la vida en la ciudad.
-Creo que nos divertiremos mucho cuando nos mudemos aquí – Respondió Sakura para sorpresa de él.
- ¿Aún quieres mudarte aquí conmigo?
- ¿Por qué no? Ya lo habíamos decidido, además ahora estamos casados – Dijo ella mostrándole su anillo en el dedo anular y dándole un sorbo a su refresco.
Él sonrió – Sí, aún no me lo creo.
-Ni yo – Admitió ella para luego preguntar – Syaoran ¿dónde pasaremos la noche?
Él la miró con una ceja levantada sugestivamente – Claro, ya tuvimos nuestro banquete de bodas y ahora quieres pasar directo a la suite matrimonial a tener nuestra noche de bodas.
Ella enrojeció – ¡No te pregunté con esa intención!
Él soltó una fuerte carcajada para luego darle un corto beso en los labios que ella a pesar de todo, le correspondió, y él volvió a hablar – Solo juego contigo, aunque en el fondo sabes que es verdad lo que dije.
Sakura bufó – Como si tú no quisieras.
Syaoran se levantó de la silla y extendió su mano – Vamos, vi un pequeño hotel cuando veníamos caminando – Sakura le dio su mano y se paró a su lado para salir del restaurante, pero antes de eso él le habló en el oído – Sabes que, si quiero hacerlo tanto como tú, sobre todo cuando Touya nos mantuvo vigilados toda la semana sin dejarnos hacer nada.
Los chicos caminaron solo un par de calles hasta que llegaron al hotel que había dicho Syaoran, era pequeño y no estaba repleto de personas como los más famosos de la ciudad, aunque de todas formas no tenían mucho dinero encima para pagar algo más caro. Se registraron en el hotel y les dieron la llave de su habitación, por lo que seguido de ello se dirigieron al ascensor.
Al encontrarse solo ellos dos dentro del mismo, Syaoran no dudó en acercarse a la chica para empezar a besarla desesperadamente mientras la atraía hacía él. Sakura lo abrazaba por el cuello introduciendo su lengua en su boca y sintiendo como él tocaba sus pechos por encima de la ropa.
Aquel toqueteo preliminar pudo durar más tiempo, pero las puertas se abrieron ante ellos en el piso que estaba su habitación, por lo que salieron casi corriendo del ascensor y dándose cortos besos lograron llegar a su cuarto. Al entrar cerraron la puerta detrás de ellos y dejaron sus mochilas en el suelo, se deshicieron de las chaquetas que se habían tenido que poner de nuevo por el frío de Tokio y sin pensarlo más volvieron a juntar sus labios en un arrebato.
Sakura lo sujetó por los hombros y dando un salto puso sus piernas alrededor de él, y sintió como la ponía contra la pared y la sujetaba por los muslos sin apartar los labios de los suyos. Syaoran acariciaba con su lengua la de Sakura haciéndola gemir, ambos se sentían desesperados por deshacerse de toda la ropa y estar juntos.
Syaoran tomó fuertemente a Sakura y la llevó hasta la cama donde la depositó para luego ponerse encima de ella y seguir besándola con anhelo. La chica llevó sus manos hasta la corbata de él y deshizo el nudo que ella misma había arreglado solo un par de horas antes, seguido de ello no esperó ni un minuto más para empezar a desabrochar los botones de la camisa de él, y cuando por fin lo logró Syaoran la ayudó a sacarse esa prenda y tirarla al suelo.
Sakura dirigió sus manos hacía el pecho de él para empezar a acariciarlo, así como también su ancha espalda, aquellas caricias mezcladas con los intensos besos hicieron que Sakura no tardara en sentir la erección de él chocando con ella, podía sentirla enteramente ya que sus piernas aún rodeaban su cintura y él acariciaba sus muslos por debajo del vestido.
Cansado de tanta ropa de por medio, Syaoran cortó el beso y empezó a buscar el cierre del vestido, Sakura se dio cuenta de aquello por lo que le dio la espalda para que él pudiera verlo, sin pensarlo dos veces, lo bajó con cuidado mostrando poco a poco la blanquecina espalda de su esposa, él le dio un beso justo ahí, cuando terminó de bajar el vestido lo puso con el resto de la ropa y aprovechando que ella se encontraba de espaldas a él acarició su espalda y sus hombros mientras repartía suaves besos en esa zona.
Al llegar al broche del brassier lo soltó y quitó esa prenda también del cuerpo de la chica, dejándola con solo unas bragas de encaje. Sakura se giró dándole una sonrisa pícara a su esposo para luego dirigir sus manos al pantalón de él para quitárselo, solo unos momentos después logró hacerlo viendo su estado de excitación a través de los bóxers.
Syaoran volvió a acercarse a ella, solo que esta vez capturó su cuello mientras que con sus manos acariciaba sus senos y los apretaba un poco, Sakura enterraba sus dedos en el cabello de él mientras gemía. Él abandonó su cuello para trazar ese camino que iba desde esa zona, pasando por sus pechos, besando su estómago, hasta finalmente parar en donde sus bragas aún los separaba de la completa desnudez de ella.
Él puso sus manos a cada lado de la prenda y empezó a bajarla, y en esta ocasión no dudó en darle un pequeño beso a ella justo en su feminidad. Cuando se deshizo de las bragas de ella se levantó de la cama para ir hasta su mochila y sacar un condón, antes de volverse a acostar se quitó sus bóxers y los dejó en el suelo con el resto de la ropa para luego sentarse y ponerse la protección.
Unos momentos después cuando finalizó, se volvió a poner encima de la chica, solo que esta vez ella abrió sus piernas para que él pudiera acomodarse entre ellas. Syaoran puso una de sus manos en la cintura de ella y la otra la entrelazó con una de las de Sakura y la apretó para luego besar a la chica lentamente mientras empezaba a entrar en ella.
Conforme aceleraban el vaivén, gemían más fuerte en la boca del otro, sus pechos chocaban entre sí y ahora las manos de ambos estaban entrelazadas y posicionadas por encima de la cabeza de ella. Él entraba y salía cada vez con más rapidez, que tuvo que cortar el beso porque ella estaba mordiendo su hombro de forma leve y arqueando su espalda, para finalmente, llegar al orgasmo diciendo su nombre.
Aún con las respiraciones cortadas y sintiendo sus pechos subir y bajar juntaron sus frentes y se miraron a los ojos, sin siquiera planearlo hablaron al mismo tiempo con sonrisas en sus caras – Te amo.
Volvieron a besarse con intensidad, y sin duda, volvieron a amarse en todas las formas que pudieron por el resto de la velada, de todas formas, era su noche de bodas, por lo que debían aprovecharla al máximo.
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N/A: ¡Hola mis queridos lectores! Espero que hayan disfrutado de la boda y la primera noche como esposos de estos dos, díganme que tal les ha parecido en los comentarios, por cierto, muchas gracias por los comentarios del capítulo pasado, todas sus reacciones me encantaron;) He decidido dejar a estos dos en paz y sin conflictos en este capítulo, pero en el siguiente volveremos con el drama;) Nos leemos el lunes sin falta, un beso enorme y cuídense.
